Lyles cae en 200, Llopis es cuarto en 110 vallas y Saint Denis vive su segundo récord, en 400 vallas

Lyles cae en 200, Llopis es cuarto en 110 vallas y Saint Denis vive su segundo récord, en 400 vallas

El 'show' de Noah Lyles fue el 'show' de la derrota. No hubo victoria en el 200, donde más seguro se sentía, sólo bronce, metal que no consuela a quien se siente un icono, como puede leerse en su pecho. Ni oro ni récord, un récord lejano, mucho menos que el de 400 vallas femenino, batido por su compatriota Sydney McLaughlin-Levrone (50.37), una atleta que agita la plusmarca en los últimos años con un dominio abrumador. Es el segundo récord en Saint Denis tras los 6,25 de Armand Duplantis en pértiga. Quique Llopis, por su parte, se quedó a un puesto del podio, al ser cuarto en 110 metros vallas.

La forma en la que Lyles saltó al tartán, al ser anunciado como una 'primadona', fue el de alguien que ya celebra lo que todavía no ha ganado. Saltaba como un poseso ante la mirada, incrédula, de sus rivales. En especial la de Letsile Tebogo, su némesis y vencedor de un 200 muy rápido. Después de acreditar el récord de África, con 19.46, el atleta de Botswana se fue del mismo modo que lo hizo en semifinales, sin acelerar su paso, sin gesticular a nadie, con un autocontrol que no había tenido el estadounidense. Lyles, tercero y tendido sobre el tartán, se preguntaba qué había pasado.

El 'show' como terapia

El 'show' es parte del personaje y parte del atleta. La incógnita es si correría mejor sin semejante hiperactuación en la pista o si es precisamente al contrario. Después de su victoria en los 100, Lyles confesó a través de uno de sus perfiles en redes sociales: «Tengo asma, alergias, dislexia, TDAH, ansiedad y depresión. Pero te diré que lo que tienes no define lo que puedes llegar a ser. ¿Por qué no tú!?» Palabras propias de un libro de autoayuda. No es la primera vez que el velocista se refiere a problemas de salud mental padecidos en el pasado, lo que le convertía en un personaje vulnerable, presa incluso del 'bullyng' de niño.

Se puede ser fuerte y rápido, y al mismo tiempo débil. «La pista era el lugar donde todos esos problemas desaparecían», ha confesado el norteamericano. La pista es, hoy, el lugar donde puede permitírselo todo, pero donde no siempre gana. Después del bronce de Tokio en 200, sabía que en París llegaba su momento. La victoria en el 100 le reafirmó, pero quizás le vació de energía o le desconcentró, porque la realidad es que estuvo lejos de los 19.31 que realizó en los 'trials'. Fue tercero, en 19.70.

Las carreras y las bravuconadas van, pues, en paralelo, como si Lyles necesitara reafirmarse en todas partes. Es su forma de combatir la inseguridad, por lo que a las grandes victorias le han seguido grandes confesiones, no únicamente en París. Después de ganar su primer título mundial de 200, en Doha en 2019, escribió en Twitter: «He empezado a tomar medicamentos antidepresivos y ha sido una de mis mejores decisiones en mucho tiempo. Desde entonces, he sido capaz de pensar sin matices oscuros en mente, sin aceptar que nada importa. Gracias a Dios existe la terapia psicológica». Hay que ver si las derrotas, como la sufrida en esta final ante el atleta africano, inspiran las mismas reflexiones.

El título de 100 pertenece en París a Lyles, pero la forma de caer en el 200 no colma todos sus deseos. Le queda el relevo de 4x100. Veremos cuáles son los efectos físicos y morales de esta derrota.

Todos los grandes 'sprinters' han preferido el 100, aunque las características de algunos se adaptaran mejor al doble hectómetro. Incluso al dueño de ambas plusmarcas, Usain Bolt, le ocurría. El jamaicano tenía piernas para haber dominado del 100 al 400, pero decidió no afrontar la vuelta completa para concentrarse en la velocidad pura, en las distancias del rey y en el glamour. Lo era todo, atleta, campeón y 'showman'. Lyles y su equipo de trabajo han preparado mucho el 200, pero en París no han podido materializar lo que ya dicen sus registros.

Tercero del ranking de 200

Es el tercer hombre de la historia en el ránking del doble hectómetro, por detrás de Bolt (19.19) y Yohan Blake (19.26), pero no ha entrado en el top ten del 100 ni siquiera con los 9.79 de París. Está a 12 centésimas del récord mundial en 200. En estos Juegos, sin embargo, se quedó a 51. En el caso del 100, el tiempo que le separa de la plusmarca mundial es mayor (21), también en posesión del jamaicano con 9.58. Casi el doble de tiempo en la mitad de distancia.

Lyles está lejos, pues, de hazañas como las de McLaughlin-Levrono, que ha batido por cuarta vez el récord de 400 vallas desde Tokio, en 2021. Lo hace como lo hacía Bolt, como querría hacerlo Lyles.

LA OPORTUNIDAD DE LLOPIS

El cuarto puesto de Llopis en los 110 metros vallas es un excelente resultado para este atleta, aunque deje el mal sabor de boca de quedarse a un puesto de las medallas. Las medallas podrían haber estado a su acceso si hubiera realizado su marca de este año (13.09), que es con la que se repartieron la plata y el bronce. El oro olímpico, en general, exige bajar de 13 segundos. Grant Holloway lo alcanzó con 12.99.

El valenciano, de 23 años, acabó en 13.20, tres centésimas más que en la semifinal, y admitió que "he acusado el esfuerzo de la semifinal", además de lamentar haberse quedado tan cerca de las medallas por puestos, aunque para ello debería haber realizado su mejor carrera de siempre. Su margen de mejora es importante, especialmente en los primeros apoyos. Centésimas que le pueden acercar al podio en una prueba con un excelente nivel en España.

Los “despistes” le cuestan un bronce a Javier Pérez Polo: “Siento rabia y frustración”

Actualizado Jueves, 8 agosto 2024 - 22:01

Javier Pérez Polo intentaba no romper a llorar, pero una cosa son las intenciones y otra la emoción. Explicaba «los despistes» que le acababan de costar una medalla de bronce olímpica, la recompensa a años de dedicación. Pero cuando la voz se le quebró definitivamente fue cuando se acordó no de su derrota reciente con el brasileño Pontes, sino de la de su amigo y compañero de entrenamientos Adrián Vicente el día anterior.

Para saber más

«Los dos con diploma nos hemos quedado. Duele. No he tenido mucho tiempo de hablar con él. Me ha estado ayudando todo el día a calentar. Es que le quiero como un hermano». Tras el miércoles negro del taekwondo amaneció un jueves de esperanza en el Grand Palais, el escenario cubierto más imponente de todos los Juegos. Adriana y Adrián fueron lágrimas inesperadas y Pérez Polo, otro madrileño, no lo pudo arreglar por bien poco. Cayó (-68 kilos), en un parejo duelo (2-1). «Ese final del primer asalto que me da arriba, un despiste. El tercero me como dos acciones abajo, otro despiste», enumeraba.

Le consolaba Miguel Ángel Herranz, su entrenador en el CAR de Madrid, como intentando explicar lo cerca que había estado de una medalla olímpica. Efectivamente, fue cuestión de detalles con el brasileño Netinho, un rival que acudía de la repesca con bastante peor ránking que él. Javier no pudo cumplir con la tradición nacional en la especialidad, siete medallas en la historia olímpica.

Tokio

Era la segunda cita olímpica -en realidad, la tercera, pues en Río, acudió como sparring de Jesús Tortosa- para el de San Fernando de Henares, que en Tokio recibió una de esas lecciones que se graban en la piel. Aunque acudía con el cartel de su subcampeonato del mundo de 2019, a las primeras de cambio el egipcio Abow le arrebató cualquier opción.

En París fue avanzando tras su contundente victoria de primera ronda contra el tailandés Baulung Tubtimdang y luego, silenciando el Grand Palais, ante el local Souleyman Alaphilippe, al que todo el mundo le pregunta por su inexistente parentesco con el ciclista Julian. Ya en semifinales le tocó vérselas con el gran favorito, el campeón olímpico en Tokio. El uzbeco Ulugbek Rashitov, pese a sus problemas en un pie, no le dio demasiadas opciones. Perdió Javier el primer asalto (3-7) y también el segundo, mucho más igualado (3-3).

La presentación en el Grand Palais es asombrosa. Los dos púgiles bajan desde lo alto, por unas imponentes y largas escaleras hasta el lugar donde se lo jugarán todo. Pero ahí, el madrileño, estudiante de criminología y novio de Cecilia Castro -su turno en París es hoy: «La tía es una guerrera. Va a hacer un buen papel seguro. Ojalá se lleve esa medalla que tanto ansía»-, no fue capaz de aprovechar la oportunidad de su vida.

Perdió el primer asalto por una técnica de golpeo de Netinho que dio en su cabeza y que el árbitro sólo vio en la revisión. Logró imponerse, no sin apuros, en el segundo. Pero el tercero, de nuevo igualadísimo, se le fue en uno de esos «despistes» y el brasileño supo jugar con las salidas del tapiz para hacerse con el bronce olímpico. «Ahora, obviamente, siento rabia y frustración», concluía.

La venganza más agónica posible: España derrota en los penaltis a Países Bajos y disputará la final olímpica de waterpolo femenino

Actualizado Jueves, 8 agosto 2024 - 19:37

En la piscina de La Defense se vivió una monumental semifinal olímpica, la agonía absoluta para una venganza y para un hito. España, la gran España del waterpolo femenino, estará otra vez en la final olímpica, esta vez contra Australia, buscando ese oro que persigue con ansia. En un partido de idas y vueltas, de locura, los penaltis, con una parada para el recuerdo de Martina Terré, dieron el pase a la selección (18-19).

Alzaba el puño Miki Oca camino de vestuarios, se abrazaban las españolas a aficionados y familiares, el éxtasis de la victoria, suspiros de alivio. Se habían sentido arrolladoras y a la vez derrotadas ante un rival que es algo más. El mismo Países Bajos que les había despojado del oro Mundial en Fukuoka 2023 y del europeo este mismo año en Eindhoven. Pero no hay quien detenga a este grupo de ganadoras, que va saldando cuentas pendientes en París.

La heroína fue Tarré, una parada en el último lanzamiento de la tanda a Brigitte Sleeking. Y después la veterana Maica García no iba a fallar.

Lo había merecido y lo había tirado España, inmaculada en estos Juegos en los que también fue capaz de ganar a EEUU en la primera fase tras 11 años de derrotas. Fue un inicio fulgurante, como una apisonadora sobre el agua de La Defense. Como si hubiera cuentas pendientes. Que las había, claro. Un primer acto para enseñar en las escuelas de la competitividad, un 1-6 'imposible' en nada menos que unas semifinales olímpicas. Igual daba el ambiente en contra, igual los precedentes. Desde el sprint inicial ganado por Anni Espar a los goles de todos los colores, en jugada, en contra o de disparo lejano. En cinco minutos y medio ya tuvo que parar Eva Doudesis, desesperado ante el ko técnico.

Elena Ruiz, en la semifinales contra Países Bajos.

Elena Ruiz, en la semifinales contra Países Bajos.ANDREAS SOLAROAFP

Había sido tan eléctrico que costaba creer. En el segundo round Países Bajos trató de recomponerse, más aguerridas atrás, un pequeña reacción. El paradón con el rostro de Terré volvió a meter a las de Miki Oca que, con los tantos de Elena Ruiz y Judith Forca, mantuvo la ventaja. En el último segundo, un balón a la boya no lo iba a desaprovechar Leitón (5-10).

Pero ese gran augurio no sirvió de nada. Increíblemente, tras el descanso, todo se dio la vuelta de manera calcada. Ahora España era incapaz de resolver las defensas neerlandesas, malos disparos y peores defensas, los tantos como puñaladas de Van de Kraats, las paradas de Aarts, crecidísima. Ni el fallo de un penalti quitó la iniciativa a las campeonas mundiales en 2023, que devolvieron el 6-1 para dejar el choque igualado (11-11) con el último cuarto por disputar.

Las sensaciones de repente eran terribles para España. Aunque los primeros minutos fueron de tanteo, rápidamente llegó la primera ventaja de todo el partido para Países Bajos con un gol, tras una excelente combinación, culminada por Rogge. Llegó la respuesta de Forca, su quinto tanto ya, inspiradísima, en una superioridad. Pero era sólo el segundo de toda la segunda mitad.

Los últimos minutos fueron de taquicardia. Nervios templados, balones a los palos para ambos equipos. A falta de 30 segundos, Maica García, su primer gol de toda la tarde, llevó la esperanza, que se diluyó en la última posesión: a falta de siete segundos, Sleeking llevó el intensísimo duelo a la tanda de penaltis.

Allí no fallaba nadie, ni con los cambios de portero. Pero el destino tenía un guiño para España, con esa estirada a la derecha de Terré y su grito en una Defense abarrotada, para esta escuadra que desde 2010 ha ganado ya tres metales olímpicos (quintas en Rio 2016), un Mundial (y tres finales), tres Europeos, la plata de enero en Eindhoven... Leyendas que quieren el primero oro olímpico por equipos para España desde Atlanta 96, entonces la selección masculina precisamente de Miki Oca.

El deportista Lazar Dukic fallece ahogado durante los CrossFit Games 2024

El deportista Lazar Dukic fallece ahogado durante los CrossFit Games 2024

Actualizado Jueves, 8 agosto 2024 - 18:54

Lazar Dukic, deportista serbio de 28 años, ha fallecido hoy en la prueba que inauguraba los CrossFit Games 2024 que se están celebrando en Texas. El atleta estaba participando en la segunda parte del evento, que era de natación, cuando sufrió un paro cardíaco y desapareció en el agua. Cuando su cuerpo fue rescatado por los servicios de emergencia, no se pudo hacer nada por su vida.

El entrenador de CrossFit español, Francisco Ruiz, que estaba siguiendo el evento en directo, relata a este periódico cómo el atleta "se quita el gorro y empieza a moverse, mientras la cámara seguía grabando a los primeros".

Nada más percibir el suceso, la organización del evento ha cortado la emisión en directo y ha cancelado la prueba, eliminando las publicaciones que había al respecto en redes sociales.

España pierde el bronce en hockey hierba ante India

Actualizado Jueves, 8 agosto 2024 - 16:40

"Yo soy español, español" o "esa España, esa España". La grada patria trataba de animar en la recta final del partido al equipo español de hockey hierba en el encuentro contra India en el que se jugaban la medalla de bronce, pero el buen ambiente no ha sido suficiente para darle un empujón final al grupo, que ha perdido ante su rival 2-1.

La de hoy era la única opción del equipo de hacerse con una medalla en París tras perder la lucha por el oro en las semifinales contra Países Bajos, cuando cayó derrotada 4-0.

En este encuentro, España empezó ganando en el segundo cuarto, tras un primero más reñido, pero India empató segundos antes del ecuador del encuentro y luego anotó un segundo tanto.

Los españoles multiplicaron las ocasiones para intentar igualar el partido y pasar a la prórroga, pero chocaron con la defensa india, que era mucho más fuerte. "Lo hemos intentado desde el principio, pero estos partidos son decisivos y cada segundo cuenta", ha dicho al acabar el encuentro Rafael Villalonga.

"La diferencia es que ellos han metido y nosotros no", ha señalado Borja Lacalle, sobre los intentos fallidos del equipo. "Ahora habrá que corregir todo eso y pensar en Los Ángeles y prepararnos para ello", ha dicho.

El hockey hierba español se despide de su sueño de volver al podio olímpico 16 años después, tras Pekín 2008, cuando fueron plata.

La última vez que España luchó por ser tercera fue en los Juegos de Atenas 2004, aunque, como ha ocurrido hoy en París, no pudo conseguirlo. Alemania la dejó después fuera del podio. India obtuvo la medalla en los Juegos en Tokio 2020 y en este ciclo fue novena en el Mundial de 2023, en el que fue anfitriona.

Dos bronces en el piragüismo: gloria y lágrimas de Craviotto en el deporte que nunca falla

Actualizado Jueves, 8 agosto 2024 - 14:17

Aquí nunca se falla. "Ya estoy feliz con lo que he logrado. Si consigo otra medalla, perfecto. Si no, estaré satisfecho igual", comentaba Saúl Craviotto antes de la ceremonia de inauguración de estos Juegos de París, pero... ¿Cómo creerle? A sus 39 años Craviotto venía sí o sí a por su sexta medalla olímpica junto a sus compañeros Marcus Cooper,Carlos Arévalo y Rodrigo Germade y se la colgó este jueves en la final K4-500: un bronce. Su 'Last Dance', su última clase magistral, para superar a DavidCal como español con más medallas de la historia: menudo honor. Ahora son dos oros, dos platas y dos bronces.

En el pantalán de llegada, sentado, lloraba de la mezcla de emociones: alegría, liberación y disgusto. Porque durante buena parte de la regata Craviotto, Cooper, Arévalo y Germade se vieron con el oro al cuello, la medalla que se le escapó en los Juegos de Tokio 2020 -fueron plata-, pero al final no pudo ser. Alemania, otra vez Alemania, adelantó para ganar y el segundo puesto fue para Australia, también en remontada. Pasaron cinco minutos hasta que Craviotto no levantó cabeza y lo hizo para aplaudir a otros españoles, en este caso, a Joan Antoni Moreno y Diego Domínguez.

Media hora antes de la final del K-500 que lidera Craviotto, Moreno y Domínguez había conseguido otro bronce en el C2-500 y ellos sí, estaban eufóricos, exultantes, viviendo el mejor momento de sus vidas. Viendo su celebración en el podio, Craviotto sólo podía animarse. De 24 y 21 años, en sus primeros Juegos Olímpicos, lograron el metal en una remontada que acabó en photo-finish. Durante toda la prueba fueron cuartos, pero el sprint final los llevó a emparejarse con varios rivales. Al final, con China muy destacada, la pareja italiana se llevó la plata, los españoles, el bronce y luego los dúos de Rusia, Alemania, Hungría y República Checa, todos en el mismo segundo.

Dos bronces en el piragüismo, dos medallas más para confirmar una certeza: lo intenta España en tierra, pero al final es un país de mar. En la historia de los Juegos Olímpicos pelean la vela y el piragüismo por ser el deporte con más medallas y este jueves resultó decisivo. Se hundió el 470 de Jordi Xammar y Nora Brugman y florecieron el C2 500 y el K4 500. Ahora, por las 22 conseguidas sobre un barco, quienes reman cuentan con 23 con cinco oros, 10 platas y ocho bronces. La tradición es profunda, más en las aguas tranquilas, donde ya triunfaba Herminio Menéndez o Luis Gregorio Ramos en hace 50 años y ahí siguen, con el relevo de David Cal hace no tanto y ahora con Saúl Craviotto, elevado a los cielos, el olímpico español más laureado de la historia, pese a su disgusto.

La estrategia del oro deja a Xammar y Brugman fuera del podio en 470

La estrategia del oro deja a Xammar y Brugman fuera del podio en 470

El viento, el poco viento, es el mismo para todos en el campo de regatas de Marsella, hecho que penaliza a los buenos navegantes, como Jordi Xammar y Nora Brugman, los mejores del año en 470, pero fuera del podio, cuartos, cuando partían en busca del oro. La estrategia más ambiciosa, al salir a plantear casi un 'match race' frente a la embarcación austriaca, que salía primera, les acabó por costar la medalla, de cualquier metal. Acabaron la Medal novenos, penúltimos. La vela, que aportó el primer oro a la delegación olímpica española, no puede sumar otra más en una clase histórica, con campeones olímpicos como los de Theresa Zabell o Jordi Calafat. La Medal Race de las ilusiones fue, finalmente, la de la frustración.

Para saber más

A Xammar le comparan algunos en la vela con Marc Márquez por su ambición y su carácter, extrovertido. Había sido bronce en Tokio, pero esta vez quería más. Como patrón, toma las decisiones principales, y la decisión era el oro, para lo que partieron pendientes del barco austriaco, al que había que desbancar de la primera posición en la Medal Race. Japón, que había salido tercero, se benefició y tomó la delantera en el primer tramo, en ceñida, para llegar primero a la boya de barlovento, de la que España salió octava. Las cuentas del oro no salían. Las del podio todavía no peligraban.

Había que remontar con viento a favor, de empopada, pero lo cierto es que Xammar y Brugman tampoco lo consiguieron y empeoraron el puesto en la boya de sotavento, perjudicados, además, por el gran tráfico en el giro. Lo mejor es llegar limpio, que es lo que hicieron los japoneses, adelantados en la Medal por Francia. Para los locales es siempre una ventaja el conocimiento del campo de regatas, como le pasó a los españoles en los Juegos de Barcelona'92. El podio podía todavía salvarse, pero la pareja sueca, que había partido cuarta, mejoró para acabar cuartos la Medal (47 puntos), con dos puntos menos de penalización que los españoles (49), y hacerse con el bronce, tras Austria (38) y Japón (41).

Segundos antes de la Medal

La pareja española había llegado en segunda posición a la Medal Race, después de que la última jornada de regatas, el martes, hubiera de suspenderse una de las tres previstas, una vez más, por la falta de viento. Lo mismo sucedió el miércoles, en la primera tentativa de la Medal Un suplicio. Antes de los Juegos, buena parte de los regatistas temían a la potencia del Mistral. Una vez en la cita, deseaban que apareciera debido a las incesantes interrupciones. De las 10 previstas, en 470 únicamente realizaron ocho antes de la regata por las medallas. Lo mismo ha ocurrido en todas las clases.

Esa jornada estaba marcada con una cruz por Xammar y Brugman. Querían la remontada. Fueron terceros en la primera regata, en una gran actuación, mejor que la de sus rivales por el podio, Austria, Japón y Suecia. En la segunda, en cambio, concluyeron sextos, con un barco austriaco que dominaba y se despegaba en la general. El oro, pues, dependía de que España sacara cuatro barcos a la pareja centroeuropea, formada por Lara Vadlau y Lukas Maehr. Complicado. Intentarlo les dejó, posiblemente, fuera del podio.

El barco de la paridad

Después de su bronce en Tokio junto a Nico Rodríguez, el cambio en el 470 tras buscar la Federación Internacional embarcaciones en las que pudiera darse la paridad sin que las mujeres se vean perjudicadas, Xammar decidió llamar a Nora. La razón es que, al tratarse de una clase donde prima la técnica y la estrategia, una mujer puede realizar las labores de tripulante, en este caso Nora, sin verse en desventaja frente a un hombre. En el 49er, muy físico, no sería posible. La elección entre patrón y tripulante depende de cada equipo. Si en el 470 español es Jordi, en el austriaco y vencedor la patrona es Lara.

Nora era una amiga de la infancia con la que Xammar ya había regateado cuando eran niños. Hija de padre norteamericano y madre española, había regateado en la élite integrada en el equipo de Estados Unidos. Ahora tenía la oportunidad de competir por España, algo permitido por la Federación Internacional de Vela y, consecuentemente, por el Comité Olímpico Internacional. La potestad normativa, del mismo modo que los jueces, dependen en los Juegos de las federaciones internacionales.

La compenetración fue prácticamente inmediata. Carismático y extrovertido Jordi, especialmente cuando sale del barco, a Nora no se le escapa detalle alguno de la organización o la logística. Los resultados no se hicieron esperar. En 2022, un año después de Tokio, fueron subcampeones del mundo y de Europa, y en 2023 repitieron la plata mundial. En el año olímpico llegó el salto definitivo, al dominar tanto el Europeo como el Mundial. Los Juegos eran su siguiente objetivo, pero ni el viento ni la estrategia adecuada les permitieron replicarlo bajo los aros, ni siquiera subir al podio.

El descubrimiento que dio el bronce a España, la celebración con Carbonell y la calçotada china de Tarrés: "Es la mejor entrenadora del mundo"

El descubrimiento que dio el bronce a España, la celebración con Carbonell y la calçotada china de Tarrés: “Es la mejor entrenadora del mundo”

"¡Vengaaaa!", llegaba Anna Tarrés a la zona mixta del Centro Acuático de París y montaba la fiesta. De repente no habían pasado 12 años ni por supuesto un escándalo que acabó en los tribunales. En los pasillos, Tarrés, ahora seleccionadora de la China campeona, celebraba junto a Andrea Fuentes y Alba Cabello, entrenadoras de la Estados Unidos subcampeona, e incluso con Paula Klamburg, encargada de la Australia novena. El equipo español de natación sincronizada que asombró en los Juegos de Londres 2012 volvía a estar reunido en la victoria, aunque esta vez no era española. La selección volvía a celebrar una medalla, un bronce por equipos, el primero desde entonces, pero la alegría, el ruido, el jolgorio lo ponía la generación anterior, ahora dispersa por los banquillos de todo el mundo.

"Es la mejor entrenadora del mundo", aseguraba Fuentes sobre Tarrés y ésta hablaba y hablaba sobre su adaptación a la cultura china de la mano del cámara de televisión español Roger Vicente, de sus paseos en bici por Pekín y de cómo incluso organizó una calçotada con salsa de romesco para el equipo asiático. "Su punto diferencial es la capacidad de trabajo, la disciplina y el físico. Trabajan a unos niveles muy científicos, tienen un control total de la preparación de las nadadoras", comentaba Tarrés sobre su selección, China, que ofreció una exhibición. Muy superior al resto, tuvo siempre el oro al cuello, mientras Estados Unidos brilló con las acrobacias para llevarse la plata y España aseguró un bronce para recuperar su lugar en la historia.

La celebración de España

Cuando acabó su actuación, España se reunió ante los televisores para ver qué hacía su principal rival, Japón, que terminó cuarta y después estalló la celebración. En las entrañas del Centro Acuático hubo carreras, lágrimas, abrazos, hasta que todas se reunieron alrededor de Ona Carbonell, que las esperaba en la puerta del vestuario. La que fuera líder de esta generación había sido invitada por el Comité Olímpico Internacional (COI) para dar los tres golpes de bastón que dan inicio a todas las sesiones en estos Juegos y pudo festejar con el grupo.

Lavandeira JrEFE

"¡Por fin!¡Por fin!", celebraba Carbonell mientras felicitaba de una en una a todas las nadadoras españolas, Iris Tió, Alisa Ozhogina, Marina García, Lilou Lluís, Meritxell Mas, Paula Ramírez, Blanca Toledo y Meritxell Ferré. "La peque, ¿Dónde está la peque?", preguntaba la ya ex nadadora sobre la última incorporación de la selección, la que hizo cambiar los programas.

Hace tres meses, sólo tres meses, la seleccionadora española, Mayuko Fujiki, consideró que para dominar las acrobacias, el nuevo mantra de la natación artística, necesitaba alguien que rotara con su saltadora, Meritxell Mas, y en el Terrassa encontró a una chica pequeña y ligera que a sus 17 años era capaz de volar: Ferré. "Después del Mundial de Doha [de este año] vimos que teníamos que aumentar la dificultad, que arriesgar más para aumentar nuestro margen si había una base mark [una penalización]. Ella nos ha ayudado mucho en eso", analizaba Fujiki que anunciaba a la propia Ferré como "líder del equipo en el futuro".

MANAN VATSYAYANAAFP

La propia Fujiki, que también fue seleccionadora de China y Estados Unidos, felicitó a Anna Tarrés, que fue su mentora en los banquillos, y ambas tuvieron una bonita conversación: "Anna me ha dado las gracias porque este bronce es muy importante para España, para que las niñas se apunten a los clubes".

Ahora, el equipo se irá a celebrar y Tió y Ozhogina se centrarán en el dúo, donde tendrán más competencia, pero también podrían colgarse una medalla el sábado. La propia Tió era la primera en salir a zona mixta y lamentaba que, mientras sus compañeras se irán por la noche a "quemar París", ella y Ozhogina tenían que volver de inmediato a la Villa a descansar. "Ha sido un camino muy largo, llevamos muchos años detrás de esto, ahora hay que ir a por más", anunciaba Fujiki que se imaginaba en un futuro, en los Juegos de Los Ángeles 2028 siendo el centro de la fiesta, por encima de la generación anterior, Tarrés, Fuentes y compañía, y sus equipos repartidos por todo el mundo.

Agustín Casado y el “alma” de la selección de balonmano: “Nadie tiene nuestro espíritu”

Actualizado Jueves, 8 agosto 2024 - 01:41

Agustín Casado (Carboneras, 1996) es un novato olímpico de 28 años. Después de los Juegos de Tokio 2020, cuando se retiró la generación dorada, llegó a la selección española y desde entonces nadie lo ha movido del lateral izquierdo. Ayer, en los cuartos de final de los Juegos de París ante Egipto, sus cuatro goles fueron claves para una remontada que en algunos momentos parecía improbable. Del atasco en ataque hasta el descanso (8-12) a la victoria en la prórroga a base de corazón (29-28).

«Hemos estado espesos. No hemos hecho el partido que queríamos, pero este equipo tiene cosas más allá de la táctica, tiene alma, tiene espíritu, tiene sacrificio. Pase lo que pase peleamos hasta al final. Eso es lo que nos hace especiales», cuenta Casado, que mañana afrontará sus primeras semifinales de unos Juegos contra Alemania, un rival que ya se impuso a España en la fase de grupos (33-31). A lo largo de su historia, la selección ha jugado cuatro semifinales olímpicas y ha perdido todas para después llevarse siempre el bronce.

¿Cambiará esta vez esa estadística, la historia?
Eso queremos. Alemania nos ganó la semana pasada en la fase de grupos, pero hicimos un buen partido y tuvimos mala suerte. Nos prepararemos de la mejor manera posible, iremos a por todas y nos dejaremos la piel, eso seguro.
En la pista, después de ganar a Egipto, se han lanzado todos a abrazarse. ¿Qué ha pasado después?
Ha habido un poco de locura por cómo ha ido el partido, la prórroga... Ha sido emocionante, pero en el vestuario ya hemos estado más tranquilos. Estamos muy contentos por jugar una semifinal olímpica, aunque sabemos que aún no hemos conseguido nada y que tenemos que descansar. Además, nos hubiera gustado París, pero jugar aquí en Lille nos ayuda a estar más lejos del barullo.
Entre la crisis y la retirada de las leyendas siempre creemos que España bajará el nivel en balonmano y nunca pasa.
Hemos entrado gente nueva, pero tenemos el mismo alma que antes. Somos un equipo. Es un tópico, pero nosotros no sólo lo decimos, también demostramos que es así sobre la pista. Somos conscientes de nuestras limitaciones y trabajamos para taparlas. No seremos los más grandes, pero nadie tiene nuestro espíritu. Aunque cambien los nombres, venga quien venga. Hay que vivirlo en primera persona para darse cuenta que es así.
Casado arma el brazo durante el partido ante Japón.

Casado arma el brazo durante el partido ante Japón.EFE

Lo de «somos un equipo» se rompe si juegan al mus.
Sí, sí, ahí sí hay pique. Pasamos mucho tiempo fuera de casa, todos juntos, no hay nadie que pase tiempo solo y tenemos que encontrar pasatiempos. En la Villa jugamos a algún videojuego en una sala que había, veíamos otros deportes, pero principalmente nos dedicamos a jugar a cartas. Lo del mus a veces sí se calienta.
¿Quién gana?
Yo tengo mis días, tengo mis días.
Pero... ¿Generalmente quién gana?
A ver, tengo que confesar que Adrià Figueras va en cabeza, se le da bien, sí, sí. Pero que no se confíe. También los vascos, Kauldi [Odriozola] e Imanol [Garciandia], tienen mucha pose para el mus, debe de ser algo de su tierra.
¿Cree que son sus Juegos?
No, son los Juegos Olímpicos de todos. Somos varios debutantes en unos Juegos, pero llevamos todo el ciclo olímpico juntos. Ya jugamos el Europeo de 2022 [subcampeones, allí ganaron a Alemania por 29-23] y el Mundial de 2023 [terceros] y aquí venimos con experiencia. Sabemos que tenemos que ir paso a paso y ver dónde nos pone la competición. Hacer nuestro trabajo, básicamente. Ni pensar que vas a ganar el oro antes de jugar, ni por supuesto pensar que no tienes posibilidades.
¿Cómo vive alguien que ha dado tantos tumbos en sus clubes?
Son situaciones difíciles, las vueltas que te hace dar el balonmano. Pero, bueno, ahora llevo un año en Veszprem, voy a estar allí un año más seguro y estoy más tranquilo. Además ahora ya estoy preparado para lo que venga. Si tengo que volver a mudarme, lo haré y ya está.

El debate sobre la comida en la Villa Olímpica: “Se han reforzado la carne y los huevos”

Actualizado Jueves, 8 agosto 2024 - 01:33

Una de las atracciones de estos Juegos de París es el pebetero con la llama olímpica, situado en el jardín de las Tullerías. Cada día se forman largas colas de turistas para verlo. El otro reclamo, al que sólo los atletas tienen acceso pero que por lo visto también genera esperas, es la cantina de la Villa, que se ha convertido estos días en uno de los asuntos extradeportivos más comentados. El debate se originó hace unos días, cuando preguntaron

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