La alargada sombra de Pablo Laso y el impredecible Real Madrid antes de los playoffs

La alargada sombra de Pablo Laso y el impredecible Real Madrid antes de los playoffs

Maccabi 100 Real Madrid 96

Actualizado

Los blancos aumentan sus dudas con una derrota en la prórroga en Tel Aviv. Fenerbahçe, Zalgiris o Partizán, rival en cuartos. Preocupante momento de Tavares

Musa, ante Jarell Martin, del Maccabi.ATEF SAFADIEFE

La alargada sombra de Pablo Laso, al que ya se le multiplican las novias para el próximo curso (Panathinaikos, Anadolu Efes, Bayern de Múnich…), y de su polémica marcha tras más de una década de éxitos no deja de planear sobre todo lo que sucede en el Año I de Chus Mateo, otrora su asistente, ahora su heredero. Finiquitada la fase regular de la Euroliga, con la plantilla más completa y profunda en años, la irregularidad sigue siendo el denominador común, como si siempre se esperara algo más de este Real Madrid. Luces y sombras con la hora de la verdad ya encima. En Tel Aviv, escenario de batallas legendarias, se comprobó esa tendencia. Ratitos de plenitud, desconexiones inexplicables y, al final, pese al coraje de llevar el choque a la prórroga, otra caída, la undécima en la competición continental. (100-96: Narración y estadísticas)

Porque acudían los blancos de una derrota sonrojante, la peor de la temporada, el sábado en Lugo ante el Breogán para ceder el liderato de la Liga Endesa. Y el domingo, también en ACB, aguarda el Barça en el Palau, termómetro de tantas cosas. No dependía el Real Madrid de sí mismo para sellar el primer puesto (de hecho, el triunfo del Olympiacos se lo impidió y, de paso, dejó con la miel en los labios de los playoffs al Baskonia: si este viernes gana Zalgiris en Múnich, estará fuera) y el factor cancha ya lo tiene asegurado desde hace unas semanas. Pero ahora, en periodo de entreguerras, tantas veces las sensaciones lo son todo.

Y de La Mano de Elías salió sin resolver muchas dudas. Pese a apurar la prórroga. Dominó por momentos, como antes del descanso, gracias a los triples. Pero sin solidez, encajó parciales que bien pudieron hacerle llegar sin opciones al final. Lorenzo Brown campó a sus anchas y preocupante resulta el momento de Tavares, superado por Josh Nebo, exhausto y errático. Los tiros libres fueron un calvario, aunque Deck atinó con los que alargaron la batalla al tiempo extra. También Yabusele estuvo fino en lo ofensivo. Ahí, pese a la lesión de Lorenzo, cayó en el infierno hebreo (los de Kattash serán quintos y jugarán por la Final Four contra el Mónaco). A Musa y Hezonja les sigue sobrando talento y faltando instinto ganador.

Obradovic o Itoudis

Así que, casi ocho meses después de tomar las riendas del Madrid, en su primera gran aventura como entrenador principal, Mateo aún mantiene la incógnita de cómo responderá su colectivo en esta recta de meta que marcará su porvenir, con Kaunas ya en el horizonte. Amaneció levantando la Supercopa, avanzó con muchas victorias y algunas derrotas dolorosas contra rivales clave, tropezó de mala manera en la Copa del Rey de Badalona y ahora mira al cruce de cuartos de la Euroliga con el factor cancha a favor, pero con temores. Su rival no será sencillo. O el Partizan de Zeljko Obradovic, equipo revelación, o el Fenerbahçe de Dimitris Itoudis, poderosa plantilla. También hay opciones de cruzarse con el Zalgiris. Decidirá el resultado del Barça contra el Valencia. Uno será segundo y el otro, tercero. Si pasan ambos, habrá, de nuevo, semifinal española en la Final Four.

La temporada blanca habla de un balance de 47 triunfos y 17 derrotas. De jugadores que sostienen todo lo demás, como un Edy Tavares que ha venido dando muestras de agotamiento últimamente, y de nuevas estrellas de los que se aguarda una confirmación definitiva. Dzanan Musa, de récord en anotación (nadie, ni Luka Doncic, metió más puntos que él en el Madrid en una temporada regular de Euroliga), y un Mario Hezonja tan imparable en las últimas semanas como desaparecido en tantos momentos, parecen la clave de bóveda de todo lo demás. Mateo cuenta con el comodín de la experiencia y de la competitividad infinita que siempre aportan Sergio Llull y Rudy Fernández, ambos arrastrando sus también imperecederos problemas físicos.El menorquín está a punto de regresar, como Williams-Goss y Poirier.

Eso sí, tiene razón Chus Mateo. No hubo «una fase regular con tantísima dureza e igualdad». Que se lo digan al campeón, expulsado el Efes de mala manera la semana pasada. O al Fenerbahçe de Itoudis, que cayó en la prórroga en la sala Pionir ante un Estrella Roja sin nada da en juego y sólo se salvó de la eliminación por la derrota del Baskonia.

kpd