Simon Yates dinamita y conquista el Giro en un movimiento estratégico en Finestre para la historia

Simon Yates dinamita y conquista el Giro en un movimiento estratégico en Finestre para la historia

Ni en la más osada de las predicciones. Pero siempre la realidad supera con creces la ficción. Más en el ciclismo, en escenarios tan proclives a la gesta como el Colle delle Finestre, colofón brutal a un Giro que será recordado. El Giro de Simon Yates, una victoria tan insospechada que engrandece a los protagonistas. A los derrotados, un fracaso mayúsculo del joven Isaac del Toro, lección de vida, y del veterano Richard Carapaz, desplumados por la valentía del británico y por el movimiento estratégico de su equipo, el Visma Lease a Bike. [Narración y clasificaciones]

En la meta Sestriere, donde la victoria fue para el australiano Chris Harper, héroe desde la escapada del día, el amarillo del Visma de Yates lució para la historia. Con una ventaja enorme, de casi seis minutos, rendidos sus rivales, ahogados en sus dudas, en una frialdad que fue mortal. Porque cuando el británico, que había flaqueado el viernes, que no respondió al primer golpe de Carapaz nada más comenzar Finestre, les atacó desde su remontada al poco, fue directo a una gesta.

Su ventaja, que durante varios kilómetros de ascensión no fue mayor de 30 segundos, se amplió del todo cuando Carapaz, harto y exhausto tras sus ataques a los que siempre respondía Del Toro, paró en seco. Y ahí, el inexperto mexicano, el que tenía el Giro en sus piernas tras 11 días de rosa, no supo qué hacer. Y también se detuvo.

Yates coronó con dos minutos la Cima Coppi de este Giro y al poco encontró la ayuda de Wout Van Aert desde la escapada. Descendieron como balas, pero Del Toro y Caparaz pararon aún más. Se dispararon al pie y la ventaja se fue a los cinco minutos. Antes de comenzar la ascensión final a Sestriere, Simon Yates ya era el ganador.

El zafarrancho de Carapaz había sido brutal, una ofensiva con todo, desde las primeras rampas de Finestre. Primero aceleró su compañero Rafferty, después fue Steinhauser el que lanzó como si fuera un sprinter al ecuatoriano. Se apartó el Chalequito Cepeda y allá fue la Locomotora del Carchi, a destrozarlo todo, a quedarse mano a mano con un Del Toro que reaccionó con una frialdad asombrosa para sus 21 años. Entonces todo era un espejismo para ellos.

Chris Harper celebra su  victoria en Sestriere.

Chris Harper celebra su victoria en Sestriere.LUCA BETTINIAFP

Porque quedaban los 18 kilómetros de Finestre, ocho de ellos sin asfalto. Un mundo y una batalla en la que también jugaba la mente. Al poco acudió desde atrás Simon Yates, el tercero en discordia, que vio su oportunidad entre los dos latinos. Allá donde hace siete años se dejó el rosa y un Giro que tenía en sus piernas ante Chris Froome. No dudó ni un instante. Atacó y atacó hasta que se fue en solitario, mientras sus rivales jugaban al póquer.

Porque tras otro par de zarpazos de Carapaz en los que ni se inmutó Del Toro, siempre poco a poco en su remontada, con la calma de los elegidos, el ecuatoriano frenó en seco y puso la duda en su rival. Fue la llegada de Derek Gee por detrás la que avivó el ritmo, aunque Yates tenía todavía la baza de Van Aert por delante.

Y ocurrió lo insólito, Yates creció y creció y logró una ventaja de hasta dos minutos que le vistió virtualmente de rosa ante la cobardía de Del Toro, que sólo vigilaba a Carapaz y aguardaba por detrás la ayuda que no llegaba de alguno de sus compañeros. La bajada fue su condena, unos kilómetros de dudas que recordarán por mucho tiempo.

La penúltima etapa había avanzado a todo gas desde Verrès -donde Juanma Gárate, director de Carapaz, bromeaba con los posibles aliados y hasta con miembros del equipo rival como Igor Arrieta-, todavía en el corazón del Valle de Aosta, hacia las rampas del temible Colle delle Finestre, con dos cotas antes de aperitivo: Corio y Colle de Lys. La fuga, más bien pelotón delantero, constó de 31 integrantes, con Carlos Verona, Pello Bilbao y Jon Barrenetxea como españoles, pero también con Van Aert, quien, una vez más, iba a resultar clave en la victoria de un compañero, para la segunda grande de Simon Yates tras la Vuelta de 2018.

Del Toro-Carapaz, duelo latino en la grava de Finestre donde Froome firmó una gesta “mágica”: “Sabemos la dureza que tiene. Será algo más serio”

Actualizado Sábado, 31 mayo 2025 - 01:51

En las 29 curvas de herradura del Colle delle Finestre, en sus ocho kilómetros finales de grava sin asfaltar, allá donde hace siete años Chris Froome dejó para la historia una de las exhibiciones más grandes que recuerda el ciclismo moderno, allá, entre Val di Susa y Val Chisone, en los Alpes Cocios, se resolverá el Giro de Italia que nadie acertó a predecir. Camino de Sestriere, ni Primoz Roglic, ni Juan Ayuso, serán dos latinos los que se desafiarán al sol en una de las subidas más bellas y míticas de Europa, 18 kilómetros en total de sufrimiento y pasión.

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Isaac del Toro, tanta frescura que cuando le preguntan dice que aquello de Froome en 2018, ese ataque a 80 kilómetros de meta para arrebatar el rosa precisamente a un Simon Yates que sigue en la pelea (tercero en discordia, a 1:21 del liderato, aunque ayer no dio muestras de fortaleza), fue «mágico, apasionante», aunque entonces él era un niño de 14 que soñaba en el desayuno con las grandes gestas de ciclistas que llegaban de Europa, un país, el suyo, ahora apasionado pero sin tradición.

Y el retador Richard Carapaz, 43 segundos de desventaja (dos más perdidos en Champoluc por la bonificación), que se sabe ante una de las últimas opciones de su vida de sumar otra grande (a unir al Giro de 2019), pues estos jóvenes ambiciosos no dejan ni las migajas. Y desafía en la llegada del Valle de Aosta, donde no pudo soltar al Torito, pese a su ofensiva con todo en la quinta ascensión del día, Antagnod: «Mañana (por hoy) será un día diferente. Será algo más largo, más serio. Todos sabemos la dureza que tiene. Todavía queda mucho».

Cima Coppi

No fue un viernes de valientes, pero será un sábado sí o sí para ganar o perder, más de 200 kilómetros desde Verrès, con dos puertos de previa antes de la Cima Coppi (el puerto más alto por el que transitan los ciclistas durante cada edición de la Corsa Rosa), el Finestre que subirá el Giro por quinta vez en su historia, y la meta en Sestriere, a más de 2.000 metros de altitud.

Del Toro salvó el penúltimo día de montaña -la victoria fue para Nicolas Prodhomme, quien resistió desde la numerosa y permitida escapada del día- con una solidez que ya está empezando a dejar de sorprender. Se siente pleno, como si la presión no le afectara, 11 días ya con la maglia rosa. Como si calaran en él los mensajes que le manda desde la distancia su amigo y mentor Tadej Pogacar. Le preguntan si, de sentirse con fuerza, será capaz incluso de atacar en Finestre para coronar su hazaña con una victoria. Y el chico, con un gorro de lana del UAE Team Emirates para resguardarse de un frío que no hace en Champoluc, se queda callado 20 segundos, mira a un lado y a otro, esboza una media sonrisa que desata las carcajadas de los enviados especiales y no pronuncia palabra. «No me asustaré por lo que venga este sábado. Es genial estar en esta posición», celebra después el niño de rosa, que no deja de agradecer a su equipo y bromea con los periodistas: «Tengo las mismas opciones que tenía cuando empecé el Giro. ¿Tú me veías en rosa o no? [niega] Veremos mañana».

Entre México y Ecuador, entre el joven Del Toro y el veterano Carapaz, entre dos latinos que no entraban en ninguna de las quinielas. El Giro en Roma hablará castellano aunque haya estado maldito para los españoles. Pero antes hay que sobrevivir a Le Finestre.

Del Toro resiste sin inmutarse a Carapaz en la penúltima etapa de montaña y Prodhomme gana en Champoluc

Actualizado Viernes, 30 mayo 2025 - 18:04

Todo se resolverá el sábado en el Colle delle Finestre, un duelo al sol en un puerto extraordinario, porque en la penúltima etapa de montaña nadie pudo con Isaac del Toro, el mexicano fino y bravo, una auténtica revelación a sus 21 años, al que ni los zarpazos de furia de Ricard Carapaz cambian el gesto ni arrebatan el rosa. En Champuluc, donde el triunfo fue para Nicolas Prodhomme en solitario, los dos latinos descartaron al resto. [Narración y clasificaciones]

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Lo dejaron todo para el final, pero confirmaron que el ganador en Roma el domingo hablará castellano. El ataque final de Carapaz, a siete kilómetros de meta, a dos de coronar el quinto y último puerto del día, sólo lo resistió Del Toro. Sin inmutarse, con una frialdad impropia. No alcanzaron a Prodhomme, el francés del Decathlon que aguantó de la fuga, quien a sus 28 años se apunta la primera victoria en una grande, que supera a la lograda hace apenas unos días en el Tour de los Alpes.

Pero aventajaron en 24 segundos al resto de líderes, entre ellos un Simon Yates que no mostró las mejores sensaciones, aunque sigue a 1:21 del liderato de un Del Toro que arrebató dos segundos de bonificación a su rival Carapaz.

Carapaz, en su ataque en Antagnod.

Carapaz, en su ataque en Antagnod.LUCA BETTINIAFP

La etapa se fue adentrando en el Valle de Aosta, siempre con el Cervino y el Monte Rosa en el espléndido horizonte, devorando metros de desnivel a una velocidad suicida (la primera hora a más de 45 km/h). Una trituradora hacia Champoluc que achicaba a los valientes, ya con 20 días de pelea en sus piernas y la amenaza del temible Finestre el sábado, la Cima Coppi de este Giro. La escapada del día, que tardó en formarse, acabó con un grupo de nueve hombres, que fueron siete ya en el Col de Saint Pantaleon, entre ellos Pello Bilbao, Igor Arrieta y Carlos Verona, salvando los muebles nacionales en este Giro maldito para España desde la caída inicial de Mikel Landa.

Pero ya en el Col de Joux, más de 15 kilómetros casi al 8% de media, se intuyó que pocos de los escapados llegarían a meta. Coronó Nicolas Prodhomme (a él le aguardaba la gloria), que pugnó con Verona y Tiberi hasta casi el final. Pero los que se juegan el rosa afilaban el colmillo. Hubo algún amago de Pellizzari (quien se fue al suelo después, en la misma recta de meta) y otro de Carapaz, pero todo se iba a decidir en la primera subida de la Corsa Rosa a Antagnod.

Ahí, sin embargo, reinó la calma hasta casi el final, dominando el UAE con Majka. Cuando los dos latinos del Giro dejaron al resto y se citaron para el sábado.

Las últimas pedaladas de Castroviejo, el gran gregario español: 20 grandes vueltas, un solo abandono y el “corazón lleno”

Actualizado Jueves, 29 mayo 2025 - 22:09

En la calurosa mañana de Morbegno, en el valle de Valtellina,Jonathan Castroviejo se dispone a atender a los medios en zona mixta. Pero, de súbito, algo escucha en su pinganillo y se pone alerta. Le reclaman justo antes del comienzo de la etapa. No hay nada en el Ineos Grenadiers que no pase por él, el gran kapo, esa figura única en el pelotón. Castro corre a la llamada. Hasta el último día al servicio de los demás. Le quedan cuatro días en su 20ª gran vuelta. Sólo una vez abandonó. Luego dirá adiós con la sensación del deber cumplido y se podrá entregar por fin a sus tres hijos.

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Al de Getxo, 38 años, 18 de profesional desde que dio el salto con el Orbea -se formó en el club Punta Galea-, se le vienen los días plenos a la memoria. En su primera Vuelta, ya con el Movistar, llevó al equipo hasta la victoria en la crono inaugural de Pamplona. Ahí, contra el reloj, ha sido uno de los más grandes de la historia nacional. Sus 11 triunfos llegaron en la especialidad, seis campeonatos de España, uno europeo, un bronce en el Mundial de Doha, un prólogo en Romandía... Le queda la espina del triunfo en una etapa en ruta y eso que lo rozó, un segundo puesto de etapa en el Tour (2022), otro en el Giro (2020) y otro en la Vuelta (2016).

Pero es que Castro siempre estuvo para los demás. Todavía lo está, de hecho. Ahora la sombra de Egan Bernal. La ascendencia sobre las perlas del equipo británico, Tarling, Joshua Turner... que le admiran y le escuchan. Sus consejos sobre nutrición, sobre posicionamiento en carrera. Con el propio Bernal ganó un Tour, el de 2019. También el Giro del 21. Inseparables. "En la tercera semana de una grande es donde más puedo enseñar. Ellos aprenden mucho", explica.

Antes había conquistado la Grande Boucle en el Sky con Geraint Thomas (2018). «Fueron dos momentos especiales. Y la Vuelta a España que ganamos camino a Formigal con Nairo Quintana», recuerda con media sonrisa y su barba recortada.

Castroviejo, con el INEOS Grenadiers.

Castroviejo, con el INEOS Grenadiers.INEOSMUNDO

Pero la vida ciclista no perdona. «Ya este año me ha costado mucho toda la preparación, la conciliación familiar...», protesta. Estos últimos días Castroviejo todavía deja algún alarde. Porque se encuentra pleno. «Ha ido a más en el Giro, al principio le faltaba chispa. Su terreno predilecto han terminado siendo las subidas largas. Ha enfilado el pelotón varias veces para los ataques de Egan», recuerdan desde su entorno. Y él bromea: «El físico va cambiando. Con los años uno es más diésel, el metabolismo es más lento. La gente joven tiene más chispa. Pero me llevo muy bien con todos». Lo volverá a hacer hoy y el sábado, con ese pedalear tan redondo, siempre buscando en la aerodinámica los vatios extra. «Por suerte el físico me está acompañando, no voy mal y puedo disfrutar de estos últimos días», pronuncia. No estará en el Tour ni en la Vuelta, salvo cambios de última hora en Ineos. Buscará lugares desde donde despedirse sin llamar mucho la atención, como siempre hizo en una carrera de admirar. "Me gustaría correr más tranquilo, intentar disfrutar. El calendario está por definir", asegura.

«El ciclismo me lo ha dado todo: enseñanzas, amistades, retos, y momentos que llevaré conmigo para siempre. Me voy con el corazón lleno de gratitud», se despidió hace unos días, cuando hizo oficial su retirada.

La fuga de la fuga de Nico Denz: se impone en solitario en Cesano Maderno antes de la doble batalla final

Actualizado Jueves, 29 mayo 2025 - 17:27

El calor sofocante apareció en mitad de la última semana del Giro, la que decidirá el ganador final en Roma, tantos puertos que asustaban. Así que, camino de Cesano Maderno, tan cerquita de Milán, bordeando el lago Como, todos eran conscientes de que era una jornada para tomarse un respiro. Para que llegara la fuga y el pelotón avanzara tranquilo por los poco más de 150 kilómetros de recorrido. Y así fue. Y de ello se aprovechó Nico Denz, gloria para el gregario.

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Bien temprano, casi al tiempo que Juan Ayuso anunciaba su retirada (visiblemente afectado su ojo derecho por la picadura de una avispa en la etapa del miércoles) se formó un numerosísimo grupo de aventureros entre los que iban incluidos casi todos los sprinters que aún resisten en la Corsa Rosa (Kaden Groves, Pedersen, Van Aert, Godon, Ulissi...). Que alcanzaron tal renta que supieron que entre ellos estaba el ganador.

Pero eran tantos que se hizo lo que popularmente se llama 'la fuga de la fuga'. Y ahí no estaban los velocistas. 11 de los 33 (faltaba el único español, Jon Barrenetxea, del Movistar) se fueron hacia el circuito final, ya sin cotas de montaña, lanzados a la gloria. Que fue para la potencia del rodador alemán Nico Denz.

Que se fugó de la fuga de la fuga con un ataque sin respuesta a falta de 19 kilómetros. Una ventaja en aumento mientras el resto se miraba. El veterano ciclista del Bora Red Bull se apuntó a su palmarés la primera llegada de la historia en Cesano Maderno. Y es la tercera en su carrera, pues en 2023 ganó dos en tres días en la Corsa Rosa, en Rivoli primero y en Cassano Magnago después. A más de un minuto, Mirco Maestri fue segundo. El pelotón, completamente relajado, llegó a 13:51, sin cambios en la general.

La tregua se acabó. Este viernes, entre Biella y Champoluc, cinco puertos. Y el sábado, entre Verrés y Sestriere, el más difícil todavía, el temible Colle delle Finestre y meta en Sestriere, rampas en las que se decidirá el ganador final entre Del Toro, Carapaz, Simon Yates...

La última desgracia de Ayuso, una picadura de avispa, le hace abandonar el Giro maldito: “No puedo ver por el ojo derecho”

Actualizado Jueves, 29 mayo 2025 - 16:43

Como si no hubiera desgracia que no acuda sola, a Juan Ayuso le han perseguido tantas en su primer Giro de Italia que no le ha quedado otra que abandonar. Pese a su empeño. Ya lejos sus opciones de optar a la general, únicamente centrado en recuperarse físicamente para ayudar a su compañero Isaac del Toro en la conquista final del rosa, un picadura de avispa durante la etapa del miércoles camino de Bormio ha acabado por arruinarlo todo.

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En la salida de Morbegno, ya el calor presente, Juan se quitaba las gafas para mostrar su aspecto. "En la etapa me picó una avispa o abejorro, me entró en el casco. No puedo ver por el ojo derecho. Quiero intentar estar para el equipo, pero me han dicho que no saliera. He querido probar", aseguraba en declaraciones a Eurosport en la zona mixta.

Sin embargo, a los pocos kilómetros del inicio, se anunció su retirada definitiva.

El miércoles había optado por ni disputar con los mejores la etapa que ascendía el Paso Tonale y el Mortirolo y en la que se impuso el líder Del Toro. Perdió casi 36 minutos, en busca del respiro para su rodilla que le hiciera reencontrarse para las dos etapas clave de viernes y sábado. Pero siguió padeciendo. La avispa le produjo hasta tres picotazos en el rostro y la hinchazón era preocupante.

Es la segunda grande que el corredor del UAE se ve obligado a abandonar. Tercero en su primera Vuelta con 19 años y cuarto en la siguiente, Ayuso dijo adiós al pasado Tour afectador por covid. En el presente Giro Juan se retira con dos caídas -estaba en el puesto 26 de la general a 49 minutos ya de su compañero mexicano- pero también con el gran triunfo de etapa en Tagliacozzo.

Del Toro renace y vence en Bormio tras un memorable descenso

Actualizado Miércoles, 28 mayo 2025 - 19:01

Giro sin tregua en las cumbres de los Dolomitas. Después del hundimiento de Juan Ayuso en Santa Bárbara y de las debilidades mostradas por Isaac del Toro en el ascenso a San Valentino, este miércoles continuó un nuevo y electrizante capítulo de esta espléndida Corsa Rosa. El mexicano, vestido de rosa (como Pogacar hace un año), se anotó su primer triunfo en un enorme ejercicio de coraje. Memorable su descenso en el puerto de Le Motte, donde derrotó a todos los enemigos que pretenden desbancarle de la primera plaza del podio.

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Una victoria en una etapa en la que se ascendieron Tonale y Mortirolo, dos icónicos escenarios, en otra jornada de desgaste y eliminación. El italiano Antonio Tiberi fue el principal damnificado del día.

La nueva cita alpina, como era previsible, arrancó con otra macro fuga de 25 integrantes, entre ellos se colaron nombres de primer nivel, como Pello Bilbao, Dani Martínez, McNulty, Vacek, Bardet y lo que era más relevante, la presencia de tres corredores del Visma del Simon Yates: Kelderman, Kruijswijk y Lemmen. Una planificada escapada bidón para que Yates enlazara con ellos.

En el Passo Tonale, la ventaja de los fugados era de 3.40 sobre un pelotón en el que UAE no gobernó como en anteriores citas. Juan Ayuso, a su ritmo, se desentendió del grupo desde la misma salida de la etapa, Jay Vine abandonó. Con ese panorama, el Ineos de Egan Bernal asumió la responsabilidad de caza. En las primeras rampas del Mortirolo, Antonio Tiberi perdió contacto con el grupo de los mejores.

Por delante, apretaba el portugués Eulálio, que tuvo el honor de coronar primero el Mortirolo, puerto en el que Richard Carapaz volvió a desafiar al Del Toro con un ataque a falta de dos kilómetros para la cima y lograr una renta de 12 segundos, a 2.38 de los escapados. Todos iban con las orejas tiesas en el peligroso descenso camino de Bormio.

El ecuatoriano contactó con su compañero Steinhauser en el llano y intentó estirar la ventaja antes del último puerto de la jornada, Le Motte, de tercera categoría. Esfuerzo inútil del líder del grupo EF Education, con 1.50 para los escapados. A dos kilómetros de la cima saltó de Del Toro y tras él apareció Carapaz, ambos a la captura de Bardet, el único superviviente de la fuga.

En la cima, el líder logró un puñado de segundos, que aumentaron en el descenso, con unas trazadas soberbias, ganando segundos en cada curva. En el último kilómetro, el líder volvió a acelerar para desprenderse del ecuatoriano y del francés, que llegaron tres segundos después a la meta. A 15 segundos entró Simon Yates. El líder no ganó mucho tiempo, lo importante es el mensaje de confianza lanzado a todos aquellos que dudaban de sus condiciones.

"Quería imaginarme esto. Es realmente bueno. Este Giro está siendo increíble. Nunca me rendí, traté de estar un paso por delante. Siempre corro sin tener nada que perder. Hoy no fue más fácil que ayer, pero tuve una gran mentalidad", comentó el mexicano, más líder, después.

Este jueves, prosigue la ronda con una etapa de 140 kilómetros entre Morbegno y Cesano Maderno, con una primera parte con toboganes y una segunda de descenso. Día propicio para las escapadas.

El día después del desengaño de Juan Ayuso en un Giro que tenía en sus piernas: “Sé los datos que se estaban moviendo. Y en condiciones normales…”

Actualizado Miércoles, 28 mayo 2025 - 18:53

El día después del desengaño de un chico de 22 años con la ambición y el talento de ser la ilusión tan esperada del ciclismo español, camino de los autobuses de los equipos, en la soleada San Michele all'Adige, marcha su familia al completo, incluida su perrita Trufa, a la que lleva y atiende su novia. El día después del Giro de Italia perdido, Juan Ayuso ya olvida el cabreo y la frustración, sonríe a medias e intenta aprender la lección. El día después acude el Mortirolo y a Juan le sigue doliendo mucho la rodilla y piensa, ya más optimista, «hoy voy a experimentar lo que es ir en una etapa de montaña con los sprinters». Y así sucede. Tiene un edema, inflamación y líquido en su rodilla, lo que no ha querido que se sepa porque no pretende excusas, y lo que parecía iba a ser una recuperación rápida y progresiva han sido pasos atrás: «Es que iba a rueda de Igor Arrieta, íbamos parados y le tenía que decir que bajara el ritmo. Cuando ves que te van pasando los coches es un palo duro».

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Todo se torció para Ayuso el maldito día del sterrato, camino de Siena, donde seguía tan pleno. Pero la caída, el golpe en la rodilla, el corte, los puntos... Entrenando el día siguiente se le volvieron a abrir. En la crono también se resintió. Pero contaba con el paso de los días y la mejora. Y fue todo lo contrario. "Toda la segunda semana no me he encontrado nunca a mi nivel. Todos los días he ido sufriendo. No quiero decir que me lo esperaba, pero me lo veía venir. El (segundo) día de descanso casi ni entrené porque estaba reventado. En ciclismo son cosas que pasan", contaba ayer, hablando sin prisa en el control de firmas, con su maillot abierto y su cadena dorada con la virgen al cuello.

El día después de que se escape el sueño de ganar su primera grande no es sencillo para nadie, pero Ayuso muestra una madurez sorprendente para su edad. No va a abandonar, como sí hizo Roglic, y en el entorno del ciclista comparan ambos casos. Pero Primoz tiene el Tour de Francia a la vuelta de la esquina y Juan no. Y eso, la falta de objetivos claros en carreras de varias semanas, donde él sabe que su cuerpo responde mejor (pese a los infortunios de las últimas veces), le hace torcer el gesto ante los tres periodistas españoles que le preguntan. "Si no corro ninguna gran vuelta, queda San Sebastián y enfocarme mucho en el Mundial. En estas carreras te lo juegas a un día, que es una pena", pronuncia.

Ayuso, en el pelotón, camino del Mortirolo.

Ayuso, en el pelotón, camino del Mortirolo.LUCA BETTINIAFP

El día después de una 'pájara' como no recordaba, Juan ya sabe que lo que se le ha escapado es la oportunidad de una vida. En su entorno cuenta que "lo tenía en las piernas". "Con el nivel que había tenido en Tirreno, sin duda estaría por lo menos disputándolo. No quiero decir que lo estaría ganando, pero sin duda estaría disputándolo. En las dos vueltas de España que he corrido y en el Tour hasta que me retiré, siempre, con el paso de los días, siempre iba a mejor. Y en cambio aquí ha sido todo lo contrario. Nadie somos adivinos. Por un lado me da rabia, pero al fin y al cabo tengo un compañero ahí. Sé los datos que se están moviendo. Entonces sé que en condiciones normales se hubiera podido mínimamente estar ahí, luego ya ganar o no depende de muchos factores", explica.

Y es que tardará tiempo en presentarse otra. La competencia en el UAE es feroz. Es el mejor equipo del mundo y tiene al mejor ciclista del mundo. Pero Ayuso no desespera. Quiere demostrar que también es un tipo solidario. Quiere recuperar sensaciones (ayer se dejó llevar y perdió 35 minutos, hoy llega una etapa menos exigente camino de Cesano Maderno). Quiere ayudar a Isaac del Toro, que, pese a las suspicacias, es buen amigo y ayer se rehízo en Bormio, ganó y volvió a sacar algo de tiempo ante Richard Carapaz, Simon Yates y todos los que optan a arrebatarle el rosa. También le gustaría ganar otra etapa a Juan, como en Tagliacozzo. Hace mucho que un español no alza los brazos por dos veces en el Giro, desde el 2019 (Pello Bilbao, antes Mikel Landa en 2025).

El día después, en fin, es también hora de aprender. Pese a que Juan tenga 22 años, una edad a la que ahora parece normal ser un campeón, pero que hace no tanto los grandes ciclistas no habían ni pasado a profesionales. «Creo que sí que es un palo que me vendrá bien para el futuro, saber que incluso cuando gané en Tirreno o cuando perdí en la Volta a Catalunya, hay que seguir trabajando y seguir luchando porque esto es un deporte que no es nada agradecido en ese sentido y hay que seguir dando lo mejor», concluye. Y comienza la etapa.

Carapaz revoluciona el Giro el día del gran hundimiento de Juan Ayuso

Carapaz revoluciona el Giro el día del gran hundimiento de Juan Ayuso

Actualizado Martes, 27 mayo 2025 - 17:37

Ocurrió en las primeras rampas de Santa Bárbara, el tercer coloso de la jornada que iba a escribir las verdades del Giro más extraño e impredecible. Y tanto. Juan Ayuso se hundió en el grupo ya selecto, perdió comba ante el ritmo que entonces marcaba el Education First, se abrió el maillot blanco y dejó que sus piernas sin fuerza pedalearan hacia la nada. La gran debacle del español (acabó entrando en meta a 14:47 del ganador) que optaba a todo y que se despide cuando apenas llegan las dificultades iniciales de la semana dolomítica. El mismo día que Richard Caparaz puso patas arriba la Corsa Rosa.

El español desapareció de la escena en su propio calvario, mientras por delante todo era una revolución. En el último puerto llegó la electricidad del ciclismo de ataque. Mientras los dos Astana de la escapada del día, Fortunato y Scaroni, se encaminaban hacia la victoria de etapa en la cima de San Valentino (entraron de la mano, pero el líder de la montaña dejó el honor a su compañero Scaroni, en un gesto precioso), Carapaz, resurgido, el de antaño, un escalador único, se lanzaba a por todas.

El ecuatoriano, que había dejado algún extraño momento de dudas en el puerto anterior (incluso había sufrido una caída al inicio), atacó con toda su furia a falta de siete kilómetros y ni Simon Yates (que lo había intentado antes), ni Del Toro ni nadie fue capaz de seguirle. Fue aumentando la distancia mientras los demás salvaban los muebles como podían. Una etapa para el recuerdo. El líder, completando la debacle del UAE, perdió comba con el resto de favoritos. Con el propio Yates, con Dereck Gee, con Storer... Hasta Egan Bernal le cogió y después le soltó.

Del Toro logró salvar la maglia rosa, aunque la clasificación queda apretadísima, a 26 segundos Yates y a 31 Carapaz. Tampoco lejos anda Gee.

Ayuso, durante los primeros kilómetros de la etapa.

Ayuso, durante los primeros kilómetros de la etapa.LUCA BETTINIAFP

Diluviaba en la salida de la coqueta Piazzola sul Brenta, también en los primeros kilómetros hacia el Valle del Adigio. Y de repente salió el sol y se elevaron las temperaturas. En la primera subida del día, Ayuso ya había pasado por problemas. Cuando se retrasó a orinar y a quitarse uno de los dos pares de guantes que llevaba para resguardarse del frío, el Ineos se puso a tirar con fuerza del pelotón y el español cedió un minuto que luego tuvo que recuperar con ayuda de su compañero Vine, en las rampas de Carbonare.

Hasta este martes, no habían sido las mejores señales para el de Jávea, aunque nada hacía sospechar tal explosión. Cierto es que había sufrido dos caídas, que recibió varios puntos de sutura en su rodilla. Pero siempre hizo gala de su condición de escalador, de que sus cualidades iban aumentando según pasaban los días de las grandes vueltas. No fue así, ni siquiera estará en el podio del Roma el domingo. Si recupera fuerzas, a Ayuso apenas le queda ayudar a su compañero Del Toro o buscar otra victoria de etapa.

No fue la única víctima de la jornada. Un rato antes se había bajado de la bicicleta Primoz Roglic, al que su caída en el sterrato había diezmado. Volvió a caer ayer y dijo adiós, como en el pasado Tour, acorralado por el infortunio.

¿Puede/debe Ayuso atacar a su compañero Del Toro? Los Dolomitas y rivales peligrosos para decidir el Giro más imprevisible

Actualizado Lunes, 26 mayo 2025 - 23:02

Acude el Giro al Valle del Adigio, con el Lago Garda como testigo de una ruta ya sin mentiras. Con todo por resolver, como en una novela de Agatha Christie. Hasta ahora, 15 etapas y dos semanas y media de carrera desde el amanecer en Albania, se desveló que el gran favorito, Primoz Roglic, no es el más fuerte. Y se intuyó que uno que ni siquiera aparecía en las quinielas se ha postulado de una forma tan osada que pone claramente en peligro la candidatura de Juan Ayuso. "Es el más fuerte, está de líder por méritos propios y defenderemos y ayudaremos para que se mantenga esta situación. Seremos obviamente coherentes con la posición que ha demostrado", se rendía el lunes Josean Fernández Matxin a su pupilo Isaac del Toro. Porque, ¿cómo va a atacar el español a su compañero? ¿Quién sería capaz de hacer añicos uno de los códigos sagrados del ciclismo, no proteger a quien porta la maglia rosa?

Porque Del Toro ya se siente el más fuerte. "Soy una persona lógica, y pienso que después de la etapa del domingo he demostrado que tengo piernas, y eso me da confianza. No obstante, me pongo en el punto de mi equipo, los demás intentarán atacar y me tengo que defender. Para mí será una experiencia nueva, pero tengo gente buena alrededor que me orienta. Tenemos equipo para estar al frente".

Ayuso, que ayer, en la jornada de descanso, no compareció en la rueda de prensa del UAE Team Emirates junto a Del Toro y Matxin como sí hizo la semana pasada, necesita varios elementos para que el próximo domingo en Roma pueda alcanzar lo que vino a buscar, el trofeo Senza Fine. Lo primero es que los infortunios le dejen de perseguir. Acumula dos caídas, tres puntos de sutura en su rodilla derecha que ayer mismo le fueron retirados (tras el accidente en el sterrato). Pero también tiempo perdido involuntariamente por el atasco que provocó un corte en el pelotón en la etapa del pasado sábado con final en Eslovenia (del que se libró Del Toro, como tocador por una varita mágica). Y hasta la lluvia inoportuna en la contrarreloj que le impidió más restar tiempo (y hasta ponerse de rosa) a su joven compañero.

Lo siguiente que necesita el español es terreno de verdad exigente. Y eso lo va a tener sin duda a partir de este martes. De Piazzola sul Brenta a San Valentino, cuatro señores puertos (Carbonance, Candriai, Santa Barbara y el final en San Valentino, una subida de casi 20 kilómetros). Casi la cuarta parte de la etapa será en ascensión (unos 50 kilómetros de los 203), con un desnivel acumulado de 4.737 metros por el Parque Natural del Monte Baldo.

El miércoles, con el Stelvio como testigo en lo alto, otros tres puertos con meta en Bormio. Entre ellos el Mortirolo en mitad de la etapa, aunque no se asciende por su mítica y feroz cara. Aun así, casi 13 kilómetros al 7,6% de desnivel.

Etapas decisivas de la ultima semana

El jueves llegará una pequeña tregua bordeando el lago Como, para afrontar un viernes-sábado demoledor. Primero, cinco puertos con final en Champoluc, 5.000 metros de desnivel acumulado en menos de 170 kilómetros por el Valle de Aosta. Y el sábado la guinda, el Colle delle Finestre. Una de las subidas más fascinantes de Italia con sus 18 kilómetros de carretera que suben por el bosque entre Val di Susa y Val Chisone, primero por asfalto y luego, en los últimos ocho, por grava donde Chris Froome dejó una hazaña para la historia en 2018. Ningún escalador puede tener queja.

Pero, para que las montañas sean propicias, Ayuso necesita que, como se dice en el argot ciclista, alguien mueva el manzano. Si él no puede/debe atacar, necesita aliados. Y ahí emergen cuatro nombres propios, candidatos y rivales también. En primer lugar, Richard Carapaz y Egan Bernal, reyes de la altitud, los más descarados y valientes. Atacan seguro. Después, Simon Yates, segundo de la general, el tapado. Y, por último, un Roglic que pese a sus flaquezas puede ser un elemento desestabilizador si logra recuperarse.

Por último, Ayuso necesita la mejor versión de sí mismo, despejar todas las dudas que ha ido sembrando. Él se defino y se siente como un corredor de grandes vueltas. Para eso se preparó a conciencia en un invierno como nunca para él. Pero, más allá de esa precoz y asombroso podio en la Vuelta con 19 años, todavía no ha tenido ocasión de demostrar que está hecho para ganar una (o varias) grandes, que debe ser el líder del UAE siempre que no esté Pogacar presente. A partir de hoy, su oportunidad.