La selección española de fútbol se enfrentará a Croacia, Inglaterra y República Checa en primera ronda de la Nations League, según deparó el sorteo celebrado en Bruselas, en el marco del 50º Congreso de la UEFA.
La Roja, vigente campeona de Europa y finalista ante Portugal en la última edición de la Nations League, se volverá a ver las caras con los Three Lions, a los que derrotó en la final de la Eurocopa 2024. También jugará contra Croacia, a la que se impuso en la final de la competición en 2023.
Portugal se medirá con Dinamarca, Noruega y Gales, mientras que los rivales de Francia serán Italia, Bélgica y Turquía. Alemania, Países Bajos, Serbia y Grecia completan el otro de los cuatro grupos de la Liga A.
La competición arrancará el próximo septiembre, después del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Los dos primeros clasificados de cada grupo disputarán los cuartos de final, a finales de marzo de 2027.
Nico Williams, titular esta noche en el derbi vasco de semifinales de Copa del Rey, es el nombre propio de la temporada en el Athletic Club y uno de los futbolistas a los que se sigue más de cerca en la Federación Española de Fútbol. En Bilbao por su salario, renovado al alza en verano, y por un curso que se ha puesto cuesta arriba por la eliminación en Champions y por la irregularidad en Liga. Y en Las Rozas por la preocupación de cara al próximo Mundial. Siempre con el nombre de Nico pegado al de una lesión que da miedo a los futbolistas por su difícil solución: la pubalgia, cuyo único tratamiento suele ser el descanso.
El delantero lleva jugando con dolor en la zona de la ingle desde el final de la temporada pasada. Se exprimió para acompañar al Athletic a puestos Champions después de ser parte de la España campeona de Europa, pero este curso los dolores han ido a más hasta el punto de condicionar su día a día y de permitirle disputar sólo una vez dos partidos completos de manera consecutiva: en diciembre, contra el Atlético en Liga y el PSG en Champions. En los demás, o se ha quedado en el banquillo o no los ha terminado.
De hecho, sólo ha podido disputar tres de los ocho encuentros de la liguilla de Champions, una ausencia clave en el devenir de los rojiblancos, y en Liga sólo ha jugado tres partidos completos sumando cuatro goles y tres asistencias, números que están lejos de lo que aportaba en años anteriores (5 y 13 en el curso 23-24, por ejemplo).
Renovación por ocho temporadas
Por si fuera poco, la situación se ha complicado todavía más, obligando al Athletic y al futbolista a elegir las 'guerras' en las que debía pelear. No jugó en las semifinales de la Supercopa contra el Barça, pero sí una semana después en Copa contra la Cultural. Jugó ante el Mallorca en Liga, pero paró contra el Atalanta en Champions antes de salir media hora ante el Sevilla, donde sintió bastante dolor, para volver a quedarse fuera en Europa en el decisivo duelo ante el Sporting de Lisboa. Tres días después, fue titular en el derbi vasco de Liga, participó 20 minutos en Copa contra el Valencia y recuperó la titularidad en Liga contra el Levante.
Ernesto Valverde ha ido dosificando al futbolista y a sus dolores dentro de una situación que trae de cabeza al jugador, a su entorno, al club y a los preparadores que han trabajado y trabajan con él. Un día a día problemático en la que hay demasiados intereses cruzados. El Athletic, que paga su sueldo y que le renovó en verano por ocho temporadas más a razón de diez millones por curso, le necesita más que nunca, y Nico se ve en la obligación de ayudar hasta el límite a pesar de que en condiciones normales, que no son las actuales, lo ideal sería parar durante varias semanas e incluso haber pasado por el quirófano antes.
Pero eso, claro, sería no pensar en el presente, algo que el Athletic, 10º en Liga con seis puntos sobre el descenso y a seis de Europa, no se puede permitir. En San Mamés no se quiere oír hablar del Mundial y se exprimen las opciones para tratar al futbolista sin necesidad de un parón demasiado extenso. Una decisión que, según ha podido saber este periódico, ha provocado las idas y venidas de expertos en la lesión, que consideran que lo mejor es parar pero cuya respuesta choca de frente con los intereses del club. Tanto que algunos han durado menos de un mes trabajando con el jugador.
Nico Williams, calentando en Mestalla.Ana EscobarEFE
«Se ha visitado a cuatro especialistas y no ha funcionado el tratamiento aplicado», reconoció hace unos días Mikel González, director general del Athletic. «Estas pubalgias no se suelen operar porque puede ser de tres a seis meses de baja y no te garantizan resultados. Descartamos la operación», resumió, insistiendo en que Nico está poniendo «su compromiso con el Athletic por encima del Mundial». «Sabe que está jugando limitado, pero antepone el club a otras cosas», añadió. En la Federación, mientras, dan por hecho que no podrán contar con él a su mejor nivel durante la Copa del Mundo, y calculan su descanso durante los primeros días del torneo para tirar de él en las eliminatorias.
La realidad de Nico es similar a la que vivió Unai Simón antes de la última Eurocopa. Jugó con dolores en la muñeca durante el curso y el torneo y se operó después, ya sin la presión del club y de la selección. La pregunta es si es mejor un Nico limitado o un Athletic sin Nico durante un tiempo. La temporada dirá.
Los días transcurren plácidos, y anónimos, para Luis de la Fuente y su equipo de trabajo. Como viene haciendo desde que llegó, en estos periodos de entreguerras (la última concentración fue a mediados de noviembre y la siguiente será a últimos de marzo) el chat de Whatsapp y las reuniones por videoconferencia con los que no están físicamente en Mdrid a principios de semana (lunes o martes) en Las Rozas son el epicentro del trabajo. El seleccionador esta cómodo con su grupo: Juanjo González, segundo entrenador. Carlos Cruz, preparador físico. Miguel Ángel España, preparador de porteros. Pablo Peña, coordinador de análisis. Alberto de la Fuente, su hijo, técnico auxiliar y Javier López-Vallejo, psicólogo.
Se dividen los jugadores a seguir durante el fin de semana y luego hay una puesta en común. Y es en estas puestas en común donde, desde ya, De la Fuente y los suyos tratan de prever el futuro. ¿El motivo? A día de hoy, a falta de un mes y medio para la próxima convocatoria, y a poco más de tres de la lista del Mundial, las sombras, las dudas, asaltan una parte nada desdeñable de lo que se suponen los cimientos de España, de la España campeona de Europa y número uno del ranking mundial. En marzo, concretamente el viernes 20 de marzo, el técnico riojano dará a conocer a los que jugarán contra Argentina la Finalissima en Doha el día 27 (después habrá un amistoso, también en Doha, contra Egipto). La lista del Mundial la ofrecerá en la última semana de mayo. Pero, ¿cuáles son esas dudas? ¿De dónde vienen? ¿A qué lugares afectan? No son pocas, y hablaremos sólo de los que, en condiciones normales, serían titulares.
PORTERÍA. El miércoles, en el foro Future Makers de EL MUNDO, el seleccionador habló en voz alta: "Lo ideal es tener cinco jugadores de primerísimo nivel por puesto". Es un poco lo que le ocurre en la portería, donde Unai Simón, David Raya y Alex Remiro han venido siendo fijos. Pero la irrupción, estruendosa, de Joan García ha abierto el debate. Nada hace pensar en que De la Fuente no mantenga la confianza en el portero del Athletic de Bilbao, pero las dudas han surgido. Y han venido para quedarse. De hecho, es muy difícil pensar en que el portero del Barça no estará en la próxima lista. Otra cosa es que juegue.
DEFENSA. Aquí empiezan los problemas de verdad. Carvajal no es una opción real en estos momentos para el lateral derecho, con apenas 29 minutos en los últimos nueve partidos y con los médicos del club blanco emitiendo malas señales sobre esa rodilla. Laporte no jugaba (lo hizo el miércoles) ni un minuto desde mediados de diciembre. Le Normand fue titular el pasado sábado contra el Levante después de tres meses sin serlo, primero por una lesión y después por decisión de Simeone. La última vez que había estado en el once titular en Liga o Champions había sido el 27 de octubre. Del resto, asusta la baja forma de Huijsen y de Vivian. Cubarsí y, de repente, Eric García y Pubill, del Atlético, emergen como únicas soluciones hoy. En el lateral izquierdo, tanto Cucurella como Grimaldo andan bien.
CENTRO DEL CAMPO. Un poco de esperanza. A la solvencia, y brillantez, de Zubimendi, el mejor mediocentro del mundo ahora mismo, se une la que, ahora sí, parece recuperación definitiva de Rodri, que ha completado los últimos tres partidos de Premier y participado en otros dos de FA Cup y Champions. Sin embargo, los dos interiores titulares, Fabián Ruiz y Pedri, andan lesionados ahora. No parece nada grave en ninguno de los casos (molestias en la rodilla del andaluz y problema muscular del canario) pero el cuerpo técnico de la selección permanece atento. Lo que sí preocupa, y mucho, es la lesión de Mikel Merino, una fractura por estrés en su pie derecho de la cual no están claros los plazos de recuperación. Se habla de que empiece a jugar a finales de abril, pero no hay nada seguro.
DELANTERA. Deteniéndose en esta zona del campo, dos de los tres titulares parecen ir con normalidad. Lamine Yamal, tras su difícil inicio de temporada, comienza a coger velocidad de crucero, y la constancia es la mejor forma de definir el papel de Oyarzabal, que si no pasa nada será el delantero centro titular en el Mundial. Así que todas las incógnitas se dirigen a Nico Williams y su pubalgia. La sombra de la operación planea sobre el chico, que parece algo reacio a meterse en el quirófano. En resumen, medio equipo titular en la final de la Eurocopa, que podría volver a serlo en el debut en el Mundial si estuvieran bien, camina con dificultades hacia la cita. Alternativas hay, y muchas en algunos casos. Pero la vista gira primero hacia los que tocaron la gloria en Berlín.
Luis de la Fuente, entrenador de la selección española de fútbol, inauguró este miércoles el evento Future Makers de EL MUNDO, un foro que conecta a jóvenes, expertos y organizaciones con el objetivo de dar voz y herramientas a quienes quieren entender, cuestionar y participar activamente en el campo que vive nuestra sociedad. El seleccionador fue el protagonista de una charla con el director de EL MUNDO, Joaquín Manso, en la que puso en valor "saber adaptarse a los tiempos y las circunstancias".
De la Fuente ha sido la estrella inicial del foro, que se ha desarrollado en colaboración con The European House Ambrosetti y patrocinado por Amazon, Astrazeneca, Cunef, EY, Fever, Fundación La Caixa, Generali, Glovo, Marina de Empresas, Philip Morris y Telefónica. En él, el técnico que lideró a España en la Eurocopa conseguida en 2024, puso de ejemplo su historia ante un público plagado de jóvenes en la Casa Encendida de Madrid.
"Yo soy de Haro. Me fui de mi pueblo con 15 años, en los 70, con lo que eso implicaba. Los jóvenes teníamos muchísimos problemas, con las penurias de ese tiempo, y desde esa edad fui autosuficiente", recordó. "Ganaba mi dinero para pagar mi ropa, mis estudios... La vida te pone a prueba y hay que adaptarse a los tiempos".
ALBERTO DI LOLLI
Cuestionado sobre la importancia del grupo y el trabajo en el éxito de la selección, De la Fuente fue muy claro: "La palabra 'suerte' solo la utilizan los mediocres que quieren desprestigiar a aquellos que tienen éxito. Yo no he querido que me regalen nunca nada. Me lo he ganado todo a puro huevo. No hay que bajar los brazos nunca, hay que ser un luchador constante. El talento es algo innato, pero si no se trabaja te quedas en la mediocridad. El talento sin actitud no sirve de nada".
Y centró su discurso en los jóvenes futbolistas y en la figura de Lamine Yamal. "Lamine debutó con nosotros con 16 años y metió un gol. Hoy tiene 18. Son personas inteligentes, maduras, con gran responsabilidad y con talento. Si eso lo agitas sale gente brillante. ¿Quién os va a decir que después de hacer bien vuestro trabajo no te puedes ir a Ibiza o no te puedes comprar un coche?".
Para terminar, el seleccionador dio su opinión sobre la final del Mundial 2030, que todavía no tiene sede y que Marruecos pelea por albergar: "Me gustaría que la final del Mundial se jugara en España y en Madrid. Hay que dotar a la final de una infraestructura importante y sería un lugar ideal. Y me gustaría ser yo el seleccionador", bromeó.
Antonio Ramallets Miró fue un niño pequeño y gordito al que mandaban a la portería (hecha de libros o abrigos), en los partidos callejeros en el barrio barcelonés de Gràcia, donde se crio a caballo de la guerra (nació en 1924). El prestigio en la pandilla se lo ganaba porque era el mejor confeccionando balones de trapo, con una piedra en el núcleo para darle peso, y mondas de naranja en una capa intermedia. Estiró, adelgazó e insensiblemente fue rompiendo en un buen portero. Primero en los equipos de barrio, de menor a mayor, hasta que ya con 20 años le fichó el Europa, uno de los 10 fundadores de la Primera División, pero que a la sazón estaba en Tercera. Un año de suplencia, otro de titularidad y luego la mili. Le tocó hacerla en Marina, y el periodo de instrucción lo hizo en San Fernando, en cuyo equipo jugó algunos partidos hasta que le destinaron a Mallorca.
El equipo titular de la isla militaba entonces en Segunda. Le probó, le incorporó y una lesión del titular, Sureda, le permitió asentarse y jugar temporada y media a satisfacción. El Barça, atento, le fichó en plan promesa en cuanto se licenció y nada más llegar le cedió a modo de prueba al Valladolid para una fase de ascenso de Tercera a Segunda. El equipo castellano ascendió y pretendió prorrogar la cesión, pero no hubo acuerdo.
Así, en la temporada 1947-48 quedó incorporado a la plantilla del Barça, si bien como quinto portero, tras Velasco, Quique, Valero y Font, así que pasó dos años jugando amistosos menores. El panorama se le fue despejando porque salieron Valero y Font, con lo que ascendió dos peldaños, aunque seguía sin jugar. En la 49-50, Quique tuvo una lacerante lesión de rodilla («si no me llega a pasar eso nunca hubieran oído hablar de Ramallets», solía decir) y el joven de Gràcia pasó a ser el primer suplente del consolidadísimo Velasco. Ramallets ya tenía 25 años, pero a esa edad aún se consideraba inmaduros a los porteros. Se estimaba que el conocimiento pleno del puesto sólo llegaba tras mucho tiempo de práctica. Pero al menos viajaba con el equipo y en el viejo campo de Les Corts se sentaba en el banquillo junto al entrenador, y no en la grada. No estaban autorizados los cambios, salvo el del portero y sólo en caso de lesión, así que era el único suplente en los viajes y en el banquillo.
En esas estábamos. Velasco se lesionó el 20 de noviembre de 1949 en Balaídos, en una salida temeraria a los pies del céltico Germán Waidele, un impetuoso delantero hijo de alemán y gallega al que apodaban Mekerle. La valentía para tirarse de cabeza, en modo zambullida de piscina, a los pies del delantero que llegaba sólo era una de las características de Velasco, que luego prolongaría Ramallets, siempre muy atento en sus tres temporadas de aprendiz a lo que hacía el titular. Es una suerte ya olvidada, por cierto. Ahora los porteros prefieren plantarse a la argentina, como innovó Gatti, pero en aquel tiempo muchos porteros volaban de frente cuando percibían que el balón se le escapaba un poco largo al atacante. Era una jugada que producía escalofríos y daba lugar a lesiones, repartidas entre delanteros (el que metía la pierna se exponía a fractura de tibia por efecto palanca cuando le caía sobre la pierna el cuerpo del guardameta) y porteros, que se exponían a golpes en la cabeza o fracturas de clavícula. En esta ocasión una bota de Mekerle, que intentó saltar a última hora, impactó con un ojo de Velasco, con grave consecuencia. Sufrió un desprendimiento de retina, estuvo de baja bastantes meses y cuando regresó nunca fue el mismo. No llegó a recuperar la plena visión.
Ramallets, durante el España-Inglaterra del Mundial de Brasil en 1950E. M.
Eso dio oportunidad a Ramallets de jugar el resto de la Liga, y cumplió. El Barça terminó quinto, el mismo puesto en que lo dejó Velasco. Era rápido y elástico, seguro en el blocaje (otro aspecto hoy olvidado) y reproducía exactamente las valerosas zambullidas de Velasco. Después de la Liga se jugaba la Copa, y en ella se comió cinco goles en El Sardinero que hicieron que el Barça cayera en octavos, pero no se le culpó de ninguno de ellos.
Ese verano se iba a disputar el Mundial Brasil 1950, primero de la posguerra, segundo al que acudía España, que de los tres anteriores sólo había jugado el de 1934, y también en el equipo nacional se iban a producir alteraciones en la meta. Venía siendo titular el formidable Iñaki Eizaguirre, donostiarra, hijo de Agustín Eizaguirre, portero de la Real Sociedad en la preguerra. Iñaki empezó en el equipo familiar, pero pronto saltó al Valencia, muy fuerte en esos años. El número dos de la selección venía siendo el madridista Bañón, y también contaba mucho Acuña, del Deportivo, espectacular y más arrojado todavía que Velasco. Había un cuarto, Lezama, del Athletic, un niño de la guerra hecho futbolista en Inglaterra.
Justo esa temporada 49-50, Quincoces, entrenador valencianista, prefirió para la portería a Antonio Pérez, un ex del Atlético Aviación, y relegó a la suplencia a Iñaki Eizaguirre, ya algo fondón. Pero, paradoja, la selección siguió contando con él, que pese a su inactividad de club jugó los dos partidos con Portugal que nos clasificaron para Brasil. El seleccionador era Guillermo Eizaguirre, sin parentesco con Iñaki, pero también ex portero, coetáneo del padre, Agustín, lo que quizá influyó. Guillermo había sido célebre por sus elegantes vuelos y sus llamativos jerséis coloreados, con dibujos geométricos, rareza en la época. También fue un gran meta, suplente de Zamora en la selección. Bañón, por su parte, sufrió una tuberculosis que le hizo perder la portería del Madrid y le retiró con 27 años.
Como preparación para el Mundial se programó un viaje a México para jugar dos partidos con la selección de allá. En las fechas de la gira quedaban pendientes las semifinales y la final de Copa y, por supuesto, no viajó ningún jugador de los cuatro semifinalistas (Athletic de Bilbao, Valladolid, Valencia y Madrid). Se confeccionó un grupo que mezclaba internacionales cuajados con jóvenes emergentes merecedores de una oportunidad. Había dos porteros: Dauder, del Tarragona, comprometido ya para la siguiente temporada por el Atlético (flamante campeón de Liga) y Ramallets, al que la prensa madrileña aún citaba como mallorquín. Dado que había empezado a sonar en el Mallorca, se pensaba que era de allí, tan poco se sabía de él. Lo previsto era que jugara Dauder, pero se dislocó un hombro en el primer entrenamiento, así que la portería fue para Ramallets, que hizo dos estupendos partidos, uno empatado y el otro ganado por los nuestros.
A eso siguieron, ya terminada la final de Copa, dos partidos de preparación en Madrid ante el Hungaria, el equipo de exiliados del comunismo en el que apareció Kubala en España, al final de los cuales se hizo la lista definitiva de 22 jugadores, según el tope establecido por la FIFA. La mayoría de selecciones duplicaba los 11 puestos, pero Guillermo Eizaguirre pensó que lo prudente era llevar tres porteros a costa de ir con un solo extremo izquierda, Gaínza. Los dos primeros eran, según lo previsto, Iñaki Eizaguirre y Acuña. Para tercero se optó por Ramallets mejor que Lezama, reciente campeón de Copa con el Athletic, en la idea, que aún persiste, de que es mejor para ese puesto un joven sin pretensiones de titularidad que un veterano poniendo caras.
El portero del Barcelona, Joan García.Miguel OsesAP
El día de la partida se produjo un curioso y feo incidente en el aeropuerto de Barajas. Guillermo Eizaguirre comentó: «Las maletas se dejan ahí y que las recoja el gallego». Lo de «el gallego» era un genérico que aludía a los cargadores de maletas del aeropuerto de Madrid, en la época en general gallegos, del mismo modo que los serenos eran asturianos o los propietarios de restaurantes baratos, zamoranos. En ciertos oficios, paisanos tiraban de paisanos y acababan por regionalizar un oficio. Acuña entendió que iba por él, se encaró con el seleccionador y éste, que tenía todas las características de señorito infatuado y había hecho la guerra como capitán de la Legión, se encampanó en vez de aclarar el equívoco y tuvieron una bronca de órdago. Hubo que agarrarles y exigió que Acuña no viajara. A duras penas pudieron convencerle entre el presidente, Muñoz Calero, y el entrenador, el sabio y prudente Benito Díaz, y para evitar el escándalo consintió.
Llegados a Brasil, Iñaki Eizaguirre dejó en los entrenamientos una sensación de falta de forma. Pese a ello, y dado que a Acuña no lo quería ver ni en pintura Guillermo Eizaguirre y que Ramallets sólo había jugado hasta entonces 16 partidos en Primera, se decidió que el veterano ocupara la portería el primer día ante Estados Unidos. Estuvo mal en el gol de los norteamericanos (España llegó al 81' perdiendo 0-1, y luego marcó tres goles en serie), y dio otras muestras de inseguridad. Así que en el segundo partido, ante Chile, Guillermo Eizaguirre y Benito Díaz convinieron en que lo conveniente era tirar de Ramallets (aún el mallorquín en las páginas de la prensa) pese a que en su ataque estaba un reputadísimo delantero llamado Robledo, criado en Inglaterra, delantero del Newcastle y célebre por sus poderosas cargas a los porteros. Ganamos 2-0 y Ramallets estuvo impecable. Así que repitió ante Inglaterra, que acudía a su primer Mundial, ganamos 1-0 y el novato estuvo cumbre. Ese día Matías Prats le llamó El gato con alas, toda España supo que no era mallorquín, sino de Gràcia, y el Barça y la selección tuvieron portero para 10 años. Las aguas se habían ido abriendo ante él, como las del Mar Rojo ante Moisés, y en unos meses pasó del anonimato a la gloria.
Parecido fue el más reciente y conocido caso de Casillas. Llegó al Madrid en la 99-00 por una lesión de Illgner y una pésima racha de Bizzarri, mientras el club, consciente del problema, había fichado a César para el curso siguiente. Cumplió, ganó la Champions y viajó como tercer portero, tras Molina y Cañizares, a la Eurocopa de Bélgica y Países Bajos 2000. En su segunda temporada aguantó la titularidad, pero en la parte final de la 01-02 la perdió. A la final de Champions en Glasgow viajó como suplente de César. Pero éste se lesionó, le tocó salir en el 68' e hizo tres paradas milagrosas.
Para el Mundial de Corea y Japón 2002 habían sido seleccionados Cañizares, Ricardo y Contreras. Cañizares se rompió accidentalmente el tendón del dedo gordo del pie, fue llamado Casillas de urgencia gracias a esa lesión de César y a su fantástico final de partido, convenció en los entrenamientos, pasó por delante de Ricardo y Contreras, y tres penaltis detenidos ante Irlanda (uno en el partido, dos en la tanda) le elevaron a héroe nacional un mes y un día después de Glasgow. La moraleja sería que el talento superior siempre acaba por abrirse camino. Y la pregunta ahora es si Joan García necesitará también que se vayan abriendo las aguas ante él, o si no le hará falta.
Fue campeón de Europa, del mundo, de la Champions, de la Liga... De todo. David Villa (Langreo, 1981) se sienta con EL MUNDO en Yeda, a donde acude como embajador de LaLiga para ser parte de una Supercopa que salvará a su excompañero Xabi Alonso o encumbrará a Pedri y Lamine Yamal, futbolistas estrella del Barça y de la selección que El Guaje espera gobiernen el próximo Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
Usted ganó la Eurocopa en 2008 y después el Mundial en 2010. Una situación a la que ahora se vuelve a enfrentar la selección. ¿Ve similitudes?
Más que la comparación, veo posibilidades de que puedan ser campeones y repetir aquello. No porque lo diga yo, sino porque lo han demostrado ellos cada vez que entran al campo. Han demostrado al mundo que pueden ganar a cualquiera.
¿Algún consejo?
Es difícil aconsejarles, pero por decirles algo diría que la dificultad de un Mundial es que muchas veces no tienes que ser el mejor equipo durante un momento concreto, sino que tienes que ser constante durante el torneo porque un día malo te envía a casa, que es lo que nos pasó a nosotros en 2006. Sobre el papel parece que no habrá problemas en pasar el grupo, pero hay que estar atentos en las eliminatorias.
En cuanto a los jugadores, son todos elite, pero hay uno que parece un escalón por encima de los demás: Lamine Yamal. ¿Cree que se pone mucha presión sobre un único futbolista?
Fuera puede ser, dentro no creo. Conociendo a Luis de la Fuente y cómo trabaja su cuerpo técnico, son conscientes de la importancia del grupo. Nosotros creo que no teníamos ese tipo de jugador, los teníamos muy buenos, pero no ese tipo. Obviamente es bueno para la selección y son todos conscientes de cómo se tiene que plantear todo para ganar ese Mundial.
¿Cómo le ve a nivel personal?
Es difícil analizarlo todo porque para eso hay que ponerse en su pellejo. Es muy joven y con una repercusión mediática que no sé si ha existido alguna vez. No recuerdo que Messi y Cristiano tuvieran ese foco con su edad. Y ya no te digo Xavi, Villa o Iniesta. Futbolísticamente es un fuera de serie y creo que tenemos que ayudarle y disfrutarle. Él demuestra cada día las posibilidades que tiene como futbolista y su techo lo marcará él. Da la sensación de que no tiene.
De la Fuente ha ido variando delanteros en sus convocatorias. ¿Ve en Gonzalo García un perfil necesario?
Creo que hay el mismo debate en todas las posiciones y que es bueno que haya alternativas y jugadores diferentes. Gonzalo está haciendo grandes partidos con el Madrid, marcando y llamando la atención. Seguro que Luis le tendrá en cuenta, pero es que hay muchos que han entrado en la selección y pueden hacer las cosas bien, como Oyarzabal, Ferran, Morata y Samu.
Usted coincidió con Xabi Alonso, ¿observa cosas de su época de futbolista en la manera de entrenar y el estilo del Madrid?
Es difícil analizarlo. Como compañero era un espectáculo, tanto en lo futbolístico como en lo personal. De esos jugadores que ya veías que acabaría de entrenador porque era una extensión del banquillo en el campo. Como entrenador veo los éxitos que está teniendo. No es fácil llegar a entrenar al Madrid con una corta trayectoria y le deseo suerte, que tenga una carrera tan exitosa como la que tuvo como futbolista.
Alonso, Cesc, Xavi, Torres, Arbeloa... ¿A usted no le ha picado el gusanillo de entrenar?
Hay que hacer balance y tener un equilibrio, a mi no me gusta entrenar. Hay grandísimos entrenadores de nuestra generación, pero a mí no me gusta.
¿Qué había de especial en esa generación para que hayan salido tantos entrenadores?
Era especial. Entrenar es realmente una vocación. Tienes que tenerla. E igual que yo tuve vocación por jugar al fútbol, no la tengo como entrenador. Ellos sí. De hecho la mayoría no se han tomado ni un año, han acabado de jugar y se han puesto a entrenar por las ganas que tenían. Incluso se han retirado para ponerse a entrenar porque les gustaba más. Yo eso nunca lo he tenido.
Usted es más del negocio, ¿no? Tiene sus academias, su agencia de representación...
Ahí estoy más contento, más involucrado y más preparado. Llevo viviendo el fútbol desde niño, he tenido la suerte de ser profesional y al final no puedes irte de este mundillo. Estoy contento por ayudar desde otra parte, especialmente con las academias que me hace muy feliz estar cerca de ellos y ayudarles.
Su hijo juega en la cantera del Atlético.
Es un orgullo y una alegría. Pase lo que pase, y como dicen los niños de su edad ahora, poder ser futbolista es 'random'. Es tan difícil que nunca sabes. Pero estoy contento porque le veo disfrutar y con ganas. Me gusta mucho que lo haga, porque el fútbol te inculca unos valores muy grandes más allá de ser futbolista.
¿Cómo actúa en la grada habiendo sido una estrella?
Intento ser un padre que le acompañe, intentando estar en todo lo que puedo. De hecho ahora que soy embajador de LaLiga, saben perfectamente que me tienen que poner los eventos entre semana. Por ejemplo, vuelo ya esta misma noche a Madrid para poder ver su partido el sábado. Me gusta estar con él, apoyarle y escucharle, porque más allá de estar dándole consejos todo el día me gusta que él me pregunte, y cuando tengas dudas, intentar ayudarle. No porque yo haya nacido aprendido, sino porque he pasado por las etapas que él está pasando. Pero lo vivimos los dos como algo que hoy nos hace felices, no con una obsesión de tener un futuro como futbolista porque tiene 12 años.
Los ingleses inventaron el fútbol (1863) y lo extendieron por el mundo al tiempo que sus ferrocarriles, pero cuando en 1904 se creó la FIFA no quisieron tratos con advenedizos. Cambiaron de idea en 1906 porque en 1908 se iban a celebrar en Londres los Juegos Olímpicos, querían el fútbol en el programa oficial y llamaron a la puerta de la FIFA, que aceptó tan entusiasmada la incorporación de los inventores que nombró como nuevo presidente a un inglés, Daniel Woolfall. En 1920 se salieron porque se rechazó su exigencia de expulsar a los países derrotados en la I Guerra Mundial. Regresaron en 1924, pero se volvieron a salir en 1928 porque no se aceptó letra por letra su definición de amateurismo, tema muy en boga entonces por el conflicto entre el profesionalizado fútbol y el movimiento olímpico, que predicaba la pureza amateur.
Así que faltaron a Uruguay 1930, Italia 1934 y Francia 1938. Como el Mundial, entonces llamado Copa Jules Rimet en homenaje a su impulsor, iba cuajando sin ellos, en 1946 decidieron regresar a la FIFA otra vez, esta la definitiva, para acudir al primer Mundial de la posguerra, Brasil 1950. Ya estaba bien de que posaran como campeonas del mundo selecciones a las que consideraban inferiores.
Para saber más
El recelo en ese sentido se hizo evidente en 1934. Italia ganó ese año el Mundial jugado en terreno propio, y aceptó el desafío de visitar a Inglaterra en Wembley. Había mucho en juego: el campeón del mundo sometía su título al examen de los inventores. Se disputó el 14 de noviembre de 1934 y pasó a la historia como La Batalla de Highbury. A los 10 minutos ya ganaba Inglaterra 3-0, y con un penalti fallado. Un planchazo de Ted Drake rompió el pie de Doble Ancho Monti, el duro oficial de Italia. Ocupaba la posición clave de mediocentro; por pundonor trató de mantenerse sobre el campo y sólo consiguió ser la causa del derrumbe. El entrenador, Vittorio Pozzo, le retiró, recolocó el equipo, y entre que Inglaterra aflojó al verlo todo tan fácil y que Italia, rebrincada por la lesión a Monti, se puso a sacudir, el partido se equilibró. La ferocidad italiana fue a más hasta dar lugar a una carnicería que desbordó al árbitro sueco, Olsson. Hapgood salió con una nariz rota; Bowden, con fractura de clavícula; Barker, con una mano rota; y el pirata Ted Drake, con una amplia herida abierta en una pierna. En la segunda mitad hubo dos goles seguidos de Meazza, que exaltaron la vibrante narración de Carosio, el locutor favorito de Mussolini. Italia perdió 3-2, pero regresó satisfecha, con sus jugadores entrando en el santoral del fútbol transalpino como I Leoni di Highbury.
Entrenador, no seleccionador
Inglaterra quedó tan aturdida que la Football Association decidió en su reunión del día siguiente no jugar nunca más contra equipos no británicos, en la idea de que el fútbol de por ahí fuera no era tal, sino un sucedáneo brutal y peligroso. Por fortuna, se volvería atrás de esa decisión al cabo de un año y siguieron concertando partidos internacionales, que en general ganaban. Todas las selecciones se medían en la preguerra por lo que eran capaces de hacer ante Inglaterra.
En 1946, decía, regresaron a la FIFA, que esta vez sí apartó a las dos grandes agresoras, Alemania y Japón. Italia se salvó por su reputadísimo presidente de la Federcalcio, Ottorino Barassi, que salvó la Copa Jules Rimet escondiéndola de los nazis, y porque en 1943 abandonó el Eje para pasarse a los Aliados, ratificando aquella malicia de Napoleón según la cual «los italianos nunca terminan la guerra en el bando en que la empezaron, salvo que cambien de lado dos veces».
Una vez reafiliada a la FIFA, Inglaterra ganó plaza en el Mundial de Brasil 1950 como campeona en 1949 del British Home Championship, que desde 1884 hasta 1984 enfrentó anualmente a las cuatro selecciones británicas. Para esta nueva época se designó por primera vez un entrenador «a tiempo completo», tarea que recayó en un singular y brillante personaje, Walter Winterbottom, maestro de formación, ex jugador del Manchester United, luego titulado y más adelante profesor de Entrenamiento Físico en la Universidad de Carnegie. Durante la guerra fue instructor físico en la RAF. Tenía un aire docto y profesoral, sin pedanterías. Era entrenador, pero no seleccionador. Eso correspondía a un comité técnico; él sólo se encargaba de la preparación física y las instrucciones tácticas. Eso era común en todas partes en la época, en selecciones y en clubes, donde la directiva decidía el equipo y el entrenador los preparaba y dirigía. Winterbottom luchó durante su larga permanencia en el cargo (de 1946 a 1962) por unir las dos funciones en su persona, pero eso no llegaría hasta su sucesor, Alf Ramsey.
Un momento del partido entre Inglaterra y Estados Unidos.US SOCCER
Inglaterra tenía el que se llamó su Equipo de Oro, con un ataque que aún repiten muchos de memoria en Inglaterra: Matthews, Mortensen, Lawton, Mannion y Finney. Cosecharon estupendos resultados en amistosos, entre ellos un 0-4 en Turín sobre Italia, así que fueron al Mundial confiados. Tanto que Matthews, que a sus 35 años seguía siendo una estrella, fue enviado junto a otros jugadores a una gira-embajada por Canadá, con la idea de que se incorporara al Mundial sobre la marcha. También faltó en el grupo el traidor Neil Franklin, que se había fugado del Stoke City para fichar por el Unión de Santa Fe en la liga pirata de Colombia, la misma del Millonarios de Di Stéfano. Franklin era el jefe de la defensa.
El viaje de los Three Lions fue arduo, 36 horas con escalas en París, Lisboa, Dakar y Recife hasta llegar a Río de Janeiro. Se hospedaron en el hotel Luxor, frente a la playa, donde se les miraba y trataba con fervor cuasi religioso, como si estuvieran nimbados por un aura mágica. Pero como la cocina brasileña y la inglesa son irreconciliables, no se sintieron bien. El sorteo les colocó en el Grupo 2, con Chile, Estados Unidos y España, víctimas propiciatorias según el juicio general.
Debutaron ante Chile el 25 de junio, en Maracaná, estrenado la víspera con el inaugural Brasil-México. Aunque llovió mucho, asistieron 80.000 personas. Ganó Inglaterra 2-0, pero fue un triunfo discreto, sin brillo, que dejó a los asistentes sin nada especial que contar al regreso a casa.
un haitiano colado de matute
Cuatro días después afrontaron a Estados Unidos en el estadio Independencia de Belo Horizonte. Ya había regresado Matthews tras un viaje de 28 horas, pero como se había ganado, se le dejó descansar por decisión de Arthur Drewry, voz del comité seleccionador en la gira. Roto ya el embrujo de lo desconocido tras el soso partido ante Chile, sólo acudieron 10.000 espectadores. El equipo estadounidense, que la primera jornada perdió con España 3-1, no tenía el menor tirón, ni siquiera en su país. Sólo les acompañó un periodista, Dent McSkimming, a costa de sus vacaciones en el St. Louis Post-Dispatch y pagándose el viaje.
Pero llegó la bomba: Estados Unidos ganó 0-1, resultado tan increíble que más de un periódico interpretó que había un error en el cable de Reuters y lo transformó en 10-1. Salieron jugando a Inglaterra de tú a tú, marcaron en el 38', se encerraron, y el juego repetitivo y sin fantasía de los ingleses fracasó ante su defensa. El meta Borghi estuvo enorme. Jugaba en el St. Louis Simpkins-Ford Club, base de la selección, y había viajado al Mundial tras una bronca con su madre porque desatendía el negocio familiar, una funeraria. Pero ese día, cuando llegaron las noticias, pudo sentirse orgullosa de él. Hasta un penalti paró.
El gol lo marcó Joe Gaetjens, un haitiano colado de matute, porque no tenía la nacionalidad estadounidense. De familia adinerada, fue a la Universidad de Columbia a estudiar Económicas y para sus gastos trabajó de lavaplatos en el restaurante Rudy's, cuyo propietario, un empresario gallego, también tenía un club de fútbol llamado Brookhattan. Gaetjens se enroló en el equipo a 25 dólares por partido y llegó a la final de la US Open Cup, donde perdió ante el St. Louis de Borghi. Llamó la atención y fue seleccionado.
Williams y Gaetjens, durante el partido disputado en Belo Horizonte.FIFA
Marcó el gol al rematar un rechace corto del meta Williams. Aquello le dio nombradía internacional y fichó por el Racing de París, donde fracasó. Regresó a Haití convertido en una celebridad, siguió jugando al fútbol, montó una lavandería, formó una familia... Pero terminó trágicamente. Estaba emparentado con Louis Déjoie, rival político del temible François Duvalier, que en 1964 se proclamó presidente vitalicio y decidió ajustar cuentas. Avisados por un policía amigo, dos hermanos de Gaetjens salieron del país, pero él no lo hizo. No se había metido en política como ellos y era un héroe nacional, así que pensó que no irían por él. Pero el mismo día que sus hermanos dejaron el país, los Tonton Macoute (apodo de la siniestra policía de Duvalier) le internaron en la prisión de Fort Dimanche y no se supo más de él.
Tras el batacazo, Inglaterra tenía que enfrentarse a España, que a su vez había ganado también a Chile, de manera que llevaba dos victorias. Los ingleses quedarían eliminados perdiendo o empatando. Y si nos ganaban, habría que jugar un desempate. Del ánimo con que afrontaron el partido dan fe las declaraciones de la víspera de Wright, capitán en sustitución de Franklin: «Daremos nuestra verdadera medida en los dos partidos con España», dijo, dando el primero por ganado de antemano.
Por su parte, nuestro entrenador nacional, Benito Díaz, replegó prudentemente a la selección desde la primera línea de playa en Copacabana, donde estaban hospedados, hasta un hotel en Corcovado, para evitar tentaciones de la carne que empezaban a hacerse patentes. La cita fue en Maracaná el 2 de julio, ante 75.000 espectadores, a las 15:00 hora local, las 19:00 en España, que siguió con fervor el partido por Radio Nacional, en la voz de Matías Prats. Ganamos, entre júbilo nacional, 1-0, con gol de Zarra. Esta vez sí se alineó Matthews, los ingleses jugaron por fin bien, pero España hizo un partido tan redondo que Antonio Valencia, de Marca, el cronista más acreditado de aquel tiempo, resumió: «Ha sido el momento de la vida futbolística española, en el que lució el oro viejo del buen fútbol como ninguno».
Con tres victorias en tres partidos, España pasaba a la liguilla final junto a Brasil, Suecia y Uruguay. Con una victoria y dos derrotas, Inglaterra se volvía precipitadamente a casa. Para colmo, Estados Unidos perdió su partido ante Chile por 5-2, terminando de dejar mal a Inglaterra. El Daily Herald publicó una esquela con este texto: «Nuestro afectuoso recuerdo al fútbol inglés, que falleció en Río de Janeiro el 2 de julio de 1950. Un numeroso círculo de amigos lamenta su dolorosa pérdida. R.I.P. Nota: El cadáver será incinerado y sus cenizas trasladadas a España». «Los viejos maestros deben volver a la escuela», declaró humildemente Winterbottom, admitiendo que el aislamiento había cosificado su fútbol. Inglaterra se abrió al mundo y recogió el fruto en 1966.
UEFA y CONMEBOL han hecho oficial el lugar y la fecha de la celebración de la Finalissima 2026 que enfrentará a España contra Argentina, vigentes campeonas de Europa y de América, respectivamente. El encuentro se llevará a cabo en el estadio Lusail de Doha (Qatar) el próximo 27 de marzo a las 19:00 (horario peninsular).
Será la primera vez que la Selección española pelee por este título, del que se han disputado tres ediciones. Las primeras en 1985 y 1993 bajo el nombre de Copa Artemio Franchi y que se adjudicaron Francia y Argentina. En 2022 se retomó la competición con el partido que enfrentó a Argentina e Italia en Londres con victoria para el conjunto albiceleste, que dispone de dos de los tres títulos.
España llegará al duelo contra el plantel de Lionel Scaloni no solo como vigente campeona de Europa, sino que además ocupa actualmente el puesto número uno en el ranking FIFA por delante precisamente del combinado sudamericano. El último duelo oficial entre ambas selecciones data de marzo de 2018, cuando se enfrentaron en un partido amistoso en Madrid con victoria para España por 6-1.
España sabe que jugará sus tres primeros partidos del Mundial 2026 en Atlanta, ante Cabo Verde y Arabia Saudí, y Guadalajara, contra Uruguay, pero aún no ha encontrado casa donde se instalará a principios del mes de junio en Estados Unidos. Y no es una tarea fácil, porque la FIFA ha impuesto normas, las distancias en el país son descomunales y Luis de la Fuente quiere tener un campo base que huya del calor, la humedad y el jolgorio que rodea a un campeonato del Mundo. La intención, como ocurrió en la Eurocopa de Alemania, es encontrar un lugar tranquilo que, además, ahorre kilómetros a sus jugadores en un torneo de mucho desgaste físico. Y si todo eso puede ser al menor coste posible, mejor.
Fue afortunada la selección al tener como sede de los dos primeros partidos Atlanta, aunque para el último tenga que hacer un desplazamiento más largo, hasta Guadalajara. "Hay otras selecciones que se tienen que mover más", valoró el director deportivo de la RFEF, Aitor Karanka. De los estadios no tienen queja. El de Atlanta es de última generación, techado y hasta con aire acondicionado para los 75.000 espectadores que tienen de aforo. En Guadalajara, la hora del partido, las ocho de la tarde en México, es una ventaja, porque les libra del calor extremo. Además, España ya conoce que, si cumple con lo previsto y se planta en la final de Nueva Jersey el 19 de julio, solo pasará por tres sedes más: dos partidos en Los Ángeles (1/16 y cuartos) y otros dos en Dallas (octavos y semifinales).
Con esto claro, ahora toca elegir casa. La FIFA obliga a que, en la primera fase, todos los equipos tengan un campo base y no permite la itinerancia. Para eso ha ofertado 62 centros de entrenamiento cercanos a todas las sedes que, de forma gratuita, pueden elegir las distintas selecciones, con preferencia a las que tengan sus partidos en estadios próximos. Eso sí, superado el primer tramo de competición, deben cambiar.
Estos condicionantes llevaron a España a mirar opciones fuera del catálogo FIFA y el lugar favorito para instalarse es Chicago. En concreto, las modernísimas instalaciones que inauguraron el pasado mes de mayo los Chicago Fire. El Endeavor Health Performance Center dispone de cinco campos de entrenamiento, uno de ellos cubierto, salas de recreo y de recuperación. Ubicado en un barrio al oeste del centro de la ciudad, no tiene residencia, pero garantiza a la selección la tranquilidad de estar alejada y de alojarse en un hotel de una ciudad que no albergará partidos.
A España también le gusta esta Chicago porque allí estableció su cuartel general en el Mundial de 1994 y el responsable de viajes de la Federación, Antonio Limones, ya preparó aquel campeonato. "Es el momento del departamento de viajes que, como la selección, también es el número 1. Antonio lleva 30 años haciéndolo y, junto a la team manager, Nuria Martínez, y el preparador físico Carlos Cruz, evaluarán las opciones", explica Karanka.
Gimnasio de las instalaciones de los Chicago Fire.CHICAGO FIRE
Elegir Chicago supone tener que hacer dos desplazamientos de hora y media de avión a Atlanta y, por el horario de los partidos, a las 12 de la mañana hora local, permitirían a la selección volver al campo base después de cada encuentro. A Guadalajara serían más de cuatro horas.
Que estas instalaciones estén fuera del catálogo FIFA tiene como ventaja que España no tendría que abandonarlas tras la primera fase, aunque eso supusiera desplazamientos de más de cuatro horas a Los Ángeles, de casi tres a Dallas, y de apenas dos a Nueva York.
También hay un inconveniente: la RFEF tendría que pagar de su bolsillo toda la estancia, mientras que elegir una de las opciones de los organizadores sería gratis. Este argumento no habría cobrado peso hasta que el sorteo deparó que España jugara dos partidos en Atlanta.
Allí, en esa misma ciudad, la FIFA ofrece dos bases operativas: el centro de entrenamiento del Atlanta United, unido al alojamiento en el JW Marriott Atlanta Buckhead, y las instalaciones deportivas de la Universidad Estatal de Kennesaw, con el hotel InterContinental Buckhead Atlanta como residencia.
Elegir una de estas opciones, en las que la FIFA les da preferencia, supone no solo reducir al máximo los desplazamientos en la primera semana del campeonato sino también evitar un enorme gasto.
En los próximos días, habrá una evaluación de estas sedes, además de la de Chicago, que es, al parecer, la que sigue teniendo preferencia. Incluso es posible que se pudiera valorar alguna otra. La intención de la RFEF es poder cerrar cuanto antes cuál será la casa de España para comenzar a prepararla con todo lo que pueda ser necesario.
España jugará sus primeros tres partidos en el Mundial 2026 en las sedes de Atlanta y Guadalajara. Así lo ha anunciado la FIFA tras el sorteo que ayer emparejó a la selección en el Grupo H con Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay.
El debut de España será el lunes 15 de junio ante los caboverdianos en Atlanta a las 12 del mediodía hora local, lo que significa que en España serán las seis de la tarde.
Después se medirá a Arabia Saudí, también en Atlanta y a la misma hora, y cerrará el grupo ante Uruguay en Guadalajara a las ocho de la tarde hora local, que serán las tres de la madrugada en España. En este partido es muy probable que esté en juego el liderato del grupo y, por tanto, cómo serán los cruces con el grupo de Argentina.
Elegir campo base
Una vez conocidas las sedes en las que jugará España los primeros tres partidos y el camino que se le dibujaría en los cruces, la prioridad es ahora elegir el lugar donde establecerá su campo base. La FIFA ha ofrecido a las selecciones 62 opciones en las que, de manera gratuita, podrían instalar sus cuarteles generales. Eso sí, solo podrán quedarse durante la primera fase y, cuando arranquen los cruces, tendrán que cambiar de ubicación.
"Sabemos el inconveniente que suponen el calor y la humedad en algunas zonas y nos gustaría tener un campo base equidistante", reconocía Luis de La Fuente. La prioridad de España es instalarse en Chicago, como hizo en el campeonato del Mundo de 1994. Esta vez se han inspeccionado las instalaciones de los Chicago Fire, que están fuera del catálogo que ofrece la FIFA y, por tanto, permitiría a España no tener que moverse por obligación.
Si eligen Chicago, supondría un desplazamiento en avión de apenas hora y media hasta Atlanta para los dos primeros partidos. El tercero, a Guadalajara, sería el más costoso: casi cuatro horas y media.
España ha optado por esperar a que el sorteo determinara que, al menos en la primera fase, se movería en la costa Este, como así será. En esa zona, la FIFA ofrece una decena de bases operativas para las que España, junto a los equipos a los que se enfrentará, tiene prioridad de elección. En el caso de Atlanta se ubica en la misma ciudad. Si hay conflicto entre selecciones, la FIFA decidirá.
Lo que no podrá esquivar España, si cumple con lo esperado, y que en 1/16 de final puede tener que disputar su partido en Los Ángeles, en la costa Oeste y con cambio de huso horario. En los octavos su destino sería Dallas y en cuartos su camino volvería a pasar por Los Ángeles. La semifinal sería de nuevo en Dallas y el sueño de la final el 19 de julio la llevaría a New Jersey.