El cadáver ha sido localizado en el río Avia, donde, en un puente cercano, ya se había encontrado el teléfono móvil del jugador natural de Guinea Ecuatorial
Mitogo, de verde, en una imagen compartida en su Twitter en 2019Twitter
El cuerpo sin vida de David García Mitogo, el futbolista del Atlético Arnoia desaparecido el pasado 11 de mayo, ha sido localizado en el río Avia por efectivos del Grupo de Emerxencias Supramunicipais de Ribadavia (Ourense).
El cadáver del jugador de 32 años ha sido encontrado en A Reza, en el municipio ourensano de Arnoia, según han confirmado fuentes de la Guardia Civil.
El cuerpo se encontraba en las inmediaciones del puente de A Barca, zona en la que se enfocaba el operativo de búsqueda después de que fuese localizado un abrigo que podría ser del desaparecido.
El futbolista fue visto por última vez en la mañana del jueves 11 de mayo en un bar de Arnoia, localidad en la que residía.
En un primer momento, el operativo se centró en el puente que une los municipios ourensanos de Arnoia y Ribadavia, donde fue localizado el móvil del futbolista, quien envió una serie de mensajes a sus allegados horas antes de que se le perdiese el rastro.
Nacido en Guinea Ecuatorial, Mitogo se formó en las categorías inferiores de Club Deportivo La Morenica y Sociedad Deportiva Ponferradina y desempeñó buena parte de su carrera en equipos gallegos como O Barco, SD Compostela, As Somozas o Arenteiro
Baloncesto
LUIS NÚÑEZ-VILLAVEIRÁN
@LNvillaveiran
Actualizado Domingo,
6
agosto
2023
-
01:17El jugador del Masnou, sin dejar de mostrar un gran nivel en su...
Las pruebas de ciclismo en carretera de los Juegos paralímpicos de París han arrancado este miércoles con una medalla de oro para Ricardo Ten, el primer español en competir en la prueba de contrarreloj.
Se trata del tercer metal que logra el valenciano en esta cita paralímpica, tras la plata de la velocidad por equipos y el bronce de la persecución, y el undécimo de su carrera.
Ten ya marcaba el mejor tiempo de los 10 participantes en el kilómetro 5,8, con 14"96 de ventaja sobre el polaco Zbigniew Maciejewski y 15"81 respecto del alemán Michael Teuber, con el resto de rivales más alejados de la lucha por las medallas.
Poco después ha afrontado la primera cota del recorrido y ha ampliado su ventaja en la línea de meta hasta parar el crono en 20'39"53. La medalla de plata fue para Teuber (a 38"61) y la de bronce, para Maciejewski (a 39"41).
Orgulloso y satisfecho, Ten ha explicado a los periodistas que "esta prueba, que es la que más habíamos preparado, ha salido a las mil maravillas" y que con este oro cierra "una temporada de ensueño" y se saca la espina de Tokio, donde pasaron un montón de circunstancias que se nos escapaban" y que le impidieron subir al podio.
"Me hacía especial ilusión poder ganarlo todo también en ciclismo" y ahora "habrá que cambiar de disciplina para tener nuevos retos", ha bromeado. Además, tuvo palabras de agradecimiento para su entrenador, Eloy Izquierdo, para "la familia, los patrocinadores y los medios".
En cuanto al circuito, el corredor ha explicado que "ni me beneficiaba ni me perjudicaba". "Había una parte técnica a la que le podía sacar bastante partido y otra parte en la que yo no soy un 'croner' puro y gente más corpulenta y de más potencia podía hacer más camino que yo", "pero todo eso lo hemos trabajado muy bien y lo hemos sacado sin ningún tipo de problema".
La carrera, que se ha disputado bajo un cielo encapotado y temperaturas suaves, ha constado de una vuelta a un circuito urbano de 14,2 kilómetros con salida y llegada en Clichy-sous-Bois, localidad situada a unos 20 kilómetros al este de la Villa Paralímpica en París. Durante el recorrido, los ciclistas subieron un repecho del 4,5% en el kilómetro 6,4 y otro del 4,7% a 850 metros de la meta.
UNDÉCIMA MEDALLA PARALÍMPICA
El ciclista con discapacidad física de 49 años disputa en París sus séptimos Juegos Paralímpicos y en seis de ellos ha conseguido subir al podio. Este metal es el undécimo que suma a su palmarés (cuatro de oro, dos de plata y cinco de bronce). Los siete primeros fueron en natación entre Atlanta 1996 y Londres 2012 (tres oros, una plata y tres bronces).
Además, en Tokio 2020 debutó como ciclista con un bronce en la prueba de velocidad por equipos que convirtió en plata en París 2024, donde también fue tercero en la persecución individual en pista.
Ten, que se sitúa como el deportista español más laureado en la capital francesa, es el séptimo representante nacional con más metales en toda la historia de los Juegos, solo superado por la nadadora Teresa Perales (28); los nadadores Richard Oribe, Sebastián Rodríguez y Xavi Torres (16), y la atleta Puri Santamarta (16), y la nadadora Teresa Herrera (13).
El 22 de junio de 2008, pasadas las once y media de la noche, Cesc Fábregas enfiló hacia Gianluigi Buffon para afrontar su primer penalti en seis años. Luis Aragonés le había elegido como quinto lanzador y el centrocampista del Arsenal, pese a su palmaria inexperiencia en las tandas, quiso responder a la confianza. Durante los entrenamientos solía chutar a la derecha del portero, el mismo lado que eligió el capitán de Italia para lanzarse. Sin embargo, en el último instante, Fábregas cambió su disparo. Ahí viró, para siempre, la historia del fútbol español. Ese gol en Viena no sólo acabaría con la maldición de los cuartos, sino que supuso el preámbulo de una época inigualable, con dos títulos de Eurocopa y otro en el Mundial de Sudáfrica. Hoy, pocas horas después de la gesta en Stuttgart, España se prepara para emular aquellos días de gloria.
El cabezazo de Mikel Merino guarda indudables paralelismos con la semifinal del Mundial 2010. Durban, escenario de la derrota inaugural ante Suiza, no suscitaba precisamente buenos augurios y el rival, tras desintegrar a Inglaterra y Argentina, provocaba pavor. España nunca había ganado a Alemania en sus tres cruces previos en una Copa del Mundo. Se había desbordado la expectación ante la primera semifinal de La Roja, justo siete décadas después de aquel cuarto puesto en Brasil. Luis Rubiales, presidente de la AFE, contaba que le pidieron 1.800 euros por una noche de hotel. Cifra acorde a lo que todos ven como una final anticipada. En esas costas del Índico, infestadas de escualos, será Carles Puyol, El Tiburón de Andrés Montes, quien ejerciese de héroe.
La baja por lesión de Thomas Müller supone un alivio y la novedad de Pedro en el once, una desesperación para Joachim Löw. Durante más de una hora, al fútbol de alta escuela, al hoy casi denostado tiqui-taca, Alemania apenas opuso un disparo de Toni Kroos. Apenas unos minutos más tarde, Xavi se prepara para botar un saque de esquina desde la izquierda. Puyol ya ha acordado en la víspera con Vicente del Bosque que pretende repetir la estrategia del Barça. La misma que dio réditos en el Bernabéu dos meses antes durante el 2-6. Sergio Ramos debía arrastrar a los defensas en el primer palo. Del resto se ocuparía él: "Tú ponla, que entro en carrera. O marco o un alemán entra dentro de la portería".
Apelación a La Furia
Hasta entonces, nuestra única victoria en un gran torneo ante la Mannschaft se había concretado gracias al flequillo de Antonio Maceda. Fue en la Eurocopa de 1984, sólo tres días después de que un error suyo facilitase el gol de Antonio Sousa para Portugal (1-1). El segundo empate complicaba en extremo las opciones de alcanzar las semifinales porque ya sólo quedaba medirse a la vigente campeona de Europa y finalista del Mundial. Poco antes del descanso, Harald Schumacher detuvo un penalti a Lobo Carrasco. El más difícil todavía en el Parque de los Príncipes para la flor de Miguel Muñoz.
Santillana y Maceda, tras el gol del triunfo en París.UEFA
El empate sólo valía si Rumanía tumbaba a los portugueses. En el minuto 81 hubo un momento de zozobra, cuando los chicos entendieron al revés las noticias que llegaban desde Nantes. Había marcado Nené, así que sólo quedaba apelar a La Furia. Maceda dejó sus obligaciones como líbero en busca del último cartucho, servido por Juan Señor desde la derecha. Aquel cabezazo en plancha sólo pudo rozarlo el guardameta del Colonia.
Según confesaron los protagonistas, hasta Luis Miguel Arconada esbozó la mejor de sus sonrisas durante los festejos del 1-0. Josep Lluis Núñez, responsable financiero de la Federación, había acordado una prima de un millón de pesetas por alcanzar la penúltima ronda. El triunfo ante Dinamarca en los penaltis y aquella infausta final perdida ante Michel Platini.
Minuto 115 en el Bernabéu
Justo dos décadas antes, el ambiente en el Bernabéu, aquel 17 de junio de 1964, distaba mucho de la normalidad. En primer lugar, porque el Jefe de Estado, que por la mañana había recibido en El Pardo a altos cargos de su Ejército, no tuvo a bien acudir finalmente al palco. Además, Televisión Española retransmitía en directo esa semifinal, lo que terminó disuadiendo a la afición. Poco más de media entrada a las ocho de la tarde en Chamartín. La balbuciente Eurocopa, en su segunda edición, aún no había calado entre la gente.
Hungría ya había jubilado a Ferenc Puskas, Zoltan Czibor y Sandor Kocsis, pero contaba con jugadores de la talla de Ferenc Bene y Florian Albert. Bene, extremo derecha, anotaría 12 goles en cinco partidos en los Juegos de Tokio para el oro olímpico magiar. Albert, apodado El Emperador, ganaría el Balón de Oro en 1967. España se había concentrado a las afueras de Hoyo de Manzanares, bajo el mando castrense de José Villalonga.
El once de España, en la semifinal de 1964 ante Hungría.
Una de sus decisiones más controvertidas fue sentar a Paco Gento para dar entrada a Carlos Lapetra, pero arriba contaba con un rematador como Marcelino y el descomunal talento de Amancio. Tres semanas después de la lúgubre final de la Copa de Europa ante el Inter, la estrella del Real Madrid se redimió con una aparición en el minuto 115. Un córner de Lapetra, un cabezazo de Marcelino y su pícara aparición para el 2-1 que otorgaba billete a la final ante la abyecta Unión Soviética.