La jugadora de la Selección Española Jenni Hermoso ha declarado este martes en la Audiencia Nacional que el beso que le dio Luis Rubiales, ex presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), no fue consentido “en ningún momento” y que, además, fue “inesperado”.
Según informan fuentes fiscales y jurídicas, la jugadora ha explicado que la situación que vivió posteriormente, tanto en el vuelo de vuelta a España como durante su estancia en Ibiza -tras ganar el Mundial de Fútbol Femenino que se disputó en Australia-, fue de “atosigamiento constante”; algo que alteró su vida normal y le produjo una “situación de desasosiego y tristeza”. Asimismo, ha apuntado que en aquellos días se sintió presionada.
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Por otro lado, Jennifer Hermoso ha destacado en todo momento que se siente víctima de lo sucedido y ha culpado a Rubiales de la situación creada que ha acabado en los tribunales.
Hermoso ha llegado a las 9:50 horas a la Audiencia Nacional para declarar en la causa donde Luis Rubiales está siendo investigado por los delitos de agresión sexual y coacciones.
Asimismo, la jugadora ha explicado durante su comparecencia que fue animada por la Fiscalía para denunciar los hechos y que, de hecho, presentó la denuncia después de que el Ministerio Fiscal se pusiera en contacto con ella.
El titular del Juzgado Central de Instrucción Número 1, Francisco de Jorge, instructor del procedimiento, citó a Hermoso inicialmente para que declarase como testigo el pasado 28 de noviembre pero varias defensas solicitaron su aplazamiento por motivos de agenda.
La estrella colombiana interpretó 'Dai Dai' al lado del nigeriano Burna Boy y al caer el telón de los artistas, fuegos artificiales retumbaron en el cielo de la capital mexicana.
Pero tras el espectáculo, miles de voces virtuales colapsaron las redes sociales, básicamente cuestionando que esa no podía ser la intérprete de Barranquilla.
Muchos usuarios comentaron que se veía "distinta" o "irreconocible" en algunos planos de televisión.
Otras críticas se centraron en que algunas partes de la actuación parecían pregrabadas. Aunque este tipo de acusaciones no son nuevas en los grandes espectáculos de Shakira; ya aparecieron en actuaciones anteriores como la Super Bowl o eventos multitudinarios.
Una imitadora muy conocida
En América Latina se ha hecho muy famosa 'Shakibecca', una imitadora venezolana que tiene un parecido notable con la cantante.
En meses recientes llegó a ser confundida con la propia Shakira durante actos públicos y conciertos, generando numerosas bromas y teorías en redes.
Tras la ceremonia del Mundial, algunos usuarios recuperaron esa historia y comenzaron a insinuar, tanto en tono serio como humorístico, que la persona del escenario podía ser la imitadora: "Una Shakira de Temu".
Los medios que han recogido la polémica la presentan principalmente como una reacción de redes sociales, no como una sospecha fundada. Por ejemplo, varias publicaciones destacan que la actuación dividió opiniones y que algunos espectadores cuestionaron las voces o la calidad de la ceremonia, pero ninguna aporta evidencias de que la artista fuera una doble.
Hasta ahora no hay ninguna información creíble que indique que la persona que actuó en el Estadio Azteca no fuera la propia Shakira.
Mientras no se demuestre lo contrario, la cantante es la única que ha actuado en cuatro Mundiales de fútbol (Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y México-Canadá-EEUU 2026).
Semifinales. Inter 1 Milan 0
FRANCISCO CABEZAS
@FCabezas78
Actualizado Martes,
16
mayo
2023
-
23:02El equipo 'nerazzurro', que no disputa la final de...
Son unos metros de césped artificial rodeados de tres muros y una verja horizontal gigante. La pared está pintada de blanco, rojo y negro y apenas la separa medio metro de la hierba. Si la pelota sale fuera, rebota. Así de fácil. "Isso aquí é Flamengo (Esto de aquí es el Flamengo)" y "Raça, amor, educaçao (Raza, amor y educación)" rezan dos lemas gigantes en la fachada. Más allá de los muros, entre pobreza, delincuencia e ilusión, nace el barrio de Mutua, centro del municipio de Sao Gonçalo, en la Región Metropolitana de Río de Janeiro. A esa academia del Flamengo, una de las 125 que tiene el club por todo Brasil, llegó en 2006 Vinicius José Paixao de Oliveira, padre, se lo imaginarán, de Vini Jr, a su lado, hoy estrella mundial en el Real Madrid, camino de su segunda final de Champions.
El niño Vinicius tenía entonces seis años y su primera ficha deportiva decía que era lateral izquierdo. Compaginó el fútbol en la academia del 'Fla' con el fútbol sala en el Canto do Río, otro club humilde de la zona, hasta los nueve años, donde tuvo que decidir. Hizo las pruebas para el Flamengo de fútbol indoor, pero le invitaron a volver al año siguiente, cuando fuera un poco más mayor. Jamás volvió, claro, convencido, él y su padre, de su futuro sobre el verde.
El niño Vinicius era "muy tímido", pero "se transformaba dentro del campo", recuerda en una conversación con EL MUNDO Carlos Eduardo Abrantes, más conocido como Cacau, el director de la Escolinha de Flamengo. El hombre que recibió al padre de Vinicius en aquel edificio de Sao Gonçalo sale en muchas de las fotos de la infancia del futbolista. Fue, si hay que buscar una palabra, su descubridor. El primero en ver los regates que le enamoraron y que Vini había aprendido de su primer gran ídolo: Robinho. "Le conocí ese día... Tenía seis años cuando su padre le llevó a nuestra academia".
La situación económica de la familia de Vinicius era bastante precaria, como la de casi todos en Sao Gonçalo. Casi no tenían dinero para pagar la cuota de la academia y el propio Cacau les ayudaba a conseguir las botas de fútbol, pero el niño Vini lo compensaba todo en el campo. Comenzó a acumular trofeos en los torneos de la zona y a llamar la atención de los entrenadores del Flamengo, el club matriz. Los compañeros, mientras, le llamaba "¡Robinho! ¡Robinho!"
En agosto de 2010, pasó las pruebas y entró en el Flamengo. Una alegría para el niño y un cambio de vida para la familia. Vivían en la casa de la abuela, en la calle Heitor Rodríguez 40, en Porto da Rosa, un barrio de Sao Gonçalo pegado a Mutua, donde estaba la Escolinha. A mano. Pero Ninho do Urubu, el centro de entrenamiento del Flamengo, estaba en la otra punta de Río de Janeiro, a 70 kilómetros de distancia cruzando el infernal tráfico de la gran ciudad. Más de dos horas en coche, más de tres horas en autobús. Una odisea para un niño de 10 años y un esfuerzo económico y personal para sus padres. Su padre, que se dedicaba a la informática, se fue a trabajar a Sao Paulo para ganar algo más de dinero y la madre le acompañaba todos los días hasta Gávea, un barrio de clase media alta de Río, situado a medio camino desde Sao Gonçalo, donde Vini cogía el autobús hasta la ciudad deportiva.
Fueron unos meses duros, pero "el padre y la madre hicieron todos los esfuerzos posibles para que Vini pudiera jugar en el Flamengo", recuerda Cacau. "Fueron fundamentales para lo que pasó después, confiaban muchísimo en él". Con el tiempo, la familia consiguió que un autobús le llevara directamente desde Sao Gonçalo y más tarde se mudó con un primo que vivía algo más cerca. Así estuvo entre viajes y mudanzas durante seis años, hasta que a los 16 firmó su primer contrato profesional y se mudó con sus padres y hermanos a la zona oeste de Río, más cerca del campo de entrenamiento. "Cuando comenzó a avanzar en las categorías inferiores del Flamengo empecé a pensar: lo va a conseguir", admite Cacau, que elogia su determinación y cómo ha encajado la presión desde muy niño.
Vinicius, con Cacau, director de la academia.
"Vini siempre superó muchos obstáculos con su dedicación y esfuerzo, es un futbolista muy decidido y mentalmente está preparado y acostumbrado a toda esa presión desde muy joven", reflexiona. Y es que los focos tras su llegada a Madrid no eran nada para Vini, con los ojos de Sao Gonçalo y de su familia sobre sus hombros desde que se recorriera todo Río de Janeiro con 10 años para entrenar.
"Lo que más me ha sorprendido de él es su capacidad para pasar por todos esos momentos difíciles, ha sido extraordinario", dice Cacau, que hace un par de años estuvo 15 días en Madrid, en casa de Vinicius, porque la estrella mundial no pierde contacto con las personas que acogieron a aquel niño. "Es un orgullo máximo porque su sueño también es nuestro sueño, verle triunfar por el mundo es un regalo. Es el mismo hoy que en Sao Gonçalo, va hacia el rival buscando el gol con mucha personalidad. No ha cambiado".