Un minuto de silencio arrancaba el sorteo de Copa del Rey esta mañana en las Rozas. La Real Federación Española de Fútbol quería dedicar estos cuartos de final a las víctimas del accidente ferroviario de Córdoba. Una eliminatoria en la que no estaría el Real Madrid tras su eliminación por parte del Abacete, pero que sí contaría con la presencia del FC Barcelona y el Atlético de Madrid como grandes favoritos.
Precisamente a los de Hansi Flick les ha tocado el equipo manchego, el verdugo del Real Madrid y único equipo de inferior categoría, mientras que el conjunto de Simeone se enfrentará al Betis en La Cartuja, estadio que también albergará la final.
El héroe del Albacete en la eliminación de los blancos, Jefté Betancourt, fue el primero de los entrevistados en este sorteo como único representante de un equipo de la liga Hypermotion en esta ronda. “Las sensaciones son muy bonitas, estamos viviendo un sueño”, apuntó. Ahora les tocará el Barça en el Carlos Belmonte. Al ser un equipo de inferior categoría es el único que tendrá el privilegio de jugar en casa ya que el resto se ha decidido a sorteo puro.
En los cuartos se producirá una cosa curiosa y es que coincidirán en esta ronda los tres equipos de las tres capitales vascas, circunstancia que no se producía en este torneo desde 1932. Athletic, Real Sociedad y Alavés buscarán un hueco en las semifinales. Los bilbaínos la harán ante el Valencia en Mestalla y vitorianos y donostiarras se enfrentarán en un derbi vasco en Mendizoroza.
Las eliminatorias se celebrarán entre el 3 y el 5 de febrero y la siguiente ronda, que serán ya las semifinales del torneo, se disputará la ida entre el 10 y el 12 de febrero y la vuelta entre el 3 y el 5 de marzo. La final del trofeo volverá a ser en el estadio de La Cartuja el 25 de abril.
Volvió el frío al Metropolitano. Cayó de golpe el invierno y las bufandas rojiblancas dejaban de ser cosméticas en los penitentes que transitaban desde la plaza de Grecia. Domingo de puente, pero más de 60.000 almas apoyando al Atlético frente al renovado Sevilla. Ocho victorias animan mucho, nueve, enloquecen. Y así terminó el Metropolitano, loco. El gol postrero de Griezmann calentó a la parroquia y lanzó al Atlético. [Narración y estadísticas, 4-3]
El partido empezó raro, con un equipo, el de Pimienta, más defensivo sobre el papel, pero con ganas de presionar arriba y con buen pie. Sin embargo, Griezmann y De Paul, decidieron golpear primero. El francés avisó con dos disparos, uno a la cruceta y otro bien respondido por Fernández, tras buenas combinaciones de este nuevo Atleti. Pero fue De Paul el que acertó tras un córner sacado en corto. El argentino metió un chutazo desde el pico del área para colarse por el palo más alejado del portero sevillista. Como en un juego de espejos, Lukebakio decidió responder apenas unos minutos después. El delantero sevillista, también a la salida de un córner, hizo una bicicleta para dormir a Griezmann y Julián, que le miraban de lejos, y metió un puntapié al primer palo.
Los jugadores del Sevilla celebran en el Metropolitano.JAVIER SORIANOAFP
El partido salió despedido como el balón en ambos goles. No hubo ni periodo de tanteo. Fútbol de ataque. ¿Qué le diría el Cholo de 2013 a éste? Quizás no se lo creería. Pero este Atlético funciona como un reloj con un 4-4-2 ofensivo con laterales muy largos. Especialmente cuando quiere. En Cáceres le costó querer, en casa lo busca desde el inicio. Pero este Sevilla no es el del inicio de la temporada, el que tardó cinco jornadas en ganar. Renovaron al técnico en la segunda victoria y el equipo se cuadró. Faltaba gol a este Sevilla, solo Lukebakio cumplía en esa faceta como también mostró el domingo, pero Isaac Romero quiso reivindicarse en el mejor de los escenarios. Una contra en tres pases maravillosos sirvió el balón al canterano sevillista mano a mano con Oblak. No perdonó pese al esfuerzo del esloveno, que llegó a tocar el balón.
En este caldo, De Paul es el rey. Disfruta el argentino de la fase ofensiva y de electrones que se muevan por delante a los que filtrar un pase. Giuliano es el máximo exponente en esas lides, pero Julián y Griezmann también disfrutan. Si encima le pones escuderos al campeón del mundo como Barrios y Gallagher ya le tienes como un cochino en un charco de barro. El pase que le metió a Julián para el empate del Atlético fue un escándalo. Sólo que el VAR no quiso concederlo por media bota de Giuliano.
Solo que el equipo también debía cerrarse atrás. Suerte que este año vuelve a dominar para gloria del Cholo de antes y el de hoy. «Un equipo no es campeón sino cierra la valla», llegó a decir el argentino y este año era el menos goleado de la liga en solitario pero con los tres del domingo se queda empatado con la Real.
Pudo hacerlo antes del descanso con un mano a mano de Gallagher tras una maravillosa asistencia de Griezmann más la anulada de Julián. El dribling del inglés no pudo concretarse en gol tras mediar un pequeño agarrón que Alberola Rojas no consideró punible. El Sevilla se iba contento con medio partido al descanso, pero quedaba mucho.
Show de Griezmann
Salió de los vestuarios Giuliano como un toro abandona los toriles y su pujanza casi le da el empate a los rojiblancos. Pero quien golpeó de nuevo fue el Sevilla. Un buen centro de Kike Salas al segundo palo, encontró a Juanlu solo que fusiló a Oblak. Se hubiera complicado más la cuesta sino fuera porque Griezmann quiso recortar distancias menos de cinco minutos después. Tocaba zafarrancho con Sorloth de estilete de proa.
Pero el delantero tenía uno de esos días. Tres cabezazos y medio suyos francos y sin oposición fueron para el muñeco. No hay zafarrancho sin sangre y el noruego es de hielo. Quien sí la tiene fue Lino. Incómodo con sus minutos este año, pero sus actuaciones no justificaban mucho más. El brasileño se quiso reivindicar a golpe de martillo. Y uno con la derecha desde 25 metros supuso el empate. Y entonces llegó Griezmann, cuántas veces hemos mentado su nombre y cuántas más se mentarán... El francés será eterno en el Metropolitano como lo es Luis Aragonés. De estatua, seguro.
Quién les iba a decir a Ayoub Ghadfa (plata) y Emmanuel Reyes Pla (bronce) que sus éxitos serían los más rentables del deporte español. Que sus derechazos al mentón de sus rivales serían también amortizaciones de la inversión de su federación, la de boxeo, que es una de las que tiene un presupuesto más bajo, algo menos de dos millones y medio de euros, según los datos más actualizados del CSD, pertenecientes al cierre del año 2022. Si comparamos
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Es uno de los tres vértices que forman el triángulo del equipo español. Alexia Putellas y Jenni Hermoso son los otros dos. Antes de poder cerrar una semana perfecta, Irene Paredes (Legazpi, 1991) atiende a ELMUNDO para analizar no sólo al rival, Francia, contra el que podrían obtener su segundo título con la selección sino también la situación actual del combinado nacional tras el terremoto Rubiales.
Menuda semana cerrarían si ganan a Francia, llevan 13 partidos sin perder.
Ojalá, es lo que queremos. Son de las mejores del mundo, llevan muchos años pudiendo ganar títulos y, por lo que sea, no lo están haciendo, pero por capacidad no es. Creo que tienen muchas ganas de levantar su primer título y va a ser un partidazo. Los dos equipos nos encontramos bien.
De su época del PSG las conocerá bien.
Sí, he jugado con algunas y al resto las he tenido de rivales, así que es un equipo que conozco bastante bien a pesar de que no nos hemos enfrentado a ellas hace años.
¿En qué situación se encuentra hoy la selección?
Buena, bien preparadas física y anímicamente. Confiando en el equipo porque sabemos de lo que somos capaces. También muy conscientes de la dificultad que tiene jugar estos partidos porque el otro día lo hicimos muy bien, pero hay muchas cosas que se hicieron mal y a veces los pequeños detalles te pueden dejar fuera. Estamos serenas, confiando mucho en el equipo, pero sabiendo que va a ser un partido muy difícil.
¿Cree que con Montse Tomé ha llegado la estabilidad a la selección?
Llevamos mucho tiempo con el foco fuera del fútbol y poco a poco lo vamos retomando, que es lo que queremos y para lo que estamos.
Aún así: Oliva, la convocatoria de Alexia, el cambio de sede... la polémica les persigue, ¿por qué?
Ha habido chorradas y no chorradas, pero es verdad que hay cosas a las que no tenemos que entrar. Nos queremos centrar en jugar, venimos aquí para rendir y el resto es ruido del que nos tenemos que evadir.
Irene Paredes, futbolista de la selección femenina absoluta.Angel NavarreteMUNDO
Pese al ruido, campeonas mundiales y clasificadas para los Juegos Olímpicos.
Hay muchos motivos para sonreír. Eso está ahí y llevamos hablando mucho tiempo de algo que hasta hace poquito era impensable. Dentro del vestuario confiábamos mucho y sabíamos que lo podíamos hacer, pero no lo acabábamos haciendo, especialmente en partidos importantes. Lo estamos logrando ahora y queremos que siga.
¿Cómo consiguen rendir con todo lo que les ha rodeado?
Al final lo que nos gusta es jugar. Cuando estás dentro del campo te olvidas de todo y es lo que te hace disfrutar y cuanto mejor lo haces es como que entras en un bucle, te picas más y quieres superarte. Tenemos un equipo muy competitivo, todas queremos ser cada día mejores y eso se está notando.
Creo que dijo Jenni que eran una generación irrepetible, ¿coincide con ella?
Puede ser. Yo confío en que a partir de ahora las chicas que vengan crean que esto es sólo el principio, pero es verdad que la generación de ahora es difícil mejorarla.
Hábleme de la foto suya junto a Jenni y Alexia en La Cartuja tras la clasificación a los JJOO.
Llevamos muchos años juntas. Desde el principio hemos vivido todo el cambio, hemos pasado circunstancias muy difíciles dentro y poder tener momentos tan bonitos como ganar un Mundial o clasificarte para los Juegos nos hace especial ilusión y es algo muy chulo compartirlo con ellas.
Alexia, Irene y Jenni tras la clasificación de España para los JJOO.Jose BretonAP
Es increíble su rendimiento y más el de Jenni, que es la que más ha vivido todo este torbellino, ¿cómo lo consigue?
Ha sufrido y sufre muchísimo lo que pasa es que se ha hecho una coraza muy grande y se ha rodeado de gente que le ha ayudado a gestionarlo todo muy bien. Al final lo que le gusta es jugar a fútbol, donde no se acuerda de nada, se evade, muestra su magia y eso es lo que lo que la libera, pero es de admirar el cómo rinde con toda su situación.
Cuando se retire, ¿qué le contará con más orgullo a su hijo, la estrella que consiguió o el haber liderado el cambio en el fútbol femenino, el #SeAcabó?
No creo que se acuerde de nada, pero le recordaré que fue pieza clave en El Mundial. Estuvo con el equipo y nos aportó mucha felicidad. También le explicaré lo que haya que explicarle, pero confío que haya muchas situaciones que le suenen a una película, que para cuando él sea mayor, las cosas hayan cambiado. De momento a él ya le parece normal y ve mucho más fútbol de chicas que de chicos, así que ojalá crezca en otra realidad.
De todo lo pasado, ¿se arrepiente de algo o lo habría hecho diferente?
No, creo que las cosas pasan siempre por algo y hay que aceptarlas y tirar para adelante.
Tiene 32 años y habla con el aplomo de una veterana.
Creo que he sido siempre bastante sensata y cabal. Todo lo que hago lo pienso mucho y creo que es lo mejor.
Orígenes
¿Cuénteme sus orígenes futbolísticos en Legazpi?
Vuelvo a menudo porque tengo familia, amigas y me gusta. Muchas veces es un refugio donde sentirme segura y tranquila. Son mis inicios, es donde empecé y lo recuerdo con mucho cariño, aunque el fútbol fue difícil. Jugaba desde que tengo uso de razón y hasta los 14 años no pude hacerlo en un equipo porque no había de chicas. Entonces, siempre jugaba en la calle. Eso ha cambiado y me gusta volver al pueblo y ver cómo hay más equipos de chicas y cada vez se fomenta más. Además, tengo un campus en verano y me hace especial ilusión aportar ese granito de arena.
A esas edades, ¿quién soñaba ser?
Era muy de la Real Sociedad y veía a los chicos, pero no soñaba con ser nadie porque sabía que no era una posibilidad. Entonces, cuando no existe una posibilidad, tú no sueñas con ser nada de eso, ni jugar al fútbol, ni ser profesional ni nada. Eso son puertas que se me han ido abriendo a posteriori. Y de ahí la importancia de que se nos visibilice, que se normalice y que todas esas niñas vean que se puede ser futbolista profesional y ganar un Mundial o jugar unos Juegos Olímpicos. Cuantas más niñas haya jugando, más aumentará el nivel. Mejores serán las que lleguen y jueguen con la selección y mayor será el espectáculo.
Irene Paredes en uno de los campos de entrenamiento de Las Rozas.Angel NavarreteMUNDO
Hace falta en España porque en el Barça son un rodillo.
Siempre se puede mejorar. Aunque seamos un referente sigue costando que las niñas puedan tener igualdad de oportunidades, que se valore igual. Bueno, hay trabajo que hacer, pero es verdad que el que se está haciendo es muy bueno y cuando ganas es verdad que enganchas a más gente.
Con la selección ya más de 100 partidos, ¿quién se lo hubiera dicho?
Cuando empecé parecía difícil. Ha llovido un poquito, pero feliz de haber llegado a esa cifra y de poder seguir siendo parte de esto.
¿Cuánto cristal le queda al techo de fútbol femenino?
Sí queda, queda mucho, pero estamos en el buen camino y esperemos que sea el inicio de cosas buenas. Nosotras nos centramos en jugar, en seguir ganando, que eso engancha y da razones para seguir empujando.
¿Escuchó las palabras de Rafa Nadal sobre las remuneraciones entre chicos y chicas? ¿Qué le parecieron?
Prefiero no entrar a valorar esa conversación.
Además de Paris, ¿cuáles son sus planes para verano?
No lo he pensado. Ahora solo tenemos entre ceja y ceja ganar el miércoles. Luego también habrá una lista y el objetivo será estar en ella y llegar en buenas condiciones.
¿Qué le gusta hacer fuera del fútbol?
Me gusta mucho pasar tiempo con Lucía, con Mateo y con la perra. Relajarnos mucho en la naturaleza, visitar cosas, tranquilidad.