No importa lo bueno que sea algo. Si se repite muchas veces en nuestra vida deja de ser sorprendente, nos acostumbramos a ello, lo devaluamos. Cuando arrancó esta temporada de Fórmula 1 hace dos meses, que Fernando Alonso hiciese un podio con Aston M
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Marcos Llorente es un futbolista peculiar tanto dentro del campo, por su capacidad para adaptarse a distintas posiciones, como fuera de él. Su visión sobre la vida y sus curiosas rutinas han llamado la atención y han sido, en ocasiones, objeto de crítica.
El jugador del Atlético de Madrid se encuentra estos días concentrado con España para disputar los partidos clasificatorios para el Mundial de 2026 ante Georgia y Bulgaria. Desde Las Rozas, ha explicado esas rutinas que tanto han dado que hablar.
"Todo lo que hago lo hago por mi salud", asegura en una charla compartida en las redes sociales de la selección española. "Me levanto a las 8 y me voy a la calle, espero a que amanezca y estoy un rato allí. Luego me subo a la habitación y me preparo mi café. Termino con 2 o 3 cucharadas de mantequilla, lo remuevo y ese es el café de mi día a día", comienza contando.
La luz, un aspecto clave de la rutina de Marcos Llorente
El rojiblanco ha desvelado que nunca enciende la luz en su casa y, cuando cae el sol, utiliza una roja e infrarroja. "Durante el día no enciendo la luz, o porque estoy en el jardín o, si entro en la cocina o voy al salón para cualquier cosa, a través de las ventanas entra la luz y no tengo la necesidad de poner ninguna luz. Cuando se va el sol, esta es la luz que tengo por toda la casa", detalla.
Al centrocampista se le ha podido ver en muchas ocasiones con unas gafas con lentes amarillas o rojas dependiendo del lugar en el que se encuentra. "Las gafas amarillas son para cuando estás durante el día en interiores. Es decir, fuera nunca hay que llevar gafas de ningún tipo. Los rayos del sol te tienen que dar en los ojos y en la piel, sin nada que lo interfiera", expone.
"Las gafas de cristales rojos lo que hacen es filtrar toda esa luz azul en las lámparas, televisiones o teléfonos móviles que hacen que solo pase el rojo. Cuando voy a hoteles o viajes, si se ha ido el sol, me pongo las gafas rojas", continúa.
El madrileño dice que todo esto lo hace no solo para mantenerse en forma, sino también para sentirse mejor. "Creo que ya la gente se plantea mucho las cosas y se preocupa mucho más por su salud. Es cierto que lo que hago no es lo normal y entonces es curioso. Todas estas cosas que hago son por la salud, no es por el fútbol, pero al final, una cosa va ligada a la otra. Si solo lo hiciera por el fútbol dejaría de hacerlo y, cuando deje el fútbol, voy a continuar con esto", concluye.
No hay una pareja tan atípica ni tan fructífera en el paddock. No hay dos personalidades tan discordantes que encajen tan bien. No hay un piloto tan cerebral como Oscar Piastri ni un mánager tan impulsivo como Mark Webber. Una alianza australiana que se perfila como la triunfadora del Mundial 2025. A falta de seis carreras, Piastri lidera con 22 puntos sobre Lando Norris, su compañero en McLaren. Pero nada debe darse por hecho. Hace ahora 15 años, Webber contaba con 14 de ventaja a falta de tres carreras y acabó entregando el título a Sebastian Vettel, su compañero en Red Bull.
Desde aquel Mundial 2010 no se ha repetido un pulso entre dos pilotos del mismo equipo en busca de su primer título. Por esa razón, la experiencia de Webber resulta tan crucial para Piastri, un chico de 24 años, con sólo tres de experiencia en la F1. Desde este fin de semana en Austin hasta el cierre en Abu Dhabi, el líder necesita los consejos de su representante. Sobre todo a la hora de encontrar un equilibrio entre sus intereses y los de McLaren.
"No sólo ha sido beneficioso para mí, sino para todo el equipo. Especialmente a la hora de alcanzar el nivel que tuvo Red Bull durante su etapa allí", admitió Piastri en una entrevista reciente con The Times. Aquellas siete temporadas a las órdenes de Christian Horner (2007-2013) marcaron a fuego el carácter indomable de Webber. Un piloto que se vomitó dentro del casco en el GP de Japón 2007, que adelantó con una sola mano a Fernando Alonso en Eau Rouge durante el GP de Bélgica 2011 y que esquivó a la muerte en Valencia tras un escalofriante accidente con Heiki Kovalainen durante el GP de Europa 2010.
"Nada mal para un número dos"
Como buen discípulo de Flavio Briatore, como viejo camarada de Alonso, Webber sigue imponiendo con su mera presencia. Cada vez que desfila ante las cámaras, como ayer en el Circuito de las Américas, intercala una cautivadora sonrisa con el gesto severo de quien se sabe respetado. De quien descuelga el teléfono y conversa con cualquier gerifalte del negocio. De quien puede filtrar, incluso en estos días tan convulsos, el interés de Ferrari por Piastri a partir de 2027.
Tantas horas de vuelo resultan un tesoro para McLaren. Porque el título no sólo se resolverá sobre el asfalto, con una lucha en cada curva frente a Piastri, sino también en la estrategia y en la ejecución de cada pit-stop. Sin pasar por alto esas papaya rules con las que Andrea Stella y Zak Brown, jefes del equipo, regulan la paz en el garaje. Porque ya hubiera querido para sí Webber tanta igualdad de oportunidades. Especialmente en 2010, cuando Helmut Marko impuso un trato de favor a Vettel en Red Bull. Los aficionados aún recuerdan aquel GP de Gran Bretaña, cuando resistió las embestidas de Seb en la primera curva para luego imponerse al McLaren de Lewis Hamilton, soportando el dolor de las magulladuras de Valencia. "Nada mal para un número dos, ¿verdad?", lanzó por la radio a Horner al cruzar la meta
Aquella fiereza competitiva, en ocasiones por encima de sus posibilidades, contrasta con el estilo de Piastri. Según James Sera, su primer descubridor, "el cerebro de Oscar es una supercomputadora". Su facilidad para el análisis, su asombrosa memoria para registrar cada detalle, su clínico rendimiento en las situaciones críticas traen a la memoria a Alain Prost, el responsable de su ingreso en 2020 en la academia Renault.
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Hasta el momento, su único mal fin de semana se ha registrado en Bakú, donde enlazó varios fallos en la qualy y la carrera. De ese mismo vértigo ya fue víctima Webber durante el GP de Corea 2010. Bajo la lluvia, atenazado por los nervios, perdió el control del RB6 y colisionó contra Nico Rosberg. Las dudas se multiplicaron durante la última cita en Abu Dhabi, cuando echó todo a perder con un quinto puesto en la parrilla y un toque contra el muro en la octava vuelta. Nunca antes había mostrado tanta velocidad y nunca después volvería a asomarse como un legítimo aspirante al título.
Tras su retirada en 2013, dio inicio a una etapa como comentarista en el Channel 4 británico. De ahí mediaba sólo un paso para la génesis de Jam Management. Una aventura en compañía de Ann Neal, su esposa, y Jason Allen, un veterano con innumerables conexiones en el deporte. Desde el comienzo Ann se encargó de la administración y Mark potenció sus virtudes: carisma en las distancias cortas y exhaustivo conocimiento de cada asunto que se cuece en el paddock.
2 de agosto de 2022
"Entre bastidores, se asegura de que mis contratos sean lo que deben ser, con los matices en los que uno ni siquiera piensa hasta que los vive", añadía Piastri en la citada entrevista con el diario británico. Sin mencionarla expresamente, quedaba clara la referencia al episodio que marcó su vida. Fue el 2 de agosto de 2022. El día que Alonso anunció su marcha de Alpine y su fichaje por Aston Martin. La escudería francesa se apresuró a confirmar a Piastri, pero él ya manejaba otros planes. "No he firmado un contrato con Alpine para 2023. No conduciré para Alpine el próximo año", adelantó en Twitter.
En su contrato con el equipo entonces dirigido por Otmar Szafnauer figuraba una cláusula. Antes del 31 de julio debía ser informado de para activar su continuidad. Webber conocía cada punto, cada coma de aquel contrato. Había llegado a otro acuerdo y no pensaba renunciar a un futuro mejor. Todo se había resuelto gracias a su amistad con Andreas Seidl, team principal de McLaren, a quien conocía desde 2005, con quien había trabajado en Williams y BMW. Su discípulo, ese chaval tan sereno, sería la gran apuesta de la escudería de Woking. Ahora, si mantiene estos 22 puntos frente a Norris, se convertirá en el primer campeón australiano desde Alan Jones en 1980.
El hobby de Roberto Bautista son los caballos. Monta desde que era un niño, llegó a tener seis ejemplares en su casa y ahora cuenta en Castellón con su propia yeguada, con la que compite en concursos de pura raza española. Ama los caballos como pocos, pero hace justo un año esa pasión casi le cuesta la retirada. «Fue un accidente con mala suerte. Estaba montando y en una caída se me quedó el pie debajo y me fracturé el peroné», recuerda quien ha tenido que penar, por culpa de ese infortunio, por previas y torneos menores a lo largo de 2024.
De estar en el Top 10 del mundo a caer hasta el puesto 122 y ahora, por fin, volver entre los mejores para presentarse en esta Copa Davis como el escudero de Carlos Alcaraz. Decidirá el capitán, David Ferrer, pero en principio Bautista. de 36 años, jugará los segundos partidos de individuales reservando a Rafa Nadal para el dobles. No en vano, fue él quien otorgó dos victorias cruciales durante la fase de grupos.
¿Y ha vuelto a montar?
Le he cogido distancia, pero no por el accidente. En Andorra, donde vivo, monto los caballos de una amiga, pero voy menos a Castellón de lo que me gustaría. Lo sigo haciendo, aunque con cuidado. Es difícil recuperarse de una mala caída. Igualmente sigo siendo mi hobby y el proyecto de la yeguada me apasiona. Llevo ocho años, va despacio, pero es muy interesante.
A su edad, lo de caer del Top 100 y volver a jugar las previas...
Ha sido complicado, sí, sí. Llevaba 10 años en puestos de privilegio y normalmente cuando llegaba a los torneos ya ni había jugadores de la previa. Este año he dicho: 'Madre mía, qué diferencia'. He tenido que jugar muchos más partidos, me ha costado más sumar partidos... Pero estoy orgulloso. Ha sido un año en el que he mostrado mucho carácter, mucha disciplina, y he podido volver a disfrutar del tenis. El título en Amberes [un ATP 250, el pasado octubre] será siempre uno de los más especiales de mi carrera. Para mí, lesionarme de gravedad y poder regresar ha sido un premio a haberme cuidado siempre.
Fernando Galindo
Para premio, la Copa Davis. La pregunta del millón: ¿Jugará usted los individuales o jugará Rafa Nadal?
No he hablado con el capitán. Se pueden dar muchas situaciones, hay que ver cómo llega Carlos [Alcaraz], cómo se encuentra Rafa... Conociéndole imagino que hará lo posible por jugar, querrá competir al máximo. A mí la Copa Davis me motiva en especial. Es una competición que me ha dado mucho, que ha subido mi nivel, que me ha hecho jugar mejor. Si tengo la oportunidad de jugar, lo voy a disfrutar muchísimo.
Son de la misma generación, han compartido muchas veces equipo... ¿Cómo es su relación con Nadal?
Para mí siempre ha sido un ejemplo, me ha servido de inspiración. Él se metió en el circuito mucho antes que yo y empezó muy pronto a ganar todo lo que ha ganado. Al principio no teníamos mucho trato, pero cuando empezamos a coincidir en la Davis pasamos años muy buenos. Ahora nos llevamos muy bien, hemos estado los últimos días entrenando juntos en su academia de Mallorca. Espero que tenga la mejor despedida posible.
Fue muchos años el segundo español por detrás de Nadal y ahora ha aparecido Alcaraz. ¿Le molesta no estar bajo los focos?
No, nunca me ha molestado. Si me he fijado en otros tenistas, siempre ha sido en su juego. A nivel mediático nunca he mirado de puertas afuera, no me ha preocupado mucho la atención que recibía. Siempre he intentado ganar mis cosas, hacer mi camino, tener mi propia carrera.
Hablaba de los años buenos con Nadal. Es imposible olvidar la victoria de España en la Copa Davis de 2019. Sus lágrimas por la victoria tras el fallecimiento de su padre.
Para mí también fue un momento muy especial, uno de los mejores momentos de mi carrera. No lo pienso mucho en mi día a día, pero es inevitable acordarse cuando vengo a jugar la Davis. Siempre me viene a la cabeza. Viví muchas emociones, pero guardo muchos recuerdos de aquel día, de toda la semana.
Fernando Galindo
España jugará este martes contra Países Bajos. Si gana, semifinales el viernes y el domingo, la final. Toda la Copa Davis en una semana y en un mismo sitio, Málaga. ¿Le gusta el nuevo formato?
Me gusta, sí, pero jugamos siempre en España. Como siempre ha sido así, en Madrid o en Málaga, he disfrutado mucho con este nuevo formato. Pero entiendo lo que dicen otros jugadores. Soy consciente de que si estas Finales se jugarán en otro país tendría una opinión diferente.
Se retira Nadal, usted tiene 36 años, hay seis españoles en el Top 100. ¿Le preocupa el futuro de nuestro tenis?
Antes igual España tenía 12 o 14 jugadores en el Top 100 del ranking y ahora hay menos, el listón ha bajado, pero es una cuestión generacional. Tenemos a Carlos, que es el número tres del mundo, que ha ganado dos Grand Slam seguidos, no podemos hablar mal del futuro. Además hay gente joven apretando. Está Martín Landaluce a punto de meterse entre los mejores, Rafa Jódar, Andrés Santamarta, que nos ayuda estos días como sparring... Y estoy seguro que saldrán caras nuevas.
¿Se plantea un objetivo final o un lugar para la retirada?
La verdad es que no. El tenis es un deporte especial porque siempre te plantea nuevos retos, siempre hay algo en lo que superarse. A estas alturas yo siempre me pregunto: ¿Por qué no? Si gano un torneo pienso que por qué no puedo ganar otro. O por qué no puedo aguantar otro año en la élite. No me cuesta levantarme para entrenar, siempre mantengo la motivación, así que no sé decidir cuándo y cómo lo dejaré.