Fabien Causeur, el héroe inesperado de las Final Four: “Cuando entré al vestuario del Madrid por primera vez pensé: ‘Son todos mejor que yo'”

Fabien Causeur, el héroe inesperado de las Final Four: "Cuando entré al vestuario del Madrid por primera vez pensé: 'Son todos mejor que yo'"

“Un madrileño más”, presume Fabien Causeur (Brest, Francia, 1987), vecino en la capital de Trey Thompkins y Anthony Randolph, jugadores de esos sin los que no se entendería la reciente época del Real Madrid. Secundarios o imprescindibles que ahora reviven el pasado “con una buena botella de vino”. Recién retirado tras una temporada final en Milán, el francés reflexiona, antes de que los blancos busquen en Atenas su 12ª Copa de Europa, sobre lo vivido: pocos mejor que él entendieron lo que es una Final Four.

Pregunta. El héroe inesperado de la final de 2018 en Belgrado. La defensa sobre Sloukas, los 17 puntos…

Respuesta. Fue increíble. Es gracioso, luego me enteré de los planes de Pablo Laso: yo no iba a jugar. Él quería rotar con 10, Randolph y yo fuera. Pero en la semifinal contra el CSKA, las cosas no iban bien y a los 10 minutos cambió de opinión. Y como jugué bien, defendiendo a Higgins y a De Colo, fui titular en la final. Eso habla muy bien de la forma que leer los partidos de Pablo. Creo que la confianza que gané en esta Final Four cambió toda mi historia en el Madrid, fue un antes y un después.

P. ¿Qué recuerdos le vienen a la mente de esa final?

R. Sobre todo, era muy impresionante el ambiente en Belgrado, había 20.000 personas y sólo 300 o 400 del Madrid. Cuando meto mi primera canasta, ya se fueron todos los miedos. Me dio alas. Era el tapado, nadie hablaba de mí. Fallé esos tiros libres al final, pero sin más.

Causeur y Doncic, tras ganar la Final Four de Belgrado en 2018.EFE

P. En Vitoria, un año después, le haces 18 puntos en semifinales al CSKA, aunque perdéis.

R. Esta Final Four y la siguiente en Belgrado contra el Efes… son las que más frustración me han dado. Teníamos el partido muy controlado contra el CSKA. De Colo hace un último cuarto espectacular. Se perdió la oportunidad del back to back.

P. Belgrado 2022. Haces también una gran semifinal contra el Barça y Laso dice: “Fabien nunca es un secundario para mí”. Luego perdéis contra el Efes.

R. No sé cómo explicarlo. Suena a tópico, pero mi confianza la gané entrenando. Me gustaba mi trabajo, llegar el primero y quedarme a tirar después, horas y horas. De mí decían: ‘Solo va a izquierdas’. Y era verdad. Pero llegaba el día D y rendía. Me metía presión, pero de la buena.

P. Y el remate en Kaunas. La de Llull. Pero en esa final metes tres triples.

R. En la semi no juego nada. En la final entro en el segundo cuarto y meto una bandeja desde el tiro libre. Soy muy tozudo. Fue la final de Llull, claro, su canasta a lo Michael Jordan, lo que le faltaba a su carrera. Y el Chacho hizo un gran fin de semana. Yo acabé en lágrimas, porque esta temporada había sufrido un poco más, con menos minutos. Todos tenemos mucho ego y siempre pensamos que merecemos más.

P. ¿Cómo es tu vida ahora después de parar de golpe una carrera tan intensa?

R. El ritmo es mucho más tranquilo. Estoy sobre todo centrado en dedicar el tiempo perdido con mis hijos, con mi mujer. Yo dedicarme a ellos, más que ellos seguirme todo el tiempo. Y disfruto de poder hacer cosas que no he hecho antes. No había esquiado en mi vida, cosas así.

P. ¿Se echa de menos el baloncesto?

R. Pensaba que no estaba preparado para la retirada. Yo quería seguir jugando un año más, entrené durante el verano para eso. Pero no hubo ninguna oferta que me interesara y todo se paró de repente. Pero creo que estaba listo. Hace unos días tuve una conversación con Tony Parker y le pregunté, porque hay mucha gente que sufre con la retirada. Me dijo que los dos hemos ganado mucho y eso ayuda: ‘¿qué más te queda por hacer?’. De hecho, no he tocado la pelota desde que me retiré. Creo que en el fondo lo necesitaba, pero mi cerebro no me lo decía todavía.

P. Cuando sales de la cantera de Le Havre, ¿se te hubiera pasado por la cabeza una carrera así (sólo con el Madrid ganó 14 títulos)?

R. No, no, imposible. Cuando eres alguien como yo, sin hype, del que no se hablaba, no te lo imaginas. Lo que sí creo es que siempre, desde muy pequeño, era muy competitivo en todo. Quería ser el mejor, quería ganar, quería mejorar. Amaba el baloncesto más que mucha gente y esta mentalidad me ha ayudado mucho.

P. ¿Se sintió infravalorado?

R. Nunca me sentí una estrella.

Causeur, durante un partido de Euroliga con el Madrid.EFE

P. ¿Cómo ves la Final Four? No es la primera que llega el Madrid con lesiones y bajas.

R. Las dos Final Four que gané con el Madrid llegamos de una forma parecida. A Belgrado 2018, después de que Sergi (Llull) hubiera estado lesionados siete meses. Vuelve contra el Panathinaikos en cuartos. Campazzo tenía un edema en la rodilla. Y en Kaunas igual, jugamos sin Poirier, sin Yabusele y sin Deck. Y ganamos la Euroliga haciendo una zona 2-3 y Ndiaye parando a Mirotic, el mejor jugador de Europa. Por lo que he vivido, prefiero llegar no siendo favorito. Jugar la Final Four sin Tavares, que es el jugador más determinante de Europa, es duro. Pero el Madrid siempre da la cara y yo no apostaría contra ellos.

P. ¿Cómo era ese vestuario con Felipe, Llull, Rudy, el Chacho…?

R. Antes de llegar, los veía y les tenía la etiqueta de cazadores de títulos. Convivir con ellos fue fácil, me adapté muy rápido. Sentía que tenía su misma mentalidad. Competir con esta gente era algo muy divertido, especial. Y aunque jugara más o menos, siempre tuve mi momento. Sigo pensando que, si ellos siguen cerca del club, como directivos, se mantendrá la misma mentalidad. Los españoles de la selección… De hecho, cuando me preguntan por qué ha ganado más que la selección francesa, les digo: ‘Vive conmigo un año en Madrid y lo entenderás’. Esta gente no deja una oportunidad marchar.

P. Te tocó aprender a defender.

R. Sí, totalmente. Antes jugaba para meter puntos, pero no tuve otra. Si quería jugar… Cuando entré en el vestuario del Madrid y vi a mis compañeros, me dije: “Joer, todos son mejores que yo. Tengo que hacer algo para jugar”. Tenía que ser una navaja suiza, hacer un poco de todo. Meter puntos, defender. Cuando Jaycee Carroll se fue, quería ser como él. Que cuando entrara en el campo, pasara algo.

P. ¿El momento más difícil fue el de la polémica salida de Laso y la llegada de Chus Mateo?

R. Nos quitaron a una persona que llevaba una década en el club. Todos teníamos mucho cariño a Pablo. Pero somos jugadores y nos tenemos que centrar en nuestro trabajo. Chus no era un desconocido y siguió mucho la línea de Pablo, aunque metiendo lo suyo. Fue inteligente y el cambio de entrenador resultó fácil.

P. ¿Cómo te gustaría que se te recordara?

R. Buena persona, trabajador y ganador. He notado mucho el cariño de la gente cuando fui a ver el clásico en el Palacio. Flipé que me llamaran leyenda del Madrid. Porque nunca tuve esa etiqueta.

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