El Valencia denunció este domingo los “inadmisibles comentarios fomentando el odio” que recibió en las últimas horas el atacante hispano dominicano Peter Federico, quien se cerró los comentarios en Instagram al recibir insultos racistas por seguidores del Real Madrid, equipo al que sigue perteneciendo.
“No muerdas la mano que te da de comer, en patera te tenías que haber ido”, “si no llega a ser por el Madrid estabas repartiendo comida” o “qué se puede esperar de alguien de un país como dominicana (sic)” son algunos de los comentarios racistas que el extremo del Valencia recibió en su cuenta de Instagram en las últimas horas, lo que le llevó a cerrar los comentarios de su cuenta.
El jugador arribó a la disciplina del Valencia el pasado 31 de enero procedente del Real Madrid en calidad de cedido con opción de compra y disputó varios minutos de la segunda parte del partido entre su nuevo equipo y el Real Madrid, en un encuentro en el que incluso gozó de un par de oportunidades para conseguir la victoria del Valencia.
El club reiteró en una publicación en su cuenta de la red social X “su compromiso en la lucha contra la discriminación en cualquiera de sus formas” y aseguró que “son totalmente inadmisibles algunos comentarios fomentando el odio”. De hecho, el club pidió “un fútbol y una sociedad libre de discriminación y violencia”
El segundo proyecto de Hansi Flick al frente del Barça necesita varios ajustes. En ataque, los números que tenía el equipo el año pasado a estas alturas del curso son mucho mejores que los guarismos que presenta esta temporada. Pero, si algo está perjudicando notablemente sus intereses, eso es su rendimiento defensivo.
Ahora mismo, está muy claro que la marcha de Íñigo Martínez al fútbol saudí supuso toda una sacudida de la que el entramado que forma la zaga culé está aún pendiente de recuperarse. No en vano, el promedio de goles encajados por partido que presenta el equipo, con una media de 1,33 tantos por duelo, es el más alto en lo que llevamos de siglo para el conjunto barcelonista.
Los propios futbolistas son muy conscientes de ello. Tras el empate con sabor a derrota frente al Brujas, Eric García, quien muy posiblemente será baja por precaución ante el Celta y lleva ya una férula en su nariz, fracturada tras su encontronazo con Vermant, lamentó una fragilidad que apenas les dejó disfrutar de su primera remontada.
Eso sí, el de Martorell también quiso dejar muy claro que las tareas destructivas son responsabilidad de todos los que están en el campo, no única y exclusivamente de los zagueros. Sin una presión organizada y un buen posicionamiento, todo se resiente.
La táctica del fuera de juego, esa que tan buenos resultados le dio a Hansi Flick, no está funcionando precisamente como antaño. Bien porque los rivales han encontrado la forma de hacerles daño o bien porque la forma de ejecutarla no es todo lo perfecta que desearía, ya son varios los contrarios que han sido capaces de contrarrestarla. En Bélgica, además, el alemán abroncó públicamente a Koundé por su aparente despiste en la acción que supuso el 1-0 para los locales.
El equipo, además, parece estar acusando especialmente la ausencia por lesión de Joan García. Wojciech Szczesny ha encajado 15 goles en los 8 partidos que ha disputado como relevo del ex guardameta blanquiazul en la portería barcelonista. Y aunque la gran mayoría de ellos poco hubiera podido hacer para evitarlos, e incluso fue capaz de pararle un penalti a Mbappé en el último clásico, lo cierto es que existe la sensación de que, con el arquero de Sallent bajo los palos, quizás las cosas habrían sido diferentes.
La ausencia de Joan García
No en vano, en sus primeros partidos oficiales como azulgrana ya dejó varias intervenciones aparentemente milagrosas que, incluso, permitieron a los de Flick llevarse por lo menos un punto de su visita a Vallecas. El guardameta polaco, quien tiene más que asumido que su papel es guardarle las espaldas a su compañero, ya ha señalado que está especialmente ilusionado con la posibilidad de colaborar en el crecimiento de un portero que, desde su punto de vista, puede estar entre los mejores del mundo.
Un portero capaz de parar lo aparentemente imparable y mejorar el rendimiento defensivo son clave para que el Barça de Flick retome la vistosidad y eficacia de la temporada pasada. En su presentación, el alemán aseguró que siempre se fijó mucho en Johan Cruyff, alguien que prefería ganar marcando un gol más que el contrario en un partido de locos en lugar de rascar un único tanto y encerrarse en la zaga para lograr el mismo objetivo. El germano lo demostró, por ejemplo, ante el Benfica, en la fase de grupos del año pasado (4-5) o ante el Real Madrid en casa en la Liga (4-3). Ahora, con todo, está por ver si el equipo será capaz de retomar esa forma de antaño.
El drama se prolongó durante una hora en el Etihad Stadium, pero el descaro de Savinho hizo respirar de alivio a Pep Guardiola. La entrada del brasileño tras el descanso fue clave para la remontada ante el Brujas, que ni siquiera hubo de entregarse hasta el final, dado que los otros resultados allanaban a los belgas su acceso al playoff. [Narración y estadísticas (3-1)]
Desde el arranque, los hombres de Nicky Hayen mantuvieron un orden estricto. Sin dejarse llevar por el pánico, ni por los presagios de Guardiola, que había anunciado un asedio por tierra, mar y aire. Nada más lejos de la realidad. Horriblemente lentos y con total ausencia de ideas, los citizens ni siquiera remataron a portería durante la primera mitad.
El Brujas, con su férrea determinación defensiva, se atrevía incluso a montar algún contragolpe con los pies ligeros de Christos Tzolis. Al filo del descanso, Ferran Jutglà superó con facilidad a Nunes por el perfil izquierdo y el balón cayó a Raphael Onyedika. Demasiado sencillo para el nigeriano, que se estrenaba como goleador en la Champions.
Amarilla por protestar
Con ese fútbol, el City ni siquiera merecía la opción de una repesca, así que Guardiola, tras el descanso, buscó alternativas con Savinho, relevo de un irreconocible Ilkay Gündogan. El panorama iba a cambiar por completo con el brasileño, aunque el primero en mostrar su calidad fue Kevin de Bruyne, autor de un centro templadísimo que John Stones no acertó a cabecear a puerta.
A falta de verticalidad, el único que se animó a romper las líneas fue Mateo Kovacic, con una de sus clásicas conducciones desde la medular. El croata, ante la pasividad belga, definió el 1-1 con un preciso derechazo. Ni siquiera el empate podía tranquilizar a Guardiola, castigado con una amarilla por sus protestas al juez de línea, reclamando un fuera de juego.
El mejor ansiolítico sería Savinho, que se inventó un toque de zurdas asombroso para el infortunado gol en propia puerta de Joel Ordóñez. No conforme, el ex del Girona bajó con el pecho un envío de Josko Gvardiol para definir el 3-1 con la derecha. Incluso con ese resultado, el Brujas seguía con vida en el torneo, gracias al contundente 1-4 del PSG en tierras alemanas.
Dembélé y Vitinha festejan el 0-4 en Stuttgart.AFP
Porque no hubo historia en el Arena Stuttgart, donde los locales habían ganado cuatro de sus cinco últimos partidos en la Bundesliga. Sin embargo, el PSG se mostró al fin consistente, dominando las áreas, su punto flaco hasta ahora. El 0-1 llegó con una impecable acción a balón parado, con el saque de Ousmane Dembélé desde la esquina, el asombroso toque de espaldas de Doué al segundo palo, donde cabeceó Bradley Barcola, arrasando incluso con la tibia salida de Fabian Bredlow, que acabó dolorido entre sus propias redes. Otra muestra del salto de calidad para el máximo realizador de la Ligue 1.
La ventaja sentó muy bien al equipo de Luis Enrique. La zancada de Barcola, con una arrancada por la izquierda a casi 50 metros de la portería, resultó inabordable. Dembelé acompañaba la acción en el segundo palo y sólo tuvo que empujar el 0-2. En un principio, la acción fue invalidada por fuera de juego, pero el VAR corrigió al juez de línea.
Acompasado por Vitinha, el PSG generaba su mejor fútbol, con una verticalidad inabordable. No sólo Barcola aterrorizaba a Josha Vagnoman. Dembelé parecía otra vez ese extremo capaz de cualquier maravilla ante Maximilian Mittelstädt, todo un internacional con Alemania. Pasada la media hora, el ex azulgrana convirtió el 0-3 con insultante facilidad. Tras la pausa, completó su hat-trick y el Stuttgart apenas pudo maquillar el resultado gracias a Chris Führich (1-4).