Ja Morant es el show del show de la NBA en Londres: "Su energía es contagiosa. Cambia partidos"

Ja Morant es el show del show de la NBA en Londres: “Su energía es contagiosa. Cambia partidos”

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La NBA pasea su producto en Europa de forma deslumbrante. En pleno debate sobre su desembarco en el continente en forma de Liga que desplace a la tan tradicional como ruinosa Euroliga, Adam Silver despliega su galería de asombros. Que van mucho más allá de lo que sucede en la cancha. Y eso que en el O2 Arena de Londres regresó a la acción el inefable y genial Ja Morant, el show en sí mismo (24 puntos, 13 asistencias y todo lo demás). Quizá sea esa la clave, que lo que depararon Magic y Grizzlies (126 a 109 para los de Tennessee, que dominaron de principio a fin) sobre el parqué, en partido oficial, fue lo de menos.

Para saber más

Es el sentido del espectáculo a la americana. Esta vez el circo de regreso a Londres (el jueves jugaron en Berlín después de tres años seguidos en París al calor del efecto Wembanyama), país de baloncesto residual, pero repleto de aficionados. Casi 20.000, todo vendido a precio de oro en las tribunas del O2, que es mucho más que un pabellón. Es la inmensidad del ocio, más de 30 restaurantes, sitios de escalada, cines, boleras, exposiciones y todo lo que se pueda imaginar a cuatro paradas de metro del centro de Londres. Por si las canastas no fueran suficientes.

Las primeras filas eran un pulular de caras reconocidas. Otro escaparate. Desde Thierry Henry (uno de los más madrugadores en acudir, jugosa conversación la que mantuvo con Dirk Nowitzki y Steve Nash, ahora comentaristas estrellas de Amazon Prime) al piloto de Fórmula 1 Kimi Antonelli. Tony Parker, Pau Gasol (emotivo e inspirador abrazo con Santi Aldama) a la vera de Isiah Thomas. Futbolistas en primera fila como Marcelo, Joao Pedro, Declan Rice, Virgil Van Dijk, Destiny Udogie...

Marcelo y Joao Pedro, en el O2 Arena de Londres.

Marcelo y Joao Pedro, en el O2 Arena de Londres.GLYN KIRKAFP

Los himnos, el concierto de Flo (girlband británica) al descanso, las mascotas descendiendo desde el techo, camisetas en paracaídas, pulseras led para cada aficionado... Todo bien engalanado por la ristra de patrocinadores. Tissot, Revolut, Balenciaga, Emirates, Foot Locker... y luego el partido.

En Berlín, donde reapareció el local Franz Wagner, el triunfo, remontada incluida, fue para los Magic (pese a los cuatro triples sin fallo de Aldama). Que pugnan en las cumbres del Este apoyados en la pareja Wagner-Banchero. Esta vez también comenzaron mandando los Grizzlies, a lomos del descarado Morant, quien no tardando podría ser carne de traspaso.

Aldama, que era duda por problemas físicos, sorprendió apareciendo en el quinteto (sólo nueve puntos y cinco rebotes esta vez) y antes de que acabara el primer cuarto, su equipo mandaba por 19 (38-19). Una distancia que se disparó en el segundo acto (63-30), con el base y sus zapatillas deslumbrantes repartiendo sonrisas, canastas y provocaciones. Hasta el punto de tener que aclarar él mismo a los árbitros que sus histriónicos gritos no iban contra el rival, sino para sus compañeros.

El chico, aficionado a lucir pistolas en sitios inapropiados y sancionado continuamente por sus conflictos con propios y extraños -la última vez, en noviembre, por su propio equipo a causa de su conducta inapropiada-, acabó con la paciencia de los Grizzlies. Cobra 40 millones de dólares por curso y no está siendo sencillo encontrarle intercambio. Aunque no haya nadie como él en toda la NBA. El show del show en el O2 Arena fue Ja Morant, su magia y su trashtalking. En sala de prensa no quiso entrar al trapo de esos rumores: «Soy un jugador leal».

«Eléctrico, divertido para todos», le calificó Jaren Jackson Jr.. «Su energía es contagiosa. Ha hecho un gran trabajo, compartiendo el balón. Estoy súper feliz de verle de nuevo», admitió después su entrenador. Tuomas Iisalo recuperó a su estrella, que sólo ha jugador 19 partidos esta temporada y sus Grizzlies siguen en la pugna por los playoffs en el Oeste, donde son 10º. «Con su dribblig y su ritmo, es un tipo que cambia el juego ofensivo. Saca ventajas. Y cuando esto pasa, jugamos muy bien como equipo. Es muy rápido. Y también muy listo», le elogió. «Ha sido genial, especial. Es muy terapéutico para mi, ver el amor de estas personas por primera vez. Se trata de representar a Memphis lo mejor posible», pronunció la estrella.

Todas las claves del desembarco de la NBA en Europa: clubes de fútbol, 1.500 millones por entrar y 2027 como objetivo "ambicioso pero factible"

Todas las claves del desembarco de la NBA en Europa: clubes de fútbol, 1.500 millones por entrar y 2027 como objetivo “ambicioso pero factible”

Una herida entre FIBA y Euroliga que nunca se cerró. Una competición europea tan asentada, emocionante y competitiva como ruinosa económicamente año tras año. El espejo de la NBA tan deslumbrante y rentable y, a la vez, tan distinto de todo lo que fue siempre la tradición del baloncesto continental. Y un montón de dudas en el aire. Las canastas en Europa atraviesan tiempos de ruptura, la indefinición previa a la tormenta. «Es nuestra próxima frontera a cruzar. 2027 es un punto de partida ambicioso, pero es factible», admitía este sábado en Londres, en una mesa redonda con un reducido grupo de periodistas, entre los que se encontraba como único español EL MUNDO, Adam Silver.

El comisionado de la NBA pasea su producto de éxito por Berlín y Londres (después de tres años seguidos acudiendo a París), con los habituales partidos de temporada regular, esta vez Magic y Grizzlies (este domingo, en directo en Amazon Prime, a las 18.00 h.). Presume de estrellas (Jokic, Doncic, Antetokounmpo, tantas de ellas europeas), de acuerdos televisivos multimillonarios (76.000 millones por la próxima década con Walt Disney, NBC y Amazon) y, de la interesada mano de FIBA, pone fecha al desembarco de la pregonada NBA Europa. Y aprovecha el viaje para definir los aspectos financieros y deportivos de su futura competición europea. Entre bastidores, mueve ficha. En la City se reune estos días, entre otros, con enviados de Barça y Madrid. Silver comentó la situación de los blancos a pregunta de este medio: "Es uno de los clubes con los que hemos mantenido conversaciones. Les tenemos un enorme respeto por sus capacidades operativas. Tienen el conocimiento para gestionar un club de baloncesto del más alto nivel".

Porque todo se trata de inversión. Y Silver ya avisó de que la inicial «provendrá de los clubes europeos»: «Si lanzamos esta liga con éxito, tardará un tiempo en ser rentable. No es algo a corto plazo». Bloomberg calculó a principios de año que la NBA podría solicitar hasta 1.500 millones de dólares para adquirir los derechos de una franquicia en la NBA Europa. En la reunión de ayer con los medios en The InterContinental London Park Lane Hotel, el comisionado señaló claramente a clubes de fútbol sin tradición entre canastas, entre ellos el PSG, como claro objetivo: «Hay mucho espacio para que alguien sea aficionado tanto de su equipo de fútbol como de su equipo de baloncesto favorito. Y ahí es donde está mi enfoque ahora mismo».

Inversores

Clubes, la mayoría, con capital proveniente del dinero de Oriente. Y ahí es donde ve la oportunidad, porque en actualmente, las reglas de la NBA prohíben que los fondos soberanos posean más del 20% de cualquiera de los 30 equipos de la liga. Algo que en Europa podría ser diferente. "Estamos hablando con familias que actualmente invierten en deportes", admitió Silver. "Existen fondos de inversión más tradicionales, con experiencia en deportes, y otros fondos de capital privado locales más tradicionales que consideran el deporte como una clase de activo", explicó.

Y luego está la Euroliga, con sus 13 clubes propietarios, que se intenta parapetar. Porque no deja de ser una guerra. Incluso amenaza a la liga americana con acciones legales. Esta semana había dado de plazo a sus integrantes para que firmaran una renovación por una década del acuerdo de vinculación, coincidiendo con el que mantiene con IMG, su patrocinador. 10 de ellos lo hicieron, el último el Barça, aunque con una cláusula de salida por si acaso (unos 10 millones de euros de penalización). No así el Madrid, que se mantiene a la expectativa. Consciente de que sería punta de lanza de un anhelo, el de pertenecer a la NBA, de muchos años de su directiva. Tampoco el Asvel de Tony Parker, el único que ya anunció que salía del barco.

Los franceses disputarán, de momento, la Champions League. Que es la otra competición europea, auspiciada por la FIBA desde hace años y en la que andan compitiendo otros equipos españoles como Unicaja, Tenerife, Gran Canaria y Joventut. Y que sería, en ese todavía borroso escenario futuro, uno de los trampolines de acceso a la NBA.

Que presume, en palabras de los dirigentes FIBA, de democratización. De competición abierta. Y, sin embargo, se dibuja con 12 equipos fijos, muchos de ellos sin tradición alguna, ni estructura baloncestística. Meras delegaciones de clubes de fútbol gigantes (Roma, PSG, Manchester) o franquicias de ciudades poderosas y con pabellones modernos como, precisamente, Berlín y Londres (eso, el emplazamiento, la futura construcción en Valdebebas de un Arena, es uno de los asuntos por resolver en el Madrid). Los otros cuatro, en teoría, acudirían desde la BCL por méritos deportivos.

Una NBA Europa que también, a priori, respetaría las Ventanas de clasificación de las selecciones. Uno de los grandes escenarios de la guerra desde que FIBA las incluyera en el calendario. Aunque para la propia NBA resulte impensable respetarlas. Entre la tradición y el negocio.

El Real Madrid aprende la lección y Tavares y Garuba aplastan al Barça en el clásico

El Real Madrid aprende la lección y Tavares y Garuba aplastan al Barça en el clásico

La reacción era casi obligada. Y fue contundente, como un zarpazo. Silencioso a lomos del imperial Tavares. Estruendoso con la electricidad de Garuba. Dos tipos en las antípodas, dos pilares sobre los que cimentar, una pintura envidiable. El Real Madrid le dio la vuelta al clásico en 12 días. Sensaciones y números. Corazón y estadística. Capaz de hacer irreconocible al mismo Barça que le trastabilló con 105 puntos. Esta vez se quedó en menos de la mitad (61). Ver para creer. [80-61: Narración y estadísticas]

Garuba puso en pie al Palacio. En ese tramo de sentencia, desdibujó a un Barça ausente. Lo acuchilló en el suelo donde ya lo había tumbado antes Tavares. Fue quizá la noche más redonda de la era Scariolo, una mole su equipo de principio a fin. Y la más gris desde la reentré de Xavi Pascual. Como si ser consciente de que ganar dos veces seguidas en el Palacio fuera una tarea casi imposible, su equipo salió, al contrario que el 4 de enero, sin creer en sí mismo.

En la sucesión de clásicos de cada temporada -a veces ni con las dos manos se pueden contar-, la trascendencia varía según el momento y las urgencias. El Madrid había enhebrado nueve de carrerilla, casi un aplastamiento al eterno rival. Pero Pascual y su particular milagro cortaron la racha. Las miradas y las dudas tomaron el puente aéreo. Y se plantaron sobre Scariolo, más en estos tiempos donde se cortan cabezas en el club. Pero, reconocida la herida -aunque sin ninguna urgencia clasificatoria para los blancos ni en ACB ni en Europa-, la cuestión era saber si este proyecto del ex seleccionador no sólo acaba de despegar, también si esa exuberante plantilla posee el amor propio competitivo que distingue a los buenos de los campeones. El orgullo estaba dañado, el Palacio observaba con lupa y el Madrid apenas encajó dos puntos en los seis primeros minutos.

La diferencia en los blancos fue la solidez alargada en el tiempo. Primero dominó Tavares, algo que no es novedad. Pero después, cuando Shengelia, saliendo desde el banquillo, asestó dos triples seguidos y Willy desplegó su nueva dimensión, hubo respuesta contundente. Los triples de Deck (acabaría con cuatro de cuatro, a puñalada por cuarto), el ímpetu ya de Garuba (que ha enterrado a Len al olvido), la clase de Trey Lyles. Un más 10 que sólo alivió, momentáneamente, Laprovittola, que ya fue pesadilla en el duelo de ACB. Porque todo este rato Tavares descansaba en el banquillo. Cuando regresó fue como si Godzilla entrara en la pista. Otra vez. El mismo equipo que hace 12 días recibió 105 puntos, dejaba al mismo rival en 31. En la pregonada batalla por el rebote, el elemento Okeke (en el quinteto de Scariolo), fue diferencial.

Tavares, en la defensa sobre Satoransky.

Tavares, en la defensa sobre Satoransky.Kiko HuescaEFE

El paso por vestuarios trató de ser reinició para un Barça errático. Refrescó energías y Brizuela intentó dar otro aire. Un 2-9 de salida que cortó en seco Campazzo con un triple y Hezonja con seis puntos. Una respuesta que elevó la máxima (55-40), más pujanza todavía con la segunda unidad, los triples de Deck, la bravura de Garuba... Los azulgrana zozobraban.

Y naufragaron al poco, en una noche de esas en las que conviene pasar pronto página. Aplastado en el rebote, sin puntería desde el perímetro, sin héroe sobre el que sostenerse. El clásico completamente del revés. El Madrid, que es líder de la Liga Endesa, ya es tercero en la Euroliga. La tragedia nuclear, que bromearía Scariolo.

El Barça castiga sin piedad al Partizan de Peñarroya en el Palau

El Barça castiga sin piedad al Partizan de Peñarroya en el Palau

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El Palau recibió con aplausos a Joan Peñarroya, pero el Barcelona no tuvo piedad del Partizan, que cayó por decimotercera vez consecutiva frente a los azulgrana, sumando su sexta derrota seguida en la presente Euroliga (88-70). Dos meses después de su destitución, nada pudo hacer Peñarroya para detener el juego interior del Barça, liderado por Willy Hernangómez (16 puntos, ocho rebotes), Jan Vesely (14 puntos) y Tornike Shengelia (13).

Un parcial de 17-0 entre el final del segundo cuarto y la reanudación concretó el triunfo de los hombres de Xavi Pascual. Hasta entonces, el Partizan había impuesto su dura defensa, que durante el arranque provocó cuatro pérdidas locales. A parti del 48-35 ya no hubo historia, porque nadie supo acompañar a Duane Washington (20 puntos) en el desarticulado equipo serbio.

Fue la séptima victoria en las nueve últimas jornadas para el Barça, que ni siquiera frenó cuando ya disponía de cómodas ventajas. La fluidez en el juego de ataque se tradujo en la estadística de asistencias (21, con ocho de Nico Laprovittola) y un formidable acierto en lanzamientos de dos puntos (65,9%).

"no sabía qué esperar"

"Estoy agradecido por el recibimiento, no sabía qué esperar. Durante el tiempo que pasé aquí, mejor o peor, hice todo lo que pude", valoró Peñarroya. "Están jugando muy bien, sólidos, y ganando. Xavi ha puesto cosas suyas, pero muchas ya estaban y ha sabido adaptarse", añadió el técnico de Terrassa.

Los ex azulgranas Nick Calathes (seis puntos, cuatro asistencias) y Jabari Parker (dos puntos) mostraron ante su ex afición un nivel muy por debajo de sus posibilidades, mientras Isaac Bonga (ocho puntos, siete rebotes) y el ex madridista Bruno Fernando (nueve puntos, siete rebotes) tampoco pudieron reconducir la nave serbia.

Gritos contra Israel y contra Ayuso, algún incidente y otro partido sin público en el Palacio casi cinco años después: "¡Maccabi Tel Aviv, fuera de Madrid!"

Gritos contra Israel y contra Ayuso, algún incidente y otro partido sin público en el Palacio casi cinco años después: “¡Maccabi Tel Aviv, fuera de Madrid!”

En la plaza de Felipe II, los gritos contra Israel, las protestas por el genocidio, las banderas Palestinas. "¡Maccabi Tel Aviv, fuera de Madrid!". A unos metros, en la cancha del Movistar Arena, la rareza de un partido de baloncesto sin público, con el chirriar de las zapatillas como banda sonora, tristes memorias de la pandemia, cuatro años y medio después (el último fue en junio de 2021, de playoffs ACB). Otra vez la política como arma arrojadiza con el deporte de por medio. Unas 800 personas se concentraron ayer en los minutos previos al partido entre el Real Madrid y el Maccabi, correspondiente a la jornada 21 de la Euroliga, llamadas por las más de 250 organizaciones sociales vinculadas a la comunidad palestina en Madrid, que habían hecho público un manifiesto unitario en el que reclamaron la suspensión del encuentro.

El despliegue policial impresionaba. Llegar al Palacio suponía una gymkhana de calles cortadas. Y, una vez en la puerta, el cacheo era exhaustivo. El duelo sí se disputó, como todos los del equipo hebreo, que incluso desde el pasado mes de diciembre ya juega sus partidos en Tel Aviv (y no en el exilio de Belgrado donde ha pasado más de una temporada), en el icónico Menora Mivtachim Arena (la Mano de Elías), siempre a reventar. Aunque, la Delegación del Gobierno, tras una reunión el lunes con Policía Nacional, Policía Municipal, Samur, Bomberos y Movilidad del Ayuntamiento y seguridad del Real Madrid, decidió que fuera a puerta cerrada tras declarar la Comisión Antiviolencia el choque de "alto riesgo".

A las siete en punto, desafiando al frío helador que caía sobre Madrid, los manifestantes se desplegaron frente a la puerta principal del Palacio, donde una doble barrera policial les impedía acercarse. Hubo algún conato inicial de incidentes, cuando dos sujetos proisraelíes tuvieron que ser desalojados al ser increpados por los reunidos. Entre los presentes, Ione Belarra y Pablo Rodríguez, de Podemos.

Imagen del despliegue policial en el Movistar Arena.

Imagen del despliegue policial en el Movistar Arena.FERNANDO VILLAREFE

Porque las protestas en la calle habían llegado precedidas por el choque político. Los llamamientos desde Podemos a "impedir que se juegue", en palabras de la diputada. Y la respuesta del alcalde de Madrid, quien acusó al delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, de usar «la seguridad como un reclamo político en vez de como una garantía de convivencia». "El hecho de que venga un equipo israelí no tiene que ser distinto a que venga un equipo de cualquier otra nacionalidad. Es lo mismo que hizo con la Vuelta Ciclista a España", se quejó José Luis Martínez-Almeida. "¡Ayuso, sionista, estás en nuestra lista!", fue otra de las proclamas que más se escuchó, contra la presidenta de la Comunidad.

Ione Belarra, de Podemos, en la manifestación.

Ione Belarra, de Podemos, en la manifestación.FERNANDO VILLAREFE

En Barcelona, el martes, sin llamamiento en este caso de Podemos, las concentraciones fuera del Palau Blaugrana fueron menos numerosas y sin incidentes. Aunque el choque entre el Barça y el Maccabi se disputó también sin público. No así, por ejemplo, en los dos anteriores encuentros europeos del equipo de Oded Kattash. El pasado 26 de diciembre había más de 10.000 espectadores en el Belgrado Arena, como el 2 de enero los hubo en el SAP Garden de Múnich. El enorme dispositivo en la capital de España, recordando lo acontecido a comienzos de septiembre durante la Vuelta a España (boicoteada finalmente en las calles de Madrid durante la última etapa), fue el equivalente al de un partido de fútbol de alto riesgo y contó con presencia de la UIP, medios aéreos, guías caninos, una zona de seguridad ampliada, vallado perimetral en el entorno del Palacio, cortes de tráfico y restricciones de acceso al aparcamiento del Movistar Arena. En total, se movilizaron 400 efectivos de la Policía Nacional, además de agentes de la Policía Municipal, personal de seguridad del club y del recinto, Bomberos y efectivos de SAMUR-Protección Civil.

Todos los encuentros de baloncesto disputados en España con equipos israelíes han sido a puerta cerrada (La Laguna Tenerife-Bnei Herzliya, Valencia-Hapoel Tel Aviv, Baxi Manresa-Hapoel Jerusalén o Joventut Badalona-Hapoel Holon...). Pronto, en marzo, se volverá a repetir esta situación en Vitoria, Barcelona y Madrid, donde tiene que acudir, también en partidos de Euroliga, el Hapoel de Tel Aviv.

La sangría defensiva que rompe al Madrid y "preocupa" a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el "esfuerzo" individual

La sangría defensiva que rompe al Madrid y “preocupa” a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el “esfuerzo” individual

Desde abril de 2024 el Real Madrid no perdía un clásico, nueve victorias de carrerilla que se quebraron un extraño domingo por la mañana, Palacio repleto y un Barcelona tan poderoso como no se recordaba. Desde marzo de 2024 ningún rival ganaba en Liga Endesa en semejante escenario (entonces, el Manresa), 37 seguidas iban. Las rachas, sí, están para romperse y más en este baloncesto moderno de calendarios insufribles. Pero el triunfo azulgrana, tan merecido que ni un pero hubo, dolió más en el vestuario blanco por el cómo. No hay perdón cuando se encajan 105 puntos, especialmente cuando eso, lo de que el rival se ponga las botas, es tendencia.

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En Euroliga, donde más se disparan los titubeos de este Real Madrid de Sergio Scariolo que no termina de despegar, a los blancos les anotan casi 87 puntos por noche. Es la cifra es la más alta desde que la competición se empezó a disputar (2016) en formato de todos contra todos. Especialmente grave en un equipo del italiano, siempre con tanto celo en la zaga. Con un especialista táctico del que presumir, Luis Guil. En ACB, donde el liderato peligra (si el Valencia gana en su partido aplazado ante el Zaragoza...), son más de 82 por duelo. Cifras que no se pueden esconder. Y que alarman, dentro y fuera.

Tras la derrota, la undécima en los 35 partidos oficiales que van de temporada, el propio Scariolo reflexionó sobre el hecho. Sobre la incapacidad, por ejemplo, de frenar ayer en el uno contra uno a Kevin Punter (en la primera mitad) y a Nico Laprovittola en el momento de la verdad (17 puntos del argentino en la segunda mitad). Sobre la pérdida del rebote (23 a 37, completamente clave) ante un Barça inferior físicamente y lastrado, además, por las lesiones (sin Jan Vesely, Will Clyburn...). «No puedo decir que no me preocupe. Hay que reconocer que juegas siempre con rivales de altísima calidad y talento. Pero no hay duda que es un punto en el que tenemos que mejorar», reconoció el ex seleccionador en sala de prensa. Quien, a continuación, expuso algún atenuante. «La defensa, cuando tienes tan poco tiempo para prepararla tácticamente, es energía, esfuerzo, continuidad. A veces, con tan poco tiempo de recuperación, puede no producirse. Antiguamente, había una norma que debía haber al menos 48 horas entre un partido y otro. Esto vale para todos, para el Barça y para nosotros. Pero no ayuda a los jugadores», razonó una queja, la del calendario (no descansa, esta semana otra doble de Euroliga, con visita al Asvel y el Maccabi en el Palacio) que no es nueva. Un argumento en el que ahondó el capitán Sergio Llull: «No han sido 48 horas porque jugamos el viernes a las nueve. No sé si le parecerá normal al que hace el calendario, a mí no me lo parece. Ni para un equipo ni para otro, porque ellos (el Barça) también jugaron el viernes. No es una excusa por esta derrota, es un llamamiento al sentido común».

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.ACB Photo

En los últimos cuatro partidos de Euroliga, el Madrid ha encajado 89 (Milán), 90 (París), 100 (Mónaco) y 93 (58 al descanso, Dubai). Una tendencia. Siete de sus ocho derrotas en Europa llegaron en duelos en los que el rival hizo 87 o más puntos. Como las dos de ACB, idéntico resultado ante Baskonia y Barça (105-100). El clásico de ayer y sus 205 puntos anotados en conjunto, fue el segundo más ofensivo de la historia en Liga Endesa. El top, 212, fue en febrero de 1996 (102-110, también para el Barça). 205 se habían sumado también, tras una prórroga, en abril de 2022 (108-97, para los azulgrana).

De las heridas blancas a la euforia de un Barça que está protagonizando una asombrosa y exprés resurrección desde que fuera despedido Joan Peñarroya. La del domingo, con Xavi Pascual, era el noveno triunfo seguido en ACB. «Uno es entrenador para momentos como este. Suelo sentirme muy cómodo, porque los disfruto muchísimo», se congratuló el de Gavà.

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

Las rachas las despedazan los que son diferentes, los que guardan la magia en movimientos sutiles, indetectables, allá donde no alcanzan ni la lógica de los físicos superiores. Nicolás Laprovittola, atormentado en sus últimos meses de carrera por las lesiones, tan lejos de lo que fue, decidió el clásico en el Palacio para el renacido Barça de Xavi Pascual. 17 puntos en una segunda mitad descomunal para acabar con la inercia de nueve victorias seguidas del Madrid, que no cedía ante los azulgrana desde abril de 2024. Para enterrar las 37 consecutivas de las que presumían los blancos en el Palacio en Liga Endesa. [100-105: Narración y clasificaciones]

Laprovittola, otro ex, fue el nombre propio. El héroe que reivindica la pujanza recobrada del Barça y el que pone de manifiesto las dudas de un Madrid impropio. Porque nada tiene que ver con la excelencia encajar 105 puntos, la ineficacia defensiva por norma, la desidia, los rivales poniéndose las botas una y otra vez. Scariolo tiene un problema.

Fue un clásico igualado, largo y divertido. Donde ninguno de los púgiles perdió la cara hasta el final. Encajaban y contragolpeaban, a la espera de los que alzaran la voz para decidir. Y en ese alambre, con un Barça duro y capaz de dominar el rebote, de que Tavares no les hundiera como tantas veces, apareció Laprovittola. Hasta el punto de que ni Punter le hizo falta a Pascual en la hora de la verdad. Allí donde el Madrid no encontró a nadie. Especialmente desaparecidos los nuevos, como si no entendieran de que van estos duelos. Nada de Lyles, poco de Maledon. Kramer y Len ni jugaron y Procida, Okeke y Almansa fueron los descartes.

Todos los titubeos defensivos de este Real Madrid al que cualquiera, por norma, le hace 90 puntos, quedaron puestos de manifiesto bien temprano, extraño clásico mañanero en el Palacio. Este Barça renacido de Xavi Pascual, a pesar de no contar ni con Will Clyburn y Vesely ni tampoco con Darío Brizuela (y con Shengelia, recién recuperado, a medio gas aún), le había asestado 28 puntos en el primer round. Con puntería sí (seis de ocho en triples, tres de ellos de un Kevin Punter al que ni el titular Llull ni Abalde pudieron frenar), pero también con demasiada facilidad. Hasta Fall anotó en la pintura con canastas demasiado sencillas.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.Daniel GonzalezEFE

Resultó un inicio de intercambio y muchos puntos, como si las energías sólo se reservaran para el ataque. El pulso local del Madrid, auspiciado por Hezonja de primeras, lo contrarrestó el Barça con esa dosis de rigor y concentración que ha supuesto la llegada al banquillo de Pascual. Una tónica que se mantuvo en el segundo acto, con esa sensación de que a este Madrid le hieren con demasiada facilidad. Tras una técnica a Maledon por protestar y otra sencilla canasta de Satoransky, los azulgrana se vieron cómodos 10 arriba (36-46). Sólo un pequeño arreón final, con triple de Llull en su partido 1.201 con el Madrid, otorgó algo de tregua a los blancos antes del descanso.

De vuelta, otro triple del infinito Llull, y la cosa ya se igualó (47-48). Es tan evidente que le queda margen en el lado defensivo como que este Madrid le sobra el talento ofensivo como a un río desbordado. Una plantilla amplia, versátil, física y con una mezcla de noveles y veteranos. Pero desde el despido de Joan Peñarroya, este Barça devino en una roca a la que apenas el Mónaco ha conseguido quebrar del todo en casi 20 partidos. Aguanta los impactos como buen fajador y Punter es un puñal indefendible. Y sí Satoransky acierta con los triples, cualquier conato de incendio se sofoca. El tercer acto avanzó en un bonito intercambio en el que Hezonja pretendía ser el rey y en el que la falta de concentración de Fall desató las iras de Pascual. Pero los fallos en los libres del Madrid y la enésima prueba de carácter visitante, con dos triples y un momento absolutamente mágico de Laprovittola (15 puntos casi de carrerilla), le mantuvo pleno en el duelo antes de la recta de meta.

La igualdad era terrible y las sensaciones iban de acá para allá. Pero Lapro, el elemento inesperado, continuaba imparable. El cuarto triple sin fallo de Satoransky (asistencia del argentino), desató la alarma roja en el Palacio: la máxima (89-98, a falta de tres minutos y medio).

Que resultó fatal, con acciones precipitadas y un celebrado palmeo de Willy Hernangómez para sentenciar.

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

Desde que el pasado 7 de noviembre el Barça perdiera en el Palau el primer clásico de la temporada (92-101), correspondiente a la Euroliga, con el consiguiente despido de Joan Peñarroya a los dos días, llegó la revolución. No hubo ningún fichaje (no está la economía azulgrana para dispendios) y sí un cambio en el banquillo. Un retorno tan esperado, el de Xavi Pascual. 14 triunfos y tres derrotas desde entonces -contando las tres con el interino Óscar Orellana- pero, sobre todo, un giro en la forma de aplicarse. Energía, nueva mentalidad, jugadores que ni contaban y que parecen otros... Y defensa. A contracorriente de la tendencia actual de baloncesto frenético, para cada ataque rival anotar a este nuevo Barça es una tortura.

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Eso, la defensa, marcará este domingo (12:30 h., DAZN) el segundo clásico del curso, esta vez de Liga Endesa (en apenas 12 días llegará el siguiente, también en el Palacio, aunque europeo). Porque, mientras los azulgrana respiran a través de ese pilar y observan su presente con un optimismo como no se recordaba, el Real Madrid avanza entre victorias (muchas en ACB) y más derrotas de las que les gustaría a Sergio Scariolo en Euroliga. Pero, sobre todo, con unas dudas en su juego que se centran precisamente en eso, la defensa.

El claro ejemplo fue el último, este viernes ante el Dubai. Al descanso, los blancos habían encajado 58 puntos («lamentable» segundo cuarto, en palabras del ex seleccionador. De nuevo el runrun en las tribunas del Palacio (no es la primera vez). Tan llamativa fue la desidia y las facilidades al rival como estruendosa después la reacción: el Madrid se impuso con un parcial en la segunda mita de 63-35. En Europa, donde marchan 10º, los rivales les anotan casi 87 puntos por noche. Alberto Abalde, uno de los mejores en el triunfo ante el Dubai, habló de esa falta de «consistencia». «Tenemos momentos muy buenos, en los que somos el equipo que queremos ser en defensa, y luego otros no tan buenos. Debemos ser capaces durante los 40 minutos de dar un nivel alto de concentración y estar un paso más hacia delante, que cada canasta le cueste al rival. Hay que dar un pasito para ser más consistentes los 40 minutos», admitió.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.EFE

Otra cosa es la ofensiva y el talento de una plantilla amplia y versátil: quizá nunca tuvo tanto para presumir. Con puntos tan fáciles y fuera de sistema como los que pueden conseguir Theo Maledon o Trey Lyles, dos de los nuevos. Y otra cosa es la ACB, donde los blancos marchan poderosos y líderes, con sólo la derrota en Vitoria de la segunda jornada. 11 de carrerilla, por siete del Barça, que ya es cuarto. Y en las que apenas le han anotado 71,8 puntos por partido desde la salida de Peñarroya (en Euroliga, los 124 puntos encajados en la victoria tras tres prórrogas ante el Baskonia 'ensucia' los números de Pascual). «Excepto el partido contra el Mónaco [contundente derrota en el Palau el pasado 30 de diciembre], hemos competido en todos. Está claro que los encuentros llegan muy rápido y a veces hay que mantener la calma, sabiendo que puede tocar un mal día. Pero, en general, creo que estamos mostrando buenas líneas, y eso da confianza», concedía en la previa Tomas Satoransky, uno de los que se ha disparado en rendimiento con la llegada del entrenador que alzó la última Euroliga de la entidad, en 2010.

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Esas inercias estarán hoy a prueba en el Palacio, a mes y medio de la Copa. También una racha para el sonrojo. El Barça acumula nueve derrotas consecutivas en los clásicos: no le gana al Madrid desde hace más de año y medio (7 de abril de 2024). «Ellos han cambiado cosas, están en un buen momento. Nos van a exigir el máximo. Hemos hecho algún pequeño ajuste en el entrenamiento para dos o tres cosas», confesaba ayer Abalde, con la misión de bailar siempre con la 'más fea', en este caso, de detener a Kevin Punter (Will Clyburn sigue de baja en los visitantes, que han recuperado a Shengelia). El Madrid, por cierto, suma 37 victorias seguidas en el Palacio en ACB.

Campazzo y Feliz consolidan el liderato del Real Madrid en Murcia

Campazzo y Feliz consolidan el liderato del Real Madrid en Murcia

Actualizado

Facundo Campazzo (15 puntos) y Andrés Feliz (13 puntos) marcaron las diferencias en Murcia, donde el Real Madrid noqueó al UCAM para certificar su undécima victoria consecutiva en la ACB, con la que acaba 2025 como líder de la Liga Endesa y con la que certifica su clasificación para la Copa del Rey en Valencia. Los blancos dominaron toda la noche al equipo de Sito Alonso, que sigue segundo en la tabla, con sólo tres derrotas. [Narración y estadísticas (80-91)]

El triunfo multiplica la confianza del grupo de Sergio Scariolo de cara al clásico ante el Barcelona del próximo domingo (12:30 horas). Entre otras razones porque sólo ha perdido dos de sus 42 partidos en la competición doméstica, ante el Unicaja en las pasadas semifinales (86-84) y frente al Baskonia en la segunda jornada de esta temporada (105-100). Además, mantiene abierta su tacada de 37 triunfos en el Movistar Arena.

UCAM Murcia presentó batalla hasta la última posesión, pero no logró contener a los visitantes en los instantes cruciales. De poco sirvió el acierto exterior de Michael Forrest, porque el equipo local no pudo brindar un triunfo a Sadiel Rojas, cuya camiseta fue retirada poco antes del pitido inicial.

Obligado a un sobresfuerzo

Tras un arranque muy igualado, los blancos se hicieron fuertes bajo los aros con Gabriel Deck y Alex Len, estableciendo unas distancias que parecían descarrilar a su adversario (32-41). El UCAM se veía obligado a un sobresfuerzo y precisaba más acierto. Un triple de Campazzo y tres tiros libres también con su firma -forzó falta cuando intentó otro- volvieron a dejar llevar la ventaja por encima de la decena (44-55).

En todo caso, la lucha se mantuvo viva, con problemas incluidos de faltas: Walter Tavares y Len ya tenían cuatro, como Devontae Cacok en los locales. Alonso dispuso una defensa en zona, pero lo primero que hizo su rival fue romperla con dos triples de Feliz (58-73).

Tavares, ante Hicks, el miércoles en Murcia.

Tavares, ante Hicks, el miércoles en Murcia.EFE

Forrest asumió la responsabilidad ofensiva ante la mediocre actuación de Dylan Ennis, David DeJulius, Sander Raieste y Toni Nakic. También Will Falk y Jonah Radebaugh aparecieron y replicaron sumando de tres en tres (64-73).

Feliz y Trey Lyles fueron factores determinantes en el último cuarto y también el rebote ofensivo, pero el UCAM no había dicho su última palabra. Ennis y DeJulius, con sendos triples, dejaron el 74-80 con tres minutos y medio aún por jugarse. Esa misma diferencia se repitió con el 76-82 y con el 78-84 pero Alberto Albade, con una penetración y un triple, lo sentenció.

Scariolo, del adiós a una era con la selección a un Real Madrid en busca del despegue

Scariolo, del adiós a una era con la selección a un Real Madrid en busca del despegue

La escena, comenzado agosto, no era cualquier detalle. En un rincón de las gradas del pabellón Triángulo de Oro, en el madrileño barrio de Chamberí, lugar habitual durante años de las preparaciones de España antes de los grandes torneos, un grupo de técnicos no perdía detalle. Sergio Scariolo impartía su enésima master class con la selección sobre la pista y los que iban a ser sus ayudantes en el Real Madrid tomaban nota. Empapándose de sus métodos antes incluso de comenzar 'oficialmente'.

Los que conocen y rodean al técnico italiano siempre comienzan su descripción con la misma palabra: "Exigencia". Hasta casi lo obsesivo. No iba a faltar en el siguiente paso en su carrera, valiente, difícil, arriesgado. De la leyenda con la selección al banquillo del Real Madrid, el que abandonó 23 años atrás. De ocho medallas en 15 años, de la implantación de un método envidiado en todo el mundo, a los desafíos mayúsculos de un club en el que apenas hay margen para la derrota. La nueva era en la casa blanca después del extenso periodo Laso-Mateo es también un reto personal para Scariolo, buscar el éxito total a nivel de clubes, esa Euroliga que redondearía un palmarés único.

En eso está Scariolo, a sus 64 años, desde los 22 en los banquillos cuando se inició en las categorías inferiores del club de su Brescia natal de la mano de su mentor, Ricardo Sales. No ha perdido ni un ápice de energía ni de inquietud. La que necesita para lidiar con ese oleaje inicial de un equipo que todavía no levanta el vuelo. Hay dudas en el comienzo. El calendario azota y en Europa lucen más derrotas de las deseadas. Nada que ver todavía la defensa con lo que pretende. Ni la intensidad y concentración. "Nos sigue faltando algo. La mitad de los jugadores son nuevos, el entrenador es nuevo, la competición es muy exigente... Seguimos todavía teniendo jugadores que están empezando a entender cómo jugar en el equipo", dijo la semana pasada tras la derrota en Mónaco, la octava en Europa.

Firme en la ACB, Scariolo maneja con celo de todo lo que rodea al Madrid, tan diferente al elogio bien merecido de sus últimos años con la selección, el ocaso de una era. También con algún run-run en las tribunas del Palacio. El domingo tendrá una buena prueba con la visita liguera de un Barça al alza con Xavi Pascual. Y en unas semanas llega la Copa en el Roig Arena, el primer Rubicón.

El adiós de Scariolo a la selección resultó deportivamente amargo. Aunque no sin honor. El Eurobasket el pasado verano fue un doloroso baño de realidad para la España acostumbrada a los podios y las medallas. Un torneo en el que sólo pudo ganar a Chipre y Bosnia y en el que fue eliminada a las primeras de cambio tras dos derrotas crueles contra Italia y Grecia. El seleccionador intentó sacar el máximo rendimiento de un colectivo sin experiencia y con pocos referentes más allá de Santi Aldama. Además del cambio generacional (ya sin Rudy, Llull, Ricky...), tampoco le ayudaron las ausencias, desde la última del nacionalizado Lorenzo Brown (que, además, dejó sin capacidad de reacción a la Federación), a otras como Usman Garuba, Alberto Abalde, Hugo González o Alberto Díaz. Se inventó dos bases de 19 años (Sergio de Larrea y Mario Saint-Supèry) que, finalmente, fueron lo mejor que le sucedió al equipo en la remota Limasol.

Scariolo, junto a Willy Hernangómez, en su última rueda de prensa con la selección, en Limasol.

Scariolo, junto a Willy Hernangómez, en su última rueda de prensa con la selección, en Limasol.ALBERTO NEVADO / feb

Tras rozar la gesta ante Antetokounmpo y salir por la puerta de atrás del Europeo (la peor clasificación histórica de España en una gran cita), Scariolo no se recreó en nostalgias. Recibió el aplauso de todos en su última rueda de prensa, en su última cena con la selección. Y se puso manos a la obra con el Madrid, en el que había dejado de avanzadilla de pretemporada a su mano derecha tantos años, Luis Guil. Porque el proyecto blanco es todo ambición. En la cancha y en los despachos. Una revolución de arriba a abajo en la que el italiano es la pieza maestra.

La llegada de Sergio Rodríguez a la dirección deportiva, acompañado de Martynas Pocius, es toda una declaración de intenciones con vistas al futuro desembarco de la NBA. En el área deportiva, Scariolo se ha rodeado de un amplio staff en el que no sólo aparece el experto en defensa Guil. Se mantiene del anterior cuerpo técnico Lolo Calin. El apartado ofensivo lo comanda Stefan Ivanovic, hijo de Dusko. Desde la Virtus de Bolonia (ahí trabajó junto a Scariolo hace tres temporadas) llegó Matteo Cassineiro y desde el Joventut, donde fue durante años responsable de la cantera (y entrenador del junior), David Gimeno, que será el enlace entre el equipo senior y el U22 y el encargado de la mejora individual de los jugadores. También se incorporó Piti Hurtado como responsable del área estadística y audiovisual...

Nada al azar. Como en una plantilla tan extensa y potente como no se recordaba. Llegaron hasta seis refuerzos (Chuma Okeke, Izan Almansa, Trey Lyles, David Kramer, Gabriele Procida y Theo Maledon) a los que se unió, comenzada la temporada, otro NBA, Alex Len (en sustitución de Bruno Fernando). En estos meses, Scariolo sigue tratando de imponer su método y lidiando a la vez con un calendario inasumible. No fue capaz de alzar la tempranera Supercopa en Málaga (derrotado por el Valencia en la final), en la ACB es líder con sólo una derrota y en Europa siguen las luces y las sombras.