Avisaba Juan Ayuso en la salida de Módena que el viento podría condicionar el desarrollo de la etapa con final en Viadana. El miedo despierta los sentidos. El chaval de Jávea hace bien en no bajar la guardia en jornadas de transición. Los pequeños detalles deciden las grandes rondas, como el surgido este jueves a 50 kilómetros de la meta, cuando sufrió una avería mecánica que hizo saltar las alarmas en el UAE. 30 segundos de retraso que le obligó a realizar un esfuerzo extra. El español agradeció la ayuda de Filippo Baroncini para reincorporarle al grupo.
Las orejas tiesas en este espléndido Giro que en su última cita otorgó laureles al velocista holandés Olav Kooij (23 años). Victoria número 40 del sprinter del Visma, la segunda en la carrera italiana, la primera en la presente edición. Un triunfo labrado en una excelente maniobra de lanzamiento de Wout van Aert. Isaac del Toro cimentó la maglia rosa con dos segundos más, ganados en el último punto bonificado. El mexicano no esconde su intención de exprimir su liderato al máximo.
Así, con tensión, transcurrió una de las últimas jornadas destinadas al lucimiento de los velocistas. Desde el banderazo de salida, los aventureros buscaron su oportunidad. AndreaPietrobon (Polti), GiosuèEpis (Arkea) y ManueleTarozzi (Bardiani) se fugaron con permiso de una pelotón inquieto por la lluvia y el firme peligroso en algunos tramos. Tarozzi es un habitual en las peleas por las fugas, la de este jueves fue la cuarta ocasión en la que abandonó la disciplina del gran grupo. El italiano prefiere ir por delante para evitar los amagos de abanicos, como los que aparecieron en la región de Lombardía, camino de Viadana.
El Visma de Olav Kooij asumió el ritmo de caza del trío cabecero. Tarozzi y Epis fueron neutralizados a 36 kilómetros de meta. Pietrobon aguantó 10 kilómetros más, en el comienzo del circuito por los dominios de Viadana, cubierto con rectas en las que se alcanzaban los 70 kilómetros por hora y peligrosas chicanes que ponía en corazón en un puño. Momentos de incertidumbre que fueron aprovechados por el soberbio velocista del Visma.
«El Giro es mi gran desafío. Es una carrera que desconozco, pero aspiro a lo máximo». Juan Ayuso (22 años) no esconde sus ambiciosas intenciones en el arranque de la nueva entrega de la Corsa Rosa. La concentración en altura en Sierra Nevada ha afilado la puesta a punto del nuevo estandarte del ciclismo español.
El compañero de Tadej Pogacar ha sellado una espléndida primera parte de la temporada, con triunfos en Tirreno-Adriático, Drôme Classic, Trofeo Laigueglia y un segundo puesto y etapa en la Volta a Catalunya. Ahora asume el liderato del UAE en la ronda italiana que arranca hoy en Durrës (Albania). El catalán criado en Jávea se ha ejercitado durante las últimas tres semanas en las cumbres granadinas, donde el equipo de Emiratos suele montar su training camp. Los resultados, según sostiene Ayuso, han sido muy satisfactorios: «En Sierra Nevada ha hecho buen tiempo y hemos podido entrenar durante muchas horas. La estancia en altura nos ha servido para prepararnos de la mejor forma posible. En este inicio de campaña todo ha ido muy bien, excepto dos o tres cosas que se pueden mejorar. Sólo estamos en mayo y ya he ganado más carreras que nunca a estas alturas del año. Espero seguir este camino en el Giro y, si es posible, mejorarlo».
La preparación física ha sido óptima y eso motiva a un ciclista al que no le agobia la responsabilidad de abanderar una nueva y osada generación de corredores. Asegura que su estado anímico es muy distinto al de comienzos de 2024, cuando estuvo castigado por una extraña lesión en el tendón de Aquiles. «La tranquilidad que he tenido ha sido una de las claves del buen rendimiento. Este año he tenido gran confianza en mí mismo, eso me da estabilidad y hace que las cosas salgan más fluidas, no más fáciles, pero sí más fluidas. Así todo se lleva mejor», advierte el corredor que ya exhibe 13 triunfos en su palmarés y que ha batido todos los récords de precocidad en el pelotón español.
Ayuso recalca que no hay mejor bálsamo que reencontrarse con los laureles y en ese aspecto destaca, sobre todo, la conquista de la general de la Tirreno-Adriático. «La experiencia en la Tirreno resultó muy buena, porque era el gran objetivo de la primera parte del curso. El año pasado ya la disputé y me gustó mucho. Estuve cerca de conseguir la victoria, terminé segundo, y desde entonces ya tenía claro que quería regresar para ganarla. Haber ganado me dio mucha seguridad para afrontar lo que viene ahora, que es el Giro», sostiene, mientras ordena, junto a Luke Maguire (jefe de prensa del UAE), su agenda de petición de entrevistas previas de un Giro de que acapara indiscutible protagonismo.
Ayuso se estrenará en la ronda por antonomasia de Italia, un país con el que siempre ha tenido una conexión singular. En 2021 se incorporó a la escuadra Colpack Ballan y se marchó a vivir a Italia, ese año se adjudicó el Baby Giro (la versión sub 23 de Giro de Italia), el Trofeo Piva y el Giro Belvedere. «Italia siempre será especial para mí. Mis comienzos están allí y ahora voy al Giro, la única gran ronda por etapas que no he disputado. El Giro es mi gran reto de la temporada, una prueba que voy a descubrir. Todo va a ser nuevo para mí, voy con muchas ganas de vivir todo eso», explica.
Ayuso, en Tirana este miércoles.LUCA BETTINIAFP
Para alcanzar su meta dispondrá de una formación de calidad y con notables escaladores, como Adam Yates, Isaac del Toro, Brandon McNulty, Rafal Majka, Jay Vine e Igor Arrieta. Filippo Baroncini es el único especialista en llano. «Tenemos el equipo más fuerte de la carrera. En este Giro hay mucha dureza y por eso hay que tener corredores que puedan estar adelante, para que en el caso de que yo arranque puedan esperarme. Disponer de todas esas cartas para jugar es muy importante. Aspiramos a lo máximo, que es ganar, pero el favorito es Primoz Roglic, que ya se anotó esta carrera [2023] y que se ha impuesto varias veces en la Vuelta [2019, 2020, 2021, 2024]. Es uno de los mejores del mundo. La presión cae sobre él, nosotros vamos con la ambición de ganar, creemos que es posible», advierte un escalador que atesora la virtud de desenvolverse con soltura en las contrarrelojes.
Los técnicos del UAE valoran la polivalencia, osadía y capacidad de liderazgo del joven español. «Sabe leer bien las carreras. Desde que era un crío se prepara como un profesional», dicen. Ahora, el chaval espera coronarse en su país talismán.
''Más agua, más agua. Esto es un horno''. La Vuelta ardió camino de Sevilla. Los 38 grados provocaron un desgaste extra de energía. La deshidratación sólo se pudo evitar con un aporte extra de líquidos. Jornada llana, tediosa, agobiante por sol e inolvidable para el debutante Pavel Bittner. El checo sorprendió a Wout van Aert en un sprint larguísimo y resuelto, otra vez, con la foto finish. Fiesta para el equipo DSM y para un chaval de 21 años que nunca olvidará su victoria en el Paseo Colón de la capital andaluza.
En la abrasadora excursión por las carreteras pacenses y la entrada a Sevilla, el pelotón se protegió de la presión ambiental con un despliegue extraordinario de envases de agua y uso de prendas refrigerantes. Hasta 200 bidones y 80 kilos de hielo utilizó ayer el equipo Movistar. Hasta cinco litros de bebida tomaron cada uno de los ciclistas. Trabajo constante para los aguadores. Nunca una gran ronda se reforzó tanto para combatir los efectos de una temperatura extrema, una de las consecuencias de organizar una prueba en agosto y en la sartén de España.
En ese incómodo escenario, los supervivientes de la ronda se tomaron la etapa con tranquilidad, con un ritmo cansino. Tiempo de sopor. Llegaron a la meta con más de media hora de retraso. La jornada arrancó otra vez con una fuga protagonizada por Ibon Ruiz, tercera escapada en cinco etapas del rodador del Kern Pharma, que en esta ocasión estuvo acompañado por Txomin Juaristi (Euskaltel-Euskadi), que alcanzaron un renta máxima de cinco minutos y que fueron cazados a 38 kilómetros de la meta. Las escuadras de los sprinters no podían dejar escapar la que podría haber sido la última oportunidad para el lucimiento de los velocistas. Un día de transición para Sylvain Moniquet (Lotto), que estrenó el maillot de lunares como líder de la clasificación de la Montaña. El belga suma 16 puntos, cinco más que el italiano Filippo Zana (Jayco) y seis más que el esloveno Primoz Roglic (Red Bull-Bora), que mantiene el liderato.
Sevilla volvió a ser meta de La Vuelta 14 años después. La anterior fue en 2010, cuando acogió la salida oficial con una contrarreloj por equipos y se recuperó el maillot rojo para distinguir al líder de la prueba (la primera ocasión fue en 1945). El corredor que más veces ha llevado esta prenda es Roglic, con 38 jornadas. Un dato que desconocerá Bittner, que este miércoles sacudió la modorra del pelotón al imponerse en un sprint larguísimo, iniciado en una recta de tres kilómetros. El checo ya se anotó dos etapas en la última edición de la Vuelta a Burgos. Su triunfo junto en el centro de Sevilla precedió a la caída de Rui Costa, que tuvo que abandonar tras embestir a su compañero Owain Doull, que se cayó cuando iba en cabeza del pelotón a falta tres kilómetros para la conclusión.
Hoy, cambio de decorado, con regreso a las sendas empinadas. Jornada de media montaña que sale de Jerez de la Frontera y concluye en el Alto de la Abejas, un puerto de tercera categoría ubicado junto al pueblo blanco de Yunquera. La etapa también incluye una cima de primera y dos más de tercera. Oportunidad para los aventureros y para escaladores rápidos en finales en rampa.