«Sé lo que significa llevar el maillot amarillo, afrontar la presión de las reuniones en el autobús o resistir largas horas bajo el calor... Eso me servirá para ayudar a Juan Ayuso en su objetivo de ganar algún día el Tour de Francia». Andy Schleck (Luxemburgo, 1985), el que fuera primer gran adversario de Alberto Contador, se postula para ser el nuevo guía del joven ciclista español en el equipo Trek. El que destacó como fino escalador ingresa en el departamento técnico del grupo alemán con el cargo de Director General Adjunto. Un fichaje que satisface a Ayuso, que asegura que jamás se ha sentido tan respaldado. «Ahora tengo todo el apoyo que nunca había tenido», dijo durante la concentración de pretemporada en Denia.
«Mi bagaje deportivo, unido a lo aprendido en los último 10 años como organizador de carreras, gestor y empresario me prepara para afrontar un nuevo reto en el ciclismo. Tenemos un objetivo claro y ahora necesitamos definir el camino, el plan para llegar allí», ha asegurado Schleck en una entrevista a L'Equipe.
Schleck, que ganó el Tour de Francia de 2010 por descalificación de Alberto Contador, retorna a la escuadra en la que ejerció de líder durante cuatro años. «No estoy aquí por casualidad, estoy aquí porque aún conozco la esencia de este deporte. He visto cada rincón del ciclismo, como corredor, director de mi propio grupo femenino y trabajando en tiendas de bicicletas. Quiero involucrarme en un nuevo desafío ayudar al equipo», expresó el campeón en una nota oficial del grupo World Tour con licencia germana.
Schleck, que siempre contó con el respaldo de su hermano Frank en la carretera, conoce bien el Tour de Francia. Además del triunfo por rebote de 2010 fue segundo en 2011 (ganado por Cadel Evans) y 2009 (Contador) y ganó tres etapas. En el Giro de Italia de 2007 sólo fue superado por Danilo di Luca. Se retiró en 2014 por una lesión de rodilla. En las últimas campañas ha sido uno de los impulsores del Tour de Luxemburgo.
Schleck será la mano derecha de Luca Guercilena, el mánager de Lidl-Trek, que durante este año se reunió varias veces con Ayuso y su entorno para cerrar su fichaje y que ahora se muestra feliz por contar con el que fuera compañero de Tadej Pogacar. «Fichamos a Juan por su gran talento y porque tiene condiciones para subir al podio del Tour», ha advertido el preparador italiano.
Unos halagos que enorgullecen al español, ilusionado con su nuevo destino: «Aquí estoy contento, me prometieron que reforzarían el equipo y que serían pioneros en investigación, y todo eso lo están cumpliendo». Ayuso, que abrirá la temporada en la Vuelta al Algarve y luego afrontará París-Niza, País Vasco, Flecha Valona, Lieja y Dauphiné antes del Tour, cuenta con el respaldo de un equipo muy potente. El danés Mattias Skjelmose y el británico Geoghegan Hart también optarán a las generales de las tres grandes rondas. Giulio Ciccone, Quinn Simmons, Carlos Verona, Leonnard Kamna y Patrick Konrad son gregarios de primer nivel. Jonathan Milan y Mads Pedersen pelearán en las clásicas y por anotarse victorias de etapa en Giro,Tour y Vuelta. En el equipo figuran una quincena de directores, entre ellos, el neerlandés Steven de Jongh (su intención es acudir a todas la carreras de Ayuso) y los españoles Markel Irizar, Aritz Arberas y Xabier Zabalo.
Ayuso, que salió de la mala forma de la ''dictadura'' del UAE de Pogacar y de Joxean Fernández Matxin, reaparecerá con la autoestima alta y cuidado con mimo por Schleck. «No me tomo este nuevo rol a la ligera, quiero afrontarlo con mucha seriedad y pasión. Sé que estaré menos tiempo en casa y que no podré participar en otros eventos porque mi presencia en el equipo será crucial para llevar a cabo los proyectos. Pero quiero hacerlo con seriedad y apoyar a Juan Ayuso», dice el ex corredor de 40 años.
«Aquí, sales por la mañana y te encuentras a Juan Ayuso en la carretera y más adelante te cruzas con Pogacar o Vingegaard tirando del sus gregarios. Hay puertos que están cerrados para que ellos puedan entrenar». Toni, un veterano que desde hace 20 años sale con su bici todos los fines de semana por los alrededores de Valencia, alucina sobre cómo los mejores equipos de mundo han conquistado la zona de levante para preparar el nuevo curso. «Es un lujo tener a los mejores en nuestra casa», incide el ciclista aficionado, que asistió junto a su sobrino a la presentación del Movistar organizada el pasado jueves en el Aula Magistral del Palacio de las Artes y las Ciencias y de Valencia.
Este sábado también se acercó a Benidorm para ver la presentación del UAE de Pogacar. Tras pasearse con su maillot arcoíris, el esloveno desveló su calendario (casi idéntico al de 2025): «Voy a hacer la Strade Bianche, Milán-San Remo, Tour de Flandes, París-Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja, Tour de Romandía y Tour de Francia. Y luego veremos, ya está bastante bien», declaró el esloveno (27 años), que aspira a sumar su quinto Tour y su tercer Mundial consecutivo.
«España es el paraíso para los equipos ciclistas», sostiene Pedro Delgado. Doce de las 18 escuadras del World Tour han elegido la costa mediterránea para establecer sus particulares paddock de pretemporada. Para los aficionados es un privilegio poder ver a los mejores corredores del mundo en un radio de 140 kilómetros, que es tramo que separa Valencia de Benidorm, donde ahora trabajan 10 equipos. Además de Movistar en Valencia y el UAE en Benidorm, ya han instalados sus training camp el Ineos de Carlos Rodríguez en Oliva, el Visma de Vingegaard en Benidorm, el Bahrain de Matej Mohoric y el Astana de Sergio Higuita en Altea, el Lidl Trek de Ayuso, el Jayco de Ben O'Connor y el NSN de Biniam Girmay en Denia, y Soudal Quick Step de Mikel Landa en Calpe.
En Calpe, precisamente, reside el belga Remco Evenepoel, que esta temporada ha fichado por el Red Bull Bora y que está concentrado en Mallorca. Por los alrededores de Denia se entrena Mathiew van del Poel, del Alpecin.
Tadej Pogacar, este sábado, en la presentación de su equipo en Benidorm.J. JordánAFP
El Education First, liderado por el australiano Ben Healy, también se ha decantado por la zona norte y planifica temporada en Girona. Tradicionalmente, esta provincia es una de las favoritas para entrenar durante el invierno. En ella también viven varios corredores. Está cerca de Andorra, donde tienen su residencia habitual medio centenar de ciclistas.
El clima benigno, la alta calidad de la red hotelera y las buenas carreteras interiores son los tres argumentos que aducen los técnicos, corredores y directores para levantar sus cuarteles de invierno en España. «En diciembre aún se disfruta de temperaturas suaves que permiten entrenar sin interrupciones y las vías secundarias presentan poco tráfico», dicen.
Eusebio Unzué, mánager general del equipo Movistar, está encantado con la concentración de su equipo en Valencia: «Esta es una zona que casi todos los equipos utilizamos para hacer nuestras preparaciones. Somos casi adictos a estas tierras». La temperatura es clave, pero también la orografía. En la zona levantina pueden disfrutar de la costa pero también de gran variedad de puertos: Aitana, Carrasqueta, Oronet, Tudons, Coll de Rates...
María José Catalá, alcaldesa de Valencia, en la presentación de esta semana del Movistar, reflejó su satisfacción por la presencia en la Comunidad Valencianade de los equipos más altos en el ránking de la UCI. «Estamos muy orgullosos. Para nosotros, el ciclismo representa valores fundamentales en la sociedad. Hemos sido anfitriones de grandes competiciones, hemos acogido salidas y llegadas de etapas de la Vuelta. Les damos las gracias por esta muestra de cariño», señaló la edil.
«La superioridad de Pogacar radica en su prodigioso metabolismo. Cuando sus adversarios van a 8.000 revoluciones, él sigue a 3.000, por lo que le quedan más marchas que al resto. Su actividad mitocondrial, la que produce el lactato y da la energía al músculo, es extraordinaria. Yo no he visto a nadie con esos parámetros», el preparador y fisiólogo Iñigo San Millán apela a la ciencia para explicar el asombroso rendimiento de un ciclista de época. «Tadej es buenísimo, muy completo, pero lo más sobresaliente es su fortaleza mental. Siempre busca nuevos retos para motivarse», el técnico Joxean Fernández Matxin recurre a la psicología. «Cuando se retire, será recordado como el mejor de todos los tiempos», el ganador del Tour, Óscar Pereiro, señala la ambición. «Él está a otro nivel. No he visto a nadie igual», aporta el ciclista Pello Bilbao.
No existe un único secreto para entender la abrumadora supremacía del esloveno, que ya sólo corre para ser leyenda. Es el ciclista más soberbio del siglo XXI y lucha contra la referencia de Eddy Merckx. El Caníbal se antoja invencible en la acumulación numérica de trofeos: 279. Pogacar (27 años) suma 108. El belga cuenta con 11 triunfos en las tres grandes rondas (cinco Tours, cinco Giros y una Vuelta) y 64 etapas; el líder del UAE, cinco generales (cuatro Tours y un Giro) y 30 etapas.
Pero batir el récord de victorias no es el objetivo de Pogacar. Su misión es firmar las exhibiciones más sublimes. No se trata de ganar, sino de hacerlo de la forma más memorable, creando estilo y haciendo lo que nadie hizo: ganar un Mundial atacando a 100 kilómetros de la meta, sumar más triunfos consecutivos en el Giro de Lombardía (último Monumento del año), subir al podio en todas las cinco grandes clásicas en una temporada, brillar en adoquines y sterrato... En 2025 ha sellado su mejor curso, con 20 victorias, y ahora planifica nuevos desafíos para 2026.
«Todo el mundo se puede sentir único. Yo estoy muy satisfecho, porque he hecho mi mejor temporada, de largo. Para ello ha sido fundamental la ayuda de mi equipo», advierte Pogacar, un ciclista superlativo que, además, pertenece a un grupo arrasador. El UAE ha batido en esta campaña la plusmarca de victorias: se encuentra a sólo seis de las 100.
Repartir las migajas
Los rivales de Pogacar ya se han acostumbrado a compartir las migajas que él deja. Remco Evenepoel asume su condición de escolta en las pruebas de fondo. En este mes, el belga fue derrotado en las pruebas de ruta del Mundial y del Europeo y en la maravillosa última edición del Giro del Lombardía. El campeón del mundo de contrarreloj sabía cuándo y dónde iba a atacar Pogacar, pero fue incapaz de seguirle, como sucedió tantas veces. Para Remco, terminar segundo ya supone una victoria, así lo reflejó en la celebración del segundo puesto en la llegada a Bérgamo del pasado sábado.
Pogacar acumula una extensa y versátil nómina de récords de precocidad, de ataque lejanos y de ascensiones imbatibles. El sábado, en la zona en la que desprendió de sus enemigos, a 36 kilómetros de la meta del Giro de Lombardía, se superó a sí mismo. En la subida al Passo di Ganda, aclamado por un público extasiado, invirtió 21 minutos y 20 segundos, a 26 km/h. Mejoró en casi dos minutos sus tiempos en las ediciones de 2021 y 2023. Los analistas dicen que fue su mejor escalada del año y que fueron los 20 minutos más impresionantes de siempre.
Pogacar arrasa inventando dinámicas y estrategias. Con su precocidad (ganó su primer Tour con 21 años) instó a directores y preparadores a apostar con decisión por los jóvenes. A su estela han salido Evenepoel, Juan Ayuso, Isaac del Toro, Paul Seixas...
También crea escuela. Pogacar no sólo prescinde de esa táctica de atacar a tres kilómetros de la meta, sino que rompe con la tradición de los escaladores bailarines, que suben poniéndose de pie sobre los pedales. El esloveno también ataca sentado, cuestión de aerodinámica y cadencia de pedaleo. La geometría como aliada de un corredor que controla milimétricamente su nutrición y que aprende a combatir consigo mismo. Mientras que Merckx, Bernard Hinault o Fausto Coppi contaban con unos competidores de rango superior, Pogacar apenas dispone de contrincantes de altura, por eso necesita reinventarse y marcarse nuevos retos, como conquistar los dos Monumentos que le faltan (París- Roubaix y Milán-San Remo) y batir a rivales fisiológicamente más dotados para esos objetivos. En semejante ámbito, hasta Van der Poel se rinde ante Pogi: «Es realmente impresionante, todo lo hace fácil. No es Merckx, es Pogacar».
Tadej, un extraterrestre que carece de límites y que a todos encandila.
Al cronista no le resulta fácil narrar epopeyas con guion repetido. Ya sabemos que cuando lo extraordinario se transforma en cotidiano lo atractivo pierde lustre. Sin embargo, la reiteración de historias mayúsculas mantiene su encanto. Eso es lo que sucede con Tadej Pogacar. El esloveno cautiva por su estilo, intensidad y descaro. Este domingo volvió a impactar con su abrumador triunfo en la prueba en ruta del Europeo disputado en la zona de Drôme-Ardèche (Francia).
Nuevo laurel para el infatigable coleccionista de oros y de maillots arcoíris. Pogy, cuádruple vencedor del Tour de Francia y bicampeón Mundial, ya suma 106 victorias, 18 de ellas en esta temporada. La plata fue para Remco Evenepoel. La misma historia que en el Mundial de Kigali. Venganza imposible para el Pitbull.
Tercero fue el nuevo fenómeno francés Paul Seixas (19 años). Cuarto, el italiano Christian Scaroni. El sexto puesto fue para el español Juan Ayuso, que peleó hasta el final para subir al podio. Una sexta plaza que cerró un excelente campeonato de la expedición española, con tres medallas de oro (Paula Ostiz, en crono y en ruta júnior, y Paula Blasi, en línea sub-23) y un bronce (Héctor Álvarez, en ruta sub'23).
La prueba en ruta masculina se disputó en un quebrado recorrido de 203 kilómetros, con más de 3.300 metros de desnivel, con salida es Privas y meta en Guilherand-Granges. La subida a Saint-Romain-de-Lerps (6,8 kilómetros al 7,3%) se superó tres veces a mitad de carrera y la de Val d'Enfer (1,7 kilómetros al 9,3%) se ascendió en seis ocasiones. El campeonato se presentó como el primer desafío de un día, al estilo clásica, del nuevo tridente del ciclismo mundial: Pogacar-Vingegaard-Evenepoel.
La cita comenzó a decidirse a 100 kilómetros de la meta, cuando Jonas Vingegaard se quedó a cola de un grupo cabecero de más de 50 unidades. El danés negaba con la cabeza, certificando que sus características de corredor de fondo no se amoldan a los exámenes de un día. Poco después, en un descenso de Saint-Romain-de-Lerps, aceleró Evenepoel y a su estela se colocaron Pogacar, Ayuso, Mohoric, Skjelmose y Sivakov. Todos ellos a un minuto y 15 segundos de un grupo de 13 fugados que fueron neutralizados a 90 km de meta.
Abandono de Vingegaard
A falta de 74 km para la llegada, sucedió lo que todos esperaban y nadie pudo evitar. La enésima copia de una obra consabida. Atacó Pogacar y Evenepoel peleó por seguirle. El belga claudicó en el intento y fue alcanzado por Seixas. Por detrás conectaron Ayuso y Scaroni. A esas alturas de la carrera, Vingegaard ya había abandonado. El danés no competía desde el caótico final de la Vuelta a España.
A 60 kilómetros de la conclusión, la ventaja del esloveno sobre el cuartero perseguidor ascendía a 23 segundos. Evenepoel, enrabietado, comandaba la caza, con Ayuso por detrás en las dura subida a Val d'Enfer, sin dar relevos. A 50 km, la renta sobrepasó los 40 segundos. Una progresión que el esloveno mantuvo en las tres últimas vueltas del circuito francés, hasta llegar al minuto en la línea de meta. A falta de 38 km, Evenepoel se cansó de la falta de colaboración de sus compañeros y se marchó en solitario. Entonces, Ayuso administró energías para pelear el bronce con Seixas y Scaroni. Y en esa pugna, el más listo fue el francés, el nuevo ídolo de una afición que busca un heredero sólido para Bernard Hinault. Ayuso se quedó descolgado en la última subida. En la recta final fue superado por el letón Toms Skujins, que venía en el grupo posterior y le arrebató la quinta plaza.
Pogacar estuvo dos horas caminando en soledad para coronarse en un campeonato Europeo que conoció la mayor notoriedad de las solo nueve ediciones disputadas. El campeón multiplica la repercusión de los escenarios a los que acude. Es un filón.
Decimoctavo triunfo de una temporada espléndida, con victorias en más del 50% de las pruebas disputadas y con podios en el 90%. Venció en el Tour de Francia, Mundial en ruta, Dauphiné, Lieja-Bastoña-Lieja, Flecha Valona, Tour de Flandes, Strade Bianche, Tour de UAE. Fue segundo en París-Roubaix, Amstel Gold Race y G.P. de Montreal; y tercero en Milán-San Remo. En la contrarreloj del Mundial de Ruanda fue cuarto; y en el G.P. de Quebec, 29º. Asombroso.
Mientras permanece el regusto de la última conquista de Tadej Pogacar en el Tour de Francia, regresa el ciclismo del bueno para abrir la segunda parte de la temporada. La Clásica de San Sebastián, siempre tan sugerente, se resolvió este sábado con una soberbia actuación Giulio Ciccone (30 años), uno de los escaladores más solventes del ciclismo italiano. El corredor del Lidl fue muy inteligente y esquivó la encerrona que le prepararon Isaac del Toro y Jan Christen, los compañeros del Juan Ayuso en el UAE. El polivalente ciclista español regresó, dos meses después, con una discreta actuación.
La Clásica de San Sebastián supuso una cita para reivindicaciones y curaciones de heridas. Ayuso, tras su abandono del Giro, acudía para afinar la forma y reimpulsar la temporada, ahora enfocada en la Vuelta a España. Del Toro afrontaba la ronda para certificar su madurez tras la juvenil pugna con Richard Carapaz en el desenlace del Giro. Oscar Onley, para ratificar su liderazgo de la nueva generación tras su fenomenal irrupción en el Tour. Primoz Roglic, para certificar que puede ofrecer altas prestaciones tras su irregular rendimiento en la ronda francesa. Marc Hirschi, para emular la conquista de dos ediciones consecutivas de Remco Evenepoel (2022 y 2023).
La prueba, con destacados alicientes, arrancó a toda velocidad, con varias escaramuzas. Numeros ataques hasta que llegó el momento clave, a falta de 50 km. para la meta, cuando quedó neutralizada una escapada en la que figuraron, entre otros, Labrosse, Wenzel, Arriola, Van Bekkum, Gotzon, Delaplace y Ben Swift. En la subida a Erlaitz atacó Roglic y todos se inquietaron. Al órdago del esloveno respondieron Del Toro y Ciccone. En el instante clave de la batalla, Ayuso quedó eliminado, pagando la falta de actividad competitiva de los últimos meses. Al español no le importó descender a cola del pelotón para ejercer de aguador de sus compañeros.
El mexicano y el italiano, a falta de 40 kilómetros para la llegada, se marcharon en un veloz descenso y lograron una renta de un minuto respecto al grupo de los perseguidores, entre los que estaban Van Gils, Roglic, Christen, Powells y Plapp. Un minuto de renta en el sprint de San Sebastián, a 17 km de meta.
En la última de las seis subidas, en Murgil, a sólo siete kilómetros de la clausura, contragolpeó Christen, compañero de Del Toro en el UAE y cazó a los dos fugados. Cuando los gregarios de Pogacar preparaban su encerrona irrumpió Ciccone con esa facilidad para la escapada que le caracteriza. En las paredes de una cota de 2.500 metros de longitud y rampas del 10% dejó descolgados a sus rivales y se presentó en la cima con 10 segundo de renta. Una ventaja que supo mantener en un vertiginoso descenso para anotarse su primer triunfo en la clásica vasca.
Victoria y txapela que iluminan el palmarés de Ciccone, en el que sobresalen el Premio de la Montaña del Tour de Francia de 2023, tres etapas en el Giro de Italia, una en la Volta a Catalunya y otra Critérium Dauphiné.
Tras el abatimiento generado por el abandono en el Giro de Italia por la maldita caída en el sterrato camino de Siena y por el picotazo de la avispa en la salida de la decimoctava etapa, en Morgegno, Juan Ayuso encontró consuelo con su novia Laura y su perrita Trufa. La frustración se adueñó del ciclista de Jávea, desaparecido durante dos meses y que reaparece ahora con las heridas aún sin cicatrizar. Vuelve este sábado a la Clásica de San Sebastián, fortalecido físicamente pero sin cerrar el capítulo de su futuro en el poderoso equipo de Emiratos. Tiene contrato con el UAE hasta 2029, pero tanto ruido alrededor no garantiza estabilidad.
Ayuso sostiene que su intención es continuar en el grupo dirigido por Matxin, pero reconoce que no puede detener los permanentes rumores sobre su hipotética marcha. Es el nuevo referente del ciclismo español y a una escuadra como Movistar le vendría fenomenal su incorporación, aunque para ello debería abonar una elevada cláusula de rescisión y que el corredor tuviera intención de dejar el equipo, algo que ahora mismo no sucede. Juan se considera capacitado para ser un líder indiscutible, pero de momento quiere seguir compartiendo galones con Isaac del Toro y Joao Almeida en las rondas a las que no acude Tadej Pogacar.
El esloveno, tras arrasar en el Tour, se tomará un largo periodo de descanso y no participará en la Clásica de San Sebastián. Las apuestas del UAE serán Del Toro (segundo en el Giro) y Ayuso. El español asiste con el objetivo de afinar su preparación para la Vuelta (23 agosto-14 septiembre), prueba en la que compartirá jefatura con Almeida, que se recupera de una caída en el Tour.
«Sin prisas»
«Va a San Sebastián para recuperar la forma, sin prisas. No estará al 100%, pero sí que va con muchas ganas», afirman desde el entorno del corredor. «A Juan le han dado leña, pero él es fuerte. Se encuentra tranquilo y está entrenando bien», recalcan las mismas fuentes.
En San Sebastián pugnará, entre otros, con Marc Hirschi (último ganador), Oscar Onley (cuarto en el Tour), Giulio Ciccone, Julian Alaphilippe y Pello Bilbao. La carrera consta de 211 km, con seis puertos, entre ellos Jaizkibel, a 60 km de meta, y Murgil, 2,5 km con rampas del 10% a sólo siete para la meta.
En la planificación de la temporada de Ayuso también figuran Circuito de Getxo (domingo), Tour de Polonia, Vuelta a España, Mundial y Giro de Lombardía.
El ciclista esloveno Tadej Pogacar, reciente ganador del Tour de Francia, no participará en La Vuelta a España 2025, del 23 de agosto al 14 septiembre, tal y como informó este martes su equipo, el UAE Team Emirates.
El equipo de Emiratos Árabes Unidos confirmó al equipo para la gran cita que se disputa en España, en el que no figura el cuatro veces campeón de la carrera francesa: "Después de un Tour tan exigente, decidimos que lo mejor era tomarnos un descanso", aseguró el esloveno.
"Por supuesto, la Vuelta es una carrera a la que me encantaría volver. Tengo fantásticos recuerdos de 2019, pero ahora mi cuerpo me pide descansar", declaró Pogacar, recordando aquella edición de la ronda española, que acabó tercero.
El astro esloveno se tomará un descanso antes de volver a la competición en Norteamérica y encabezará a su equipo en el Grand Prix Cycliste de Québec y el Grand Prix Cycliste de Montréal, ambas en Canadá, en septiembre.
A pesar de la ausencia del ciclista de 26 años, por el UAE Team Emirates competirán ocho corredores, encabezados por el portugués João Almeida, y que completan el danés Mikkel Bjerg, el austriaco Felix Großschartner, el esloveno Domen Novak, el luso Ivo Oliveira, el español Marc Soler y el australiano Jay Vine.
Como colíder de Almeida estará el español Juan Ayuso, que regresará a La Vuelta con un podio ya en su palmarés, logrado en 2022. "La Vuelta es una carrera muy especial para mí, mi carrera natal. He estado entrenando bien, me siento bien y estoy centrado al 100 % en hacer una buena carrera para el equipo. Siempre es un honor correr en casa y lo daré todo para que valga la pena, ya sea ayudando al equipo o luchando por un resultado propio. España siempre saca lo mejor de mí", apuntó Ayuso.
El mejor fisio del mundo moldeó sus manos lavando vasos en el restaurante de su padre. «Yo ayudaba a mi familia en lo que podía. Pasé muchas horas entre platos y mesas». Más de 40 años después, el asador donde creció Marcelino Torrrontegui (Albandi, 1964) sigue ofreciendo fabulosos chuletones txogitxu, cordero a la estaca y entrecot de vaca vieja. Una clientela fiel que acude allí tras disfrutar de las playas del concejo asturiano de Carreño en las que Torron también trabajó de socorrista. «Antes de ser auxiliar de ciclismo me buscaba la vida mientras hacía un módulo de Deportes», afirma el masajista más experto del próximo Tour de Francia, que arranca el sábado en Lille. Será la undécima edición de la Grande Boucle que afronta el asturiano, ahora en el Movistar. También es colaborador del Comité Olímpico Español (COE), la Federación de Fútbol (RFEF) y profesor en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Málaga (UMA).
Este fisio de sonrisa permanente trabajó en el Málaga CF durante 21 temporadas, acudió a ocho Juegos Olímpicos (cinco con la Federación de Ciclismo y tres con el COE), 26 Mundiales de ciclismo, cuatro Juegos del Mediterráneo, 13 Vueltas, 10 Tour y cinco Giros de Italia. Por sus manos han pasado futbolistas, atletas, nadadores, ciclistas, balonmanistas, karatecas, piragüistas, golfistas, esquiadores. La relación de ilustres es extensa: Craviotto, Llaneras, Hierro, Chema Olazábal, Van Nistelrooy, Valverde, Contador, Rominger, Freire, Delgado, Olano, Isco, Joaquín, Frankie Fredericks, Chema Martínez, Cubarsí, Francescoli, Juan Ayuso, Viran Morros, Aguinagalde, Darío Silva, Zulle, Virenque, Rafa Lozano, Garralda, Barrufet, Entrerríos, Hugo González, Jessica Vals, Carmen Weiler...
Tras disfrutar de varios días de descanso, este martes hará las maletas para marcharse a Lille con el Movistar para preparar la salida del Tour.
Torrontegui comenzó en el ciclismo en la Vuelta a España de 1988, en el Clas de José Manuel Fuente. «Recuerdo que la salida fue en Tenerife y que saltamos a Las Palmas. Me incorporé al equipo de El Tarangu gracias a la ayuda de Carlos Muñiz, ciclista y amigo mío de Candás. Aquella Vuelta la ganó Sean Kelly y el primer neoprofesional clasificado fue, precisamente, Muñiz. Yo tenía 23 años y ya me apasionaba el deporte. Esa pasión proviene de mi entorno de juventud, en Candás. Esta localidad está declarada por el COE Villa de Olímpicos, porque es el pueblo de España con más olímpicos por habitante. Allí nacieron, entre otros, Herminio Menéndez, Julio Alberto, López Carril, Enrique Rodríguez Cal o Carlos Prendes», dice mientras pasea por Candás, antes de la sesión de fotos en las instalaciones de Mareo del Sporting de Gijón que ilustra este reportaje.
Torron debutó en el Tour de Francia en 1991, el primero ganado por Miguel Indurain. Desde entonces, el carismático fisioterapeuta y el campeón navarro mantienen una relación cercana. «Somos de la quinta del 64 y hemos coincidido muchas veces, aunque nunca compartimos equipo. Él estaba en el Banesto y yo en el Clas, con Tony Rominger. En la selección español estuvimos juntos, pero nunca le traté. Él tenía su propio masajista, Vicente Iza. Sí traté a Perico Delgado, Óscar Freire o Alberto Contador, pero nunca a Miguel. Estuve con Indurain en los Juegos de Atlanta, cuando ganó el oro en la contrarreloj, y Abraham Olano, la plata. Mi primer Mundial fue el de Stuttgart de 1991, cuando Indurain fue bronce. También estuve en el histórico Mundial de Duitama de 1995, donde logró el oro en la contrarreloj y la plata en la ruta, con Olano primero. En la actualidad, cuando Miguel pasa por Asturias nos vemos. Últimamente bromeamos sobre que ya va siendo hora de que toque sus músculos», explica el técnico, de 61 años.
Federer y Nadal
Torron fue el hombre de confianza del suizo Rominger, conquistador de tres Vueltas y adversario de Indurain en la carretera y en la pugna por el récord de la hora. «Tony y Miguel fueron rivales y ahora son amigos. Son como Federer y Nadal. Se respetan, tienen una buena relación».
Las manos mágicas del asturiano cuidaron a grandes corredores del Clas, como Olano, Escartín, Mauleón, Ruiz Cabestany, Rominger, Suárez Cueva..., con los que mantiene amistad. «Ellos tienen la costumbre de juntarse todos los años para cenar durante una etapa de la Vuelta. Desde 1988 organizamos partidos de fútbol-playa a los que viene gente como Luis Enrique. Lucho es un gran entrenador y una persona majísima, pata negra, un friki del ciclismo».
Con su paisano Samuel Sánchez comparte complicidades. Las abuelas de ambos eran primas. «A Samu le conozco desde chaval, cuando venía a veranear a Albandi. Yo le vaticiné que sería campeón olímpico. En 2007, un año antes de la carrera en ruta de los Juegos de Pekín, fuimos a ver el recorrido y le dije que el trazado le venía a huevo para ganar. Aquel equipo, con Sastre, Freire, Valverde, Contador y Samu fue fabuloso», recuerda.
JORGE PETEIRO
Las manos prodigiosas de Marcelino han cuidado a miles de deportistas. El que más le impactó, por su elasticidad y fortaleza, fue el canadiense Mark McKoy, campeón olímpico de 110 vallas en Barcelona'92. Entre los ciclistas destaca el motor de clasicómanos como Bortolami, Baffi o Museeuw. Los músculos de Freire también le sorprendieron, como las piernas de los futbolistas Salomón Rondón y Julio Baptista. Dice que quien mejor supo sacar provecho a su físico fue Fernando Escartín.
Asegura que el ciclismo actual atraviesa por un momento espléndido y que Tadej Pogacar es un fenómeno: «Le vi el pasado año en el Tour y me sorprendió. El ciclismo de ahora no da tregua. Las etapas son más cortas y todos van a toda hostia, no frena nadie. Los técnicos y auxiliares no tenemos tiempo para tomar un bocadillo. La tecnología ha mejorado mucho el rendimiento de los corredores».
Pocos en el deporte español empatizan tanto como este extrovertido asturiano. «Me dicen que soy el mejor masajista del mundo, pero yo respondo que tengo la suerte de trabajar con gente muy buena. Yo, por mi manera de ser, siempre genero buen rollo y caigo bien a la gente, y eso influye».
La depción del Málaga
Durante sus 37 años en el alto nivel han abundado los éxitos. Las decepciones fueron mínimas, pero dolorosas. Las heridas provocadas por el despido del Málaga ya cicatrizaron, aunque quedaron marcas: «En el Málaga me dejé media vida, medio corazón. Me tuve que marchar por unas diferencias económicas mínimas. Me di cuenta de que no me querían en un sitio donde trabajé más de 20 años. Salí noqueado. Estuve muerto, pero reviví. Después de irme se me abrieron muchas puertas».
En plena pandemia, Torron dice que se reinventó. Estudió podología, se doctoró en Fisioterapia y se incorporó a la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Málaga: «Llegué para cubrir una baja, y ahí sigo, impartiendo clases. La docencia es una carrera de fondo. Me gusta, pero al principio me costó, porque yo hablaba con las manos, luego me he ido soltando. Ahora, hasta doy ponencias en el Master de Fisioterapia de la Escuela Universitaria UAX Rafa Nadal o el Máster de Fisioterapia del Real Madrid. Soy como una hormiguita. Cumplo mis sueños. Trabajo con chavales, eso me mantiene joven».
«Tengo la suerte de que la UMA apuesta por la transferencia del conocimiento de sus profesionales, lo que posibilita que pueda colaborar de forma activa con Movistar, con el que tengo un contrato Otri, y al mismo tiempo cumplir con mis obligaciones docentes e investigadoras en la Facultad de Ciencias de la Salud», añade.
JORGE PETEIRO
A sus 61 años, Torron quiere ser agradecido: «Cuando te vas haciendo mayor te acuerdas de la gente que te ayudó. Yo estoy muy complacido con Eusebio Unzúe. Un día necesité salir de casa y él estaba allí. Siempre tuve la fortuna de contar con la comprensión del Málaga, que me permitía ir a los Mundiales y a los Juegos Olímpicos. También estoy muy agradecido a Alejandro Blanco por la oportunidad de trabajar en el COE. Él me rescató de la crisis que tenía, lo pasé mal. Yo sé bien lo que supone estar en primera línea y de ponto el teléfono deje de sonar».
Hijo futbolista e hija nadadora
La genética y el entorno profesional indicaron, inevitablemente, el camino a seguir. La actividad deportiva domina el entorno familiar de Torrontegui. Los hijos del fisio asturiano se han criado entre balones, raquetas y bicis, por eso no extraña que Samuel y Carlota se hayan decantado por el deporte. Los tres, siempre mimados por Susana, la filóloga inglesa, la madre, la compañera, la que sostiene todo el edificio.
Samuel, que tiene 20 años, sobresale en las categorías inferiores del Sporting de Gijón, en el equipo C. El fútbol le atrapó desde niño. Comenzó en el Málaga y allí estuvo durante nueve temporadas, en las que coincidió con Dean Huijsen, el nuevo central de la selección española y del Real Madrid. «Estuvieron juntos en alevines, cadetes e infantiles. Son buenos amigos. Yo mantengo contacto con los padres de Huijsen, unos holandeses muy majos que abrieron negocio en Málaga», dice Marcelino, un padre encantado con los goles y el desempeño de su hijo: «Samuel juega de delantero, es bueno, pero a mí lo que gusta es su madurez. Entrena, juega, se cuida y estudia segundo de Ingeniería Mecánica. No es raro verle a las 12 de la noche con libros o estirando», recalca el fisio del Comité Olímpico Español.
El Almería quiso ficharle, pero él prefirió seguir en el Sporting. En su trayectoria ha mostrado sus excelentes dotes de goleador, con buen manejo de ambas piernas y juego de espalda. «Tiene futuro, pero es un poco pupas, siempre le pasa algo», dice el progenitor.
Carlota apostó por la natación, triunfando en los campeonatos autonómicos y nacionales. Se formó en el Club Natación Inacua de Málaga y en 2021 fichó por el CN Santa Olaya de Oviedo. En 2021, con 18 años, se proclamó campeona de España de 200 mariposa, lo que le sirvió para obtener plaza para el Europeo de Budapest, torneo en el que logró colarse en las semifinales, terminando en el puesto 14 del top-16.
Torrontegui destaca que Carlota, de 22 años y estudiante de Derecho, tiene mucha fuerza de voluntad: «Durante muchos años se levantaba a las cinco y media de la mañana para entrenar en el CETD de Málaga. Creo que venirnos a Asturias frenó su progresión. Uno de mis sueños era compartir unos Juegos Olímpicos con ella».
Los mejores ciclistas españoles no han participado en el Campeonato de... España. Ni Juan Ayuso, ni Carlos Rodríguez, ni Enric Mas, ni Pello Bilbao (excluimos a Mikel Landa, convaleciente) han tenido a bien tomar parte en ese encuentro anual reservado sólo a compatriotas y consistente en perseguir en buena lid el honor de vestir el maillot con los colores de tu país. Una distinción que convierte al poseedor de la prenda en alguien único e irremplazable durante todo un año. En cierto modo, durante toda una vida.
El Campeonato nacional de un deporte individual es algo más que una competición: una ceremonia de índole íntima dentro de su exposición pública. Pero el profesionalismo y el patriotismo no siempre se llevan bien en estos tiempos de valores líquidos y principios gaseosos. El ciclismo y el deporte en general también experimentan (¿sufren?) su "cambio climático" y se han globalizado a causa y como consecuencia de la difuminación y casi el intercambio y superposición de fronteras. La geografía no ha desaparecido, pero encoge. Se contrae y comprime. Lo interior y lo exterior se unen hasta confundirse. El sentimentalismo retrocede ante el pragmatismo. A menudo es sustituido.
En esta España políticamente fragmentaria y disolvente, ser campeón nacional ha perdido atractivo y prestigio. El maillot destiñe. Desde la óptica puramente ciclista, la carrera, incrustada, como los otros campeonatos nacionales en Europa, en un calendario minuciosamente programado, resulta un incordio, un trastorno. Altera la preparación, en especial para quienes van al Tour, desvía la atención de lo principal a lo secundario y, en definitiva, impone un paréntesis no deseado en el ritmo general.
Logos comerciales
Además, los patrocinadores se quejan de que el jersey nacional obliga a reducir el tamaño de los logos comerciales. Y eso que nuestro maillot es una acomplejada camisola frente a las del resto de países, cuyos campeones van, literalmente, envueltos en una bandera. El de Alex Aranburu, campeón saliente, era una estrecha franja en el pecho y la espalda, y una sucinta en las mangas. Había muy pocos colores y mucho Cofidis. Por otro lado, gran parte de la clase alta del ciclismo español milita en conjuntos extranjeros, de ahí el fastidio del tamaño del logo. Para esos equipos, el Campeonato de España es un cónclave doméstico, un asunto de familia que en casi nada les atañe ni beneficia.
Así las cosas, como una forma de prestigio recíproco, el Campeonato coronó a Iván Romeo, que, en el descenso a Granada, soltó a Parra y Barceló bajo una chichacherra. El chicarrón del Movistar está mostrando esta temporada una enorme versatilidad. No es sólo un contrarrelojista. En una carrera de casi 200 kms. y 3.782 metros de desnivel, mostró una superioridad física y una capacidad estratégica de primer orden. Dejó a Fernando Barceló (Caja Rural) a 56 segundos y a Roger Adrià (Red Bull) a 1:53. Al Campeonato le viene bien que triunfe un corredor del único equipo español de primera categoría. En cierto modo, Iván lo ha salvado y cubierto la baja de Enric Mas a quien, en principio, le venía mejor el recorrido.
El maillot destiñe menos cubriendo sus anchas espaldas.
Como si no hubiera desgracia que no acuda sola, a Juan Ayuso le han perseguido tantas en su primer Giro de Italia que no le ha quedado otra que abandonar. Pese a su empeño. Ya lejos sus opciones de optar a la general, únicamente centrado en recuperarse físicamente para ayudar a su compañero Isaac del Toro en la conquista final del rosa, un picadura de avispa durante la etapa del miércoles camino de Bormio ha acabado por arruinarlo todo.
En la salida de Morbegno, ya el calor presente, Juan se quitaba las gafas para mostrar su aspecto. "En la etapa me picó una avispa o abejorro, me entró en el casco. No puedo ver por el ojo derecho. Quiero intentar estar para el equipo, pero me han dicho que no saliera. He querido probar", aseguraba en declaraciones a Eurosport en la zona mixta.
Sin embargo, a los pocos kilómetros del inicio, se anunció su retirada definitiva.
El miércoles había optado por ni disputar con los mejores la etapa que ascendía el Paso Tonale y el Mortirolo y en la que se impuso el líder Del Toro. Perdió casi 36 minutos, en busca del respiro para su rodilla que le hiciera reencontrarse para las dos etapas clave de viernes y sábado. Pero siguió padeciendo. La avispa le produjo hasta tres picotazos en el rostro y la hinchazón era preocupante.
Es la segunda grande que el corredor del UAE se ve obligado a abandonar. Tercero en su primera Vuelta con 19 años y cuarto en la siguiente, Ayuso dijo adiós al pasado Tour afectador por covid. En el presente Giro Juan se retira con dos caídas -estaba en el puesto 26 de la general a 49 minutos ya de su compañero mexicano- pero también con el gran triunfo de etapa en Tagliacozzo.