No recuerdo un sensacional partido del Real Madrid como el que orquestó mágicamente ante un Villarreal desquiciado y camino hacia Segunda División, si no hay remedio.
El Madrid incluso jugó con una presión sorprendente, inhabitual en los manejos de An
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UEFA Nations League
EDUARDO J. CASTELAO
Enviado especial
@EJCASTELAO
Rotterdam
Actualizado Sábado,
17
junio
2023
-
13:25El seleccionador pinta un panorama idílico en la previa...
Coraje y corazón... y sufrimiento. Está abonado el Atlético a saltar los marcapasos de sus aficionados. De las alegrías a los infartos en sólo una semana. Da igual Copa del Rey, da igual la Champions. Hubo 75 minutos de tensión hasta que Hancko puso el 2-2 en el marcador y provocó las primeras salidas del Tottenham Stadium y la bajada de brazos de los ingleses, que creyeron en la remontada tras adelantarse por dos veces en el marcador con goles de Muani y Simmons. Entonces Julián se vistió de Spiderman, algo que no habia hecho en meses, y con un gol y una asistencia se pidió al Barça en cuartos de Champions, pese al penalti final de Simmons. [Narración y estadísticas, 3-2]
Londres recibía al Atlético como si fuera el caribe y el Tottenham Stadium quiso ser una caldera. Pero al principio del encuentro fueron los jugadores los que pusieron más de su parte ante una afición desencantada con un equipo que en Premier League lucha por no descender. En Europa, la cosa cambia, son 24 duelos sin conocer la derrota y eso es mucho tiempo, muchas fases de grupos y muchas eliminatorias.
Los ingleses, vigentes campeones de la Europa League, se acodaron en sus bandas. Especialmente en la izquierda, donde detectaron la presencia de Nahuel Molina, titular por unas molestias en el costado de Pubill. Tan avisado estaba el Cholo que puso a su hijo casi de lateral derecho en defensa de cinco para proteger al argentino. Igualó así el dibujo de Tudor, pero al equipo le costaba salir.
Media hora aguantaron los rojiblancos con el marcador a cero. Lo que tardaron los ingleses en encontrar la espalda de Molina. El argentino olvidó que a su espalda vivía Kolo Muani, y el francés la cabeceó sin oposición. Cinco minutos después salvó Musso a su defensor porque Tel le volvió a encontrar despistado.
Lo increíble es que hasta ese arreón de cinco minutos, el Tottenham ladraba pero no mordía. Usaba las bandas, sí. Algún balón parado generaba cierto barullo en el área y nerviosismo en la grada rojiblanca, más de 2.800 personas situadas en la espalda de Musso. Sin embargo, el portero titular por la lesión de Oblak, sólo había tenido que intervenir en un par de ocasiones para despejar con los puños y a un disparo de Tel tras ganar una carrera a Le Normand.
Parte de la culpa de que el Atlético no pudiera salir con cierto peligro y apenas sumara dos posesiones largas en la primera mitad fue el mal concurso de Griezmann. El francés, que estaba siendo el mejor de la escuadra rojiblanca, y la punta de lanza de todos los contrataques fallaba controles y pases impropios no para su calidad, sino también para la de jugadores menos dotados.
El único que estuvo conectado el partido desde el inicio fue Llorente. El madrileño debe de tener sangre inglesa, por lo del ritmo y eso, su presencia era ubicua tanto en ataque como en defensa. En una de sus internadas pudo Lookman marcar el primero, pero corrigió bien Dragusin en área pequeña. La ventaja era aún cómoda al primer tiempo, pero nunca estaba de más marcar un gol para apagar todo atisbo de rebelión. Al Barça también le costó una mitad, pero luego... Giuliano pudo darle ese gusto al Atlético, pero el portero no era el de la ida. Vicario respondió de manera magistral a un disparo del argentino desviado por el Cuti Romero.
Spiderman resurge
Pero lo que no puedas hacer en un tiempo, tampoco está mal hacerlo en el inicio del otro. Fue Julián el que culminó la primera contra clara que encontró el Atlético. No hubo tiempo, sin embargo, para celebrarlo, una pérdida de Giuliano puso de nuevo por delante a los británicos con un gran disparo desde fuera del área de Xavi Simmons. No se puede uno confiar un segundo en Europa.
Musso no lo hace. Es, lo que se dice, un portero pesimista. El argentino sabía que por sus manos pasaba el sustento de su equipo y así lo demostró tras un paradón a uno contra uno de Pedro Porro y luego a un remate de cabeza de Dragusin. Repitió poco después con el lateral español. Los gallos sacaban por fin los espolones. Y Simeone quiso limárselos metiendo a Koke para dormir el encuentro y a Sorloth, para sujetar las contras.
Aunque el que devolvió el miedo fue Julián tras una jugada maradoniana a la que respondió bien Vicario. Era importante mostrarse en la otra portería. Y el argentino lo hizo de nuevo poniendo un córner a la cabeza de Hancko para finiquitar el encuentro. El Tottenham alcanzó la victoria con un penalti tonto de Giménez. Pero no quedaba tiempo. El Atlético está en cuartos por octava vez desde que está Simeone.
Son apenas diez islas, seis las de Barlovento, al norte, y cuatro las de Sotavento, al sur, situadas a 600 kilómetros del continente africano. En ellas viven 524.000 personas, la gran mayoría en su capital, Praia, nombre lógico para un país arrimado al mar. Son también unos 4.033 kilómetros cuadrados de extensión total, la mitad que la Comunidad de Madrid. Y son historia del fútbol. Cabo Verde, antes colonia portuguesa y ahora república independiente, estará en el próximo Mundial tras vencer a Suazilandia en el Estadio Nacional 'O Rei Pelé', confirmando así el liderato de su grupo de clasificación contra Camerún, Libia, Angola y Mauricio.
Un hito sin precedentes, beneficiado por la ampliación del Mundial a 48 selecciones, con el que se convierte en el país de menos superficie en disputar la Copa del Mundo, mejorando el dato de Trinidad y Tobago en 2006 (5.128), y en el segundo con un menor número de habitantes, sólo superado por Islandia, que se plantó en 2018 con 353.070.
El sueño caboverdiano, el tercer debutante del próximo Mundial junto a Uzbekistán y Jordania, es el reflejo de su historia reciente, la historia de la inmigración. El país, que fue colonia portuguesa desde el siglo XV hasta 1975, nutre ahora su selección de fútbol con futbolistas nacidos en Europa, hijos de los hombres y mujeres que salieron de Cabo Verde buscando un futuro mejor y que ahora devuelven ese esfuerzo en forma de gloria deportiva nacional.
De los 25 jugadores que han estado con el equipo en este parón de octubre, 14 nacieron en el viejo continente: seis en Países Bajos, cinco en Portugal, dos en Francia y uno en la República de Irlanda. El último caso es, quizás, el más sorprendente.
"Pensé que era 'spam"
Roberto Lopes nació en Dublín. Hijo de un cocinero caboverdiano y de una trabajadora irlandesa, jugó en las categorías inferiores de la selección de su país natal y apenas hablaba portugués cuando Rui Águas, seleccionador de Cabo Verde en 2018, le escribió por LinkedIn. «Estaba escrito en portugués y pensé que era spam, pero me escribió de nuevo en inglés y ahí comenzó una aventura increíble», detalló el central en algunas entrevistas.
Lopes, con una dilatada carrera en la Primera irlandesa, decidió abandonar el sueño natal y abrazar sus raíces caboverdianas, las mismas que tenían antiguas estrellas como Vieira. Fue uno de los muchos intentos de la Federación del país por reclutar a hijos de inmigrantes, una constante que se repite en cada vez más selecciones, como el caso de Marruecos o Albania, donde sólo siete de los 26 convocados a la última Eurocopa habían nacido en el país.
La sorpresa de Cabo Verde es mayúscula si se observa su lugar en el fútbol africano y mundial. Fue una de las peores selecciones de la fase de clasificación para la Copa de África 2025, sumando sólo cuatro puntos en el grupo que compartía con Egipto, Botsuana y Mauritania, y su mayor éxito hasta ahora había sido los cuartos de final de la Copa Africana de Naciones de 2023. Pero durante el camino al Mundial 2026 algo cambió.
La selección de Cabo Verde.EFE
La clasificación a la Copa del mundo se ha ido disputando en los mismos meses que la Copa África, pero en el tramo mundialista el equipo ha rendido mucho mejor. Perdió 4-1 contra Camerún en Yaundé en junio de 2024, pero desde entonces y hasta este parón, lo ganó todo: seis victorias en seis partidos, incluida una sobre los cameruneses, que les empujaron al liderato. Pudieron cerrar su pase hace unos días, cuando empataron contra Libia en Trípoli, pero este lunes cerraron su histórico pase.
En el banquillo, un exfutbolista con un pequeño pasado en el fútbol español. Pedro Leitão Brito, 'Bubista', disputó dos partidos con el Badajoz en 1995 y es el responsable del éxito del cuadro insular, del que es seleccionador desde 2020. Un hombre que nunca ha entrenado fuera de Cabo Verde y que ahora ha liderado a los 'Tiburones azules' hacia el gran sueño nacional: cruzar el charco y estar en el Mundial.