Alcaraz, un campeón sobre hierba de un país sin pistas de hierba: "Me reuní con el encargado de Wimbledon y me dijo que aquí era imposible que aguantase nada"

Alcaraz, un campeón sobre hierba de un país sin pistas de hierba: “Me reuní con el encargado de Wimbledon y me dijo que aquí era imposible que aguantase nada”

En el verano de 2023, justo antes de ganar su primer Wimbledon, Carlos Alcaraz se entrenó en las pistas de atletismo Monte Romero, en el campus de la Universidad de Murcia. ¿Quería mejorar sus sprints sobre el tartán? ¿Quería fortalecer sus golpes lanzando jabalinas? Nada de eso. Alcaraz sólo buscaba pisar hierba natural, correr sobre hierba natural, saltar sobre hierba natural y el campo central del recinto era el lugar más cercano a su casa para hacerlo. Su éxito en Roland Garros en los dos últimos años ha reducido su calendario y su preparación sobre el verde se ha centrado en el ATP 500 de Queen’s, pero aquellas sesiones en Murcia subrayan la rareza: en Wimbledon domina un tenista de un país donde apenas hay pistas de hierba natural.

Si avanza a partir de su debut hoy ante Fabio Fognini (14.30 horas, Movistar) y el próximo 13 de julio Alcaraz logra su tercer título consecutivo, se convertirá en el español más laureado en el Grand Slam inglés y creará una tradición prácticamente de la nada. "La hierba es para las vacas", proclamaba Manolo Santana, campeón en 1966. Y empieza a no ser así. Aunque tampoco parece que se vaya a convertir en la superficie favorita para los españoles.

El milagro de Mallorca

"En España el mantenimiento de las pistas de hierba es especialmente difícil. Se necesita más agua, más cuidados, es un proceso costoso. Para nuestras pistas viene un experto de Wimbledon, que lo supervisa todo", cuenta Benito Pérez Barbadillo, responsable de comunicación del ATP 250 de Mallorca finalizado este sábado -con Tallon Griekspoor campeón-, un oasis de hierba en el desierto de tierra batida y cemento que es España. Gracias al torneo, en el Mallorca Country Club sobreviven las únicas seis pistas de hierba natural que hay en todo el país.

Hace una década el circuito ATP decidió separar una semana más Roland Garros de Wimbledon y eso abrió la opción de crear nuevos torneos. El grupo alemán E|motion, que ya había alquilado el antes llamado Tennis Country Club Santa Ponça para una competición WTA, creyó que era una buena oportunidad y de ahí el milagro de que actualmente haya algo de tenis sobre hierba en España. "Muchos jugadores prefieren quedarse entrenando en Wimbledon, pero los que necesitan ritmo de partidos aprecian mucho poder venir a Mallorca. En Inglaterra la lluvia es impredecible y puede afectar a tu preparación; aquí eso no pasa. El problema es que nos cuesta atraer a empresas españolas. Es nuestro reto. Casi todos los patrocinadores son alemanes o del circuito ATP", expresa Pérez Barbadillo, que ha visto en las distintas ediciones del torneo mallorquín a Novak Djokovic -en dobles-, Daniil Medvedev o Stefanos Tsitsipas.

Dos experimentos fallidos

Antes de que se creara el Mallorca Championships, España había estado muchos años sin una sola pista de hierba natural y varios experimentos habían fracasado. En 1994, por ejemplo, el Real Club de Tenis López-Maeso de Madrid inauguró sus pistas verdes con un evento de veteranos donde estuvieron Björn Borg, Ilie Nastase, Guillermo Vilas, José Luis Clerc o el propio Santana. La idea era atractiva: había una pista de DecoTurf, la superficie dura del US Open, y otra de hierba Wimbledon. Pero el coste superó al beneficio. La construcción costó 10 millones de pesetas, se necesitaron tres intentos para que la hierba se asentase y un par de años más tarde se abandonó la apuesta.

Las pistas del Villanueva Golf.

Las pistas del Villanueva Golf.E.M.

En 2014, otro caso, el Villanueva Golf de El Puerto de Santa María inauguró tres pistas de hierba natural y la propuesta duró todavía menos. El ambiente de Wimbledon que se creó alrededor -sólo se podía jugar de blanco, se vendían fresas...- no logró atraer a los clientes necesarios para asumir el mantenimiento.

Antes que Alcaraz

"Fui a Wimbledon, me reuní con Neil Stubley, el head groundskeeper del Grand Slam, el encargado de la hierba del torneo, y me dijo que en Cádiz no aguantaría el césped, que era muy árido, que era imposible. Hicimos una mezcla distinta del raigrás, el césped inglés, y lo teníamos impecable. Necesitaba su agua, su cóctel, su mantenimiento, pero atraía a mucha gente, especialmente turistas. Por desgracia, la dirección de las instalaciones decidió cerrar las pistas", rememora Oliver Günther, impulsor del proyecto gaditano que incluso planeaba la creación de un torneo Challenger en el lugar. Tanto el Real Club de Tenis López-Maeso de Madrid como el Villanueva Golf se ofrecieron a los tenistas españoles para sus entrenamientos, pero pocos se interesaron.

Antes de Alcaraz, sólo Santana, Conchita Martínez (1994), Nadal (2008 y 2010) y Garbiñe Muguruza (2017) habían vencido en Wimbledon y, de hecho, apenas cinco más habían levantado otros trofeos. En Eastbourne vencieron Andrés Gimeno y Feliciano López -también doble campeón en Queen's-, en Newport celebró Arantxa Sánchez Vicario y en Hertogenbosch, David Ferrer y Roberto Bautista. Nada más. En Wimbledon domina un tenista de un país donde apenas hay pistas de hierba natural. Menuda rareza.

Egoitz Bijueska, fenómeno mundial del skate a los 14 años: "Mis amigos del colegio no saben muy bien qué hago"

Egoitz Bijueska, fenómeno mundial del skate a los 14 años: “Mis amigos del colegio no saben muy bien qué hago”

"¿Te digo la verdad? Nosotros no queríamos que hiciera skate. En la familia nadie había patinado, yo no sé ni cómo se hace. En su colegio había una extraescolar de skate y quiso apuntarse. Durante un par de años hizo natación y skate y nosotros intentamos convencerle para que se dedicara a la natación. Pero no hubo manera", relata Ibon Bijueska, padre de Egoitz Bijueska, el adolescente que está revolucionando el skate.

Con tan sólo 14 años hace unos días ganó en la prueba de la Copa del Mundo de Roma con una puntuación, 94.50 puntos, que le habría valido el oro en los Juegos Olímpicos de París 2024. Su receta: trucos complicadísimos y una soltura que no habría tenido en la piscina. "En natación me aburría un poco. Estaba bien, pero no era lo mismo. En el skate es imposible aburrirte. Aprendes un truco y ya quieres probar el siguiente. Siempre hay algo más difícil que hacer, algo diferente", comenta el joven después de un recibimiento con honores en la sede de Bilbao del Basque Team, que le patrocina.

¿Qué dicen los amigos de la escuela?
No mucho. No saben muy bien qué hago, creo que no son conscientes. Quedamos siempre los viernes y los sábados para no perder el contacto y les explico que he ido al Mundial o a la Copa del Mundo, pero piensan que compito en infantiles. Para mí ya está bien, si no estaría todos los días hablando del skate.

La ESO, a distancia

Bijueska queda con sus amigos un par de días porque desde hace meses estudia la ESO online. En el anterior ciclo olímpico todavía era un niño, no se podía plantear la profesionalización, pero en el Mundial del año pasado, cuando sólo tenía 13, acabó quinto y su familia tenía que tomar una decisión. Los viajes se multiplican, también los patrocinadores y las posibilidades de futuro.

"Era muy difícil salir del colegio, hacer los deberes, entrenar, cenar... El 99% de sus rivales son profesionales, pero Egoitz es un niño que tiene que seguir estudiando. En su colegio nos dieron la opción de hacerlo online y es maravilloso. En los exámenes presenciales de diciembre y mayo ha sacado muy buenas notas", celebra su padre, Ibon, que también explica que su madre, Ana, se ha pedido una excedencia para acompañar al portento por el mundo. A su corta edad, ya ha competido en Dubai, Shanghai o Budapest. Sexto en el ranking mundial, es el único menor de edad en el Top 20, aunque más abajo se encuentran otros competidores con 15, 16 o 17 años. "Eso ayuda mucho, ver que no hay niños como tú", admite Egoitz.

¿Por qué empiezan a competir tan pronto con los mayores?
Porque en el skate no hay categorías. No puedes ir al Mundial sub-algo, siempre vas a la categoría absoluta. Al principio cuesta un poco, pero así te acostumbras rápido. Fui a mi primer Mundial con 12 años y quedé el 23 porque pasé muchos nervios. Me acuerdo que mientras desayunaba estaba temblando. Ahora ya voy más tranquilo.

Tan tranquilo que asombra con sus saltos. En la Copa del Mundo de Roma, Bijueska completó un 900, un giro de dos vueltas y media en el aire mientras se patina una rampa, el truco que Tony Hawk inventó en 1999 para cambiar la historia de su deporte. Desde entonces sólo 11 patinadores lo han repetido, entre ellos el español. "Es muy complicado, sobre todo por la parte psicológica. Si te caes te puedes hacer mucho daño así que sólo intentarlo ya da mucho miedo", reconoce el talento que, pese a ello, quiere probar un 1080, el más difícil todavía. El único que lo ha conseguido en una rampa normal ha sido el brasileño Gui Khury, otro adolescente precoz, de 16 años, pero Bijueska ya sabe lo que es superarle. En la Copa del Mundo de Roma, Khury acabó tercero por detrás del español y del japonés Yuro Nagahara.

"A partir de ahora todas las competiciones serán importantes porque serán clasificatorias para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, que son mi objetivo. Quiero ganar el oro allí. Y luego me imagino yendo a la universidad, estudiar algo relacionado con el deporte, no creo que viva del skate toda la vida", apunta Bijueska en el orden contrario a lo normal, algo a lo que está acostumbrado, siempre del revés haciendo piruetas.

Alcaraz se atrinchera para ganar a Munar y llegar a cuartos de final de Queen's

Alcaraz se atrinchera para ganar a Munar y llegar a cuartos de final de Queen’s

La emboscada pilló desprevenido a Carlos Alcaraz, demasiado temprano, ante un rival inesperado: todo fue una sorpresa. En uno de los mejores momentos de su carrera, Jaume Munar le planteó una complicada batalla y casi le cuesta la eliminación del ATP 500 de Queen’s. Al final, Alcaraz venció por 6-4, 6-7 (7) y 7-5 en tres horas y 23 minutos y este viernes se enfrentará en cuartos de final al vencedor del duelo entre Reilly Opelka y Arthur Rinderknech. Después quién sabe, ya cayeron eliminados favoritos como Taylor Fritz, Alex de Miñaur, Ben Shelton, Francis Tiafoe o Jakub Mensik, y parece que lo peor ha pasado.

Fue un partido extraño, de eso no hay duda. Hubo intercambios geniales entre ambos, desde el fondo, como en tierra batida, y hubo errores raros en momentos decisivos. Con las piernas cansadas de su gesta en la final de Roland Garros ante Jannik Sinner, por la noche Alcaraz recordará las bolas de partido que desaprovechó en el tie-break del segundo set, una de ellas por una doble falta.

Cuando lo haga, eso sí, podrá consolarse con los fallos de su adversario. De hecho, el primer set se decantó por un juego en el que Munar encadenó tres dobles faltas consecutivas y ya no pudo remontar. El partido entero parecía desigualado por ese mal rato, pero el que fuera ahijado de Rafa Nadal supo arreglarlo. Con lucha y su derecha, Munar fue envolviendo a Alcaraz en un nube densa y al actual número dos del mundo le faltaron ideas.

Durante muchos minutos intentó dominar los intercambios, pero se le notaba el cansancio de París. Sus errores en el tie-break, precisamente allí donde nunca erra, fueron el mejor ejemplo. Después, en el tercer set, supo imponer su experiencia, más templado, con más variantes en su juego, para levantarle a Munar un 'break' en contra y presionarle en el momento justo para resolver la pelea sin necesitar otra muerte súbita.

Beatriz Gómez, experta en Ciberdelincuencia condecorada por el Servicio Secreto de EEUU y campeona de España de tiro con arco: "Me ayuda en los momentos de tensión"

Beatriz Gómez, experta en Ciberdelincuencia condecorada por el Servicio Secreto de EEUU y campeona de España de tiro con arco: “Me ayuda en los momentos de tensión”

"La investigación se inició porque en Estados Unidos detectaron que una organización criminal se dedicaba a cometer fraudes entre su país y comercios de España, Grecia, Alemania o Austria a través de un cierto tipo de tarjetas bancarias. Realizaban compras por montantes muy altos en establecimientos cómplices en Europa y, cuando el pago ya había sido preaprobado, retiraban los fondos en Estados Unidos. Por un lado compraban, por el otro sacaban el dinero de esa compra y dejaban un vacío. A principios de 2021 se hicieron 88 registros simultáneos en todo el mundo, se detuvieron a 110 personas... la estafa había llegado a más de 20 millones de euros", recuerda Beatriz Gómez, inspectora jefa en la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional, que por aquel trabajo se convirtió en la primera agente española condecorada por el Servicio Secreto de los Estados Unidos (USSS).

En su casa ahora brilla un diploma con la estrella del USSS, y vaya si brilla, aunque de niña Gómez soñó con otro tipo de diploma. O mejor aún, con una medalla. Antes de ser agente de policía, lo suyo era el tiro con arco y ahora, a los 39 años, vuelve a serlo.

"Estuve en el equipo nacional que se preparaba para ir a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y nos quedamos muy cerca: éramos novenas y se clasificaban ocho", cuenta Gómez, con una historia llena de casualidades. De casualidad, por ejemplo, pasaba por las pistas de atletismo de su ciudad, Guadalajara, cuando un tirador practicaba y se ofreció a enseñarle cómo hacerlo. De casualidad, se presentó a un Campeonato de España absoluto a los 16 años para acabar ganando y recibiendo una beca para entrenar en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Y de casualidad, después de ser siete veces campeona nacional, acabó en la lucha contra la ciberdelincuencia. Pero antes tuvo que sufrir el varapalo olímpico.

"Estuve cinco años volcada en conseguir el billete para aquellos Juegos de Londres y cuando no lo logré me planteé otras cosas. No podía dejar pasar otro ciclo olímpico, me tenía que poner a estudiar, así que empecé Periodismo. Me gustaba leer y escribir y me pareció buena idea", relata.

¿Y cómo acaba una licenciada en periodismo persiguiendo delitos informáticos?
Nunca había tenido vocación por el periodismo, mi vocación era ser policía y al acabar la carrera decidí opositar. Yo veía un coche de policía y notaba mariposillas en el estómago. Mi abuelo había pertenecido al Cuerpo, también mi tío. Empecé en policía judicial y cuando me destinaron a Torrejón de Ardoz, me ofrecieron entrar en el Grupo de Delitos Tecnológicos. Así empecé mi carrera.

El phishing, el rival a batir

Y así abandonó el tiro con arco. Hasta ahora. Después de muchos años de profesión y, de muchas otras cosas, entre ellas la maternidad, Gómez volvió a tirar a finales de 2024 y no lo hizo sólo por placer. Quiere competir, quiere ganar e incluso si puede volver al equipo nacional. Patrocinada por el Grupo Armora, especializado en ciberseguridad, el pasado fin de semana ganó en el Campeonato de España de Campo disputado en Segovia. "Siempre he sido muy exigente conmigo misma y me gusta ganar. Ahora no tengo el ritmo de entrenamiento de hace 20 años, pero sigo con el gusanillo de la competición y he conseguido acabar segunda en dos Grandes Premios. Los Juegos Olímpicos ya quedan lejos, pero la experiencia no me la quita nadie", asegura.

"Creo que el deporte me ha dado unos valores, una manera de enfocar las cosas, una serenidad, una concentración, un equilibrio. Todo eso me ha ayudado en mi profesión, especialmente en los momentos de tensión", analiza quien, además de perseguir delitos, suele ofrecer charlas en institutos, centros sociales o residencias de la tercera edad para concienciar sobre la seguridad en internet.

"Hay estafas por cuantías muy altas, como los llamados fraudes al CEO, pero lo que más daño está haciendo son los phishing en todas sus vertientes. Las llamadas telefónicas fraudulentas, los mensajes al móvil con enlaces, los correos electrónicos engañosos... Se hacen pasar por tu banco o se hacen pasar por un hijo en apuros. Ese tipo de estafas dirigidas al ciudadano son las más habituales", cuenta Gómez, implacable ante un ordenador o con un arco entre manos.

Alcaraz vence en su debut en Queen's y confirma que llega más fresco que nunca a la hierba

Alcaraz vence en su debut en Queen’s y confirma que llega más fresco que nunca a la hierba

El pasado sábado, a su llegada a Londres, Carlos Alcaraz valoraba su ya tradicional escapada a Ibiza entre Roland Garros y Wimbledon. "Este año me lo he tomado con más tranquilidad. Han sido tres días de descanso, más que suficiente, pero solo salí por la noche uno de ellos. Los otros dos, a medianoche estaba en la cama, me hago mayor, el cuerpo ya no me da", comentaba y pocos le creían. A sus 22 años, después de la remontada de todas las remontadas ante Jannik Sinner en París, en uno de sus escasos momentos de diversión... ¿Pronto a la cama? Sonaba inverosímil. Pero visto lo visto en pista seguramente fue cierto.

Si el año pasado la fiesta le llevó a una eliminación temprana en el ATP 500 de Queen’s, el torneo previo al Grand Slam londinense, esta vez parece fresco, concentrado, preparado. Este martes, en su debut, completó un ejercicio de madurez para vencer al australiano Adam Walton por 6-4 y 7-6(4) en una hora y 42 minutos de juego. Quizá no fue tan brillante, pero fue serio.

Hasta la hipotética final de Wimbledon del próximo 13 de julio queda casi un mes, muchos entrenamientos y hasta 12 partidos, pero las sensaciones son notables. Entre sus deberes, los habituales en estas fechas: adaptarse a la velocidad de la bola sobre la hierba y mejorar su confianza en los movimientos. Sus fortalezas son muchas más. Ante Walton, Alcaraz exhibió solidez en el saque, su derecha funcionó como en Roland Garros y, sobre todo, no hubo ni rastro de cansancio. En los dos sets sólo concedió un par de opciones de rotura, al final, y las salvó para llevarse el periodo en el tie-break.

Pese a ser un ‘lucky loser’, un tenista que venía de perder en el torneo clasificatorio, Walton jugó como debía en hierba y no fue un adversario sencillo. Saque y volea, estilo clásico. El rival de Alcaraz debía ser : vence en su debut en Queen's, el segundo español en el ranking ATP, pero una indisposición de última hora le obligó a ceder su plaza. En la próxima ronda el español se enfrentará al vencedor del duelo entre Jordan Thompson y Jaume Munar.

El mensaje desesperado de Rafa Guijosa, ex jugador del Barça, ahora seleccionador de Irán: "A ver si me sacan de aquí"

El mensaje desesperado de Rafa Guijosa, ex jugador del Barça, ahora seleccionador de Irán: “A ver si me sacan de aquí”

La experiencia estaba siendo positiva. Rafa Guijosa, ex del Barça del Dream Team, mejor jugador del mundo en 1999, mostraba en sus redes sociales cómo disfrutaba del turismo en Irán, el país que el pasado septiembre le contrató como seleccionador. Visitaba Persépolis, por ejemplo, la que fuera capital del imperio Persa. Pero hace unos días todo se torció.

La escalada bélica entre Irán e Israel obligó a cientos de miles de habitantes de Teherán a huir de la ciudad y Guijosa se descubrió encallado en su residencia, detrás los monumentales atascos formados. Este martes lanzó un mensaje de socorro. A través del correo electrónico escribió a sus amigos en busca de ayuda.

"Estoy en una situación muy complicada. No tengo buena comunicación, ni Whatsapp ni redes sociales y la desinformación es total. Nadie sabe qué va a pasar. La única forma de salir es por carretera vía Turquía (1.300 km) pero me dicen que ahora es muy peligroso. Ir a Dubai o Qatar por barco es un suicidio... Necesito que se sepa de mi situación, simplemente que me ayudes comentando a todo el que puedas mi situación, a ver si en cuanto se pueda me sacan de aquí a través de la embajada, la Federación de Irán, Turquía, Española, IHF, Barca... lo que sea", escribió Guijosa desde un punto inconcreto del país asiático. La Embajada de España en Teherán ha contactado con él y también la Agencia EFE.

"Estoy en contacto con la Embajada a diario y también con la Federación Iraní, la Española y la Internacional (IHF). Están en contacto todos conmigo, pero en estos momentos hay que estar tranquilos", comentó por correo electrónico a la agencia y añadió que en Teherán "la gente sale a la loco, es un caos" por lo que prefiere "la prudencia y estar tranquilo en un sitio seguro, ya se calmará todo".

Guijosa ya fue seleccionador de Irán entre 2012 y 2014 y consiguió la única medalla del país, un bronce en el Campeonato Asiático, pero luego un cambio de normativa interna le impidió estar en su debut en un Mundial, en 2015. Después estuvo varias temporadas dirigiendo al Ademar de León en Asobal y volvió a las experiencias exóticas como seleccionador de Ruanda. En Irán contaba con un sólo jugador que competía en el extranjero, el central Pouya Norouzinejad, del VfL Eintracht Hagen alemán y el resto lo hacían en la liga doméstica.

Como jugador, Guijosa fue campeón de Europa con el Barcelona en cinco ocasiones consecutivas (del 1996 al 2000) y formó parte de la primera época dorada de la selección. En dos Juegos Olímpicos consecutivos, Atlanta 1996 y Sidney 2000, se hizo con el bronce. De hecho recientemente fue nominado para entrar al Hall of Fame de la Federación Internacional de Balonmano (IHF).

Andreu Blanes, el atleta que se quedó sin Juegos por una carrera mal medida y triunfa en la montaña: "Cuatro años se fueron al garete"

Andreu Blanes, el atleta que se quedó sin Juegos por una carrera mal medida y triunfa en la montaña: “Cuatro años se fueron al garete”

Andreu Blanes tenía un sueño: correr en unos Juegos Olímpicos. Menuda sorpresa. Es el sueño de todo atleta, de todo deportista, incluso de todo aficionado al deporte. Pero él estaba muy cerca de conseguirlo. El año pasado a estas alturas sólo necesitaba un puñado de puntos o una mejor marca para clasificarse para los 3.000 metros obstáculos de París 2024 y por eso se fue al meeting de Braga, en Portugal. Necesitaba una buena actuación, arañar unas décimas al reloj. Pero allí descubrió que la salida de la carrera no estaba donde tocaba, que estaba 20 metros detrás. Un error absurdo. Avisó a la organización, puso el grito en el cielo y nada, ni caso. La prueba empezó como si nada y él se retiró sabiendo que aquello no valdría para los Juegos.

«Fue un espectáculo. Cuatro años de esfuerzo que se fueron al garete. Luego sólo me quedaba el Campeonato de España de la semana siguiente y, sin descanso, allí pegué un petardazo increíble. Un desastre. No puedo decir que me quedé sin Juegos Olímpicos por eso, pero iba a Braga a conseguir el pase», recuerda Blanes, gran ejemplo de que no hay mal que por bien no venga.

Porque la decepción olímpica le llevó a alejarse de la pista para correr en la montaña y hace unos días...¡boom! Acabó segundo en la vasca Zegama-Aizkorri, la maratón de montaña más importante del mundo, después de liderar la prueba durante horas. Su llegada a meta, con toda la cara ensangrentada, quedará como un icono de la prueba por décadas.

¿Qué le ocurrió en la cara?
¿Puedes creer que no me di cuenta hasta la meta? En la última bajada iba muy cansado, me tropecé y, como ya no me quedaban reflejos, me fui de boca. Me dolían las costillas y yo sólo pensaba en eso porque me molestaba al respirar. Pero cuando llegué al pueblo, donde había más público, empecé a ver que pasaba algo. La gente me miraba y decía: «¡Hostia!». Alucinaban. En realidad no fue nada eh, una herida un poco fea.

El vía crucis por la vacuna

Blanes creció en Onil, en Alicante, y desde pequeño entrenó en el club de atletismo del pueblo junto a otros referentes en España como el combinero Jorge Ureña o el saltador Eusebio Cáceres. Su pasión era la orientación, donde destacó, pero la orientación no da para vivir y por eso se centró en los 3.000 metros obstáculos. Antes de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 apostó los ahorros familiares en la preparación sin llegar a clasificarse. Antes de París 2024, ya patrocinado por Hoka, su actual marca, lo volvió a intentar nuevamente sin éxito. A sus 33 años, para Los Ángeles 2028 ni tan siquiera lo probara.

«Lo he dado todo por el reto olímpico, me he dejado la vida en ello y no ha podido ser. Mi camino en la pista ha acabado. Ahora quiero ver qué puedo hacer en el trail», proclama Blanes, quien también debutó el diciembre pasado en un maratón de asfalto con un excelente resultado -2:09:18, entre los 25 mejores españoles de la historia-, y guarda otro lamento en su historial. Antes del incidente en Braga vivió un parón de casi un año por culpa de los efectos secundarios de la vacuna contra el covid.

En enero de 2022 se puso la tercera dosis y se apagó. Hasta agosto no pudo volver a correr. «Fue muy raro, todavía no se saben las causas, ni se están investigando. Se me inflamaron los ganglios, no sé. El caso es que no podía correr rápido, me ahogaba. Fui al médico, me derivaron al internista o al cardiólogo y nadie sabía darme una explicación, ya no te digo un remedio. Me daba una rabia... Me puse a buscar por mi cuenta y di con un estudio que decía que los antisépticos podían ayudar contra los efectos de la vacuna. Como son medicamentos seguros, que no dan positivo por dopaje, lo probé y funcionó. No sé si fue casualidad, pero me empecé a encontrar mucho mejor», cuenta Blanes que ya en esa primera crisis hizo una primera incursión en la montaña.

Por sorpresa ganó la suiza Sierre-Zinal, otra importante prueba, después de adelantar a toda prisa a Kilian Jornet en una imagen viral. Fue la primera señal de que lo suyo estaba en el monte, entre subidas y bajadas. La segunda llegó hace unos días en la Zegama-Aizkorri. Y a ésta sí le ha hecho caso.

¿Y ahora qué, Alcaraz? Tres días en Ibiza y vuelta al trabajo en Londres: "Que se divierta, pero que recuerde que es tenista"

¿Y ahora qué, Alcaraz? Tres días en Ibiza y vuelta al trabajo en Londres: “Que se divierta, pero que recuerde que es tenista”

Una gesta como la remontada ante Jannik Sinner en la reciente final de Roland Garros debería suponer para Carlos Alcaraz unas semanas de vacaciones, quizá un mes, incluso dos meses, pero nada más lejos de la realidad. Ahora goza de cierto tiempo libre, sí, está disfrutando de la noche de Ibiza, sí, pero el viernes, sólo cinco días después de levantar su quinto Grand Slam, ya volverá a trabajar. Fiesta escasa; el calendario no da para más.

Antes del fin de semana se instalará en Londres y a principios de la semana próxima, el martes o el miércoles, debutará en el ATP 500 de Queen's, donde será difícil exigirle. Dos años atrás se proclamó campeón y continuó su racha exitosa hasta su primer Wimbledon. El año pasado cayó en segunda ronda ante Jack Draper e igualmente triunfó con su segundo Wimbledon. ¿Qué pasará esta vez? Seguramente es el torneo más incierto de Alcaraz, siempre lo es, pues será el tercer año de esa transición: del reservado del club Ushuaia a las pistas de hierba del oeste de Londres.

La fiesta en Ibiza

«Ahora ya está desconectando. Le dije que se divirtiera, porque se lo merecía, pero que recordara que es tenista. Lo conocemos, estos días estará bien y volverá fresco y dispuesto. Lo importante no es tanto hacer fiesta como desconectar, dejar de pensar en tenis y pasar tiempo con sus amigos como cualquier joven de 22 años. Volverá a trabajar con entusiasmo», proclamaba Juan Carlos Ferrero, que otras veces discutió la ya típica escapada ibicenca de su pupilo.

Como se puede ver en el documental de Netflix A mi manera, el primer año, en 2023, cuando Alcaraz se marchó a la isla justo al perder en semifinales de Roland Garros ante Novak Djokovic hubo diversidad de opiniones en su equipo. Ahora, después de su histórica victoria ante Sinner y con los recientes precedentes en Wimbledon, es imposible negar a Alcaraz la conveniencia de esas minivacaciones. «Para mí Ibiza, no te voy a engañar, es fiesta y salir. Voy allí básicamente a reventarme, no sé si está bien decirlo de esa manera, pero sí, a salir. Cuando tengo algo así lo aprovecho al máximo», reconocía Alcaraz en ese documental de tres capítulos. Que lo aproveche.

La vida en Londres

Después en Londres ya volverá a su rutina de entrenamientos y entretenimiento en el Royal Wimbledon Golf Club. En Londres, en realidad, sus días suelen ser más relajados que en París. En la capital francesa duerme en un hotel del centro, el Villa Marquis que está pegado al puente del Alma, y cena en restaurantes selectos como el Siena, donde celebró su título con comida italiana, champán Laurent-Perrier y bengalas. En la capital británica, en cambio, reserva durante un mes una casa en los alrededores del All England Club y, sin ocio alrededor -el centro queda a una hora en coche-, se dedica a mejorar su hándicap.

En esos días su residencia suele servir tanto para su equipo como para su familia y por eso esta edición hará un pequeño cambio. En 2023 y 2024 alquiló una casa no muy grande de dos plantas con un pequeño jardín y una canasta de baloncesto y este 2025 cambiará por una casa de mayor tamaño. Los precios en la zona las semanas de Wimbledon son altos -entre 1.800 euros y 17.500 euros por semana, según 'Tennis London-, pero el dos veces campeón merece más espacio.

El final de temporada

Su objetivo será levantar su tercer Wimbledon consecutivo, un hito que multiplicaría su leyenda. Sólo dos jugadores ganaron más de una vez el llamado Channel Slam, la combinación de Roland Garros y Wimbledon, y sólo uno lo hizo dos años seguidos. Rafa Nadal lo logró en 2008 y 2010, pero Bjorn Borg lo consiguió en 1978, 1979 y 1980. Eso sí, poco después se retiró con sólo 26 años, un desenlace del que Alcaraz debe huir. Por eso la importancia de sus salidas y posiblemente de una mejor programación de su agenda.

Después del verano siempre llegan sus peores meses y su equipo ya trabaja para que esta vez eso no ocurre. Su angustia en la última gira estadounidense de cemento, con una raqueta rota en el Masters 1000 de Cincinnati y un tropiezo temprano en el US Open, fue una señal. Pase lo que pase en Wimbledon, a Alcaraz le esperan esta vez más días de descanso y desconexión -ayuda que no haya Juegos Olímpicos-. Con esa estrategia quizá pueda plantearse uno de los retos más difíciles que le quedan: recuperar el número uno del ranking antes de que termine la temporada.

Ferrero y el gesto de Alcaraz cuando la victoria era imposible: "Me hizo así con la raqueta, sé que confiaba de verdad"

Ferrero y el gesto de Alcaraz cuando la victoria era imposible: “Me hizo así con la raqueta, sé que confiaba de verdad”

Carlos Alcaraz todavía era menor de edad cuando empezó a inventar remontadas imposibles por las pistas de tenis del mundo. «Ha nacido para jugar en estas situaciones. Es una de las cosas en las que me asombra desde niño. Cuando era júnior o cuando jugaba en los torneos Challengers ya lo hacía. Siempre iba a por ello, siempre creía que podía ganar», recuerda su entrenador, Juan Carlos Ferrero, y en la memoria, por ejemplo, aquella tarde de 2020 en el Challenger de la Academia Sánchez-Casal de Barcelona, en la que le levantó una final perdida al bosnio Damir Dzumhur, curiosamente su rival este año en tercera ronda de Roland Garros.

Anteayer, ante Jannik Sinner, en una de las mejores finales de la historia, su remontada fue antológica -«la mejor que le he visto», aceptaba Ferrero-, pero ambos protagonistas ya habían vivido algo parecido. El trauma del italiano nació hace ya un tiempo. Fue en cuartos del US Open 2022, cuando también tuvo una bola de partido y también la desaprovechó para acabar derrotado.

En la rueda de prensa posterior al partido, Sinner apareció -que ya es mucho- con un hilito de voz para empezar a curarse de lo ocurrido. Su mantra era «it is what it is», es decir, «es lo que hay»; la vida continúa. «Mi padre no ha podido venir a verme porque trabajaba [es el guardia del Rifugio Fondovalle en los Alpes italianos]. De hecho no sé si habrá podido ver el partido por la tele. Soy una persona normal, que acierta y que falla, e intentaré sacar lo positivo que se pueda de lo que ha pasado», comentaba el número uno del ranking mundial que, pese a ello, seguirá siéndolo.

«Jannik tiene que estar orgulloso»

Su ventaja en la lista se alarga más allá de los 2.000 puntos y hasta el US Open es imposible que Alcaraz lo amenace. Antes el español tendría que volver a ganar Wimbledon, al desafío que unirá a ambos de nuevo en apenas tres semanas, a partir del 30 de junio.

«Estoy decepcionado por las tres pelotas de partido del cuarto set, pero no he regalado ninguna. Es duro hablar sobre ello, no me apetece, pero hay que darle a Carlos el mérito que merece», finalizó el italiano, que pese a lo ocurrido estuvo unos minutos en el vestuario hablando con el equipo de Alcaraz.

«Jannik es un gran chico. Nos hemos saludado, le he animado. La situación es dolorosa, pero tiene que estar orgulloso y no pensar en los números. Carlos le ha ganado en los cinco últimos partidos y eso puede ser una motivación o una carga depende de cómo te lo tomes», analizaba Ferrero, que descubría un detalle que nadie vio durante la final. En los momentos más peliagudos, su pupilo, Alcaraz, seguía haciéndole gestos que indicaban que todavía creía, que aún era posible.

Alcaraz, con todo su equipo, tras el segundo título en París.

Alcaraz, con todo su equipo, tras el segundo título en París.AFP

«Me hacía así con la raqueta [levanta el puño], como diciendo sigo intentándolo, no está perdido. Lo conozco mucho y sé que confiaba de verdad, aunque evidentemente era muy difícil. Después de salvar esas tres bolas de partido, ahí sí, se ha convencido al 100% de ir a por el partido y se ha conectado muy bien con el público», repasaba el técnico.

En relación a esta conexión con los espectadores, Ferrero nunca vivió una comunión así en su época como jugador entre el público francés y un español. Antes de Rafa Nadal, desde Santana y Orantes a su propia generación, tuvieron que sufrir cierta inquina o, como mínimo, indiferencia. Los parisinos tenían otros ídolos, más cuando alguno de los suyos, si acaso Yannick Noah, aspiraba al título. Pero ahora todo es distinto. En la dicotomía entre Sinner y Alcaraz, la Philippe Chatrier no tuvo dudas al escoger a su favorito: «¡Carlos, Carlos, Carlos!».

«Lo iba a hacer de todas formas»

«¿Y ahora qué? ¿Le dejarás por fin irse de fiesta?», le preguntaban a Ferrero después de la discusión generada por el documental de Netflix sobre Alcaraz. «Sí, claro, lo iba a hacer de todas formas», asumía. «Conozco bien a Carlos desde hace muchos años e intento hacer que su experiencia alrededor del tenis sea agradable, que esté fresco mentalmente», comentaba Ferrero, que también necesita cierto aire después de la intensidad del torneo.

Este próximo viernes, después de la escapada anual de Alcaraz a Ibiza con sus amigos más cercanos, la mayoría de su equipo se instalará en una casa en Londres cerca del All England Club para encarar Queen's y Wimbledon, pero Ferrero no estará desde el inicio. Antes del Grand Slam, Samuel López será quien acompañará al número dos del mundo y luego ya llegará la hora de estar todos juntos en la lucha por el que sería su tercer Wimbledon consecutivo, su sexto Grand Slam.

Todo a su tiempo, aunque está claro que lo que queda es una gran certeza: si tiene que remontar, Alcaraz remontará. Lo hacía de niño, lo hizo anteayer ante Sinner en una final de Roland Garros completamente inolvidable y lo hará todas las veces que haga falta.

“Muchos amigos” y “algún relojito chulo” en la celebración de Alcaraz en París: “Mi prioridad es el disfrute, aunque haya gente que no piense como yo”

Actualizado Lunes, 9 junio 2025 - 12:19

"No sabemos qué pasará en el futuro, qué pasará de aquí a cinco años. Quiero seguir mi camino, hacer las cosas a mi manera y si me equivoco, pues me equivoco. Mi prioridad es el disfrute. Hay gente que no piensa como yo, piensan que es posible. También hay gente que cree que sí lo es. Hay opiniones distintas y lo comprendo, pero las opiniones que importan son la mía y las de mi equipo. Quiero hacerlo de esta manera y en los próximos años quién sabe, quizá cambio mi manera de ver las cosas".

Después de la épica, la reivindicación. Con su segundo título de Roland Garros descansando a su lado, Carlos Alcaraz defendió en rueda de prensa que seguirá como hasta ahora: rascando al tenis todo el tiempo posible para su familia y para sus amigos. Su tribuna de la Philippe Chatrier era un fiel ejemplo de la unión de su entorno. Allí, una docena de colegas de El Palmar junto a sus padres, sus hermanos, su abuela materna, su tío abuelo o sus primos. Era el rincón más ruidoso del recinto durante el partido y también lo fue después del partido.

Una vez certificó su remontada antológica ante Jannik Sinner, Alcaraz se estiró boca arriba en la tierra batida de París y subió rápido a abrazar a los suyos. El primer abrazo fue para su entrenador, Juan Carlos Ferrero, a quien incluso le saltó encima. Luego el resto de miembros de su equipo. Y finalmente todos los amigos y familiares, los muchísimos amigos y familiares.

La comparación con Nadal

De la ceremonia de entrega de trofeos destacaron un par de imágenes inusuales. La primera, el gesto de Alcaraz metiendo la cabeza dentro de la copa, de pura incredulidad. Y la segunda, su foto con el reloj de duración del encuentro, cinco horas y 29 minutos. Fue un gesto reclamado por los fotógrafos para ilustrar un hito histórico. La final de este domingo entre Sinner y Alcaraz fue la segunda más larga de la historia después de la victoria de Novak Djokovic sobre Rafa Nadal en el Open de Australia de 2012. Aquella vez fueron cinco horas y 53 minutos y el serbio se hizo la misma instantánea señalando el tiempo transcurrido.

Lindsey WassonAP

"Que un partido mío se pueda comparar con esas finales son palabras mayores. Recuerdo aquella final o Wimbledon 2008, que fueron momentos que hicieron historia en el tenis y el deporte en general", comentó Alcaraz, que antes de que se lo dijeran ya sabía el dato más curioso de su quinto Grand Slam, que Nadal lo consiguió con la misma edad, 22 años, un mes y tres días. "Durante el partido he pensado un poquito en Rafa. He vivido grandes remontadas suyas, su espíritu de lucha, de garra, de no darse por vencido. Como en esa final de Wimbledon".

Después de la rueda de prensa, Alcaraz corrió al restaurante reservado para la fiesta y, ya a primerísima hora de la mañana, a coger un avión para volver a casa. Normalmente en los Grand Slam, el ya cinco veces campeón tiene varios compromisos al día siguiente, la sesión de fotos, las entrevistas con los medios, pero esta vez lo suspendió todo para poder ganar un día más de descanso. El próximo viernes viajará a Queen’s para acostumbrarse a la hierba antes de encarar Wimbledon, pero antes, como ya es tradición, se marchará unos días a Ibiza con unos amigos.

"No me voy a poner el partido, no me apetece estar cinco horas y media sentado en el sofá. Ahora es el momento de disfrutar, de dejarme llevar, de descansar. Tengo la suerte de que han venido muchos familiares, muchos amigos y lo pasaremos bien, nos reiremos", aseguró Alcaraz que esta vez no se hará un tatuaje nuevo -ya lleva una Torre Eiffel en un tobillo-, pero sí podría darse algún capricho: "No quiero dar un disgusto a mi padre, pero me estoy aficionado a los relojes y algún relojito chulo quizá me lo compro".