El jugador de baloncesto Janis Timma, de 32 años, ha sido hallado muerto en una calle de Moscú, según informa la agencia TASS. Las autoridades rusas investigan la causa del fallecimiento. Entre las hipótesis figura la posibilidad de un suicidio.
Timma medía 2,03 y jugaba de escolta. Era internacional con la selección de Letonia, su país natal y en el que empezó a jugar al baloncesto y ganó varios títulos. Llegó a España en 2017 para jugar tres temporadas en el Baskonia, aunque sólo permaneció una en el club vitoriano. Regresó la temporada pasada a nuestro país fichado por el Monbius Obradoiro.
Pasó además por otros clubes como el Zenit de San Petersburgo, Olimpiakos, BK Jimki, UNICS Kazan, Caciques de Huracao y Darüssafaka. En los últimos meses se había trasladado a Rusia para disputar un torneo de baloncesto 3×3, lo que en teoría le imposibilitaría volver a jugar con Letonia.
Janis Timma había estado casado desde 2020 con la cantante y actriz ucraniana Anna Sedokova. Tras una relación que ella había definido como “complicada”, se habían divorciado este mismo mes y él había expresado públicamente su dolor por la situación. Aunque el suicidio no suele responder a una única causa, esos sentimientos -y la petición de que avisaran a su ex pareja- insinúan la hipótesis de la ruptura como desencadenante del trágico final del jugador.
Kristaps Porzingis, compañero del fallecido Timmas en la selección de Letonia, ha expresado su condolencia con este mensaje: “La conexión humana es la piedra angular de nuestra salud mental, por favor cuídense unos a otros”.
Sergio Scariolo, seleccionador español masculino de baloncesto, lamentó la situación que atraviesa su equipo, que de momento no tiene pista para entrenarse "en condiciones" en los dos días previos a su debut en los Juegos Olímpicos.
"No sé a qué se deben los problemas con los entrenamientos. Me gustaría saberlo, pero la realidad del jueves y del viernes es realmente muy preocupante. No tenemos en este momento la posibilidad de entrenar en condiciones justo los dos días antes del primer partido de los Juegos. Espero que haya margen para que se pueda arreglar todo esto, pero en este momento estamos muy preocupados. La federación no tiene ninguna responsabilidad en esto, ha buscado alguna opción alternativa. Pero es muy complicado", expresó.
La expedición se plantea incluso entrenar fuera de Francia, país donde se va a celebrar la cita: "Va a ser muy complicado que podamos entrenar de una manera aceptable en Lille. Estamos muy preocupados porque la situación de los entrenamientos el día de llegada y el siguiente nos obliga posiblemente a tener incluso que salir de Francia para entrenar. Parece una absurdez, pero es la realidad en este momento, el mejor escenario".
Scariolo hizo estas declaraciones después de que su equipo se impusiera por 107-84 a Puerto Rico en su último duelo de preparación, disputado en el WiZink Center de Madrid: "Seguimos con un déficit en el rebote que es estructural debido a las características de nuestro equipo. Pero esperemos que podamos hace un esfuerzo extra contra equipos superiores físicamente como los que nos esperan para poder compensar este hándicap".
"Competir en los Juegos no es difícil con este equipo y estos jugadores. Siempre competimos ganemos o perdamos, no creo que vaya a ser más difícil que otras veces. El objetivo es competir y nunca estos jugadores, después de tantos años entrenándoles, me han decepcionado. No espero que lo hagan en esta ocasión", manifestó.
Por otro lado, se refirió al homenaje que recibió su jugador Rudy Fernández en el que fue su último partido como profesional en España: "Me voy muy satisfecho con la respuesta que ha dado la afición al último partido de Rudy aquí en casa, con momentos muy emotivos y de agradecimiento por parte de todos hacia un grandísimo campeón".
Le ha costado unas semanas, sonreír al fin, disfrutar de lo que para cualquiera hubiera sido el sueño de una vida, jugar en los Lakers. A Luka Doncic el traspaso a Los Ángeles le cogió con el pie cambiado, no lo pudo disimular ni en su flamante presentación al lado de quien todo lo tramó, el General Manager Rob Pelinka. Porque ni siquiera lo sospechaba, porque suponía abandonar lo que ya sentía como casa, el equipo al que había llevado a las últimas Finales de la NBA, y porque el movimiento no dejaba de poner bajo sospecha su condición física y su ética de trabajo.
Pero una vez asimilado, sólo era cuestión de tiempo que todo empezara a fluir, que dos genios como Luka y LeBron James se encontraran en la pista. Su cuarta noche, nada menos que ante los Nuggets el pasado sábado, pareció demasiado perfecta. Un triunfo incontestable en la cancha del equipo de Nikola Jokic, el que tanto les venía frustrando, el mismo que expulsó a los Lakers de los pasados playoffs en primera ronda (y también de los anteriores: el balance, terrible, era de 13 derrotas en sus últimos 14 choques). Doncic anotando 32 puntos (más 10 asistencias, siete rebotes...), algo que no lograba desde el 15 de diciembre, en apenas 30 minutos.
«Por fin me sentí yo mismo, por eso estuve sonriendo», confirmó el esloveno. Este pequeño Big Bang tiene una intrahistoria. Emocional, con los consejos de JJ Redick sobre la actitud en la pista de Doncic, el «momento apagón», en palabras del técnico. Y física: según desveló el gurú Sams Charania, durante los días del All Star (que Luka no disputó por haberse perdido más partidos de la cuenta por su lesión en el gemelo), trabajó concienzudamente en su cuerpo. Esa semana de concentración en un pabellón en la localidad mexicana de Cabo San Lucas (Baja California) estuvo acompañado por Scott Brooks, base NBA noventero y uno de los entrenadores ayudantes de los Lakers. El objetivo, estar a punto para lo que resta de una temporada en la que sólo hay un objetivo: «Ganar el campeonato».
«Cada día será mejor»
Ante los Nuggets, Doncic no sólo fue Doncic en los números (cuatro triples de nueve, cuando en sus tres partidos anteriores había fallado 21 de 24). «Ese es el Luka que conozco. El asesino», se felicitó un Redick impresionado por cómo su nuevo jugador ha conectado con sus compañeros. Y con el que desde el primer momento parece haber una química que Luka sigue buscando en la pista con LeBron: «Tenemos mucho que mejorar en eso, pero cada día será mejor». «Soy un receptor abierto nato y él es un quarterback nato, así que encaja perfectamente. He estado corriendo por la cancha toda mi vida y él ha estado lanzando grandes pases toda su vida. No es difícil conseguir ritmo cuando tienes ese tipo de conexión. Todo se trata del contacto visual», explicó James.
Todos se congratularon al comprobar la versión más desatada del ex madridista, celebrando, gesticulando e incluso protestando a los árbitros. «Una vez que comenzó a anotar esos triples con paso atrás, empezó a gritar y ladrar, ya sea a los aficionados, a nosotros o a él mismo», se felicitó LeBron.
Doncic saluda a JJ Redick, su entrenador.David ZalubowskiAP
Los Lakers, cuartos en el Oeste (pugnan por acabar segundos, inalcanzables ya los Thunder) quieren sumar su tercera victoria seguida y este martes reciben a unos Mavericks sin Anthony Davis en el Crypto Arena. Será una de las noches más especiales en la carrera de Doncic, la primera vez en su vida que se enfrente a un ex equipo (más allá del amistoso de Dallas en el Palacio de Madrid). La hora de comprobar si la inercia es real, si Doncic es ya Doncic. Si podrán más los sentimientos hacia Kyrie Irving y los ex compañeros con los que tanto labró o las ganas de reivindicarse ante el señalado Nico Harrison, el General Manager que optó por su salida antes de entregarle una renovación histórica y millonaria.
Un duelo en el que LeBron, a sus 40 años, se acercará todavía más a otra marca histórica. Con 49.894 puntos (sumando los conseguidos en temporada regular y playoffs), está a sólo 106 de ser el primer jugador en alcanzar los 50.000 en la historia. Cuestión de días.