Imagínese que su trabajo está sujeto a quejas constantes cada semana. Que cualquier iniciativa se mira siempre bajo sospecha. Y además debe lidiar con una sombra de corrupción que planea sobre su organización y que es enjuiciada con luces y taquígrafos. Imagínese que ese trabajo no comenzó siendo suyo sino que dejó otro más lucrativo y con mayor capacidad de conciliación para meterse de lleno en ese avispero. Pues así ha sido la vida de Fran Soto (Vigo, 1980) en el último medio año y lo peor, o lo mejor de todo, es que para él, su nueva función como presidente del Comité Técnico de Árbitros equivale a trabajar siempre “como si fuera viernes”.
- ¿Cree que el nivel del arbitraje español es bueno?
- Bueno, no, muy bueno. Crítica, errores… va a haber siempre porque es consustancial del fútbol, pero eso es algo que no pasa sólo en España.
- Es que la crítica es constante.
- Creo que el error más flagrante ha sido el del fuera de juego de Giuliano. Es claro, obvio y manifiesto. No debería haber pasado y tuvo sus consecuencias también para los árbitros. Fuera de ése, no recuerdo errores graves en el resto de partidos de este curso. Cuestión diferente es el ruido que siempre hay alrededor del arbitraje hagamos lo que hagamos, pero yo creo que está siendo una buena temporada.
- ¿Cómo puede haber errores graves habiendo VAR?
- Es que yo creo que no hay errores flagrantes, los está corrigiendo el VAR salvo el de Giuliano. Estamos muy satisfechos con cómo lo está haciendo la gente del videoarbitraje, que este año es un cuerpo específico. Se puede mejorar, por supuesto, unificando criterios por ejemplo. El fútbol y la vida deberían ser previsibles para todo el mundo.
- ¿Cree que el VAR ha empeorado el arbitraje de campo?
- El VAR vino para ayudar, todas las herramientas tecnológicas son positivas. Antes, cuando un árbitro cometía un error muy gordo, se iba a casa con el error, ahora no. Sabe que tiene un paracaídas detrás. Aunque queremos que el árbitro pite como si no tuviese VAR y es lo que estamos potenciando en las evaluaciones, al colegiado que es valiente y que toma las decisiones en el campo.
- Siguen alimentando tertulias y programas…
- Desde el minuto uno que entré pensando que íbamos a tratar de eliminar ese ruido, ya vi que había polémica porque era yo al que designaban y no había ni empezado. Ese ruido mediático existe, existirá y es consustancial al fútbol y a la figura arbitral. Es parte del espectáculo, del negocio y tenemos que acertar lo máximo posible y el ruido que haya, que lo siga habiendo.
Florentino y Laporta, juntos en un palco en un clásico.EFE
- En otros lados no tienen altavoz del Real Madrid.
- No quiero centrarlo en nadie en concreto, aunque el altavoz de los clubes grandes es mayor, evidentemente, pero para nosotros los errores son exactamente igual. Una de mis máximas es democratizar el arbitraje, que a todos los clubes les piten todos los árbitros.
- ¿Cree que la presión del Madrid es por Negreira o hay algo más?
- No lo sé. Nadie me ha explicado exactamente dónde puede estar el problema. Pero trato de que haya una relación de cordialidad, cercanía y diálogo, con todos los clubes, con todos.
- ¿No le cansan al estamento arbitral las quejas constantes del Madrid?
- No me gusta que la gente se queje del arbitraje, pero no quiero ceñirlo al Madrid.
- Pero muchos se quejan cuando les perjudican y otros, constantemente.
- Evidentemente, preferiría que no hubiese crítica. Pero eso no afecta al árbitro. Su nivel de profesionalización es brutal.
De Burgos llorando en la rueda de prensa previa a la final de Copa.EFE
- De Burgos se derrumbó en una rueda de prensa previa a una final de Copa.
- Sí, pero estoy convencido de que eso nadie lo lleva al campo. Es como cualquier trabajo en que igual llegas a casa y te pones a llorar. Hay actuaciones que son humanas y le puede pasar lo mismo a un jugador. Son profesionales y van a actuar con la mayor profesionalidad.
- El problema es que la sentencia del caso de Negreira puede no terminar con esta sombra.
- Esa no es mi guerra. El caso Negreira nos ha causado un daño tremendo, no sé si irreparable, pero tremendo. Somos los máximos perjudicados, aunque se quiera dar la imagen contraria. Como abogado que soy, confío mucho la justicia en España, y lo que diga la sentencia, habrá que acatarlo.
- Notáis cierto recelo internacionalmente.
- No, nadie me ha dicho nunca nada de ese tema y ningún árbitro me lo ha trasladado.
- ¿Se han establecido mecanismos para evitar algo similar?
- La Federación tiene un departamento de compliance muy potente. Los árbitros reciben un cuestionario sobre el conflicto de intereses, para ver si tiene relación con algún club, algún familiar.
- Pregunto por cosas que no se hicieran antes.
- Es que no lo sé. Desde que estoy yo, me encargué de revisar eso con la persona que lleva compliance en la Federación. Por mi pasado en Garrigues yo exijo profesionalidad e intento actuar igual y si descubriese algo similar, sería el primero en denunciarlo. Creo que tenemos todos los mecanismos a nivel federativo para que esto no se vuelva a repetir. A día de hoy, con todas las auditorías internas y externas, la supervisión del Consejo Superior de Deportes, de la Liga, creo que es imposible que suceda.
Enríquez Negreira junto a su mujer camino del juzgado.EFE
- En España se le tiene respeto a los árbitros.
- Poco, deberíamos tener más. En el fútbol base, no vemos que la violencia vaya a menos. Es un problema de un calado brutal y que un árbitro con 14/16 años se sienta amenazado al ir a pitar un partido por si sufre una agresión, es algo que tenemos que acabar.
- ¿Cuántas veces se ha arrepentido de haber abandonado la abogacía?
- De momento no me arrepentí, lo que llevo peor es estar lejos de la familia. Me parece un mundo fascinante y la presión también existe en un despacho a estos niveles.
- Pero no pública.
- Efectivamente, pero es un mundo mucho más bonito. Cada día haces cosas muy diferentes y siempre lo defino con una frase: ‘Para mí todos los días son viernes’ y para mí ese cambio mental es brutal.
- ¿Qué estamento arbitral se encontró?
- Me encontré una estructura por montar, que eso fue para mí lo más difícil. Hablé con diferentes personas y fui sacando ideas. Aunque nunca llegué a profesional, llevo toda la vida vinculado al arbitraje y uniendo todo un poco fui montando el equipo. Luego encontré una relación muy buena con LaLiga, que es algo muy positivo. E intenté tan pronto llegué empezar a tener relación con los clubes y visitar a presidentes, CEOs y directores generales.
- ¿También a Florentino?
- Con Florentino no estuve, pero con José Ángel sí que coincidí más veces.
- ¿Cómo se toman los árbitros el Tiempo de revisión?
- Al principio costó un poquito más, porque es la primera vez que públicamente decimos los errores arbitrales. Pero cuesta porque son cosas nuevas, no porque no guste. De hecho hoy en día no hay ningún problema con algún árbitro.
Respeto arbitral
- ¿Qué es lo que no le gusta a los árbitros?
- Hay mejor relación entre los árbitros y jugadores, entrenadores y presidentes de lo que creemos. Yo creo que están un poco aislados de ese ruido mediático que les rodea y tratan de hacer su trabajo de la forma más profesional posible.
- Echa de menos arbitrar
- Lo eché de menos en su momento, ahora ya no, estoy con otra labor y con otra función.
- ¿También le insultaban?
- Sí, claro, también. Cuando entré en el mundo del arbitraje, la gente veterana me decía: ‘Tú no serás árbitro hasta que te den tu primer guantazo’. Pero esto está evolucionando y creo que dentro de unos años los insultos y las agresiones ya quedarán atrás. El arbitraje, cuando eres joven, tiene poco malo y mucho bueno: ganas dinero, haces amigos, sales menos de noche porque tienes que levantarte al día siguiente y maduras. Mi hija ha empezado a arbitrar y ya lleva ocho partidos de asistente.
- Hombre, pero los insultos, los intentos de agresiones…
- Lo peor, por eso yo como máximo responsable arbitraje me estoy proponiendo, minimizar todo tipo de agresiones.
- Ahora usted las cornadas se las lleva en los palcos, ¿no?
- De todo, alguna cornada me llevé, pero normalmente me respetan. Intento transmitir que el árbitro es el primero que no quiere equivocarse.
- ¿Qué le pediría al fútbol para con los árbitros españoles?
- La palabra es respeto, y también empatía, que se pongan en la situación del árbitro y que y que y que nos traten como un deportista de élite que va a hacer su trabajo lo mejor posible.






