Alcaraz escapa de una trampa y vence en su debut en Wimbledon

Alcaraz escapa de una trampa y vence en su debut en Wimbledon

Actualizado Lunes, 1 julio 2024 - 17:26

Jugar Wimbledon ya era un éxito -¡su primer Grand Slam!- y por eso mientras se sorteaba el cuadro del torneo Mark Lajal decidió apuntarse al tour para visitantes del All England Club. No quería saber su rival en primera ronda. Número 269 del ranking ATP, de 21 años, procedente de Estonia y de padre motero -su madre le apuntó al tenis para que se alejara de la gasolina-, si le tocaba enfrentarse a un Top 10 la experiencia sería maravillosa, pero también podían asignarle otro 'qualy'. Por eso no deseaba verlo.

El pasado viernes al mediodía, durante la ceremonia, paseó por las pistas exteriores del recinto londinense, visitó el museo, las pistas 1, 2 y 3 y cuando llegó a la pista central, el guía que le acompañaba ya no pudo contenerse más: "¡Jugarás aquí el lunes contra Carlos Alcaraz!". Lajal se quedó congelado, alucinado, rompió a llorar. Con sólo cinco partidos en el circuito profesional, dos victorias y tres derrotas, llegaba por fin el momento por el cual a los 15 años dejó su Tallin natal para instalarse en la academia de Patrick Mouratoglou al lado de Niza.

Lejos de los torneos challengers y los futures, su rutina hasta ahora, pisaría uno de los grandes escenarios del tenis. ¡Qué emoción! Por eso el público tampoco esperaba mucho de él. En una de las muchas tradiciones de Wimbledon, el vigente campeón, Alcaraz, estrenaba la pista central y ante un rival así lo esperable era un duelo desequilibrado, rápido, intrascendente. No lo fue. Con un tenis muy por encima de su ranking, un estilo propio de la hierba y una mentalidad más hecha de lo supuesto, Lajal planteó un desafío y Alcaraz lo superó. La historia guardará otra primera ronda resuelta en tres sets, 7-6(3), 7-5 y 6-2, pero en realidad hubo un interesante intercambio durante dos horas y 24 minutos y, sobre todo, la certeza de que el español está listo.

La candidatura de Alcaraz

Después de su hito en Roland Garros y de su derrota prematura en Queen's, su salto a la hierba era una incógnita, también incluso su motivación en Londres con los Juegos Olímpicos de París tan cerca, pero ya no hay dudas. Ante un adversario muy digno, Alcaraz presentó su candidatura para su segundo Wimbledon consecutivo, un éxito al alcance de pocos.

En el tercer set la montaña a escalar ya era demasiado alta, pero en los dos primeros Lajal discutió a Alcaraz hasta la resolución. Con maestría en el saque-volea, en ambos periodos obligó al español a remontar un break en contra y a asomarse al abismo de la derrota. Al contrario que en Roland Garros, donde debutó contra un tembloroso J.J.Wolf, esta vez Alcaraz tuvo que correr desde el principio.

"Mark me ha sorprendido porque no lo había visto jugar mucho. Tiene nivel para ascender mucho en el ranking. Es muy joven, es de mi edad, estoy seguro que jugaré con él más a menudo", elogió el hoy número tres del ranking ATP, que aceptó que aún se pone nervioso cuando arranca un torneo como Wimbledon y que tuvo que crecer durante el partido, especialmente con su primer saque, para seguir adelante sin un rasguño. En segunda ronda, el próximo miércoles, le espera el vencedor del duelo entre el australiano Aleksandar Vukic y el austriaco Sebastian Ofner. Será un reto, aunque después de Lajal ya está alerta.

Alcaraz en busca de su segundo Wimbledon: un 'reset' en Ibiza, la casa de Londres y un brazo libre

Alcaraz en busca de su segundo Wimbledon: un ‘reset’ en Ibiza, la casa de Londres y un brazo libre

Nunca una derrota es deseada, pero tampoco fue un drama. Antes de su debut este lunes en Wimbledon (14.00 horas, Movistar +), Carlos Alcaraz ganó un partido en hierba y perdió el segundo, hace 10 días en Queen's ante Jack Draper. Una sorpresa, una decepción y, al mismo tiempo, una bendición.

Un año atrás el español apareció en el All England Club en plena racha sobre la superficie verde, con ese 'feeling' tan ansiado, afinados todos los golpes, dueño de los llamados automatismos y ahora eso no pasa. Pero la inercia también es triunfal.

Después de levantar su primer Roland Garros, Alcaraz necesitaba un descanso y, con el calendario en contra, Draper le hizo el favor. La fiesta-terapia de tres días en Ibiza junto a amigos como el futbolista Sergio Reguilón no era suficiente. De hecho, tan fresca estaba su victoria en París, que Alcaraz se presentó en Queen's ante Draper con el mismo conjunto Nike que utilizó en la tierra batida.

En cuanto perdió, el ahora número tres del mundo tuvo que tomar una decisión. O volver a su casa en Murcia para entrenarse sobre la hierba natural de las pistas de atletismo Monte Romero y sobre la hierba artificial de la Ferrero Tennis Academy de Villena o quedarse en Inglaterra para prepararse allí. O, también, despejar la mente de tantísimo tenis o sumergirse de nuevo en la competición. Pese a las muchas semanas acumuladas en el extranjero escogió la segunda opción. Las ganas de revalidar su título en Londres son exageradas.

Rutinas establecidas

De hecho, en las últimas semanas, Alcaraz apenas se ha concedido días libres. Sin permiso de la organización para pisar las pistas oficiales de Wimbledon más que dos horas -una de ellas en la Central, donde venció a Daniil Medvedev por 6-2 y 1-0-, el español se recluyó en las pistas de entrenamiento del Aorangi Park.

Si acaso, como siempre, planeó alguna excursión a un parque natural, en este caso al Bushy Park de Richmond. Pero poco más. Tenis, tenis y tenis. Con sparrings como Stan Wawrinka, junto a quien se ejercitó dos días, en su equipo aseguran que ya ha alcanzado un nivel óptimo.

Después de dos semanas viviendo al sur de Londres, la adaptación a la hierba no debería ser problema. Y las rutinas para Wimbledon están más que establecidas. Como hizo el año pasado, Alcaraz ha alquilado una casa de dos plantas muy cerca del All England Club que le permitirá ahorrarse los 40 minutos de desplazamiento hasta los hoteles oficiales de Earl's Court y todos los miembros de su staff ya están a su alrededor.

Si en Queen's estuvo asistido por el entrenador Samuel López, en Wimbledon volverá a tener a Juan Carlos Ferrero en su palco y tampoco faltarán su agente, Albert Molina, su médico, Juanjo López, su fisioterapeuta, Juanjo Moreno y su preparador físico, Alberto Lladó. Entre todos han acordado que Alcaraz deje de utilizar la malla protectora que vistió en Roland Garros en su brazo derecho y que así se libere del todo. En hierba, desde el debut, necesitará su mejor drive.

Amenaza italiana

Entre días calurosos en Londres, donde se esperan máximas de 25ºC o 26ºC durante el torneo y poca lluvia, Alcaraz divisa en el horizonte otro enfrentamiento en semifinales ante Jannik Sinner, pero antes tiene trabajo. Su estreno debería ser amable, ante el estonio Mark Lajal, un tenista de 21 años, número 262 del ránking, que apenas acumula cinco partidos ATP, pero luego habrá curvas. El australiano Aleksandar Vukic, el estadounidense Frances Tiafoe o el francés Ugo Humbert le esperan antes de un hipotético enfrentamiento en cuartos ante el estadounidense Tommy Paul, reciente campeón en Queen's, posiblemente su adversario más duro hasta las citas decisivas.

Pensar en otra final ante Novak Djokovic es todavía osado, más teniendo en cuenta el estado físico del serbio. Operado de su rotura de menisco en Roland Garros, su presencia en Londres se antoja un milagro. Aún parece una incógnita cómo se encontrará en su debut este martes ante el checo Vit Kopriva, procedente del torneo clasificatorio. O en los partidos sucesivos.

Uno de ellos, de hecho, podría ser ante Alejandro Moro, el español que venció en la qualy, y que completó la lista de ocho miembros de la Armada junto a Alcaraz, Alejandro Davidovich, Pedro Martínez, Jaume Munar, Roberto Carballés, Roberto Bautista y Pablo Carreño. En el cuadro femenino habrá cinco representantes, con Sara Sorribes, Cristina Bucsa, Jessica Bouzas, Rebeka Masaroba y Paula Badosa como líder, pese a sus problemas de espalda y su complicado debut ante la checa Karolina Muchova.

El camino de Alcaraz en Wimbledon: una primera semana tranquila y una trampa antes de Sinner

El camino de Alcaraz en Wimbledon: una primera semana tranquila y una trampa antes de Sinner

Hubo más nervios semanas atrás en Roland Garros cuando casi le toca debutar contra Rafa Nadal, pero Carlos Alcaraz igualmente tenía motivos para la inquietud ante el sorteo de Wimbledon. Después de caer al número tres del ranking mundial le esperaban Jannik Sinner o Novak Djokovic en semifinales y, más allá de ellos, en las primeras rondas amenazaban un puñado de especialistas en el golpeo que tanto luce sobre hierba. Al final, este viernes, en el larguísimo acto celebrado en el All England Club hubo un poco de todo para el español.

En el camino para revalidar su título en Londres, Alcaraz divisa a lo lejos un enfrentamiento con Sinner, posiblemente el peor posible, más teniendo en cuenta el estado físico de Djokovic, pero hasta entonces sólo se advierte un obstáculo de auténtica altura. En la primera semana, el ya campeón de tres Grand Slam se medirá a adversarios que a priori puede derrotar sin exigirse al máximo y eso es una bendición. Después de su temprana eliminación en Queen's tendrá en un principio un camino llano para ir cogiendo ritmo.

Su debut será el próximo lunes a las 14.00 horas ante el estonio Mark Lajal. De 21 años como él, número 262 del ranking mundial y procedente de la previa, Lajal apenas ha disputado cinco partidos en el circuito ATP con dos victorias -una de ellas ante Jaume Munar- y tres derrotas. Debutará en Wimbledon y, de hecho, debutará en hierba por lo que no debería ser adversario para el vigente campeón en Londres. En segunda ronda, un posible enfrentamiento ante el australiano Aleksandar Vukic sería algo más duro, no en vano está en semifinales del ATP 250 de Eastbourne, y más tarde, le esperan el estadounidense Frances Tiafoe -o el italiano Matteo Arnaldi, sensación en París- y el francés Ugo Humbert.

Ambos supondrían un desafío, pero ninguno como su hipotético rival en cuartos de final. Más allá de Casper Ruud, el favorito por ranking, en ese escalón Alcaraz podría medirse con el estadounidense Tommy Paul, reciente campeón en Queen's, un jugador peligroso. También finalista en el ATP 250 de Eastbourne el año pasado, su tenis se adapta muy bien a la hierba y, en caso de encontrarse, reclamará al español su mejor versión. Luego, entonces sí, vendrían Sinner en semifinales y Djokovic en la final para un segundo éxito consecutivo que sería histórico.

El estilo de François d'Haene, el Kilian Jornet francés: "Kilian es más científico, a mí me gusta tomar una copa de vino"

El estilo de François d’Haene, el Kilian Jornet francés: “Kilian es más científico, a mí me gusta tomar una copa de vino”

Habla François D'Haene y nombra bodegas y tipos de uvas y explica que hasta la pandemia fue propietario de 4,5 hectáreas de viñedos en Beaujolais, una región vinícola de Francia, y reconoce que le enorgullecían sus vinos, especialmente de un Gamay 100% ecológico. Habla François D'Haene y parece un productor, un enólogo, un sumiller, pero no parece para nada lo que es: uno de los mejores corredores de montaña es la historia. Si no existiera Kilian Jornet seguramente sería considerado el más grande, un mito, una leyenda, pero existe, vaya si existe, y la comparación siempre está le empequeñece. D'Haene ganó cuatro veces la UTMB, la carrera de ultratrail más importante del mundo, y Jornet lo hizo cinco. D'Haene venció en 2021 en la Hardrock 100, la prueba emblema de Estados Unidos, y el español ya lleva allí cinco triunfos. Y así todo. D'Haene podría desesperarse ante la figura de Jornet, lamentarse, hundirse, pero realmente siempre se lo ha tomado muy bien: sabe que son muy distintos, casi contrarios, que apenas se dedican a lo mismo.

La comparación con Jornet es continua.
Es normal, pero lo entiendo porque es interesante. Tenemos objetivos similares, hemos competido muchas veces el uno contra el otro, pero vemos la vida de una manera completamente distinta. Incluso ahora, que él tiene familia, nuestro enfoque es diferente. Yo siempre he intentado compaginar los entrenamientos con el tiempo en familia, salir a cenar con los amigos, trabajar en mi propia empresa. Kilian es una gran persona, pero él es más científico y está más centrado en la competición. Yo sólo corro por la aventura y porque siento que lo necesito.
Difícilmente Jornet se toma una copa de vino después de un entrenamiento
El alcohol en el deporte, incluso en la vida, no es muy bueno, pero para mí es un disfrute. No es una cuestión de cantidad, no bebo cada día, es una cuestión de calidad. Entreno entre 30 y 35 horas todas las semanas, a veces corro ocho horas seguidas, así que luego me puedo tomarme una copa con mi pareja o con mis amigos sin problema. Esos momentos son muy importantes para mí para mantener la mente despejada.

D'Haene compite este sábado en la Trail 100 Andorra by UTMB, una prueba de 105 kilómetros con salida y llegada en Ordino, en la que parte como claro favorito. Otros nombres luces en el cartel como los estadounidenses Ben Dhiman y Zachary Garner o el español Alexandre Urbina, pero nadie cuenta con el palmarés del francés. Este año se ha marcado como objetivo el Tor des Geants, una barbaridad de 330 kilómetros y 24.000 metros positivos que recorre los Alpes, pero seguramente el año que viene D'Haene volverá a UTMB para intentar igualar a Jornet y quien sabe si tener un penúltimo duelo con él. Con una buena actuación en Andorra el galo ya tendrá solventada la clasificación para la prueba que siempre se disputa en Chamonix a finales de agosto.

¿Igualar a Jornet en UTMB es su objetivo?
Ahora estoy centrado en prepararme para Tor des Geants y tengo mucha ilusión puesta en eso. Nunca he completado una prueba tan larga y no sé si sabré adaptarme, sin acertaré con el ritmo, si seré capaz de aguantar. Tengo muchas ganas de vivir la aventura. El año que viene no sé qué pasará, voy mes a mes, temporada a temporada, aunque no lo descarto para nada. Sé que aquí en Andorra puedo conseguir el bonus, la stone o cómo se llama lo que se necesita para estar en Chamonix y puede ser que vuelva, sí.
¿Alguna vez pensó en dedicarse sólo a correr?
No porque cuando empecé no sabía si sería posible y me acostumbré a una vida combinando varias cosas. Yo soy fisioterapeuta y al principio combinaba mi profesión con los entrenamientos. Luego llegaron otros proyectos empresariales, nacieron mis hijos y aprendí que conseguir un equilibrio entre todas las partes era crucial para mí. Necesito tener algo más en la vida para no sentir presión cuando corro y, en definitiva, para poder disfrutarlo.

Carlos Alcaraz: “Aún me estoy conociendo, aprendiendo qué necesito en cada momento”

Actualizado Lunes, 10 junio 2024 - 18:00

"He dormido un poquito, sí. Por la noche hice todo lo que no había hecho durante el torneo. Solté el pie del acelerador: comí lo que no estaba comiendo, brindé con un poco de champán... pero luego me fui temprano a dormir porque ya estaba cansado", relataba Carlos Alcaraz a mediodía, en un encuentro con los enviados especiales en París el día después de ganar su primer Roland Garros.

Desde el último punto ante Alexander Zverev hasta su vuelo de regreso a casa, el ya tres veces campeón de Grand Slam sólo tuvo un ratito de descanso: por la mañana, antes de hacerse las fotos con el trofeo en las gradas de la Philippe Chatrier, le dejaron media hora que aprovechó para mirar el móvil y contestar alguno de los centenares de mensajes de enhorabuena que había recibido. Todo lo demás fue ir de aquí para allá.

Por la noche, en una sala de su hotel en París, el Villa Marquis, estaban su equipo, sus padres, todos los que trabajan con él en la Academia Ferrero Equelite, sus tíos y primos, sus amigos de El Palmar y hasta famosos como el actor Miguel Ángel Silvestre y, como ocurre en una boda, Alcaraz estuvo charlando con unos y otros sin tiempo para nada. Pronto le pudo el cansancio. El resto siguieron hasta las tres de la madrugada.

Si tuviera que escoger tres recuerdos de su victoria, ¿Con cuáles se quedaría?
(Piensa) El primero, sin duda, sería la preparación antes del partido. Una hora antes de saltar a la pista estaba con todo el equipo en la sala de fisio, preparándome con los vendajes y haciendo bromas, soltando la tensión. El segundo recuerdo sería la celebración con mi gente, cuando subí al palco desde la pista. Y el tercero después, cuando ya fuimos a cenar y estaba todo el mundo celebrando la victoria.
Cuando subió al palco lloraba toda su familia, pero usted contuvo las lágrimas. ¿En algún momento lloró de alegría?
No lloro mucho, la verdad. La última vez que lloré fue por el tema de la lesión, cuando tuve que perderme torneos que me hacían mucha ilusión. Soy más de llorar de frustración que de felicidad.
¿Hasta qué punto le angustió la lesión en el antebrazo derecho durante Roland Garros?
Más que angustia era incertidumbre. En el Mutua Madrid Open sentí dolor muy pronto y eso que los partidos eran al mejor de tres sets. Cuando llegué aquí a París no sabía cómo iba a reaccionar mi brazo. De hecho me preocupaba pensar que a lo mejor no me iba a recuperar al 100% porque yo imprimo mucha velocidad, hago mucha fuerza en cada golpeo. Pero conforme iba pasando rondas me iba sintiendo mejor, sin dolor. En semifinales, ante Jannik [Sinner], ya decidí que era el momento de dejar de cohibirme. Si me tenía que romper o tenía que sentir dolor, era el momento. Por suerte todo fue muy bien.
¿Se compara con Nadal, Federer o Djokovic cuando tenían 21 años como tiene ahora usted?
No lo sé, he visto vídeos de ellos entonces, unos highlights, pero no puedo compararme. Al final, como siempre he dicho, no importa lo que haya conseguido hasta ahora si me estanco. Quiero seguir creciendo y llegar a donde han llegado Djokovic, Rafa y Federer. Los buenos, los mejores, son los que siguen mejorando y mejorando hasta que tienen 36, 37 o 38 años.
Alcaraz tras su victoria en Roland Garros.

Alcaraz tras su victoria en Roland Garros.DIMITAR DILKOFFAFP

¿Se ve jugando a los 38 años?
Sí, sí, ¿Por qué no?
El año pasado reconoció un bajón emocional después de ganar en Wimbledon, le costó el final de temporada. ¿Cómo va a gestionar este éxito?
Ahora sé que hay que saber disfrutar de estos momentos, dejarse llevar después de todo el trabajo que exige conseguir algo así. Aún me estoy conociendo, estoy aprendiendo qué necesito en cada momento, cómo hacerlo... Tengo que compaginar el sufrimiento del deporte con la libertad para sentirme un chaval normal, no un tenista. Si no despejo la mente no puedo volver a la pista al 100%.
Hasta ahora, a los 21 años, todo han sido éxitos, todo ha salido bien. ¿Hay algo malo en su vida?
Tampoco mi vida es un camino de rosas ni en el tema profesional ni en el tema personal. Siempre tienes que lidiar con cositas que van pasando. Pero yo me considero una persona muy feliz. De momento, es verdad que no tengo grandes preocupaciones fuera del tenis y eso ayuda. No sabría decir qué hay malo en mi vida.
¿Cuáles son sus planes ahora? ¿Preferiría ganar en Wimbledon o los Juegos Olímpicos?
Si todo va bien, si no hay problemas, competiré en Queen's, en Wimbledon y en los Juegos Olímpicos. En hierba, con bolas duras, puede ser un poco complicado, recuerdo que en 2022 tuve problemas en el codo, pero ése será mi calendario. Y si tengo que escoger, escogería ganar en los Juegos Olímpicos. Porque son cada cuatro años y porque es un torneo en el que no juegas por ti, juegas por tu país y eso me hace mucha ilusión.

La celebración de Alcaraz: un tatuaje con la Torre Eiffel, las lágrimas con su madre y el punto de la polémica

Actualizado Lunes, 10 junio 2024 - 09:15

Hubo un momento curioso en la celebración del primer Roland Garros de Carlos Alcaraz. Cuando Alexander Zverev lanzó la última bola a la red y su victoria ya era un hecho, el español se rebozó sobre la tierra batida, saludó al alemán, agradeció sus ánimos al público de la Philippe Chatrier y rompió a correr para festejar con su gente. Todos estaban eufóricos, emocionados, entregados. Pero durante unos segundos sólo esperaron.

Tan feliz como estaba,

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Alcaraz: “Corría al volver del colegio para ver este torneo en la tele y ahora ganarlo… gracias a todos por el viaje”

Actualizado Domingo, 9 junio 2024 - 20:14

Como Nadal, Carlos Alcaraz se derrumbaba en la tierra de la Philippe Chatrier tras conseguir su primera victoria en Roland Garros, el tercer grande para el murciano con apenas 21 años. Alexander Zverev había infligido una gran resistencia, pero el acelerón final del tenista del Palmar fue demasiado para el germano.

Tan pronto recuperó fuerzas para levantarse, Alcaraz saltó como un rayo hacia su box, donde sus padres, su entrenador y el resto de su equipo le abrazaban entre lágrimas tras la enorme victoria del murciano. "Te quiero", se despidió su padre tras la vuelta del tenista a pista.

Luego, vuelta a la pista para recoger su primer trofeo de Roland Garros del gran campeón Bjorn Borg, el segundo tenista que más Copas de Mosqueteros ha levantado con seis tras Rafael Nadal y sus 14 entorchados.

Y llegó el momento de recoger la copa, primero con su sonrisa tímida y un pequeño y rápido beso, hasta su sonrisa plena y un gran abrazo antes de que sonaran los acordes del himno de España. Momento histórico para el décimo ganador de este trofeo francés.

Así lo consideraba Zverev, que elogiaba al murciano por su carrera de "tenista histórico" con apenas 21 años. "Felicidades Carlos, tercer Gran Slam con 21 años y en diferentes superficies", elogiaba el germano al vencedor y también tuvo palabras de cariño para su equipo y para el del rival.

Alcaraz devolvía el piropo a Zverev, especialmente su resiliencia tras la terrible lesión que se produjo en la misma pista hace ya dos años y que le tuvo apartado del circuito casi un año. "Estoy seguro de que este torneo te dará la ocasión de ganarlo así como conseguir otros Grand Slams", respondía el murciano.

Vuelta de lesión

El tenista del Palmar quiso recordar el duro camino que sufrieron él y su equipo para llegar en óptimas condiciones al torneo parisino. La lesión del antebrazo no le permitió llegar a Francia entrenando con normalidad, según reveló en su speech de la victoria.

"Todo mi equipo da el corazón no sólo para hacerme mejorar como jugador, también como persona", concedía Alcaraz para luego definirles como miembros de su propia familia.

El jugador también ha agradecido a los participantes del torneo su predisposición a que todo esté perfecto, "pese a las quejas de los jugadores", algo que también dijo Zverev entre risas, y terminó su agradecimiento al público.

"Ha sido un gran viaje desde el primer partido hasta hoy. Me llevo un buen recuerdo vuestro por el gran apoyo que he recibido tanto en los partidos como en los entrenamientos. Para mi es como jugar en casa. Espero volver a veros pronto", concluyó.

Alcaraz sufre, remonta y maniata a Zverev para completar su ópera prima en Roland Garros

Alcaraz sufre, remonta y maniata a Zverev para completar su ópera prima en Roland Garros

Dejó dicho Rafa Nadal tiempo atrás que Carlos Alcaraz heredaría su tierra. Nunca fue un deseo por la simpatía hacia él, los amigos en común o la bandera propia; su afirmación nacía del tenis. "No tiene debilidades como las que tenía yo a su edad. Lo tiene todo para ser un campeón", aseguraba, pero entonces a Alcaraz aún le faltaba una virtud: aguantar el sufrimiento, disfrutar del sufrimiento, ganar pese el sufrimiento. Ya no. A los 21 años, Alcaraz levantó este domingo su primer Roland Garros, su ópera prima en París, y confirmó que volverá a por más. Es el inicio de una dinastía.

Hubo antes una celebración en el US Open y otra en Wimbledon, pero en ambas todo estaba por hacer; en cada partido había un descubrimiento, para lo bueno y para lo malo. Ahora eso ha cambiado. Alcaraz sigue siendo el tenista completo que señalaba Nadal, con una paleta repleta de recursos y una desbordante creatividad, pero además ya ha madurado. En la final ante Alexander Zverev sufrió molestias físicas en su muslo izquierdo y pese a ello remontó para imponerse por 6-3, 2-6, 5-7, 6-1 y 6-2 en cuatro horas y 19 minutos de juego.

Antes del partido, en los pasillos de la Philippe Chatrier, uno de sus entrenadores, Antonio Martínez Cascales, que ya fue técnico de Juan Carlos Ferrero, recordaba las semifinales ante Jannik Sinner y concluía: "Ha aprendido a ganar sin jugar tan bien". Y más que análisis era premonición. Como ocurrió ante el italiano, Alcaraz ofreció más garra que entretenimiento, incluso hubo juegos en los que negó el espectáculo, pero se agarró a la victoria como si sólo pudiera ser suya. Es más, venció cuando peor estaba: desorientado y a un set de la derrota.

Alcaraz, atendido por los fisios, este domingo.

Alcaraz, atendido por los fisios, este domingo.Thibault CamusAP

En el cuarto set, superados unos minutos de desconexión mental, ya renqueante de la pierna izquierda, entendió que sólo le quedaba sobrevivir y sobrevivió. En primer lugar, exageró su concentración para apoyarse en su primer servicio y en segundo, lanzó mil bolas altas para confundir a Zverev. Funcionó. El alemán, extrañado, obligado a decidir, se impacientó, exageró sus errores y cuando quiso darse ya estaba en el quinto periodo con un break abajo. Entonces a Alcaraz ya nadie le podía arrebatar el triunfo, ya nadie le podía arrebatar su primer Roland Garros. Para cerrar el partido, de hecho, dejó un 'passing shot' de revés que aparecerá en los libros de historia del tenis. Show después de tanto sufrimiento.

Las quejas de Zverev

"¡Carlos, Carlos, Carlos, Carlos!", le premiaba entonces el público de la Philippe Chatrier que se decantó por él por los siglos. Hasta entonces, en las primeras dos horas, la afición se dividía entre los dos aspirantes: hubo cánticos para Alcaraz, pero también para el alemán, sobre todo en el tercer set, cuando remontó un 5-2 en contra con cinco juegos consecutivos. Pero al final no había dudas sobre qué campeón prefería la grada parisina.

Zverev se queja al árbitro, este domingo.

Zverev se queja al árbitro, este domingo.Thibault CamusAP

Tampoco es que Zverev se hiciese querer. Con todos los escándalos y todas las polémicas protagonizadas previamente, en esos instantes el ahora número cuatro del mundo empezó a protestar bolas al juez de línea, el local Renaud Lichtenstein. En varias ocasiones no tenía motivos. En otros, como en un saque suyo que se cantó 'out' y le costó un break en el quinto set, no estaba tan claro. Pero tantas quejas le hicieron perder el favor del público y marcharse del encuentro. Alcaraz había sufrido, había remontado y le había maniatado. Todo se había acabado.

Una tradición española

Sin los clásicos intercambios de la tierra batida -ni el 25% de los 'rallys' pasaron de los nueve golpes- fue un partido marcado por el acierto en el saque Zverev. Cuando el alemán afinó y aceleró su servicio -llegó a sacar a 222 km/h-, Alcaraz estuvo atrapado: ocurrió en el segundo y en el tercer set. Pero cuando desfalleció, la puerta empezó a abrirse para el español.

Detrás estaba la remontada, la victoria, la Copa de los Mosqueteros y la historia. Además de superar varios récords -como el más joven en ganar un Grand Slam en tres superficies-, Alcaraz se convirtió en el décimo español en ganar en París en una tradición que se presume eterna, pese a los problemas en la base. De Santana pasó a Gimeno, luego a Sánchez Vicario y Bruguera, más tarde a Moyà, Costa y Ferrero y, al final, a Muguruza y a Nadal, a Nadal, a Nadal, a Nadal, 14 veces a Nadal. Dejó dicho él tiempo atrás que Carlos Alcaraz heredaría la tierra, su tierra. Ya lo ha hecho.

Cemento, hierba y tierra batida, Alcaraz completa el círculo y arrebata un récord imposible a Nadal

Cemento, hierba y tierra batida, Alcaraz completa el círculo y arrebata un récord imposible a Nadal

Antes de vencer en Wimbledon el año pasado, Carlos Alcaraz tuvo que irse al estadio Monte Romero de Murcia, cruzar la pista de atletismo y compartir césped natural con el equipo de fútbol americano que habitualmente entrena allí. Antes de vencer en el US Open hace dos años, Alcaraz se pasó toda una adolescencia esperando que su club, la Real Sociedad Club de Campo de El Palmar, aplanara alguna de sus 12 pistas de tenis y suerte tuvo que su familia dirigía el lugar. Antes de vencer este domingo en Roland Garros, Alcaraz simplemente se entrenó durante varias semanas en tierra batida como había hecho desde que su padre le descubrió el tenis a los cuatro años.

Después de dos Grand Slam en el 'extranjero', en París celebró un éxito 'en casa', en la arcilla que le formó, la superficie en la que más tiempo ha jugado, y cerró el círculo, pero... ¿Por qué lo hizo en ese orden? En su camino para dominar todos los escenarios Rafa Nadal ganó primero cuatro Roland Garros, luego abordó Wimbledon y, al año siguiente, el Open de Australia. Hasta derrotar a Alexander Zverev este domingo y levantar la Copa de los Mosqueteros Alcaraz siguió un rumbo completamente opuesto.

"Siempre he querido ser uno de los mejores del mundo y para serlo debes dominar todas las superficies. Crecí jugando en tierra batida, pero ahora me siento más cómodo jugando sobre cemento. En pistas duras puedo desarrollar más mi estilo, aunque sé adaptarme", explicaba Alcaraz y no le faltaba razón. Al contrario que sus predecesores, el ya campeón de tres Grand Slam basa su juego en el ataque, disfruta cuando el tenis es más directo y, además, está construyendo un saque demoledor. Mantiene rasgos de la tradición española, como el despliegue físico, pero para triunfar este año en Roland Garros, de hecho, necesitaba algunos cambios, transformarse en un terrícola.

El trabajo en pretemporada

Este invierno en la Academia JC Ferrero Equelite de Villena estuvo trabajando en la paciencia, la consistencia, la capacidad para mantener la brillantez durante más golpes. Con su paleta de recursos, Alcaraz antes pecaba al apresurarse y en arcilla a veces esa estrategia fracasa. "Entrenamos para que, sin perder su velocidad y su fuerza, fuera más consistente. Si antes podía meter tres bolas seguidas cerca de la línea, que ahora metiera cuatro o cinco. Eso le hace mejorar en cada punto, ser todavía más peligroso», analizaba Antonio Cascales, entrenador de Juan Carlos Ferrero durante toda su carrera y parte del equipo del nuevo número dos del ranking mundial.

Ahora Alcaraz ya vuelve a estar por delante de Novak Djokovic en la lista ATP, sólo por detrás de Jannik Sinner. Ahora Alcaraz ya se encuentra entre los elegidos que han conseguido el Surface Slam, el pleno en todos los terrenos, y la lista no es larga. Desde 1978, cuando el US Open cambió la hierba por el cemento, sólo lo habían conseguido 13 tenistas, seis de ellos hombres, Nadal, Djokovic, Federer, Agassi, Connors y Wilander, y ninguno lo había hecho ni tan rápido ni tan pronto. Alcaraz acaba de cumplir los 21 mientras Nadal lo logró con 22 años y medio y Wilander, con 23 años y medio. Alcaraz ha necesitado menos de dos años, exactamente en 634 días, para dominar todas las superficies mientras Nadal, que también tenía el récord previo, requirió el doble de tiempo, casi cuatro años, 1.336 días.

La posibilidad de repetir

"En cuanto empezó a entrenar en pista rápida tanto su padre como yo teníamos claro que le iría bien. Siempre entrenó en tierra batida, pero su juego, tan agresivo, tan variado, con tantas subidas a la red, es ideal para cemento. Veremos ahora si consigue más US Open o más Roland Garros", aventuraba el entrenador de adolescencia de Alcaraz, Kiko Navarro, ante un futuro brillante.

Ahora Alcaraz, que debe volver a saltar de superficie para intentar mantener el título en Wimbledon y regresar de nuevo a la tierra batida para los Juegos Olímpicos de París, está en disposición de construir una carrera multisuperficie como se han visto pocas. Si sólo hay seis tenistas que hayan ganado en todas las superficies, sólo dos de ellos han repetido, Djokovic y Nadal. El primero ganó tres veces aquí, en París, su punto débil porque enfrente tenía al español, que venció dos veces en Wimbledon, en hierba. ¿Los superará Alcaraz? Quién sabe, pero sus primeros años, de momento, son inmejorables.

Alcaraz, en la final que tantas veces soñó de niño: “Salía corriendo del cole para ver Roland Garros”

Actualizado Domingo, 9 junio 2024 - 01:09

Fue en mayo de 2015 cuando Carlos Alcaraz visitó París por primera vez y se estrenó en Roland Garros. Tenía 12 años recién cumplidos. Como campeón de un torneo alevín en España, fue invitado al Longines Future Tennis Aces, un Roland Garros sub-13 oficioso, y junto a uno de sus primeros entrenadores, Carlos Santos, vivió la experiencia completa: jugó en unas pistas situadas a los pies de la Torre Eiffel, conoció la Philippe Chatrier y pudo ver la victoria de Novak Djokovic ante Rafa Nadal en unas pantallas gigantes instaladas en el Campo de Marte. Entonces cayó en semifinales ante un rival chino, Xiaofei Wang, que venía de derrotar a Holger Rune y que le desesperó: Alcaraz, raro en él, llegó a discutir con el juez de silla. Entonces ya soñaba con ganar algún día Roland Garros, el Roland Garros de verdad. Este domingo (14,30 horas, Eurosport) en la final ante Alexander Zverev tendrá la primera oportunidad de cumplir ese anhelo.

«Aquella fue la única vez que vine a París antes de debutar ya en el torneo grande [en 2020, cayó en el clasificatorio]. Fue muy bonito: jugar abajo de la Torre Eiffel, vivir la experiencia de un partido internacional... Recuerdo coincidir con Holger, por ejemplo. Guardo muy buenos recuerdos», explica Alcaraz que nunca ha escondido la importancia de Rafa Nadal en su formación y, por lo tanto, la influencia del Grand Slam parisino.

Dan IstiteneMUNDO

«Con este torneo siempre he tenido un feeling especial, está claro. Cuando era pequeño salía corriendo de clase para encender la tele y ver Roland Garros. Coincidía muy bien en horas, ya estaba acabando el curso... Vi muchos partidos. Por supuesto veía siempre los de Rafa y muchos otros», rememora el actual número tres del ranking mundial que, aunque triunfó antes en el US Open y en Wimbledon, ambiciona escribir por fin su nombre en la lista de campeones que decora la Philippe Chatrier. «1925. René Lacoste», se puede leer en las paredes exteriores y la enumeración va avanzando hasta que hay un momento que parece que se ha atascado. «2005. Rafa Nadal», empieza y luego, ya saben, medio estadio pintado con el mismo nombre.

Aquellos partidos en Tarbes

«Su sueño siempre ha sido ganar Roland Garros. Se ha criado viendo a Rafa, en su entorno siempre estábamos con Roland Garros en la boca y, es más, en su club sólo teníamos pistas de tierra batida», recuerda Kiko Navarro, entrenador de adolescencia de Alcaraz junto al propio Campos, quienes guiaron sus pasos antes que lo hiciera su actual técnico, Juan Carlos Ferrero. El ex entrenador del español incide en un detalle curioso. Aunque su juego se adapta a todas las superficies, hasta que tenía 14 o 15 años apenas había entrenado sobre cemento, mucho menos sobre hierba. Entonces en el Club de Campo de El Palmar sólo había tierra batida.

«Teníamos 13 pistas y todas eran de tierra. Luego con su tío abuelo Paco conseguimos convertir una de esas en una pista rápida. Creo que por eso nunca le fue muy bien en Le Petits As», analiza Navarro y nombra el otro torneo francés que encaró Alcaraz durante su formación. Cada enero, en Tarbes, cerca de Pau y de los Pirineos, se disputa una especie de Mundial sub-14 oficioso y el español estuvo dos veces, en 2016 y en 2017. La primera vez sólo ganó un partido y la segunda, tres. «Su formación en tierra le perjudicaba entonces», finaliza el ex técnico de Alcaraz que rememora sus aspiraciones infantiles.

Los dibujos con el trofeo

En un Campeonato de España sub-10 le entrevistaron por primera vez en su vida y reconoció que Roland Garros era su mayor deseo. Luego, dos años más tarde, con más partidos vistos, en otra entrevista añadió Wimbledon a la ecuación. «Sí, sí, en las primeras entrevistas hablaba de Roland Garros», asegura Josefina Cutillas, la psicóloga que ayudó a Alcaraz en sus inicios, de los 8 a los 16 años, con una anécdota: el hoy tenista solía dibujar y se retrataba a sí mismo levantando la Copa de los Mosqueteros. Cutillas guarda algunas de esas pinturas para la historia, aunque aseguran que no verán la luz si el tenista no lo pide expresamente. Quizá nunca haga falta: este domingo mismo puede convertir aquellos dibujos en realidad.

Christophe EnaAP

Enfrente, Zverev, un tenista ante el que ha perdido más partidos (cinco) de los que ha ganado (cuatro), pero que ha sucumbido ante él en los últimos meses. En cuartos de final del último Masters 1000 de Indian Wells, Alcaraz venció por 6-3 y 6-1. Entre las armas del alemán para ganar Roland Garros, su saque agresivo, la potencia con el revés y las ganas de levantar por fin, a los 27 años, un Grand Slam. Entre los argumentos del español, todos los recursos tenísticos que existen, un físico capaz de aguantar cinco sets al máximo y, sobre todo, el sueño de cuando era un niño.