El brasileño se lesionó en el muslo izquierdo a los 25 minutos del Colombia-Brasil. El francés pasará hoy pruebas en Valdebebas y se teme una lesión en la rodilla.
Vinicius, en el momento de la lesión.Ivan ValenciaAP
Semana negra en el Real Madrid. El parón de selecciones, el tercero en esta temporada tras los de septiembre y octubre, amenaza con trastocar por completo esta parte del curso del conjunto blanco. Eduardo Camavinga y Vinicius Júnior, dos de sus mejores futbolistas, se han lesionado con Francia y Brasil y se perderán varias semanas de competición. El francés sufrió una lesión en la rodilla durante un entrenamiento de la selección francesa y el brasileño se lesionó esta pasada madrugada a los 20 minutos del Colombia-Brasil. Sufrió una entrada de Davinson Sánchez y a los pocos minutos se volvió a resentir del muslo izquierdo, la misma zona que se dañó ante el Celta y que le tuvo un mes alejado de los terrenos de juego.
El brasileño pidió el cambio y los médicos de la selección le pusieron un aparatoso vendaje con hielo en la pierna. Las previsiones no eran buenas. “Creo que es la misma que la última vez. Recibí un golpe ahí y me resentí un poco más tarde. Mañana haremos pruebas para ver cómo voy”, explicó el futbolista en la zona mixta. “Los médicos me han dicho que es difícil que llegue al próximo partido”, dijo sobre el encuentro contra Argentina, el clásico del fútbol sudamericano. La lógica invita a pensar que la lesión es lo suficientemente grave como para que no fuerce y que volverá a Madrid para pasar pruebas, igual que Camavinga.
El francés se lesionó ayer en una sesión de la selección gala tras un encontronazo con Dembélé. Abandonó el entrenamiento y después de la primera exploración de los servicios médicos de la Federación Francesa, le detectaron un esguince de rodilla que le podría dejar fuera durante dos meses. Este viernes pasará de nuevo pruebas en Valdebebas con los médicos del Madrid, pero los blancos no son demasiado optimistas.
Enfado importante del cuadro de Chamartín por los parones FIFA, de los que se ha quejado más de una vez incluso cuando no ha sufrido lesiones de sus jugadores. Esta temporada, los futbolistas han viajado con sus selecciones en septiembre, octubre y noviembre. “El calendario no tiene sentido, está demasiado apretado y con demasiados partidos. Hay que evaluar un poco la salud de los jugadores, que son la parte más importante del fútbol. Aquí cada uno piensa lo suyo: LaLiga, la Federación, la UEFA, la FIFA… No cuentan para nada con los jugadores y esto no es correcto. Hay que cambiar algo, son demasiados partidos”, dijo hace unas semanas preguntado sobre el tema.
Sin Camavinga ni Vinicius, con Bellingham descansando por sus molestias en el hombro y con Tchouaméni también lesionado, además de una enfermería en la que ya trabajaban Kepa, Courtois, Militao, Ceballos y Güler, el técnico italiano cuenta con cada vez menos alternativas en el centro del campo y el ataque de su equipo.
Vicente Engonga (Barcelona, 1965) fue el primer futbolista de raza negra nacido en España que jugó con la selección absoluta. Su padre había llegado a Cantabría en 1958 desde Guinea Ecuatorial, conoció a su madre y él nació en Barcelona antes de volver a Santander. Debutó el 23 de septiembre de 1998 tras una llamada inesperada de José Antonio Camacho y ahora, siendo parte de la Federación Española, en mitad del Campos Leyendas de España, charla con EL MUNDO sobre la "normalidad" con la que ve la gran Eurocopa de Nico Williams y Lamine Yamal.
No, la verdad que no. Nunca he pensado en otra cosa que no sea vivir con normalidad. Es cierto que en mi barrio, en Cantabria, en los 60, el único negro era mi padre. Sé que en Bilbao, en Barcelona y en Madrid había alguna familia de Guinea Ecuatorial, porque sé que mi padre hablaba por teléfono con ellos, pero lógicamente España no era el país que es hoy, no era un país al que la gente iba a vivir, sino que era al revés, la gente emigraba a Alemania, a Francia, a otros sitios... Yo la infancia la viví con normalidad. Estuve bien cuidado y rodeado de amigos, y a partir de ahí ves que las cosas van cambiando.
¿Qué le decía la gente a su padre, qué le decían a usted y qué le dicen a sus hijos?
Cuando mi padre llegó a Cantabria desde Guinea Ecuatorial, en el 58, todo el mundo le aceptó muy bien pero era como un ser extraño. La gente no estaba acostumbrada a ver a un hombre negro por la calle. Iba a algún pueblo y había gente que le quería tocar la piel. Y los niños, que son los más curiosos y los que tienen la mente más abierta, le tocaban, mi padre les hacía dos gracias y ya está. Yo me encontré alguna situación parecida de pequeño, peleando con un niño en el fútbol me llamó 'negro de mierda' y me fui a casa llorando. Y mi madre que es blanca me cogió la palma de la mano y me dijo '¿De qué color es?': 'Blanca'. Le dio la vuelta y me dijo '¿Y esto?'. 'Negro'. 'Pues ahora vas a ese niño y le llamas 'blanco'. Y se acabó el problema. Cosas de niños. Cuando vas creciendo te puedes sentir extraño cuando en general ves que los equipos no tienen ningún jugador de color, pero es que había sólo un argentino, por ejemplo. Si no eres un país al que no venga gente no hay tanta mezcla. Y a día de hoy pues hace mucho tiempo que a España llega mucha inmigración de muchas zonas, hay niños que se crían aquí y es su país, y otros que nacen aquí y también es su país.
Su padre llegó a España para jugar al fútbol.
Sí, pero la motivación es la misma: encontrar tu futuro laboral en otro sitio. Mi padre jugaba bien, estuvo en el Racing de Santander o en la Gimnástica de Torrelavega y a la vez trabajaba. Y se quedó. La motivación siempre es mejorar, ahora y antes.
¿A usted le discutían su 'españolía'?
En el entorno en el que yo crecí no tuve ningún problema. Todo el mundo sabía que éramos españoles y que mi padre había nacido en otro país. Hoy en día hay muchas discusiones y han cambiado mucho las leyes de extranjería, pero es política y yo paso de la política y de los políticos. A nivel personal siempre he pensado lo mismo: si naces en un sitio y te crías en ese sitio, eres de ese sitio. A mí me pasó, salvando las distancias. Nací en Barcelona porque mi padre estaba allí jugando en el Condal, pero a los ocho meses volvieron conmigo para Cantabria y crecí allí. En mi carnet pone que soy de Barcelona, pero yo no me siento catalán. Es un tema complicado, cada uno tendrá una opinión, pero lo normal es que si naces en un país eres de ese país. Yo me sentía representado viendo a todos los fenómenos en el 78 y en el Mundial de España 82, siempre he sido de España y me da igual que haya 11 negros u 11 blancos. No creo que esto represente más o menos al país. Creo en el fútbol, en que si eres bueno juegas y si eres malo vas al banquillo.
¿Qué sintió cuando debutó con la selección?
No tuve tantos sentimientos como cuando me dijeron que estaba convocado. Pensaba que se habían vuelto todos locos, te lo juro. Tenía 32 años, casi 33, no había sido nunca internacional de nada, ni siquiera había estado en las quinielas. Y te vienen y te dicen que te vas con España. No me lo creía, pensaba que era una broma. Viene Camacho y te da la mano, y Hierro, con todas las trifulcas que habíamos tenido, me acogió como a un hijo. Ahora cuando veo a chicos jóvenes como Lamine o Nico que llegan tan temprano a ese momento, creo que tienes que tener la cabeza muy bien amueblada para seguir siendo tú y siendo consciente de lo que representa. Yo ya era maduro, pero si no tienes los pies en el suelo te pueden pasar muchas cosas, y no buenas.
Lamine y Nico dan la sensación de pasar un poco por encima de todo el debate.
Igual dentro de su juventud tienen esa conciencia inconsciente, ¿no? Yo conozco a los dos personalmente y creo que están muy bien cuidados por su entorno y tienen la cabeza bastante bien puesta. Veo difícil que se pierdan por el camino.
Usted trabaja como asistente en diferentes categorías de la Federación Española, donde hay más casos como los de Nico y Lamine. ¿Tiene conversaciones con ellos sobre el tema? ¿Les intenta aconsejar?
Intento ver cómo les puedo ayudar. Vas viendo sus personalidades y a quién le puede molestar más una cosa u otra. Siempre intento sacar dos minutos, charlar con ellos, ver cómo lo llevan, cómo se sienten... Creo que es muy importante que ellos sientan esa normalidad en todos los sentidos. Que vean que nadie se come a nadie, que están en casa y que todos son hermanos. Para que cuando venga De la Fuente y les llame sepan que se encontrarán con un salto de nivel y no con otras cosas.
Es importante que tengan referentes dentro del campo pero también en el banquillo, como usted.
Sí, tal y como está el mundo en cualquier selección de inferiores, incluso en Finlandia, que los he visto, tienen variedad de razas. Y esa normalidad la das desde el momento en el que el entrenador finlandés, noruego o lo que sea pues es de origen árabe, de color negro o es una mujer. Esa normalidad es lo que viene. Y el trabajo tiene que empezar desde abajo para hacer entender a todo el mundo que lo realmente importante es que vas a defender a tu país en un deporte y tienes que estar orgulloso de ello.
Lo estamos viendo en esta Eurocopa.
Es un tema multicultural. En una concentración puedes tener tres musulmanes, que son españoles y musulmanes. Y tienen horarios, cosas que hacer, alimentos que no pueden comer... Y todo eso se lleva a cabo. No es un tema de raza u color, es un tema de que eres un futbolista con unas características y no se te puede hacer la vida imposible porque tengas un color diferente o creas en otra cosa. Esa es la normalidad que por suerte está viviendo la juventud. Yo tengo hijos de 33 y 28 años, que vivieron unas cosas cuando crecían, y tengo otra de 14 que te sorprendería la naturalidad con la que trata todos los temas. Porque crecen así, lo ven, mi hija tiene suerte porque su padre soy yo y le explico las cosas.. Hay que ver todo con naturalidad y no prejuzgar a nadie por la pinta que tenga.
El Valladolid de Maturana y los colombianos, el Celta de los balcánicos... Ha estado en vestuarios muy diversos.
He tenido esa suerte. He jugado en casi todas las categorías del fútbol español porque cuando me fui a hacer la mili a Ferrol jugué en Segunda Regional. He tenido compañeros de todas las razas, colores y credos y si algo he aprendido es que cuando dos quieren se llevan bien. Yo creo en las personas, y hay personas buenas y malas en todos los ámbitos.
¿Antes se insultaba más dentro de un campo de fútbol?
Muchísimo más. Imitaban sonidos de animales, te tiran cosas... Pero por suerte también ha cambiado y se está erradicando. También ocurre que a veces hay futbolistas que se dedican a otras cosas que no son jugar al fútbol y acaban provocando, porque por su carácter no pueden aguantarlo, se estresan y contestan... Pero se está mejorando dentro y fuera del terreno de juego.
Le he leído alguna vez reflexionar que usar la raza para insultar durante un partido no es racismo.
Cuando compites contra un rival puede haber odio porque le quieres ganar, el problema es qué tipo de odio. Yo he dicho esa frase, 'negro de mierda', con otro color. ¿Soy racista? No. Pero en un partido hay tensión y te sale un insulto u otro, y te puede salir algo con la raza, con su madre, con su prima... Es difícil de controlar. Y eso no implica que seas mejor o peor persona. Pero a partir de ahí, cuando llegas al vestuario es cuando tienes que ver qué actitudes tiene un futbolista. Ahí sí que tienes el cerebro en calma y ahí sí que puedes decir que alguien es racista, xenófobo u homófobo. Dentro siempre he pensado que incluso en la grada, es un tema deportivo y de querer desestabilizar al enemigo.
Cada vez hay más leyes para erradicar esos comportamientos en los campos de fútbol.
Y estoy de acuerdo y entiendo que tiene que ser así, que hay que educar a la gente y que no se puede insultar. Que hay muchas maneras de desestabilizar al rival sin insultar. Pero no es menos insulto que se acuerden de la madre o el padre de un jugador que decir negro o sudaca. Sin embargo a veces no se le da tanta importancia.
«Para la mitad del mundo, sólo soy un mercado. Les hago ganar o perder dinero, nada más. Los únicos comentarios que he recibido durante las últimas semanas son 'como no llegues a esta cifra, estarás en mi lista negra'». Hace unos días, Tyrese Haliburton, jugador de los Indiana Pacers y uno de los mejores bases de la NBA, avisaba sobre la ola que ha llenado de toxicidad el día a día de la liga. Algo que se extiende también al resto de deportes de América, Europa y todo el planeta. «Los aficionados gritan constantemente a los jugadores por sus apuestas. Es una locura y un problema que hay que atajar», ampliaba PJ Tucker, de Los Angeles Clippers.
Las apuestas se han adueñado del deporte. No sólo de su economía, patrocinando equipos y organizaciones, sino de todo su contexto: de los jugadores, que son protagonistas de las mismas; de las plataformas de retransmisión, que las incentivan en sus propias emisiones; y de los aficionados, tan pendientes, o más, del partido que de su apuesta. Nadie escapa. ¿Por qué? Porque ahora es mucho más fácil apostar y hay muchas más posibilidades dentro de un mismo encuentro. Olvídese de acertar quién gana. Vaya a lo concreto.
Así se han adueñado del deporte las apuestasEL MUNDO (Vídeo)
Piense en LeBron James. ¿Anotará hoy más de 22 puntos? ¿Capturará más de 7 rebotes? ¿Dará más de 8 asistencias? ¿Meterá más de 1 triple? ¿La suma de sus puntos, rebotes y asistencias será mayor o menor que 43? ¿Perderá más de 3 balones? ¿Conseguirá más de 2 robos? ¿Pondrá más de un tapón? ¿Anotará la primera canasta del partido o de su equipo?
Ahora piense en Rafa Nadal. ¿Ganará el siguiente punto? ¿Ganará el segundo punto del próximo juego? ¿Y el tercero? ¿Y el cuarto? ¿Si gana el juego, lo hará dejando a su rival a 0, a 15, a 30 o a 40? ¿Cuando el primet set llegue a seis juegos, cómo irá el marcador? ¿Cuál será el resultado correcto de este set? ¿Ganará Nadal al menos 4 juegos? ¿Habrá tiebreak? ¿Cuántos juegos se disputarán en el set y en el partido? ¿Cuántos ganará Nadal? ¿Será el número de juegos disputados par o impar? ¿Quién llegará primero a 3 juegos ganados? ¿Y a 4?
Ahora piense en Jude Bellingham. ¿Marcará ante el Bayern? ¿Cuándo lo hará, el primer gol o el último? ¿Disparará más de una vez? ¿Más de dos? ¿Uno será a puerta? ¿Dará más de 60 pases? ¿Más de 65? ¿Dará una asistencia? ¿Dos? ¿Hará más de una entrada? ¿De dos? ¿De tres? ¿Cometerá una falta? ¿Le sacarán amarilla? ¿Le expulsarán?
"Es consecuencia del Siglo XXI"
«Los mercados deportivos permiten apostar hasta el último detalle. El Madrid-Barça, por ejemplo, tenía más de 400 mercados», explica a este periódico David Pere Martínez Oro, director de Episteme Social, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de Ludomorfina, el fenómeno de las apuestas en la juventud española. «Mientras tengamos esta oferta de mercados en las plataformas online, será condición inherente al deporte profesional. Es consecuencia del Siglo XXI, una industria que vela por ganar dinero y unas tecnologías que han evolucionado hasta el punto de monitorizar partidos de Tercera Regional», añade.
Las sanciones
Los mercados son los eventos dentro de un partido y son el principal foco de los problemas entre el mundo del deporte y de las apuestas. Presiones, sanciones... Les sonará el nombre de Sandro Tonali, centrocampista italiano del Newcastle suspendido diez meses por haber apostado en mercados de partidos que él mismo disputaba. De hecho, uno de los vídeos que más virales se han hecho sobre el tema es el de una amarilla que recibió por tardar, sospechosamente demasiado, en salir del campo.
No es el único. La NBA acaba de sancionar de por vida a Jontay Porter, jugador de los Raptors, que dio información a sus conocidos para que apostaran en sus propios mercados, apostó él mismo 54.000 dólares y limitó su participación en los encuentros para acertar. La MLB, la liga de béisbol, investiga a Shohei Ohtani, una de sus estrellas, por los gastos millonarios de su traductor en las casas de apuestas. Mientras que la NFL sancionó al receptor Calvin Ridley por apostar en partidos de la liga. Sin embargo, el deporte que más polémica tiene con este tema es el tenis.
"El tenis es el más fácil de adulterar"
En 2022, seis tenistas españoles fueron inhabilitados por amaños y cada mes hay noticias de nuevas sanciones. «El tenis es el deporte más fácil de adulterar, especialmente en el circuito ITF. Son chicos jóvenes que casi tienen que poner dinero de su bolsillo para viajar...», avisa Pere Martínez Oro. «Apuestas 10.000 euros, te dejas romper un servicio y te sacas el doble. Es facilísimo. Pero el problema es ético y del deportista, no sólo de los mercados. Puedes quitar partidos del circuito ITF de las casas de apuestas, pero a la industria no le interesa. Ellos quieren más mercados, más apuestas, más dinero», insiste.
La industria quiere más, y las organizaciones que gobiernan el deporte, también. «Nosotros no podemos llevar publicidad de las casas de apuestas, pero los torneos hacen acuerdos millonarios con ellas. Deberíamos quedarnos al menos el 50% de ese acuerdo, pero no recibimos nada. Miles de millones que circulan por el circuito y nosotros no vemos nada», se quejaba Novak Djokovic hace unas semanas.
Más apuestas, más audiencia
Una situación que también se vive en la NBA. La liga llegó a un acuerdo histórico con FanDuel y DraftKings, dos plataformas de apuestas, para permitir a los espectadores apostar durante los encuentros a través de la propia aplicación de la NBA. Más apuestas, más usuarios, más audiencia. Según un estudio de 'CRG Global', el 57% de los apostadores de la NBA ven mucho más la liga cuando apuestan, el 30% han escogido su equipo favorito según los aciertos en las apuestas y el 29% deja de ver el partido cuando su apuesta ya está resuelta. Mientras, las casas de apuestas han multiplicado sus ingresos hasta los 36.000 millones en 2023, según 'Statista'. En EE.UU, el valor de FanDuel ha superado los 31.000 millones.
"Cuando juegas bien y les haces acertar, está todo perfecto. Pero cuando fallas te tiran mierda, como que no he superado los 29,5 puntos y cosas así. Me siento mal porque no les quiero hacer perder dinero, pero sólo salgo e intento jugar", se quejaba Jason Tatum, de los Boston Celtics. "Estamos caminando por un hilo muy fino, es una situación muy complicada", advertía J. B. Bickerstaff, técnico de los Cavaliers, sobre la legalización de las apuestas deportivas en 38 estados de Estados Unidos desde 2018. Desde ese año, la NFL, la liga más seguida del país, ha incrementado sus audiencias un 8% y ha tenido 38,5 millones de espectadores por partido, cifra de récord.
La Liga, en alerta
LaLiga se salva de momento de polémicas, pero el debate existe. «El fútbol es más pausado que el tenis o el baloncesto. Hay menos mercados y no hay tanta presión en ese sentido por parte del aficionado, pero en los últimos años esos eventos se han multiplicado», explica a este periódico Iñaki Arbea, director de Integridad de LaLiga, que detalla que en cada campo hay un personal que se encarga de vigilar «actitudes raras» y advierte sobre las mafias que intentan controlar a los deportistas: «Son el principal problema, las mafias que usan las apuestas y amenazan a los jugadores para blanquear dinero».
ABRAHAM P. ROMERO
@AbrahamRomero_
Madrid
Actualizado Miércoles,
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