La Copa del Mundo siempre acaba siendo un experimento en el que las reglas del fútbol se ponen a prueba con medidas que después adoptan todas las competiciones. En Francia en 1998 se pasó de tres a cuatro cambios, en Qatar se convirtieron en cinco en 2022, seis en el caso de que un jugador sufra una conmoción cerebral, y en 2018 en Rusia llegó el VAR, incorporando la tecnología a las decisiones arbitrales. En 2026, el foco está puesto en acelerar el ritmo del juego y penalizar cualquier actitud que menoscabe el fairplay.
La ‘Ley Vinicius’
En EEUU, México y Canadá dejará de verse a los jugadores taparse la boca en el campo para dirigirse a un rival. Con la mano, el brazo o la camiseta, da igual. Un jugador que se cubra mientras discute será expulsado del partido con una tarjeta roja.
Esta norma recibe el nombre de Ley Vinicius porque nace de la denuncia del brasileño al jugador del Benfica, Gianluca Prestianni. El argentino se tapó con la camiseta y, según denunció la estrella del Real Madrid, le lanzó un insulto racista que ni el árbitro ni las imágenes de televisión pudieron recoger, precisamente, porque se tapó la boca. Pese a que se creyó a Vinicius y a Prestianni la UEFA le sancionó con seis partidos, la International Football Association Board (IFAB), organismo que determina las reglas del juego y la disciplina, acordó que el comportamiento de taparse la boca debe ser castigado con tarjeta roja.
Eso no significa que, en momentos de charla amistosa, los jugadores no puedan intentar guardar la privacidad de su conversación con compañeros tapándose la boca, pero nunca en un momento de conflicto o tensión.
Saques de meta y de banda
La intención de esta medida es acabar con la interrupción del juego, que lleva a prolongaciones excesivas y se ha convertido en un arma que determinados equipos hacen servir a su favor. Ya está en marcha la regla de que el portero solo puede tardar en poner en juego la pelota cinco segundos en un saque de meta, porque si tarda más desde que el colegiado le autorice, será penalizado su equipo con un córner en contra. Ahora tampoco habrá pérdida de tiempo en los saques de banda. Los jugadores también tendrán cinco segundos para volver a poner la pelota en el campo y el árbitro marcará la cuenta atrás. Si lo retrasan, el saque de banda pasará al equipo contrario.
Cambios rápidos para evitar ‘exclusiones’
Otra de las novedades, que ya ha tenido consecuencias antes del arranque del Mundial, es el tiempo límite para las sustituciones. Un jugador tiene 10 segundos para salir del terreno de juego desde el momento en el que el cuarto árbitro muestra su dorsal, y debe hacerlo por la salida más cercana. Si se retrasa, su sustituto será penalizado y no podrá entrar al campo hasta al menos, un minuto después, en la primera ocasión en que se detenga el juego.
Eso le ocurrió a Islandia en un amistoso ante Japón: en el minuto 87, con empate a cero en el marcador, el seleccionador ordenó dos cambios, pero uno de sus jugadores se retrasó en exceso y el colegiado aplicó la norma. La consecuencia es que, en el minuto que estuvo esperando, los japoneses aprovecharon la superioridad numérica y marcaron para llevarse la victoria.
Un minuto por asistencia médica
También se pondrá fin a la exageración de lesiones para arañar segundos al crono haciendo entrar a las asistencias médicas. En el caso de que un jugador sea atendido y haya tenido que pararse el juego, deberá salir del campo y estar fuera durante un minuto. En este caso hay excepciones con los golpes en la cabeza, los choques entre jugadores o con los porteros o se dé la situación de que el futbolista atendido sea el que va a lanzar un penalti que se hubiera señalado.
Sin ‘tiempos muertos’
En el caso de las lesiones de los porteros, que no tendrán que salir del campo un minuto pese a ser atendidos, lo que no se podrá es aprovechar ese parón para convertirlo en un ‘tiempo muerto’ que permita a los entrenadores dar instrucciones al equipo. En el Mundial, los jugadores no podrán acercarse al banquillo, tendrán que quedarse en el campo porque no está permitida la “pausa táctica”.
Mayor papel del VAR
La tecnología del videoarbitraje se incorporó en 2018, pero bajo unas normas muy estrictas que en este Mundial se amplían. El VAR podrá ahora asistir al árbitro a la hora de valorar segundas tarjetas amarillas, porque implican la expulsión del jugador, y también en los saques de esquina, cuando se vea de manera inmediata y sin retrasar la reanudación del partido, que se ha concedido de manera incorrecta.
A última hora se ha añadido otra tarea que tendrán que atender los colegiados desde las salas de videoarbitraje: los bloqueos en los córners y las faltas. Los jugadores ya no podrán hacer pantallas que compliquen la defensa de esa acción a balón parado para provocar que haya un compañero libre. Dará igual si el balón está en juego o no. Si hay un bloqueo y la jugada acaba en gol, será anulado. Esta aplicación se sumará a las sancionables en el área, como penaltis y goles, además de las tarjetas rojas o los errores en la identidad de los futbolistas.
Abandonar el campo
Las reglas del fútbol, tanto de juego como las sancionadoras, se van adaptando conforme van surgiendo situaciones que requieren fijar una postura común por si se repiten. Es el caso de la Ley Vinicius, pero también ha provocado cambios la decisión de Senegal de abandonar la final de la Copa África ante Marruecos en protesta por la decisión arbitral de señalar un penalti en contra que consideraban inexistente. El partido se suspendió durante algunos minutos, varios jugadores senegaleses se marcharon incluso al vestuario pero, finalmente, regresaron. Brahim falló aquel penalti y Senegal acabó venciendo en la prórroga 1-0.
Esa victoria está en el aire, porque el Comité de Apelación de la Confederación Africana de Fútbol dejó sin efecto el título por “incomparecencia” durante algunos minutos de los senegaleses, pero la disputa jurídica continúa.
Ante esto, la IFAB ha acordado que los jugadores que abandonen el terreno de juego para protestar por una decisión del árbitro recibirán tarjeta roja, lo mismo que ocurrirá con el miembro del cuerpo técnico que pueda incitar a irse del campo. Además, si hay que suspender el partido, el equipo que se haya marchado perderá el encuentro por incomparecencia o abandono.
Todas estas normas tratan de ampliar el tiempo efectivo de juego en los partidos, que ya se ven alterados con la simple aplicación de los cinco cambios, pero puede que no acaben con la polémica que siempre acompaña, y más cuando en juego está ser campeón del mundo.






