La inciativa consiste en una modificación de la Ley del Deporte para que la presencia de cualquier jugadora o jugador en la selección deje de ser considerada un deber y sea exclusivamente un derecho
Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso.Bernardo Díaz
Se trata de una antigua reclamación de los independentistas catalanes que se registró en septiembre al hilo de las quejas de buena parte de las futbolistas de la selección, que admitieron haber ido “por obligación” a la convocatoria de la seleccionadora Montse Tomé, ya que descolgarse puede implicar sanciones de hasta 30.000 euros e incluso la suspensión de su licencia federativa.
La iniciativa, recogida por Europa Press, consiste en una modificación de la Ley del Deporte para que la presencia de cualquier jugadora o jugador en la selección deje de ser considerada un deber y sea exclusivamente un derecho, a la vez que establece la capacidad de elección libre de cualquier deportista para decidir si acudir o renunciar a la convocatoria.
El texto, registrado en catalán y castellano, recibió la conformidad del Gobierno para debatirse, ya que el Ejecutivo tiene capacidad de veto en iniciativas legislativas que puedan suponer aumento de gasto o merma de ingresos presupuestarios, y ahora ERC ha decidido llevarla a votación al Pleno del Congreso del próximo martes.
Cada día, antes de ir a la cama, un salto en paracaídas. O un poco de funambulismo sobre el vacío justo al despertarse. O después de comer, en lugar de siesta, puenting. Carlos Alcaraz convive con el riesgo como algo rutinario, el peligro no existe para él. Pese a sus 21 años, se ha acostumbrado a ir por detrás en el marcador, recomponerse, remontar, brillar y finalmente vencer como si ese fuera el camino más fácil e incluso el único posible. En el presente Wimbledon hasta tres veces ha perdido el primer set y, pese a ello, ahí está, en su segunda final consecutiva, que disputará este domingo (15.00 horas) ante el vencedor del duelo entre Novak Djokovic y Lorenzo Musetti.
Ni Frances Tiafoe en tercera ronda ni Tommy Paul en cuartos ni Daniil Medvedev este viernes en semifinales aprovecharon la ventaja inicial por una razón muy sencilla: Alcaraz no se lo permitió. Ante Medvedev, de hecho, después de ese primer set el español no concedió más hasta llevarse el triunfo en dos horas y 55 minutos (6-7 [1], 6-3, 6-4, 6-4).
Puede parecer una anécdota, incluso un demérito, pero en realidad esos primeros sets perdidos subrayan una virtud de Alcaraz. Al contrario de lo que ocurrió en Roland Garros, el ahora número tres del mundo no está dominando cada partido en Wimbledon y en ocasiones incluso ha sido dominado. Por la velocidad del juego sobre hierba, hay más rivales capaces de conseguirlo y su margen de error es más pequeño. Pero nadie ha conseguido enviarle para casa, ni tan siquiera ha estado cerca.
Después de esos inicios erráticos, el español siempre ha sabido leer el juego, elevar su ánimo y soltar su brazo para acabar ganando. Las semifinales ante Medvedev de este viernes fueron el más claro ejemplo. Como ocurrió en el último US Open, el ruso apareció en la Central de Wimbledon con la intención de arriesgarlo todo: si le salía bien, perfecto y si no, también. Ante Alcaraz, sabe que su habitual tenis amarrategui no le sirve y muta en el jugador de ataque que raramente es. Pero el plan sólo le funcionó una hora.
Un mal inicio, un despertar genial
En esos primeros juegos, Alcaraz, que apareció completamente afeitado -una imagen que no lucía desde hace meses- y acompañado de su familia al completo, no pareció Alcaraz. Sin más explicación que sus nervios y la táctica de Medvedev, sufrió muchos problemas con su saque -en ese set rondó el 40% de primeros-, se movió de manera dubitativa sobre la pista y falló en los puntos decisivos -dos de ocho en puntos de break-. Que remontara dos roturas en contra y llegara al tie-break supuso un esfuerzo en vano porque en esa muerte súbita todo marchó mal. Pero luego, de repente, ¡buf!, salió el genio de la lámpara.
Medvedev, ante Alcaraz, este viernes.AFP
En los primeros instantes del segundo set, Medvedev dio un pasito atrás y Alcaraz se comió la pista entera. Mejorando con su saque -sólo concedió una opción de rotura más en todo el encuentro-, corriendo de lado a lado como un velocista y afinando su puntería -en el primer set cometió 15 errores no forzados, en los otros tres, 20-, empezó a bailar como sólo él sabe bailar. Entre largos intercambios de derechas, expuso sobre el verde todo su arsenal de recursos, las dejadas, los passing shots e incluso esa locura de globo entre las piernas al que ya parece tan acostumbrado. En el último set, resoplaba Medvedev porque otra vez, como también pasó el año pasado en semifinales, no tenía nada que hacer.
Eurocopa 2024
INMA LIDÓN
@inma_lidon
Actualizado Domingo,
19
noviembre
2023
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22:00Ver 2 comentariosSe retiró del duelo ante Georgia tras un mal gesto....