Carlo Ancelotti puede llegar mañana a su tercera final de Champions como entrenador del Real Madrid. Sería la sexta para Dani Carvajal. Los dos, técnico y tercer capitán del conjunto blanco, se mostraron ilusionados un día antes del duelo ante el Bayern de Múnich, aunque con el freno echado por la dificultad del encuentro de ida.
“Hoy es un día que merece la pena vivir. Antes de una final, con toda la ilusión del mundo… Es una motivación ser protagonista de esto”, valoró Carletto, que reconoció que “mañana será más complicado de vivir”. “Antes del partido llegan la preocupación y el miedo. Pero tenemos mucha motivación”, declaró.
Eso sí, el italiano mantuvo los pies en el suelo: “Puede ser otra noche mágica, pero optimismo no hay, hay conciencia de las dificultades, que son muchas. El Bayern fue mejor que nosotros en la ida“, recordó.
Ancelotti admitió que “el Bayern es parecido a nosotros“, en referencia al estilo y la historia del cuadro alemán. “Tienen gran tradición, gran historia y mucho éxito en Champions. Creo que nos respetamos y es justo que sea así”, y reflexionó sobre la táctica del partido: “Nos conviene más un partido con intensidad y ritmo, en la ida a nivel defensivo se podía hacer más. Así que queremos un partido intenso”, explicó, añadiendo que “no quiero un equipo con una sola identidad”.
Sobre la plantilla, confirmó de nuevo la titularidad de Lunin en la portería y dejó la única incógnita abierta de quién acompañará a Rüdiger en el centro de la zaga. A 24 horas del partido, parece que el italiano apostará por repetir el once de la ida, con Nacho al lado del alemán, Tchouaméni como eje del centro del campo y Camavinga en el banquillo.
“Confío porque es el Madrid y creo que voy a estar en el lado bueno de la historia mañana, pero seguro que Tuchel también lo cree”, finalizó.
Segundos más tarde, Carvajal se mostró más confiado que su entrenador. “El míster cada vez está más miedoso”, bromeó. “Yo intento disfrutar cada momento, cada entreno… Estoy deseando ver con los compañeros la otra semifinal, cenar con ellos, el cosquilleo de mañana… Liberarme y no gastar energía en los nervios”, reflexionó.
El defensa recordó que “sólo hemos perdido dos partidos esta temporada, así que estamos ilusionados”. “Cuando salimos a la calle nos felicitan por la temporada… Y por qué no soñar con la 15ª”, dijo, antes de elogiar al cuerpo técnico: “Tanto el míster como su staff han sido culpables de nuestro éxito, Con las salidas de Benzema y Asensio hemos tenido llegadas muy buenas, luego lesiones… Y los datos ahí están, sólo dos partidos perdidos. A dos partidos de ganar la Champions. Nos tiene a todos con los ojos abiertos”.
El público del Santiago Bernabéu despidió a Toni Kroos el pasado 25 de mayo. Disputó 87 minutos ante el Betis, ya con la Liga ganada y unos días antes de levantar la Champions, y se fue ovacionado. En su lugar, simple casualidad o como un mensaje del destino, saltó al césped Dani Ceballos, convertido ahora en nueva brújula de este Madrid que tanto ha sufrido sin el centrocampista alemán. Una brújula inesperada, porque el plan del conjunto blanco era otro. El fútbol, eso sí, tiene estas cosas, y hay pocos más obsesionados con el balón que el de Utrera.
A sus 28 años, que serán 29 en el mes de agosto, Ceballos cumple su octava temporada en la nómina del Madrid. Llegó en 2017,con 20 primaveras, procedente del Betis, y sólo se ha alejado de Chamartín para disputar dos cursos como cedido en el Arsenal. Y se puede decir que nunca ha estado tan bien como ahora. Acumula ya más de 1.000 minutos (1.072), una cifra que supera ya la alcanzada la pasada campaña, y lo que es más importante, se ha convertido en clave del sistema de juego de Carlo Ancelotti.
La ideal del club
La salida de Kroos fue entendida por la directiva del Madrid como el momento en el que Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Bellingham debían asumir el centro del campo madridista, reflexión que todavía está presente en los despachos de Valdebebas. Pero de nuevo, el césped juzga las cosas de otra forma. Las lesiones han lastrado el puzle que habían construido las cabezas pensantes del club, primero las de la defensa, obligando a Ancelotti a contar con Tchouaméni en el centro de la zaga y con Valverde a ratos en el lateral derecho. Y después la de Camavinga, actualmente en la enfermería por un problema muscular.
Esa situación ha regalado a Ceballos la oportunidad de su vida. No sólo por los minutos, sino también por su rol. Hasta ahora, el andaluz había sido un complemento de emergencia en la sala de máquinas del Madrid, siempre a la sombra de Kroos y Modric. Alemán y croata eran la calma y el cerebro en un centro del campo de potencia, músculo y verticalidad. Pero ahora, con Kroos retirado y Modric observando el final, Ceballos ha dado un paso adelante.
Ha superado la lesión de tobillo que le alejó del grupo en septiembre y desde diciembre es titular indiscutible, ayudando a una racha del Madrid que sólo ha encontrado dos derrotas: la de San Mamés y la del Barça. Suya es la culpa de la última mejoría del conjunto blanco, concretada en cuatro victorias consecutivas ante Celta, Las Palmas, Salzburgo y Valladolid, todas con él como titular.
Un enfermo del fútbol
El andaluz ha entendido que debía jugar más rápido que en sus primeras temporadas, que era obligatorio mejorar en la parcela defensiva y que tenía que aprovechar la falta de mando y de ideas en el centro del campo, cogiendo el timón del equipo sin dudarlo. Tiene visión, carácter y entendimiento del juego, algo que valorar en Valdebebas. «Es un obseso del fútbol, un entrenador. Te desgrana los sistemas tácticos de todos los equipos europeos, sus jugadores y sus características. Entiende mucho», aseguran desde la ciudad deportiva, donde le sitúan como uno de los líderes del vestuario.
Esa obsesión trasciende el propio fútbol y va más allá, acariciando varios deportes como la NBA o la NFL, donde también está interesado en la táctica. «Va a ser entrenador, seguro», admiten en el vestuario: «Es de los más escuchados».
Su mejoría en sensaciones y en tiempo de juego con el Madrid le han vuelto a poner en la lista de futuribles de la selección. Luis de la Fuente dejó de contar con él tras la polémica con Gavi en 2023 y parecía que su caso estaba cerrado del todo, pero si sigue a este nivel el técnico nacional, que le tenía como un fijo en las inferiores, podría repescarle.
La Federación Española, protagonista de mil novelas extradeportivas durante los últimos meses, encontró a su patrocinador principal para la Eurocopa dos días antes del inicio del torneo, la operadora de móvil española Silbö. Así de delicada era la situación en Las Rozas, donde se disfrutaba el título de la última Liga de Naciones pero se lamentaba la mala imagen que dejaba ante las marcas todo el revuelo montado alrededor de Rubiales. Cuatro meses después de aquello, la situación ha dado un giro de 180 grados. La campeona de Europa ha vuelto a estar en la diana de las empresas y sus estrellas, con Lamine Yamal y Nico Williams a la cabeza, son los nuevos niños bonitos de la industria.
Sólo ha bastado un trofeo, un simple y complicado trofeo, para cambiar la realidad de la Federación, de la selección y de sus futbolistas. Uno por uno, unos muchísimo y otros mucho, todos los internacionales han notado el peso mediático de la Eurocopa, tanto a nivel de patrocinios como de seguidores. Lamine Yamal fue el futbolista que más followers ganó en Instagram durante el torneo, 6 millones, por los 1,8 de Nico, segundo icono del conjunto hispano. En total, la selección de De la Fuente fue la que más seguidores nuevos acumuló en el mes de competición (11,7), por encima de Inglaterra (5,2). Un boom que han notado también en sus bolsillos.
El primero en aprovechar el tirón fue Cucurella, famoso por su gran actuación y por su flamante melena, que protagonizó una campaña con la conocida marca de cosmética Garnier. Su mes en Alemania reforzó su posición importante como imagen de Puma, de la que también es estrella Dani Carvajal. El lateral de Leganés, lesionado ahora para todo el año, anunció a los pocos días un nuevo proyecto con Ok Mobility.
"Si una marca pudiera elegir, Lamine, Nico o Alcaraz"
Pero sin duda, a los dos a los que les ha cambiado la vida la Eurocopa son a Lamine Yamal y Nico Williams, estrellas de la selección y representantes de la Generación Zen el vestuario nacional. Y es que el futbolista del Barça y el del Athletic ya no son ni millennials, esa cacareada palabra usada para aquellos nacidos en los 80 y los 90. Lamine nació en 2007 y Nico en 2002, son extremadamente jóvenes, buenos futbolistas y, lo que es casi más importante para las marcas, usan las redes sociales como las usaría cualquier otro adolescente de nuestro país.
«Si ahora mismo una marca pudiera elegir, buscaría a Lamine, a Nico o a Carlos Alcaraz, son diamantes en bruto. Son el cóctel perfecto para las marcas en esta era de la publicidad», explica Pablo Burillo, experto en el sector y director del MBA en Gestión de Entidades Deportivas de la Escuela Universitaria Real Madrid. «Ahora el marketing está asociado a lo digital, a las redes sociales, porque el target de las marcas está ahí. Lamine y Nico son jóvenes, ellos mismos usan las redes, cuentan lo que les pasa en cada momento... Por eso la publicidad que se haga con ellos en sus redes es más natural, no parece impostado, tiene muchas más interacciones que cualquier otro, más seguimiento y mucha mayor acogida», desarrolla.
Adidas y Nike, por Lamine y Nico
Lamine y Nico son ahora mismo unas de las caras principales de Adidas y Nike en Europa, con todo lo que eso implica. En el caso del futbolista del Barça, ha cogido el testigo de Leo Messi, casi nada, y ya ha protagonizado varias campañas con la marca alemana. Además, ha llegado a un acuerdo de colaboración con la Kings League, la liga de Gerard Piqué en la que los presidentes de los clubes son youtubers e influencers, y que es seguida por adolescentes en todo el mundo a través de las plataformas digitales. El cóctel, de nuevo, parece perfecto: un chico de 17 años que usa Instagram y TikTok como cualquiera siendo imagen de un producto destinado a adolescentes. En el caso de Nico, ha reforzado su acuerdo con Nike y ha sido la imagen de la última campaña de Goiko, una de las hamburgueserías más conocidas entre los jóvenes.
Sucede con todos los futbolistas de la selección porque hay pocas cosas como el deporte, y un deportista, para las marcas. «Las marcas buscan emocionar y el fútbol es pasión. Cada semana tienes una película nueva, cuando un actor tiene que esperar meses o años, y está asociado al éxito. Cuando asocias tu marca con un deportista de éxito, el usuario piensa que la marca le dará esa emoción», desarrolla Burillo.
Un boom que también vivieron los campeones del Mundial 2010, aunque a otro nivel. Había menos redes sociales y los anuncios se centraron más en la televisión y los periódicos. «Ha cambiado el medio pero todo se vuelve a repetir, aunque este medio, las redes, es más natural para los protagonistas. Son jóvenes, guapos, con dinero... Es un tema aspiracional mezclado con el deporte», reflexiona Burillo.
En su momento, pudimos ver a Del Bosque anunciando Danone, a Iniesta helados Kalise o a Casillas cervezas Mahou. «El fútbol tiene una fidelización que difícilmente existe en otro sector. Ahora cada vez hay más personas que son seguidores de jugadores, no tanto de equipos. Pocas industrias pueden decir eso», finaliza el experto. Tiempos de bonanza en la Federación.
La NFL ganó 23.000 millones de dólares el año pasado, cuatro veces más que la Liga y la Premier Aunque muchos de ustedes no la sigan, se trata de la competición con mayores ingresos del mundo. Más que la NBA o la MLB de béisbol (11.000). Nadie se le acerca. Y la NFL, ocupando el trono millonario del deporte desde Estados Unidos, quiere crecer y expandirse. Ha celebrado partidos en cinco países extranjeros (Reino Unido, Irlanda, Brasil, Alemania y México) y llega ahora a España, al Santiago Bernabéu, donde se dejará dos millones, cifra irrisoria viendo su bolsillo, para transformar el coliseo del Real Madrid en el gran show del deporte americano.
Este domingo, los Miami Dolphins y los Washington Commanders disputarán uno de los partidos de la jornada 11 de la temporada regular. Allí utilizan el término 'semana', pero mantengamos la tradición. Este curso, la liga ya ha tenido encuentros en Sao Paulo, Dublín, Londres (dos en el estadio del Tottenham y uno en Wembley) y Berlín, y el modus operandi de la organización norteamericana es siempre el mismo: la NFL no se adapta al entorno, sino que convierte el entorno en su propia casa. Eso hará con el Bernabéu.
Para saber más
La transformación será total en el campo, en la grada, donde desaparecerán los escudos del Madrid, y en el interior. El césped del coliseo blanco mide 105 metros de largo, mientras que los de la NFL se van hasta los 109 (120 yardas). 100 yardas de 'juego' y 10 en cada extremo, donde se sitúan las zonas de touchdown. Ahí, la organización ha ganado metros a las gradas del Fondo Norte y Sur quitando filas de asientos.
En los laterales también se están realizando modificaciones. Olvídense de los banquillos que suelen ver en el fútbol. En la NFL, los equipos se sitúan cada uno en una banda del terreno de juego, en todo lo ancho. Son 53 jugadores y decenas de asistentes, el triple que una plantilla de 'soccer'. La ventaja en este sentido es que el ancho en la NFL es más corto que en el fútbol y no serán necesarias obras en las primeras filas de los laterales, aunque sí se han realizado modificaciones en los túneles que van al vestuario.
Vestuarios y salas de prensa
De nuevo, olvídense de la imagen futbolera. Las plantillas no saldrán por las escaleras que suelen utilizar el Madrid y sus rivales, sino que se han creado dos zonas en ambas esquinas de los banquillos para que los jugadores y los entrenadores salgan desde los vestuarios con más espacio y comodidad. Además, algunos de los miembros del cuerpo técnico se colocarán en las cabinas de televisión para seguir el partido desde lo alto. Unas obras que han obligado a cerrar el Tour del Bernabéu de jueves a domingo.
Para que esos 53 jugadores se cambien y se duchen, se han ampliado los vestuarios y se ha colocado una nueva sala de prensa en la sala donde se realiza la zona mixta, ya que cada equipo usa una sala de prensa diferente. Hasta eso ha transformado la NFL, que no quiere que el día a día de las franquicias lejos de sus fronteras sea diferente al de 'casa'.
La 'fan zone' de los Dolphins, el jueves en Madrid.EFE
En el interior, el Museo Bernabéu ha dejado espacio al Museo de la NFL, una serie de rincones por todo el estadio en los que los aficionados podrán conocer equipaciones históricas y reliquias de la liga.
El Madrid, a través del departamento que se encarga del estadio, denominado ya 'Bernabéu', también ha cedido gran parte del espacio de la tienda oficial para que la NFL venda ahí todo su merchandising, no sólo de Miami y Washington, sino de todas las franquicias de la liga.
Una 'mini Super Bowl'
En lo alto del estadio ya no estará el escudo del conjunto blanco, sino que gobernará el techo del Bernabéu la bandera de España, la de la NFL y la de Estados Unidos, cuyo himno sonará en la previa. En el descanso habrá una actuación estelar de Daddy Yankee y Bizarrap, intentando imitar el show de una Super Bowl. No en vano, los responsables de la liga ya dejaron claro en este periódico que querían «hacer una mini Super Bowl en el Bernabéu». Ese espectáculo deportivo y cultural es lo más conocido de la NFL fuera de sus fronteras, y no podía faltar en el partido de Madrid.
Al hilo de la actuación, los operarios han trabajado esta semana instalando diferentes paneles para tapar algunas zonas de lo alto del estadio para tratar de reducir el ruido exterior para evitar problemas con los vecinos, que denunciaron al Madrid por pasar los niveles de decibelios permitidos en la zona. La hora del partido (15:30) ayudará, pero el club no quiere correr riesgos.
Un casco gigante de la NFL, el jueves en el Palacio de Cibeles.AP
Más allá del Bernabéu, la ciudad se ha engalanado para la ocasión. La Comunidad de Madrid y el ayuntamiento han invertido 3,3 millones de euros (1,5 el gobierno de Ayuso y 1,8 el de Almeida) para promocionar el partido, que aparece en todas las calles del centro de la ciudad gracias a unos carteles colocados en lo alto de las farolas. Las instituciones esperan un impacto económico de 70 millones de euros, fruto de todas las acciones publicitarias que se generarán a lo largo y ancho de la capital. Habrá actividades en Cibeles, Plaza Mayor, Sol o Vallehermoso, y presencia de otras franquicias que no juegan el partido, como los Kansas City Chiefs o los Chicago Bears.
El Bernabéu actuará como «punto de inflexión», así lo admite la organización, para la expansión definitiva de la NFL en España.