El Real Madrid despedirá este miércoles a Nacho Fernández después de que durante la Eurocopa anunciara su marcha al Al-Qadsiah de Arabia Saudí. El capitán que levantó la 15ª Champions del equipo blanco será homenajeado en presencia del presidente Florentino Pérez, según ha informado el club en un comunicado.
El acto, que se celebrará en la Ciudad Deportiva de Valdebebas, a partir de las 13:00 horas, será el adiós oficial del Real Madrid a un jugador que entró en su disciplina con sólo 11 años y que, 23 después (14 de ellos en la primera plantilla), se despide habiendo conseguido 26 títulos, el que más acumula como madridista junto a Luka Modric.
Los últimos llegaron la temporada pasada con la consecución de la Supercopa de España, Liga y Liga de Campeones.
Nacho, que debutó con el club blanco el 23 de abril de 2011, ha jugado 242 encuentros en la competición española, en la que ha logrado un total de 12 tantos y siete asistencias.
El 22 de marzo de 2022, el Barça de Xavi Hernández sembró la desolación en el Bernabéu con un 0-4, pero menos de tres meses después, el Real Madrid cerró el curso en el Stade de France con un doblete: Liga y Champions. A ese recuerdo se agarró ayer Carlo Ancelotti para alzar la moral de su vestuario tras una debacle que podría marcar su destino. "Creo que este año no va a ser muy distinto del anterior. La temporada es muy larga y no hay que bajar los brazos. Tenemos que aprender de esta derrota, como ya hicimos tras la última y creo que ahora volverá a pasar lo mismo", valoró el técnico.
"Tenemos que levantarnos rápido. Hay que mejorar nuestros errores del tramo final y seguir compitiendo y luchando", analizó sobre uno de esos resultados que deja secuelas en lo anímico. "El 0-4 no refleja lo que ha sucedido en el campo. Pudimos adelantarnos, pero cuando ellos lo hicieron, aumentó su confianza. Hasta el 0-1 todo estuvo muy igualado y nosotros tuvimos más oportunidades. En la primera parte, con nuestro 4-4-2, lo hemos hecho muy bien", subrayó el italiano. Por si no bastase, Ancelotti aún tuvo que hacer frente al controvertido festejo del Barça tras el 0-4 de Raphinha: "Su asistente no ha sido un señor al celebrar ese gol delante de nuestro banquillo. Se lo he dicho a Flick, que estaba de acuerdo".
El señalado era Marcus Sorg, que colabora con Flick desde agosto de 2021, cuando ambos se pusieron al frente de la selección alemana. Conocido como el descubridor de Joshua Kimmich, Sorg se ha convertido ahora en el principal enlace entre el primer equipo del Barça y La Masia. A las figuras de Marc Casadó, Pablo Torre y Héctor Fort, habituales en este arranque de curso, en su nómina de debutantes también se incluyen Pau Víctor, Gerard Martín, Andrés Cuenca, Sergi Domínguez y Marc Bernal. Se da la circunstancia de que el pasado miércoles, Sorg también protagonizó una agria discusión con Sven Ulreich, portero suplente del Bayern, durante el descanso del partido de Champions en Montjuïc.
Asimismo, el gol de Raphinha también provocó un tenso episodio en el tiempo añadido entre Gavi y Vinicius. El onubense, que había saltado al verde tres minutos antes en sustitución de Pedri, cometió una dura falta sobre el '7' blanco, castigada con tarjeta amarilla por Sánchez Martínez. Cuando el brasileño acudió a pedirle explicaciones, Gavi tampoco dudó en recordarle el resultado que lucía en el marcador 360º del Bernabéu: "¡4-0, 4-0!"
Tras el citado enfrentamiento frente al túnel de vestuarios, Ancelotti tuvo que aceptar de buena gana su papel como principal portavoz del club. Compareció con unos minutos de retraso en la rueda de prensa, poco después de que Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales, ofreciese las primeras reacciones en Real Madrid TV. No quedó costancia, sin embargo, del sentir del vestuario, dado que ningún futbolista ofreció declaraciones.
El capitán, Lucas Vázquez, no quiso tomar el relevo de Nacho Fernández, que durante las dos últimas temporadas había asumido la responsabilidad en los malos momentos. Tampoco hubo rastro de Vinicius y Kylian Mbappé, las dos grandes figuras del vigente campeón de Liga y Champions. Una de las contadísimas muestras de temperatura llevó la firma de Antonio Rüdiger, pidiendo perdón al Bernabéu justo después del pitido final.
"No hay nada que tirar a la basura"
Este silencio, que podría interpretarse como falta de líderes claros en un momento de crisis, hubo de compensarlo Ancelotti, convencido de que hasta el 0-2 su equipo había jugado "con mucha energía y presionando alto". "No hay nada que tirar a la basura, porque durante la primera hora hemos competido muy bien. Es un momento duro, pero se trata de una derrota distinta a la de Lille, donde no competimos y jugamos muy mal", recalcó.
La desesperación de Vinicius, tras una oportunidad perdida.AFP
Preguntado sobre la defensa adelantada del Barça, que dejó 12 veces a sus delanteros en fuera de juego, y sobre la gris actuación de Mbappé, Carletto quiso quedarse con el lado positivo. "Hemos tenido cuatro mano a mano con el portero. Desgraciadamente, no hemos marcado. Mbappé ha tenido tres o cuatro oportunidades y le ha faltado algo de acierto", admitió.
De momento, el Madrid acumula dos derrotas en Liga, las mismas que durante toda la pasada campaña. Antes de visitar el sábado Mestalla, el equipo disfrutará de dos días de descanso, porque el 5 de noviembre aguarda otro compromiso de enjundia en Champions ante el Milan. El calendario de noviembre se completará con un duelo ante Osasuna en el Bernabéu y las visitas a dos destinos tan distintos como Butarque y Anfield.
Una de las primeras preguntas importantes que Eliezer Mayenda (Zaragoza, 2005) hizo a sus padres fue, precisamente, por qué le llamaron así. "Me lo pusieron por el personaje del Génesis en la Biblia", cuenta a EL MUNDO, el delantero de la selección española sub-21. Eliezer era el criado de Abraham y en hebreo, idioma del que procede el nombre, significa "Dios es mi ayuda".
En la Biblia, libro al que acude mucho el jugador, se narra que Eliezer fue el encargado de buscar esposa a Isaac, hijo de Abraham. En la vida del futbolista, la historia está contada al revés, ya que él fue fruto de que un día, su padre, del Congo, y su madre, de Togo, se encontraran por casualidad en un locutorio de Pamplona en el que ella trabajaba. La familia se trasladó posteriormente a Zaragoza y allí es donde vio la luz un jugador que suma un gol y una asistencia en cinco partidos oficiales con la Rojita y que ahora amenaza a Chipre y Kosovo en la fase de clasificación del Europeo.
El joven dejó la capital maña con nueve años para mudarse a París junto a su familia y su único recuerdo de su época en España es "el fútbol" y sus primeros partidos con el CD Ebro. Es el deporte que le ha permitido ser feliz allí donde ha ido y con el que se ha podido adaptar a cualquier circunstancia o lugar, pese a conocer o no el idioma. "A mí el fútbol me ha acompañado siempre, toda la vida. He hecho amigos... y todo lo que hacía era alrededor del fútbol", explica el delantero.
El delantero frente al escudo de la selección.Ángel Navarrete
Esa experiencia y ese apego por el deporte es el que también le facilitó el aterrizaje en el Sochaux francés, equipo en el que comenzó a mostrar sus habilidades como goleador. Allí Florentin Pogba, el hermano mayor de Paul, le acogió y le ayudó a progresar, hasta el punto de convertirse en el futbolista más joven en debutar con el primer equipo galo. Fue en un partido de Copa francesa, Mayenda contaba 16 años, siete meses y 10 días.
La precocidad es el sino de su vida. Casi siempre ha sido el chico más joven de los equipos, eso no es fácil. "En el campo es diferente, juego como siempre y nada cambia, pero fuera , para adaptarse a un vestuario, pues es un poco más complicado", apunta. También reconoce que todos los compañeros con los que ha compartido vestuario siempre le han hecho sentirse cómodo.
De ahí que, pese a su juventud, nunca haya tenido miedo a los cambios, como el que le llevó, en 2024, a Sunderland, con apenas 18 años. Una ciudad del centro de Inglaterra, con mucha lluvia, y a la que Eliezer (Eli para los amigos) se ha adaptado bien, pese a que hace "mucho frío en invierno". Cuando no se entrena, al joven jugador le gusta "jugar al FIFA con los amigos". Eso sí, cuando está con su familia, entonces ya no existe ni el móvil sólo la tortilla.
El mejor momento de su corta trayectoria como futbolista fue cuando consiguió el tanto del empate con el Sunderland ante el Sheffield United en la final por el ascenso a la Premier League, en 2025. "Si Dios quiere habrá más goles importantes en el futuro, pero ese partido en Wembley fue especial, con toda mi familia delante. Soy una persona que parece muy fría, pero en aquel momento estaba como flotando", recuerda.
Otro instante destacado fue cuando le llamó Julen Guerrero para ir por primera vez con España sub-17. El técnico español se adelantó a su homónimo francés, que ya apuraba su nacionalización para convocarle. "Nací en Zaragoza y yo quería ir con España, nadie vio un inconveniente en esa decisión", revela Mayenda, que también afirma que sus padres nunca le dijeron qué debía elegir y que le apoyarían en la decisión que tomara.
Torres y el Liverpool
También dice que en su decisión también influyó que en España jugara uno de sus ídolos: Fernando Torres. "Torres debutó muy joven en una época en la que no era tan común hacerlo tan pronto. Yo me siento identificado con él. También es importante que cuando yo jugaba con mi hermano al Pro Evolution Soccer estaba ahí Fernando Torres, en el Liverpool, y me gustaba mucho jugar con el equipo inglés", revela.
Fernando Torres brilló y marcó en aquella Eurocopa de 2008. Ahora a Eli le gustaría marcar en un Mundial. Con España, claro. Por pedir y por soñar, que no quede.
El pasado sábado, en el entrenamiento a puerta abierta de la selección en Las Rozas, con miles de personas en la grada aguantando el chaparrón de calor, Luis de la Fuente fue un jugador más. Lo fue en el sentido de que la chiquillería quería tanto una foto con Lamine o con Morata como con él. Se hizo selfies, firmó cientos de camisetas, bromeó con el personal y se marchó a la residencia con una sonrisa enorme.
Es la segunda convocatoria desde que reformó su staff tras la marcha de Pablo Amo, el que era su segundo, a Qatar. Juanjo González, antes auxiliar, es ahora su mano derecha, y su hijo, Alberto (el hijo de Luis de la Fuente) ha entrado a formar parte del grupo de trabajo. Cambios mínimos para darle continuidad a una labor resuelta en dos títulos (la Nations League de 2023 y la Eurocopa de 2024). Cambios mínimos, también, porque el bloque de jugadores sigue siendo el mismo.
Y eso, la continuidad, es lo que permite intuir, en un porcentaje altísimo, la alineación que mañana se va a medir a Francia. Parecen claros Unai Simón, Pedro Porro, Le Normand, Huijsen, Cucurella, Zubimendi, Fabián, Pedri, Nico y Lamine. ¿Dónde está la duda, entonces? Pues en el puesto de delantero centro. Y ahí hay dos opciones. La tradicional, Álvaro Morata, el capitán, y la menos habitual, Oyarzabal, el autor del gol en la final de la Eurocopa contra Inglaterra del verano pasado.
Felicidad evidente
Hace un par de meses, la cosa parecía clara en favor del jugador de la Real Sociedad. De hecho, en el partido de vuelta de los cuartos de final ante Países Bajos en Mestalla jugó él. Sin embargo, Morata marcó cinco goles en los últimos cinco partidos de la Liga turca, y ha llegado a Las Rozas (lo hizo a finales de la semana pasada, antes de lo que tocaba) en un estado de felicidad bastante evidente a juicio de los que conviven con él. Los más cercanos a De la Fuente, sin afirmarlo con rotundidad, apuestan por Oyarzabal para medirse a Francia, pero no está claro. Igual que el resto del once parece que sí, eso parece que no.
Huijsen, Zubimendi y Morata, en un entrenamiento.EFE
Y luego, además, hay que tener en cuenta otra serie de factores. Por ejemplo, el estado en el que llegó Fabián. Mientras sus compañeros llevan concentrados desde el sábado, el futbolista del PSG viene con la resaca (emocional) de haber ganado la Champions y haberlo celebrado como merece durante un par de días. Muy mal tiene que venir para no estar en el once, pues es una de las piezas intocables para De la Fuente, pero si no está en condiciones, se abren más opciones. La primera y principal sería para Dani Olmo, que a pesar de ser una de las debilidades del técnico, se ha quedado sin sitio en parte por la tremenda temporada de Pedri, su compañero (y muy amigo) en el Barça.
Ya en la Eurocopa, donde Morata sí fue titular siempre, se vio que sólo había un sitio en el campo para ellos. Con Zubimendi a los mandos y Fabián incuestionable, ese tercer lugar en el centro del campo está reñido. Sólo un contratiempo en alguno de los extremos podría cambiar eso y entonces empezar a jugar con opciones como Álex Baena o Yeremi Pino.