El Elche se agarra con uñas y dientes a Primera empujado por la energía del Martínez Valero y a costa de un Valencia que, desperdiciando una veintena de ocasiones, vuelve a meterse en el lío del descenso. A cuatro puntos mira el abismo un equipo que, hace una semana, tenía en su mano poder soñar con Europa. LaLiga se aprieta en el escalón más bajo, ese del que no hay forma de que los valencianistas se escapen. [Narración y estadísticas: 1-0]
No hubo duda desde el inicio de quién se jugaba más en este encuentro. El Elche, sin alardes, propuso y el Valencia, anestesiado, se dejó manejar y apenas opuso resistencia. No es una actitud nueva, pero no hay manera de que se le ponga remedio. Es responsabilidad de Corberán, lo es también de sus jugadores. Nadie se esconde de eso, aunque el remedio sigue sin aparecer. La rabia que acompaña cada derrota, cada golpe, dura lo que una pompa de jabón. No hay aprendizaje para el futuro, no deja cicatriz que recuerde que, para que no duela, hay que emplearse mejor. 35 puntos en 31 jornadas. El Valencia tendrá en Mallorca una final porque lo merece, por su desempeño en los campos, incluso en Mestalla.
En el Martínez Valero, Sarabia quiso el balón. Su salvación pasa por ese estadio y por creer en una idea de juego que, pese al susto de verse abajo, mantiene firme. El control le sirvió para lanzarse en velocidad al área, aprovechando la facilidad que encontraban por la orilla de Thierry. Por allí llegó el primer disparo de Germán Valera. El otro carril también estaba marcado en rojo para buscar el hueco entre Gayà, muy alto, y Cömert, muy obligado. Hasta Sangoré se animó en un ataque en el que acabó pidiendo penalti del capitán valenciano.
Lejos de que este dominio supusiera golpear al rival, el Elche se pudo ver con el marcador en contra a los 15 minutos. De manera inexplicable, Lucas Beltrán, de nuevo titular, no empujó al fondo de la red, con Dituro batido, una asistencia perfecta de Rioja desde la línea de fondo. El sevillano -a pierna natural por la derecha por primera vez en los últimos dos años- había sido capaz de burlar a Petrov y hacer daño. Hasta ahí llegó el colmillo del Valencia, con Guido y Ugrinic incapaces de sujetar a un brillante Febas y a Gonzalo Villar, y Sadiq sin ganarle ni un solo duelo a Affengruber.
Sin pulso de los que vestían como aquellos equipos de Víctor Espárrago y Guus Hiddink, fueron los ilicitanos los que despertaron. Una recuperación de Affengruber y un pase filtrado de Febas permitieron a Rafa Mir encarar a Dimitrievski, aunque el golpeo no encontró puerta. Desde ese momento, los valencianistas se esforzaron en ordenarse, como si eso fuera garantía de algo en un equipo frágil en defensa al que se le vio temblar. No consigue Corberán que sus hombres sean capaces de sostenerse y crecer en los partidos. Viven estancados y con dudas. El ejemplo fue un despeje a córner de Ugrinic que casi se convierte en autogol, o el despiste para dejar a Rafa Mir solo en el área pequeña para cazar un rechazo, con la fortuna de que estaba en fuera de juego.
En la segunda parte, el Elche se encontró con un rival algo más intenso, con Rioja colocando un centro lateral para el cabezazo de Sadiq que el nigeriano, otra vez de manera inexplicable, no conectó. Los dos no tardarían en ir al banquillo. Antes, Rafa Mir volvió a encontrar el pasillo a la espalda de Cömert pero se pensó tanto el disparo que apareció Dimitrievski a sus pies. Dituro también tuvo que salvar primero un tiro de lejano de Ramazani y un golpeo colocado de Gayà, en el segundo palo tras un saque de esquina, que se le colaba rozando el larguero. El veterano cancerbero argentino empezaba su exhibición. Eso sí, lo hizo con su equipo en ventaja.
Había refrescado Sarabia su frente de ataque y no tardó en darle resultado. Febas, aprovechando la lesión de Cömert, en el suelo y pidiendo el cambio, se coló entre la defensa para asistir al chileno Cepeda y que su primer contacto con el balón fuera un gol que sacaba al Elche del descenso. El golpe obligó al Valencia a tocar arrebato y Ramazani, en ese escenario, siempre es protagonista. El belga se marcó una jugada maradoniana, regateándose a todo el Elche para acabar estrellando su disparo en Dituro. El guardameta encadenó otra parada a derechazo lejano de Hugo Duro que iba ajustado al palo.
No paró el asedio, con los locales ya convertidos en un frontón. Lo pudo tumbar Hugo Duro dos veces, le birló el gol Valera, llegando antes para mandar a la grada un centro raso y tenso de Danjuma y después él mismo, atacando mal de cabeza un córner a portería vacía. Estaba mereciendo el Valencia el empate que no llegó. Se activó demasiado tarde y se complica, otra vez, la temporada. “Tenemos 35 puntos que no son suficientes para garantizar que el Valencia no baje a Segunda. Hay que sumar más”, admitió Corberán.




