La locomotora de Verbania encandila a los tifosi en las lujosas orillas de Lago Garda. Filippo Ganna, el mejor contrarrelojista italiano de la última década, venció en el postrero test cronometrado de este Giro que enfila su semana definitiva. El elegante rodador del Ineos se anotó su primera victoria en esta Corsa Rosa, comandada con indiscutible autoridad por Tadej Pogacar. El ídolo local superó en 29 segundos al insaciable esloveno.
Fiesta italiana en el lujoso destino turístico que recoge las aguas de las montañas y valles de la antesala de los Alpes. Mansiones majestuosas sólo para los más afortunados. Allí donde Ganna se sintió poderoso.
La cita entre Castiglione delle Stiviera y Desenzano del Garda, con un recorrido de 31 kilómetros, supuso un excelente ejercicio para el lucimiento de especialistas en las contrarrelojes y para rodadores puros. Un perfil carente de dificultades montañosas, que atravesó zonas urbanas con suaves pendientes descendentes. Los últimos kilómetros apenas presentaron curvas, con la meta situada en una recta de 200 metros. Un escenario ideal para que Filippo Ganna exhibiera esa potencia que le caracteriza. El italiano afrontó la prueba perfectamente acoplado a su máquina, limando tiempo en cada curva. Un test de clase, elegancia y aerodinámica rubricado con un tiempo de 35.02.
Sólo Pogacar pudo acercarse al registro de espigado italiano. El esloveno arrancó pletórico para luego mostrar un rendimiento descendente. En el primer tramo cronometrado aventajaba al Ganna en cuatro segundos, en el segundo ya perdía 10 segundos y en el definitivo se distanció hasta los 29. Pogacar se quedó sin victoria pero incrementó la ventaja sobre sus inmediatos seguidores.
En tierras de Lombardía, Pogacar se distanció de unos enemigos resignados a pelear por las migajas. Superó a Geraint Thomas en 45 segundos y a Daniel Martínez en más de un minuto. Si antes del comienzo de la contrarreloj aventajaba a Daniel Martínez en 2.40 minutos y a Thomas en 2.56, ahora la renta respecto al colombiano se queda en 3.56 y con el galés en 3.41.
Primera etapa para Ganna en este Giro y la sexta en sus cuatro participaciones en la Corsa Rosa, las anteriores fueron en las ediciones de 2020 (cuatro) y 2023 (una). Primera vez que sube a los más alto del podio en este curso. En la crono de la la Tirreno-Adriático quedó segundo, superado por Juan Ayuso.
Una jornada muy rentable para Ganna, pero también para el doble ganador del Tour de Francia, que este domingo puede volver a aumentar su distancia, con una etapa de 222 kilómetros de alta montaña, con cuatro puertos, entre ellos el mítico Mortirolo (por la vertiente más suave) y con final en el alto de Livigno.
Ganar por inercia, sin alardes, midiendo los esfuerzos como un inteligente gestor. Tadej Pogacar no quería guerra después de la tremenda contrarreloj del viernes y en una faena de aliño se anotó la primera etapa de alta montaña de un Giro que gobierna a su capricho.
Tercera victoria del bicampeón del Tour en la Corsa Rosa en un jornada que para él parecía un entrenamiento de calidad. En la subida a Prati di Tivo, Pogacar jugó con sus enemigos. Superó sin problemas a Daniel Felipe Martínez en un sprint en subida. Antes de levantar los brazos en la cima de los Abruzos dejó que Paret-Peintre, Tiberi y Arensman aceleraran la marcha, dejándoles unos metros de margen para que se ilusionaran con un triunfo imposible.
Sin un desgaste excesivo, Majka y Novak, gregarios de Pogy, neutralizaban las acometidas e imponían el ritmo adecuado para su jefe, que remató la jornada con solvencia, pero sin la autoridad de otras ocasiones. Queda mucho Giro y no precisa agotar el depósito con la vista puesta en el Tour. Piano piano.
intento infructuoso
En las praderas y montes de los Apeninos, el equipo de Pogacar controló una jornada endurecida por el Ineos, que peleó por una escapada en la que metió al colombiano Jonathan Narváez y al estadounidense Magnus Sheffield. El equipo de Geraint Thomas pretendía minar los recursos de UAE y pillar en un renuncio a Pogacar.
Un intento infructuoso, porque en las 22 curvas cerradas de la estación de Prati di Tivo, en una subida de 14,5 kilómetros, al 7% del desnivel, Pogacar escaló sin esfuerzos, sin levantarse del sillín, controlando los movimientos con facilidad. Buen intento de la escuadra británica, que se resiste a presentar pleitesía al fenómeno esloveno. Al Giro no le interesa que Pogacar sentencie la carrera en la primera semana.
El precedente de 2021
Pogacar se anotó su décima victoria de la temporada, la 73ª de su trayectoria, en un territorio conocido. En la estación de Prati di Tivo, también había doblegado a sus rivales en la edición de 2021 de la Tirreno Adriático. Entonces, en la cuarta etapa se anotó la victoria tras superar a Simon Yates. Ese triunfo le sirvió para lograr el liderato de la prueba y cimentar su domino en la clasificación general.
Este domingo, nueva oportunidad para los aventureros y velocistas, con una etapa de 214 kilómetros, con salida de Avezzano y meta en Nápoles.
Los gigantes locales muestran su jerarquía en la Corsa Rosa. Los rodadores italianos acaparan protagonismo en la segunda y consecutiva jornada resuelta al sprint en el Giro. El italiano Jonathan Milan impuso su punta de velocidad en una frenética clausura de etapa en Andora. El velocista del Trek (23 años y 1,93 metros) asumió la cabeza del pelotón tras neutralizar una fuga del contrarrelojista Filippo Ganna (también 1,93 metros) cuando sólo restaban cuatro kilómetros para la bajada del telón. Otra acometida brillante e inesperada, como la rubricada el lunes por Tadej Pogacar. Un nuevo regalo para los sentidos.
Ganna buscó sorprender a unos velocistas que no estaban dispuestos a desperdiciar un escenario propicio. El rodador del Ineos arrancó con esa potencia descomunal que le caracteriza y provocó el nerviosismo en el gran grupo. En un terreno en ligera subida, el pelotón se estiró en fila india. Los sprinters, protegidos por sus lanzadores, sufrieron para llegar hasta Ganna. El gigante italiano fue cazado cuando sólo faltaban 600 metros. En ese instante, Milan asumió la responsabilidad y no permitió que nadie le sobrepasara. Alegría para el otro gigante italiano, que el lunes quedó frustrado con la victoria de Tim Merlier. La segunda plaza ni siquiera supuso un consuelo. Este temporada también ha conseguido dos victorias de etapa en la Tirreno-Adriático y otra en la Voltaa la Comunitat Valenciana.
Una jornada inolvidable para Fran Muñoz, el chaval del Polti Kometa, el equipo de Alberto Contador, que se metió en la escapada buena del día y que, junto a De Bond, mantuvo un interesante duelo con las locomotoras del pelotón. Un estreno venturoso para el asturiano en carreteras de la Milán-San Remo. Un lugar desgraciado para Biniam Girmay, que abandonó la prueba por una caída. El eritreo se anotó una etapa en la Corsa Rosa de 2022.
Una etapa accidentada por varios percances que salió del Piamonte y llegó a la zona de Liguria, comarca marcada por la expulsión de Eddy Merck en el Giro de Italia de 1969. Entonces, en la jornada que finalizó en Savona, muy cerca de la llegada de este martes a Andora, el belga dio positivo por anfetaminas. El Caníbal aseguró que aquel control fue un fraude y que alguien le dio una bebida adulterada.
El triunfo de Jonathan Milan de produjo horas después de que Jonas Vingegaard reapareciera en las redes sociales. El equipo Visma lanzó un vídeo en el que se veía al danés entrenándose en carretera. Era la primera vez que el escalador se ejercitaba al aire libre tras su caída de hace un mes en la Vuelta al País Vasco. Las imágenes fueron acompañadas con unas breves declaraciones del corredor en las que se mostraba optimista con su futuro cercano. "Es agradable poder salir a entrenar al exterior de nuevo con normalidad. Me siento bien y estoy mejorando día a día. Aún tengo que terminar de recuperarme de algunas cosas, pero voy mejorando", dijo.
El danés no ha perdido la esperanza de estar el próximo 29 de junio en Florencia en la salida del Tour de Francia. "Por supuesto, espero estar en el Tour. Aún no sé con exactitud como irá mi recuperación y cual será mi condición, pero haré todo lo posible para llegar en el mejor estado de forma que pueda", cerró.
«Yo también correré y ganaré en el Giro». A los 15 años, Tadej Pogacar quedó prendado por la Corsa Rosa tras contemplar la victoria de su compatriota Luka Mezgec en la clausura de la edición de 2014. Desde entonces, aquel adolescente se empeñó, sin éxito, en debutar en la ronda italiana, un anhelo que cumplirá este sábado, en la salida en Venaria Reale, en la zona del Piamonte. Será una jornada inolvidable para el esloveno, que se ha marcado el reto de conquistar en el mismo año Giro y Tour, hazaña inédita desde hace 26 años, cuando Marco Pantani selló el doblete. En aquel 1998 nació Pogacar. Un guiño cómplice del destino. Los anteriores que cumplieron este desafío fueron Fausto Coppi (ediciones de 1949 y 1952), Jacques Anquetil (1964), Eddy Merckx (1970, 1972 y 1974), Bernard Hinault (1982 y 1985), Stephen Roche (1987) y Miguel Indurain (1992 y 1993).
«Siempre quise disputar el Giro, porque se corre cerca de Eslovenia. Cuando era un niño iba a ver las etapas que pasaban cerca de mi casa. Recuerdo la victoria de Luka Mezgec, aquello fue algo inolvidable para mí», ha dicho el incomparable Pogacar.
Mezgec, un veterano sprinter de 35 años, es la inspiración rosa de Pogy. Diez años separan a ambos eslovenos, pero sus vidas comparten paralelismos y escenarios. Mezgec nació en Kranj; Pogacar, en Klanec. Ambas ciudades están separadas por sólo 16 kilómetros. La primera carrera disputada por Pogacar, con 10 años, fue en Trstenik, muy cerca de Kranj. El bicampeón del Tour de Francia estudió en la Facultad de Gestión Deportiva de Kranj.
1 de junio de 2014
Aquel día inolvidable para Pogacar fue el 1 de junio de 2014, en la última etapa de un Giro ganado por Nairo Quintana. En la clausura, Mezgec impuso su punta de velocidad en la meta de Trieste, superando a Giacomo Nizzolo y a Tyler Farrar. Entonces, Pogacar saltaba de alegría con la victoria de su compatriota, un velocista notable, que esa misma temporada sumó tres triunfos en la Volta a Catalunya. Un año antes consiguió tres terceras posiciones en el Giro. En 2020 logró dos segundos puestos en el Tour. Es uno de los mejores lanzadores de Caleb Ewan en el equipo Jayco y este sábado también tomará la salida del Giro'2024.
Desde crío, Pogi se entusiasmó por el ciclismo, con nueve años ingresó en el club Rog Ljubljana, donde corría su hermano Tilen. Nunca se despejada de la televisión para ver el Tour y el Giro. Disfrutaba con Nibali, Contador, Scarponi o Froome. A veces se trasladaba con su padre al norte de Italia para ver en directo el paso del Giro. Desde su casa hastra Trieste (ciudad que tanto le influyó) sólo hay 111 kilómetros. «Siempre quise ir al Giro y ahora es el momento», dijo el esloveno en la presentación del recorrido de la Corsa Rosa de 2024. Desde que fichó por el UAE, en 2019, pidió a Joxean Fernández Matxin participar en el Giro, pero el director español le recomendó que se volcara en el Tour y en la Vuelta, pero al finales del pasado año aceptó la propuesta del esloveno. «El recorrido se ajusta bastante bien a sus necesidades. Creo que Tadej es tan polivalente que puede ganar en cualquiera carrera », aclaró el técnico vasco.
Pogacar, que ha convertido exhibiciones mayúsculas en acto rutinarios, necesitaba nuevos retos. «Quiero probar algo diferente, no repetir siempre el mismo calendario. Siento que si sigo haciendo lo mismo, al final eso no será bueno para mi cuerpo y por eso propuse al equipo hacer algo nuevo», ha señalado el extraordinario escalador, que en este curso ha arrasado en la Lieja-Bastoña- Lieja, Volta a Catalunya y Strade Bianche.
Pogacar parte como indiscutible favorito para una ronda que arranca este sábado (Venaria Reale-Turín, 140 kilómetros) y que finalizará el 21 de mayo en Roma, con una etapa llana de 125 kilómetros. Las citas claves son las contrarrelojes de las jornadas 7ª y 14ª y los ejercicios montañosos de la 15ª, 16ª (Monte Pana), 17ª, 19ª y 20ª (Monte Grappa). Con la ausencia de Remco Evenepoel, los principales rivales de Pogacar serán el galés Geraint Thomas y los colombianos Daniel Felipe Martínez y Nairo Quintana. Las apuestas españolas se centran en Juanpe López (Lidl-Tek) y Pelayo Sánchez (Movistar).
El ingeniero pega el estirón. Carlos Rodríguez se estrenó este domingo como ganador de la clasificación general de una ronda de prestigio. A sus 23 años ha inscrito su nombre en el libro de oro del Tour de Romandía.
El granadino supo defender el liderato obtenido el sábado en la etapa reina de la ronda helvética. En la clausura de la prueba supo aguantar las acometidas de los enemigos en una etapa quebrada con cuatro puertos de tercera categoría, azotada por el frío y la lluvia. La jornada estuvo protagonizada por numerosos intentos de fuga. Los más activos fueron Cavagna, Guillaume Martin y Valgren.
El Ineos tuvo que emplearse a fondo para controlar al carrera. El momento más peligroso apareció a falta de 25 kilómetros, con un contragolpe de Juan Ayuso. Pero Carlos Rodríguez, bien protegido por Magnus Sheffield, neutralizó la situación. La jornada, con meta en Vernier, se resolvió con victoria al sprint de Dorian Godon. Segundo triunfo para el francés en esta edición.
En Vernier se coronó Carlos Rodríguez, un notable escalador y contrarrelojista. Alto, fuerte. Es un diésel con potencia. Muy regular en su rendimiento, sin la explosividad de Juan Ayuso, al que le arrebató el liderato de Romandía en la etapa reina del sábado. ''Es tranquilo, hace grupo y es muy maduro para su edad'', aseguran en el Ineos, escuadra que le contrató con sólo 19 años, tras permanecer dos temporadas en el Kometa de Alberto Contador.
El chaval de Almuñécar Rodríguez también es un buen estudiante. Desde niño le inculcaron que el deporte es algo pasajero y que debería formarse profesionalmente. Después de meditarlo durante algún tiempo se decidió por un grado de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, impartida en la Universidad de Málaga.
Carlos Rodríguez cerró en Romandía una brillante primavera, con una segunda plaza en la general y una etapa (memorable fuga con Juan Ayuso) en la Vuelta al País Vasco. La carrera suiza ha sido su último gran test antes de afrontar el Tour de Francia. En la última edición de la Grande Boucle terminó quinto y se impuso en la etapa de Morzine. Esta volverá a ser su gran apuesta para esta temporada. Si todo rueda como debería, será el jefe de filas de Ineos en la carrera que comenzará el próximo 29 de junio. Su objetivo es subir al podio de la cita que concluirá el 21 de julio en Niza.
El estandarte, junto a Juan Ayuso, de la nueva generación del ciclismo español, es una de las piezas más cotizadas del Ineos. El año pasado, el Movistar pujó fuerte por su contratación. A sus 23 años ya suma etapas en la Vuelta a Gran Bretaña (2023), País Vasco (2024 y 2023) y Tour del Porvenir (2021). Fue séptimo en la única Vuelta a España que ha disputado, la de 2002. Ha sido campeón de España en ruta (2022) y tercero en la modalidad de contrarreloj (2021).
Jonas Vingeggard comienza a ver el final del túnel. El doble campeón del Tour de Francia ha abandonado el Hospital de Txagorritxu de Vitoria, donde ha permanecido 12 días ingresado por un neumotórax, una fractura en la clavícula derecha y varias roturas de costillas, provocadas por la caída sufrida en la cuarta etapa de la Vuelta al País Vasco, el pasado 4 de abril.
El equipo Visma anunció en el mediodía de este martes que el corredor había sido dado de alta en el centro médico y difundió, en redes sociales, una foto del cicclista en la puerta del hospital, sonriente y con un cabestrillo sujetando el brazo derecho. El comunicado del grupo deportivo rezaba así: "¡Buenas noticias! Mensaje de Jonas Vingegaard.Hola a todos, es hora de salir del hospital. Quiero agradecer a todo el personal médico por cuidarme tan bien. Y quiero agradecer a todos por su apoyo moral. He recibido muchos mensajes, regalos y dibujos. ¡Es reconfortante! Ahora es el momento de recuperarse completamente de nuevo".
Todo apunta a que Vingegard seguirá el preceptivo proceso de recuperación en su domicilio en una ciudad de Suiza. Tanto el corredor como los responsables del equipo apelan a la prudencia sobre el futuro inmediato. El deseo de ambas partes es que pueda participar en la próxima edición del Tour de Francia, pero los márgenes de recuperación son cortos, porque sólo restan 73 días para el inicio de la ronda, el 29 de junio.
Vingegaard no podrá realizar ningún ejercicio hasta que no se recupere totalmente del neumotórax, luego comenzará trabajos en bicicleta estática. Si los progresos son satisfactorios podría reaparecer en a Vuelta Suiza, que se disputará del 9 al 16 de junio.
El mejor mecánico del mundo empezó a trabajar a los nueve años. Acudía todos los días al taller, sólo paraba los domingos, a las 12 del mediodía, para ir a misa. Alejandro Torralbo (Villanueva de Córdoba, 1962) creció entre arandelas, alicates, tuercas y lubricantes de cadenas. «Salía corriendo de la escuela de mi pueblo y me iba a ayudar a mi tío, que tenía un local de reparación de bicis y motos. Allí estaba siempre, incluidos los fines de semana; de eso hace más de 50 años. Aquellos tiempos nada tienen que ver con los de ahora», advierte el técnico de UAE, formación liderada por Tadej Pogacar y Juan Ayuso.
El álbum de Torralbo es un tesoro, con fotos de Indurain, Rominger, Olano, Ullrich, Juan Fernández, Chava Jiménez, Valverde, Contador, Sastre, Sagan, Basso... También hay recuerdos de su paso por los equipos Clas, Mapei, Banesto, Festina, Coast, Bianchi, Cervélo, CSC, Saxo Bank, Tinkoff o Katusha. Desde hace cuatro años trabaja para el UAE. Ha cubierto 43 Vueltas a España, 28 Tours de Francia y 24 Giros de Italia. Es un fijo de la selección española, ha sido testigo directo de tres Juegos Olímpicos (Atlanta, Londres y Río) y de 29 campeonatos del mundo. Por sus manos pasaron las bicicletas de los campeones Olano, Freire y Valverde.
«Comencé en el ciclismo a los 16 años, con Miguel Moreno, primo de mi madre, que era director del equipo Peña Manzaneque. En mi casa no querían que siendo tan pequeño estuviera por ahí con los ciclistas, pero al final me dejaron salir. En 1980 me fui a la Vuelta a España con el equipo Chocolates Hueso. Luego me llamó José Manuel Fuente, Tarangu, para el equipo Clas y desde ahí hasta ahora. Al principio trabajaba a diario, sólo descansaba el domingo para ir a misa. Creo me equivoqué, tenía que haber estudiado. Empecé BUP y lo dejé por las bicis. Llevo en este mundillo desde siempre... Es lo que hay», dice.
Torralbo, con Olano.T. Torralbo
Y lo que hay es un cúmulo de vivencias impagables. A sus 61 años es un emblema del ciclismo. En Facebock han creado la página Fans de Alejandro Torralbo. «Eso es cosa de unos gallegos que me quieren mucho. Ellos aseguran que soy el mejor mecánico del mundo, pero yo no soy el mejor, solo soy el más viejo», incide el técnico que vive en La Fresneda (Asturias).
Torralbo asegura que ahora el ciclismo es menos familiar: «Antes te ocupabas de la limpieza de las bicis, de la puesta a punto, de la presión de las ruedas, de la altura del sillín, etc. Ahora todo es diferente, trabajamos con los biomecánicos que te aconsejan en el uso de manillares, bielas, retroceso... Los mecánicos españoles siempre teníamos buen cartel, pero ahora los fabricantes nos miran de reojo, porque dicen que nosotros reparamos todo, no como otros, que cuando una pieza se rompe la tiran y buscan otra nueva. En el UAE hay más de 100 personas, con gente de 22 países, es como una empresa. Somos 11 mecánicos, parecen muchos, pero no es así, porque, a veces, hay dos carreras por semana y, además, tenemos que preparar el material en un centro que el equipo tiene cerca de Milán».
Torralbo, Torrontegui y Rominger.A. Torralbo
Ahora, todo está medido y planificado para obtener el máximo rendimiento. Una labor que ha situado al UAE en la cima. «Pogacar es un fenómeno. Nunca he conocido a nadie igual. Él dice una cosa y la hace. Trabajo con él desde 2021. Está muy pendiente del mantenimiento, pregunta por la presión de las ruedas, por los desarrollos... Es un campeón en todos los aspectos, tanto dentro como fuera de la carretera. El año pasado estuve con él en Tirreno-Adriático, París-Niza, Strade Bianche y Tour de Francia. Hicimos la última Volta a Catalunya y le acompañaré en la concentración de Sierra Nevada», señala.
El mecánico andaluz también valora la gran progresión de Ayuso. «Juan es muy completo. Recuerdo que la primera vez que coincidí con él me sorprendió que llevara las manetas de la bici hacia dentro y para abajo. Yo le decía que no entendía porqué las llevaba así, pero él me contestaba: ''Así tengo cinco vatios menos por la aerodinámica''. Ahora la UCI ha cambiado las normas y no permiten que se inclinen más de 10 grados. Ayuso no ha sido el primero en meter las palancas, recuerdo que Sastre ya lo hacía. Ayuso está pendiente de todos los avances, se preocupa de la mecánica y de la nutrición para mejorar».
En sus 45 años en el ciclismo ha presenciado historias de todos los colores, éxitos grandiosos, escándalos de tramposos y hasta el denominado dopaje mecánico. «Eso del motor escondido en las bicis no lo he visto. No es cierto, es un invento. Me acuerdo que en una ocasión decían que Lance Armstrong había utilizado un motor en una cronoescalada en Alpe d'Huez. Yo no estaba en su equipo, pero pude ver que su bici ni siquiera pesaba 6,8 kilos, que era lo permitido. Los mecánicos tuvieron que poner unas placas para llegar a ese peso. Si hubiera utilizado un motor, su bici pesaría más»..
Con Alejandro ValverdeA. Torralbo
Torralbo, que ha conocido a lo más granado del pelotón de las últimas cuatro décadas, tiene especial cariño a Olano, Tony Rominger y Carlos Sastre. «Con Abraham me entendía muy bien, él venía de la pista y eso se notaba en los aspectos técnicos. Estuve con él en el Mundial de Duitama, en 1995, el que ganó con la rueda pinchada. Todavía mantenemos contacto. Tony presentaba dos caras, como corredor tenía una mentalidad suiza, pero fuera de la carrera era muy atento, le encantaba correr con lluvia. Con Carlos tengo una gran relación, tiene muchos valores, es una persona acojonante, siempre ha estado muy atento con mi familia. En mi casa guardo una bicicleta suya. Su triunfo en el Tour ha sido lo más guapo que me ha pasado en el ciclismo. Casi nadie creía que podía ganar un Tour, pero lo ganó. Puedo presumir de haber inflado las ruedas de su bici», bromea.
El técnico cordobés también destaca la profesionalidad de Contador. «Con Alberto coincidí en el Saxo Bank. Se preocupaba de todos los detalles, de cómo mejorar la aerodinámica y aumentar la velocidad. Sabía mucho de mecánica y se interesaba hasta por las cintas del manillar. Era como un piloto de motos. Si en los entrenamientos escuchaba un ruido raro de la bicicleta me lo contaba para solucionarlo. El ciclismo era y es su pasión. Para mí, Alberto es un ejemplo».
La empatía de Contador contrastaba con la frialdad de Jan UIllrich: «Estuve con él en 2003, en el equipo Bianchi, que heredó la estructura del Coast de Juan Fernández. Era un corredor que hablaba poco, un tanque».
Torralbo sólo coincidió con Indurain en los Mundiales, llegó al Banesto por petición propia de Abraham Olano, cuando el navarro ya se había retirado. «Estaba con Miguel sólo una semana al año, con la selección, el resto del tiempo era nuestro rival. Es buena gente y de eso te das cuenta nada más verlo. Proviene de una familia trabajadora y eso se nota en su capacidad de sacrificio. Recuerdo que no le gustaba mucho el manillar de las bicis de contrarreloj», señala.
El corredor más singular con el que ha trabajado fue José María Jiménez: «Chava era capaz de lo mejor y de lo peor. Cuando me decía: ''Alejandro, mañana ponme las ruedas voladoras'', ya sabía que iba haber tarde toros. Era un genio. El Curro Romero del ciclismo. Cuando estaba bien no había nadie que lo parara. Yo le decía que era un escalador con un cuerpazo de rodador. No podía con las contrarrelojes, yo le ponía un manillar de cabra, pero él me insistía en que se lo quitara porque para lo que iba hacer no le merecía la pena».
Alejandro Torralbo, el incomparable mecánico de manos prodigiosas.
De la imagen terrible de Jonas Vingegaard tumbado en posición fetal en la cuneta, inmóvil durante minutos y abandonando después en camilla, con collarín y entubado la curva maldita de la cuarta etapa de la Vuelta al País Vasco, se pasó rápidamente al alivio con el primer parte médico: pese a la espeluznante caída, 'sólo' presentaba una rotura de clavícula y algunas costillas.
Pero la situación para el ganador de los dos últimos Tours de Francia tampoco es tan optimista para su futuro deportivo a corto plazo. Ingresado en el Hospital Universitario de Araba (Vitoria), al día siguiente las pruebas médicas descubrieron un neumotórax (fugas de aire en el espacio entre los pulmones y la pared torácica). A falta de menos de tres meses para el arranque de la Grande Boucle en Florencia y tras ser pasar por el quirófano, todos está en el aire para el danés.
Este mismo lunes, Merijn Zeeman, director deportivo del Visma Lease a Bike, hizo una actualización del estado de salud de Vingegaard en declaraciones a Het Nieuwsblad tras haber hablado directamente con Trine Marie Hansen, la esposa de Jonas. "Cada día está relativamente mejor, pero todavía está en el hospital. Eso dice suficiente. Por el momento, Jonas no piensa en si llegará al Tour o no", aseguró.
"Jonas seguramente se perderá el training camp en altitud en Sierra Nevada que íbamos a realizar a partir del 6 de mayo. Si va al Tour, tendremos que hacerlo por una ruta diferente. Si no funciona, tendremos que idear un escenario diferente. Sólo irá al Tour si está al 100%", señaló Zeeman. El calendario de Jonas, además de la concentración en Sierra Nevada, incluía su participación en el Criterium du Dauphiné (del 2 al 9 de junio), que ya ganó el año pasado. De momento, nada es seguro.
El director deportivo del Visma también habló sobre su otra estrella herida. Wout Van Aert, ausente en las clásicas de primavera tras la caída en la A través de Flandes en la que se rompió la clavícula, también está de momento lejos de la bicicleta. En el caso del belga, en sus planes estaba su debut en el Giro de Italia. "Está empezando a quedar muy poco tiempo para Wout y el Giro. Esta semana esperamos comprender mejor lo que será posible y lo que no", aseguró Zeeman. "Una cosa está clara. Si empieza en el Giro será al 100%. No envías a un ciclista a una gran vuelta sólo para seguir adelante".
Juan Ayuso, en otro ejercicio pletórico, se anotó la Itzulia maldita, la marcada por la colección de huesos fracturados, la saturación de visitas hospitalarias y la del estrés del servicio de ambulancias. El chaval del UAE rubricó una jornada espléndida para la nueva generación del ciclismo español. Carlos Rodríguez, su gran rival en categorías inferiores, se fugó con el corredor criado en Jávea y, con permiso de su compañero de escapada, ganó la última etapa y terminó segundo en la general.
Ayuso y Rodríguez inscribieron sus nombres en el libro de oro de la ronda vasca y, al menos provocaron, un momento de alegría para un ciclismo muy castigado en las últimas citas. Y es que esta edición de la Vuelta al País Vasco siempre será recordada por la acumulación de trampas que segaron las trayectorias de los representantes más granados del pelotón. El jueves, una curva maldita en el descenso del puerto de Olaeta provocó una espeluznante caída en la que Vingegaard se destrozó una clavícula, varias costillas y sufrió un neumotórax que pone en peligro su participación en el Tour de Francia. Remco Evenepoel se retiró por una lesión de clavícula; Primoz Roglic, por erosiones en una pierna; Jay Vine, por fractura de vértebras cervicales. El viernes se cayó Mikel Landa por rotura de clavícula derecha y de dos costillas, y en los prolegómenos de la carrera abandonó Tom Pidcock.(este domingo participará en la París-Roubaix). Un doloroso parte médico que hace reflexionar sobre las medidas de seguridad y los excesos de unos corredores presionados por directores y patrocinadores. No todo vale para la captación de audiencias y premios. La prudencia y el sentido común son un grado. Eso lo sabe bien Juan Ayuso, que en las últimas dos jornadas arriesgó lo mínimo para apostarlo todo en la última jornada de una Vuelta al País Vasco, con salida y llegada a Eibar. Una clausura salpicada con seis cotas que hacían complicadísimo el control de la carrera por parte del Lidl, el equipo del líder, el danés Mattias Skjelmose, que tomó la etapa con sólo dos segundos de ventaja sobre el germano Maximilian Schachmann y cuatro sobre Ayuso. Todos en un puño.
El UAE movió la carrera con inteligencia, lanzando por delante a Marc Soler y a Igor Arrieta, que se colaron entre varios grupos que precedieron al pelotón principal. La etapa llegó a su punto culminante a falta de 29 kilómetros para la meta, cuando Carlos Rodríguez aceleró y tras él saltó Ayuso para descolgar a Skjelmose. El joven español (21 años) era líder virtual en el último tramo, en el que contó con la excelente ayuda de Soler. A falta de 16 kilómetros, el chaval del UAE volvió a dar un impulso extra y sólo Carlos Rodríguez pudo aguantar su ofensiva. Festival de la nueva savia del ciclismo español.
Ayuso y Rodríguez colaboraron en el último ascenso, Urkaregi, para abrir hueco. Una sincronía de esfuerzos que proporcionó los frutos deseados. Ambos, que se presentaron solos en la meta, pactaron el reparto del botín: Etapa para el del Ineos y general para el del UAE. Rodríguez, que agradeció a Ayuso que no peleara por el triunfo parcial, tuvo el premio extra del segundo puesto en la general, por sólo un segundo aventajó a Skjelmose.
Esta victoria es el mejor resultado de la temporada de Carlos Rodríguez. Para Ayuso es la continuación de una campaña espléndida, con triunfos en Faun-Ardeche Classic y en la Tirreno-Adriático (una etapa y segundo clasificado) y podios en Trofeo Laigueglia y Faun Drome Classic.
Cruza la meta mostrando cuatro dedos de la mano derecha tras imponerse en el sprint de clausura de la Volta a Catalunya. Un póquer de victorias para un devorador insaciable. Tadej Pogacar, el escalador soberbio y autor de escapadas épicas, también avasalla a velocistas. En la ronda catalana ha vuelto a humillar a sus enemigos, con cuatro triunfos de etapa, la clasificación general y los premios de la Montaña y Puntos. Una bestia con cara de ángel que sólo deja las migajas.
El esloveno ya abruma con un inicio de temporada espléndido y un palmarés envidiable. Ha ganado la Volta y la Strade Bianche. En la Milán-San Remo fue tercero. A su 25 años ya acumula 69 victorias. Con sus exhibiciones encandila al público y frustra a sus adversarios, que ya han aprendido a pelear por botines secundarios. «Pogacar está a otro nivel, cuando salta es absurdo intentar irse con él», decía el colombiano Egan Bernal el pasado sábado, cuando el esloveno se fugó a falta de 30 kilómetros para imponerse en el cima del puerto de Queralt.
El escalador del Ineos, que esta semana ha exhibido la mejor versión de los últimos años, se tuvo que conformar por pugnar con Mikel Landa por acceder al podio. Ser el escolta de Pogacar ya es un privilegio. Sólo Jonas Vingegaard es capaz de retarle en las cumbres del Tour de Francia. Van der Poel y Wout Van Aert también osan desafiarle en los Monumentos.
Landa, que ahora ejerce como lugarteniente de Remco Evenepoel y que en la Volta ha estado espléndido, se rinde ante la superioridad de Pogacar. «Está muy fuerte y es muy difícil plantarle cara. Todos esperamos a que en algún momento muestre debilidad», explicaba el alavés.
Los rivales de Pogacar aprenden a competir en un plano inferior. «Es una pena que esté Pogacar, porque entonces la victoria es más difícil», confesó Landa tras terminar segundo en la etapa de la Volta con meta en Port Ainé, en la que puso a prueba al esloveno con un ataque a falta de 7,4 kilómetros para el final. «Sabía que Pogacar, con mi ataque se iba a calentar. Tenía la esperanza de irme con él y aguantar hasta el final, pero desde un principio he visto que no podía. Estoy contento con la segunda plaza. Mi objetivo era sacar un poco más de ventaja al tercero», dijo tras llegar a la meta 48 segundos después que el doble vencedor del Tour de Francia.
«La baza de Pogacar nunca falla», recalcaba Marc Soler, gregario del esloveno y que este domingo buscó sin éxito el triunfo de etapa.
Joxean Fernández Matxin, mánager del UAE, se mostraba orgulloso de su pupilo: «Siento que estamos viviendo una época especial para el ciclismo y queremos formar parte de ella. Somos personas normales disfrutando como niños mientras trabajamos duro».
Geraint Thomas, ganador del Tour de 2018, tampoco esconde su admiración por Pogi :«En los años venideros dejará un legado enorme, como uno de los mejores ciclistas de la historia».
«No sólo es el más fuerte, también es el más inteligente», comenta el danés Mattias Skjelmose.
Pogacar recoge los elogios con agrado y afirma que está atravesando por un ciclo espléndido. «Nunca he estado más en forma ni me he sentido tan cómodo en la bicicleta. He dado un paso más para disfrutar e ir cada día con una sonrisa. Me siento bien en los entrenamientos. Estoy muy contento y esto, a veces, es más importante que los números», aseguró al termino de la etapa de este domingo en Barcelona, en la que superó con holgura a los franceses Dorian Godon y Guillaume Martin.
«Esta semana ha significado mucho para mí. En la temporada pasada tuve un medio año duro y empezar este curso con estos triunfos es fantástico. Esta victoria me da mucha confianza. Estoy en muy buena forma y en buen camino para afrontar el Giro y el Tour», añadió.