Francia despide a Mbappé: “Real Madrid y Pérez: 1, Federación y Macron: 0”

Actualizado Martes, 4 junio 2024 - 00:11

Tras meses de rumores, varios intentos elíseos por amarrarle, negociaciones y controversias, por fin se hace oficial que Kylian Mbappé ficha por el Real Madrid. Francia le dice adiós. El anuncio se produce después de que el equipo blanco se hiciera el sábado con su decimoquinta Champions frente al Borussia, equipo que eliminó en semifinales al PSG, equipo en el que ha jugado Mbappé los últimos siete años y que no ha podido retenerle.

El Real Madrid le ha ganado el pulso, no sólo al equipo parisino, sino al propio presidente, Emmanuel Macron. Éste quería que Florentino Pérez le dejara jugar con la camiseta de la selección francesa en los Juegos Olímpicos que se celebran este verano en París. De momento jugará la Eurocopa (14 junio-14 julio), pero no está en la pre lista de los convocados desvelada este lunes.

El diario Le Figaro ilustra el desenlace de este pulso con el siguiente titular: "Real Madrid y Pérez: 1, FFF (Federación Francesa de Fútbol) y Macron: 0. La presencia de Mbapée en los Juegos Olímpicos "habla de la fuerza de persuasión de la FFF, de la ministra de Deportes y del presidente Macron. En este caso, un fracaso, un fiasco", dice el medio.

La frustración por la (casi segura) ausencia de Mbappé en los Juegos es evidente. El propio seleccionador, Thierry Henry, confesó: "las personas del Real Madrid con las que he hablado han sido bastante directas". El pasado mayo, hubo un encuentro en el Elíseo entre Macron y Florentino Pérez. El día 3 de julio se conocerá la lista definitiva de convocados, pero no parece que el club madrileño vaya a cambiar de opinión.

El anuncio del fichaje, un secreto a voces desde hace meses, se sabe desde esta mañana, porque las cámaras han captado un intercambio entre Mbapeé y Macron en el que éste le pregunta: "¿Se anuncia hoy?". "Esta tarde", responde el futbolista.

El deportista, criado en Bondy, en la periferia parisina, no sólo ha sido la super estrella del PSG. Era un activo para Francia. La historia de su marcha ha sido casi un asunto de Estado. Los intentos de Macron por retenerle funcionaron una vez, cuando se especuló con su salida del equipo parisino, pero no esta vez.

Mbappé jugó su último partido con el equipo parisino hace unas semanas, sin especial ovación, y la prensa le criticó cuando el PSG perdió las semifinales frente al Borussia. Mbappé no ha conseguido ganar ninguna Champions con el equipo o, como dicen algunos medios, "no ha logrado darle ninguna Champions" al club. Tampoco se ha hecho con el Balón de Oro. Son dos de sus desafíos en el equipo blanco.

Mbappé decidió hace un año no renovaren el PSG y nunca ha ocultado su fascinación por el equipo blanco. En 2012, cuando tenía 14 años, visitó el centro de entrenamiento del equipo, invitado por Zinédine Zidane, otro de los grandes activos de Francia, no sólo en el ámbito deportivo.

La prensa francesa se pregunta cómo se integrará Mbappé en el vestuario blanco, "muy cosmopolita", como lo define Le Monde, y donde hay ya grandes estrellas, entre ellas los también franceses Eduardo Camavinga y Aurélien Tchouaméni.

Danny León: "Mi sueño sería llevar el skate a lugares donde no existe"

Danny León: “Mi sueño sería llevar el skate a lugares donde no existe”

Actualizado Jueves, 30 mayo 2024 - 22:44

En el skatepark de Villaverde, al sur de la capital y lugar en el que ha colaborado en su diseño, Danny León (Móstoles, 29 años) enseña a los periodistas a montar un skate. Entre rodamientos, tuercas, tornillos y lijas, bromea con sus compañeros de RedBull y ayuda a todo el que tiene problemas en el bricolaje con una sonrisa. Paso a paso explica todo lo que hay hacer. No importa ni el tiempo ni el problema. También realiza varios trucos que deja a todos con la boca abierta.

Desde los nueve años, León patina por los parques de su ciudad. Ahora es profesional y acaba de ganar en Dubái la última prueba del World Skateboarding Tour en la que participaron los mejores skaters del mundo. Su próximo reto es hacer historia en los Juegos de París, los segundos a los que asistirá.

¿Se acuerda de su primera tabla?
Más o menos. Yo empecé pidiendo la tabla a la gente que se sentaba. No tenía y comencé a escondidas. En casa no lo sabían. Como si yo ahora que estoy aquí sentado, se la dejo a un chaval que quisiera patinar. "¿Oye, me la dejas? Y así ellos descansaban 5 o 10 minutos. Recuerdo que la primera me la regaló un chico.
Para usted ¿Patinar es un estilo de vida?
Totalmente. Tú puedes viajar con un skate y siempre habrá un sitio o un lugar para patinar en la calle. Ves a alguien y ya sois colegas. Sabéis que podéis compartir una sesión incluso sin hablar el mismo idioma. Lo podéis pasar muy bien y además hay una integridad social increíble. Dan igual tus gustos o cómo vistas, al final nos une una tabla con cuatro ruedas.
Danny León patina en el skatepark de Villaverde

Danny León patina en el skatepark de VillaverdeAngel Navarrete

Como skater profesional, las caídas y las lesiones son grandes riesgos que se deben tener en cuenta, sin embargo, Danny León, prefiere usar otros términos: "Más que miedo, es respeto. Sí que puede darlo intentar un truco nuevo porque caer sobre cemento y metal duele y son caídas son muy lesivas. Golpearse en esta superficie es muy duro y arrastras dolores. Pero es más respeto por eso, porque me puedo lesionar y voy a tener que estar un tiempo fuera. ¿A ver cuánto tiempo voy a estar sin patinar? Pero miedo, no.

Tan claro lo tiene que "jamás" se le ha pasado por la cabeza dejarlo. "No me lo he planteado. Alguna vez me lo ha dicho un doctor por una lesión. No es una opción. Ya sea a nivel profesional o no, voy a seguir, asegura.

¿Qué hubiera pasado si enfrente de su casa no llegan a construir una pista de skate?
Pues hubiera hecho otra cosa si hubieran puesto algo diferente [risas]. No lo sé. La verdad es que yo tiraba mucho por el fútbol. Igual es un tópico pero iba por muy buen camino, pero la independencia que te daba el skate me llamó la atención. Se cruzó en el camino del fútbol, me gustó mucho eso y también la manera de ser de la gente en el skate que en el propio fútbol, que había mucha más competencia.

Danny León trasmite felicidad y diversión, pero cómo gestiona las frustraciones era una pregunta obligada: "Cuando estoy frustrado y no me sale algo, lo que hago si estoy entrenando es parar. Irme a casa y a otra cosa. Descansar. Hay que saber cuando hacerlo. Yo soy muy positivo, sonriente, intento buscar el lado bueno de las cosas y entretenerme. Siempre bromeo con la gente".

Danny León, en Villaverde

Danny León, en VillaverdeAngel Navarrete

Esa positividad es una característica que marca su personalidad. "Soy muy extrovertido, bromista y bastante confiado", comenta. ¿Plasma eso en la pista?, le pregunto: "Pues hace un par de semanas me dijeron que sí. Unas chicas de Bélgica y otra de Polonia me dijeron que mi forma de ser, cómo se me ve patinando, sonriendo...Veían que de verdad era así, que estoy con todo el mundo entretenido, hablando... Así que supongo que sí se expresa mi forma de ser patinando también".

¿Otras aficiones?
Surf, skate y snowboard. Para mí está ligado todo lo que sea tabla.
¿Y se le dan bien?
Diría que no se me da mal. Me defiendo. Todo lo que sea en tabla, bien. Ahora me he iniciado con la escalada y el pádel. También me gustan los karts y cocinar.

París es su gran objetivo. Después de Tokio, lograr una medalla es una meta que desea cumplir: "¿Un sueño?: La medalla. Aunque es más una meta. Mi sueño sería llevar al skate a esos lugares donde no existe. Hace un tiempo hicimos un pool (superficie sobre la que se patina) en Sri Lanka, que allí no existía y ahí está. Llevarlo a esos sitios, generar skate y que, igual que lo he tenido yo que lo tengan también en otros lugares. Por ejemplo, en el continente africano o asiático es muy difícil, hay muchos países en los que el skate no existe".

¿Qué hará si finalmente la consigue?
Nada en especial, no cambiará mi forma de ser. Vivo en Móstoles y voy a seguir allí...,estoy buscando casa porque las cosas están imposibles. Pero, igual un tatuaje...porque no tengo ninguno y lo mismo me hago un león con algo de París o algo así. Podría estar chulo. Un tatuaje.
¿Qué le recomendaría a un adolescente que quiere ser skater?
Lo más importante es disfrutar con amigos. Es como más se progresa. Cuando estás creativo y contento es cuando más trucos salen. Que lo pase bien y que comparta siempre, porque eso de patinar solo para que la gente no vea mis trucos y así mejorar solo y llegar a los Juegos, no es el objetivo. La meta es desarrollar algo dentro de ti y enseñarlo.
¿Una cualidad que todo skater debe tener?
Originalidad. Creo que cada uno tiene que hacer sus propios trucos y lo que se le ocurra.
¿Cómo te defines patinando?
Soy bastante perfeccionista. Intento que los trucos salgan bien, limpios y que cuando lo veas parezca que es fácil. Un estilo elegante, eso es lo que intento que parezca. Que cuando lo pruebes digas: 'ostras, esto no es tan fácil'.
Rodrigo Conde, el remero que renunció a los Juegos harto de pasar sed y hambre: "Te conviertes en quien no eres"

Rodrigo Conde, el remero que renunció a los Juegos harto de pasar sed y hambre: “Te conviertes en quien no eres”

Una ducha muy caliente y luego dos horas sobre el rodillo, con toda la ropa del armario puesta. Un día y otro día y otro día. Litros y litros de sudor para que la báscula no subiera nunca de los 70 kilos antes de una regata de remo. La deshidratación por norma. Los Juegos Olímpicos, el sueño de todo deportista, eran una pesadilla para Rodrigo Conde.

«Cuando entré en el equipo nacional, a los 16 años, competía en doble scull ligero, donde no puedes pasar de 70 kilos, y con el tiempo ese límite me fue costando más. Mido 1,83 metros y hubo un momento en el que ya era imposible, no podía perder más grasa. Era inhumano. Pasaba mucha hambre, pero eso aún era soportable. Lo peor era la deshidratación. Dos horas antes de cada regata tenía que marcar el peso y, durante las competiciones, me pasaba los días deshidratado, mareado, lento. Me costaba pensar, me olvidaba de lo que estaba hablando en mitad de una conversación... Me afectaba mucho a nivel deportivo y personal. Cuando no puedes beber ni comer sale una parte de ti que desconoces, te conviertes en una persona que no eres. El cuerpo se pone en modo defensa y lo rechaza todo», explica Conde en conversación con EL MUNDO desde Banyoles, donde se prepara para sus primeros Juegos, los segundos para los que obtiene la clasificación.

David Ramirez / Araba Press

Cuatro años atrás tenía plaza para Tokio 2020, pero renunció después de la enésima sesión de deshidratación extrema. Entre ser olímpico y estar sano escogió la segunda opción. Este verano puede unir ambas cosas. «Antes de Tokio sólo pensaba en llegar a los Juegos Olímpicos, competir y dejar el remo, retirarme. Pero al final ni llegué, no podía más», rememora tras un proceso complicado.

Su adiós al doble scull ligero y su límite de 70 kilos por regatista le llevó al doble scull, sin máximos, y a un nuevo inicio. Todo lo conseguido no servía de nada. Con su actual acompañante en el bote, Aleix García, tenía que empezar otro camino olímpico. Hoy son subcampeones del mundo y de Europa y, por lo tanto, candidatos a medalla en los Juegos de París.

¿Ahora pesa la comida?
Tengo pautas del nutricionista, pero ya no me preocupa. Ahora peso 88 kilos, 18 más que en scull ligero, y no me sobra un gramo, estoy en forma. Soy feliz, mucho más que antes. Estoy disfrutando del remo más que nunca.

Una lesión de espalda

De Moaña, al lado de Vigo, de niño jugaba a tenis, pero a los 12 años un amigo suyo le propuso probar el remo y ya no lo soltó. A los 16 años, de hecho, ya tenía una beca para marcharse a entrenar con la selección a Sevilla y a los 18, en 2016, era campeón del mundo sub-23. Pese a la penurias para dar el peso, en el doble scull ligero llegó a disputar dos finales mundialistas en 2018 y 2019.

David Ramirez / Araba Press

«Antes de Tokio ya estuve una vez a punto de dejar el remo», confiesa. «A los 14 años, sufrí una desecación discal, la degradación del disco entre las vértebras I4 e I5, una se empezó a apoyar en la otra. Durante un tiempo me afectó al nervio ciático y me costaba caminar. Hubo médicos que me aconsejaron dejar el deporte. Pero otros me dijeron que no, que me iría bien seguir y así ha sido. Fortaleciendo la espalda y el abdomen he conseguido vivir sin dolor, aunque tendré que vigilar mucho cuando acabe mi carrera y pierda músculo», revela Conde que nunca más se tendrá que deshidratar para no superar aquel maldito límite de los 70 kilos.

Andy Criere: El primer surfista olímpico que buscará una medalla en París

Andy Criere: El primer surfista olímpico que buscará una medalla en París

Actualizado Viernes, 17 mayo 2024 - 12:03

El surf español tendrá representación masculina en París 2024. En los ISA World Surfing Games celebrados en Puerto Rico el pasado mes de febrero, Andy Criere (San Sebastián, 28 años) logró su clasificación para unos Juegos Olímpicos que, pese a tener su sede central en París, celebrarán esta prueba a miles de kilómetros de distancia, en Tahití. Llegado directamente desde allí, donde piensa seguir con su preparación, atiende a este periódico para contar sus expectativas de cara a la cita más importante de su carrera.

La vida de este joven surfista, de padre francés y madre española, siempre ha girado en torno a una tabla y a las olas que el mar le concediera para surfear. Aquel niño de diez años que daba sus primeros pasos en la playa de Hendaya (Francia), se ha convertido en el primer español de la historia que busca colgarse una medalla en la competición masculina. "Me atrajo el mar. Más allá del surf, el hecho de estar en el mar y lo bien que me siento ahí, fue lo primero que me enganchó", comenta sobre sus inicios encima de la tabla.

Poco a poco, comenzó a tener claro que aquello era lo suyo y fue en esa playa francesa donde pudo compartir grandes momentos con su referente: la surfista Pauline Ado (Bayona, Francia, 33 años). "Fue campeona del mundo en su día y todavía recuerdo cuando celebramos su título e hicimos una fiesta en el club de surf en el que empecé. Era una de esas personas en las que me fijaba". En esa primera etapa, compaginar el deporte con los estudios y la familia no fue fácil: "Haciendo malabares. Mi familia siempre me ha apoyado. Ha creído en mí y estoy muy agradecido. También me han ayudado a seguir con mi formación y prepararme como persona. Terminé la selectividad y empecé un grado en ADE en la Universidad Internacional de La Rioja. Creo firmemente que mi evolución como surfista está marcada por mi desarrollo personal. Si las dos cosas van a la par, es un combo ganador".

"El plan es que no hay plan"

Antes de iniciar cada entrenamiento, Criere comienza un ritual de unos cinco minutos de duración: "Tengo una secuencia de movimientos continuados, de activación física. Me pauso y pienso en mi respiración. Me ayudan en mi movilidad, para activar el cuerpo y poder afrontar mi sesión de surf de la mejor manera. Ese el momento en el que digo: ahora toca lo siguiente, surfear". El de San Sebastián intenta realizar una sesión diaria de surf y otra de gimnasio, aunque su entrenamiento, como el dice, "depende de las olas". "Eso es lo ideal. A partir de ahí, el plan es que no hay plan. Mandan las olas, las mareas y con eso, estructuro todo lo demás".

Una vez dentro del agua, las experiencias son innumerables. Muchas de ellas las ha compartido en su canal de YouTube, aunque lo vivido durante aquellos días en Puerto Rico, confiesa, ha sido muy especial. «Allí se conectó todo. Lo que llevo soñando durante muchos años y cómo quería lograrlo. Es ese tipo de viaje en el que todo encaja". Y poco a poco, esa conexión, le llevó a tener al alcance de la mano el billete olímpico: "Llegué al penúltimo día de competición estando en el top 12 y ahí se empezaban a jugar las plazas. Pasé la manga que debía y yo no había hecho muchos cálculos, aunque más o menos sabía lo que podía ocurrir".

"Fue muy emotivo. Cuando lo conseguí, con todo mi equipo esperando...y cuando Fernando Aguerre, presidente de la Asociación Internacional de Surf me dio el ticket para París, dije: ¡qué momento, qué gusto, qué paz siento de repente!", explica con una sonrisa.

TAHITÍ

Teahupo'o, en la Polinesia Francesa, es el lugar señalado en el mapa. "Espero poder llegar a competir bien en la ola. Ese es mi sueño", apunta sobre los Juegos. Prepararse para ese momento es ahora su máxima prioridad, para la que dice, intentará permanecer en Tahití: "El mejor entrenamiento para los Juegos y mi competición es pasar tiempo allí. Es una ola muy especial y emblemática para todos, pero que requiere un gran conocimiento de ella. La idea es sumar más viajes y experiencias antes del campeonato".

Ese tiempo de preparación y entrenamiento, comenta, es lo que podría diferenciarle del resto: "Tengo la suerte de tener un calendario bastante tranquilo para poder preparar las olimpiadas. Esto es un lujo que muchos surfistas no se pueden permitir porque tienen otros campeonatos. Es algo que me diferencia y que voy a hacer que pueda jugar a mi favor".

Para Criere, surfear es una forma de vivir. Una relación con el mar que marca la vida de todo aquel que se dedica a ello: "Siempre pienso que lo más preciado que tengo es mi estilo de vida. Poder vivir por y para las olas requiere todo el tiempo del día. El bienestar que me aporta surfear es algo que animaría a todo el mundo a experimentar".

FUERA DEL MAR

Cuando se quita el neopreno y guarda la tabla en la funda, Criere se define de la siguiente manera: "Soy mucho más nervioso que cuando surfeo, aunque no lo parezca. Mucha gente me dice: "Pareces super tranquilo", pero yo creo que por dentro soy una bola de nervios. Soy una persona que quiere mucho a sus amigos, a su familia y que le encanta conocer a gente de mundos diferentes. También soy curioso. Me gusta compartir momentos alrededor de una buena comida y un buen café para seguir hablando en la sobremesa".

Además, su implicación con el medio ambiente también es un elemento muy importante para él. "Tengo la suerte de pasar gran tiempo de mi vida en el mar. Es un medio increíble querequiere por nuestra parte un cierto compromiso. Me he unido a ciertas acciones con diferentes marcas que han iniciado proyectos increíbles como Blue Alliance, en el que he asistido a charlas de grandes biólogos marinos o como el de Manuel San Félix sobre la protección de la posidonia en el Mediterráneo, que es un alga que aporta vitalidad al mar".

"Son personas e iniciativas que me inspiran muchísimo y son los pasos necesarios para que el mar sea un mejor sitio para todos ahora y en el futuro», añade. Para terminar, y preguntado por un lugar para surfear, Criere lo tiene claro: «Ericieira, en Portugal».

Eduardo Álvarez Aznar, líder de la 'Champions' de la hípica: "Este deporte es una forma de vida"

Eduardo Álvarez Aznar, líder de la ‘Champions’ de la hípica: “Este deporte es una forma de vida”

Actualizado Martes, 14 mayo 2024 - 23:09

Madrid abordará este fin de semana la conocida como la 'Champions' de la hípica en el Club de Campo y su máximo exponente en la disciplina de salto, Eduardo Álvarez Aznar (Madrid, 40 años), no se la podía perder. "No, no creo que se asuste. Tranquilo", comenta mientras posa con el caballo para las fotografías, confiando en que el flash no causará problemas. Así terminó siendo. Pese a la magnitud del lugar, el jinete atiende a este diario en un pequeño rincón en la zona de las cuadras para conversar sobre el torneo y el futuro.

Con su padre, el también jinete olímpico Luis Álvarez Cervera (Madrid, 76 años) como máximo referente, él estaba predestinado a acabar rodeado de caballos y a competir por medallas, por lo que no tardó mucho en tener claro su destino. "Con 16 años decidí que quería ser profesional y me fui a Suiza para intentar aprender el máximo posible. Luego, con el apoyo de mis padres y de mucha gente que he tenido alrededor, he podido dedicarme a un deporte que es una forma de vida".

Elegante dentro y fuera de la pista, cuando Álvarez Aznar se pone las botas y el casco se define como "constante, seguro y competitivo -cuando tiene que serlo-, puntualiza. También dice "arriesgar" si tiene posibilidades de hacerlo. "Esa es un poco mi estrategia. Llevo años intentando hacer lo mismo y de momento me está saliendo bien. No soy conservador, porque me considero competitivo. Quizá no para ganar todas las semanas, pero para estar con los cinco primeros".

Su mano con estos animales se nota en el mismo minuto en que se acerca a un caballo. Pero ellos no son los únicos con los que convive, ya que en casa también le esperan perros. Además, admite su gusto por viajar y por otros deportes como el tenis o el fútbol, aunque señala que el calendario, los entrenos y los desplazamientos para competir le quitan mucho tiempo para poder disfrutarlos.

JUEGOS OLÍMPICOS

Ganar ha sido habitual en el último tiempo y el pasado año logró finalmente proclamarse campeón de España en Dehesa Montenmedio (Vejer de la Frontera, Cádiz). Después de participar en Río 2016 (undécimo) y en Tokio 2020, donde se quedó a las puertas de la final por un solo puesto, el próximo reto es París. Para ello y una vez obtenida la plaza en el Campeonato de Europa en Milán, la Federación y el seleccionador tendrán que escoger a tres jinetes, más uno en calidad de reserva, para que formen el equipo nacional y que compitan después en la categoría individual. Entre los que componen ese combinado se encuentran, además de Eduardo, nombres como Mariano Martínez Bastida, Sergio Álvarez Moya, Armando Trapote o Manuel Fernández Saro. Será entonces cuando se elija al caballo que intente buscar la medalla.

Respecto a sus expectativas para los Juegos, Álvarez Aznar se muestra positivo, aunque prefiere no pronosticar nada: "Tenemos caballos y jinetes muy buenos. Puede pasar cualquier cosa. Es un evento más, entre comillas. No deja de ser lo importante que son unos Juegos, pero la prueba de hípica al final es un solo día".

Por el momento y para esta edición de la Global Champions Tour, el madrileño tiene claro quién será su fiel acompañante. "Traeré a Rockefeller y a una yegua nueva que se llama Made In't", confiesa. Rocki, como así se apoda el primero, tiene ya 19 años y lleva a su lado desde los ocho. Como quien dice, toda una vida: "Tengo mucha ilusión de seguir contando con él. Ya había estado en cuadras buenas en Francia, pero no sé por qué no terminaba de arrancar. Cuando llegó tuvimos un periodo de adaptación, pero poco a poco nos fuimos conociendo. Está en un gran estado de forma y sin duda ha sido con el que mejores resultados he obtenido".

"ES UNA PISTA QUE IMPRESIONA"

Un binomio inseparable que solo un campeones como él, pueden llegar a conocer cuándo algo no funciona: "Trabajamos y montamos todos los días y al final sabes perfectamente cuando el caballo está listo y preparado para competir. Al final es nuestro trabajo, que no esté ni demasiado fresco por haberlo dejado unos días tranquilo ni tampoco cansado".

Para un madrileño como él, poder competir en su ciudad es una motivación añadida, a lo que suma el hecho de ser uno de los favoritos. "Es una pista que impresiona, también por el público que hay. He sido jinete aquí desde que empecé a montar", dice Álvarez Aznar que, pese a las expectativas, prefiere ser prudente: "Voy muy bien en el individual, pero a nivel colectivo con el Madrid In Motion no hemos logrado hacer un buen papel. Entonces, intentaré mantener la posición y sumar".

Lucía Martín-Portugués, un sable contra la epilepsia: "Me podían dar 14 crisis de ausencia en un día. Era peligroso"

Lucía Martín-Portugués, un sable contra la epilepsia: “Me podían dar 14 crisis de ausencia en un día. Era peligroso”

Actualizado Jueves, 9 mayo 2024 - 23:20

Un día, plena adolescencia, Lucía Martín-Portugués (Villanueva de la Cañada, Madrid, 1990) cruzaba la atestada calle Preciados y, de repente, todo se fundió a negro. "Cuando volví en mí estaba en medio, con los coches cruzándome por los lados y sin que nadie se parase a a ayudarme", recuerda. Uno de aquellos episodios que eran tortura sin explicación hasta que tiempo después descubrió, "tras muchos estudios y pruebas", que se trataba de epilepsia. Apenas un obstáculo superado: este verano, el culmen de una carrera, buscará una medalla en sus primeros Juegos Olímpicos.

Para saber más

Para saber más

Lucía, risueña, «dicharachera», «una ridícula profesional» como autodefinición, es una fiera sable en mano. A ella de pequeña, «como a todas las niñas de los 90», la apuntaron a ballet mientras que su hermano hacía esgrima. Y aquí, su frase de cabecera: «Lo mío era menos tutú y más tratrá». «Me va más lo de pegarme que lo de las poses y las danzas. Y me fue bien desde el principio», rememora esta odontóloga que en París alcanzará un hito: desde 2008, Araceli Navarro, no había una española olímpica en esgrima.

Y allí, en el Grand Palais, se acordará de su padre, fallecido hace 11 años de un cáncer de pulmón, del que no pudo despedirse porque, ya en sus últimos días, le dijo que se fuese a disputar el Europeo y ella le lloró a 2.000 kilómetros. Por eso, siempre en su cuello, las joyas de Miguel Ángel, las que en uno de los últimos torneos le salvaron. «Me dieron un golpe, pero le dieron un golpecito a uno de los collares y está marcado. Y gané. Es como si él hubiese parado un ataque», cuenta.

Pero para experiencia vital, el trance de superar lo desconocido, esas «crisis de ausencia» que no entendía. «Lo tengo supercontrolado, hace siete años que no me da una. Pero para llegar a este punto me ha costado. Muchos intentos de medicaciones, higiene de vida... Siempre digo que no hay que resignarse, que hay que seguir luchando», admite, antes de relatar el proceso. «Cuando murió Antonio Puerta yo me asusté muchísimo, porque leí que él también se mareaba. Me hicieron estudios, me vieron un montón de médicos en el CAR y me dijeron que no era nada del corazón. Me mandaron a un neurólogo, que rápidamente identificó una epilepsia, sólo había que ponerle nombres y apellidos: crisis de ausencias».

Lucía Martín-Portugués, con su sable.

Lucía Martín-Portugués, con su sable.Angel NavarreteMUNDO

Lucía estaba pero no estaba. Se encontraba mal y de repente ya no se acordaba de lo que sucedía. «Le decía a la profesora: '¿Puedo ir al baño?' y lo siguiente que recordaba era estar sentada en la silla. La gente me contaba cosas, vives como en un metaverso», explica. «Me podían dar 12 o 14 crisis de epilepsia en un día y como tuviese una semana un poco estresante, estaba dos o tres días así. A veces era peligroso».

La madrileña, en plena batalla ahora por subir su ránking olímpico, es una apasionada de la música, del reguetón a Sabina pasando por el tecno si es necesario. Porque lo que más le sorprende de sí misma es su transformación sable en mano, el «modo supervivencia». «Cuando mis amigos vienen a verme competir siempre se quedan alucinados. Me dicen: 'Parece que les quieres matar'. Antes de salir a la pista, en el equipo chocamos y decimos: 'Matar o morir'. Tyson decía que no le gustaba mucho en lo que se convertía cuando se subía al ring. Sabes que uno de los dos va a perder, va a morir y tienes que hacer lo que sea dentro del deporte para no ser tú. Me gusta esa esa adrenalina. Pero no me gusta ese nivel de agresividad que saca esa Lucía deportista».

Elia Canales: "El arco me ha llegado a dar asco"

Elia Canales: “El arco me ha llegado a dar asco”

Una flecha. Dos flechas. Tres flechas. Cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez... y así hasta 400. ¿Al mes? ¡No! Al día. "El arco me ha llegado a dar asco, a veces he pensado: ¿Para qué hago esto? Hay momentos en los que el entrenamiento se te hace bola, que no disfrutas y te lo replanteas todo", admite Elia Canales, la representante de España en los próximos Juegos de París en una de las disciplinas más repetitivas que hay: el tiro con arco. En otros deportes hay movimientos de puntería, el triple en el baloncesto, el saque en el tenis, el putt en el golf, pero se acompañan de otros elementos. Canales, en cambio, sólo debe darle al centro, y al centro, y al centro.

"Por eso es muy exigente a nivel mental. Si te sale todo, si fluyes, ves la diana enorme, pero gestionar la presión es muy complicado. Recuerdo que en mi primer Mundial absoluto estuve todo el primer round llorando, tirando las flechas fuera del parapeto. No estaba en el CAR, no sabía nada de psicología, no trabajaba con nadie. Luego he ido aprendiendo", explica a sus 22 años como parte de una revolución.

SERGIO ENRIQUEZ-NISTAL

El tiro con arco es un deporte exageradamente dominado por Corea del Sur. En los Juegos de Río 2016 hicieron pleno de oros, cuatro de cuatro, y en los Juegos de Tokio 2020 se les escapó uno para conmoción del país. Desde la primaria hasta la universidad hay equipos de formación, tienen una liga profesional con sueldos de 100.000 euros de media y los mejores son estrellas mediáticas. El resto de países se dedican a copiarles. Pero España ha decidido tomar su propio camino.

Hace unos años prescindió de la pareja de seleccionadores coreanos formada por Hyung Mok Cho y Mi-Jeong Lee para crear una metodología propia de la mano del entrenador Elías Cuesta. Repetir el oro del equipo masculino en los Juegos de Barcelona 1992, única medalla española en la disciplina, sería un milagro, pero como mínimo vuelve a tener opciones al podio olímpico.

¿Qué ha cambiado?
El método coreano es muy simple: repetir, repetir y repetir y hacerlo lo más básico posible. Hay que dejar la mente en blanco, convertirse en un robot. Es una técnica que te puede dar muchos puntos en un día bueno, pero el día que fallas es muy complicado salir de ahí, no tienes herramientas. Ahora con Elías es muy distinto. Estudiamos la biomecánica del movimiento, trabajamos a nivel mental, hacemos entrenamientos específicos de estabilidad o de la vista...

Sesiones distintas

En el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid, Canales abre los brazos, alza los dos pulgares y se dedica a mirar uno y otro sin mover la cabeza. O fija la vista en un punto determinado mientras se mantiene de pie a la pata coja. O lee unos cartelitos minúsculos colocados en el arco y la cuerda. O hace malabares. O juega a los botoncitos como hacen los pilotos de Fórmula 1.

SERGIO ENRIQUEZ-NISTAL

Los entrenamientos ahora son muy distintos y sólo mantienen un elemento común: hay que seguir tirando flechas. "Esa es la base de nuestro deporte, tirar, tirar, tirar, pero ahora sabemos cambiar cuando entramos en mala racha en competición, por ejemplo", apunta Canales que antes de cada sesión dedica 10 minutos a meditar. "Hemos cambiado de mentalidad. Antes veía a las coreanas y me imponían y ahora siento que puedo ganar. Mis puntos valen lo mismo que los suyos, no les dan un bonus por ser de Corea", concluye.

¿Y cómo acabó en el tiro con arco?
Tenía 13 o 14 años y ningún deporte se me daba bien. Me apuntaron a baloncesto, pero era muy bajita, me apuntaron a natación y no me gustaba. Prefería la música, estuve siete años tocando la guitarra. Pero un campamento de verano me hice un esguince el primer día y sólo podía hacer tiro con arco. Lo probé, me encantó y cuando volví a casa me apunté.

Estudiante de Marketing por la Universidad Católica de Murcia (UCAM) después de haber tenido que dejar Ingeniería Mecánica en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), hoy Canales es séptima en el ranking mundial gracias a logros como una plata en el pasado Europeo. En la lista, junto a ella, hasta tres coreanas en el Top 10 que le complicarán las cosas en los próximos Juegos de París, aunque ya conoce el camino para vencerlas: la revolución española y tirar, tirar y tirar flechas.

La NBA global

La NBA global

Actualizado Domingo, 28 abril 2024 - 17:19

Se quejaba Winston Churchill de que la fe en la democracia se tambalea después de hablar un cuarto de hora con el elector medio. La fe en la NBA puede llegar a tambalearse viendo que un jugador con sobrepeso como Luka Doncic es una superestrella. Lleva seis años en Estados Unidos y está cada vez más rellenito. No obstante, es también cada vez mejor jugador. En ataque, se entiende, porque el excesivo tonelaje incide de modo negativo en las tareas

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Antía Jácome y el "lado coqueto" de las deportistas: "Luego la gente flipa cuando me ve en la canoa tan musculada"

Antía Jácome y el “lado coqueto” de las deportistas: “Luego la gente flipa cuando me ve en la canoa tan musculada”

«¿Mis hobbies? Me gusta hacerme las uñas. Me las hago yo, tardo tres horas, así que no me da mucho para otra cosa», bromea Antía Jácome (Pontevedra, 1999) mientras enseña sus manos. En su mirada de ojos impresionantemente grandes y azules se refleja el dorado de las dos medallas que anhela en París, una gallega menuda y fortísima que pasó su adolescencia en Sevilla y ahora vive y entrena en Mallorca, paladas de ambición y un «lado coqueto» que reivindica con un discurso decidido: «Me gusta ir mona. Que se vea que una chica deportista puede ir guapa a entrenar. La gente flipa cuando me ve vestida normal y luego en la canoa muy musculada».

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El piragüismo es el gran caladero de medallas para España y en Tokio descubrió a Antía, quinta en su primera experiencia, la primera canoísta nacional de la historia, un rayo en el C1 200. Ahora, cambiada «al 99% física y mentalmente», no sólo luchará por un oro, lo hará por dos, porque descubrió en su gran rival, María Corbera, a su gran compañera. Y esa ambivalencia deber ser todo un éxito en el Estadio Naútico de Vaires-sur-Marne. «Nos llevamos muy bien y eso le quita tensión al barco individual, que es donde está la rivalidad. Ahí somos otras personas, somos competitivas, lo llevamos dentro. Si otra me apretase las tuercas como lo hace María...», explica Antía de María, a la que dejó fuera de los pasados Juegos y viceversa en el último Mundial y con la que aguarda ansiosa ese gran 500 que «todavía está por venir».

Ese «mal rollo» pretérito ahora es complicidad. Un objetivo común y personalidades en las Antípodas. «Yo me despierto, me echo mis 800 cremas, me maquillo, me pinto las pestañas, me hago la coleta y las trenzas bien. No puedo tener ni un pelo por fuera. Ese es mi ritual, todo perfecto. María es todo lo contrario, le da exactamente igual. Va con el moño con un pelo para cada lado y me pone muy nerviosa. Le digo: '¿Quieres un poco de fijador para el pelo?'», ríe la gallega, que descubrió el piragüismo a los 12 años, cuando acompañaba a su padre en una travesía a nado en la playa de La Lanzada.

Antía Jácome posa para EL MUNDO.

Antía Jácome posa para EL MUNDO.SERGIO ENRIQUEZ-NISTALMUNDO

Antía fue diploma (5ª) en Tokio con 21 años y ya es doble campeona de Europa y plata Mundial el año pasado en tres modalidades en Duisburgo. Pero la resaca olímpica supuso un trauma. «Me fisuré una costilla y estuve tres meses sin tocar la canoa, era muy doloroso. Y en el selectivo me ganó María y me sacó la plaza para el Mundial. No podía competir, no tenía nada. Y a la vuelta, mis entrenadores se fueron [Marcel y Georgina Glavan, que ficharon por China, el gran rival], dimitieron sin avisarme después de seis años. Fue todo el año terrible. Un bajón enorme. Me recompuse como pude», detalla quien se trasladó a Mallorca con el grupo de Kiko Martín y empezó «a disfrutar» y a valorarse a sí misma. «Salí fortalecida, siempre me estaba comiendo la cabeza, con miedo a que pensasen que no podía», cuenta quien, para celebrar ese resurgir, el verano pasado se fue a un voluntariado a Kenia que le cambió la vida.

«Fue una experiencia diferente a todo lo que había vivido, con sensaciones extrañas. Te sientes mal, porque nos quejamos por cosas sin importancia. Quiero volver y vivir eso desde dentro, ayudar a las mujeres en riesgo, a los niños en la educación. Repetiré pronto». Tal vez no después de París, donde espera poder hacer surf y salir de fiesta. Porque Antía son dos. Dentro del barco, «muy competitiva, autoexigente» y fuera, «muy alocada».

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