El siguiente partido en la pretemporada del FC Barcelona sería contra el Arsenal, en la madrugada del miércoles al jueves
Los jugadores del Barcelona en un entrenamiento.Alejandro GarciaEFE
El primer partido amistoso del nuevo Barça de Xavi tendrá que esperar. Esta misma tarde, por medio de un comunicado urgente, el club ha anunciado la suspensión del duelo contra la Juventus que debía disputarse a las 4.30 horas de este domingo 23 de julio, hora española, a causa de que gran parte de la plantilla desplazada a la gira por Estados Unidos está afectada por una gastroenteritis vírica.
El encuentro, correspondiente al Soccer Championship Tour y que debía jugarse en el Levi’s Stadium de Santa Clara, en California, iba a ser el estreno de la remozada plantilla barcelonista, con el alemán Ilkay Gündogan como nuevo gran estandarte. Ahora, salvo que se introduzca algún cambio en la agenda y si Xavi lograr recuperar a la mayoría de sus efectivo, el primer partido de los barcelonistas en Estados Unidos será el que los enfrentará al Arsenal que dirige Mikel Arteta, la madrugada del miércoles al jueves, a las 4.30 horas hora española, en el Sofi Stadium de los Ángeles.
El duelo quizás más esperado, no obstante, no se producirá hasta el sábado que viene. Y, eso sí, a a una hora en comparación mucho menos intempestiva. A las 23.00 horas, hora española, los azulgrana se medirán al Real Madrid de Carlo Ancelotti en el AT&T Stadium de Dallas.
En el último precedente, el año pasado, los barcelonistas se impusieron a los blancos en Las Vegas por 1-0 gracias a un solitario tanto de Raphinha. La madrugada del martes al miércoles 2 de agosto, a las 5.00 horas hora española, finalmente, el Barça disputará frente al Milan su último amistoso de la gira de esta pretemporada en Estados Unidos en el Allegiant Stadium de Las Vegas.
Tras este último amistoso en tierras norteamericanas, los azulgrana viajarán de regreso a España para preparar el tradicional trofeo Joan Gamper, que se jugará el 8 de agosto a las 20.00 horas en el Estadi Olímpic Lluís Companys, su nuevo hogar en principio hasta noviembre de 2024. Un duelo que, a su vez, supondrá el punto final de la preparación para encarar el estreno oficial de la temporada, el próximo 13 de agosto, ante el Getafe, en el Coliseum Alfonso Pérez, a las 21.30 horas.
Antes de Diego Pablo Simeone hubo un "Cholo" en el fútbol español: Hugo Alejandro Sotil recordado en el FC Barcelona por razones deportivas e incluso, en la interpretación azulgrana de la Historia, políticas. Sotil, que ha fallecido después de asistir a los actos del 125º aniversario de la fundación del Barça, llegó de rebote al club cuando Rinus Mitchell y Josep María Minguella viajaron a Perú para fichar a Teófilo Cubillas, la gran figura nacional. Vieron en el Municipal, un club limeño, a un futbolista aindiado, bajo, fornido tirando a regordete, hábil, astuto. Y se lo trajeron al Camp Nou.
Formó con Johan Cruyff una pareja disimilar, pero complementaria en el físico y el estilo: lo blanco y lo mestizo, la elegancia y la ratonería, lo vaporoso y lo pegado al terreno. Los dos representaron la máxima expresión de aquel 0-5 en el Bernabéu (Sotil marcó el quinto gol), el 17 de febrero de 1974, que contribuyó de modo estruendoso en la forma y el fondo a interrumpir un ciclo madridista y devolvió la Liga al Barça después de 14 años de travesía del desierto. La llamada de Sotil a su madre, "¡Mamita, campeonamos!", tras el encuentro en El Molinón que confirmaba el Campeonato, forma parte del extenso capítulo de frases legendarias del fútbol y, en especial, del mejor archivo sonoro "blaugrana".
No pocos sectores del barcelonismo y el catalanismo relacionaron el acontecimiento -fue, en la mitología interna y externa del club y la sociedad, mucho más que un partido de fútbol- con la agonía del franquismo. Y le atribuyeron una trascendencia simbólica, en la mejor tradición del victimismo y el revanchismo locales.
En tiempos de sólo dos extranjeros en las plantillas, el fichaje de Johan Neeskens, una fuerza de la naturaleza en el centro del campo, unida a una técnica nada desdeñable, marginó a Sotil, que esperó en vano, y el club con él, una rápida nacionalización para conformar un trío imponente. Todavía en la historia o la mitología de los agravios del centralismo, hay quienes siguen pensando que Madrid retrasó adrede la naturalización del peruano para evitar que el Barça conformase un equipo, en el que también estaban Rexach, Marcial Pina, Asensi, etc., poco menos que imbatible. Hoy ni Cruyff, ni Neeskens ni él siguen entre nosotros, en un recordatorio, en fechas especiales, de la invencible maldición del paso del tiempo. "El Cholo" ha fallecido a los 75 años.
Cuando a Sotil le llegó la nacionalización, en la temporada 75-76, el momento mágico había pasado. Abandonó el Barcelona en 1977 y regresó a Perú para, tras militar en algunos otros equipos, terminar su carrera en 1983 en el mismo Municipal de entonces. No estuvo en el Barça mucho tiempo, pero dejó un recuerdo imborrable, asociado para siempre a hitos inolvidables.
Lo mismo que en la Selección de su país. Contribuyó decisivamente al único título de Perú de la Copa América, en 1975. Fue 62 veces internacional, anotó 18 goles y jugó los Mundiales de 1970 y 1978. Con Teófilo Cubillas y Héctor Chumpitaz abanderó la gran generación peruana en los años 70.
A España no sólo la ha encaminado hacia la cuarta Eurocopa de su historia el desparpajo de chavales en el campo, también fueron ellos los que dirigieron los festejos. En el césped hubo lágrimas, abrazos, manteos a De la Fuente y fotos, muchas fotos, pero pareció una celebración contenida hasta que estalló en el vestuario. Música y baile bajo la batuta de, cómo no, de Nico y sobre todo Lamine Yamal. Fue el DJ, contagió a Álvaro Morata en calzoncillos e hizo bailar no sólo a su hermano Williams, MVP de la final, sino a los lesionados Rodri, Pedri, Ferran y hasta Gavi y Navas, que movió su dolorida cadera. No se quedaba atrás tampoco Fermín, otro del clan salvaje.
A sus 17 años, Lamine tuvo un momento de tranquilidad sobre el césped, jugando con su hermano pequeño, pero luego dio rienda suelta al festejo, primero con un sombrero y después con gafas de sol camino del autobús. "Es increíble poder estar aquí. ¿A Cibeles? No, a Madrid". Antes, una foto con la copa y dos checks: "La ESO. Campeón de Europa". La fiesta acababa de comenzar.
Ya había sonado Raphael, la Potra Salvaje y toda la playlist que ha acompañado las previas de los siete partidos y había quien empezaba a desesperarse. "¡Creo que ya me están llamando!". Cucurella no dejaba de apretar el claxon del autobús, rápidamente personalizado con la pegatina de campeones de Europa, mientras Rodri se emocionaba recordando su lesión, su MVP y su primera Eurocopa. "Cuando ha marcado Mikel, me he puesto a correr como un loco y se me ha olvidado la lesión hasta que el médico me ha dicho '¡eh, ojo!'. Estaba muy triste, pero chapeau por estos chavales".
A su lado, Nico Williams casi soltaba una lágrima recordando a su familia. "He hablado con mi hermano a través del móvil de mi madre porque yo no he podido ver el mío todavía. Me ha dicho que me quería y que está muy orgulloso, que el nombre de los Williams está en el cima del fútbol mundial", y casi se rompe al hablar de su madre: "Mis padres lo han pasado muy mal, especialmente mi madre. Esto es para ellos".
La fiesta en la zona mixta la puso Álvaro Morata, capitán y convertido en DJ de la selección por un ratito. Con un altavoz gigante en la mano con la bandera de España, el grupo caminó con por el pasillo de medios con una cerveza en la mano y al ritmo de una versión tecno del Viva España de Manolo Escobar. "Esto es tremendo", admitía Le Normand. "Algo único", reconocía Navas. "Dentro de nueve meses va a haber un boom de natalidad", vacilaba Cucurella. El lateral, uno de los hombres de esta Eurocopa que aún ayer escuchó pitos, tendrá que pensar si se tiñe la melena de rojo, como prometió. Antes pagó otro peaje: en la cena de los campeones, ya en el hotel con las familias, Morata le hizo subirse a la mesa, agarrar el micrófono y cantar la canción que le dedican en Inglaterra. "Cucurella se come una paella, se bebe una Estrella. Tiembla Haaland, que viene Cucurella", interpretó entre el júbilo de sus compañeros.
También tuvo tiempo el lateral del Chelsea para enviarle un recadito a Gary Neville en sus redes sociales. El comentarista de Sky Sport había dudado de él. "Pienso que Cucurella es una de las razones por las que España no puede llegar a la final", dijo. "Llegamos a la final. Gracias por tu apoyo", le contestó el catalán son sorna.
Era el momento de las risas, aunque a Oyarzabal, autor de un gol para la historia, le costó desatarse. "Lo primero que pensé al marcar fue en si había sido fuera de juego, porque era muy justo. Luego ya sólo escuchaba gritos", bromeaba. Alguno eran de Álex Remiro, el único jugador que no ha disputado un minuto en esta Eurocopa, pero que predijo el gol de su compañero en la Real. "En la merienda me dijo que hoy marcaba", confesó el vasco. No fue el único. "Le dije 'cómo te huele el pie a gol, niño', y he acertado. Igual me tengo que dedicar a eso", bromeaba Morata.
No salió el capitán con un balón bajo el brazo, pero sí Ferran, Pedri y Fabián. "Nos los vamos a llevar todos", decía el andaluz entre los gritos de Viva España del canario, enfundado en su bandera. A todos les costó anoche hacerse fotos en el césped con sus amigos y familiares. La seguridad del estadio impedía que bajaran al césped y Laporte o Dani Olmo tuvieron que acercarse a negociar.
Lamine juega con su hermano pequeño.F. VOGELEFE
Lo consiguieron Zubimendi, cuyos familiares llevaban la camiseta de la Real Sociedad, los de Ferran y los hijos de Morata, que lloraron de emoción tanto como su padre antes de comenzar a jugar con un balón en el césped ajenos al jolgorio en el que Lamine se había puesto un sombrero con los colores de la bandera y Luis de la Fuente volaba por los aires manteado.
Guardó el seleccionador un discreto segundo plano. Eso sí, se hizo una foto con sus sobrinos y la bandera de La Rioja con el nombre de Haro e hizo una piña con sus seres queridos, como si el partido fuera a comenzar. Quien fue corriendo a abrazarle fue el padre de Lamine, consciente de lo que la apuesta del seleccionador ha supuesto para su hijo. Lo llevaba en la mano: el trofeo de mejor joven. Apareció poco más De la Fuente, por los compromisos federativos y por su perfil. Salió del vestuario casi por la puerta de atrás y con la camiseta de Reyes de Europa en la mano.
La Copa fue del vestuario al autobús en un arcón, pero era imposible que permaneciera guardada. La sacó Morata, que le cantó el 'No puedo vivir sin ti' de Coque Malla y la manosearon todos. Hasta el Rey Felipe la alzó sobre el césped como si fuera un jugador más.
A la celebración sólo le faltó una traca, esa que el delegado Fernando Giner, valenciano, se quedó con ganas de tirar a las puertas del Olímpico.
El LIV Golf inicia hoy su quinta temporada bajo las luces artificiales de Riad, probablemente en el momento más convulso de la historia del golf. El estreno llega con la noticia de la concesión de puntos para el ranking mundial, aunque la esperada decisión llegó con matices: solo obtendrán recompensa los diez primeros clasificados y empatados en cada torneo. El comunicado emitido por el Ranking Mundial reconoce que "hay una serie de áreas en las que LIV Golf no cumple con los estándares de elegibilidad establecidos por la OWGR".
Desde sus inicios, el LIV Golf ha perseguido sin éxito que sus torneos fueran puntuables para el ranking mundial, la única forma de que los jugadores ganen su derecho a competir en los majors. Sin embargo, la decisión de que solo los diez primeros y empatados reciban puntos no parece dejar satisfechos a los representantes de la liga saudí. "Un jugador que termina undécimo es tratado de la misma manera que un jugador que termina en el puesto 57. Limitar los puntos solo a los diez mejores finalizadores perjudica desproporcionadamente a los jugadores que se desempeñan constantemente a un alto nivel, pero terminan justo fuera de ese umbral, así como al talento emergente que trabaja para establecerse en el escenario mundial. Ninguna otra gira o liga competitiva en la historia de la OWGR ha sido sometida a tal restricción". El LIV criticaba la decisión en otro comunicado en la tarde de ayer.
Aunque la felicidad no sea completa, la noticia viene a suavizar la acumulación de malas noticias que se vienen sucediendo para los responsables del Fondo de Inversión Pública Saudita. Primero, Brooks Koepka abandonó el LIV y, en los días pasados, Patrick Reed, ganador del Masters de Augusta de 2018, siguió sus pasos, una vez que anunció que su contrato con los 4Aces había expirado. Reed, que recientemente ganó el Dubai Desert Classic y perdió el domingo pasado el desempate en Baréin, competirá hasta final de temporada en el DP World Tour antes de regresar en verano al PGA Tour. El norteamericano ocupa el puesto 25 del ranking mundial.
Jon Rahm (puesto 97 del mundo) ya ha sido sobrepasado en el ranking por su amigo David Puig (95) y será de nuevo el principal favorito para dominar un año más el LIV Golf. El español no oculta su satisfacción por afrontar por primera vez el año con 72 hoyos, cuatro rondas por torneo, que, sin embargo, no han terminado de contentar a todos los jugadores. Bryson DeChambeau ha sido uno de los que ha expresado su inconformismo ante la nueva medida, y es que todo apunta a que Bryson, atado por el año de contrato que le queda, está cada vez más incómodo en la liga. "No nos inscribimos aquí para jugar 72 hoyos", comentaba a los medios en Riad.
Las bajas tampoco se han visto compensadas fichajes de relumbrón. El belga Thomas Detry y el joven australiano Elvis Smylie han sido dos de los jugadores más
importantes en unirse. Mientras, la sensible baja de Patrick Reed la cubrirá esta semana el filipino Miguel Tabuena, número 223 del ranking mundial. Por si fuera poco, Phil Mickelson y Lee Westwood no podrán competir en los dos primeros torneos del LIV por lesión.
La nueva temporada nos traerá por primera vez un equipo íntegramente español, los Fireballs, capitaneados por Sergio García, que exhibió muy buena forma la semana pasada en Baréin. David Puig, Josele Ballester y Luis Masaveu completan la alineación patria de tres jóvenes valores, que este año sí pelearán por puntos del ranking mundial.
Si los nuevos criterios de puntos aplicados desde este jueves se hubiera utilizado en 2025, Jon Rahm estaría en el puesto 14 del mundo y no en el 97. En definitiva una buen noticia aunque el LIV arranca con muchas dudas sobre su futuro, 2026 será un año fundamental para saber cuál será el siguiente movimiento en el tablero del golf mundial.