Alberola Rojas y Muñiz Ruiz, árbitros de las dos semifinales, serán los primeros protagonistas de un cambio que tendrá continuidad en la Liga. Movistar+, que tiene los derechos del torneo, se encargará de distribuirlos.
La Federación Española y LaLiga llegaron hace tres semanas a un acuerdo que cambiará la realidad del arbitraje en el fútbol español. La Supercopa de España, que se disputará estos días en Riad, capital de Arabia Saudí, será el primer evento en el que se puedan escuchar las conversaciones entre el árbitro de campo y el VAR durante la revisión de una jugada.
Se trata de una medida que pretende compensar las críticas a la gestión del VAR durante los últimos meses, especialmente en el primer tramo de la temporada liguera, y que llega tras eternas conversaciones entre LaLiga y la RFEF, necesitadas de “transparencia” en la cuestión arbitral.
La publicación de los audios podría comenzar en la primera semifinal de la Supercopa, el derbi madrileño entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Si hay una revisión de VAR durante el encuentro, quedará registrada y será Movistar+, dueña de los derechos del torneo, quien la emita después del partido, en diferido. Esto es lo que menos ha gustado en los clubes, que preferían su emisión en directo, pero de momento tendrán que conformarse con escuchar a los árbitros unos minutos después del pitido inicial. La IFAB, asociación que gestiona las normas del fútbol a nivel internacional, todavía no permite realizar esta operación en vivo.
Movistar+ sólo emitirá el audio de la conversación desde que la sala VOR avisa al colegiado hasta que éste toma su decisión final. El resto del partido seguirá siendo privado. Después de la televisión, será la propia RFEF quien ponga los sonidos a disposición de todo el mundo a través de sus redes sociales. Alberola Rojas, árbitro del derbi, y Muñiz Ruiz, que dirigirá el Barcelona-Osasuna, serán los primeros protagonistas.
Según el Comité Técnico de Árbitros, el objetivo es “seguir avanzando en el camino de la transparencia y el entendimiento del trabajo arbitral por parte de todos los estamentos del fútbol y de los propios aficionados”.
Arda Güler lleva cuatro goles y ocho asistencias en 1.478 minutos. Es decir, produce un tanto cada partido y medio. Eso teniendo en cuenta que ha sido titular sólo en 16 ocasiones, que muchas de ellas (5) han sido en Copa del Rey y que otras se han dado en cuatro de las últimas seis jornadas de Liga. Y ha sido ahí, en el momento de la temporada más complicado para el Madrid tras la eliminación en Champions contra el Arsenal, donde no disputó ni un minuto, cuando el turco ha dado un paso adelante, coronado con el gol, segundo seguido, y la asistencia de ayer ante el Celta.
«El Güler de septiembre no es el mismo que el de hoy», admitía Carlo Ancelotti en sala de prensa. El nombre del turco ha sido una constante durante las comparecencias del italiano esta temporada. El público quería más minutos, los periodistas preguntaban por sus minutos y el entorno del futbolista, algo desesperado por momentos, dejaba caer directa o indirectamente que el técnico estaba siendo injusto con el joven centrocampista.
Entre septiembre y octubre se quedó en el banquillo sin jugar en cuatro encuentros, lo que provocó el nerviosismo de Arda, que intentaba brillar con Turquía en los parones internacionales. Quería más después de un primer curso en el que había anotado seis goles con el Madrid y había terminado siendo una de las revelaciones de la Eurocopa.
Pero Ancelotti no lo veía claro. No disputó ni un minuto en ninguna de las eliminatorias de Champions, tampoco en los dos duelos de la Supercopa de Arabia, y en febrero enlazó cuatro jornadas seguidas sin jugar y varias en las que apenas contó. Se desesperó y en Turquía se desesperaron con él, mientras Ancelotti pedía «paciencia» públicamente al futbolista y a su entorno.
El "palo" al entorno
Ahora la situación es diferente. Ancelotti le ha dado minutos y el turco ha respondido. «Hace dos meses le di un palo a su entorno y ahora les tengo que felicitar porque han hecho un buen trabajo», dijo ayer el italiano, contento por la «progresión natural» de su joven talento, aunque con mensajes hacia aquellos que dudan sobre cómo ha gestionado este curso del turco y también el del brasileño Endrick, otro de los futbolistas por los que ha recibido comentarios sobre su gestión.
«Yo tengo la responsabilidad de manejar la plantilla, no el individuo. A veces el no tener minutos afecta más a unos jugadores que a otros, es normal. Son jugadores jóvenes (Endrick y Güler) y lo he dicho ya antes, hay que chupar banquillo para ser titular indiscutible en el Madrid», declaró el entrenador transalpino.
«Arda lo hizo bien en el pasado, lo ha hecho bien este año y lo hará bien los próximos años. Tiene el perfil de un jugador importante para el Madrid, pero creo que el banquillo lo ha chupado muy bien, no le ha molestado, lo ha chupado bien», insistió, centrándose en el trabajo físico que ha hecho el futbolista.
«Tiene mucha calidad y ha trabajado mucho, nunca ha perdido la confianza. Es evidente que el Güler de septiembre no es el Güler de hoy, ha cambiado mucho, también su perfil físico, donde es más contundente y mantiene la calidad. Es la progresión normal de un joven en el Real Madrid», añadió.
La evolución del turco le da muchas papeletas para ser titular en el clásico de Montjuic ante el Barça, donde el Madrid, a cuatro puntos de los azulgrana, se juega la Liga. «Tengo el equipo claro. Rodrygo tenía fiebre para este partido, pero se recuperará y tenemos tiempo para preparar el encuentro. Güler va a competir por estar en el once titular», finalizó Ancelotti.
A España no sólo la ha encaminado hacia la cuarta Eurocopa de su historia el desparpajo de chavales en el campo, también fueron ellos los que dirigieron los festejos. En el césped hubo lágrimas, abrazos, manteos a De la Fuente y fotos, muchas fotos, pero pareció una celebración contenida hasta que estalló en el vestuario. Música y baile bajo la batuta de, cómo no, de Nico y sobre todo Lamine Yamal. Fue el DJ, contagió a Álvaro Morata en calzoncillos e hizo bailar no sólo a su hermano Williams, MVP de la final, sino a los lesionados Rodri, Pedri, Ferran y hasta Gavi y Navas, que movió su dolorida cadera. No se quedaba atrás tampoco Fermín, otro del clan salvaje.
A sus 17 años, Lamine tuvo un momento de tranquilidad sobre el césped, jugando con su hermano pequeño, pero luego dio rienda suelta al festejo, primero con un sombrero y después con gafas de sol camino del autobús. "Es increíble poder estar aquí. ¿A Cibeles? No, a Madrid". Antes, una foto con la copa y dos checks: "La ESO. Campeón de Europa". La fiesta acababa de comenzar.
Ya había sonado Raphael, la Potra Salvaje y toda la playlist que ha acompañado las previas de los siete partidos y había quien empezaba a desesperarse. "¡Creo que ya me están llamando!". Cucurella no dejaba de apretar el claxon del autobús, rápidamente personalizado con la pegatina de campeones de Europa, mientras Rodri se emocionaba recordando su lesión, su MVP y su primera Eurocopa. "Cuando ha marcado Mikel, me he puesto a correr como un loco y se me ha olvidado la lesión hasta que el médico me ha dicho '¡eh, ojo!'. Estaba muy triste, pero chapeau por estos chavales".
A su lado, Nico Williams casi soltaba una lágrima recordando a su familia. "He hablado con mi hermano a través del móvil de mi madre porque yo no he podido ver el mío todavía. Me ha dicho que me quería y que está muy orgulloso, que el nombre de los Williams está en el cima del fútbol mundial", y casi se rompe al hablar de su madre: "Mis padres lo han pasado muy mal, especialmente mi madre. Esto es para ellos".
La fiesta en la zona mixta la puso Álvaro Morata, capitán y convertido en DJ de la selección por un ratito. Con un altavoz gigante en la mano con la bandera de España, el grupo caminó con por el pasillo de medios con una cerveza en la mano y al ritmo de una versión tecno del Viva España de Manolo Escobar. "Esto es tremendo", admitía Le Normand. "Algo único", reconocía Navas. "Dentro de nueve meses va a haber un boom de natalidad", vacilaba Cucurella. El lateral, uno de los hombres de esta Eurocopa que aún ayer escuchó pitos, tendrá que pensar si se tiñe la melena de rojo, como prometió. Antes pagó otro peaje: en la cena de los campeones, ya en el hotel con las familias, Morata le hizo subirse a la mesa, agarrar el micrófono y cantar la canción que le dedican en Inglaterra. "Cucurella se come una paella, se bebe una Estrella. Tiembla Haaland, que viene Cucurella", interpretó entre el júbilo de sus compañeros.
También tuvo tiempo el lateral del Chelsea para enviarle un recadito a Gary Neville en sus redes sociales. El comentarista de Sky Sport había dudado de él. "Pienso que Cucurella es una de las razones por las que España no puede llegar a la final", dijo. "Llegamos a la final. Gracias por tu apoyo", le contestó el catalán son sorna.
Era el momento de las risas, aunque a Oyarzabal, autor de un gol para la historia, le costó desatarse. "Lo primero que pensé al marcar fue en si había sido fuera de juego, porque era muy justo. Luego ya sólo escuchaba gritos", bromeaba. Alguno eran de Álex Remiro, el único jugador que no ha disputado un minuto en esta Eurocopa, pero que predijo el gol de su compañero en la Real. "En la merienda me dijo que hoy marcaba", confesó el vasco. No fue el único. "Le dije 'cómo te huele el pie a gol, niño', y he acertado. Igual me tengo que dedicar a eso", bromeaba Morata.
No salió el capitán con un balón bajo el brazo, pero sí Ferran, Pedri y Fabián. "Nos los vamos a llevar todos", decía el andaluz entre los gritos de Viva España del canario, enfundado en su bandera. A todos les costó anoche hacerse fotos en el césped con sus amigos y familiares. La seguridad del estadio impedía que bajaran al césped y Laporte o Dani Olmo tuvieron que acercarse a negociar.
Lamine juega con su hermano pequeño.F. VOGELEFE
Lo consiguieron Zubimendi, cuyos familiares llevaban la camiseta de la Real Sociedad, los de Ferran y los hijos de Morata, que lloraron de emoción tanto como su padre antes de comenzar a jugar con un balón en el césped ajenos al jolgorio en el que Lamine se había puesto un sombrero con los colores de la bandera y Luis de la Fuente volaba por los aires manteado.
Guardó el seleccionador un discreto segundo plano. Eso sí, se hizo una foto con sus sobrinos y la bandera de La Rioja con el nombre de Haro e hizo una piña con sus seres queridos, como si el partido fuera a comenzar. Quien fue corriendo a abrazarle fue el padre de Lamine, consciente de lo que la apuesta del seleccionador ha supuesto para su hijo. Lo llevaba en la mano: el trofeo de mejor joven. Apareció poco más De la Fuente, por los compromisos federativos y por su perfil. Salió del vestuario casi por la puerta de atrás y con la camiseta de Reyes de Europa en la mano.
La Copa fue del vestuario al autobús en un arcón, pero era imposible que permaneciera guardada. La sacó Morata, que le cantó el 'No puedo vivir sin ti' de Coque Malla y la manosearon todos. Hasta el Rey Felipe la alzó sobre el césped como si fuera un jugador más.
A la celebración sólo le faltó una traca, esa que el delegado Fernando Giner, valenciano, se quedó con ganas de tirar a las puertas del Olímpico.
La Juventus vuelve hoy a la Champions League después de perderse la edición de la temporada pasada y regresa resucitada por Thiago Motta, entrenador de moda en Italia tras el gran año del Bolonia. En verano, Gianluca Ferrero, nuevo mandatario del equipo tras la salida de los Agnelli, decidió despedir a Massimiliano Allegri y darle todos los poderes a Motta. La Vechhia Signora había quedado a 23 puntos del Inter, campeón del Scudetto, y aunque se había asegurado un puesto en la Champions, necesitaba un nuevo rumbo.
Llegó Motta, que metió al Bolonia en la máxima competición continental, y realizó una 'limpia' en el vestuario que sorprendió al país y parece haber dado frutos. El técnico ha despedido, no ha renovado o ha vendido a 20 futbolistas, entre ellos jugadores de nivel como Chiesa, que se ha ido al Liverpool, o Rabiot, que todavía busca equipo, y se gastó más de 150 millones en renovar la plantilla: 54 'kilos' en Koopmeiners, del Atalanta, 51 en Douglas Luiz, del Aston Villa, 20 en Thuram, del Niza, y varias cesiones, como las de los internacionales Nico González o Francisco Conceiçao.
Además, le ha dado la oportunidad a jóvenes promesas, que son las que están empujando al club en este inicio de temporada: Cambiaso, Cabal, Mbangula, Savona o el turco Yildiz, su nueva estrella. En punta, Dusan Vlahovic, que parece haber recuperado la pólvora.
El influjo de Gasperini
Todo para devolver a la Juventus al lugar que históricamente ha tenido. Lleva siete temporadas sin superar los cuartos de la Champions y cuatro sin ganar la Serie A, donde está un escalón por debajo del Inter y el Milan. El curso parece haber empezado bien para ellos, con dos victorias y dos empates, a un punto del Nápoles, líder del Calcio, y con la portería a cero. De hecho, el conjunto de Motta es el gran muro de Europa. El único de las grandes ligas que no ha encajado ni un solo gol. Esta noche arranca en la Champions ante el PSV y se medirá también a Leipzig, Stuttgart, Lille, Aston Villa, Manchester City, Brujas y Benfica, un calendario que le da posibilidades de plantarse en octavos de final.
Antes de firmar con la Juventus, Motta sonó como una de las opciones de Deco y Laporta para sentarse en el banquillo del Barcelona. Ex jugador del club y canterano, el brasileño, nacionalizado italiano, terminó aceptando la oferta de Turín y dio el paso a su cuarto banquillo, tras Genoa, Spezia y Bolonia. Siempre con la influencia del estilo de Gian Piero Gasperini, técnico del Atalanta.
A la espalda de Motta, la explosión de dos futbolistas que ahora brillan en Inglaterra, como Calafiori y Zirkzee, fichados por el Arsenal y el Manchester United desde el Bolonia. En Turín sueñan con una gran resurrección continental de la mano de su nuevo jefe.