Del Toro renace y vence en Bormio tras un memorable descenso

Actualizado Miércoles, 28 mayo 2025 - 19:01

Giro sin tregua en las cumbres de los Dolomitas. Después del hundimiento de Juan Ayuso en Santa Bárbara y de las debilidades mostradas por Isaac del Toro en el ascenso a San Valentino, este miércoles continuó un nuevo y electrizante capítulo de esta espléndida Corsa Rosa. El mexicano, vestido de rosa (como Pogacar hace un año), se anotó su primer triunfo en un enorme ejercicio de coraje. Memorable su descenso en el puerto de Le Motte, donde derrotó a todos los enemigos que pretenden desbancarle de la primera plaza del podio.

Para saber más

Una victoria en una etapa en la que se ascendieron Tonale y Mortirolo, dos icónicos escenarios, en otra jornada de desgaste y eliminación. El italiano Antonio Tiberi fue el principal damnificado del día.

La nueva cita alpina, como era previsible, arrancó con otra macro fuga de 25 integrantes, entre ellos se colaron nombres de primer nivel, como Pello Bilbao, Dani Martínez, McNulty, Vacek, Bardet y lo que era más relevante, la presencia de tres corredores del Visma del Simon Yates: Kelderman, Kruijswijk y Lemmen. Una planificada escapada bidón para que Yates enlazara con ellos.

En el Passo Tonale, la ventaja de los fugados era de 3.40 sobre un pelotón en el que UAE no gobernó como en anteriores citas. Juan Ayuso, a su ritmo, se desentendió del grupo desde la misma salida de la etapa, Jay Vine abandonó. Con ese panorama, el Ineos de Egan Bernal asumió la responsabilidad de caza. En las primeras rampas del Mortirolo, Antonio Tiberi perdió contacto con el grupo de los mejores.

Por delante, apretaba el portugués Eulálio, que tuvo el honor de coronar primero el Mortirolo, puerto en el que Richard Carapaz volvió a desafiar al Del Toro con un ataque a falta de dos kilómetros para la cima y lograr una renta de 12 segundos, a 2.38 de los escapados. Todos iban con las orejas tiesas en el peligroso descenso camino de Bormio.

El ecuatoriano contactó con su compañero Steinhauser en el llano y intentó estirar la ventaja antes del último puerto de la jornada, Le Motte, de tercera categoría. Esfuerzo inútil del líder del grupo EF Education, con 1.50 para los escapados. A dos kilómetros de la cima saltó de Del Toro y tras él apareció Carapaz, ambos a la captura de Bardet, el único superviviente de la fuga.

En la cima, el líder logró un puñado de segundos, que aumentaron en el descenso, con unas trazadas soberbias, ganando segundos en cada curva. En el último kilómetro, el líder volvió a acelerar para desprenderse del ecuatoriano y del francés, que llegaron tres segundos después a la meta. A 15 segundos entró Simon Yates. El líder no ganó mucho tiempo, lo importante es el mensaje de confianza lanzado a todos aquellos que dudaban de sus condiciones.

"Quería imaginarme esto. Es realmente bueno. Este Giro está siendo increíble. Nunca me rendí, traté de estar un paso por delante. Siempre corro sin tener nada que perder. Hoy no fue más fácil que ayer, pero tuve una gran mentalidad", comentó el mexicano, más líder, después.

Este jueves, prosigue la ronda con una etapa de 140 kilómetros entre Morbegno y Cesano Maderno, con una primera parte con toboganes y una segunda de descenso. Día propicio para las escapadas.

El día después del desengaño de Juan Ayuso en un Giro que tenía en sus piernas: “Sé los datos que se estaban moviendo. Y en condiciones normales…”

Actualizado Miércoles, 28 mayo 2025 - 18:53

El día después del desengaño de un chico de 22 años con la ambición y el talento de ser la ilusión tan esperada del ciclismo español, camino de los autobuses de los equipos, en la soleada San Michele all'Adige, marcha su familia al completo, incluida su perrita Trufa, a la que lleva y atiende su novia. El día después del Giro de Italia perdido, Juan Ayuso ya olvida el cabreo y la frustración, sonríe a medias e intenta aprender la lección. El día después acude el Mortirolo y a Juan le sigue doliendo mucho la rodilla y piensa, ya más optimista, «hoy voy a experimentar lo que es ir en una etapa de montaña con los sprinters». Y así sucede. Tiene un edema, inflamación y líquido en su rodilla, lo que no ha querido que se sepa porque no pretende excusas, y lo que parecía iba a ser una recuperación rápida y progresiva han sido pasos atrás: «Es que iba a rueda de Igor Arrieta, íbamos parados y le tenía que decir que bajara el ritmo. Cuando ves que te van pasando los coches es un palo duro».

Para saber más

Todo se torció para Ayuso el maldito día del sterrato, camino de Siena, donde seguía tan pleno. Pero la caída, el golpe en la rodilla, el corte, los puntos... Entrenando el día siguiente se le volvieron a abrir. En la crono también se resintió. Pero contaba con el paso de los días y la mejora. Y fue todo lo contrario. "Toda la segunda semana no me he encontrado nunca a mi nivel. Todos los días he ido sufriendo. No quiero decir que me lo esperaba, pero me lo veía venir. El (segundo) día de descanso casi ni entrené porque estaba reventado. En ciclismo son cosas que pasan", contaba ayer, hablando sin prisa en el control de firmas, con su maillot abierto y su cadena dorada con la virgen al cuello.

El día después de que se escape el sueño de ganar su primera grande no es sencillo para nadie, pero Ayuso muestra una madurez sorprendente para su edad. No va a abandonar, como sí hizo Roglic, y en el entorno del ciclista comparan ambos casos. Pero Primoz tiene el Tour de Francia a la vuelta de la esquina y Juan no. Y eso, la falta de objetivos claros en carreras de varias semanas, donde él sabe que su cuerpo responde mejor (pese a los infortunios de las últimas veces), le hace torcer el gesto ante los tres periodistas españoles que le preguntan. "Si no corro ninguna gran vuelta, queda San Sebastián y enfocarme mucho en el Mundial. En estas carreras te lo juegas a un día, que es una pena", pronuncia.

Ayuso, en el pelotón, camino del Mortirolo.

Ayuso, en el pelotón, camino del Mortirolo.LUCA BETTINIAFP

El día después de una 'pájara' como no recordaba, Juan ya sabe que lo que se le ha escapado es la oportunidad de una vida. En su entorno cuenta que "lo tenía en las piernas". "Con el nivel que había tenido en Tirreno, sin duda estaría por lo menos disputándolo. No quiero decir que lo estaría ganando, pero sin duda estaría disputándolo. En las dos vueltas de España que he corrido y en el Tour hasta que me retiré, siempre, con el paso de los días, siempre iba a mejor. Y en cambio aquí ha sido todo lo contrario. Nadie somos adivinos. Por un lado me da rabia, pero al fin y al cabo tengo un compañero ahí. Sé los datos que se están moviendo. Entonces sé que en condiciones normales se hubiera podido mínimamente estar ahí, luego ya ganar o no depende de muchos factores", explica.

Y es que tardará tiempo en presentarse otra. La competencia en el UAE es feroz. Es el mejor equipo del mundo y tiene al mejor ciclista del mundo. Pero Ayuso no desespera. Quiere demostrar que también es un tipo solidario. Quiere recuperar sensaciones (ayer se dejó llevar y perdió 35 minutos, hoy llega una etapa menos exigente camino de Cesano Maderno). Quiere ayudar a Isaac del Toro, que, pese a las suspicacias, es buen amigo y ayer se rehízo en Bormio, ganó y volvió a sacar algo de tiempo ante Richard Carapaz, Simon Yates y todos los que optan a arrebatarle el rosa. También le gustaría ganar otra etapa a Juan, como en Tagliacozzo. Hace mucho que un español no alza los brazos por dos veces en el Giro, desde el 2019 (Pello Bilbao, antes Mikel Landa en 2025).

El día después, en fin, es también hora de aprender. Pese a que Juan tenga 22 años, una edad a la que ahora parece normal ser un campeón, pero que hace no tanto los grandes ciclistas no habían ni pasado a profesionales. «Creo que sí que es un palo que me vendrá bien para el futuro, saber que incluso cuando gané en Tirreno o cuando perdí en la Volta a Catalunya, hay que seguir trabajando y seguir luchando porque esto es un deporte que no es nada agradecido en ese sentido y hay que seguir dando lo mejor», concluye. Y comienza la etapa.

El español Carlos Verona vence en la primera gran etapa de montaña del Giro

El español Carlos Verona vence en la primera gran etapa de montaña del Giro

Carlos Verona se exhibió en la primera gran etapa de montaña de este Giro de Italia que habla español como nunca. El corredor de San Lorenzo del Escorial aprovechó el marcaje de los favoritos para fugarse a falta de 41 kilómetros para la meta y anotarse la victoria más importante de su trayectoria. En una vibrante etapa pre alpina, con el ascenso al coloso Monte Grappa, el madrileño acaparó protagonismo en una cita en la que Isaac del Toro defendió magistralmente su liderato. Primoz Roglic cedió un minuto y medio con los primeros de la clasificación general.

Premio merecido para Verona, un corredor de 32 años que siempre ha tenido que sacrificarse para sus jefes, antes en el Movistar y ahora el Lidl. Este domingo, tras el abandono de su compañero Giulio Ciccone y sin opciones para MadsPedersen, el español tuvo libertad de movimientos. Se marchó del grupo de los mejores antes de la penúltima subida de la jornada y supo mantener la distancia necesaria para presentarse en la meta de Asiago con sólo 22 segundos de ventaja sobre el alemán Florian Stork, poco tiempo pero suficiente para encumbrar un supremo esfuerzo de tesón.

La de Carlos Verona es la segunda victoria española en el Giro, la anterior la cosechó Juan Ayuso, en la séptima etapa, con final en Tagliacozzo.

Un día inolvidable para Verona, en una etapa inmensa, la primera gran cita de alta montaña, distinguida por la presencia del Monte Grappa, que acoge el osario de la Patria, una pirámide de círculos, coronada por una inmensa cruz, alberga los restos de más de 12.000 soldados caídos en la Primera Guerra Mundial. Un tributo a la resistencia y a la defensa de los ideales. Un escenario icónico que este domingo visitó este Giro de pugnas fratricidas. Una ascensión de 25 kilómetros interminables. Ahí, donde muchos especialistas aseguraban que realmente comenzaba el Giro, como si las caídas, cortes y bonificaciones ya conocidas fueran intranscendentes.

Arrancó nerviosa la jornada, con una macro fuga de una treintena integrantes, entre ellos, Frigo, Conci, Vacek, De Pettro, Fortunato, Einer Rubio y gregarios de Roglic (Daniel Felipe Martínez y Pellizari) y Ayuso (Igor Arrieta), que se presentaron en la falda del Monte Grappa con 3.47 minutos de renta sobre el pelotón, gobernado por el UAE de Isaac del Toro, a 100 kilómetros de la meta de Asiago.

A falta de seis kilómetros para la cima de la montaña sagrada, Ayuso sufrió una avería mecánica y se vio obligado a cambiar de bicicleta. El español quedó descolgado del grupo y en el momento en el que regresó a la cabeza, el Ineos de Bernal aceleró la marcha. El colombiano atacó a dos kilómetros de la cumbre y a su estela se pegaron Carapaz y Del Toro. El Giro de los hispanohablantes. Luego se unieron Arensman (compañero de Bernal) y Gee. Los selectos aventureros hollaron el Monte Grappa, encapotado por la niebla, un minuto después del grupo de escapados (comandados por Fortunato), pero con 20 segundos de ventaja sobre Ayuso, Yates, Roglic, Tiberi y el resto de favoritos, una renta que fue neutralizada en el largo descenso gracias a la labor del equipo UAE, que nunca perdió la calma con el envite de Bernal.

Las escaramuzas de corredores inquietos (Bardet, Bilbao, Fiorelli..) continuaron camino de Dori, una subida de 16,4 kilómetros. El madrileño Verona, a 41 kilómetros de la llegada, tomó la iniciativa y logró una renta superior a los cuatro minutos antes de afrontar la subida de segunda categoría.

En un ejercicio agónico, Verona supo mantener la distancia con los italianos Garofoli y Zana. Mientras tanto, por atrás Carapaz, Bernal y Yates intentaron inquietar a Del Toro, pero sin éxito. El mexicano, atentísimo, controló las situaciones con una asombrosa facilidad. Ayuso, siempre a la expectativa. En esta pugna entre los grandes resultó perjudicado Roglic, que al final cedió 1.30 minutos respecto al líder.

Sufría el esloveno y disfruta como nunca Carlos Verona. Segunda victoria profesional para el madrileño, la anterior fue una etapa del Criterium Dauphiné de 2022. ''Estoy mu contento, nunca pensé que podría haber ganado un etapa, porque acudí al Giro con el rol de ayudar a Ciccone, pero tras su retirada todo cambió'', dijo el español, que preparó el Giro en dos concentraciones en altitud, una en Sierra Nevada y otra en Andorra

Una bella etapa que precedió al descanso de este lunes y al inicio del tercera semana de la Corsa Rosa, con la presencia de colosos montañosos que sentenciarán la carrera. El martes, la etapa con más desnivel (5.000 metros) y final en la cima en Brentonico; el miércoles, con el puerto del Mortirolo en la mitad de la etapa; el jueves, con las ascensiones a tres puertos de 16 kilómetros cada uno de ellos, y el viernes, con el brutal tramo de tierra de la Finestre y final en la estación de Sestriere.

Del Toro sale beneficiado de otra jornada accidentaba y aumenta su renta respecto a Ayuso

Del Toro sale beneficiado de otra jornada accidentaba y aumenta su renta respecto a Ayuso

La victoria del danés Kasper Asgreen (Education First), superviviente de la fuga del día, fue lo menos relevante de la etapa que concluía en la verde y entusiasta Eslovenia, en Gorizia, en un circuito con dos subidas a la cota de Saver, 700 metros al 7,7%.

Eso no fue importante. Lo fue, una vez más, lo imponderable en un deporte demasiado sometido a las fuerzas y caprichos de la naturaleza. La lluvia fue la auténtica protagonista. Convirtió una jornada casi intrascendente en casi decisiva. A 21 kms. de la meta, el pulido, redondeado empedrado mudó su acerado brillo en una trampa. En la numerosa caída, en la que nadie es culpable y de la que nadie se salva si la suerte, la buena o la mala, según se mire, tiene la palabra, Pedersen perdió la etapa; y Ciccone, el Giro. Al menos, sus posibilidades de victoria. Súbito drama para el Lidl-Trek.

Descabalada la carrera, en un primer grupo quedaron Isaac del Toro, Carapaz y Simon Yates. En un segundo, Ayuso, Roglic y Bernal (más atrás aún Tiberi). Perdieron 48 segundos con respecto a Del Toro y compañía. El junco mexicano es ahora un líder más sólido a causa de su clase y de su fortuna. No se ha impuesto a su jefe de filas, Ayuso, por debilidad de éste, sino por desgracias: una caída con lesión de rodilla, otra en la que se ve cortado...

Ante este domingo y, sobre todo, la semana decisiva que comienza el martes con un puerto de segunda y tres de primera, con la llegada en la cumbre del último, el San Valentino, el equipo tendrá que decidir qué hacer, a quién apoyar, con quién contar más. Pero Ayuso parece maniatado. El UAE estará ahora contento a medias. Tiene a Del Toro reforzado. Pero está metido en un embrollo interno. La carrera ha cobrado un rumbo inesperado con un atractivo nuevo.

Pedersen, acaparador, suma su cuarto triunfo en el Giro y Del Toro estira su liderato con bonificaciones

Pedersen, acaparador, suma su cuarto triunfo en el Giro y Del Toro estira su liderato con bonificaciones

La etapa se se encabritó en un final de un kilómetro al 7,5% de media y con tramos del 12%. Del trance salió vencedor Mads Pedersen, con su cuarto triunfo parcial y quinto del Lidl-Trek. Se entregó a un soberbio 'sprint 'de gigantes con Wout van Aert. Dos rostros desencajados, los pulmones ardiendo, el corazón desbocado y las piernas al rojo vivo.

Detrás de ellos, los auténticos amos de la carrera, con Isaac del Toro en tercera posición, arañando cuatro segundos de bonificación. Había atrapado otros dos en el kilómetro Red Bull, con Scaroni, que venía escapado, obteniendo seis y Ayuso, cuatro. Los líderes de UAE son los únicos de los favoritos de los demás equipos que, con todo el empeño del mundo, no desperdician ocasión de hacer caja. Especialmente Del Toro, el más activo de los dos. No se sabe muy bien si su afán recaudatorio, segundo a segundo, tacita a tacita, es para distanciase de Ayuso o para protegerlo de los demás antes de que, la semana que viene, aparezcan las grandes cumbres y Juan retome los galones con los que partió en Albania.

La etapa, de 170 kms., constaba de dos partes. La primera llegaba hasta el km.135, el techo del San Giovanni, una cota de cuarta categoría, como casi todas los de este Giro, por su kilometraje, corto, no por su dureza, alta. Hasta él llegaron Germani, superviviente de una escapada de nueve hombres, y Scaroni, que se había adelantado al pelotón.

San Giovanni hizo daño, pero no lo bastante. Quedaba luego un largo descenso y una llanura hasta la primera subida, en un circuito, a Vicenza, al Monte Berico. También dura. Pero también tan corta que no acabó de desarmar al grupo. Eso sí, en la segunda y definitiva podría hacer los suficientes estragos como para que se picasen segundos entre los favoritos. No fue así. Aparte de Pedersen y Van Aert, que no cuentan para la general, no falló ninguno. Bueno, Del Toro sí obtuvo fruto. A dos segundos de Pedersen, sacó tres, aparte de la bonificación, a todos los demás.

Y, sí, alguno salió perjudicado, no cronométricamente, pero sí en la imagen ofrecida. Roglic en un territorio que es el suyo, como fue antaño el de Gilbert, ganador en el mismo sitio, hace 10 años, Valverde, "Purito" o Alaphilippe, no pudo saltar. Está como en tierra de nadie, sin ceder demasiado, pero también sin recortar en terrenos favorables. Es una incógnita.

Teóricamente, la etapa sabatina, que llega a Eslovenia, será de reposo activo para los tenores de la prueba: 190 kms., más bien plana, con tres cotas de cuarta y un circuito final de 14 kms. que concluye en Nova Gorica.

El velocista Kooij gana una etapa nerviosa del Giro en la que hubo susto para Ayuso

El velocista Kooij gana una etapa nerviosa del Giro en la que hubo susto para Ayuso

Avisaba Juan Ayuso en la salida de Módena que el viento podría condicionar el desarrollo de la etapa con final en Viadana. El miedo despierta los sentidos. El chaval de Jávea hace bien en no bajar la guardia en jornadas de transición. Los pequeños detalles deciden las grandes rondas, como el surgido este jueves a 50 kilómetros de la meta, cuando sufrió una avería mecánica que hizo saltar las alarmas en el UAE. 30 segundos de retraso que le obligó a realizar un esfuerzo extra. El español agradeció la ayuda de Filippo Baroncini para reincorporarle al grupo.

Las orejas tiesas en este espléndido Giro que en su última cita otorgó laureles al velocista holandés Olav Kooij (23 años). Victoria número 40 del sprinter del Visma, la segunda en la carrera italiana, la primera en la presente edición. Un triunfo labrado en una excelente maniobra de lanzamiento de Wout van Aert. Isaac del Toro cimentó la maglia rosa con dos segundos más, ganados en el último punto bonificado. El mexicano no esconde su intención de exprimir su liderato al máximo.

Así, con tensión, transcurrió una de las últimas jornadas destinadas al lucimiento de los velocistas. Desde el banderazo de salida, los aventureros buscaron su oportunidad. AndreaPietrobon (Polti), GiosuèEpis (Arkea) y ManueleTarozzi (Bardiani) se fugaron con permiso de una pelotón inquieto por la lluvia y el firme peligroso en algunos tramos. Tarozzi es un habitual en las peleas por las fugas, la de este jueves fue la cuarta ocasión en la que abandonó la disciplina del gran grupo. El italiano prefiere ir por delante para evitar los amagos de abanicos, como los que aparecieron en la región de Lombardía, camino de Viadana.

El Visma de Olav Kooij asumió el ritmo de caza del trío cabecero. Tarozzi y Epis fueron neutralizados a 36 kilómetros de meta. Pietrobon aguantó 10 kilómetros más, en el comienzo del circuito por los dominios de Viadana, cubierto con rectas en las que se alcanzaban los 70 kilómetros por hora y peligrosas chicanes que ponía en corazón en un puño. Momentos de incertidumbre que fueron aprovechados por el soberbio velocista del Visma.

La supervivencia de Juan Ayuso para asaltar la maglia rosa: caídas, puntos de sutura, rivales inesperados y hasta el diluvio

La supervivencia de Juan Ayuso para asaltar la maglia rosa: caídas, puntos de sutura, rivales inesperados y hasta el diluvio

El Giro son detalles, jornadas tachadas en el calendario, pruebas de resistencia, rasguños que no vayan más allá. En la fugaz contrarreloj de Tirana (menos de 14 kilómetros) del segundo día, Juan Ayuso perdió a las primeras de cambio el bidón en un bache. Una anécdota no tan intrascendente, pues es parte aerodinámica de la bicicleta y estudiado (y demostrado) está que beneficia en esa pelea tecnológica de milímetros por arañar segundos al cronómetro. El día antes se había ido al suelo, en la inauguración de la Corsa Rosa en Albania. Como durante el sterrato hacia Siena del domingo, una gymkhana, lo que le costó un feo corte en su rodilla derecha con tres puntos de sutura.

Para saber más

Inconvenientes intrínsecos a una gran vuelta de tantos días y vicisitudes. Se trata de resistir. Como el martes en la crono de la Toscana, ya casi 30 kilómetros, donde únicamente el diluvio impidió que, tres años después, un español volviera a vestir de rosa (entonces Juanpe López tras la etapa del Etna, tanto tiempo después de Alberto Contador). Ayuso, que ya rozó la maglia tras su victoria en Tagliacozzo del viernes, acabó sonriendo a medias. Se supo el más fuerte, mandó un mensaje al resto, pero acabó perdiendo casi 20 segundos con Primoz Roglic cuando entró como pudo sobre los charcos de la plaza del Duomo de Pisa, a orillas de la torre inclinada. En el anterior punto intermedio le aventajaba claramente, pero el desenlace, peligroso bajo el manto de agua, le acabó por penalizar. «El balance sigue siendo positivo de cara a lo que resta de Giro», aseguraba un rato después, ya desde el autobús del UAE Team Emirates.

Roglic tampoco es que pueda presumir de fortuna, ni en este Giro ni en su extensa carrera en general. Ayer le salió cara y se confirma como su gran oponente. Por veteranía, por palmarés y porque es el único de todos que sabe lo que es ganar una cita así (el Giro del 2023 y cuatro Vueltas). Porque también es capaz de sobrevivir a la mala suerte, a los golpes, más duro el suyo el domingo en los caminos blancos de tierra (y pinchazo después), hasta ayer mismo besó el asfalto mojado en el reconocimiento matinal de la contrarreloj. Por ver está si será el único rival, pues a este Giro 2025 le faltan por escribir todos sus capítulos trascendentes, la gran mayoría a partir del próximo martes, cuando acudan de golpe los Dolomitas, el Mortirolo, el Colle delle Finestre... Antes, hoy, un aperitivo en los Apeninos, con el imponente San Pellegrino in Alpe, casi 14 kilómetros al 9% y temibles picos de casi el 20, eso sí, muy lejos de la meta de Castelnovo.

Isaac del Toro, con la maglia rosa del Giro.

Isaac del Toro, con la maglia rosa del Giro.LUCA BETTINIAFP

Ayuso acecha el rosa mientras salva obstáculos, es de lo que se trata. El último fue el diluvio de ayer, del que no sólo sobrevivió. Menos Roglic -al que sigue sin derrotar en una crono y ya van siete con ambos en liza-, todos los demás favoritos en la general cedieron tiempo ante el español (Carapaz, Ciccone, Bernal, Storer...). Incluido Isaac del Toro, quien por momentos temió hasta por su liderato. Bien es cierto que era la contrarreloj más larga que afrontaba en su precoz carrera profesional, que es un melón por abrir el mexicano de 21 años, pero se dejó casi 50 segundos con su (en teoría) líder. Y gracias: eran 30 en el primer punto intermedio, donde volaban las piernas, los sueños y las expectativas de Ayuso. «No quería arriesgarme, pero el objetivo era terminar de rosa. Tenía un poco de miedo en las curvas. Ahora, jugaremos con todas las piezas», festejaba el Torito, mejor sin embargo que la otra baza del UAE, un Adam Yates que sí parece más alejado de la pelea por la general en la que también hay que contar con Antonio Tiberi y con el otro Yates, Simon (como líder del Visma).

«La rodilla me dolía bastante, pero he podido tirar bien. He tenido un poco mala suerte con el tiempo. Tanto en la salida, porque justo cuando he salido yo [20 minutos después que Roglic] ha empezado a llover, como meta, donde otros rivales han llegado en seco y yo en mojado. Pero lo bueno es que había muchas rectas y ahí por lo menos la lluvia no me ha afectado tanto», resumió el ciclista de Jávea, todavía con tantas incógnitas por despejar, a 25 segundos de su compañero (y en teoría gregario) Del Toro y con 53 de ventaja a su rival.

Del Toro brilla en el infierno del 'sterrato' y oposita al trono del Giro

Del Toro brilla en el infierno del ‘sterrato’ y oposita al trono del Giro

Fue todo lo terrible, apasionante y trascendente que se esperaba, que se deseaba, que se temía. Incluso más. El sterrato sembró el pánico, causó destrozos y convirtió la etapa en un infierno sin paliativos para los corredores y en paraíso para Wout van Aert, vencedor de la etapa, e Isaac del Toro, nuevo líder. Ayuso perdió 1:07.

Desde el primer tramo, entre la niebla polvorienta, irrespirable, el sterrato pedregoso, a unos 70 kms, de la meta, puso la carrera patas arriba y la dejó hecha jirones. En el segundo se produjeron caídas en curvas traicioneras. Entre ellas la de Roglic. No llegó a caer Ayuso. Pero en la barahúnda puso pie a tierra y algo le rozó en la pierna, que tenía sangre. Roglic sufrió luego un problema mecánico y se vio obligado a cambiar de bicicleta.

De todos esos esfuerzos, de todos esos percances, de todas esas desdichas, de todas esas glorias, con los hombres sufriendo, rebozados en polvo pegado al sudor, emergieron en última instancia, entre los gemidos de unos y los estertores de otros, colosos entre colosos, Del Toro y Van Aert. Habían dejado tirados, deshechos, vacíos, en el último sector de tierra, el Colle Pinzuto, dos kilómetros y medio con una pendiente máxima del 15%, a Egan Bernal y Mathias Vacek, que se uniría al grupo de Ayuso, los Yates, Ciccone, Carapaz, McNulty, Tiberi... Más atrás, el de Roglic, que renueva su triste leyenda de ciclista infortunado. Su enorme historial todavía podría ser mayor.

La cabalgada de Del Toro, siempre tirando en salvaje persecución del rosa, y Van Aert, sólo interesado en una etapa destinada a resucitarle, ofreció toda la belleza que puede deparar el mejor ciclismo posible. En las inclementes rampas finales, en parte empedradas, que desembocan en la Piazza del Campo de Siena, en el Muro de Santa Caterina, recuperó Van Aert su condición de gigante y adquirió Del Toro, a sus 21 años, la de aspirante a ganar el Giro y, en el futuro, todo lo que se le enfrente.

Ahora está a 1:13 por delante de Ayuso, su jefe; Roglic queda a 2:25. El UAE se enfrenta a un dilema. El español no se halla tan lejos y su retraso ha venido en parte como consecuencia de una desgracia. Pero el mexicano ofreció una demostración deslumbrante de poderío. Es un corredor muy completo y sus opciones de llevarse la carrera han aumentado exponencialmente. Después del descanso del lunes, la contrarreloj del martes disipará algunas dudas.

O las aumentará...

Ayuso da otro susto a Roglic en el día de la primera escapada exitosa del Giro en la que venció Plapp

Ayuso da otro susto a Roglic en el día de la primera escapada exitosa del Giro en la que venció Plapp

La primera fuga triunfal de la carrera, resuelta por el australiano Luke Plapp, deparó un cambio de líder. Roglic, por segunda vez en este Giro, se desvistió de la "maglia". Esta vez en beneficio de Diego Ulissi, feliz a los 35 curtidos años. Profeta en su tierra.

Etapa intensa, larga (190 kms.), con cuatro puertos, dos de tercera, uno de primera intercalado entre ellos y uno de cuarta, el Gagliole, de engañosa amabilidad: sólo 800 metros, pero al 12% de promedio. O sea, con tramitos cercanos al 20%. Chiquito, pero matón.

La escapada inicial de 14 hombres tenía nivel: Fortunato, Ulissi, Steinhauser, Bardet, Plapp, Vendrame, Arrieta, Prodhomme, Lastra, Kelderman, Formolo... A lo largo del quebrado camino y sus vicisitudes, las piezas fueron alterando el orden del tablero. O el tablero el orden de las piezas, a elegir. Unos hombres se adelantaban, otros perdían comba. Algunos de los que la perdían, la recuperaban. Atacándose todos, más o menos separados, más o menos vueltos a juntarse, en continuo revoltijo rutero, todo el interés de la etapa se redujo, ante la voluntaria pereza del pelotón y sus luminarias, a saber si Diego Ulissi y Lorenzo Fortunato, compatriotas, amigos y compañeros de equipo, accedían al liderato.

Según discurría la carrera, dividida la escapada en diversas facciones alternantes, ora Ulissi, ora Fortunato se vestían virtualmente de rosa. Mientras tanto, de todo aquel juego de combinaciones emergía Plapp, excelente rodador, en un escenario teóricamente impropio. Cuando cruzó la meta, seguido por Keldermann y Ulissi a 38 segundos y, dispersos, Arrieta, Prodhomme y compañía, aún no se sabía si Ulissi, que ya iba por delante de Fortunato, se vestiría de gala tras el tiempo real y las bonificaciones. El pelotón aceleraba un poco y la carroza de Ulissi se convertía en calabaza. El pelotón se entregaba a un parón, y la calabaza tornaba a transformarse en carroza.

Ayuso, agresivo

Finalmente, el cuento de Ulissi acabó bien. Y en el último repechito antes de la llegada, Ayuso, entre la sorpresa y la alarma generales, dio un estirón. Roglic, el más sorprendido y alarmado, salió como un rayo a tratar de atraparlo. No lo consiguió y se dejó con el español un segundito. No es mucho, pero todo es bueno para el convento. Ayuso está ambicioso y es un iconoclasta ajeno al temor que inspira el esloveno. Las cartas están sobre la mesa.

Ahora el "sterrato", ese atractivo, ese susto, aguarda a todos en la etapa dominical que concluye en Siena. Tramos de tierra que suman un total de más de 30 kms. Probablemente, Ulissi despertará del sueño y todos los favoritos seguirán acariciando el suyo. Puede que el de más de uno se troque en pesadilla.

Juan Ayuso da un golpe sobre la mesa y reina en Tagliacozzo, primera cima del Giro de Italia

Juan Ayuso da un golpe sobre la mesa y reina en Tagliacozzo, primera cima del Giro de Italia

Actualizado Viernes, 16 mayo 2025 - 17:36

Cumplido el primer tercio de carrera, en la séptima etapa (168 kms.) y primera con llegada en alto, en el frío (hacía cinco grados) y densamente verde macizo de los Abruzzos, el Giro licenció con honores a Pedersen y se abrió a una nueva dimensión: la del enfrentamiento cara a cara, codo con codo entre los favoritos.

De ese cambio de escenario y de condiciones surgió, poderoso, Juan Ayuso para imponerse a todos con un ataque fulminante a 500 metros de la meta y, en su sexta victoria de la temporada, decirles al Giro y al mundo que estaban viendo y admirando a un campeón, a un aspirante a la gran aristocracia internacional del ciclismo. No fue un puñetazo sobre la mesa, sino un martillazo que, sin llegar aún a romperla, la ha hecho temblar y casi cuartearse.

En su golpe de mano y de efecto, Ayuso no se benefició de ningún factor sorpresa. Todos los tenores estaban en el selecto grupo que afrontó el muro de dos kilómetros y medio con rampas del 13% del Tagliacozzo después de nueve kilómetros de preámbulo al 5,5% en una etapa con tres puertos previos, dos de segunda y uno de tercera.

Antes del muro habían caído ya los últimos supervivientes de una escapada de siete con Paul Double (Jayco) y Nicolas Prodhomme (Decathlon), que llegaron a ser líderes virtuales, primero y segundo, como elementos más destacados. Nunca tuvieron ninguna oportunidad real.

En la brevedad de su fulminante ataque, en la ya mismísima cresta del puerto, Ayuso (UAE) no obtuvo en términos absolutos una gran ganancia de tiempo. Pero sí en términos relativos y, en su calidad de demostración de una superioridad incontestada, simbólicos. A su compañero Isaac del Toro, a Egan Bernal (Ineos) y a Primoz Roglic (Bora), a Giulio Ciccone, a Damiano Caruso, etc., sólo les distanció en cuatro segundos, más los 10 de bonificación. Del Toro, sobre todo él trabajando para su lider, y Bernal redivivo impidieron que Roglic, a su vez, bonificara en, siquiera, una mínima medida que minimizara daños. Roglic se vistió de rosa por esos mismos cuatro segundos por delante del español y nueve sobre Del Toro. La general está, lógicamente, apretada con los 10 primeros, un Top-10 que cierra Richard Carapaz, en 39 segundos.

El beneficio de Ayuso es, sobre todo, de índole moral, de cobrar sobre sus adversarios un avance inicial que puede darles que pensar más de lo que ya habían pensado, sospechado y temido. Juan ha constatado de sobra una evidencia, justificado una hipótesis y avanzado de un modo ya nada teórico que está en Italia para ganar y, lo consiga o no, se encuentra en disposición física y anímica, y con un gran equipo que la sustenta, de intentarlo con muchos argumentos en su cabeza y muchas cartas en su mano.

Es muy pronto para sacar conclusiones, pero no para aventurar pronósticos. Juan los autoriza, aunque aún deberá refrendarlos. Quedan muchos mundos por delante y todos están en el Giro. Pero ya se ha consumido el primero. Antes del descanso del lunes, el fin de semana mantiene el atractivo con un quebrado recorrido sabatino y, sobre todo, con el "sterrato" dominical de Siena. Y cuando, el martes, regrese, ilusionante, impaciente, la carrera al asfalto aguarda una contrarreloj de 29 kilómetros llamada a establecer ya jerarquías consistentes.

El Giro no ha hecho más que empezar. Pero ¡de qué modo!