El Betis tendrá que jugarse el pase a los cuartos de final de la Europa League frente al Manchester United, el rival menos deseado que dejó fuera de la competición al Barcelona, según el sorteo de octavos, que emparejó a la Real Sociedad con la Roma y al Sevilla con el Fenerbahce turco.
Clasificado como cabeza de serie, tras acabar primero en la fase de grupos, el equipo que dirige el chileno Manuel Pellegrini se topará con el “coco” de los equipos que han tenido que superar la eliminatoria previa. Lo hizo con remontada frente al Barça en Old Trafford (2-1), con De Gea, Varane y Casemiro en su once inicial.
Terceros en la Premier League, ahora a 5 puntos del líder Arsenal, los de Erik Ten Hag sacaron pecho tras derrotar al Barcelona, el líder de LaLiga, que como recordó su técnico saca 8 puntos al Real Madrid, “en una noche magnífica”.
El Betis tendrá a su favor jugar la vuelta en casa, igual que la Real Sociedad, que visitará en la ida al Roma de José Mourinho, clasificado para octavos tras derrotar al Salzburgo en el Olímpico, con doblete del argentio Paulo Dybala (2-0).
El once de Imanol Alguacil era uno de los cabezas de serie en el sorteo al acabar, igual que el Betis, primero en la fase de grupos. En esta solo encajó una derrota, cuando tuvo que visitar al Manchester United, y ahora mismo está en puestos de Liga de Campeones en la Liga española, tercero, a 16 puntos del Barça.
También los de Mourinho son terceros en Italia, a 18 puntos del Nápoles, y persiguen esta temporada un nuevo título europeo después de haber levantado la Liga Conferencia al vencer al Feyenoord en la primera final de la historia de la competición, el año pasado.
El tercer equipo español presente en el sorteo de en Nyon (Suiza), el Sevilla, se jugará su futuro en Europa contra el Fenerbahce turco en una competición que reina con seis títulos, frente a los tres ganados por Liverpool, Juventus, Inter de Milán y Atlético de Madrid.
Pese al 2-0 encajado ayer ante el PSV, los del argentino Jorge Sampaoli siguen adelante gracias al 3-0 de la ida y se encontrarán ahora con un rival que ya les dejó fuera de Europa en una ocasión y que llega a octavos como cabeza de serie y como segundo de la liga turca.
Otros duelos
El sorteo, en el que colaboró el exjugador húngaro Zoltán Gera, ya que la final se jugará el 31 de mayo en el Puskás Aréna de Budapest, emparejó también al Juventus con el Frigurgo alemán, que llega por primera vez a esta fase de la competición, igual que el Unión Berlín y el Union Saint-Gilloise belga, que se enfrentarán entre ellos.
El Bayer Leverkusen de Xabi Alonso, que dejó fuera por penaltis al Mónaco, quedó emparejado con el Ferencvaros húngaro; el Arsenal de Mikel Arteta, dos veces finalista, con el Sporting de Lisboa y resolverá la eliminatoria en su campo, y el Shakhtar Donetsk ucraniano, con el Feyenoord neerlandés.
El Shakhtar, que “está representando a mucho más que a un club”, según las palabras del secretario general adjunto y director de fútbol de la UEFA, Giorgio Marchetti, en el sorteo superó al Rennes francés por penaltis (3-3/4-5) para entrar en el sorteo de hoy, cuando se cumple el primer aniversario de la invasión de Rusia a Ucrania.
Es fan absoluto de Harry Potter. Hasta el punto de que en su piel -entre otras muchas cosas, incluido el rostro de Julio César y el Coliseo romano- lleva tatuado al elfo Dobby y una pócima de Hogwarts que da suerte a quien la bebe. Entrena al boxeo en sus ratos libres. Y acaba de ser nombrado presidente de un equipo en la Gipsy League de Palma, una liga de la comunidad gitana que emula a la Kings League de Gerard Piqué.
Pablo Maffeo (Sant Joan Despí, 1997) vive con la intensidad de una continua galopada por la banda. Hijo de padre italiano y madre argentina, no sabe lo que es despertar indiferencia. Héroe para unos, villano para otros. Sin medias tintas.
Que se lo pregunten si no al vestuario del Real Madrid y a Vinicius Jr., su némesis en el terreno de juego, duelista en un pique por fascículos protagonizado por dos tipos explosivos, jugadores de banda larga y mecha corta. Con los de Ancelotti tuvo aquel sonado episodio en la Supercopa de Arabia, con su desplome en un lance con el brasileño y la colleja final que le dio Bellingham, detonante de una gran tangana. Al inglés, por cierto, volvió a atizarle la semana pasada: "A mí me cae mejor Vinicus que Bellingham porque es como yo, es caliente y viene de frente. El otro va por detrás. Es como en la vida real, si yo no te caigo bien, perfecto, pero me vienes de frente". De hecho, se explayó en esto
"Si vas de señorito, del niño que tiene frío y le pongo la chaquetita, pero luego por detrás insultas o te metes con los compañeros, pues eres un falso. Vente de cara. Si tú a mí también me caes mal, si ya lo sabe, pero no vengas de buenas. Entonces, si me tengo que quedar con uno de los dos, me quedo con Vinicius, que se como es", afirmó.
Declaraciones polémicas
Días antes se había publicado una entrevista en la que el jugador del Mallorca bromeaba en un contexto distendido, cuando le preguntaron qué pasaría si en un mundo «de ficción» boxeara con Vini: «le noquearía en 10 segundos», replicó sin dudar. Era una chanza, pero se armó un intenso revuelo.
Maffeo es así. Como en el campo, donde derrocha ímpetu, no se corta cuando va al choque dialéctico. Todo eso le ha valido el sambenito de jugador indomable. «Es buen chico y tiene fondo noble aunque sea visceral, emocional, imprevisible, bromista», explican quienes le han tratado en la isla, donde vive desde 2021.
Él mismo recuerda que cuando llamó a su madre para decirle que Scaloni lo había convocado con la selección argentina en 2023, ella pensó que era uno de los vaciles de su hijo.
Lateral derecho de exuberante fortaleza física, contundente al corte y con capacidad de llegada, el jugador catalán fue uno de los chicos que probó fortuna en la Premier. Se formó en la cantera del Espanyol. Allí llegó con sólo 6 años y debutó con el filial perico en 2013, casualmente en un partido contra un equipo mallorquín (el Constancia, de Inca).
Los ojeadores del Manchester City le echaron las redes. Y ese mismo año se mudó al club citizen. Tenía solo 16 años y aquella decisión fue un punto de inflexión en su vida. Allí vivía con una familia inglesa y conoció los rigores ocultos del futbolista, «los sacrificios que hay que hacer», según él mismo explicó en una entrevista al club.
Maffeo conduciendo el balón frente a Vinicius en la Supercopa de España.GETTY
En el City entrenó principalmente con el filial, a las órdenes del mítico mediocentro francés Patrick Vieira, al que considera uno de los entrenadores más influyentes de su carrera. Llegó a debutar con el primer equipo en un partido de Champions contra el Steaua de Bucarest, en la primera temporada de Pep Guardiola. Pero al final de aquel curso fue cedido al Girona, club en el que militó en cuatro temporadas distintas, con un paréntesis en Stuttgart, donde no tuvo una estancia fácil.
Su llegada a Mallorca procedente del Huesca en 2021 descorchó su mejor versión. Ese año cuajó una temporada formidable. Su energía contagiaba a la grada bermellona, agradecida siempre con el esfuerzo.
La albiceleste
Fue un poco después cuando lo convocó Scaloni. No llegó a debutar pero cumplió un sueño. El seleccionador argentino vive en Mallorca y suele visitar Son Moix. La semana pasada estaba en el campo, lo que ha disparado los rumores sobre una posible segunda llamada al lateral mallorquinista. «Está en el radar, no descartamos nada», se ha limitado a decir el parco entrenador de la albiceleste que, sin embargo, le lanzó un recado: «él puede dar más y explotar sus condiciones».
En la isla ha marcado 4 goles y ha dado 10 asistencias, sus mejores números, lastrados por las lesiones y a veces empañados por el ruido de esas polémicas, que dividen a una parte de la grada.
Padre de una niña, con otro hermano futbolista y muy unido a su clan familiar, Maffeo tiene escrito a tinta en el pecho el lema romano Veni Vidi Vici (vine, vi, vencí), filosofía pugilística, propia de un gladiador. Con 27 años, su fútbol, las lesiones y su capacidad de canalizar su enérgico carácter medirán hasta dónde llega la visión de esa victoria.
En los 70 empezaron a aparecer voces autorizadas que anunciaban: «Cuando el África negra despierte, reinará en el fútbol». El pronóstico se basaba en el inmenso potencial físico de las gentes de aquella parte del mundo, con fuerza, agilidad y velocidad muy buenas para este deporte. Ya habíamos tenido algún ejemplo en Europa, el más importante, Eusebio, nacido en Mozambique cuando era todavía provincia portuguesa de ultramar. De la misma época era Kialunda, un congoleño que triunfó en el Anderlecht. Aquí impactaron Salif Keita y el gambiano Biri-Biri, llegados al Valencia y al Sevilla en la campaña 1973-74. Y la raza negra ya estaba muy presente en países de Sudamérica de larga tradición futbolística, y bien que se notaba. Singularmente en Brasil, con Pelé.
En el África subsahariana tardó más en entrar el fútbol que en el Magreb, y cuando llegó, las condiciones de pobreza no permitían la existencia de buenos campos. En general, practicaban un fútbol anárquico, sin más propósito que el lúdico. Pero, se decía, era cuestión de tiempo que tuvieran campos, tradición y una cultura táctica poco a poco implantada por técnicos europeos que empezaban a ir por allí.
Para saber más
La primera selección de aquella zona presente en un Mundial fue Zaire, en el Mundia de Alemania de 1974, que conquistó la única plaza africana. (A México'70 fue Marruecos, a Argentina'78 iría Túnez). Fue un desastre. Perdió 2-0 con Escocia, 9-0 con Yugoslavia y 3-0 con Brasil, dejando una imagen folklórica de brujos, fetiches y amenazas de su presidente, Mobutu Sese Seko. Otra cosa sería Camerún, ya en España'82, donde con la ampliación de 16 a 24 equipos a África ya le correspondieron dos y vinieron Argelia y Camerún. Argelia no pasó en su grupo por un tongo entre Alemania y Austria. Camerún hizo en el suyo los mismos puntos que Italia para el segundo puesto y quedó fuera por goal average, pero dejó buena impresión, en especial el delantero Roger Milla. Empató con Polonia, semifinalista, y con Italia, campeona.
La orden del presidente Biya
En México'86 las dos plazas serían para Argelia y Marruecos. Camerún iba a regresar, junto a Marruecos, en Italia'90. Y daría la campanada. El seleccionador fue Valery Nepomnyashchy, ex futbolista soviético, retirado a los 25 años por un golpe en un riñón. Fichó en 1988 como parte de un programa de colaboración entre los dos países. Llegó para la sub-21, pero se fue el seleccionador y le cayó el cargo. Firmó por dos años, con el horizonte de Italia'90 y les clasificó, ganando el grupo frente a Nigeria, Angola y Gabón, y eliminando luego a Túnez.
La liga local, amateur, se suspendió para preparar del Mundial. Nepomnyashchy hizo una lista de 40 para una primera criba y un día le iban cuatro, otro 10, otro seis... Y no siempre los mismos. No les daban permiso en sus trabajos. El día que pudo montar un partidillo lo consideró un éxito. Finalmente escogió 28 para la concentración definitiva, en un campamento militar cerca de Split, entonces Yugoslavia, hoy Croacia. Allí se les agregaron los 10 profesionales europeos, ocho que jugaban en Francia, uno en Suiza y nuestro N'Kono, meta del Espanyol, que ese curso jugó en Segunda. Los pericos acabaron terceros, lo que les otorgó acceso a una promoción contra el Málaga, que N'Kono se perdería. El portero escuchó a través de la radio el retorno a Primera de los suyos con tanda de penaltis en Málaga.
En esas llegó la orden del presidente, Paul Biya, de incorporar a Roger Milla, dos veces Balón de Oro africano. Con 38 años, estaba retirado. Tras una carrera iniciada a los 14 años en Camerún y culminada en Francia (ganó una Copa con el Mónaco y las Copas de África de 1984 y 1988), se despidió con un doble homenaje en Yaundé y Duala, los dos únicos estadios del país. Ahora jugaba por placer en el Saint-Pierroise, de Isla Reunión.
Vautrot expulsa a Massing tras una dura entrada sobre Cannigia.GETTY
Le esperaron incómodos, pero su conducta agradó. No se hizo el importante, dio buenos consejos, se entrenó a fondo y aceptó el papel de suplente. El trabajo fue terrible, en plan ejército soviético, subiendo colinas con un compañero encima una y otra vez. Hubo abandonos y los amistosos no fueron tranquilizadores, pues los perdieron todos menos el último, contra la sub-21 yugoslava. Con esos antecedentes y la perspectiva de abrir plaza la jornada inaugural, ante los campeones, la Argentina de Maradona, volaron los 22 supervivientes a Milán.
Cuando Nepomnyashchy da la alineación en el hotel, a cinco horas del partido, hay sorpresa: no juega Bell, del Burdeos, al que se daba por titular, sino N'Kono. La causa fue que al grupo le habían dado 800 dólares a repartir entre todos por clasificarse, Bell supo que otras selecciones cobraban hasta millón y medio, levantó esa liebre y el ministro de Deportes exigió al seleccionador que le apartara. N'Kono quiso resistirse, pero Nepomnyashchy le dijo: «Si no juegas, pongo un delantero». Y jugó. Un factor de nerviosismo más cuando se alinean en el centro del campo ante un San Siro repleto, de unas dimensiones desconocidas para casi todos. Asiste el presidente Biya, otra amenaza, y no pueden esperar más apoyo que el de un grupito de familiares de los que jugaban en Europa.
Los capitanes, Tataw y Maradona, sortean los campos, y el argentino se retira haciendo unos malabares intimidantes con el balón. Eso les enfada. Y más les enfada que el abundante grupo argentino les haga sonidos de mono. Cantar su himno les ha reforzado y salen decididos a vender cara su piel negra. Corren, saltan, cargan y pegan, corren, saltan, corren y pegan... El superduro Massing advierte a Maradona: «Soy un amateur sin nada que perder, como vengas por aquí te retiro». Maradona no se arruga, llegará a sufrir hasta 12 faltas, 10 de ellas castigadas con tarjeta amarilla por Vautrot, lo que viene a significar que le pegaron todos. En la segunda mitad sale Caniggia a repartirse los golpes con él. Pero hace rato Camerún ya no sólo pega. En el minuto 20, M'Fedé, que se da un aire a Milla, regatea a dos argentinos, entrega bien y crea una ocasión de gol. El equipo descubre que puede jugar. Como Argentina nada y guarda la ropa, el partido se equilibra. En el minuto 68, Omam-Biyik se cuelga del cielo y pica un cabezazo ante el que Pumpido falla clamorosamente. Argentina se lanza al ataque, Vautrot le facilita las cosas en el 72, con la expulsión un tanto rigurosa de Kana-Biyik, hermano del goleador. Argentina se vuelca, pero no penetra y sus lanzamientos a la olla son dominados por N'Kono. En el 90 hay una segunda expulsión, Massing, que voltea a Caniggia. En el descuento, nuevos arreones argentinos, algún contraataque con aire de gol y pitido final con la victoria de Camerún. Una bomba, otra vez David contra Goliath. Buffon, entonces un muchacho, decidió ese día, por inspiración de N'Kono, pasar de ser jugador de campo a la portería.
El equipo de toda África
Después toca Rumanía, ante la que aplican a Hagi el mismo tratamiento que a Maradona. Menos bravo, se retira en el minuto 56. En el 61, Nepomnyashchy hace salir a Milla, ausente ante Argentina, y su irrupción fascina: marca en el 76, repite en el 86. El gol final de Balint es inútil. En dos partidos, Camerún ha asegurado el primer puesto del grupo. Los días siguientes son difíciles para el seleccionador, la concentración se altera con reportajes, regalos y agentes con sus ofertas. Falta jugar contra Rusia y el plan es dar descansos masivos, pero el ministro de Deportes le dice que estaría mal visto, ya que él es ruso, y le exige que ponga a los mejores. Lo hace y el resultado es una derrota por 4-0.
El palo viene bien, hace reflexionar a todos y deciden afrontar los octavos con máxima concentración. El rival es la Colombia de Higuita, Valderrama y Redín, adelantada del tiqui-taca. Su juego es un puro toque que va toreando el vendaval camerunés. Milla entra en el 59 por M'Fedé, el partido termina 0-0, pero en la prórroga vuelve a frotar la lámpara y marca en el 106 y el 109, el segundo robándole el balón a Higuita en una excursión al medio campo. De nuevo es vano el tardío gol del rival. Camerún pasa a cuartos, donde nunca antes llegó ningún equipo africano. Ya es el pasmo del Mundial, el equipo de toda África. Camerún vive un delirio. Desde el segundo partido, las muchas ciudades sin luz se vacían los días de partido porque sus gentes van a Yaundé o a Duala, a ver la televisión donde puedan, duermen en casa de algún pariente o paisano, o en la calle, y regresan al día siguiente. Se vive una exaltación nacional.
El rival de cuartos es Inglaterra. Beckenbauer, seleccionador de Alemania, dice que preferiría cruzarse con Inglaterra en semifinales antes que con los africanos. A esas alturas la pregunta era: ¿quién puede parar a Camerún?
Omam-Biyik, durante el partido de cuartos ante Colombia.FIFA
Inglaterra trata de intimidar ocupando primero el túnel, con gritos y cánticos, pero los intimidados son ellos cuando salen del vestuario los cameruneses, entonando un canto entre guerrero y religioso, mientras repiquetean con ese ritmo tan africano los tacos sobre el suelo. Luego juegan mejor que nunca, atacan con fe e ingenio, ligan jugadas rápidas y precisas. Es impresionante. Aun así marca por delante Platt, con un buen cabezazo. Milla aparece en el 46, de nuevo como revulsivo. En el 63 le hacen un penalti que transforma Kundé, en el 65 le adelanta un pase a Ekéké, que marca el 2-1. Camerún se confía, disfruta, está dando su recital cuando en un descuido Inglaterra le llega y un penalti discutible provoca el 2-2 de Lineker. En la prórroga, otro penalti transformado también por Lineker liquida la bonita historia. Camerún está fuera y los millones de partidarios que había ganado en todo el mundo, y me incluyo, sufrimos una desilusión. Se despiden con una vuelta olímpica, aclamadísimos. Han entrado en el corazón de todos. Por una vez, el África negra deja de ser vista sólo como un lugar de guerras, epidemias y niños hambrientos.
El 747 que les va a recoger a Roma tiene que dar dos vueltas sobre Yaundé hasta que la Policía consigue despejar la pista del gentío que se agolpa. Todo el país está en la calle. El presidente les condecora con la orden de Caballero de la Orden Nacional del Valor y les promete un piso a cada uno. El piso tardó 30 años en llegar. Demasiado tarde para Massing, M'Fedé y el capitán Tataw, muerto por no poderse pagar un tratamiento. Paul Biya sigue como presidente tras medio siglo en el cargo. En Yaundé se abrió una gran cervecería llamada Nepo en honor a Neponmaneshchy, pero no renovó. Se convirtió en un trotamundos de los banquillos.
Roger Milla fichó por el Tonnerre de Yaundé y se retiró en el Pelita Jaya, de Indonesia. Aún jugó en EEUU'94 y marcó un gol con 42 años, récord mundialista. Ahora es embajador de UNICEF. Para EEUU'94, ya se amplió a tres el cupo de selecciones africanas, que desde entonces no ha hecho más que subir. En el próximo, con 48 participantes, habrá nueve, más la posibilidad de otra, a través de la repesca. Pero hasta Italia'90 ninguna selección africana había soñado con rozar las semifinales. La hazaña de Los leones indomables sigue muy presente.