Una nueva tragedia sacude al ciclismo colombiano. Juan David Cárdenas, ciclista juvenil de 19 años, ha muerto en un accidente de tráfico cuando se entrenaba en una carretera del departamento de Boyacá, informa Efe.
El jefe de Tránsito y Transporte de la Policía en Boyacá, el capitán Jonny Camilo González, ha informado de que todo ocurrió el lunes cuando Cárdenas estaba realizando "uno de sus entrenamientos de rutina" en la carretera que une al municipio de Paipa con el de Tunja, capital de Boyacá.
El joven, ha explicado el oficial, murió cuando se estrelló contra una camioneta que estaba haciendo mantenimiento en la vía, un accidente similar al que sufrió hace tres años Egan Bernal, campeón del Tour de Francia y del Giro de Italia y que por poco le cuesta la vida.
"Nos solidarizamos con su familia en su dolor", dijo el capitán González sobre el accidente sufrido por el ciclista juvenil.
El Instituto Departamental del Deporte de Boyacá (Indeportes Boyacá) recordó que Cárdenas formó parte desde niño del Programa Boyacá Raza de Campeones, en el que integró los equipos de las categorías prejuvenil y juvenil.
Su accidente se une a una trágica lista que se ha incrementado en los últimos meses y que tiñe de negro al ciclismo colombiano.
En octubre pasado, el ciclista Santiago Ruiz, de 17 años, falleció al ser atropellado por un camión en una carretera cercana a Bogotá.
El joven, que iba a competir en la Vuelta del Porvenir de Colombia la semana siguiente, estaba entrenándose en la carretera que une a Soacha con el Alto de Mondoñedo, en el departamento de Cundinamarca, cuando fue arrollado por un camión.
En mayo de 2024, la ciclista colombiana Ana María Bustamante, que había sido atropellada por un camión en febrero en el sur de Bogotá, falleció debido a la gravedad de las heridas.
El nuevo gigante pega el estirón y el ciclismo español, necesitado de sensaciones intensas, se congratula. Iván Romeo (Valladolid, 2003) aporta nueva luz a un presente esperanzador. El espigado corredor del Movistar (1,93 metros), campeón del mundo de contrarreloj sub'23, estrena palmarés en categoría profesional y certifica las expectativas levantadas por un chaval que rompe estereotipos: atesora un físico imponente, opuesto al típico escalador, y presume de formación académica.
El vallisoletano, integrante de esa nueva generación comandada por Juan Ayuso, inauguró casillero el pasado viernes con un fenomenal triunfo en la tercera etapa de la Volta a la Comunitat Valenciana, con una escapada a falta de 17 kilómetros para la meta con la que sorprendió a gente tan experimentada como Carlos Rodríguez, Pello Bilbao, Joao Almeida o Thymen Arensman. El chico, que es mucho más que un excelente contrarrelojista, ya avisó de sus intenciones en la jornada anterior, en la que rompió el grupo de las mejores. El sábado, con final en el Portell de Morella, trabajó en beneficio de sus compañeros Pablo Castrillo y Jefferson Cepeda, que buscaron la victoria hasta el último suspiro. El triunfo fue para el colombiano Santiago Buitrago (Bahrain), líder de una ronda que acaba este domingo en Valencia con una etapa de 104 kilómetros que arranca en Alfafar.
Romeo es uno de los pinguinos más talentosos de la escuadra de Eusebio Unzué. Desde pequeño destacó por su habilidad en la escuela de Juan Carlos Domínguez de Arroyo de la Encomienda. Luego se incorporó a la MMR Cycling Academy de Samuel Sánchez y Benjamín Noval y perfeccionó su técnica en la factoría estadounidense Hagens Berman Axeon de Axel Merckx, hijo del corredor más espléndido de la historia. En 2023 se incorporó al Movistar y desde entonces no ha dejado de progresar. «Es muy maduro, con buena base, muy profesional», dicen desde el equipo navarro. Es meticuloso en el estudio de los recorridos. El pasado verano se fue, junto a su padre, a Zúrich días antes del comienzo del Mundial para analizar el trazado del circuito. Su trabajo fue recompensado con una medalla de oro en la crono sub'23. Sembrar para recolectar.
«Me siento en las nubes, muy contento porque al final es algo que venía buscando desde hace mucho tiempo y por lo que trabajamos todos los días. He hecho un invierno muy duro. He dado un salto de calidad muy grande pero de nada sirve si luego no ganas, hay que materializarlo, así que estoy contentísimo por mí y muy contento por el equipo», afirmó el viernes tras subir al podio de Alpuente.
Romero es el cuarto español que gana etapa en este 2025. Los anteriores fueron su compañero Javier Romo, en Tour Down Under; Mario Aparicio (Burgos), en Sharjah Tour de Emiratos, y Urko Berrade (Kerm Pharma) en Clássica Camp de Morvedre.
Cuando uno llega a Mijares desde Puente San Miguel, en este precioso rincón cántabro de verdor contumaz a media hora de Santander, lo primero que ve es una bandera de España ondeando, encaramada a un mástil de unos 10/12 metros, en una moderna finca residencial bastante maja. No es la primera vez que su propietario pone la enseña, digamos, en lo más alto. De aquí, como quien dice de ninguna parte, salió sin avisar a finales de los años 90 Óscar Freire para ganar tres mundiales de ciclismo, y para convertirse en una rara avis patria: un clasicómano, una máquina de ganar carreras de un día, especie exótica en este norte tan dado a sufrir en las cuestas y no en el fulgor del esprint.
Para saber más
También de aquí salió el lunes pasado, en una escapada que tuvo en vilo al país durante al menos un par de horas dos días después, cuando emergió la denuncia por desaparición interpuesta por su mujer en Torrelavega.
Sucedió lo de siempre en estos casos: las ansiedades comunales convergieron de pronto en el héroe, o más bien en el recuerdo de él, y los obituarios comenzaban a escribirse cuando de pronto la realidad dio marcha atrás (o quizás éramos nosotros los que habíamos pisado demasiado el acelerador:) Freire, de 48 años, estaba perfectamente, no en su casa, tampoco en contacto con su mujer, pero sano y salvo, quizás con su compadre José Iván Gutiérrez.
"A ver, lo hace bastante a menudo, es típico de él, no es raro que se pire, lo ha hecho más veces, lo que pasa es que esta vez duró demasiado y ella se asustó", desliza, como única concesión, una persona de su entorno, sin dar más pistas.
Óscar Freire, campeón del mundo en Verona.Frank PetersMUNDO
Si hubo la discusión familiar con la que se especula desde diversos medios, este miércoles Freire y compañía debían de estar templando gaitas en la casa de Mijares, no sin llamar a la Guardia Civil porque alguno de los periodistas apostados tras la valla de hormigón llegó a subirse a ella, a ver si desde ahí descubría, como Colón América, los motivos del 'paseo' de Freire.
No faltaba quienes, entre sus conocidos, aludían a lo despistado que es el campeón, que igual que en plena concentración con su equipo olvidaba que hace 15 minutos "todos abajo para salir", podría haberse ido a casa de un amigo a echar un par de días sin móvil, ni documentación, ni nada. "Pero eso es muy habitual en él", dicen de nuevo esas mismas fuentes a EL MUNDO.
Está también su cabreo, notorio, por no haber sido nombrado seleccionador nacional de ciclismo por el nuevo presidente federativo, José Vicioso. ¿Pudo Freire entristecerse tanto como para querer perderse unos días? "Antes de eso ya lo ha hecho, así que...", vuelven las mismas voces.
La entrada a la vivienda de Óscar Freire en Mijares (Cantabria).ARABA PRESS
A lo que sus vecinos no dan ningún crédito es a la tesis de la fiesta, esa que sugiere que Freire, a la antigua, como los toreros y deportistas de antaño, no estaba muerto, estaba de parranda.
"Es un tío la mar de sano, le vemos mucho con la bici y en el pueblo es uno más", cuenta un vecino. "Y con su mujer sé que hace no mucho estuvieron en Suiza esquiando, porque además tiene allí algún negocio de ropa deportiva", remacha.
Localizan al ex ciclista Óscar Freire tras la denuncia de su familia
En el bar a 200 metros de la casa de Freire le tienen por "un tío normal, vamos, más que normal... Igual demasiado normal, fíjate lo que te digo!", suelta el dueño. Freire, pues, pasea por aquí sus tres mundiales y sus Milán-Sanremo con la misma normalidad con que recoge a veces a su hija del colegio de enfrente, el CEIP Cantabria.
Aquí y allá emerge el Freire caserón, que tiene en su casoplón "unas máquinas profesionales de herrería y carpintería", cuenta otro propio, con las que se ha hecho hasta las puertas. Y junto a las que, por cierto, guarda en el garaje un Porsche que compró "cuando era chaval y empecé a ganar, porque me dio por ahí", le contó a otro visitante, y que lleva como ocho años sin mover siquiera.
Junto a él habitualmente, y quizás también haciendo 'grupeta' en el demarraje de esta semana, el ex campeón de España (y Mundial contrarreloj en 2005) José Iván Gutiérrez, natural de Suances (Cantabria) y con el que en su momento proyectó la construcción y comercialización de varias cabañas no lejos de su casa. Y quien según fuentes cercanas estuvo con Freire hace pocos días en Emiratos Árabes, cuyo equipo ciclista, dirigido por otro gran amigo del campeón, Josean Fernández 'Matxín', ha fichado recientemente al hijo mayor de Freire, Marcos.
"José Iván sí ha tenido sus momentos digamos sensibles después de dejar la práctica profesional, y lo ha dicho. Óscar no lo creo", explica otra fuente cercana.
En todo caso la escapada, como mucho una volata de apenas tres días antes de reintegrarse en la disciplina del pelotón, finalizó el miércoles a la tarde, y ha servido para mostrarle a Freire una catarata de aprecio no sólo en su patria chica -donde ayer todos cerraban filas para proteger su intimidad, como solicitó la familia pidiendo "respeto"-, sino en todo el país.
El ex ciclista Óscar Freire, triple campeón del mundo de fondo en carretera, está localizado y se encuentra bien, según han confirmado fuentes policiales a este periódico.
La familia del ex corredor cántabro había presentado en la mañana de este miércoles una denuncia ante la Guardia Civil. Al parecer, se trataría de una desaparición "voluntaria", que habría tenido lugar el lunes, 3 de febrero, a última hora del día y tras una discusión en el ámbito familiar, según ha podido saber Europa Press por fuentes de la investigación. Freire habría abandonado su domicilio, donde dejó llaves, cartera, tarjetas de crédito, etcétera.
La denuncia de la desaparición del deportista, natural de Torrelavega pero con residencia en Mijares (Santillana del Mar), fue interpuesta por su mujer a las 10.30 horas de este miércoles en un puesto de la Benemérita. Fuentes de la investigación precisan a EFE que, según el testimonio de la esposa, no es la primera vez que deja en su casa su documentación, si bien al no tener noticias de él en las últimas 48 horas decidió denunciarlo.
Freire, de 48 años, se retiró de la competición de élite en 2012, pero desde entonces ha seguido unido al ciclismo, participando en carreras amateur, y solía entrenarse por la zona de su domicilio en Torrelavega. Su hijo Marcos se dedica al ciclismo profesional. Esta temporada ha firmado contrato profesional con el UAE liderado por Tadej Pogacar y dirigido por Joxean Fernández Matxin, amigo de Óscar Freire.
En los últimos meses, el ex corredor se postuló como seleccionador de ciclismo, pero el nuevo presidente de la Federación Española, José Vicioso, se decantó por Alejandro Valverde. A final del pasado año, el cántabro afirmó que Vicioso le había engañado porque aseguró que poco después de acceder a su cargo había contactado con él para ofrecerle el puesto.
«No estoy preparado para entrenar como entrenaba antes. Me encanta el deporte, me encanta competir, pero todo el proceso ha sido duro. Un día tenía ganas de correr o de salir en bicicleta y los tres siguientes no me apetecía hacer nada. Pesaba 70 kilos y ahora peso 84. No le veo recorrido, me parece imposible recuperar el nivel de hace dos años».
El 19 de febrero de 2023, Celestino Fernández, entonces vigente campeón de España de duatlón, compitió en la prueba ciclista Challenge La Plana de Castellón y al final, ganador de una etapa y de la categoría máster, le tocó pasar el control antidopaje. Nada nuevo. A los 39 años -hoy tiene 41-, internacional en Mundiales y Europeos, ya había pasado por muchos. Pero dos meses y medio después llegó la sorpresa. El 3 de mayo del mismo año le notificaron que había dado positivo por oxandrolona, un esteroide anabólico ilegal que ayuda a desarrollar el músculo y que tiene cierto uso en deportes de fuerza como el culturismo o la halterofilia. En ese mismo instante, Fernández quedaba inhabilitado temporalmente y después recibiría una sanción de cinco años. Hasta el 19 de febrero de 2028 no podría volver a competir en cualquier prueba federada y, lo que era peor, tenía que retirarse del deporte como un tramposo.
David GonzálezAraba
«Volvía de trabajar, leí la notificación electrónica y me quedé en shock. No sabía qué decir ni qué hacer. Se me cayó el mundo encima. Era imposible porque yo sabía que no había tomado nada. Se lo conté a mi pareja y empezamos a buscar ayuda», recuerda Fernández en conversación con EL MUNDO desde su domicilio en Náquera, cerca de Valencia. Durante un tiempo peleó contra la Comisión Española para la Lucha Antidopaje (CELAD) en la justicia deportiva y no consiguió nada. Fue luego, con el resto de vías ya agotadas, cuando decidió acudir a la justicia ordinaria con un enfoque novedoso.
Muchos deportistas han recurrido sus sentencias por dopaje alegando errores en la cadena de custodia de sus muestras, pero Fernández fue más allá: arguyó que la orina no era suya. Y en cuanto se comparó la muestra positiva con su propio ADN se confirmó que decía la verdad. Había sido condenado por el positivo de otro. El pasado lunes, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 8 de Madrid le levantó la sanción, condenó a la CELAD a pagar las costas del proceso y expuso al organismo público a una denuncia histórica.
"No sé cuánto reclamar"
¿Ahora qué va a hacer?
Lo estoy valorando con mi abogado. Las costas del juicio fueron 1.000 euros, pero yo me he gastado mucho más. Si las pruebas de ADN que presenté ya costaban la mitad. Ahora supongo que toca reclamar a la CELAD por daños y perjuicios, pero no sé cuánto. No tengo ni idea.
Cómo se pudo traspapelar una muestra orina positiva sólo se entiende al leer la sentencia, donde se especifica los muchísimos errores de la CELAD en su custodia e incluso las muchas horas en las que no se sabía dónde estaba, pero ahora eso ya da igual. Un despropósito del antidopaje español, uno más. Para Fernández, aunque quizá no vuelva a competir, lo importante es que su reputación vuelve a estar impoluta y eso va más allá del deporte.
Agente de la Policía Nacional, el positivo pudo costarle una falta grave y, por lo tanto, entre tres meses y cinco años sin empleo ni sueldo. «El caso era mala imagen para mí y mala imagen para la institución. Hubo algún medio que tituló 'Un Policía Nacional da positivo'. No fue agradable, para nada. Tenemos un régimen interno de análisis y yo siempre di negativo, pero no sé qué hubiera pasado laboralmente si mis recurso no hubiera salido adelante», expone Fernández, que compitió como ciclista de adolescente, entre los nueve y los 18 años, y lo dejó hasta los 30 años, cuando regresó y empezó a brillar en el duatlón.
Ahora, pese a levantarse su castigo, pese a recuperar su buen nombre, es improbable que vuelva a competir porque, además, siempre deberá responder ante quienes le perjudicaron. «Imagina que encuentro la motivación y la forma, vuelvo a subir al podio en una prueba y me tienen que hacer un control antidopaje. ¿Qué hago? ¿Acepto sabiendo que pueden cometer otro error y volver a condenar? ¿Me niego y me sancionan? No veo la manera», finaliza Fernández.
La carrera empezó y terminó a la vez. Mathieu van der Poel tomó la cabeza desde el primer metro y, al completar el último, lograba su séptimo título mundial de ciclocross. Igualaba así a Eric de Vlaeminck. Recién cumplidos el 19 de enero los 30 años, aún tiene tiempo de superar al belga y añadir algún color más a los siete del arcoíris.
Dominó desde lejos a Wout Van Aert, que salió desde la cuarta fila, y eso, en los estrechos trazados del ciclocross, es una gran desventaja a la hora de remontar. Wout perdió 46 segundos en la primera vuelta. En la tercera de las ocho, ya sólo tenía por delante al neerlandés. Y cruzó la línea 45 segundos más tarde. Todo concluyó, en el apartado cronométrico, igual que comenzó. El plato fuerte fue como los entrantes. Y, aunque sólo había ojos para la pareja estelar, hay que decir, para ser justos con el resto, que el bronce lo agarró el belga Thibau Nys, y que Felipe Orts acabó decimotercero.
Sol y frío en Liévin, al norte de Francia. Poco y duro barro. Los corredores terminaron más salpicados que rebozados. Wout van Aert, que cumplió esos mismos 30 años en septiembre, campeón en 2016, 2017 y 2018, se inclinó ante Van der Poel por tercera vez esta temporada en la, también, tercera coincidencia de ambos. Estaba en desventaja. Reapareció en diciembre tras un descanso forzoso desde que, el 3 de septiembre de 2024, camino de los Lagos de Covadonga, se cayese en la Vuelta, en la que ya había ganado tres etapas, y se dañase severamente la rodilla derecha. Y, aunque sin Van der Poel en liza, se apuntó un par de victorias en enero, no ha estado realmente en disposición de mirarle a los ojos al neerlandés a la hora de pelear por el título mundial.
Der Poel contra Van Aert
Pero el contencioso no ha caducado. Desde la edad juvenil, el dúo, casi una pareja en sus paralelismos y en la estrechez de su relación, ha protagonizado una de las mayores rivalidades en la historia del ciclismo. Quizás la mayor, dado que, en su compartida superioridad, y a diferencia de otras modalidades más repartidas jerárquicamente, han hecho del ciclocross un territorio propio y excluyente.
Cuando ambos están en liza, en forma y en plazo, los demás no existen, meras figuras de atrezzo. El de Liévin ha sido su enfrentamiento número 188, con ventaja estadística para Van der Poel. En la desigual, pero profusa colección común de victorias, semejante rivalidad ha desembocado en una forma de fraternidad y mutua dependencia. Los dos se miran en la única cara de un mismo común.
Su condición de estrellas absolutas del ciclismo en carretera ha ensanchado, después de romperlos, los horizontes del ciclocross y atraído a las frías campas nuevos y entusiastas feligreses. Aficionados a la bicicleta tradicional que, de otro modo, alejados de los circuitos belgas y neerlandeses, y de sus desconocidos especialistas puros, le hubieran dedicado a la "cabra" invernal muy poca o ninguna atención. En Liévin, el circuito, al que se accedía previo pago, estaba a reventar.
Terminados el barro, la hierba y la arena, Mathieu y Wout se reincorporan al asfalto. Les esperan, piafando, Pogacar, Vingegaard, Evenepoel y compañía. Aguardamos impacientes a todos.
La Unión Ciclista Internacional (UCI) prohibió el uso repetido de la respiración de monóxido de carbono que algunos corredores utilizan para aumentar artificialmente su rendimiento. De momento, este método sigue siendo autorizado por la Agencia Mundial Antidopaje, aunque el organismo presidido por David Lappartient ya ha solicitado a la AMA que tome una posición sobre el asunto.
Tras una reunión del comité ejecutivo el sábado en Francia, el organismo rector aprobó prohibir, a partir del próximo 10 de febrero, la inhalación repetida, con el fin de proteger la salud de los ciclistas. Sin embargo, esta práctica seguirá estando autorizada "dentro de un centro médico y bajo la responsabilidad de un profesional médico experimentado en el manejo de este gas por razones médicas", explicó la UCI.
El uso de monóxido de carbono se popularizó durante el último Tour de Francia cuando la web Escape Collective reveló que al menos tres equipos, entre ellos el UAE de Tadej Pogacar y el Visma de Jonas Vingegaard (el tercero era el Israel PT) habían recurrido a este gas, inodoro e incoloro, responsable de muchos accidentes domésticos.
"No hay nada sospechoso"
Preguntados por la prensa, tanto el esloveno como el danés admitieron su uso, pero desdramatizaron la situación. "No hay nada sospechoso", declaró el campeón, insistiendo que el procedimiento sólo sirve para medir los beneficios en el organismo de los entrenamientos en altitud. Asimismo se usa para evaluar la masa total de hemoglobina, un valor sanguíneo clave.
Hace unas semanas, Vingegaard sí concedió que algunos rivales usan este método para doparse "inhalando regularmente bajas dosis de monóxido de carbono, lo que conduce a un aumento significativo en el rendimiento".
La UCI decidió actuar por motivos médicos, señalando que el gas, cuando se inhala repetidamente en condiciones no médicas, "puede resultar en problemas de salud agudos y crónicos, por ejemplo, dolores de cabeza, letargo, náuseas, mareos y confusión". "Estos síntomas pueden empeorar en cualquier momento y desarrollarse en problemas con el ritmo cardíaco, convulsiones, parálisis y pérdida de conciencia", agregó la instancia, reunida en la ciudad francesa de Arras, sede del Mundial de Ciclocross.
"Proteger la salud y la seguridad"
Las nuevas reglas prohíben la posesión, fuera de un centro médico, de sistemas de respiración de CO comercialmente disponibles conectados a cilindros de oxígeno y CO, dijo la UCI.
Cuando se realiza bajo supervisión médica, la UCI dijo que sólo se autorizará una inhalación para medir la masa total de hemoglobina, con una segunda inhalación permitida dos semanas después de la primera medición. "Nuestra prioridad es proteger la salud y la seguridad de nuestros atletas y la decisión de hoy es otro paso significativo en esta dirección", argumentó David Lappartient, presidente de la UCI.
Siete miembros del equipo alemán de ciclismo en pista resultaron heridos el lunes, seis de los cuales fueron trasladados al hospital, tras ser atropellados por un coche en Palma de Mallorca, según la Guardia Civil.
Algunas de las víctimas hospitalizadas "tienen fracturas", "pero nadie tiene heridas graves", declaró a AFP un portavoz de la Guardia Civil.
El accidente ocurrió hacia las 10H30 en Palma, en las Islas Baleares, cuando "por causas que no conocemos", un conductor de 89 años se salió de la carretera", añadió la fuente.
El grupo "partió de su hotel en Palma para una sesión de entrenamiento y fue atropellado por un coche a los 2,7 kilómetros", dijo la Federación Alemana de Ciclismo en un comunicado.
Seis ciclistas -Benjamin Boos, Tobias Buck-Gramcko, Bruno Kessler, Moritz Augenstein, Louis Gentzik y Max-David Briese- "sufrieron caídas graves y tuvieron que ser trasladados al hospital para recibir tratamiento médico", añadió la federación, precisando que nadie sufrió lesiones que pusieran en peligro su vida.
En los últimos años se han producido numerosos accidentes de tráfico fuera de competición en los que se han visto afectados ciclistas profesionales.
En el más reciente hasta el de este lunes, la promesa italiana del ciclismo Sara Piffer falleció el viernes, a los 19 años, tras ser atropellada por un coche mientras entrenaba.
La temporada ciclista en Europa se desperezó con el sol de invierno del Levante, con las primeras victorias pero también con los primeros e inevitables accidentes. Fue un 2024 durísimo en cuanto a caídas - 497 incidentes en las pruebas UCI, masculinas y femeninas-, de los peores que se recuerdan, con la curva maldita de la Itzulia como paradigma de todas las amenazas. Pero también como punto de reflexión. ¿Se ha vuelto el ciclismo peligrosamente rápido?
El debate lo desataron hace unas semanas Chris Froome y Wout Van Aert, dos estrellas que han vivido en sus carnes las graves consecuencias de besar el asfalto. Ambos llegaron a una conclusión parecida: es el momento de poner freno a la tecnología. "Sería tan sencillo como limitar los desarrollos de los cambios", lanzó el cuádruple ganador del Tour, a quien una caída en el Critérium du Dauphiné en 2019 cambió para siempre su carrera. "Si bajando tienes ese límite... Ahora, con los desarrollos tan grandes que llevamos, hay quien aún se plantea ir sobrepasando corredores en las bajadas", corroboró el belga, arruinado su 2024 en A través de Flandes y después en LaVuelta en el descenso de Collada Llomena.
La conversación está en el pelotón, también a la expectativa por las nuevas normas introducidas por la UCI en este 2025. Ya se han visto las primeras tarjetas amarillas, por ejemplo. "Parece interesante. Veremos si nos baja los humos", reflexionaba Urko Berrade antes de la salida de la Clàssica Camp de Morvedre que conquistaría después. El corredor del Kern Pharma, ganador de etapa en la última Vuelta, entona el mea culpa, "la ambición de los corredores, que queremos estar siempre bien posicionados...". "Pero la carretera da para lo que da. Somos humanos, cometemos errores", y exige seguridad: "limitar los desarrollos reduciría la velocidad, que cada vez es más alta y las consecuencias son peores". Un discurso que coincide con el de su director. "Cada vez se llevan platos más grandes. En pendientes que antes no les daba el desarrollo y dejaban de pedalear, ahora siguen. A 80 kilómetros por hora siguen pedaleando e imprimiendo fuerza. Eso crea más velocidad. Y a más velocidad, más peligro", expone Jon Armendariz.
El pinganillo
Hace no tanto, apenas 15 años, lo normal en el pelotón eran grupos de 10 velocidades, con la combinación 53x11 como habitual. Ahora ya no es extraño que avancen con 13 velocidades, con multiplicaciones mucho más potentes, desde el extendido 54, al 56, 58 e incluso 60, ya visto en contrarreloj. En la guerra tecnología vs seguridad, también hay sus dudas. No todos lo tienen claro.
"Los corredores vienen con más talento y pueden mover más desarrollo. ¿A un atleta de 100 metros le dices que vaya más despacio? ¿O a un nadador? No hay ningún deporte en el que se prohíba batir récords", argumenta Jesús Hernández, director del Polti VisitMalta y el escudero más fiel que tuvo Alberto Contador en su carrera profesional. "Los asfaltos son mejores, los corredores más habilidosos, las gomas son mejores... Si todo mejora y evoluciona, es normal que se vaya más deprisa. Las caídas forman parte y es un riesgo que el corredor asume. Dejemos que el ciclismo evolucione", pide. Y si hay que limitar algo, que sea, quizá, el peso de las bicicletas. "El límite ahora está en 6,8 kilos. En una bicicleta va un ser humano encima, va una vida. Si es muy muy ligera, quizá esa fragilidad sea perjudicial para la seguridad", argumenta. "Neumáticos de 30 de ancho, frenos de discos... La tecnología también ayuda a la seguridad. En una bajada, ir a 60 a 65 kilómetros hora, ¿qué puede suponer? La hostia es la misma", aporta Josemi Fernández, director del Caja Rural.
En una línea parecida se mueve Iván García Cortina. "Sin duda se va mucho más rápido. Es evolución, es un deporte de riesgo, es lo que hay. Todo es más aerodinámico, cascos, bici, ropa... Limitar el desarrollo no es la solución, porque limitas a los que tienen más fuerza o potencia. Yo sería más partidario, aunque sea difícil, de mirar el tema aerodinámico, de que el freno sea la bici y el ciclista", expone el del Movistar en EL MUNDO antes de tomar la salida en el Gran Premio de Castellón.
Tarjetas amarillas
No sólo es la 'pausa tecnológica'. Las medias de velocidad suben y suben. Influye la tecnología, pero también la nutrición, la ciencia aplicada a los entrenamientos... Algunas de las medidas de la UCI van en otro sentido. Por ejemplo, la zona de protección se va a poder ampliar de tres a cinco kilómetros, para reducir la tensión en los finales de etapa al sprint. También se va a penalizar a los compañeros del ganador que celebren brazos en alto por detrás. Y se analizan otras soluciones relacionadas con el equipamiento, como el uso de 'airbags' para los ciclistas, la normativa sobre la altura de la llanta y la anchura del manillar...
Hay quien habla también de la precocidad de los ciclistas, de su falta de experiencia al llegar al pelotón. Y luego, en entredicho está el uso de pinganillos. ¿Ayuda o perjudica a la seguridad? "Yo los dejaría. Una bajada en mal estado, un punto estrecho, un camión parado, una caída de una moto, gasolina en el asfalto... Si puedo avisar a mis corredores... ¿Qué deporte a este nivel no tiene comunicación con sus integrantes? Ninguno. Iríamos hacia atrás", dice Jesús Hernández. "Sirve para avisar de giros, de manchas de aceite... Es una herramienta que es indispensable para la seguridad. El tema de las tarjetas sí que me parece una medida buena, que puede hacer que se piensen dos veces las cosas antes de hacerlas", expone Josemi Fernández
El director del Caja Rural - Seguros RGA pone sobre la mesa el último de los elementos, quizá el menos tenido en cuenta. El respeto. "Ahora hay unas jerarquías y unos egos muy marcados en el pelotón. Equipos que no toleran que les ganes la posición. Están dispuestos a cerrarte o hacer lo que haga falta. Comportamientos mafiosos. No vale todo", protesta, poniendo como ejemplo la actitud del AG2R en la pasada Vuelta a España. En una línea similar a lo que aporta el veterano David de la Cruz. "Limitar el desarrollo bajaría las velocidades, podría ayudar. Pero la clave para mí es el correr con cabeza y respeto. Ser conscientes de la peligrosidad de este deporte. Es un trabajo que tenemos que hacer todos. Los corredores y los organizadores al buscar recorridos seguros", concluye el corredor del Q36.5.
Todas las miradas van para el niño, cómo no. También las atenciones de la prensa en la mañana nublada de Castellón, el comienzo de la temporada ciclista 2025. Marcos cumple los 19 años el 16 de julio, el mismo día que Miguel Indurain, aunque su apellido le emparenta con otra leyenda del ciclismo español. Nada menos que Freire. Viste los colores del UAE Team Emirates, los mismos que Pogacar. Todo son señales. Este sábado debutó profesionalmente, en la Ruta de la Cerámica, el Gran Premio de Castellón que cumplió su segunda edición con una preciosa victoria de su compañero Antonio Morgado en el rampón final de Onda.
"Estoy un poco nervioso, pero contento de debutar, tengo que disfrutar del día de hoy, que es un día especial", dice el chico antes de partir hacia su destino, inevitable desde que hace algunos años empezara a destacar en categorías inferiores, captado con premura por el cazatalentos Matxin. Habla con la misma soltura que pedalea y no esquiva la pregunta inevitable, la del consejo paterno, las comparaciones que nunca le podrán abandonar. "Me ha dicho que sufra mucho y que disfrute, que es lo más importante".
Y sufre. Y disfruta. Así lo dice su rostro, manchado por el polvo, a la llegada a Onda, un rato después que su compañero Morgado. Marcos quedó descolgado a 15 de meta. Este domingo volverá a la carga en la Clásica de la Comunidad Valenciana.
Marcos Freire, en la salida de Castellón.L. S. B.
Su padre, el ganador de tres mundiales (y tres San Remo, cuatro etapas en el Tour...), el mejor clasicómano del ciclismo nacional, no debutó profesionalmente hasta los 22 años, con los colores del Vitalicio, un modesto, sexto en la Challenge de Mallorca de 1998. Él lo hace en el equipo más poderoso del mundo, como perla que no se puede escapar. "Soy bastante rápido, en un grupo lo puedo hacer bien, pero tengo que mejorar en todo para aprender", cuenta, aún en edad juvenil.
Fue una lección para Marcos Freire en este recorrido quebrado y nervioso, salpicado de lluvia. La escapada del día murió justo antes de las rampas del último puerto del día, el Collado de Ayódar, a menos de 15 kilómetros de meta. Lo hizo por el trabajo de Jayco y Bahrein, que no iban a tener premio para Michael Matthews, ganador hace un año, ni Matej Mohoric, los dos favoritos.
En esa postrera subida, entre ataques y amagos, justo al coronar, Alessandro Covi se desmarcó unos metros. Con ese arreón iba a decidir la carrera, 15 kilómetros de bajada hasta Onda, pues le siguieron otros cinco. Entre ellos su compañero Morgado. También el uruguayo del Burgos Antonio Fagúndez y el francés Clément Champoussin, segundo y tercero, pues en el sprint para arriba no pudieron con el portugués. Pura clase, a unos días de cumplir 21 años, no es la primera carrera profesional que gana. Ya lo hizo en 2023 en el Tour de Rhodes y el año pasado en una etapa de la Vuelva a Asturias y en el Giro della Romagna.