Alexis Sánchez regresa al Bernabéu: cuando el ímpetu no tiene edad

Alexis Sánchez regresa al Bernabéu: cuando el ímpetu no tiene edad

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Bela tiene tres días. Su madre, la modelo rusa Alexandra Litvinova, anunció su nacimiento subiendo un par de fotos en blanco y negro a su Instagram. En una de ellas, su pareja y papá de la recién nacida, el futbolista Alexis Sánchez (Tocopilla, Chile, 1988), tomaba con suavidad el tobillo de la bebé, como a una espartana. El chileno está feliz en Sevilla. Sentía que le quedaba fútbol que regalar a Europa. Que su ciclo no había terminado.

Tras su último y poco lucido paso por el Udinese, club en el que brilló cuando desembarcó en el continente, eran muchos los equipos sudamericanos que lo querían de vuelta. Pero prefirió aceptar la extraña oferta de Antonio Cordón, recién nombrado director deportivo nervionense. No acostumbraba el Sevilla a fichar a veteranos, no al menos con Monchi o Víctor Orta. El chileno se plantaba en la capital andaluza con 36 años y aspecto de turista en un bufet libre.

"Nos puede dar mucho con su experiencia, puede enseñar a muchos jugadores jóvenes", dijo Cordón. Pero su concurso está yendo más allá de la ejemplaridad. Tiene talento y ganas, cuando participa da alegría y profundidad al juego ensimismado del Sevilla; aún precario. Con jugadores o desenchufados o abizcochados. Con Matías Almeyda rozando la afonía cada jornada, intentando mantener tenso al equipo desde el grito, la pizarra y la convicción.

Alexis fue casi todo antes de llegar a Nervión. Se ganaba unas monedas limpiando coches en el cementerio de su ciudad cuando tenía siete años, para ayudar en casa mientras soñaba con vivir del balón. Niño maravilla en Cobreloa, campeón precoz con Colo Colo y River, deslumbrante en el Udinese, figura en el Barça de Guardiola y tótem del Arsenal. En Italia volvió a levantar títulos con el Inter y en Francia fue importante con el Olympique de Marsella, mientras con Chile se convirtió en máximo goleador histórico y líder del bicampeonato de América en 2015 y 2016. También conoció el reverso: el paso decepcionante por el Manchester United, la deriva posterior, el desgaste de casi 800 partidos y más de 200 goles que parecía empujarlo hacia la categoría de vieja gloria en gira de despedida.

Un equipo en el alambre

Cierto que aterriza en un Sevilla necesitado, con una situación muy compleja en las oficinas, más de 50 millones en pérdidas y un divorcio evidente entre club y afición, cansada de delirios, promesas y balances en rojo. El Sevilla está en modo supervivencia, aguantado por Almeyda, que exprime recursos, recompone desde el carácter y compite mejor de lo que juega, mientras la planta noble del Pizjuán le pide milagros y la grada sólo quiere dejar de sufrir.

En ese contexto, Alexis es estímulo. Ha jugado una docena de partidos, suma pocos goles pero cada aparición entre líneas cambia el pulso del equipo. No se le pide que lo haga todo, sino que haga lo suyo: recibir de espaldas, girar, ordenar ataques y contagiar ambición a quienes se miran demasiado los pies.

Almeyda le ha reservado un lugar entre los líderes silenciosos del vestuario, junto a los capitanes, como ese veterano que asume responsabilidades cuando la pelota quema, que alivia el juego de un equipo lleno de chicos que debutan. Sevilla sigue siendo un buen lugar para los grandes futbolistas incluso en tiempos de estrechez. El chileno responde con carreras cortas pero llenas de intención y fe, con una agresividad que desmiente el tópico del jugador de paso. De mercenario.

Alexis Sánchez se niega a convertirse en pieza de museo. Si marca en el Bernabéu, pensará en su recién nacida, en Bela. Porque los goles siempre son una suerte de afectos.

Los secretos detrás del liderato del Torino: nuevo entrenador, una "filosofía más moderna" y una "mentalidad europea"

Los secretos detrás del liderato del Torino: nuevo entrenador, una “filosofía más moderna” y una “mentalidad europea”

Un nuevo líder asoma por la ventana del Calcio. Y no, no es la Juve, ni el Inter, ni la Roma. Es el nuevo Torino de Paolo Vanoli, que con su victoria la pasada jornada ante el Hellas Verona (2-3) ascendió a la cima del campeonato después de 47 años. De hecho, la última vez que subió a los más alto fue el 30 de enero de 1977, cuando en la jornada 14 se imponía por 1-0 al Foggia.

Un número uno en la tabla que se mantendría hasta el día 21 de febrero, cuando una derrota ante la Roma (0-1) le cedía el liderato a la Juventus. Ahora, pasadas cuatro décadas, en pleno 2024 y sin hacer mucho ruido, el equipo granate ha conseguido mantenerse invicto, con tres victorias y dos empates, en las primeras cinco jornadas de la Serie A. Un logro con el que nadie contaba.

Tras acabar la temporada pasada en novena posición y producirse la salida del técnico Ivan Juric, recién firmado por la Roma tras el traumático despido de Daniele de Rossi, el club también tuvo que dejar marchar al central Alessandro Buongiorno, que puso rumbo al Nápoles de Antonio Conte y al carrilero Raoul Bellanova, que tomó un vuelo para jugar en el Atalanta de Gasperini, dos jugadores que comandaban la sobria defensa de Il Toro. Un conjunto que, durante las últimas temporadas, se había quedado instalado en la zona media de la clasificación y que necesitaba un nuevo aire.

A pesar de esas dos importantes salidas, su presidente, Urbano Cairo, consiguió solventar las bajas sin necesidad de gastarse los 50 millones que ingresó con la venta de los jugadores. Bastó con invertir poco más de 25 para que la zaga quedara completamente renovada, con futbolistas como Saúl Coco, lateral que llegó de la UD Las Palmas por siete millones y medio, Walukiewicz, proveniente del Empoli, y el chileno Guillermo Maripán, del Mónaco.

A todos ellos se sumó la pólvora del delantero escocés Ché Adams, que firmó libre desde el Southampton tras pasar un año en la segunda división inglesa, y el liderazgo del ariete colombiano Duván Zapata que, por poco más de ocho millones, aterrizó en Turín para completar una dupla, que se está mostrando decisiva y que ya suma cuatro tantos.

Con estas nuevas armas, Vanoli puso en marcha su sistema. Tres centrales, manteniendo así la solidez defensiva que tanto le caracterizaba, con Lázaro y Sosa en los carriles, pero agregándole las ganas por ser protagonista con el balón, intentando salir desde atrás y siendo más ofensivos. "Vanoli es la clave. La manera de jugar es totalmente diferente a la de Juric. El croata era un poco más defensivo pero los jugadores, pese a que muchos ya estaban el año pasado, han conseguido adaptarse perfectamente. Este Torino es un equipo diferente, con una filosofía más moderna", apunta el periodista Carlos Passerini, jefe de Deportes del Corriere della Sera.

"Es el heredero de Conte"

Traer a Vanoli a Turín se ha demostrado un acierto. Tras ser el asistente de Antonio Conte en el Inter y en el Chelsea y después de un breve paso por el Spartak de Moscú, el técnico de 52 años consiguió ascender de la Serie B al Venezia con un juego vistoso y algo alejado del tópico del catenaccio italiano. "Es el heredero de Conte, aprendió muchísimo de él. No para quieto un segundo en el banquillo, corre con los futbolistas y su grito habitual es: '¡Adelante, adelante!' Esa mentalidad ofensiva no existía el año pasado", afirma el periodista.

Una idea que también ha servido para potenciar mejorar a jugadores de la plantilla, como el joven Samuele Ricci, que con el impulso de su nuevo técnico y su experiencia en la selección italiana, se ha convertido en el guía del centro del campo. "Es un entrenador con una mentalidad más europea y con personalidad. Algo que en el Torino necesitan porque es un club que tiene una afición grande", destaca Passerini.

Otro aspecto que llama la atención de este nuevo Torino es el signo latino que tiene en su plantilla. A la llegada del tinerfeño Saúl Coco, que está siendo uno de los mejores jugadores del equipo, y los ya mencionados Duván Zapata y Guillermo Maripán, también hay que mencionar al paraguayo Antonio Sanabria, viejo conocido en la liga española y autor del primer tanto en el partido ante el Verona y a su guardameta Vanja Milinkovic-Savic, hermano del ídolo de la Lazio Sergej, ahora en el Al-Hilal saudí, nacido en Ourense. Con sus 2,02 metros de altura, sus actuaciones están siendo tan destacadas que ha dejado la portería a cero en dos ocasiones y sólo ha encajado cinco. "Está siendo uno de los mejores porteros del campeonato. Le llaman El gigante serbio", dice el periodista del Corriere della Sera.

Su acento español

La presencia española también se hace notar en el staff de Vanoli, donde Pau Quesada (Cullera, Valencia, 31 años) ejerce desde el pasado verano como asistente tras pasar las últimas tres temporadas como técnico del Real Madrid C, un conjunto con el que consiguió ascender a Segunda Federación después de pasar por las categorías inferiores del Elche.

Con Quesada como mano derecha, Vanoli completa esa visión más internacional que tanto fruto le está dando. Aunque el entrenador italiano prefiere mantenerse prudente. "El trabajo nos dirá para qué estamos porque tenemos que mejorar muchas cosas", dijo al acabar su último encuentro, consciente de los grandes rivales con los que se tiene que codear en la parte de arriba y con lo peligroso que puede ser jugar con las expectativas. Su próximo rival en la liga será la Lazio que, desde la novena posición, buscará ahogar el sueño en aceite.

Suspenden el Udinese - Roma tras el colapso del defensa Evan Ndicka

Suspenden el Udinese – Roma tras el colapso del defensa Evan Ndicka

Actualizado Domingo, 14 abril 2024 - 21:42

El defensa de la Roma Evan Ndicka colapsó en los minutos finales del partido del domingo de la Serie A frente al Udinese y que llevó a que se suspendiera el encuentro. El internacional marfileño, de 24 años, fue trasladado de inmediato al hospital Santa Maria della Misericordia, en la ciudad de Udine. Los medios locales achacan el episodio a un infarto, aunque aseguran que la vida del jugador no corre peligro.

En el minuto 71 -con la acción en desarrollo del otro lado del terreno de juego- Ndicka cayó sobre la hierba del Stadio de Friuli señalándose hacia su pecho. Los jugadores y el árbitro frenéticamente pidieron las asistencias. En ningún momento hubo que reanimar al jugador, que pudo levantar su dedo pulgar hacia la hinchada mientras era trasladado en camilla en aproximadamente dos minutos.

Daniele De Rossi, técnico de la Roma, los siguió inmediatamente por el túnel. Al regresar, conversó con sus jugadores y también con su homólogo de Udinese, Gabriele Cioffi. En el momento en el que el árbitro Luca Pairetto decretó la suspensión, el resultado era de 1-1, con goles del argentino Roberto Pereyra para el equipo local y el belga Romelu Lukaku, que había anotado el 300º de su carrera.

Ndicka, formado en el Auxerre, ficho por la Roma a mediados del año pasado tras cinco temporadas en el Eintracht de Frankfurt. El mejor momento de su carrera lo vivió el pasado enero, con la quinta de la Copa de África de Naciones (CAN) con los Elefantes.