Djokovic derriba a Musetti y planea su revancha ante Alcaraz

Actualizado Viernes, 12 julio 2024 - 21:58

Novak Djokovic llega a la final de Wimbledon con sed de revancha sobre Carlos Alcaraz y con el reto de emular el récord de ocho de títulos de Roger Federer, a sabiendas de que puede ser su última oportunidad. El número dos mundial se deshizo del italiano Lorenzo Musetti con mayor facilidad de la esperada (6-4, 7-6 [2], 6-4), nada que ver con la maratón de cuatro horas y media que los dos disputaron en su penúltimo encuentro en Roland Garros.

Con un aparatoso protector en la rodilla derecha, Djokovic confirmó su milagrosa recuperación en tres semanas tras su operación de menisco y dio una lección más de "eficiencia implacable" sobre la pista central del All England Club.

El juego vivaz y alegre del número 25 en el ránking de la ATP, con ese revés plano a una sola mano que levantó al público de sus asientos, no fue suficiente para contrarrestar el aplomo y la movilidad del serbio. Los gritos de ¡Forza Lorenzo!, se estrellaron con el goteo inapelable de golpes desde el fondo de la pista y las voleas a media pista con las que Djokovic decidió rubricar su victoria.

Destellos de un 'mago'

Djokovic llega a la cita frente a Alcaraz con las baterías cargadas, beneficiado por un cuadro bastante más benigno que el de su rival y una jornada extra de descanso por la retirada de Alex de Miñaur, lesionado en la cadera. A la chita callando, abroncado por el público durante su partido frente a Holger Rune, el campeón de 24 majors ambiciona el desquite ante Alcaraz tras haber cedido un solo set a lo largo de un torneo donde no se contaba inicialmente con él.

Musetti, que venía de disputar la final de Queen's, se plantó en la Central con la vitola de mago tras su victoria en cuartos sobre Taylor Fritz en uno de los mejores partidos de esta edición. Tardó en enontrar su lugar en la pista, pero consiguió desplegar su mejor repertorio de golpes en la recta final del primer set y a la salida de la segunda manga, cuando logró romper el servicio con su mortífero revés paralelo.

Llegó a ir por delante en el segundo set hasta el 1-3, pero Djokovic consiguió darle la vuelta imprimiendo un giro más agresivo a su tenis y arriesgando incluso con el saque-volea. Llegaron así al 6-6, que el genio de Belgrado supo rematar gracias a su experiencia. Musetti ofrecería aún destellos en la tercera tanda, pero sus errores no forzados sirvieron para allanar el camino. Nole avanzó en la recta final como un apisonadora y tuvo incluso tiempo para hacer alardes con algunos de sus numeritos en la Central, que le despidió entre aplausos (y algún que otro abucheo).

Medvedev pudo ser expulsado en el primer set por insultar a la juez de silla: “¡Que te jodan!”

Actualizado Viernes, 12 julio 2024 - 18:34

Era su momento. Daniil Medvedev volaba durante el primer set con su plan de ataque, disfrutaba sobre la hierba de Wimbledon. Carlos Alcaraz peleaba para llevarle al tie-break, pero en esos instantes iniciales el ruso dominaba el juego, la pista, el marcador. Era su momento. Pero su carácter es intratable.

Con 5-3 en el marcador y el saque de su lado, Medvedev defendía una bola de break cuando después de un corto intercambio Alcaraz le tiró una dejada rápida. Corre, corre a por ella; corrió el ruso, pero llegó a impactar a la bola justo cuando había dado su segundo bote. Entonces hubo cierta confusión. Medvedev hizo como si no hubiera pasado nada y Alcaraz, al ver la reacción de su rival, pensaba que el punto seguía así que golpeó de derecha. Sólo la jueza de silla, la griega Eva Asderaki, interrumpió el juego. Con acierto advirtió del segundo bote y cantó el nuevo resultado: "Game Alcaraz, 5-4". Ahí Medvedev reaccionó a su manera.

Plantado en medio de la pista, sin aspavientos, miró a Asderaki y le soltó tres claros "¡Fuck you! [¡Que te jodan!]". Luego dejó ir algún otro insulto -"Bitch [Zorra]", según algunas televisiones- y se sentó en su silla sin más.

Alberto PezzaliAP

Asderaki, internacional desde 2001, con varias finales de Grand Slam a sus espaldas, llamó al supervisor del torneo y le explicó lo ocurrido. Según el reglamento de la Federación Internacional de Tenis (ITF), Medvedev podía haber sido descalificado, pero entre otros decidieron sólo apuntarle un warning por conducta antideportiva.

Alcaraz convierte la remontada en una rutina ante Medvedev y se clasifica para su segunda final de Wimbledon

Actualizado Viernes, 12 julio 2024 - 17:45

Cada día, antes de ir a la cama, un salto en paracaídas. O un poco de funambulismo sobre el vacío justo al despertarse. O después de comer, en lugar de siesta, puenting. Carlos Alcaraz convive con el riesgo como algo rutinario, el peligro no existe para él. Pese a sus 21 años, se ha acostumbrado a ir por detrás en el marcador, recomponerse, remontar, brillar y finalmente vencer como si ese fuera el camino más fácil e incluso el único posible. En el presente Wimbledon hasta tres veces ha perdido el primer set y, pese a ello, ahí está, en su segunda final consecutiva, que disputará este domingo (15.00 horas) ante el vencedor del duelo entre Novak Djokovic y Lorenzo Musetti.

Para saber más

Ni Frances Tiafoe en tercera ronda ni Tommy Paul en cuartos ni Daniil Medvedev este viernes en semifinales aprovecharon la ventaja inicial por una razón muy sencilla: Alcaraz no se lo permitió. Ante Medvedev, de hecho, después de ese primer set el español no concedió más hasta llevarse el triunfo en dos horas y 55 minutos (6-7 [1], 6-3, 6-4, 6-4).

Puede parecer una anécdota, incluso un demérito, pero en realidad esos primeros sets perdidos subrayan una virtud de Alcaraz. Al contrario de lo que ocurrió en Roland Garros, el ahora número tres del mundo no está dominando cada partido en Wimbledon y en ocasiones incluso ha sido dominado. Por la velocidad del juego sobre hierba, hay más rivales capaces de conseguirlo y su margen de error es más pequeño. Pero nadie ha conseguido enviarle para casa, ni tan siquiera ha estado cerca.

Después de esos inicios erráticos, el español siempre ha sabido leer el juego, elevar su ánimo y soltar su brazo para acabar ganando. Las semifinales ante Medvedev de este viernes fueron el más claro ejemplo. Como ocurrió en el último US Open, el ruso apareció en la Central de Wimbledon con la intención de arriesgarlo todo: si le salía bien, perfecto y si no, también. Ante Alcaraz, sabe que su habitual tenis amarrategui no le sirve y muta en el jugador de ataque que raramente es. Pero el plan sólo le funcionó una hora.

Un mal inicio, un despertar genial

En esos primeros juegos, Alcaraz, que apareció completamente afeitado -una imagen que no lucía desde hace meses- y acompañado de su familia al completo, no pareció Alcaraz. Sin más explicación que sus nervios y la táctica de Medvedev, sufrió muchos problemas con su saque -en ese set rondó el 40% de primeros-, se movió de manera dubitativa sobre la pista y falló en los puntos decisivos -dos de ocho en puntos de break-. Que remontara dos roturas en contra y llegara al tie-break supuso un esfuerzo en vano porque en esa muerte súbita todo marchó mal. Pero luego, de repente, ¡buf!, salió el genio de la lámpara.

Medvedev, ante Alcaraz, este viernes.

Medvedev, ante Alcaraz, este viernes.AFP

En los primeros instantes del segundo set, Medvedev dio un pasito atrás y Alcaraz se comió la pista entera. Mejorando con su saque -sólo concedió una opción de rotura más en todo el encuentro-, corriendo de lado a lado como un velocista y afinando su puntería -en el primer set cometió 15 errores no forzados, en los otros tres, 20-, empezó a bailar como sólo él sabe bailar. Entre largos intercambios de derechas, expuso sobre el verde todo su arsenal de recursos, las dejadas, los passing shots e incluso esa locura de globo entre las piernas al que ya parece tan acostumbrado. En el último set, resoplaba Medvedev porque otra vez, como también pasó el año pasado en semifinales, no tenía nada que hacer.

¿De dónde sale la creatividad de Alcaraz, su mayor arma? “Iba por el club con el bocadillo en una mano y la raqueta en la otra”

Actualizado Viernes, 12 julio 2024 - 00:47

«La mayoría de tenistas del circuito juegan de una manera parecida. Golpean fuerte y cruzado con su derecha y cuando pueden atacan con el paralelo, buscan el error de su rival. Con Carlos no funciona así. Ante él no sólo tienes que defenderte desde el fondo de la pista porque es capaz de sacar golpes ganadores de cualquier sitio, juega hacia todos los lados, inventa cuando otros no lo harían», analiza Daniil Medvedev y detrás del típico elogio a su próximo rival, con quien se enfrentará hoy en las semifinales de Wimbledon (14.30 horas, Movistar) hay una certeza absoluta: Carlos Alcaraz es diferente. En un tenis cada vez más físico y robótico, pum, pum, pum, pum, derechazos aquí y allá, el español es capaz de crear. El resto boxea, él pinta; tanta es la distinción.

La dejada es su símbolo, hace casi el doble (un 2,9% de sus golpes) que Novak Djokovic (1,7%) y más del doble que Jannik Sinner (1,3%), pero hay mucho más. «Mis golpes favoritos son la dejada de derecha, el passing de derecha y diría que el globo de espaldas entre las piernas», contestó el otro día tras superar a Ugo Humbert en cuartos de final del Grand Slam londinense cuando le preguntaron por sus recursos más preciados. «¿El globo de espaldas entre las piernas?», le replicó su entrevistador. «Sí, sí, lo practico mucho, me gusta», confirmó. A sus 21 años, Alcaraz podría parecer el líder de una generación revolucionaria, más ingeniosa, un grupo de jóvenes llamado a recuperar y modernizar el tenis old school, pero en realidad está prácticamente solo.

"Devuelve al tenis como partida de ajedrez"

«Carlos ha encontrado un patrón de juego distinto a los demás y tiene mucho mérito llevarlo a cabo porque también necesita la potencia de sus rivales. En los últimos 10 años el tenis se ha hecho más físico, casi completamente físico, y él está al nivel y al mismo tiempo utiliza recursos que otros no tienen. Es de los pocos que usa la dejada como recurso ganador, no como golpe desesperado, pero también cambia con su juego desde el fondo o con sus finalizaciones de volea», analiza Anabel Medina, capitana de la selección española en la Billie Jean King Cup, que disfruta de la evolución reciente del español. Campeón de Roland Garros y ahora a dos partidos de otro título en Wimbledon. Si vence hoy, el domingo le esperará el ganador del duelo entre Novak Djokovic y Lorenzo Musetti (sobre las 17.30 horas, Movistar) para asaltar la historia.

«Alcaraz devuelve el tenis a lo que es, una partida de ajedrez, y eso le complica mucho la vida a los rivales. Desde el principio, antes de empezar ya deben pensar: 'A ver por dónde me sale éste'. Él también es muy físico, tanto o más que el resto, pero propone cosas distintas», comenta Carlos Martínez, entrenador español, que estos días acompaña al japonés Taiki Takizawa en el torneo para menores de 14 años.

«Se nota que ha sido un jugón desde niño, que se pasaba horas y horas en el club con el bocadillo en una mano y la raqueta en la otra. En las clases te enseñan la base técnica, se repite mucho cada golpe, pero fuera de las clases también hay que investigar. Alcaraz practicaba ante el frontón, con los amigos, se divertía probando cosas nuevas y ahora ese tenis le sale de dentro», apunta José Perlas, ex técnico de Juan Carlos Ferrero, que vivió algunos de los entrenamientos de adolescencia del propio Alcaraz.

De niño, partidos con 60 dejadas

Porque ahí, en la base, se encuentra la razón de la imaginación del hoy número tres del mundo. La escuela de la Real Sociedad Club de Campo de Murcia, el club donde entrenaba, estuvo durante 30 años dirigida por su padre, también Carlos, y el pequeño Alcaraz se entretenía allí más allá de sus entrenamientos. Como dicen en el fútbol, es un tenista de la calle, practicaba por pura diversión, sin un técnico siempre atento, lejos de la competición. De ahí, también, su actitud juguetona en contra de la seriedad que impera en el circuito.

Antonio López, uno de los rivales de infancia de Alcaraz, explicaba hace unos meses a EL MUNDO que en sus partidos podían llegarse a sumar más de 50 o 60 dejadas, enfrascados ambos en una extraña competición por ver quién ejecutaba mejor ese golpe. Y de aquellos inicios estos logros. A los 21 años, este viernes ante Medvedev, Alcaraz buscará otra final en Wimbledon que será también reivindicación: la creatividad al poder.

Alcaraz y cómo saber vivir en los paréntesis

Actualizado Miércoles, 10 julio 2024 - 22:10

Una de las tareas que ha de afrontar cualquier tenista durante un torneo de Grand Slam es la gestión de un largo período continuado lejos de casa. Cierto es que el nomadismo forma parte de la vida en la alta competición, pero entre las singularidades de los majors se encuentra su carácter absorbente: estás en los torneos más importantes, también los más largos, aquellos para los que realmente juegas, y has de ofrecer tu máximo rendimiento adaptán

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Risas en el golf, la Eurocopa y nunca “entrenar por entrenar”: la receta de “la frescura” de Alcaraz en Wimbledon

Actualizado Miércoles, 10 julio 2024 - 22:58

La noche antes del arranque de Wimbledon un grupo de periodistas ingleses fue a jugar al golf al muy cercano Royal Wimbledon Golf Club y se encontró en el tee del hoyo 1 al vigente campeón, Carlos Alcaraz, acompañado de varios miembros de su equipo. Se quedaron atónitos. La coincidencia en lugar y tiempo era extraña, pero sobre todo sorprendía que el español estuviera tan tranquilo practicando su swing, de risas con los suyos, a menos de 24 horas

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El desastre de la lluvia constante en Wimbledon: la peor entrada desde hace 26 años

Actualizado Miércoles, 10 julio 2024 - 17:18

La lluvia nunca falta a su cita con Wimbledon. Pero lo de este año es un diluvio comparable al que le cayó encima a Rishi Sunak cuando anunció las elecciones... Más de 80 partidos han tenido que ser aplazados o suspendidos bajo una descarga incesante de agua desde que arrancó el torneo. En diez días ha caído lo que suele llover en todo el mes, y los espectadores han decidido que mejor quedarse en casa que pasarse el día bajo el paraguas.

La asistencia semanal ha caído este año el 4% (282.955 espectadores). El viernes 5 de julio (con 36.630 entradas vendidas) fue de hecho el día de menor afluencia de visitantes al All England Club en 26 años, a excepción del 2021 con las restricciones del Covid.


"El tiempo ha sido terrible", atestigua la directora ejecutiva del torneo, Sally Bolton, obligada a hacer encaje de bolillos para que poder concluir el domingo. "La perseverancia de la gente en las colas ha sido encomiable. Nuestra meta es la mayor audiencia posible, pero llegados a este punto tenemos que aceptar una variabilidad en los números por el impacto el mal tiempo".

Bolton ha negado el efecto disuasorio que ha podido tener también en los aficionados la retirada de grandes estrellas como Roger Federer o Serena Williams. "Hay mucha excitación por el cambio de guardia y por el testigo que están recogiendo jugadores como Carlos Alcaraz o Coco Gauff", recalcó la directora ejecutiva al inicio de la semana.

Pero Coco Gauff está ya fuera del torneo, al igual que la estrella local, Emma Raducanu, lo cual ha deslucido notablemente la recta la final de la categoría femenina. La despedida de Andy Murray marcó un pequeño pico de asistencia, pero ahí se quedó. Las 'enganchadas' de Djokovic con el público y la eliminación de Jannik Sinner, que llegó con la vitola del número uno mundial, han quitado también pólvora a la categoría masculina, superada ya la excitación que había en el 2023 por ver a Alcaraz tocando la cima.

Sin Kate Middleton

Los famosos se han retraído también sin el sol, y el goteo ha sido notablemente menor que otros años, con la princesa Beatriz y su marido Edoardo Mapelli Mozzi y las actrices Sienna Miller y Salma Hayek haciendo compañía a los Beckham de turno. La ausencia de Kate Middleton, en tratamiento por el cáncer, ha sido más notoria que nunca (su posible reaparición en la entrega de premios no ha sido confirmada de momento).


La competencia directa de la Eurocopa y del Gran Premio de Fórmula 1 son también otros dos factores reconocidos implícitamente por Sally Bolton, que admite que el tenis ha tenido que librar su propia partida con otros deportes que "se disputan la atención de la gente" (Djokovic se lamentó durante el torneo del tirón creciente que empieza a tener también el "paddle" entre los aficionados al tenis de toda la vida).


Digamos pues que Wimbledon ha tenido que vérselas este año "con un amplio abanico de contingencias", pero la principal es sin duda la lluvia, y eso a pesar del techo retráctil que protege la pista central y la número 1. El resto de las pistas de hierba están a cielo abierto.

"La extensión del torneo de 13 a 14 días nos ha dado flexibilidad, pero lo cierto es que la variabilidad del tiempo está siendo nuestro prinicipal reto", agregó Bolton. "Ni siquiera las aplicaciones puede predecir el tiempo que hará en los próximos dos días. Cuando parece que va mejorar, de pronto cambia y vuelve a llover".

El vía crucis de Badosa


El partido que la española Paula Badosa perdió ante la croata Donna Vekic (2-6, 6-1, 4-6) es un ejemplo del pan de cada diá en Wimbledon. El inicio estaba anunciado el pasado 7 de julio a las 11,30 de la mañana. Arrancó al final dos horas más tarde por la lluvia, y tuvo que ser suspendido en tres ocasiones, bajo constantes claroscuros. Las tenistas acabaron al final pasadas la siete de la tarde, en un estado de frustración continua.

Todo parece indicar que habrá que esperar a la seguntad mitad de julio para que el tiempo mejore en las islas británicas. Se estima que tal vez entonces la corriente de chorro o "jet stream" se desplace hacia el norte y se despejen los eternos nubarrones. Visto lo visto, Wimbledon tendrá que esperar al menos otro año para recuperar la normalidad.

La llamada entre Alcaraz y Morata, un talismán para la selección: “Lo hicimos en el primer partido y les da suerte”

Actualizado Martes, 9 julio 2024 - 23:39

"¿Quién ha marcado? Calla, calla, mejor no me lo digas", reclamaba Carlos Alcaraz este martes. La rueda de prensa después de su victoria en cuartos de final de Wimbledon ante Tommy Paul fue rara, muy rara, quizá la más rara de su carrera. Los medios internacionales le hacían preguntas, L'Equipe, The Athletic, y él miraba a los periodistas españoles que estaban viendo en sus ordenadores las semifinales de la Eurocopa entre España y Francia. Si había calma entre los redactores, el número tres del mundo contestaba tranquilo, pero si se levantaba un murmullo, intentaba adivinar lo ocurrido.

Durante una de sus primeras respuestas marcó Kolo Muani y justo en la última empató Lamine Yamal. Cuando Dani Olmo culminaba la remontada, él ya salía de las instalaciones del Grand Slam londinense. "Tengo que confesar que en el último set de mi partido, cuando ya sentía que estaba dominando, he pensado en acabar más rápido para poder ir a ver el fútbol", reconocía Alcaraz, radiante, pletórico. Todo va bien.

En el All England Club triunfa, camino a su segundo título consecutivo, con Daniil Medvedev como penúltimo obstáculo el próximo viernes en semifinales y en Alemania sus amigos hacen lo propio. Porque Alcaraz tiene una relación cercana con varios componentes de la selección, como Pedri o Ferran Torres, con quienes se le ha visto de fiesta, y es amigo íntimo de ÁlvaroMorata.

La llamada talismán

Estos días, de hecho, ambos están en constante comunicación, hasta el punto que este martes Morata envió a Alcaraz por Whatsapp una foto viendo su partido de cuartos de final ante Tommy Paul antes de saltar a calentar al césped del Allianz Arena. "Esta mañana he llamado a Álvaro para desearle suerte. Lo hice antes del debut de España de la Eurocopa, funcionó y ahora hablamos siempre los días de partido", explicaba Alcaraz, que siempre ha confesado que no es exageradamente futbolero y que se hizo del Real Madrid para incordiar a varios de sus familiares, muy culés.

Más allá del fútbol, Alcaraz, con ciertas prisas, valoró lo conseguido sobre la pista, sus sextas semifinales de un Gran Slam, dos de US Open, dos de Roland Garros y ahora ya dos de Wimbledon. "Tener tantas semifinales creo que pesa a mis rivales. Saben que tienen que hacer grandes cosas para poder ganarme en un Grand Slam", comentaba el español que se medirá al mismo rival que tuvo el año pasado en el penúltimo partido antes de celebrar su primer título en Londres.

Entonces el encuentro fue un visto y no visto, un triunfo en tres sets. Esta vez, Alcaraz vuelve a ser favorito: "La mayor parte de los partidos sí que dependen de mí y eso es bastante bueno. Tanto para bien como para mal dependen de mí. Daniil es como una pared, llega a todas las bolas".

Alcaraz resiste contra el muro para derrotar a Paul y clasificarse para semifinales de Wimbledon

Actualizado Martes, 9 julio 2024 - 20:09

Carlos Alcaraz no está en el mundo para sufrir. Es un disfrutón. Juega al tenis porque lo pasa bien, se lo goza, incluso en los peores momentos se divierte si un punto se alarga y puede trastear con su rival, ahora aquí, ahora allá, una dejada, un globo. Por eso este Wimbledon está siendo extraño. En su camino hacia semifinales, donde el próximo viernes se enfrentará a Daniil Medvedev, el español ha resistido más que disfrutado y su victoria este martes en cuartos de final ante Tommy Paul por 5-7, 6-4, 6-2 y 6-2 fue un claro ejemplo.

No quedará en el archivo fotográfico toda una colección de grandes celebraciones, puños al aire y sonrisas de oreja a oreja. Para derrotar al estadounidense, como ya le pasó en cuarta ronda ante Frances Tiafoe y en octavos ante Ugo Humbert, Alcaraz tuvo que ponerse el mono de trabajo y aguantar, aguantar y aguantar. "¡Vamos!", gritaba camino al triunfo, pero no era de alegría, era de alivio. No podía ganar al ataque, así que le tocó afinar otras artes.

Ante los golpes larguísimos de Paul que le empotraban contra el muro, le impedían respirar y por supuesto le negaban la posibilidad de juguetear, Alcaraz exageró sus movimientos defensivos y corrió de lado a lado. El desafío le impuso dos prioridades. Por una parte, conservar su saque, cosa que hizo a base de servicios durísimos, como los seis aces que acumuló sólo en el segundo set. Y por otra parte, presionar al estadounidense. Si Paul podía cargar su derecha, buscaría la línea de fondo de inmediato y le haría la vida imposible, pero si también recibía la bola a sus pies, no tendría más remedio que ceder terreno.

Su tenis es otro, más variado, más bonito, más cambiante, pero era lo que tocaba. Pronto lo entendió. En el primer set, aún perdido, se enganchó en intercambios que duraban una eternidad y que demasiadas veces acababa igual: Paul tiraba muy fuerte y muy lejos y el español erraba. Pero a partir del segundo set todo fluyó de otra manera.

Las bolas de break, punto débil

Con la resistencia como máxima, el encuentro se fue más allá de las tres horas, pero podía haber durado menos si Alcaraz hubiera aprovechado más sus oportunidades. Es una constante en su tenis, pero hay partidos especialmente crudos en ese sentido. Más allá de sus desconexiones mentales, que tienen lugar en las primeras rondas y que rara vez le cuestan partidos, seguramente es su único punto débil: la conversión de bolas de break. Ante Paul dispuso de hasta 27 y sólo convirtió ocho, un 30% influido por su mejora al final. En los primeros sets el ratio llegó a estar por debajo del 20%, un número realmente pobre.

Sin alcanzar la barbaridad de Rafa Nadal, el mejor de la historia en esa estadística, con un 45% de puntos de break convertidos, los rivales habituales de Alcaraz, Jannik Sinner, Novak Djokovic y Daniil Medvedev suelen utilizar entre el 44% y el 43% de sus opciones de break mientras él está en un 41% en toda su carrera. Este año, con su Roland Garros triunfal, había mejorado ostensiblemente, pero ante Paul resbaló en la misma piedra.

"Tenía que sufrir"

"Él ha jugado un gran tenis, ha sido un partido difícil. En el segundo y tercer set sabía que tenía que ser fuerte mentalmente, que resistir, que sería un partido largo. Tenía que sufrir para encontrar soluciones y eso he hecho", comentaba el español que ahora repetirá las semifinales del año pasado. Otra vez, ante Medvedev, que este martes se impuso a Jannik Sinner por 6-7(7), 6-4, 7-6(4), 2-6 y 6-3 en un partido en el que hubo de todo, incluso un vahído del italiano.

"Espero que se repita el resultado del año pasado", deseó Alcaraz aún sobre la hierba de la pista 1 del All England Club, antes de abalanzarse sobre la ducha y correr a la casa que tiene alquilada cerca para poder ver las semifinales entre España y Francia en la Eurocopa. "Creo que me voy a poner más nervioso que aquí jugando", finalizó.

La ‘u’ que causó la ira de Novak Djokovic en Wimbledon: “He jugado en ambientes peores, no me afecta”

Actualizado Martes, 9 julio 2024 - 10:56

"Ruuuuune, Ruuuuune". Mediado el segundo set, el público de la pista central de Wimbledon empezó a repetir el mismo cántico. Novak Djokovic, siete veces campeón aquí, se enfrentaba a Holger Rune y ante el claro dominio del serbio muchos aficionados se volcaron con el joven.

"Ruuuuune, Ruuuuune". Los vítores nacían para animar, simplemente repetían el apellido de Rune, pero tenían un añadido: la 'u' también servía para abuchear a Djokovic. En algunos puntos fue evidente el doble uso pues el cántico aparecía justo después de una celebración del número dos del mundo.

"Ruuuuune, Ruuuuune". Al final Djokovic se mosqueó. Acostumbrado a levantar amores y odios por todo el mundo, el serbio entendió el desagravio y se lanzó a responder como sólo él sabe hacer. Al ganar el segundo set ya colocó los labios como al pronunciar la 'u' y al final del partido explotó.

"Para los aficionados que han sido respetuosos conmigo, buenas noches, y para los que no lo han sido, bueenas noches. Sé que estaban apoyando a Rune, pero eso era una excusa para abuchearme", dijo el humor y la ira. "Bueeeenas" en inglés es "Goooood", que suena 'u' como en el polémico "Ruuuuune, Ruuuuune". "He estado en el circuito más de 20 años y me centro en la gente que me respeta y que paga la entrada para verme. He jugado en ambientes peores que este y no me afecta".

Luego, en la rueda de prensa, el serbio fue preguntado sobre qué debería hacer el Grand Slam londinense en esta situación y él aceptó que la solución es muy complicada: "El torneo no puede hacer nada, no van a echar a parte de la grada o al estadio entero porque me están faltando al respeto".

Un Djokovic perfecto

En realidad, pese al lío, incluso gracias a él, Djokovic completó un partido casi perfecto, con victoria por 6-3, 6-4 y 6-2 y este martes se enfrentará en cuartos de final a Álex de Miñaur. En lo que va de torneo ha cedido un par de sets, pero siempre se le ha visto con los partidos bajo control e incluso a su mejor nivel esta temporada.

Pese a la lesión de rodilla que sufrió en Roland Garros y la protección que luce, sus movimientos sobre la hierba del All England Club son ligeros como siempre lo fueron y sus opciones al título están intactas. De hecho, tras la derrota de Alexander Zverev, su camino hasta la final es a priori el más sencillo de todos los favoritos pues, en caso de ganar a De Miñaur, se enfrentaría con el vencedor del duelo entre Lorenzo Musetti y Taylor Fritz.