Guarda Sonia Bermúdez todos los detalles sobre cómo será su España, si los “matices” con los que pretende pulir a la subcampeona de Europa se verán en su debut ante Suecia en La Rosaleda, el mismo estadio en el que debutó Luis de la Fuente, “y ojalá nos vaya igual”. Dentro, en el vestuario, apenas ha habido cambios. La seleccionadora solo confirmó hace días que Irene Paredes sería la capitana, pero no quiénes la acompañarían. La decisión ha sido sencilla, las mismas cinco de la Eurocopa: Irene Paredes, Alexia, Aitana, Mariona y Olga Carmona. “Es una decisión del staff. Las jugadoras aquí vienen a competir. Tenemos a las cinco mejores capitanas”, confesó Bermúdez.
Jenni Hermoso, por tanto, no estará entre las elegidas, lo que no significa que no tenga el foco encima. “Lo ha pasado muy mal y ahora tiene una sonrisa permanente por ser parte de la selección“, reconocía Irene Paredes, que no tuvo información privilegiada de su regreso ni siquiera siendo la capitana. “Me enteré de su vuelta en la lista. Me alegro porque sé lo que ha sufrido y las ganas que tenía de estar”, añadió.
Ése es el mayor cambio que confiesan las jugadoras: el regreso de la vallecana y de Mapi León, con quien Irene comparte zaga en el Barça. “Es un nuevo comienzo. Hay cambio de seleccionadora y de staff, que viene con mucha ilusión y ganas”, se limitó a desvelar.
Del estilo, de qué pretende España, todos guardan silencio. “Si no lo ha dicho la seleccionadora no lo voy a contar yo”, bromeaba Paredes. Bermúdez apenas dejó dos pinceladas. “El juego de España es muy reconocible. Tenemos que tener la posesión y vamos a meter matices para mejorar. Me gustaría ver a un equipo que hace muchos goles y no encaja, que trata bien el balón”, dijo.
Tanto la seleccionadora como la capitana advirtiendo de lo duro que será Suecia. “Estamos a dos partidos muy duros de jugar otra final ante una selección potente que, en el cómputo general, nos han ganado más veces que nosotras a ellas. No miramos más allá”, zanjó Irene Paredes.
La Copa del Mundo de fútbol siempre ha sido un torneo de jugadores. Por más que un equipo nacional escribiera su nombre en la historia, siempre ha ido ligado a la explosión de una estrella que se convierte en leyenda. Lo hizo Pelé con Brasil en 1958, Maradona en México 86, Paolo Rossi en España en 1992 o Ronaldo en Japón y Corea en 2002. A esa lista se han sumado en los últimos años Mbappé, en Rusia 2018, y Leo Messi cuando alzó su ansiado trofeo para Argentina en Qatar. En este Mundial hay jugadores que, de manera indiscutible, van a llevar el peso del liderazgo en sus selecciones. Algunos, por galones y experiencia. Otros porque vienen a coger el testigo. Para todos, lo que pase en Estados Unidos, México y Canadá es una prueba de fuego. Son los estandartes, las estrellas de aquellas selecciones que, junto a España parten en todas las cábalas como favoritas.
Para Messi y Cristiano Ronaldo será su último Mundial. Ambos debutaron en Alemania en 2006 y, 20 años después, quieren despedirse llevando a sus selecciones a lo más alto. El argentino, con 38 años, se sacudió un peso de encima cuando en Qatar empujó para llevar la tercera estrella a la camiseta albiceleste. Allí, en su quinta Copa del Mundo, se convirtió en el jugador con más partidos jugados, 26, y engordó hasta 13 su cifra de goles y de ocho en asistencias. Sus ocho balones de Oro los empezó a acumular en 2009, pero su condición de mejor futbolista, año tras año, no se traducía en éxitos con Argentina. Alemania se cruzó de forma dolorosa en su camino: en 2006 le dejó fuera en cuartos, como en Sudáfrica' 2010 y les asestó un golpe durísimo en Brasil, cuando les arrebató el título en la prórroga (1-0). En Rusia, cuatro años después, el verdugo fue Francia (4-3), esta vez en el primer cruce, en octavos de final.
En Qatar se cobraron venganza. Messi marcó siete goles y se estuvo rodeado de un talento a su servicio, lo mismo que ocurrirá cuando empiece a rodar el balón para ellos en Kansas City ante Argelia. Scaloni sabe que tiene un diamante, aunque ahora su fulgor no ciegue y se vea en el Inter de Miami de la MLS, pero sigue brillando si le escoltan otros jugadores experimentados que, estos sí, siguen bregando en los mejores equipos europeos. Por eso, Argentina no es la favorita con mayor valor de mercado, tiene 760 millones frente a los 1.310 que le otorga a España el portal Transfermarkt. Tampoco es Messi es jugador por el que más se pagaría, sino aquellos que están llamados a coger el relevo: Enzo Fernández y Julián Álvarez (90 millones).
Quien también afronta su sexto, y último, Mundial es Cristiano Ronaldo con el brazalete de capitán de Portugal. A sus 41 años, sigue teniendo una espina clavada que le dejó el gol de Zidane en las semifinales del Mundial 2006. Entonces eran Figo y Deco quienes lideraban al equipo luso, al que acaba de incorporarse la joven estrella, que solo marcó un gol de penalti. Desde entonces, solo han alcanzado los cuartos de final en Qatar, donde Marruecos eliminó a Portugal. Su peor recuerdo, sin duda, fue Brasil'2014, donde cayeron en la fase de grupos.
Cristiano le pisa los talones a Messi con 22 partidos disputados en un Mundial, ocho goles y el récord de haber sido el único jugador que ha marcado en cinco campeonatos del Mundo, algo que ahora puede mejorar. Roberto Martínez, lejos de jubilarle, le ha vuelto a dar galones y él siempre responde. Su marcha al Al-Nassr de la Liga Saudí no le hizo salir de las convocatorias nacionales. De hecho fue Cristiano quien alzó la Nations League en 2025 tras ganar a España, el primero título de Portugal desde la Eurocopa de 2016. En este Mundial, el valor de Portugal está en su centro del campo, liderado por Vithina, que con una valoración de 110 millones se cuela entre los futbolistas más preciados del campeonato. Aunque cuide su cuerpo como si fuera un templo, la posibilidad de llegar al Mundial de España, Portugal y Marruecos, con 45 años, se antoja casi imposible, por lo que esta es la última gran oportunidad de llevar a Portugal a la gloria que, pese a tener a un cinco veces Balón de Oro, el mejor jugador europeo de la historia, no ha alcanzado.
Dudando si también será su última Copa del Mundo está Harry Kane. El capitán de Inglaterra vivirá el campeonato en plena revolución tras la llegada de Thomas Tuchel. Su propuesta para los Three Lions no se ha puesto a prueba en un gran torneo, pero sigue contando con el liderazgo de Kane, cuya temporada en el Bayern ha sido sobresaliente: 61 goles en todas las competiciones. El que arranca mañana será su tercer Mundial, que le llega en un momento de plena madurez. En Rusia en 2018, Inglaterra cayó en semifinales ante Croacia y acabó en cuarta posición. Sin embargo, él fue Bota de Oro con seis tantos. Cuatro años después, en Qatar, Francia les eliminó en cuartos 2-1: Kane marcó de penalti para los ingleses, pero falló en el minuto 84 otro que hubiera supuesto el empate y forzar la prórroga. Pese a no haber alcanzado la final de Champions League, vapuleado por el PSG en las semifinales, su registro de goles y el papel de Inglaterra en el Mundial marcarán si puede soñar con entrar en la pelea por el Balón de Oro.
En la disputa puede encontrarse con los líderes de Francia y Brasil, que son de otra generación a la que le aguardan más Copas del Mundo por delante. Kylian Mbappé encara su segundo Mundial porque a Rusia fue con 19 años a conseguir la gloria. En marzo de 2017 debutó con les bleus y, poco más de un año después, era campeón y su nombre comenzó a ser sinónimo de estrella mundial y el referente nacional francés que recogía el testigo de Zidane. Marcó en aquel debut mundialista cuatro goles, un doblete a Argentina, y en la final frente a Croacia, lo que le convirtió en el segundo más joven en hacerlo tras Pelé. En Qatar hizo todo para Francia: remontó dos goles de Argentina y marcó en la prórroga, un hat trick que no se producía en una final desde que lo logró en 1966 el inglés Geoff Hurst. De nada sirvió, porque Argentina alzó el trofeo venciendo en la tanda de penaltis. Su rodilla es lo único que le puede condicionar en este campeonato, como lo ha hecho en su temporada en el Real Madrid. Ha sido Pichichi de la Liga con 25 goles y su registro total ha sido de 42.
De todas las estrellas, quien menos experiencia tiene es Vinicius. Ancelotti sabe cómo manejar al brasileño, que llega a su segundo Mundial tras caer en cuartos con Croacia por penaltis y volverse de Qatar con solo un gol. Su figura ha crecido desde entonces, en el campo y por haber denunciado campañas de racismo en los estadios. La última, contra Prestianni, que va a provocar cambios en la reglamentación en este Mundial: taparse la boca con la mano o la camiseta para dirigirse a un rival será tarjeta roja. Pese a que su temporada con el Real Madrid no ha sido relevante, con su fútbol quiere ser el líder del ataque de una selección que necesita despertar, porque de su quinto título han pasado 24 años y seis campeonatos.
Ellos serán, junto a Lamine Yamal, las estrellas que liderarán a los principales favoritos en un Mundial donde habrá 22 jugadores de menos de 20 años. El más joven, con 17 años y 240 días, es Gilberto Mora, centrocampista del Tijuana que ha reclutado Javier Aguirre para México, donde Guillermo Ochoa hará historia. El arquero, a sus 40 años, disputará como Messi y Cristiano su sexta Copa del Mundo. Superando los 40 habrá seis más. El abuelo de este Mundial será el portero de Escocia, Graig Gordon, que estará en el debut contra Haiti con 43 años y 162 días.
El extraño regreso de Neymar
Fue la sorpresa de la lista de Ancelotti. Casi nadie contaba con que Neymar estuviera en el que será su cuarto Mundial. Pero el brasileño levanta pasiones, aunque en el campo su papel sea limitado. En Qatar se lesionó en el primer partido y se perdió toda la fase de grupos. Volvió en las eliminatorias, marcó dos goles y vio cómo la tanda de penaltis dejaba fuera a Brasil en cuartos a manos de Croacia. Ahora llega lesionado, con una rotura muscular en el gemelo de la que no se sabe cuándo estará recuperado. Ancelotti, o su federación, le espera porque ya ha quedado demostrado que sigue siendo una estrella en la Canarinha.
Alemania, el equipo coral de Nagelsmann
Sus cuatro Copas del Mundo no evitaron que fuera la decepción en Rusia y Qatar. Nagelsmann se apoya en un equipo coral liderado por Kimmich y con el talento de Havertz y Musiala, ambos tras lesiones que les han mermado toda la temporada, y Florian Wirtz. Una selección rejuvenecida que no tiene una estrella fulgurante en la que apoyarse.
El primer Mundial de Erling Haaland
El delantero del Manchester City ha sido clave para llevar a Noruega, de nuevo, a una cita mundialista tras dos ausencias. Fue, con 16 tantos, el máximo goleador de las eliminatorias europeas, pero ahora tiene su mayor examen, en el que se verá en al fase de grupos con Francia. Haaland llega tras haber marcado 38 goles en todas las competiciones en 2026, una cifra que queda lejos de los 52 que logró en la temporada 22/23. En su selección estará rodeado por Martin Odegaard y Alexander Sorloth.
INMA LIDÓN
@inma_lidon
Valencia
Actualizado Miércoles,
24
mayo
2023
-
10:36Ver 272 comentariosLa RFEF considera probado que, tal y como reflejó el árbitro...
En 2015, la Federación de Fútbol de Serbia se frotaba las manos. Tenía una generación de futbolistas que había logrado proclamarse campeona de Europa Sub-19 y, dos años después, del Mundial Sub-20. Había base para construir un futuro que permitiera soñar al menos en las próximas tres grandes citas y competir con la emergente y talentosa Croacia, que se estaba quedando con el foco heredado de la antigua Yugoslavia. Sin embargo, no lo logró.
Entre aquellos campeones estaban Veljkovic, Milinko-Savic, Zivkovic, Grujic o el ex del Getafe Maksimovic, a los que se unirían Tadic, Mitrovic, Jovic o Lukic. Muchos de ellos vestirán la camiseta de la selección nacional esta noche ante España, pero no han podido evitar que aquellas esperanzas se convirtieran en batacazos.
Serbia cayó en la fase de grupos en la siguiente gran cita, el Mundial de Rusia, no se clasificó para la Eurocopa 2020 y tampoco pudo superar la fase de grupos en Qatar, lo mismo le ocurrió en la pasada Eurocopa en un grupo con Inglaterra, Eslovenia y Dinamarca.
El propósito ahora es iniciar una transición en la que muchos jugadores, como Tadic o Mitrovic, se irán quedando en el camino y aparecerán nuevos liderazgos. Uno de ellos será el de Lazar Samardzic, que a sus 22 años asombró con un gol maradoniano en Nápoles para recordar al mundo que había estado en la agenda de grandes clubes europeos, y se permitió el lujo de decir «No» cuando llamaron a su puerta.
A Lazi lo reclutó Serbia por motivos sentimentales, como ocurre en muchas ocasiones con los balcánicos. Hijo de los migrantes que dejó la guerra, nació en Berlín y se crió viendo los partidos del Hertha en el Olympiastadion antes de vestirse esa camiseta y debutar con el primer equipo con 18 años, en 2019.
Centrocampista creativo, entre el carril del 8 y la cercanía al área del 10, llamó la atención por su creatividad y su efectividad, que le llevó a marcar 14 goles en sus primeros 16 partidos con el equipo Sub-19. Para entonces, Alemania ya lo había cazado. «Asumía la responsabilidad y demostraba una inteligencia futbolística superior», reconocían sus entrenadores en el Hertha.
No sólo lo veía la Manchstaff, sino también los grandes clubes. Con 16 años, el Barça le fue a buscar. Lo hizo Patrick Kluivert, entonces captador de talento para la Masía. «Nos explicaron el proyecto que tenían para mí, pero mis padres pensaron que era demasiado joven, demasiado pronto», ha dicho el jugador. Eso le privó de jugar en su equipo favorito, al que veía cada semana, y de poder conocer a Messi, a quien admira y en quien se fijaba tanto como en De Bruyne o David Silva.
Al año siguiente fue el Milan quien lo intentó. «Paolo Maldini nos invitó a pasar una semana allí y a conocer todas las instalaciones», recuerda, pero el resultado fue el mismo: no se movió de Berlín hasta que tuvo 19 años y lo fichó el Leipzig en la temporada 20/21.
En el este de Alemania coincidió con Dani Olmo en el vestuario y en la posición. El catalán, casi tan joven como él, era un tapón para su crecimiento y acabó con tan pocos minutos que fue traspasado al Udinese por tres millones de euros.
Para entonces ya había tomado una de las decisiones más trascendentes de su vida: pese a hacer defendido la camiseta de Alemania desde la selección sub-16 a la sub-21, iba a jugar con Serbia. «No fue fácil, pero lo hice porque toda mi familia es serbia. Cuando juego con esa camiseta me siento diferente. Es muy emocionante», confiesa el futbolista.
El salto a Italia le hizo crecer, marcar goles, alguno definido como «glorioso», como el que logró en el Armando Maradona de Nápoles driblando a un rival tras otro en el área cuando su equipo iba perdiendo 3-0. Asombró a todos y su temporada en el Udinese llamó la atención de los mejores equipos. En este caso, fue el Inter quien intentó anticiparse en el verano de 2023.
Pasó reconocimiento médico, se pactaron sus condiciones, pero su padre desautorizó a la agente que las negoció en el último instante, rompiendo así el acuerdo.
Su destino acabó siendo el Atalanta, que pagó 20 millones por su traspaso. Gianpiero Gasperini le reservaba un hueco en su equipo, como lo hace el seleccionador serbio, Dragan Stojkovic, para liderar un cambio de época.