El consejero delegado del Atlético de Madrid emite un comunicado en el que muestra su indignación por la expulsión de Correa. “La integridad de la competición no puede estar en duda”.
Gil Manzano en el momento de expulsar a Correa.Manu FernandezAP
Las horas posteriores al derbi en el Bernabéu (1-1) no han calmado los aires de indignación rojiblanca. Todo lo contrario, este domingo el club ha reaccionado con otro comunicado de su máximo responsable, en el que no duda en calificar de “¡lamentable!” la actuación de Gil Manzano. “Siempre padecemos este tipo de actuaciones contra este equipo por la presión que se ejerce permanentemente sobre el colectivo arbitral. No es razonable que a un colegiado le resulte tan difícil expulsar a uno de sus jugadores aunque la jugada sea clara y sin lugar a interpretación, como sucedió en nuestro último partido en este mismo campo, y que ayer resulte tan fácil echar injustamente a Ángel Correa“, valora Miguel Ángel Gil Marín.
Todo el malestar del Atlético, desde los jugadores a su presidente, pasa por la tarjeta roja que el colegiado extremeño mostró a Correa en el minuto 75, por el codazo que el argentino propinó a Antonio Rudiger. No había acabado el derbi y ya la cuenta oficial del club lanzó un “Nada nuevo en el Bernabéu”, para a continuación mostrar la pierna magullada de Correa, “nuestro ‘agresor'”. Después fue el propio Simeone el que habló de la sobreactuación del defensa del Real Madrid – “El contacto no fue tan violento para que uno de 1,94 se caiga”- y se quejó de que Gil Manzano ni siquiera considerara oportuno acudir al VAR para aclarar la acción.
Pero ha sido este domingo cuando Gil Marín, al igual que hiciera tras el pasado derbi copero en el que Soto Grande no expulsó a Ceballos, reaccionara con un duro comunicado. “Después del último derbi decidí compartir mi opinión públicamente y, sólo por eso, recibí multitud de críticas y descalificaciones desde distintas tribunas. Sin embargo, desde muchos colectivos recibí innumerables muestras privadas de apoyo. […] Sé que hay mucha gente en contra de que denunciemos un sistema que es injusto, pero no podemos normalizar lo que es anormal. Me niego a que nos acostumbremos a estas situaciones, aunque por desgracia se hayan convertido en una costumbre desde hace años”, sigue el consejero delegado del Atlético, que habla de “hartazgo”. “Me niego a que nos acostumbremos a estas situaciones, aunque por desgracia se hayan convertido en una costumbre desde hace años. No intento buscar excusas para justificar el resultado de ayer, simplemente muestro nuestro hartazgo”.
“La integridad de la competición no puede estar en duda. Si los aficionados llegan a cuestionar la integridad del juego, sobramos todos”, opina Miguel Ángel Gil Marín, quien entra de lleno en el caso Negreira en la misiva. “En las últimas semanas hemos tenido acceso a una información muy relevante que requiere una investigación seria. No tenemos más remedio que llegar al fondo de este asunto. Así lo hemos exigido todos los clubes de LaLiga a excepción de dos: el club que debe ser investigado y otro más”, dice en referencia a Barcelona y Real Madrid.
“Estoy convencido de que nuestro fútbol se merece que trabajemos todos juntos para que no haya ni una sola duda ni una sola sospecha. Yo pienso seguir haciéndolo y espero que, al menos en eso, sí podamos estar todos de acuerdo”, concluye.
Al final de un estrecho pasillo al que hay que llegar obligatoriamente descalzo, una niña de 11 años grita como poseída mientras ejecuta eléctricas patadas al cuerpo del oponente. Jesús Ramal la observa con orgullo y atención. Podría ser la nueva Adriana Cerezo, que también llegó con 11 años a este santuario escondido en San Sebastián de los Reyes, cuando ella se encontraba en plena crisis de ansiedad competitiva, en un mar de dudas que pronto se resolvieron: a la semana se subió a un avión rumbo a Finlandia para convertirse en poco tiempo en la perla del taekwondo español, inesperada medalla de plata en Tokio con sólo 17 años, ambición de oro en París dentro de unos meses.
En el gimnasio Hankuk la energía es contagiosa. Deambulan jóvenes sonrientes que bromean y se abrazan y que al cabo se transforman en fieros púgiles a las órdenes de Ramal y de Suvi Mikkonen, la presidenta, la otra clave de esta fábrica de talentos, la ex taekwondista olímpica finlandesa que junto a Jesús ideó un proyecto que ya es referente mundial. «Aquí si no eres campeón de Europa, realmente estás fuera de lugar. En el último campeonato de España, de las ocho categorías femeninas, el club ganó seis. Eso nunca ha pasado», presume el entrenador, que a los próximos Juegos acudirá con dos claras opciones de medalla al Grand Palais de los Campos Elíseos, la de Adriana, por supuesto («si está bien, es imparable»), y la de Viviana Marton, una de las gemelas (Luana, campeona del mundo, se quedó a las puertas en el reciente Preolímpico europeo de Bulgaria que ganó su hermana en la categoría de -67 kilos); dos húngaras nacidas en Tenerife que son la viva imagen de la ambición. En París, Viviana competirá por la Hungría de sus padres, pero después ambas lo podrían hacer por España.
Pero hay más, sobre todo futuro. Está Marta Calvo (hermana de Eva, medallista de plata en Río 2016). Están Iker Abad y Jesús Fraile, campeones de Europa sub 21. Y Elsa Hernández, Lena Moreno, Laura Rodríguez, Sofía García... «La idea es que todo explosione en el 2028. Apuntamos alto». Un grupo de élite en el que tienen el apoyo de cuatro entrenadores, cuatro fisioterapeutas, un departamento de medicina, un preparador físico, un entrenador mental, un nutricionista... «Esto es algo distinto. Es como una familia, pero lo más profesional posible. Buscando ayudas para crecer, para crear una cultura del deporte y del esfuerzo. Eso es complicado, ni muchos centros de alto rendimiento lo tienen», pronuncia Cerezo. «Se ha creado una estructura. Queremos que se sientan profesionales. Y queremos seguir avanzando con patrocinios, mecenazgos... Hay una enorme motivación y un ambiente enriquecedor. Y se lo pasan bien», remarca el gurú Ramal, un entrenador hecho a sí mismo, que heredó el club que fundó el gran maestro coreano Han Seon Moon en 1977, el pionero de la introducción de este arte marcial en España (Hankuk significa Corea en coreano).
Y que forjó su método junto a Mikkonen, su pareja, con la que acudió a los Juegos de Londres (diploma) y de Río. Trabajó 11 años para el Comité Olímpico de Finlandia, como seleccionador, acumulando experiencias. «Allí estaba el centro de investigación, con fisiólogos, nutricionistas, muchos profesionales... Eso abrió un mundo a Jesús», cuenta Suvi, que reivindica una filosofía: «No nos da miedo soñar a lo grande. Esto es algo más que un club. La base es cuidar la salud de los deportistas. Que cuando llegue el resultado, si es que llega, que sea con alguien sano y fuerte, que sea positivo en su vida. Es decir, que no haya sufrimiento en el proceso, que cuando ellas y ellos miren atrás piensen que lo han disfrutado. Los que ganan el oro son los que fluyen, los que disfrutan».
Las gemelas Marton, durante un entrenamiento.ANGEL NAVARRETE
Y el paradigma de todo eso fue y es la sonrisa de Adriana. Aquella niña que conquistó a todo un país en Tokio, avanzando de ronda en ronda, de paliza en paliza, hasta la final cuando nadie la esperaba todavía, talento adolescente. Allí perdió contra la tailandesa Panipak Wongpattanakit por un detalle y lloró de rabia y pidió perdón y emocionó a toda España. «La primera vez que la vi, pensé: 'Es una bestia'», rememora Jesús de su pupila, a la que el retraso de los Juegos a causa de la pandemia le hizo llegar a Tokio con la edad justa, la más joven de toda la expedición nacional. «Adriana nos subió mucho, la gente nos empezó a prestar más atención. Sobre todo por la forma en que lo hizo. Su sonrisa contrastaba con todo el asunto Simon Biles, que estaba sucediendo a la vez. Demostró que el alto rendimiento no está regañado con la salud, ni física ni mental», expone Ramal, que reivindica: «La niña no apareció, tenía una base atrás. En el 2019 hizo 69 combates, con 68 victorias y una derrota. 18 campeonatos, 17 oros y una plata...». «Yo a Tokio no iba a probar, iba a ser campeona olímpica. Estaba flotando», recuerda Cerezo, a la que en el Hankuk International School todos llaman 'La Bicho'.
Cuando le preguntan por su secreto, el madrileño Jesús sonríe y se explaya. Y sigue reflexionando sobre la salud física y mental de sus deportistas, la «neurociencia aplicada al deporte». «Muchas veces yo soy el primero que presiono y tengo dudas de dónde están los límites. La línea es fina y difícil. Hay que cuidarles, es un trabajo holístico. Si tienen exámenes, si han tenido un problema personal... Todo hay que tenerlo en cuenta. Una microlesión te puede parar una semana. Y vas mejorando cuanto más puedes entrenar. Por eso es mejor bajar un poco y estar siempre óptimos», explica y hace hincapié en la parte lúdica, la diversión como pilar, los «entrenos agradables»: «Cuanto mayor es la exigencia, mejor te lo tienes que pasar».
Varios deportistas del Hankuk, en acción durante un entrenamiento.ÁNGEL NAVARRETE
Ramal se apoya en su experiencia y en sus viajes, en el mindfullness -«meditar no como monjes budistas horas y horas; es simplemente parar 10 minutitos. Porque no sabemos parar, con los móviles, las redes sociales...»-, en lecturas y documentales motivacionales que comparte con sus alumnos para «meter en su mente mensajes positivos». Porque los quiere, sobre todo, poderosos, «empoderados». «Mi objetivo es que salgan de aquí cada día como si hubieran hecho el mejor entrenamiento de su vida. Que el entreno sea el mejor momento del día: preparo todo para ir al gimnasio, donde me voy a expresar libremente. Y que en cada patada que den, les vaya la vida en ello», describe con entusiasmo.
«¿Cuándo has entrado que has notado?», interroga Jesús al periodista. «Energía». «¡Eso! Eso lo ve un rival y piensa: 'Esto es algo más'. Por eso he adaptado, por ejemplo, la haka de los All Blacks a nuestro calentamiento, para que sea una activación pura. Aplico aspectos de muchos deportes».