Contra maldiciones (desde 2002 ningún anfitrión triunfa...), nada mejor que el descaro, el talento callejero, el flow dominicano. Jean Montero desafía la presión imaginando que aún juega en su barrio de Santo Domingo, las calles donde el baloncesto es también una vía de escape. Ante su liderazgo y ante un Valencia Basket decidido a reinar en esta Copa que se inaugura en el Roig Arena, que vuelve a la ciudad del Turia 23 años después, sucumbió el Asisa Joventut (95-84).
Ni el influjo de Ricky -qué lujazo- que meditaba un rato antes del comienzo del duelo, como si visualizara con ojos cerrados aquel pasado, aquel niño de 17 años que alzó el trofeo de verdinegro en Vitoria 2008. O el que antes de dar el gran salto a la NBA lo conquistó dos veces más de azulgrana. Feliz Ricky, feliz el baloncesto.
Hace 10 días, la Penya derrotó al Valencia en el Olimpic. Al ese equipo redondo de Pedro Martínez que ya no sorprende si no que asusta en la mismísima Euroliga. Que parte de favorito en la Copa, mirando a los ojos sin complejos a Madrid y Barça. Entonces fue un 10-2 de salida, que recordaba Dani Miret clave para el desarrollo del duelo después. Algo parecido esta vez, cuando al 5-0 inicial respondió el Joventut con un aluvión, un parcial de 2-13 con ese alero que tira tan raro como efectivo, Cameron Hunt, inabordable.
Pero no cundió el pánico. El Valencia derrota por erosión. Por seguir a lo suyo, juego rápido, triples, carreras y rebote ofensivo. Entre primer y segundo cuarto, un parcial de 10-0 que trastabilló a los catalanes. Empezaban a no encontrar respuesta, porque el intercambio de golpes con este Valencia es condena. Otro arreón justo antes del descanso dejó heridos a los de Miret. Montero era ya un demonio que se empezaba a gustar (46-34, con 15 puntos del dominicano).
El Joventut se llegó a ver 17 abajo a la vuelta de vestuarios y, sin embargo, contra todo pronóstico, resucitó. Mostró coraje y relució su experiencia. La de tipos como Tomic, Hanga o el propio Rubio. Montero se enredó en batallitas con Vives y perdió algo de ritmo. Quedaban nueve minutos y los de Miret, que últimamente andaban con el acierto del revés, estaban a tres puntos a base de triples (69-66).
Ricky Rubio, durante el partido ante el Valencia.Kai ForsterlingEFE
Pero al Valencia, a este Valencia, al pimpampum no le gana casi nadie. En el momento de la verdad, los triples como lluvia fina en el Roig Arena, dos de Pradilla (solidísimo, como siempre), Badio... Y otra vez la ventaja y un Joventut que moría lentamente. Fue el propio Papi Badio el que puso el remate, ya sin aliento el Joventut, digno, pero corto en el Roig Arena.
Cuando el Asisa Joventut ganó su última Copa, en 2008 en Vitoria, Ricky Rubio comandaba en la pista con 17 años a un equipo inolvidable con Rudy Fernández como MVP, y el que ahora es su entrenador, 22 entonces, vibraba en la grada como un aficionado más. Dani Miret (Badalona, 1985) no quería perderse a su compañero en la clase de inglés, Pau Ribas, con quien después se hizo una foto. "Le dije: 'Mira, yo fui el primer loco que dije que veníamos aquí a ganar'", recuerda quien ahora apela a "ese punto de locura" para dar la sorpresa en el torneo del Roig Arena, que los verdinegros descorchan contra el anfitrión. Del cadete al primer equipo, el jovencísimo técnico repasa cómo están siendo estos meses con Ricky a sus órdenes.
Pregunta.- Líderes en la Champions League (la Final Four se disputará en el Olimpic de Badalona) y firmes en ACB. ¿Se puede llegar mejor a la Copa?
Respuesta.- Llegamos bien. Ganar el último partido antes del torneo (en Zaragoza) era un objetivo. Estamos haciendo una temporada donde los objetivos de equipo los hemos conseguido pronto, como clasificarnos para la propia Copa, avanzar en la BCL, donde estamos a un partido de cuartos de final. Estamos en una buena dinámica y sacando unos resultados notables.
P.- Hace 10 días derrotaron al Valencia. Pero es el anfitrión y uno de los grandes favoritos.
R.- Las opciones pasan, primero de todo, porque el Joventut se crea realmente que puede ganar. Esto se percibe y esto se transmite. Estar mentalizados de que será a través de un partido difícil, largo. En casa, una de las claves fue que empezamos ganando 10-2 y a partir de ahí, fue para nosotros más fácil dominar el partido y jugar con nuestro estilo. Esto puede ser que sea diferente, entonces necesitamos un punto de locura, un punto de mentalidad, donde lo de ganar sea una cosa que nos obsesione.
P.- Jugar con su presión.
R.- Es cierto que el Valencia es un equipo que está hecho para competir bien en la Euroliga, para conseguir grandes objetivos y esto puede ser complicado para ellos. Tener que ganar siempre es complicado. Tenemos que resultar un rival muy incómodo, especialmente testarudos en querer ganar. Solamente pensar en eso.
P.- Han perdido a Sam Dekker, uno de los referentes. ¿Ha sido complicado manejar su salida?
R.- Cada año el roster es diferente, los roles son diferentes. No estábamos siendo capaces de sacar su rendimiento. De cara a la Copa, el poder llegar con esta incógnita despejada ha sido un win-win para ambas partes, porque él tampoco estaba cómodo, tenía problemas físicos... Y esto hacía que las dos partes estuviesen perjudicadas. Estamos buscando otra pieza en el mercado, pero seguimos siendo un equipo de mucho nivel.
Miret, con los jugadores del Asisa Joventut.ACB Photo
P.- Y mientras llega el fichaje, los jóvenes. Ruzic, Niebla... Ese ADN no va a cambiar en la Penya.
R.- Los tenemos. Michael hizo un partidazo contra Valencia. También Diego. La historia del club ha demostrado que los jóvenes son claves en que podamos ser competitivos. Nuestra fortaleza es seguir creyendo en ellos, sacando rendimiento en situaciones como la actual, colocándolos en los momentos en que nos puedan ayudar.
P.- ¿Cómo ha trastocado su filosofía esa nueva amenaza llamada NCAA?
R.- Es un cambio de contexto que nos perjudica. Con Ruzic podemos ver un ejemplo positivo, porque es un chico que hace una apuesta muy grande por continuar en el Joventut teniendo opciones de marchar a la NCAA. Multiplicando su sueldo. Hay jóvenes que sacrifican la parte económica por el baloncesto. Es un boom histórico y nosotros nos tenemos que reinventar. Encontrar fórmulas, como con Rubén Prey (cedido en St. John's). Se trata de poner una semilla en ellos, de que sigan siendo el Bressol, para que el día de mañana podamos seguir teniendo este factor diferencial, recuperar jugadores que tienen este ADN. Ian Platteeuw se ha marchado a la NCAA, pero si todo va como esperamos, va a tener una buena evolución y cuando tenga 24 o 25 años, pues esperemos que pueda volver al Joventut y hacer aquí una buena carrera. Nosotros seguiremos siendo siempre una cantera importante y potente.
P.- Han pasado unos meses desde la vuelta de Ricky. Se le ve feliz, líder. ¿Cómo está siendo la experiencia?
R.- Para mí, muy positiva. Yo lo digo: es una gran suerte coincidir con el Ricky jugador y con el Ricky persona, porque él siempre suma. El objetivo número uno que es que él disfrutara de volver a jugar al baloncesto aquí en Badalona. Lo estamos consiguiendo. Estamos consiguiendo que él vibre. No quiero mencionar ni que él pudiese estar aquí estando mal... Pero él lo ha controlado muy bien, se ha preparado muy bien, las dos partes han tenido paciencia y ahora estamos viendo un gran Ricky, competitivo y con un impacto multifactorial que para la afición y para todo el mundo es un placer. Somos la envidia de muchos.
P.- ¿Presiona tener un jugador de esa dimensión a sus órdenes?
R.- Es que Ricky me ayuda, con todos, con los jóvenes y con los no tan jóvenes. Las temporadas son muy duras, tienen altibajos, es como que vamos en un barco y siempre hay marea y tormenta. Tener a alguien dentro de tu barco con esta experiencia, con estos valores y con este nivel, ayuda mucho. Para mí como entrenador, es un reto. Creo que me hace mejor. Yo juego mi papel con normalidad, entrenarle como a uno más, porque es lo que él quiere. Cuando lo tienes que cambiar, sabes que es tan bueno que no va a poner una excusa, ni un problema. Eso es un poco el engaño que puedo tener, porque normalmente las dificultades de entrenar una estrella así son otras, pero él es capaz de poner al equipo primero. De, en caliente, tener una buena respuesta. Y en frío, estar pensando en cosas que son más importantes para el equipo que para él mismo. Hay muchos jugadores del mundo que lo que hacen es mirar por sus números, por su juego. Esto es todo lo contrario. También intento ayudarlo a disfrutar, que el equipo siga con fluidez. Soy consciente de que celebramos pocas cosas en el mundo del deporte. Y yo celebro mucho el poder tener el equipo que tenemos, con veteranos como Ricky, Tomic, Guillem, Hanga... Esto es un lujo. Disfrutémoslo.
P.- El destino había guardado juntar a Tomic y Ricky juntos en el final de sus carreras.
R.- Con Ricky nos ha tocado la lotería. Y con Ante, porque no son jugadores que la Penya pueda acceder en el mercado. Es muy bonito, porque hacen cosas que son para grabarlas y recordarlas durante años. Conectan y se respetan. Mejor imposible.
P.- ¿Qué imagen de Ricky fuera de la pista no va a olvidar?
R.- Me impacta cómo él es capaz de conectar con la gente desde la normalidad. Después de haber hecho la carrera que ha hecho, que tenga la paciencia o el valor de tener una conversación con Henry [Drell], de querer escuchar a Henry para entender por qué este chico en este sitio toma una decisión o la otra. Quiero decir, lo fácil para él sería echarle una bronca a cualquiera. Y a mí me impacta cómo se sienta después de un mal partido con alguien y tiene la empatía de estar a su lado, de escucharlo y decir: '¿Qué necesitas? Yo te voy a ayudar'. Hace de mentor, desde el respeto. En el momento adecuado, desde la intimidad. Realmente es una persona increíble.
P.- En aquella Copa de 2008, la Penya ganó al Valencia, el Madrid y, en la final, al Baskonia. ¿Le suena?
R.- Perfecto. Todas estas cosas me valen, me parecen bien y estamos, convencidos e ilusionados.
En mitad de la selva que supone sobrevivir en un calendario asfixiante y hostil, con la Euroliga ampliando horizontes (dos equipos y cuatro jornadas más), la ACB, que arranca este sábado, busca los resquicios por los que seguir llamando la atención, por los que poder seguir presumiendo de ser la mejor liga doméstica de Europa o, lo que es lo mismo, la segunda del mundo. Lo cierto es que pocos años presentó un cartel más llamativo, con novedades de la talla de Ricky Rubio o Sergio Scariolo.
Dos leyendas, una en la pista y otra en los banquillos, que regresan a la competición. El primero, después de un año en blanco por sus problemas de salud mental, aparcó la retirada para un último baile allá donde todo empezó para él. Verdinegro de la Penya, este domingo, en el Palacio de los Deportes de Granada, la misma cancha que a los 14 años le vio debutar hace exactamente 20, Ricky Rubio liderará al Joventut. Un equipo de veteranos como Tomic, Vives o Hanga, bien agitados con la pujanza de su cantera y con piezas potentes como Sam Dekker, Birgander, Hunt o Drell, aspira a ser uno de los animadores.
Uno de los que interrumpan la condición de favorito del Real Madrid, campeón las dos últimas temporadas con Chus Mateo y con revolución propia. Nada menos que Sergio Scariolo a los mandos, quien no se sienta en un banquillo ACB desde hace 11 años (Baskonia). Y que presume de plantilla renovada y potente, con dos NBA como Trey Lyles y Chuma Okeke e interesantes europeos como Theo Maledon, David Kramer y Gabriele Procida.
Sergio Scariolo, durante la Supercopa.Jorge ZapataEFE
Más modesta es la inversión económica de un Barça que sigue en manos de Joan Peñarroya y que busca regresar a una final tres años después. Como si la plaga de lesiones del curso pasado fuera una pesadilla de no despertar, de primeras se confirmó la recaída de su rodilla de Juan Núñez, quien, tras volver a pasar por el quirófano, estará otros seis meses fuera. Apostaron los azulgranas por la experiencia, tipos infalibles pero veteranos como Tornike Shengelia y Will Clyburn, y por apuestas made in USA como dos Myles, con i latina e y griega, Norris y Cale.
Si el Unicaja de Ibon Navarro fue la alternativa más sólida de los últimos tiempos a la hegemonía de Madrid y Barça (el último campeón que no fue alguno de los dos fue el Baskonia, en la burbuja de 2020), ahora aparece como nadie el Valencia Basket. Y no sólo porque es el actual subcampeón o porque acaba de levantar la Supercopa en el Martín Carpena. Ni siquiera porque estrena un pabellón sin igual. Después de 38 años en la Fonteta, emerge el flamante Roig Arena (con capacidad para 15.600 personas, allí se disputará la Copa del Rey en febrero). También por la continuidad en el proyecto Pedro Martínez y por los refuerzos, una plantilla hecha para dar la cara en la Euroliga. Kameron Taylor, Omari Moore, Yankuba Sima, Iroegbu o Neal Sako. Aunque nada como la continuidad de sus dos perlas y no será por falta de pretendientes para Jean Montero y Sergio de Larrea.
Imagen del Roig Arena de Valencia.MUNDO
Porque la fuga de talentos precoces es una de las grandes amenazas para la ACB. Este año se ausentan tres de los españoles con mayor porvenir, a la NBA Hugo González y Eli Ndiaye y a la NCAA Mario Saint-Supèry. Entre otros muchos. Allí escapan los jóvenes en formación y de allí llegan los que apuntaban a estrellas. A los NBA citados en el caso del Madrid hay que unir a otro buen puñado que da lustre a la competición. Chris Duarte (Unicaja), Raúl Neto (Burgos), Mamadi Diakite (Baskonia), Devontae Cacok (UCAM Murcia) o Isaiah Wong (Dreamland Gran Canaria) . Aunque, de entre todos ellos, nadie como Hamidou Diallo. Al Baskonia, que también estrena entrenador (el italiano Paolo Galbati sustituye a Pablo Laso), llega un tipo hecho para el espectáculo. Con 250 partidos NBA y procedente de la liga china, el escolta de ascendencia guineana fue capaz de ganar el concurso de mates de la mejor liga del mundo en 2019.
La ACB, que arranca con récord de abonados (107.460 entre los 18 clubes), un 3,5% de aumento respecto al pasado curso, presenta otra importante novedad. Después de muchos años abandona Movistar para emitirse por Dazn.
Una canasta, muchas canastas, y un rebote, y otro, ahora un tapón, y un triple e incluso hasta algún mate porque ya lleva dos esta temporada: Mariam Coulibaly está imparable. En la actual Liga Femenina es la máxima anotadora con muchísima diferencia -23,1 puntos-, la máxima reboteadora con mucha diferencia -10,5 rebotes- y casi siempre la mejor jugadora de la jornada. Si sigue igual, referente de un Joventut de Badalona en playoffs, este año no sólo será MVP, también superará los registros de estrellas como Sancho Lyttle o Astou Ndour. Pero pocos conocen la historia que calla entre felicitaciones y elogios. Hace apenas un año, Coulibaly, jugadora de 27 años nacida en Mali, había dejado el baloncesto y lloraba una dura pérdida personal.
¿Qué ocurrió?
Quería ser madre y decidí aparcar mi carrera un tiempo. Necesitaba un tratamiento de fertilidad, mi pareja vive en Mali y era complicado que viniera a España, así que decidimos hacerlo en Túnez. Allí es más sencillo y hay buenos centros médicos. Me quedé embarazada, pero al final no salió bien. Perdí al bebé. Me marché a Mali y, la verdad, durante un tiempo pensaba que no volvería a jugar. No quería.
El baloncesto era lo de menos.
La verdad es que sí. Además gané mucho peso, unos 30 kilos, y sabía que necesitaría mucho, mucho trabajo para volver a jugar. Pero después fue una manera de ocupar el tiempo. Allí en Mali empecé a entrenar con mis hermanos, a ir al gimnasio, a ponerme en forma, y en primavera me llamó Miqui [Miquel Calderón], que había sido mi entrenador en el Sant Adrià y ahora está conmigo en el Joventut. Me preguntó por cómo me encontraba y me dijo que la Penya necesitaba a una pivot si yo quería volver a jugar.
¿Ha cambiado como jugadora?
Ahora me noto mucho más fuerte. Siento que no me pueden parar, estoy poniendo toda mi fuerza en el baloncesto. Vine a España pronto, empecé la pretemporada un mes y medio antes que el resto y me centré mucho en mejorar mi juego. Después de lo que ocurrió, quiero ver hasta donde llega mi carrera. Mi familia me ayuda mucho, siento su apoyo en todo momento.
David RamírezAraba
Coulibaly, de Bamako, empezó a jugar a baloncesto siguiendo los pasos de su hermana mayor, Naignouma, ex del Spar Girona, y destacó por primera vez en el Mundial sub-17 de 2014, donde se enfrentó a la Estados Unidos de Katie Lou Samuelson. A los 18 años, a través del representante de su hermana, consiguió una prueba en el Spar Gran Canaria y así empezó una carrera en equipos modestos de la liga. Hace tres años, en el IDK Euskotren de San Sebastián debutó en playoff de la Liga Femenina y se asomó entre las mejor valoradas, pero fue entonces cuando decidió dejarlo para ser madre.
"Cuando llegué a los 30 lo volveré a intentar"
«Mi hermana Naignouma se había quedado embarazada y yo quería también quería ser madre, así que pensé que era el momento», recuerda en conversación con EL MUNDO en el centro de la pista del Palau Olímpic de Badalona, donde ahora es ídolo. El año pasado el Joventut logró por primera vez un ascenso a Liga Femenina y este curso Coulibaly -junto a su compatriota Gnere Dembele, también interior- ha hecho que el equipo se mantenga lejos del descenso, ahora mismo octavo en la clasificación. «Vienen a vernos muchas niñas y eso me gusta», admite.
David RamírezAraba
¿Cómo de aceptado está en Mali ser jugadora de baloncesto?
Ahora no hay problema. Cuando yo era niña había mucha gente que decía que no podía jugar, que era para los niños, pero ahora eso va desapareciendo. Yo tuve la suerte de que mis padres eran deportistas y querían que yo hiciera deporte. Además mi hermana me abrió el camino. Ahora ha fichado por el Cadí La Seu, vuelve después de ser madre, y tengo ganas de jugar contra ella [lo hará el próximo 19 de febrero]. Nunca hemos jugado en el mismo equipo, siempre hemos sido rivales.
¿Ya le han llamado clubes más grandes, incluso de Euroliga, para la próxima temporada?
Hay equipos interesados en mi futuro, pero quiero concentrarme en esta temporada. En verano ya veré. Ni yo me esperaba los números que estoy haciendo, ahora pienso que soy la mejor, pero no quiero precipitarme. Me gustaría jugar playoffs con el Joventut y que nos clasificamos para la Eurocup.
¿Y la selección española?
La verdad es que no sé cómo funciona ahora mismo. Cuando tenía 18 o 19 años y empezaba a jugar en Gran Canaria, pregunté si podía jugar con la selección española y me dijeron que no porque ya había disputado un Mundial sub-17 con Mali. Ahora no sé cómo está el reglamento, si es posible cambiar o no. Nadie me ha preguntado.
¿Le gustaría volver a intentar quedarse embaraza pronto?
Lo haré, sí. Cuando mi embarazo no salió adelante, mi familia me hizo ver que aún era muy joven y que podría volver a intentarlo más adelante. Ahora quiero centrarme en jugar, en mi carrera en el baloncesto, y cuando llegue a los 30 años lo volveré a intentar.
El Unicaja, uno de los principales aspirantes al título de la Copa del Rey, y el Joventut, uno de los equipos que llega en un mejor estado de forma al torneo, se medirán hoy en la primera eliminatoria de la competición, que se disputará en el Gran Canaria Arena del 13 al 16 de febrero.
El cuadro andaluz encadenará la tercera participación seguida bajo las órdenes del técnico Ibon Navarro, con el que en 2023 dio la campanada para proclamarse campeón de la Copa por segunda vez en su historia, tras superar al Barça, al Real Madrid y al Lenovo Tenerife. Fue un hito inesperado, pues blancos y azulgranas se habían repartido los títulos de forma ininterrumpida desde 2010.
Sin embargo, hace tiempo que el conjunto cajista dejó de ser una sorpresa y se consolidó como uno de los proyectos más competitivos del panorama español. Así lo demuestra el hecho de que actualmente ocupe la segunda posición en la Liga Endesa (15-5) a un triunfo del líder, el Real Madrid (16-4), después de haberse mantenido durante toda la primera vuelta en la parte alta de la clasificación.
El regreso del Joventut a la Copa del Rey
ElJoventut sueña con reconquistar un título que se le resiste desde 2008 y, tras un año de ausencia, vuelve a la Copa del Rey con el técnico debutante Dani Miret a los mandos e impulsado por el fichaje del ala-pívot Sam Dekker (13,9 puntos y 5,2 rebotes), el gran revulsivo de un equipo que empezó el curso con algunas dudas, pero está inmerso en una racha de 12 triunfos en 16 partidos.
Dekker ha formado una de las parejas interiores más letales de la competición junto al pívot Ante Tomic, que a sus 38 años lidera la Liga Endesa en créditos de valoración (20,1) y promedia 14,5 puntos y 6,7 rebotes por partido, mientras que la pieza clave en el perímetro verdinegro es el escolta Kassius Robertson (15,2 puntos y 45% en triples).
La Penya es el tercer equipo más laureado en la historia de la Copa del Rey (8), y la última vez que estuvo presente en el torneo fue en la edición de 2023, precisamente disputada en Badalona, en la que se quedó a un tapón sobre la bocina de Tim Abromaitis (La Laguna Tenerife) de disputar la gran final ante el Unicaja, a la postre campeón.
Joventut - Unicaja: horario y dónde ver hoy por TV los cuartos de la Copa del Rey de baloncesto
El partido entre el Unicaja - Joventut se juega hoy, jueves 13 de febrero, a las 18.30 horas (horario peninsular español), en el Gran Canaria Arena de Gran Canaria.
Los partidos de la Copa del Rey de Baloncesto 2025 en Gran Canaria serán retransmitidos por televisión a través de Movistar Plus+ en sus canales #Vamos (dial 8) y Movistar Deportes (dial 53).
Hace hoy justo 30 años, el 20 de septiembre de 1994, un hombre altísimo, de 2,06 metros exactamente, entró en el restaurante marisquería La Barca de Salamanca, en el puerto de Barcelona, abrazó al dueño y anunció una fiesta: «Vengo a cenar con unos cuantos amigos». Era Magic Johnson, retirado dos años atrás, pero aún jugón, en todos los aspectos jugón, seguramente el más jugón de la historia. Unas horas antes, con su equipo de exhibición, el Magi
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Ricky Rubio está a punto de regresar al Joventut 15 años después. El base internacional se ha comprometido con el club de Badalona en las últimas horas, según han explicado a Efe fuentes cercanas al jugador.
Rubio, que en octubre cumplirá 34 años, finalizó contrato con el Barcelona el pasado 30 de junio y no fue incluido en el listado del derecho de tanteo, por lo que cualquier equipo podía negociar con él sin ningún tipo de restricción.
El del Masnou empezó las negociaciones con la Penya a mediados de junio, y tras varias reuniones con la directiva y la propiedad, firmará un acuerdo con los verdinegros en los próximos días.
15 años después, Badalona ya está lista para el retorno de Ricky Rubio al Olímpic. El base catalán dejó el Joventut en 2009 para firmar con el Barça, con el que ganó una Euroliga, y luego arrancó su carrera en la NBA, antes de regresar, esta pasada temporada, al club blaugrana.
La última vez que Ricky pisó el Olímpic fue el pasado 24 de marzo en el derbi Penya-Barça que se llevaron los azulgranas por 75-93. Antes de dicho encuentro, el jugador recibió un emotivo homenaje en el videomarcador que posteriormente agradeció muy emocionado.
El Joventut ya tiene en nómina a los bases Guillem Vives y Keye Van der Vuurst, y al 'combo' Devon Dotson, por lo que Ricky Rubio redondearía una posición que quedaría algo más que completa.
Por otra parte, el conjunto catalán está pendiente también de anunciar el fichaje de un ala-pívot que acompañe al joven Michael Ruzic.
Son más sorprendentes los cambios de entrenador en los equipos de baloncesto cuanto más cerca del final de la temporada se producen, porque al técnico recién llegado le queda muy poco tiempo para cambiar cosas de manera efectiva, sobre todo cuando los problemas parecen más relacionados con la calidad de la plantilla que con la tarea del predecesor. Acaban de producirse dos muy sonados en dos clubes históricos de la ACB, el Joventut y el Valencia,
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JAVIER SÁNCHEZ
@javisanchez
Badalona
Actualizado Viernes,
22
septiembre
2023
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21:49Pasó por los Rockets y por clubes de toda Europa antes de llegar...