Los jugadores de España celebran con Carvajal el título.Martin MeissnerAP
El veneno de Croacia, con sus argucias en la prórrogas y penaltis, no funcionó con la selección. España mató a un bicho absolutamente intratable con otra ponzoña a sus prórrogas y su mezquino sistema de juego. Es como si el gafe hubiera huido, tras
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
El 7 de noviembre se cumplirán ya cuatro años de una lesión que cortó de raíz la progresión de un jugador que se atrevió a heredar el 10 de Leo Messi. Desde entonces, el camino de Ansu Fati, llamado hasta entonces a convertirse en el nuevo gran ídolo de la afición azulgrana, mucho antes de que Lamine Yamal irrumpiera en escena, ha estado plagado de baches. En el arranque de la pretemporada, sus ganas e ilusión por hacerse con un puesto en el nuevo Barça de Hansi Flick provocaron que el técnico valorara muy positivamente sus opciones.
No obstante, una lesión en la planta del pie derecho, cuando mejor parecían irle otra vez las cosas, le recordó el lado más amargo del fútbol. Esta misma semana, por fin, ya ha podido entrenarse con el grupo y, si todo va bien, incluso podría tener minutos contra el Girona este domingo en Montilivi.
En sus comienzos con el primer equipo, de la mano de Ernesto Valverde, parecía estar tocado por una varita mágica. Fue todo un soplo de aire fresco y, además, también logró marcar goles decisivos para los suyos. Por eso, no es nada raro que el actual técnico del Athletic propiciara su estreno con el primer equipo cuando aún tenía 16 años.
7 de noviembre de 2020
El 26 de septiembre de 2021, en su primer regreso desde los infiernos, ya con Ronald Koeman como entrenador azulgrana, volvió a evidenciar esa suerte de toque especial. Después de haber pasado por hasta cuatro operaciones de rodilla para olvidar de una vez por todas ese 7 de noviembre de 2020, vivió un retorno al césped de ensueño.
Saltó al terreno de juego como relevo de Luuk de Jong a falta de nueve minutos para que se cumpliera el tiempo reglamentario y, tras firmar varias acciones de mérito, culminó su reestreno con un gol que sellaba el definitivo 3-0 ante el Levante. A su padre, Boti Fati, incluso se le escaparon algunas lágrimas de emoción cuando el joven atacante subió a la grada para fundirse en un abrazo con el doctor Lluís Til, a quien consideraba como el gran artífice de su retorno.
La alegría, a pesar de todo, volvió a serle esquiva. Un mes después, se resintió otra vez de molestias en la rodilla. Y, posteriormente, encadenaría una serie de problemas musculares que, unidos a otros condicionantes físicos, le llevarían a permanecer en el dique seco 162 días más.
Cláusula de 1.000 millones
En la temporada 2022-23, con Xavi Hernández como máximo responsable del banquillo, las lesiones parecieron darle tregua: únicamente se perdió dos partidos por este motivo, con un total de seis días de baja por una contusión en la rodilla. Su papel en el equipo, pese a ello, no fue aquel que parecía llamado a tener en sus primeros días. El de Terrassa contó mucho con él y llegó a alinearlo en 51 partidos de una campaña en la que los azulgrana se hicieron con la Liga y con la Supercopa de España, pero partiendo casi siempre desde el banquillo. Únicamente formó parte del once titular en 13 ocasiones. Y su rendimiento, cómo no, también se resintió. En total, marcó 10 goles, siete de ellos en la Liga, dos en la Copa del Rey y uno en la Supercopa de España, y repartió cuatro asistencias, todas en el torneo de la regularidad.
El curso pasado, el club decidió buscarle una salida en forma de cesión a un jugador que, en octubre de 2021, el día en que se hizo oficial la última ampliación de su contrato como azulgrana y su decisión por lucir el 10 de Messi, había visto cómo su cláusula de rescisión se catapultaba hasta los 1.000 millones de euros. Entonces, parecía llamado a ser el relevo del gran ídolo, quien había vivido una traumática salida de la entidad ese mismo verano. Su paso por el Brighton no fue todo lo bien que habría desado. Con el equipo inglés jugó 27 partidos, 19 de ellos en la Premier, seis en la Europa League, uno en la Copa y uno en la Copa de la Liga, casi siempre saliendo desde el banquillo, y anotó un total de cuatro goles.
Una lesión en el gemelo derecho, en este caso, provocó que se perdiera un total de 14 encuentros y removió viejos fantasmas que, ahora, quiere exorcizar de una vez por todas en el Barça.
Ansu Fati, quien en unas tres semanas cumplirá los 23 años, ha estado mucho tiempo prácticamente desterrado en un sitio de nadie. Desde que una fuerte entrada de Aïssa Mandi le provocó una rotura del menisco interno de la rodilla izquierda, su calvario particular ha llegado a parecer interminable. Primero, las complicaciones de esa lesión le llevaron a pasar varias veces por el quirófano. Después, siempre que el destino parecía dispuesto a volver a sonreírle, las cosas acababan por torcerse de nuevo. De nada valía que en alguno de esos momentos su buena estrella con el gol siguiera a su lado.
A un breve momento de intensa felicidad, le seguía de nuevo la amargura de caer otra vez en el túnel. Las consecuencias de las lesiones siempre le han perseguido. Tras sufrir, hace cinco años, una doble fractura de tibia y peroné en la pierna derecha, los nubarrones insistían en instalarse sobre su cabeza. Por lo menos, hasta ahora.
En el Mónaco, por fin, está empezando a ver algunos rayos de sol. Junto con el argentino Joaquín Panichelli, del Estrasburgo, figura en lo más alto de la tabla de goleadores de la Ligue 1, con cinco tantos. Los dos últimos, marcados de penalti, permitieron a su equipo sellar un 2-2 frente al Niza que, pese a todo, puede acabar teniendo consecuencias en principio no muy halagadoras para el joven futbolista. Y es que Adi Hütter, el técnico del conjunto monegasco y su gran valedor, parece tener las horas contadas en el banquillo. Aunque, inicialmente, el austríaco prefirió tratar con cautela al delantero español, a quien dejó fuera de la convocatoria en los tres primeros encuentros de la liga francesa, ha estado apostando claramente por él en los últimos tiempos, con resultados excelentes.
A petición de Lamine
En los tres partidos de liga que ha jugado hasta ahora, siempre ha visto puerta. Ante el Metz (5-2), como en el ya mencionado duelo ante el Niza, también marcó a pares, ninguno de ellos en este caso desde los 11 metros, mientras que frente al Lorient salvó la honrilla de los suyos en un encuentro que acabó con derrota por 3-1 transformando otra pena máxima. En dos partidos de la Champions ha marcado un tanto.
Y es que los primeros brotes verdes de Ansu en este curso 2025-26 tuvieron como escenario el máximo torneo continental. El delantero marcó un golazo en el estreno con derrota de los monegascos frente al Brujas (4-1). Una forma excelente de romper los presagios negativos que parecían rondar sobre su llegada al principado tras una temporada pasada en la que Hansi Flick apenas le dio minutos con el Barcelona.
A pesar de que en la campaña pasada sumó una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España a su palmarés, su participación no pasó de ser algo testimonial. Las lesiones, en unos casos, y la decisión del técnico, en otros, hicieron que apenas pudiera disponer de minutos. En la Liga, participó en seis partidos, formando parte del 11 inicial sólo en uno de ellos, frente al Sevilla en el estadio de Montjuïc. En la Champions jugó cuatro encuentros y en la Copa del Rey, uno. En Europa, en la ida de los cuartos frente al Borussia Dortmund, con el encuentro ya decidido con un 4-0, Lamine Yamal pidió el cambio con la intención de que su compañero pudiera tener algunos minutos después de haber estado mucho tiempo en el ostracismo.
Ansu Fati, ante Vanhoutte, el domingo en el Stade Louis II de Mónaco.AFP
El retorno al Barcelona, tras haber jugado como cedido en el Brighton el curso anterior, no fue como realmente esperaba, por mucho que Xavi Hernández, en la temporada 2022-23, en la que los azulgrana se hicieron con la Liga, le hubiera dado algo de cancha.
El calvario por el que había pasado en la temporada 2021-22, lastrado por problemas musculares tras esa fatídica lesión de rodilla sufrida en los primeros meses de la temporada 2020-21, pesó mucho. También le presionó el hecho de heredar, previa consulta con los capitanes del club, el dorsal número 10 que había dejado sin dueño la traumática salida de Leo Messi del club, anunciada en agosto de 202.
La fulgurante irrupción de Ansu desde que Ernesto Valverde le hiciera debutar con el primer equipo el 25 de agosto de 2019, con una asombrosa facilidad para relacionarse con el gol, parecía condenada a apagarse sin remedio. Algo que su aterrizaje en el Mónaco, casi contra pronóstico, parece haber cambiado de un plumazo. ¿Será esta vez capaz de renacer de sus cenizas? Todo apunta a que sí. Bienvenido, Asu.