Por tercera vez consecutiva, por sexta en su historia desde su debut en Barcelona 92, la selección femenina de baloncesto disputará los Juegos Olímpicos. Será en Lille y París en unos meses, con la elite mundial (sólo las 12 mejores) a la que pertenecen desde hace décadas, aunque por el camino también duelan los reveses, los que después la impulsan: tras perderse el último Mundial, España ‘se vengó’ conquistando la plata europea en el pasado Eurobasket.
El equipo de Miguel Méndez evitó el drama. Lo que iba a ser una final en Sopron contra la anfitriona Hungría fue un alivio. Media hora antes, la victoria de Japón ante Canadá (82-86) selló el billete olímpico, ese que se complicó el primer día del torneo, con la derrota ante las japonesas y sus 15 triples. Finalmente, fue el triunfo del viernes ante las canadienses del español Víctor Lapeña (55-60) el que hiciera que la selección estuviera matemáticamente entre las tres primeras del grupo del Preolímpico.
Era alivio o crisis, un respiro o más nubes negras. Fue lo primero, pero sin alardes. El Real Madrid, el de las cuatro derrotas en los últimos cinco partidos de Euroliga, resolvió la papeleta sin apuros ante el colista Alba. Un festival ofensivo en el que, sin embargo, quedó el borrón de una primera mitad en la que los de Chus Mateo olvidaron el pilar de la defensa. [98-84: Narración y estadísticas]
El Madrid recuperó, antes de lo previsto, a Dzanan Musa. Con lo que ya sólo resistía en la enfermería Garuba. Y, como para cambiar la inercia negativa, introdujo cambios en el quinteto, con Rathan-Mayes y Hugo González de inicio y Hezonja al cuatro. Pero no fue el equipo con colmillo ni fluidez que pretendía.
Fue un equipo otra vez indolente e inseguro. Que avanzaba a arreones ante un rival muy débil, tan plagado de bajas como osado en el WiZink, creciéndose el Alba (con su gurú Aíto en primera fila) según comprobaba que el rival no le tumbaba. Los alemanes, con el talento Procida desatado, anotaron 55 puntos (nueve triples) en la primera parte. A mitad del segundo acto asestaron un parcial de 2-15 a un Madrid pasivo, que las veía venir y contestaba sólo en ataque.
Rathan-Mayes, defendido por Procida.JUANJO MARTINEFE
Hace unos días el Efes sacó los colores también en el Palacio y era una situación insostenible. Así que volvió el pie al acelerador, la energía a impulsos. Y con otro parcial (19-4), con Campazzo ya a tope (otro recital) y Rathan-Mayes anotando como se espera de él, gozó el Madrid de su primera ventaja cómoda. El Alba se había dejado en los vestuarios su acierto y el partido, con muy poquito del Madrid, empezaba a morir.
Y eso que Andrés Feliz, en los descansos de Campazzo, se empeñó en mostrar una versión horrible. No así Ibaka, especialmente entonado en ataque, la puntilla a un duelo desangelado (seis jugadores blancos por encima de la decena de puntos), demasiado plácido como para sacar conclusiones, que al menos le sirvió al Madrid para escapar de los puestos más bajos de la tabla a la espera de la próxima cita, el jueves en el Palau ante el Barça.
Real Madrid 93 Unicaja 99
LUCAS SÁEZ-BRAVO
@LucasSaezBravo
Madrid
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