Andrés Feliz y una canasta callejera sobre la bocina para el agónico triunfo del Madrid en Gran Canaria

Andrés Feliz y una canasta callejera sobre la bocina para el agónico triunfo del Madrid en Gran Canaria

Con 19 segundos por jugar y empate a 80, Scariolo podría haber elegido que el último balón estuviera en las manos de cualquiera de los que tantas veces se vieron en estas situaciones. Campazzo, la apuesta segura de Llull... Lo dejó, sin embargo, en las de Andrés Feliz. Y la respuesta del dominicano fue sobresaliente. Un canastón sobre la bocina para alivio blanco en Gran Canaria. Un duelo que no supo cerrar y casi le cuesta un disgusto. [80-82: Narración y estadísticas]

Utilizó su cuerpo, su habilidad forjada en las canchas de Guachupita, el barrio dominicano del que escapó. Un tipo cada vez más importante en este Madrid en busca de sí mismo. Una canasta callejera. Un precioso colofón a un choque intenso en el que el Dreamland Gran Canaria -todavía no pudo contar con su refuerzo de lujo, el ex del Barça Chimezie Metu, de más a menos y de menos a más, casi se da una alegría ante el líder.

Del sopapo de la Copa el Real Madrid ha escapado de la única forma posible: con tres victorias. Sin alharacas, sin dramatismos y también sin conclusiones precipitadas. La reacción deberá seguir siendo refrendada. En Gran Canaria, a domicilio donde más le está costando (especialmente en Europa) y con bajas, lo de Scariolo sudaron más de la cuenta. Un mal arranque, después un rodillo y el enredo final.

Y eso que... La puesta en escena del Real Madrid fue tan impropia como contundente iba a ser después la reacción. Perezoso, fuera de onda, desbordado por un solo jugador. Mike Tobey, quien precisamente no atraviesa esta temporada por sus mejores días, torturó el amanecer blanco. Sacando de cacho a Tavares, aprovechando los bloqueos, anotando con una soltura sonrojante. En un momento, el estadounidense (con pasaporte esloveno), anotó 14 puntos y los de Jaka Lakovic, que tampoco andan en su curso más pleno (ni billete para la Copa lograron), se vieron 13 arriba (25-12).

Wong dobla el balón ante Tavares, en el Gran Canaria Arena.

Wong dobla el balón ante Tavares, en el Gran Canaria Arena.ACB Photo

El Madrid no sabía leer lo que estaba pasando en el Gran Canaria Arena. Las rotaciones apartaron a tres jugadores clave (ni Hezonja, ni Deck ni Garuba), tipos que se manejan entre el tres y el cuatro, pero que, sobre todo, se caracterizan por la energía que ofrecen al colectivo. Sin ellos, el resto no pareció agarrar la oportunidad. De nuevo frío Trey Lyles. Tampoco Alex Len iba a brillar demasiado. A los blancos les iba a tocar remar.

Lo que ocurre es que son tantas las virtudes que maneja Scariolo, que apenas tardó un bostezo en dominar el escenario. Paso adelante defensivo y algo de lógica en sus ataques. La sabiduría de Llull. El ímpetu de Okeke. La electricidad de Campazzo. Como sin darse cuenta, un parcial de vuelta de 7-29 para ver (muy por arriba).

Un dominio para ya no dejarlo escapar, entre las carencias locales y la seriedad blanca. Otro tripe de Campazzo puso una distancia enorme (42-58), ya en el tercer cuarto. Pero la noche no estaba rota en las islas. Al Madrid le quedaba otra desconexión. Coincidió la entrada a pista de Carlos Alocén, de vuelta de su segunda grave lesión de rodilla, y el bajón con la segunda unidad blanca (la entrada de Procida por un conmocionado Kramer y de Izan Almansa con la cuarta de Len), para que Wong lo aprovechara y dejara a los amarillos con vida en la entrada del acto final.

Más cerca todavía cuando Tobey volvió a penalizar desde el perímetro (68-69), cuando el Granca se lo empezó a creer de verdad. El parcial había sido de 26-11 y a Scariolo no le quedó más remedio que recurrir a sus seguros de vida. Volvieron Tavares, Campazzo y Feliz para apagar el incendio. Pero el duelo estaba ya en el abismo. Feliz, al que antes habían señalado una dudosa falta sobre Albicy, sofocó la caldera amarilla. Una acción de pizarra, un canastón sobre la defensa de Wong.

Son ya 19 triunfos ligueros por apenas dos derrotas para el Madrid. Cada vez más encarrilado ese primer puesto que ansían y que les garantizaría factor cancha a favor en todos los partidos de playoff. En Gran Canaria, ante un Dreamland peleón, había sido Campazzo el nombre propio (18 puntos). Un partido mayúsculo del base argentino. Una guinda tremenda de Feliz.

Muere Vicente Paniagua, leyenda del Real Madrid

Muere Vicente Paniagua, leyenda del Real Madrid

Vicente Paniagua era un testigo único de una época única. Un manchego de Alcázar de San Juan llegado a la cantera del Real Madrid en 1964, con 17 años, un alero de casi dos metros, escudero después de nombres de leyenda. Era también un señor, siempre dispuesto a la reflexión; nadie le recuerda con una mala palabra. Amable, dispuesto, bromista. Inolvidable su melena, su ocho a la espalda. 11 temporadas de blanco, un palmarés único y una leyenda al fin, siempre ligado al baloncesto y club tras su retirada. A los 78 años, falleció este sábado en Madrid.

Contaba Vicente, que durante los últimos años se desempeñó como comentarista de baloncesto en Real Madrid Televisión, que su mejor recuerdo en una cancha era el de la final de la Copa de Europa de Nantes. Aquel abril de 1974, todavía con Pedro Ferrándiz en el banquillo (después jugaría a las órdenes de Lolo Sainz), los blancos la alzaban por quinta vez tras derrotar al Ignis de Varese. Ramos, Brabender, Szczerbiak, Luyk, Rullán, Cabrera, Corbalán... y Paniagua.

Para él era su segunda Copa de Europa y no iba a ser la última. Tres en total de los 21 títulos con el Madrid (1 Intercontinental, 10 Ligas seguidas y siete Copas de España). Paniagua también vistió ocho veces la camiseta de la selección española, disputando los Juegos del Mediterráneo de 1967 en Túnez. Siempre le quedó la pequeña espina de no haberlo hecho más veces.

Recordaba Vicente Salaner en las páginas de EL MUNDO cómo fueron los años en que Paniagua llegó al Madrid. En 1966, Ferrándiz retomó el equipo para lo que fichó "a los mejores americanos. "De Estados Unidos, Bob McIntyre, tremendo alero tirador de la St. John's University de su amigo Lou Carnesecca, y en España, Miles Aiken, diabólico pívot que había triunfado en el Águilas de Bilbao". Y a "buenos jugadores nacionales", como Vicente Ramos, base del Estudiantes. De su propia cantera subieron Cristóbal Rodríguez, Toncho Nava y el propio Paniagua, "tres chavales con potencial internacional". Al año siguiente, en 1967, reconquistó la Copa de Europa ante "el temible Simmenthal de Milán".

El Madrid de la temporada 67/68. Paniagua, abajo, el primero por la derecha.

El Madrid de la temporada 67/68. Paniagua, abajo, el primero por la derecha.EM

Tras retirarse en 1977, Paniagua presidió durante años la Federación de Baloncesto de Castilla la Mancha en Alcázar de San Juan, la tierra de la que presumía con orgullo, donde el pabellón lleva su nombre desde hace años. Siempre estuvo cerca del club, desde la televisión y con la asociación de veteranos, con la que durante años seguía jugando. Y recordando los viejos y legendarios tiempos.

Hace años, cuando el Real Madrid volvió a ganar una Euroliga, en 2015, Paniagua se veía reflejado en Andrés Nocioni. "Por esa garra, esa fuerza, duro en defensa, sin lanzar demasiado... Es un chico que se cabrea hasta consigo mismo, un jugador necesario en este Madrid. Le ves calentar y estás seguro de que ganarás; tiene cara de asesino, sale a matar. No lo digo por la final, ya lo dije antes - hay testigos - . Los veteranos viajamos con el equipo a veces y verle de cerca es tremendo", contaba en este periódico.

Descanse en paz.

Contra la pitada a Scariolo, otra victoria del Real Madrid

Contra la pitada a Scariolo, otra victoria del Real Madrid

La derrota en la final de la Copa del Rey dejó cicatrices en el Real Madrid. Que necesitarán tiempo y alegrías para sanarse. De momento, mientras la normalidad llegue, silbar a Sergio Scariolo cuando su nombre suena por megafonía en la presentación se ha convertido en costumbre (más o menos multitudinaria) en el Palacio. Ocurrió la semana pasada contra el Bayern y este jueves ante la Virtus de Bolonia. Dos pitadas, dos victorias. Y los blancos cada vez más asentados en los primeros puestos de la Euroliga, los que aseguran el factor cancha en los cruces de cuartos de final. [92-84: Narración y estadísticas]

Contra el ambiente enrarecido, contra sus propias ganas de seguir avanzando pese a todo y, especialmente, contra Carsen Edwards. Contra todo eso tuvo que imponerse el Real Madrid en un partido áspero, que no se resolvió hasta los últimos minutos. Mantuvo la calma y encontró el acierto. Y la victoria, con un parcial final de 15-4.

Las dudas blancas, además de por las derrotas a domicilio, acuden desde la propia rotación de Scariolo, tan estática a veces, tan marcada por los excel. Pero en el Palacio es otra cosa, es el refugio donde el Madrid luce poderoso, casi inexpugnable. El mejor de Europa en casa (sólo el Panathinaikos le derrotó, en 15 partidos contando el de anoche). Así que ni los pitos iban a desestabilizar.

Ni los puntos de Edwards, que es una bomba. Al descanso, el pequeño y fortísimo combo texano, acumulaba 22 (de los 40 de su equipo). Imparable. Una pesadilla para Abalde en el amanecer (el gallego no volvió a pista), un auxilio cuando la Virtus se encontraba después contra las cuerdas, con el arreón que para el Madrid supuso la entrada de la segunda unidad. Un parcial de 11-0 (31-23) que cortó el ex de los Celtics. Después otro meneo al partido de Llull y otra vez Edwards. Un triple desde el medio del campo de Campazzo -jugada de pizarra-, sobre la bocina, llevó al descanso a los blancos con una pequeña renta merecida (46-40).

La tónica se mantuvo después, con el Madrid intentando escaparse, con Tavares dominando (cinco tapones) y Hezonja anotando de forma intermitente (llegó a mandar por 11, 51-40). Pero la Virtus, ahora más apagado Edwards, se agarraba a la noche. Como se intenta agarrar el equipo de Dusko Ivanovic (su hijo Stefan es ayudante de Scariolo) a la competición, cada vez más lejos los puestos de play in. Volvió una y otra vez, con carácter. Al Madrid le faltaba contundencia y le sobraban lagunas de concentración. Trey Lyles tuvo una noche para olvidar. No acabó el tercer cuarto por debajo en el marcador porque Deck volvió a meter un triple in extremis (64-61).

Pero el partido ya había entrado en una espiral peligrosa. Era una pasarela de individualidades, un toma y daca. Y a Carsen Edwards se había unido Vildoza para desatar las alarmas en el Palacio. Para entrar parejos a la recta de meta, donde, alivio, el Madrid encontró los triples. Hezonja, Campazzo... y un par de buenas defensas, especialmente de Andrés Feliz, el único que logró apagar el fuego de un Edwards, que se detuvo en 32 (sólo 10 en la segunda mitad).

La España de pico y pala sólo saber ganar

La España de pico y pala sólo saber ganar

Sin brillantez, pero España también gana. Cuatro de cuatro camino del Mundial 2027, ya clasificada matemáticamente para la segunda fase. Esta vez, de nuevo ante Ucrania, ahora en Oviedo, una selección de pico y pala, sabiendo combatir en el fango. Con personalidad. Hay días más o menos lúcidos, pero Chus Mateo ha conseguido en muy poco tiempo que este equipo tenga tal confianza en sí mismo que supera, de momento, cualquier obstáculo. [78-64: Narración y clasificaciones]

Tantas veces en el deporte las diferencias se marcan en la falta de comodidad. Como si echara de menos la frescura o como si Ucrania, ya dura de por sí, hubiera aprendido la lección. Y, pese a todo, ni un segundo peligró la victoria de una selección que sólo se desmelenó a falta de seis minutos, para deleite del público asturiano y para cargar las pilas todavía más de un grupo que transmite unidad y entusiasmo. La imagen de todo el grupo, cuerpo técnico y staff incluidos, celebrando en el centro del campo un nuevo triunfo, dice mucho de lo que se está cociendo en ese vestuario.

La España que amaneció en Oviedo (esta vez los descartados fueron Isaac Nogués y Alex Reyes; entraron Lluís Costa y Pep Busquets) fue una prolongación del festival de la segunda parte en Riga. Como si en aquel descanso en el Xiaomi Arena, la selección hubiera descubierto la pócima ucraniana. O más bien la propia, la del baloncesto frenético, la defensa agresiva, el contagio de la alegría. Pero, esta vez, los protagonistas del arranque fueron precisamente dos de los que pocos que menos brillaron allí. Fran Guerra metió las dos primeras en la pintura. Y Santi Yusta sus dos primeros triples. Una ventaja que ya jamás abandonaría España en toda la noche.

Sin embargo, ese zarpazo inicial no tuvo continuidad. Fue un espejismo. Funcionaba la defensa (otra vez seco Kovliar), totalmente apagados los ucranianos, pero no el ataque español. Entró en una preocupante parálisis España, apenas 12 puntos en todo el segundo cuarto y porque Jaime Fernández lo zanjó con un triple sobre la bocina. Chus Mateo meneaba el banquillo, pero nadie tenía la clarividencia como para escapar del cúmulo de fallos.

El marcador al descanso era raquítico (28-21), el acierto un drama. La primera noche en la historia de la selección en Oviedo necesitaba un electroshock. De nuevo pareció una España más fresca a la vuelta de vestuarios. Pequeños arreones. Incluso se vio 12 arriba (36-24) con Jaime Fernández como luz en ataque. Pero Ucrania respondía para engancharse, menos maniatada que el viernes.

Hasta que la resistencia rival se dio por vencida, desesperados los ucranianos. Pierre Oriola otra vez decisivo, el paso adelante de Oriol Paulí, los triples de Francis Alonso. No hubo héroes ni nombres propios. Fue un triunfo coral. Uno más, cuatro de cuatro, a redondear en julio contra Dinamarca y en Georgia. Para acudir al siguiente escalón con la hoja de servicios limpia (se arrastran todos los resultados), para vérselas contra Grecia, Portugal y seguramente Montenegro, con un buen colchón hacia Qatar.

Jugadores atrapados, partidos suspendidos y mucha incertidumbre: el caos geopolítico golpea la Euroliga

Jugadores atrapados, partidos suspendidos y mucha incertidumbre: el caos geopolítico golpea la Euroliga

La Euroliga ha devenido en una odisea geopolítica. Zarandeada desde hace tiempo tanto por la invasión de Ucrania (los equipos rusos, incluso el CSKA de Moscú, que es uno de los propietarios de la competición, fueron excluidos en 2022) como por el conflicto en Oriente Próximo, la guerra en Irán ha vuelto a desafiar el normal desarrollo de la máxima competición de clubes europeos. Ahora mismo, con dos equipos de Israel y uno de Dubai, todo son incertidumbres.

A falta de más reuniones, la primera medida, tomada este lunes, fue la de suspender oficialmente dos encuentros de esta jornada, la 30, a causa de «la situación actual en la región y la consiguiente imposibilidad de viajar tras el cierre temporal del espacio aéreo». Tanto el derbi israelí entre Maccabi y Hapoel de Tel Aviv (la propia liga hebrea se ha detenido) como el duelo entre el Partizán y el Dubai se iban a disputar este jueves. La Euroliga evaluará con los equipos afectados las mejores opciones para reprogramar los partidos, «siguiendo de cerca los últimos acontecimientos y manteniendo una comunicación constante con las autoridades locales e internacionales, así como con todas las organizaciones pertinentes, para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los involucrados». También fue suspendido el Hapoel-París que se debía disputar este martes en La Mano de Elías (un duelo que ya no pudo acontecer en diciembre).

El conflicto en Gaza ya supuso todo un desafío logístico. Hasta diciembre, los equipos de Israel no pudieron disputar sus encuentros en Tel Aviv. El Maccabi pasó su destierro en Belgrado. Y el Hapoel, debutante en la Euroliga, en el Arena Botevgrad de Bulgaria. La paradoja es que, cuando volvieron a su país (no sin polémica), ambos pudieron jugar sus encuentros en sus pabellones, con público en las tribunas. Sin embargo, muchos de los que jugaron a domicilio (entre ellos Barcelona y Madrid), lo hicieron con las gradas vacías por medidas de seguridad. Toda una ventaja deportiva de la que muchos se quejaron.

«Los equipos rusos no han disputado la Euroliga los últimos cuatro años y ahora, con la situación de los clubes de Israel, ¿cómo van a afectar las relaciones a partidos entre los turcos y ellos? El resto de la temporada está en riesgo», ha protestado el presidente del Partizán, Ostoja Mijailovic, quien además ha tenido que afrontar el problema de que varios de sus jugadores se han quedado atrapados en Dubai, donde estaban de vacaciones (Dylan Osetkowski, Duane Washington y Shake Milton). «Hablamos con ellos constantemente y están a salvo. Le agradecemos al club de allí la disposición para que puedan entrenar. No puedo valorar cuándo van a volver, porque no sería profesional, pero hemos recibido la promesa de que fletarán un chárter con los chicos del Dubai Basketball que irá a Omán. Pero no se sabe cuándo», aclaró.

Dzanan Musa, en un partido reciente del Dubai Basketball.

Dzanan Musa, en un partido reciente del Dubai Basketball.EFE

No son los únicos en problemas allí. Sarunas Jasikevicius y otros dos miembros del Fenerbahçe (el jugador Armando Bacot y el fisioterapeuta español Jaime Capella Bouza) también se quedaron varados en la capital del emirato. En Abu Dhabi, el mismo sábado en que EEUU bombardeó Irán, quedó suspendido el torneo Next Generation (de jugadores sub-18) de la propia Euroliga. Y, desde ese día, todos los equipos y sus cuerpos técnicos se encuentran a la espera de que se reabra el espacio aéreo, retenidos en sus hoteles. Entre ellos, los jóvenes del Real Madrid y el Valencia. «Súper orgulloso de todos estos chicos y no hablo deportivamente (que también), en situaciones especiales aparecen las personas especiales y ellos lo son», escribió el entrenador blanco, Javi Juárez, en sus redes sociales.

Aunque la Euroliga es la máxima competición continental, esta temporada vio cómo sus propias fronteras se ampliaban con la inclusión del Dubai Basketball, un equipo que nació en 2023 y que firmó un contrato a cambio de una alta cantidad de dinero (nunca se especificó) hasta 2030. Para hacerle hueco, la competición se amplió de 18 a 20 equipos. El Dubai, que juega sus partidos en el Coca Cola Arena (17.000 espectadores), también disputa la Liga Adriática (ABA), en la que juegan equipos de países de la ex Yugoslavia.

Como la mayoría de deportes, el baloncesto también se ha rendido al encanto económico de los países árabes. La última Final Four de la Euroliga se disputó en Abu Dhabi. Y el próximo Mundial se jugará en 2027 en Qatar, país del actual presidente de la FIBA, el jeque Saud Ali Al Thani.

Álvaro Cárdenas, el base que nadie conocía: "Estoy acostumbrado a que me infravaloren"

Álvaro Cárdenas, el base que nadie conocía: “Estoy acostumbrado a que me infravaloren”

Igual que en la cancha sólo hay que dejarle jugar, a Álvaro Cárdenas (Granada, 2002), sentado en el hall del hotel Radisson Blu de Riga, sólo hay que dejarle hablar. «No he pasado por ninguna selección española en categoría inferior, ni siquiera por la andaluza. He tenido un camino muy distinto, pero yo creo que puede servir de inspiración para otros jugadores. Demostrar que con trabajo y con sacrificio se pueden conseguir las cosas. Porque yo me lo he currado mucho», explica un día antes de disputar su cuarto partido con España, titular y brillante (16 puntos) en el Xiaomi Arena en el triunfo contra Ucrania.

Para saber más

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Físicamente, Cárdenas es un trasunto de Ricky Rubio. Algo más bajito (1,85 metros), también se le podría comparar en descaro. Y hasta en determinación. Es como si este chico al que nadie conocía hasta el pasado verano hubiera estado esperando toda su vida esta oportunidad. Tras anotar uno de sus cuatro triples sin fallo el viernes, Chus Mateo, que le llama el «superviviente», no pudo ocultar una rabiosa celebración. A Álvaro tampoco le falta carisma.

El pasado verano, ante la plaga de lesiones, Sergio Scariolo llamó de urgencia a Cárdenas nada menos que para uno de los partidos de preparación antes de Eurobasket, en el Palacio de los Deportes contra la Alemania que después sería campeona. Ante el fiero NBA Dennis Schröder, el granadino no se cortó aquel 21 de agosto. En su presentación al mundo, como en casi toda su carrera bajo el radar, había una intrahistoria de reivindicación. «Durante el verano, a casi todos los jugadores de la España B, Scariolo los había subido a entrenar con la absoluta algún día. Creo que yo fui el único al que no. Y, si te soy sincero, eso me molestó un poco», desvela de esa noche madrileña, tan inesperada que nunca había estado «tan nervioso» antes de ningún partido: «En el bus de camino, Alberto Díaz me iba tranquilizando, explicándome las jugadas».

Álvaro Cárdenas, durante un entrenamiento con la selección.

Álvaro Cárdenas, durante un entrenamiento con la selección.ALBERTO NEVADO / feb

Por entonces, Cárdenas ya había sido fichado por el Valencia Basket en un movimiento de anticipación sorprendente y se encontraba en Grecia, donde fue cedido al Peristeri (el entrenador, Vasileios Xanthopoulos, le llamó personalmente: «Quiero que seas mi base titular»). Y aquí, otro de esos acicates que forjan carreras. En la Liga Endesa, casi nadie había levantado un teléfono por él. «¿Estaría jugando ahora tanto como en Grecia (promedia 10,1 puntos y 4,8 asistencias en Liga)? Buena pregunta. Me da un poco de rabia sinceramente que no hubiese equipos españoles que estuviesen interesados. Y no sabes si te querían porque eres cupo o porque de verdad piensan que puedes ser una pieza fundamental en el equipo. Pero estoy acostumbrado a que me infravaloren», zanja.

Tan poco tenido en cuenta, tan por debajo de cualquier radar, que Álvaro jamás llamó la atención de ninguna cantera importante. No esconde la crítica al sistema, a esos clubes que «buscan jugadores más físicos y ganar el campeonato a corto plazo. Y ya está. El modelo está un poco... No sé, no creo que se esté haciendo del todo bien». Él se forjó baloncestísticamente junto a su padre, el entrenador David Cárdenas (llegó a dirigir al Granada en ACB), en el club de La Zubia, donde siendo junior ya subía con el equipo EBA. «Me desarrollé tarde. Con 16 años medía poco más de metro y medio», aclara quien hasta bien avanzado no se imaginó jugador profesional. «Estar fuera del radar ha sido como una motivación. Pensaba: 'A la gente que tiene dudas, que piensa que no lo puedo conseguir, le voy a demostrar que soy un pedazo de jugador'», desafía.

Cárdenas y Francis Alonso, en un entrenamiento en Guadalajara.

Cárdenas y Francis Alonso, en un entrenamiento en Guadalajara.FEBEFE

Lo hizo pese a tener todo en contra. Apostando fuerte. Primero, por una academia de formación en la República Checa, donde le pilló la pandemia. Después, con una beca para la NCAA, tres años en la Universidad de San José y otro más en Boise, donde todo su talento se desplegó (se convirtió en uno de los mejores pasadores de la competición, con 6,9 asistencias) para preparar el retorno a España. «Estas experiencias han hecho que crezca mucho como persona. Al final, pues me tuve que buscar las habichuelas por mí mismo».

Al chico de moda se rinde Chus Mateo, quien le manda un mensaje después de cada partido. «Ha tenido que luchar mucho, pelear al máximo para sacar la cabeza, levantar la mano y decir: 'Aquí estoy yo'. Eso hace que su carácter y su forma de juego sea la de alguien que nunca se da por vencido. Para nosotros es un privilegio tenerle en la selección. Defensivamente lucha y en ataque cada vez aporta más desde el tiro exterior, las penetraciones y repartir juego a los compañeros. Se entrega por el equipo. Transmite muchos de los valores buenos del baloncesto», le elogiaba estos días el seleccionador.

«Durante mucho tiempo, mi camino ha sido un poco más en la sombra. Nadie lo ha visto. Y es verdad que mi progresión el último año y medio ha sido muy grande . En parte es por mi cabeza, por todas estas experiencias, cada vez tengo más confianza en mí mismo». El laborioso trayecto de Cárdenas tendrá este verano su siguiente episodio. ¿Al fin jugará en la ACB? «Cuando hemos jugado contra un equipo español (en la FIBA Europe Cup), estaba bastante motivado, me apetecía demostrar que podía jugar a ese nivel. El año que viene la decisión final va a ser del Valencia. Si quieren que vuelva, bien. Si quieren cederme otra vez, por mí encantado también».

El insospechado resurgir de Bassas y el “jabato” Oriola: repescados en Manresa y claves en la selección

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Bromeaban estas semanas atrás sobre el hecho de que nunca habían coincidido antes, dos tipos con mil batallas a cuestas, con un puñado de equipos cada uno en su currículum, dos clásicos rejuvenecidos en el Baxi Manresa por uno de esos guiños del destino. Comenzada la temporada, ni Pierre Oriola ni Ferran Bassas andaban ni cerca del Bagès. El pívot, siendo campeón de la Liga mexicana con el Fuerza Regia de Monterrey. El base, sin demasiado protagonismo en el Morabanc Andorra. Dos refuerzos invernales para Diego Ocampo y una explosión. Con prolongación en la selección española, tanto tiempo después ambos, protagonistas absolutos el viernes en el contundente triunfo de España en Riga ante Ucrania.

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Tras el enrevesado inicio, en el que Oriola tardó poco más de un minuto en cometer dos faltas, la selección de Chus Mateo se comprobó en apuros. Miró al banquillo el seleccionador y encontró la solución. Y eso que en una de sus primeras acciones en pista, Bassas pasó un bloqueo por detrás y Ucrania lo castigó con un triple. No le gustó al técnico, pero rápido iba a encontrar respuesta. El menudo base fue un tormento, los triples que necesitaba el equipo (cuatro sin fallo), la clarividencia ofensiva.

Va camino de 34 años y hacía tres que no pisaba la selección, en la que había debutado en febrero de 2020, días antes de la pandemia, en una victoria en Rumanía camino al Eurobasket que luego sería oro. 11 partidos con España en esta escasez de bases de los últimos tiempos tan inusual. La lesión de Alberto Díaz y los problemas físicos que arrastra Lluis Costa (fue uno de los dos descartes ayer), hizo que se necesitara otro director. El rendimiento de Bassas desde que fichó por el Manresa -sin ir demasiado lejos, hace unos días, en Lleida, firmó 14 puntos y 11 asistencias- le hizo derribar todas las puertas. "El cambio fue genial para volver a coger confianza. Y el premio fue la selección. Un reconocimiento al trabajo. Me lo tomé con ambición. Con muchas ganas de ayudar al máximo y de conseguir victorias", se congratulaba el protagonista, 16 puntos en el Xiaomi Arena y sin complejos ante el talentoso Kovliar. "Es que hemos disfrutado en la cancha, con la defensa, con el esfuerzo. Eso te da ganas de más", festejaba.

De Oriola hablaba el seleccionador y se rendían sus compañeros. Había regusto de exhibición en las entrañas del pabellón, que España abandonaba feliz para dejar paso al duelo entre la local Letonia y Polonia. Volvió el ex del Barça a la pista tras el descanso y resultó una revolución (+ 22 con él en pista). La explosividad, la inteligencia, el ímpetu que le hicieron ser parte de la España campeona del mundo. En un ratito abrumó a los gigantes ucranianos con su frenética actividad, anotó ocho puntos, atrapó cinco rebotes (tres ofensivos) y, con él, España se disparó con ese parcial de 1-21 para frotarse los ojos. "Ha estado genial, hay que alabar su trabajo. Algún tiro importante, chocando con los grandes, encontrando 'spacing', balones extra... una actividad extraordinaria. Como un jabato. Hasta me he preocupado un poco, porque tal vez hasta le he puesto más minutos de la cuenta, pero ha respondido bien", se rendía un Mateo que no dudó en acudir a un pívot que fue campeón del mundoa pero que no estaba con España desde el verano de 2021, cortado a las puertas de los Juegos de Tokio. Y que le respondió con un paso al frente.

El seleccionador, satisfecho, no quiso sin embargo caer en la euforia. "Es una victoria importante pero no decisiva. Y eso es algo que tengo que transmitir a mi equipo: no hemos completado el trabajo. Y aunque esta noche celebraremos la victoria, este partido ya es pasado. Hay que sumar uno más en Oviedo", zanjó.

La España de Chus Mateo es una revolución: paliza a Ucrania en Riga

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La España de los meritorios es el ejemplo de Pierre Oriola, un veterano que llevaba cinco años olvidado de (y por) la selección, que acude a la llamada con la misma dosis de ilusión que de liderazgo. Algo parecido se podría decir de Ferran Bassas o de Oriol Paulí. Esta España de tipos para los que no hay hueco en la Euroliga ni tampoco en las Américas, es el descaro de Álvaro Cárdenas, un base del que nadie parecía saber nada. Los puntos de Jaime Fernández y Francis Alonso... Y, sobre todo, el soplo de aire fresco que ha traído Chus Mateo con su llegada. [66-86: Narración y clasificaciones]

"No escucharéis una excusa", pronuncia el seleccionador, al que ni las ausencias ni las lesiones apartan de su objetivo (hubo recuerdo para los caídos de gravedad, Great Osobor y Miqui Salvó). De hacer de su España un equipo reconocible, competidor, bravo. Todo eso que se vio en las dos primeras victorias y se corroboró en el más difícil todavía, ante la invicta Ucrania en su exilio de Riga. La selección de Chus Mateo es un torrente de baloncesto. Es un equipo al que da gusto ver. Que disfruta y hace disfrutar.

La segunda parte de España en el Xiaomi Arena fue una obra maestra. Una declaración de intenciones. Un baño de baloncesto colectivo para dar otro paso más hacia el Mundial de Qatar. Pese a que muchos (o la mayoría) de los que lo lograron no vayan a estar allí.

Jaime Fernández, ante Ucrania.

Jaime Fernández, ante Ucrania.Alberto NEvado / FEB

Y eso que a la selección le costó entrar en el partido. Horario extraño, pabellón desangelado y un rival incómodo. La frialdad exterior, cubierta Riga de la nieve que no ha dejado de caer en todo el invierno, se trasladaba a la cancha. Donde Fran Guerra fallaba canastas solo bajo el aro y Santi Yusta, que no deja de ser el claro referente, cometía también algún error difícil de explicar. Tampoco ayudó la segunda falta de Oriola en un abrir y cerrar de ojos. Ucrania, con sus gigantes y sus tiradores, con Kovliar y con su juego físico y el apoyo del poco público del exilio en las tribunas, se sentía definitivamente más cómoda.

Y cosechó las primeras ventajas (23-17), ante el carrusel de cambios de Chus Mateo, intentando dar con la tecla. Fue ahí cuando, del fondo del banquillo, surgió la primera solución ofensiva. Porque a España le costaba un mundo cada canasta, con cero amenaza en la pintura y poco perímetro. Fue Ferran Bassas, uno de esos veteranos que siempre han estado dispuestos en cada llamada de la selección, el que emergió con poderío.

Con el descaro de haber estado siempre bajo el radar, sin ir más lejos esta misma temporada, donde salió del Andorra rumbo al Baxi Manresa, para demostrar que le sigue quedando mucho baloncesto. No acudía a una Ventana desde hacía tres años y, sin complejos, espabiló a la selección con tres triples sin fallo y alguna asistencia que era como oxígeno para un equipo bloqueado. Fue un 0-8 de parcial que permitió a España igualar y, a pesar de las incomodidades, evitar más dudas.

La mejor España, sin embargo, estaba a la vuelta de vestuarios. Y qué España. Con Oriola y Paulí, y una pareja tan móvil, agresiva y con puntos en las manos como Cárdenas y Jaime Fernández, la selección encontró su ADN. Intensidad, diversión, frenesí desde la defensa. Fue madurando a Ucrania, sintiéndose cómoda. Más pujanza ahora desde el banquillo, un triple del especialista Alex Reyes y otro (el cuarto sin fallo) de Bassas. Era un festival que coronó Francis Alonso desde el perímetro. Cerró entonces un cuarto al que nadie debió poner fin, un parcial de 1-21 para dejar tiritando al Xiaomi Arena, el escenario de la fase final del último Eurobasket.

Ya no había dudas, España estaba en modo avión. Festejaba cada acción defensiva, dominaba el rebote, tenía acierto (15 de 27 en triples) y no dudaba. La segunda parte de Oriola había sido una master class. Ucrania, desesperada, tendrá que buscar la revancha el lunes en Oviedo.

Pierre Oriola: "Todos tenemos nuestro ego y fue duro entender que no estaba al nivel"

Pierre Oriola: “Todos tenemos nuestro ego y fue duro entender que no estaba al nivel”

Y, de repente, Pierre Oriola desapareció del mapa. Aquel pívot, rápido de mente y de manos, que birló una Liga al Real Madrid con el Valencia. Aquel por el que el Barça pagó un millón de euros y llegó a ser su capitán. Y aquel que, sobre todo, fue campeón del mundo en 2019, titular con España en la final del Wukesong. "Tener que aceptar que ya no estaba al mismo nivel fue duro", repasa ahora, 34 años todavía, de nuevo pleno tras un calvario de problemas en la espalda. De vuelta con el Baxi Manresa y, quien se lo diría, con la selección en la que estuvo por última vez en el verano de 2021, a las puertas de los Juegos de Tokio, "una etapa ya cerrada", que ha abierto una llamada de Chus Mateo para el doble enfrentamiento contra Ucrania (hoy, a las 14:00 h., el primero en Riga).

Para saber más

Pregunta.- Casi cinco años después de la última vez, ¿se le pasaba por la cabeza volver con la selección?

Respuesta.- En mi mente no estaba volver. Era una etapa ya cerrada, llevaba muchos años sin venir. Por lesiones, por el cambio generacional... Chus me escribió. Había bajas como la de Osobor y contaba conmigo para esta Ventana. Mi respuesta fue que sí, que quería venir. Después hablamos y me explicó la idea. Desde el principio le dije que sí, súper ilusionado.

P.- ¿Y cuál es esa idea?

R.- Jugamos contra Ucrania, un equipo muy físico, muy alto. Con dos pívots por encima de 2,15 metros. Necesitamos experiencia y yo, aunque no sea muy alto, aporto ese físico, ese jugar duro. Eso me pidió.

P.- A Chus no le conocía, ¿cuál ha sido la primera impresión?

R.- Me había enfrentado contra él. Me he encontrado a una persona muy cercana con los jugadores, muy justo, súper positivo, con muchas ganas de trabajar, creando muy buen proyecto. Cuando hay que trabajar se trabaja, pero los entrenos son divertidos.

Oriola y Chus Mateo conversan durante un entrenamiento.

Oriola y Chus Mateo conversan durante un entrenamiento.ALBERTO NEVADO / FEB

P.- No está aquí sólo por veterano, también por su rendimiento en Manresa (9,5 puntos y 4,6 rebotes en 13 partidos, en menos de 18 minutos).

R.- El que valoren cómo estoy jugando, después de años complicados... La lesión, los cambios de equipo, la falta de regularidad... Me ha hecho mucha ilusión. Para mí también es una forma de dar un golpe encima de la mesa, de cerrar un círculo que se quedó como allí en el aire. Eran muchos años sin venir.

P.- Antes de fichar por Manresa, fue campeón de la Liga mexicana con Fuerza Regia de Monterrey.

R.- Me separé de mi familia, fui a un país que no conocía, a una cultura nueva. Que terminase con el título fue espectacular. Cuando ganas, las cosas se ven mucho mejor y vienes con toda la energía positiva. Me trataron súper bien. Desde un principio ellos me valoraron muchísimo, confiaban y creían que yo les podía ayudar. Y así fue. Al principio me costó mucho entender que es una liga muy diferente, pero me fui adaptando y conseguí ser importante.

P.- En 2022 el Barça, del que era capitán, le rescindió el contrato. Llegó a reconocer que después de la lesión no volvió a ser el mismo.

P.- Estaba en la cresta de la ola, arriba del todo. En el Barça, que era un sueño para mí, el club de mi vida. Con la selección, ganar un Mundial. Todo era positivo y llegó un varapalo fuerte como la lesión. Tener que irme del Barça fue bajar unos peldaños en mi carrera. Tenía que solucionar ese problema físico. Después, también termino yéndome de Girona porque no estoy al nivel. Me tuve que ir a Grecia (AEK) y volver a empezar aquí en Manresa. Y otra vez en verano esperando a que salga algo. Creo que el punto de inflexión fue Lleida el año pasado. Durante estos años he estado trabajando el tema mental [con el coach Adrià Carmona], creyendo en mí, echándole muchas horas de trabajo fuera del equipo. Cosas que la gente no ve.

P.- Un campeón del mundo buscándose equipo.

R.- Fue difícil a nivel mental. Todos tenemos nuestro ego y tuve que entender que no estaba al nivel físico que exige una selección para ir a un Eurobasket o unos Juegos. O para jugar Euroliga. Ese momento fue muy duro. También se creó un murmullo con la lesión, de que ya no era el mismo, de que ya no volvería a ese nivel. Cuando consigues acoplar todo mentalmente, te lo tomas de otra manera, lo ves diferente. Ahora mismo estoy en uno de los mejores momentos de mi carrera a nivel mental y a nivel físico. Y creo que también una de las claves de tomarme mi vida baloncestística diferente es el nacimiento de mi hijo Roc, que va a cumplir dos años en junio. Me he reconciliado con el baloncesto y me he dado motivos a mí mismo para creer, para seguir disfrutando los años que me queden.

Pierre Oriola.

Pierre Oriola.ALBERTO NEVADO / FEB

P.- Con 34, ¿cómo ve el futuro después de todo esto?

R.- Año a año. Yo ahora lo que quiero es terminar bien en Manresa, porque estoy muy feliz. Y el año que viene veremos. Siempre he creído que quiero retirarme yo y que no sea el baloncesto el que me retire. No tener la sensación de que el baloncesto me está dejando ir. Y, cuando estuve lesionado y los años después, era así. Ahora tengo la conciencia tranquila de decir: "Lo he intentado todo".

P.- Recuerdos del Mundial. ¿Con el paso del tiempo siente que fue una historia increíble?

R.- Totalmente. Tengo dos momentos grabados. En la primera fase, creo que contra Irán. La única canasta que mete Marc en ese partido, es la ganadora. Casi perdemos. Después, todo lo contrario. Nos enfrentamos a Serbia e Italia, dos muy buenas selecciones, con toda su artillería. Y les ganamos fácil. Después, el momento clave fue cuando ganamos Australia, la sensación en el vestuario era: "Vamos a ser campeones del Mundo". Llegar allí y ver a Sergi, a Marc, a Ricky, al mismo Víctor, a los que llevaban tantos años, tan tranquilos, fue como "es que vamos a ganar el oro".

P.- La vida de Oriola no es sólo baloncesto.

R.- Tengo muchas inquietudes. Tengo una empresa con dos socios que intenta ayudar al deportista a llevar su vida fuera, a asesorarlo en el tema de inversiones, comprar inmuebles, diferentes maneras de poder estructurar su vida. Que el golpe no sea duro con la retirada. Porque en nuestra carrera tenemos la suerte de ganar un muy buen dinero durante un periodo corto de tiempo.

P.- Y su pasión por el teatro.

R.- Actué cuando era pequeño. Estaba en un grupo en mi pueblo. También cuando Juancho me invitó a su película, aunque fueron 10 segundos. Y alguna que otra cosita. Nunca me he metido de lleno, pero me apasiona.

P.- En la cancha, de alguna u otra forma, interpretáis un papel. Y no hablo de flopping.

R.- [Ríe] Sí, a mí me ha pasado muchas veces, con gente que no me conoce en las distancias cortas, en lo personal, que me dice: "Hostia, qué diferente eres cuando estás en pista". Ahí he llegado a ser odiado, porque voy a todas, soy duro, protesto.... Pero como persona soy muy diferente.

P.- ¿Siente eso, que ha sido un jugador diferente? Por su forma de decir las cosas.

R.- Yo sé que muchas veces me he metido en fregados y no me he mordido la lengua, sobre todo en la etapa en el Barça. Pero creo que siempre he intentado tener respeto para todo el mundo. Con los años he ido siendo más políticamente correcto. Pero el problema que tiene esta sociedad, y no solo en España, es que cuando alguien habla, de política, de cine, de educación, de lo que sea, no respetamos la opinión del otro. O creamos una crítica destructiva. Por eso la mayoría de los deportistas no nos mojamos. Es difícil.

El mensaje de Chus Mateo antes del doble duelo contra Ucrania: “No escucharéis excusas. Es lo que hay y son los mejores”

Actualizado

Del ansiado sol de Madrid a la nieve y las temperaturas bajo cero de Riga, el lugar donde el verano pasado la selección española debió estar y no estuvo, expulsada en la primera fase del Eurobasket. El Xiaomi Arena, escenario que vio proclamarse campeón continental a Alemania, acogerá el duelo de España contra esta Ucrania en el exilio. Hora extraña (14.00 h., Teledeporte), pero es que después la local Letonia, con Sito Alonso en el banquillo, juega su partido contra Polonia. El lunes, el duelo se repetirá en Oviedo. Sin duda, el desafío más fiero del grupo de Chus Mateo en este inicio de camino hacia el Mundial de Qatar 2027.

Para saber más

Es una España de circunstancias, pero no encontrarán una excusa. "No la escucharéis de mi boca. Es lo que hay, son los mejores. Como siempre digo, es la mejor selección posible en este momento y adelante con ellos, que vamos de sobra. Tenemos un equipo que representa muy bien el baloncesto español, que está súper comprometido y yo con esa ilusión creo que podemos llegar muy lejos", se reafirmaba el seleccionador, quien se ha empeñado en inyectar a su era precisamente de eso, ilusión. Y a la espera de los referentes, de los dos NBA y los muchos NCAA que coparán el futuro, hasta de los Euroliga, protagonismo a los valientes que atienden a la llamada de la selección como un escaparate desde el que reivindicarse. Desde los veteranos que ya no tendrían por qué estar -bravo el paso de vuelta de Pierre Oriola, cinco años después o el de Ferran Bassas-, hasta los jóvenes que pasaron por debajo de tantos radares. Nadie como Álvaro Cárdenas, pero también Busquets, Francis Alonso, Isaac Nogués (al fin con el permiso del Valencia Basket donde apenas juega) o el propio Izan Almansa.

En la mente del grupo hay dos nombres propios a los que quieren mandar una especie de mensaje. Caídos gravemente, tanto Great Osobor como, hace unos días, Miquel Salvó. De menos duración serán las bajas de otros dos referentes, Alberto Díaz y Dani Díez. "A nivel anímico, sin duda, es una motivación extra el acordarnos de ellos. Ese grupo de la primera convocatoria siempre lo voy a tener en la mente, fue muy bonito. Queremos mantener ese espíritu", siguió Chus Mateo, ya de vuelta de su gira de tres semanas por Estados Unidos visitando a las perlas nacionales de la NCAA.

A falta de estrellas, cohesión, esfuerzo y buen baloncesto. Eso dejó el estreno en Copenhague y sobre todo la paliza a Georgia en Tenerife. Eso espera Mateo de este doble enfrentamiento, lleno de peligros y con resultados que se arrastrarán a la segunda fase, donde esperarán otros desafíos como Grecia, Portugal y Montenegro. "Ucrania ha jugado muy bien en la primera ventana, a nivel defensivo y con muchísimos recursos a nivel ofensivo. Es un equipo que corre, un equipo duro, un equipo que defiende muy bien, un equipo que sabe jugar con tiradores, con un muy buen base (Kovliar, 29,5 puntos y 8,5 asistencias en los dos primeros duelos) que genera mucho. Y gente grande, con capacidad de intimidación", diseccionó el seleccionador a los de Ainars Bagatskis, en los que Artem Pustovyi, ahora en el Andorra, sigue siendo su referencia.

"Por eso están aquí, por cómo ha jugado en sus clubs. Y por el compromiso que han mostrado también en la primera ventana. El hecho de verles jugar tan frescos, tan alegres, tan como ellos son... A mí me ha hecho pensar que podemos tener un grupo en cierta continuidad. Ojalá que demuestren en esta segunda ventana los mismos valores colectivos que mostraron en la primera", valoraba el ex entrenador del Real Madrid las opciones propios y nadie como Santi Yusta para encabezar los méritos. El madrileño sigue con su idilio con el baloncesto en el Casademont Zaragoza: sólo Luwawu-Cabarrot mete más puntos que él (17,1) en toda la Liga Endesa, y es el cuarto más valorado de la competición.

"Vengo con la misma ilusión. Sabemos que Ucrania quizá es un puntito mejor, que también ganaron los dos primeros en noviembre y que tienen un par de jugadores que son muy importantes. Tenemos que jugar muy sólidos", valoró Yusta en la previa.