El Hemisferio Norte tirita y el Hemisferio Sur suda. En Australia, con el mercurio disparado, ha arrancado, junto al mejor tenis, el gran ciclismo con la disputa del Tour Down Under, primera prueba del calendario World Tour. Ya ruedan las ruedas.
Una vez más, la temporada orbita alrededor de Tadej Pogacar, el astro rey de la galaxia de la bicicleta. Entendiendo que una cosa es la excelencia y otra muy distinta, inalcanzable, la perfección. Aceptando que es posible la superioridad, pero no la infalibilidad, el ciclismo entero se pregunta cuántas carreras y cuáles puede ganar el esloveno. Sabiendo que es capaz de vencer en cualquiera de ellas, aunque no en todas, casi interesa más centrarse en quienes son susceptibles de derrotarle en algunas. Hay el mismo interés, el mismo placer en ver ganar a Pogacar que en verlo perder, a la vez que nos preguntamos si, a los 27 años, seguirá progresando. Y si es así, hasta cuándo y de qué forma.
Tadej obtuvo 20 victorias en 2025, más que nadie, para plantarse en las 108 a lo largo de su trayectoria. Y su equipo, el Emiratos Árabes Unidos (UAE), alcanzó 97 de la mano de 20 corredores diferentes. Estos datos significan tanto un resumen de la campaña pasada como un preámbulo de la actual. Los mismos interrogantes que nos planteamos respecto a Pogacar, nos sirven con relación a su equipo.
Cuarenta y seis años después de ingresar como estructura en el pelotón internacional y seguir en él con diferentes patrocinios (Reynolds, Banesto, Illes Balears, Caisse dÉpargne), Movistar es de nuevo el único representante español en la máxima categoría de escuadras. Ha incrementado la españolización de la plantilla. Pero no calará del todo en el aficionado nacional mientras la estrella del grupo, alguien con galones homologables en el exterior, sea un extranjero. Alejandro Valverde fue el último compatriota en portar la bandera. Enric Mas, el anunciado, no llenó el vacío dejado por el murciano, y a los 31 años va a ser un novato en el Giro, en busca de una improbable reinvención en un escenario inédito.
Coincidirá allí con Mikel Landa, veterano de ocho ediciones, que, a los 36 años, regresa, nostálgico, a donde conoció sus mejores días. Los dos, profesionales, no obstante, por encima de la media, han sido víctimas de sus propias limitaciones y de un frecuente mal fario en forma de caídas y enfermedades. Una combinación que les ha condenado a un palmarés somero y ya antiguo. Mas no gana una carrera de cualquier rango desde 2022. Landa, desde 2021. La actual figura del Movistar, recién adquirida, es el joven belga (23 años el 28 de febrero) Cian Uijtdebroeks. El equipo, necesitado de un acicate y un revulsivo, se ha puesto en sus manos y le entregará la jefatura de filas en el Tour.
Hacen falta nombres de aquí que ilusionen. Asoman chavales por el horizonte. Entretanto, depositamos en Juan Ayuso, un talento puro y un carácter difícil, mudado con alivio mutuo del UAE al Lidl-Trek, nuestras mayores esperanzas. A Carlos Rodríguez (Ineos) sólo le deseamos la necesaria salud y la imprescindible suerte para que se una a Juan en el empeño.



