Los días de Ricky Rubio contra los Boston Sexis o el Panatimankos: "Pasó de parar a Curry a defender a Antonio, que venía de dormir a las niñas"

Los días de Ricky Rubio contra los Boston Sexis o el Panatimankos: “Pasó de parar a Curry a defender a Antonio, que venía de dormir a las niñas”

Ya fue el Barça en la Liga Catalana y pronto vendrán el Real Madrid, el Unicaja o el Baskonia en la Liga Endesa, o el Cholet francés en la Champions League. Ricky Rubio vuelve al baloncesto de élite, a enfrentarse a rivales de élite; tras su parón por salud mental, regresa con el Joventut al lugar que le pertenece. Pero el año pasado jugó a un nivel distinto, muy distinto, exageradamente distinto.

"Lo habíamos visto defender a Curry o Harden y, de repente, estaba ahí defendiendo al Antonio, que había llegado tarde al partido porque le tocaba dormir a las niñas", relata Iaco Rocher, máximo anotador de los Peresala Legends, uno de los equipos de la liga privada municipal 2+1 en la que Rubio participó la temporada pasada. Cada semana jugaban sus amigos de toda la vida, como Josep Heredia, presidente de la Fundación Ricky Rubio, y él quería estar con ellos. No le importó pasar de jugar contra los Boston Celtics a hacerlo contra los Boston Sexis; de los Warriors a los Guarriors; de los Timberwolves a los Tinder Wolves. Ahí estaba, contra los Zaca de Banda, los Tiraos Libres, los Gitanos Mellaos, los Gatitos Rosas o el Panatimankos.

"Ya había venido alguna vez como espectador, porque el equipo de sus amigos, que se llama Una més i prou, juega en la liga desde hace muchos años. Nos sorprendió cuando vino como jugador, pero él solo quería pasárselo bien y no llamar la atención. No venía el Ricky exjugador de la NBA; venía el Ricky amigo de sus amigos", explica Rafa Sora, responsable de la liga 2+1, que ya cuenta con 35 años de historia, pese a no ser de gestión pública.

Las raras reglas del torneo

La competición tiene solera entre los aficionados al baloncesto de Barcelona porque la organización cumple. Se disputa entre semana, por la noche, en pabellones de las afueras -en La Verneda, el Besòs o Trinitat Vella-, pero hay decenas de equipos, premios en metálico y reglas muy adaptadas. Para no perder tiempo se juega sin descanso, con cambios al estilo balonmano, sin prórrogas -el ganador se decide con una tanda de tiros libres- y con canastas de cuatro puntos desde el propio campo.

El año pasado los campeones fueron los Chori Heat, pero el conjunto de Rubio logró su mejor clasificación de siempre: acabó quinto. Se clasificó para los ‘playoff’, ganó en primera ronda a los Panteras, pero cayó después ante los Carnal Steakhouse -un restaurante del Eixample-.

La participación de Rubio fue intermitente. A algunos partidos acudía, a otros no. Y, cuando lo hacía, tampoco quería lucirse lo más mínimo. "Iba andando, pero es normal. En el primer partido se puso a correr, robó tres o cuatro bolas seguidas, se dio cuenta y volvió a andar. Se dedicaba a dar asistencias a sus amigos, pero no siempre acababan en canasta. Quizá se la daba solo a un amigo y el amigo tiraba una piedra", relata Rocher, que ya se había enfrentado a los amigos de Rubio cuando eran pequeños. Porque, en realidad, muchos de los participantes en la liga 2+1 se conocen de las categorías inferiores de los equipos de Cataluña: el Barça, la Penya, el Sant Adrià, el Sant Josep, el Mataró... Algunos llegaron a jugar en Segunda FEB o Tercera FEB; la mayoría lo dejaron por la universidad o el trabajo.

"A veces digo que hacemos una obra social. La liga es para aficionados que aman el baloncesto, pero no pueden jugar en un equipo federado. Es curioso, porque hay algunos que vienen un poco flipados porque han jugado en Primera FEB y Ricky hacía todo lo contrario. Solo podemos hablar maravillas de él", proclama Sora, que, como dirigente de la liga, tuvo que enfrentarse a una minicrisis.

La crisis por la prensa

A mitad de la temporada pasada se viralizó un vídeo de Rubio jugando en la liga -con pantalón largo y sudadera-, lo publicaron todas las televisiones y llegó a haber cámaras en la puerta del pabellón para grabarle de nuevo. ¿Qué pasó? Dejó de aparecer.

"Quería pasar desapercibido a toda costa y estuvo varias semanas sin jugar, hasta que se calmaron las cosas. Lo hablé con los miembros de su equipo y me dijeron que no había problema, que sabían que no era cosa de la liga. De hecho, me dejaron publicar alguna jugada suya en nuestro Instagram para promocionar la competición", cuenta Sora, que ya había visto a otros ex ACB en su liga, como Quique Andreu, Carles Marco o Moussa Diagné, pívot del UCAM Murcia que tiene un primo en un equipo. "Este año no se han apuntado más equipos, no ha habido un efecto Ricky, pero tampoco lo buscábamos. Vino, se lo pasó bien y todos contentos", resume el responsable de la liga 2+1, el refugio de Rubio antes de volver al baloncesto de élite.

El riesgo de respirar en los rocódromos: "Tienen los niveles de contaminación de las autopistas en megaciudades chinas"

El riesgo de respirar en los rocódromos: “Tienen los niveles de contaminación de las autopistas en megaciudades chinas”

Todos hacia arriba, un sueño en vertical. Justo después de la pandemia, España se llenó de aficionados a la escalada, en una moda que aún hoy se mantiene porque lo tiene todo. La apertura de decenas de rocódromos -en los últimos seis años se ha pasado de 152 a los 366 actuales-, referentes como el campeón olímpico Alberto Ginés, los hermanos Pou o Alex Honnold, el empuje del marketing de marcas punteras, innovaciones como el autoasegurador y, sobre todo, unos notables beneficios físicos. Pocos deportes mejoran a la vez la fuerza, la resistencia y la flexibilidad.

Pero la tendencia también tiene su lado oscuro. Con cientos de miles de practicantes en España -hay 300.000 licencias entre montañeros y escaladores-, la escalada indoor esconde un riesgo para la salud aún poco estudiado y menos combatido: la pésima calidad del aire en los rocódromos.

«Los niveles de contaminación que hemos medido se encuentran entre los más altos jamás documentados a nivel mundial. Son comparables a los de las autopistas de varios carriles en megaciudades de China», explica Thilo Hofmann, científico ambiental en la Universidad de Viena y director de un estudio pionero en la materia. Junto a investigadores de su centro y de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), Hofmann recolectó muestras en una decena de rocódromos de Austria, Suiza, Francia y España entre febrero de 2023 y junio de 2024. El análisis reveló que el aire puede ser tóxico. ¿Por qué?

Desde hace décadas se sabe que el magnesio que se utiliza para mejorar el agarre puede ser irritante y, por tanto, peligroso para personas con problemas respiratorios. Pero el nuevo problema viene de otro lugar: de los pies de los escaladores. O, más concretamente, de sus pies de gato. La suela de la mayoría de estas zapatillas se fabrica con caucho y libera micropartículas cada vez que contacta con una presa. Cada ascensión genera polvo, y más polvo, y más polvo. Una exposición esporádica es inocua; una continua, potencialmente problemática.

El estudio de Viena y la EPFL llegó a registrar valores de inhalación de hasta 48 ng/kg/día, lo que en una persona de 70 kilos supone absorber 3,4 microgramos diarios de compuestos químicos del caucho. Anilina, difenilguanidina, benzotiazol y hasta 6PPD: todas ellas toxinas que se acumulan en el organismo de los escaladores más asiduos, los instructores y los trabajadores de los rocódromos.

El ejemplo de los campos de hierba artificial

«Las suelas de las zapatillas de escalada se parecen a los neumáticos de los coches. Tienen aditivos químicos que las hacen más resistentes y duraderas, pero también son tóxicos», expone Anya Sherman, científica ambiental de la Universidad de Viena que, junto a Hofmann, impulsó el estudio publicado en la revista Environmental Science and Technology Air. Hofmann y Sherman compartían afición por la escalada y de una conversación entre ambos surgió la idea de analizar la contaminación ambiental de los rocódromos.

«Empezamos a hablar del residuo negro que queda en las presas por culpa de la abrasión de las suelas. De cómo los escaladores lo retiran para mejorar el agarre y lo lanzan al aire. Y pensamos que había que examinarlo», cuenta Sherman, que al igual que Hofmann reclama más investigaciones sobre el tema.

Hace sólo una década se empezó a estudiar el uso del caucho en superficies como los campos de fútbol de césped artificial o los parques infantiles y los resultados fueron tan evidentes que ya existe legislación en su contra. La Comisión Europea prohibió en 2023 el uso de este material como relleno y en los próximos ocho años deberá sustituirse. Lo mismo podría ocurrir con las suelas de los pies de gato. «La comunidad científica lleva muy poco tiempo prestando atención a los aditivos derivados del caucho y todavía no conocemos todos sus efectos», concluye Hofmann, que espera que en el futuro el aire de los rocódromos sea un aire limpio.

"Se requiere más investigación"

La cadena de rocódromos Sputnik, consultada por EL MUNDO, quiso rebajar el alarmismo creado por el estudio al señalar que se tomaron muestras de pocos recintos y que "las implicaciones del caucho para la salud aún no se han investigado a fondo". "En Sputnik se cumple con la normativa vigente y se garantiza una ventilación superior a lo exigido, gracias a sistemas de climatización en funcionamiento continuo, desestratificadores que favorecen la circulación del aire y una estricta limpieza y sustitución de filtros", comentan desde la empresa que tiene locales en Alcobendas, Las Rozas, Berango, Chamberí y Legazpi.

Tu frecuencia cardiaca vale oro en la deep web: "Los datos bancarios han perdido valor, lo realmente valioso son tus datos de salud"

Tu frecuencia cardiaca vale oro en la deep web: “Los datos bancarios han perdido valor, lo realmente valioso son tus datos de salud”

Los tenistas Jannik Sinner e Iga Swiatek, el piloto Charles Leclerc, la esquiadora Mikaela Shiffrin o la plantilla del Manchester City. Todos creyeron estar utilizando un dispositivo inofensivo cuando en realidad exponían datos muy sensibles. Según una investigación reciente del medio estadounidense Hunterbrook Media, el Gobierno de China habría accedido a la información de la diadema FocusCalm, un wearable de entrenamiento mental que mide las ondas electroencefalográficas de sus usuarios. Con ella en la frente, Sinner y compañía analizaban los picos de estrés o desconcentración de sus entrenamientos; al mismo tiempo, abrían la puerta de sus cerebros a diversas empresas del país asiático. Ninguno de los afectados ha denunciado públicamente el robo, FocusCalm ha negado cualquier injerencia y el escándalo no ha ido a más, pero sirve como señal de alerta mundial. ¿Realmente sabemos qué importancia tienen nuestros datos biomédicos?

Hoy en día se utilizan en todo el mundo 543 millones de unidades de wearables -incluyendo relojes inteligentes, pulseras de actividad y auriculares- que en conjunto generan más de un billón de datos anuales. El ritmo cardíaco, la saturación de oxígeno, la temperatura corporal, la presión arterial, los niveles de glucosa, los patrones de sueño e incluso el grado de estrés son indicadores de salud al alcance de cualquiera. Con una pulsera de apenas 40 o 50 euros se puede acceder a un chequeo completo.

«Los aficionados al deporte lo utilizan para optimizar sus entrenamientos, pero a nivel hospitalario las posibilidades son inmensas. Estos dispositivos ya están sustituyendo a los molestos monitores Holter, por ejemplo, y podrían hacer mucho más. Un wearable con electrocardiógrafo puede saber si el usuario está sufriendo un infarto y, si en el futuro pudiera avisar automáticamente a Emergencias y enviar la geolocalización, salvaría su vida», explica Ricard Martínez, director de la Cátedra de Privacidad y Transformación Digital de la Universitat de València y miembro del grupo de expertos sobre derechos digitales del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. «Estos dispositivos suponen una oportunidad, pero también tienen sus peligros», añade. Tapamos el PIN al sacar dinero en el cajero o arrancamos la etiqueta de una caja de compra online, pero publicamos en abierto los latidos de nuestro corazón. Realmente desconocemos el valor de esos datos.

Un expediente de salud, 250 euros

«Para los data brokers [compañías dedicadas a recopilar información online] y para el mercado negro, hay datos como el DNI, el domicilio o incluso la cuenta bancaria que ya han perdido valor porque están muy expuestos. Los datos de salud, en cambio, son muy valiosos porque están más protegidos», señala Samuel Parra, abogado experto en protección de datos y fundador de la firma ePrivacidad. Un estudio de la empresa de ciberseguridad estadounidense Trustwave reveló que en la deep web los números de una tarjeta bancaria se podían comprar por apenas cinco dólares; un expediente sanitario, en cambio, costaba más de 250 dólares.

«Tendemos a pensar que nuestra frecuencia cardíaca no le interesa a nadie porque con ella no nos pueden robar ni manipular, pero nada más lejos de la realidad. Una aseguradora puede utilizar nuestros datos de salud para aumentarnos la prima, por ejemplo. Con ellos una clínica privada puede detectar que sufrimos una dolencia y ofrecernos publicidad sobre un test concreto o directamente un tratamiento», analiza Parra, que da en el clavo: los datos biomédicos suponen la cuadratura del círculo del control del consumidor.

Si un alto número de empresas, especialmente gigantes como Google o Meta, ya conocían nuestra edad, peso y altura, dónde vivimos, con quién convivimos, dónde trabajamos, cuánto cobramos, cuánto gastamos y cientos de datos personales más, ahora también saben cómo nos encontramos: si hacemos ejercicio, si sufrimos hipertensión, si dormimos mal, si estamos nerviosos... El perfil ya es completo.

«Hace unos años Google compró Fitbit por 2.100 millones y poco después absorbió la fabricación de sus pulseras. No querían su servicio, querían sus datos», recuerda Martínez, que añade su preocupación por el uso de estos dispositivos: «Si vemos un indicador como la tensión arterial de manera descontextualizada podemos pensar que es irrelevante. Pero si lo mezclamos con otros, su valor es altísimo. Realmente vale una pasta. ¿Cuánto pagarían las mutuas privadas por saber exactamente qué personas con altas rentas padecen hipertensión?».

¿Cómo protegerse?

La legislación europea de protección de datos establece medidas concretas para este tipo de información y exige una justificación para almacenarla y tratarla. El problema es que, como siempre, la ley guarda la trampa. Aunque los reguladores son cada vez más exigentes -de ahí la histórica multa de la Comisión Europea a Meta por 200 millones el pasado abril-, la justificación más común sigue siendo el consentimiento. Según un estudio de la Universidad de Dublín publicado este verano en la revista británica Nature, las empresas de wearables exponen documentos larguísimos, con una media de 6.113 palabras, para acceder a todas las funciones de sus aplicaciones, y los usuarios igualmente los aceptan. ¿Alguien los lee? Rara vez.

«Tendríamos que utilizar los wearables con la misma prudencia con la que usamos el coche. Los fabricantes deben ser responsables, pero también los consumidores. Siempre habrá imprudentes, pero la mayoría tenemos que ser conscientes del peligro», concluye Martínez, que apunta incluso a un estudio previo de las opciones del mercado. El mismo análisis de la Universidad de Dublín detectó una gran diferencia de riesgo de exposición entre algunas compañías chinas y la mayoría de las europeas. Quizá nadie haya robado los datos de salud de Sinner, Swiatek, Leclerc, Shiffrin o los jugadores del Manchester City, pero igualmente deberíamos procurar proteger los nuestros.

Isabel Sánchez-Arán, la española que desciende a 96 metros de profundidad: "Si no bajo más es porque me duelen los oídos"

Isabel Sánchez-Arán, la española que desciende a 96 metros de profundidad: “Si no bajo más es porque me duelen los oídos”

Cierren los ojos cuando acaben de leer esto. Imagínense en las profundidades del mar. En la más completa soledad, sin nadie alrededor ni artilugios como ayuda. Con toneladas de agua encima. ¿Seguirían bajando? Isabel Sánchez-Arán lo hace. Más abajo, más abajo, cada vez más abajo. En el pasado Mundial de apnea llegó hasta los 96 metros para colgarse dos bronces: uno en la modalidad de inmersión libre, donde se desciende sin aletas tirando de un cabo guía, y otro en la de peso constante, donde se usan aletas.

A sus 40 años es la plusmarquista española en varias categorías. Por ejemplo, puede dar casi cinco largos en una piscina olímpica —230 metros— sin salir a respirar. Y eso que, no hace tanto, era una profesora de instituto que pasaba los veranos en el desierto de Tabernas, en Almería. Unas vacaciones lo cambiaron todo.

¿Puede explicar lo que siente allí abajo?
Es difícil. Estoy en un estado absoluto de concentración, como en una meditación, muy presente en lo que estoy haciendo. La apnea es como cualquier otro deporte en el que no tienes margen de fallo, en el que dependes de un único intento. Es algo casi místico. Pero, al mismo tiempo, soy consciente del peligro. A 90 metros hay unos 10 bares de presión, cuatro veces la presión con la que se inflan las ruedas del coche. El cuerpo está al límite.
¿De qué depende bajar más o menos?
De muchas cosas, pero la más importante es la compensación de los oídos. Si no bajo más no es porque me ahogue, sino porque me duelen demasiado los oídos. Cuando te sumerges, el aire del interior de los oídos se comprime, se produce un efecto vacío: el tímpano se mete hacia dentro y duele mucho. Para compensar, debemos añadir aire utilizando todo el sistema orofaríngeo: la garganta, las amígdalas, la lengua. Es muy técnico. Y necesitas una relajación total. Si te pasa algo, no te va a salir.
¿Qué quiere decir?
Que en la apnea es imposible hacerlo bien si no estás bien. Puedes engañar a los demás, hacerles creer que estás perfectamente, pero a ti mismo no te puedes engañar. Si hay algo que te inquieta, si no estás alineada contigo misma, tu cuerpo no te va a dejar bajar.

Entonces, ¿no pasa miedo?
El miedo es completamente natural, es un mecanismo de defensa, pero debes tenerlo trabajado. Entreno para estar tranquila cada vez más abajo, para ampliar mi zona de confort. Pero es normal sentirlo, especialmente en la subida, cuando ya te empiezan a entrar ganas de respirar. Simplemente hay que integrarlo y no darle importancia. El miedo es un monstruo que crece si lo alimentas.
¿Hasta qué punto es peligroso?
Hay mucho riesgo, pero poco peligro, porque los protocolos de seguridad son muy estrictos. Hay situaciones difíciles en la descompresión, pero no es lo habitual. Tristemente, la gente relaciona la apnea con cosas extremas que se ven en YouTube, pero no son representativas. Me encanta la profundidad, pero no quiero jugarme la vida.

¿Cuál es el límite humano?
No lo sabemos. La apnea está muy relacionada con la ciencia. Antes se pensaba que el ser humano no podía bajar más de 30 metros; luego se amplió ese límite a 50; ahora estamos más allá de los 100 metros. Gracias a la apnea se han descubierto fenómenos como el reflejo de inmersión o la migración de la sangre. Seguimos bajando a profundidades donde nunca ha estado el ser humano.
¿Cómo empezó en la apnea?
De casualidad. Siempre me atrajo el mar. Me crié en Elche, aunque mi familia es de Almería, del desierto de Tabernas, y pasaba allí todas las vacaciones. Estudié Magisterio, era profesora de idiomas, pero en un viaje con unos amigos hice un bautizo de buceo y me encantó. Fue una experiencia orgásmica. Me hice instructora, luego probé la apnea y, al final, me acabé liando la manta a la cabeza: dejé el trabajo y me centré en competir.
¿Y ahora puede vivir de ello?
Estuve mucho tiempo peleando y la cosa funciona desde hace tres años. Combino la competición de alto nivel, el apoyo de mis patrocinadores y las clases como instructora en mi club, el club Apnea La Caretta, de L'Estartit, en la Costa Brava, que es también donde entreno. La apnea es un deporte minoritario, pero es lo que me apasiona.
Los secretos sobre Putin que reveló Strava o cómo sus guardaespaldas corrían alrededor de una mansión que no era suya

Los secretos sobre Putin que reveló Strava o cómo sus guardaespaldas corrían alrededor de una mansión que no era suya

Una mañana, después de un turno nocturno, Martin salió de su trabajo en la ciudad sueca de Solna, se subió a su bicicleta, encendió su reloj de última generación, pedaleó hasta su casa en Estocolmo y, al llegar, publicó su ruta en la popular aplicación Strava. Acababa de mostrar a sus amigos y conocidos que seguía en forma: sus ritmos eran realmente rápidos. También acababa de desvelar al mundo entero dónde se encontraba la oficina secreta del Servicio de Seguridad de su país.

Según reveló en julio pasado el periódico sueco Dagens Nyheter, hasta siete escoltas del primer ministro Ulf Kristersson -entre ellos Martin, de nombre ficticio- publicaban diariamente su actividad geolocalizada en Strava: más de 1.400 entrenamientos que permitían a cualquiera conocer la dirección exacta del domicilio del político, detalles concretos de sus viajes a lugares tan sensibles como la frontera de Ucrania con Polonia, Israel o la base militar en Malí, e incluso recorrer los pasillos secretos del Palacio de Drottningholm, la residencia permanente del Rey y la Reina de Suecia.

Pocas cosas ilustran mejor la escasa concienciación sobre el peligro de los relojes y pulseras inteligentes que la exposición continua de la ubicación de guardaespaldas, militares y policías a través de Strava. Desde que en 2018 un tuitero descubriera la estructura de bases militares de Estados Unidos en Siria y Afganistán gracias al mapa de calor de la aplicación, se han sucedido numerosos escándalos similares. El año pasado, el periódico francés Le Monde reveló los llamados StravaLeaks, con los que demostró que líderes como Emmanuel Macron, Donald Trump o Vladímir Putin habían estado en riesgo por culpa de los wearables de sus escoltas.

El presidente ruso, de hecho, siempre ha negado poseer un suntuoso palacio a orillas del mar Negro cuya existencia destapó en 2021 el activista fallecido Alexéi Navalni, pero Le Monde pudo confirmar que pasa allí largas temporadas gracias a los entrenamientos de sus guardaespaldas. El periódico galo también acreditó que dispone de una lujosa casa de campo en la república rusa de Carelia, en la frontera con Finlandia, además de otros muchos detalles de su vida privada.

La propia Strava, consciente del riesgo, ha tratado de reforzar su política de privacidad. En los últimos años ha introducido herramientas para ocultar el punto exacto de inicio y final de las rutas, ha permitido limitar la visibilidad de los entrenamientos a grupos cerrados e incluso ha lanzado guías específicas para cuerpos de seguridad y fuerzas armadas. Aun así, algunos servicios secretos como el estadounidense han optado por la vía más drástica: prohibir directamente a sus empleados el uso de wearables en servicio o en instalaciones sensibles.

Los expertos consultados coinciden en que, aunque estas medidas ayudarán, llegan tarde y que, siendo masivo el uso de relojes y pulseras, la única solución posible para mejorar su seguridad es la sensibilización de quienes los utilizan.

Alcaraz discute con el árbitro, hace desaparecer a Fritz y suma en Tokio su octavo título de la temporada

Alcaraz discute con el árbitro, hace desaparecer a Fritz y suma en Tokio su octavo título de la temporada

¡Abajo la modestia! Carlos Alcaraz ha descubierto la perfección. Ocho títulos en ocho meses lo avalan; él mismo lo reconoce. Su tenis brilla tanto que sólo cabe preguntarse si, a sus 22 años, puede superarse. Quizá sea imposible. Ya es su mejor temporada, ¿Será 2025 la temporada de su vida? La Historia apenas le ofrece espejos —el Federer de 2006, el Nadal de 2013, el Djokovic de 2015—, y sólo queda esperar. Es posible que la convierta en inigualable, con un Masters 1000 -no estará en Shanghai, sí en París-, las ATP Finals y la Copa Davis todavía en juego.

De momento, la única certeza es que sólo tiene un rival: Jannik Sinner. El resto sigue a una distancia exagerada. Si Taylor Fritz le había derrotado hace unos días en el ambiente distendido de la Laver Cup —un torneo de exhibición con ínfulas—, este martes el número uno del mundo lo arrolló en la final del ATP 500 de Tokio. El marcador, un doble 6-4 en una hora y 32 minutos, es hasta benévolo: el español fue superior.

Con el reciente tropiezo en mente, Alcaraz apareció en la pista central del Ariake Tennis más tenso que de costumbre. Si en otras ocasiones eligió otras armas, esta vez su revés fue el golpe que más daño le hizo a Fritz, aunque le costó adelantarse. Una bola de break. Y otra. Y otra. El español desaprovechó hasta cinco —algunas con todo a su favor— antes de lograr su primera rotura, en una progresión que le tocó el ánimo.

"No has jugado al tenis"

En ese primer set, antes de sentenciar, llegó incluso a tener una extraña discusión con el juez de silla, el irlandés Fergus Murphy. Algo inhabitual en él. Antes de un servicio recibió un warning por pérdida de tiempo y, en el siguiente cambio, no dudó en recriminárselo: "¿Tú ves normal que yo acabe un punto largo en la red y luego apenas tenga tiempo para ir a por las pelotas, sin tiempo para descansar? ¿Lo ves normal o no? Ok, no has jugado al tenis en tu vida". Murphy guardó silencio.

El incidente pudo descentrarlo y llevarlo a cometer errores, pero ocurrió todo lo contrario. Poco después elevó su nivel, encarriló el triunfo y se lanzó a por el título. Con Fritz aquejado de unas molestias en el muslo derecho, Alcaraz ya era campeón. Una genialidad aquí, otra allá. El público japonés se deleitaba con su tenis y hasta celebró que en el segundo set un despiste le costara un break y le obligara a prolongar el espectáculo un rato más.

"He disfrutado de cada segundo del torneo, excepto de los minutos en los que estuve tirado en el suelo. Estoy muy contento con el nivel que he mostrado aquí en Tokio pese al problema que sufrí en el primer partido en el tobillo. Me siento en mi mejor momento, sin duda", comentó el español, que al acabar el partido se quitó el vendaje del tobillo en señal de alivio. Después de vencer en Róterdam, Montecarlo, Roma, Roland Garros, Queen's, Cincinnati y el US Open, suma otro título, el octavo del año. Ya es su mejor temporada, ¿Será 2025 la temporada de su vida?

Paula Badosa no volverá a jugar este año: "Seguiré encontrando la manera de volver"

Paula Badosa no volverá a jugar este año: “Seguiré encontrando la manera de volver”

Esta vez fue una rotura en el cuádriceps izquierdo. Antes fueron dolencias en el abdomen, en el cuádriceps derecho y, entre otras muchas cosas, la maldita fractura en la vértebra L4, que ya se ha vuelto crónica. A sus 27 años, en plena madurez tenística, Paula Badosa sigue luchando contra su propio cuerpo. A veces este le da un respiro, como a principios de este año, cuando alcanzó las semifinales del Open de Australia. Pero, la mayoría de las veces, la atormenta. Este martes, tras varias semanas de suplicio, tras retirarse del WTA 1000 de China, la española anunció que no volverá a jugar hasta 2026 para intentar recuperarse de todos sus dolores.

«No importa cuántos obstáculos se crucen en mi camino, les prometo esto: seguiré luchando, seguiré empujando y seguiré encontrando la manera de volver», sentenció en un comunicado en sus redes sociales la actual número 18 del ranking WTA.

Su carrera, una vez más, pende de un hilo. Hace dos años, la espalda ya la dejó en el dique seco durante varios meses, la hizo caer más allá del Top 100 mundial y la obligó a replantearse su futuro. Entre infiltraciones, ella misma se dio un ultimátum: o funcionaban o lo dejaba. Y funcionaron. Pero ahora vuelve a estar en las mismas. Su posición depende de poder estar en el primer Grand Slam del año: si no defiende los puntos obtenidos en Melbourne, saldrá de los puestos de honor del circuito y se verá de nuevo en rondas previas y torneos clasificatorios.

«No podría hacer esto sin las personas que siguen creyendo en mí. Su apoyo me sostiene cuando todo se vuelve pesado y su fe me da valor cuando aparece la duda. No hay un sentimiento más grande que entrar en una cancha de tenis y verlos allí, respaldándome. Esa energía, ese amor... Es algo por lo que nunca podré agradecer lo suficiente», proclamó la jugadora que llegó a ser número dos del mundo en 2022.

La española cierra su temporada con sólo 31 partidos jugados: 18 victorias y 13 derrotas. Después de un inicio espléndido, su retirada por lesión en el Mérida Open fue el preludio de una concatenación de desdichas: también se retiró del WTA 1000 de Miami y en Berlín, cayó en primera ronda de Wimbledon y no pudo disputar la gira estadounidense, incluido el US Open. Tras su regreso con España en las finales de la Billie Jean King Cup, Badosa llegaba con ilusión a la gira asiática del tramo final de temporada pero en Pekín volvió a perder contra su propio cuerpo.

Colas en el Aneto y récord de rescates, el boom del montañismo inunda de aficionados el Pirineo: "Si te gusta la montaña no vas ahí"

Colas en el Aneto y récord de rescates, el boom del montañismo inunda de aficionados el Pirineo: “Si te gusta la montaña no vas ahí”

A unos metros de la cima esperan en fila india aquellos que ansían su momento de gloria, la culminación, una foto para el recuerdo, pero el Himalaya queda a muchísimos kilómetros de distancia. No es el Everest, es el Aneto, o el Pedraforca, o la Pica d’Estats, es decir, una de las montañas emblemáticas de los Pirineos, pero también asombran las colas, cada vez más largas, cada vez más peligrosas. Según los datos de la Guardia Civil y de los Bombers de la Generalitat este 2025 se están batiendo un año más récords de rescates en los picos más conocidos de España y, aunque se repiten las llamadas a la precaución, no se observan soluciones reales.

"Cada verano viene más gente a la montaña, pero ése no es el problema. La montaña es un espacio de libertad, no pertenece a nadie, no creo en restricciones o permisos, pero no se le puede perder el respeto" explica Miquel Sánchez, guarda del refugio de Ventosa i Calvell, en el Pirineo de Lleida y montañero de los que ya estaban cuando no había nadie: "Fui al Everest en 1983 y en 1985 y recuerdo estar solo con mi compañero en el campo base. Ahora todo es muy diferente".

"Aventureros sin conocimiento"

"Antes había montañeros expertos y montañeros menos expertos. Ahora hay algunos que no son montañeros, son aventureros sin conocimiento que se descargan una ruta en el móvil y empiezan a subir, a subir y a subir sin entender los riesgos. El peligro no es que haya gente, es que haya gente que no tiene ni idea", define Sánchez mientras cada día se lamentan nuevos ejemplos de lo que expone.

El pasado domingo 6 de julio, el Grup de Recolzament d’Actuacions Especials (GRAE) de los Bomberos de la Generalitat en el Pirineo leridano tuvo que utilizar hasta cuatro veces su helicóptero en sólo cinco horas. Una monitora que se había desorientado junto a cinco niños, una excursionista con el típico esguince de tobillo, otro senderista lesionado y nuevamente un grupo que se había perdido, esta vez compuesto por cinco adultos. El Grupo de Rescate Especial e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil en Jaca también narra jornadas de ese tipo, como el pasado sábado 27 de junio, con nueve rescates en 11 horas.

No hay un recuento conjunto de incidencias en las distintas comunidades autónomas pirenaicas, pero los datos igualmente espantan. El año pasado el GREIM aragonés batió su récord de rescates al superar los 600 y este curso va camino de los 700. "El 2022 fue la primera vez que superamos los 500 accidentes, pero ya hemos llegado a los 609", explicaba el pasado enero Javier Blanco, coronel jefe de la Guardia Civil en Aragón, que lamentaba los 25 fallecidos en su zona.

El efecto de las redes sociales

Su grupo ha iniciado la campaña Montaña Segura junto al Gobierno de Aragón, Aramón y la Federación Aragonesa de Montañismo, pero las tendencias juegan en su contra. Desde la pandemia se han multiplicado los amantes de la montaña y cada vez hay más perseguidores de retos impulsados por Youtube o Instagram. El pasado otoño, Ines Benazzouz, un youtuber francés con ocho millones de seguidores conocido como Inoxtag, alcanzó la cima del Everest vanagloriándose de que no tenía experiencia alguna en las alturas.

"Ahora hay quien cree que por estar en forma ya está preparado. Piensan que si pueden correr un maratón ya pueden subir al Aneto. Pero eso no es así. Hay que tener nociones de orientación, dominar los movimientos en terreno técnico...", comenta el guardia Sánchez, muy crítico con quienes abarrotan los picos españoles en esta época del año: "Sinceramente es imposible que les guste la montaña. Si te gusta la montaña no vas a hacer cola un domingo de verano. Quien va busca hacerse la foto, busca reconocimiento, busca otra cosa".

Pagar por los rescates... ¿Solución?

"Antes los aficionados a la montaña nos apuntábamos en clubes de montañismo e íbamos poco a poco. Ahora esa progresión no existe. Sé que es muy difícil y que a veces la sociedad va hacia otro lado, pero la única solución es la concienciación", finaliza Sánchez.

Hace unos años, cuando empezaron las colas, desde entidades como el Ayuntamiento de Benasque se habló de una regulación de las ascensiones al Aneto o al Pedraforca, pero nunca se llegó a concretar nada. En realidad un remedio así parece inconcebible en Europa. La única medida posible es cobrar los rescates que sean resultado de una imprudencia, aunque en la práctica también es muy difícil probar esa temeridad ante la Justicia.

Desde el 2009, el Departament de Justícia de la Generalitat pasa la factura a los excursionistas rescatados cuando se considera que ha sido su culpa y con esa máxima sólo ha hecho 11 reclamaciones, muchas de ellas mínimas. En una ocasión, dos aficionados tuvieron que pagar 2.600 euros por haber sido rescatados en el refugio Coma de Vaca sin equipamiento y en plena pandemia. En otra, dos senderistas abonaron 800 euros después de pedir ayuda cerca de Queralbs, en la subida a Núria, y movilizar a siete bomberos. Los estuvieron buscando, no los encontraban y resulta que habían conseguido alcanzar su vehículo y ya estaban en casa.

Kilian, Pogacar o Topuria, el entrenamiento en calor, la nueva moda en el deporte de élite: "Hemos tenido que parar por mareos"

Kilian, Pogacar o Topuria, el entrenamiento en calor, la nueva moda en el deporte de élite: “Hemos tenido que parar por mareos”

Kilian Jornet vuelve a casa después de un entrenamiento intenso y en lugar de meterse en la ducha hace todo lo contrario: se mete en el infierno. En una habitación cerrada, enciende un calefactor, conecta el humidificador, se pone un par de chaquetas y empieza a pedalear en una bicicleta estática. A casi 40 grados, en un par de minutos está sudando la gota gorda. Pero aguanta. Y aguanta. Y aguanta. Y aguanta. Aguanta hasta que al cabo de una hora aproximadamente está deshidratado y, entonces sí, se baja, sale de la habitación, se desviste y bebe litros y litros de agua. Acaba de completar una sesión de entrenamiento en calor o ‘heat training’, la última tendencia en el alto rendimiento.

Tadej Pogacar y la mayoría del pelotón ciclista, numerosos maratonianos y hasta luchadores como Ilia Topuria ya lo aplican. Si años atrás hubo la revolución de entrenar en altitud, donde falta el aire, ahora llega la revolución de entrenar en calor, donde falta el agua.

Sudar más, una bendición

Hay dos grandes beneficios, uno lógico, muy estudiado, y el otro desconocido hasta ahora. El primero no tiene secreto: el entrenamiento en calor sirve para adaptarse al calor. Según varios estudios la temperatura ideal para el deporte está entre los tres y los 10 grados y cuánto más sube el termómetro, peor. El rendimiento puede llegar a caer hasta un 20%, una barbaridad en la élite. Por eso hay que prepararse.

"Desde los años 80 y los estudios de González Alonso los mejores deportistas han trabajado para aclimatarse al calor. Muchos eventos, como el Tour de Francia, los Juegos Olímpicos o los Mundiales de atletismo son entre julio y agosto y ha habido mucha investigación a su alrededor", expone Carles Tur, fisiólogo, responsable de entrenadores del equipo ciclista Q36.5 y preparador de la Federación Española de Vela (RFEV). Antes de los Juegos Olímpicos de Tokio, por ejemplo, las sesiones en la cámara de calor del Centro Especializado de Alto Rendimiento de Santander llevaron a las medallas a Nico Rodríguez o Jordi Xammar en el horno que era la bahía de Enoshima.

La adaptación al calor permite que el deportista sude más y en más zonas del cuerpo -se puede pasar de un 70% a un 90% de la piel- por lo que regula mejor la temperatura interna. Sudar mucho puede ser incómodo para la vida diaria, pero es una bendición en competición; quienes sudan más tardan más en deshidratarse y están menos expuestos a una pájara o un golpe de calor.

El beneficio desconocido: aumenta el oxígeno

Pero el entrenamiento en calor tiene otra virtud que hasta hace pocos años no se conocía. Además de ayudarte a competir en verano, hace que aumente tu oxígeno en sangre. "Cuando rehidratas después de una deshidratación severa aumenta el plasma, se diluye la sangre y el cuerpo tiene la falsa sensación de tener menos capacidad de transporte de oxígeno. Por eso el riñón manda una señal al cerebro para que libere la EPO endógena de manera natural y legal. Y así sube la hemoglobina, aumenta la capacidad de transporte de oxígeno y, por lo tanto, crece la potencia del deportista", detalla Tur que admite que no es fácil que el ciclista o el corredor aplique esas teorías. Porque no vale con salir a correr y mucho menos salir en bicicleta en las horas centrales de un día de estos.

El mono de la marca Core para hacer 'heat training'

El mono de la marca Core para hacer 'heat training'CORE

Para que los beneficios sean reales se necesitan "tres y cinco sesiones semanales de aproximadamente una hora cada una durante cinco semanas" y lo mejor sería hacerlas en un sitio cerrado. "En un entrenamiento en el exterior, aunque estés a 35 grados, el viento puede eliminar hasta el 70% del calor de tu cuerpo. Puede ser útil y generar una adaptación, pero lo ideal es crear esas condiciones de manera artificial", proclama el fisiólogo, que habla de técnicas activas y pasivas.

Los peligros de la técnica

Dentro de las pasivas entraría la sauna o los baños de agua caliente y dentro de las activas las cámaras de calor o los llamados trajes de pintor. En los últimos años, en los Centro de Alto Rendimiento españoles se han instalado cámaras climáticas Thermotron y los equipos ciclistas han inventado sus propios métodos: los ciclistas hacen rodillo dentro de una tienda de campaña con el calefactor a toda marcha o embutidos en unos monos de plástico. Así los técnicos pueden controlar la deshidratación para evitar sustos y empezar de inmediato la rehidratación. La teoría dice que lo ideal es beber un 150% de lo que se ha pérdido, es decir, hasta tres litros de agua con el sodio necesario.

"Nunca hemos lamentado un golpe de calor, aunque en ocasiones hemos tenido que parar por mareos. Cuando hacemos estas sesiones tenemos sensores de temperatura de la piel y temperatura interior, pero es muy importante mirar a la cara al deportista y ver cómo funciona. Existen indicios de problemas, como cuando se corta el sudor. Hay que estar cerca", finaliza Carles Tur, que estos días prepara la Vuelta a España con los ciclistas de su equipo, que estarán listos aunque el termómetro castigue inclemente.

¿Quién es Guillermo del Pino? El héroe del Eurobasket sub-18 ante Francia que renunció a un contrato en España

¿Quién es Guillermo del Pino? El héroe del Eurobasket sub-18 ante Francia que renunció a un contrato en España

Hay una tradición en el baloncesto que a veces genera injusticias. Para designar al mejor jugador de un torneo internacional -el premio de MVP- se pregunta a todos los periodistas presentes en el pabellón, pero nunca se espera a que acabe la final. Para preparar la entrega de trofeos y no incordiar a los cronistas, se les pasa un papelito unos 10 o 15 minutos antes del pitido definitivo, al principio del último cuarto, y éstos eligen a quien consideran. Ya tienen argumentos de sobra: antes se han jugado muchos partidos y muchos minutos de la final. Pero en ocasiones lo que pasa después desfigura el galardón. Este domingo, Guillermo del Pino no fue escogido MVP del Eurobasket sub-18 y la tropelía sólo se entiende si se conoce ese protocolo. Porque lo que hizo el base español en los últimos 30 segundos de la final ante Francia es para darle todos los premios posibles, del partido, del campeonato, del año.

Con la selección perdiendo de seis puntos, Del Pino decidió que celebraría una victoria y eso hizo. Anotó un triple con un paso atrás y un rival justo delante, penetró para encestar una bandeja con un rectificado, metió un tiro libre, falló otro adrede y a falta de sólo tres segundos acertó con el triple que significaba el triunfo. En total, nueve puntos consecutivos. En definitiva, la locura.

FEB

En pleno centro de la pista del Belgrado Arena, todos sus compañeros le abrazaron y le mantearon aunque Ian Platteeuw fuera el escogido como mejor jugador del torneo. Con trofeo o sin, el héroe fue Del Pino y, en consecuencia, el centro de todas las preguntas: ¿Quién es Guillermo del Pino? Es un base de 1,96 metros de 18 años y también muchas más cosas. Por un lado, un resumen de las bondades de la cantera del baloncesto español. Por el otro, un nuevo ejemplo de que algo falla en los clubes del país.

¿Por qué no jugará en España?

Porque Del Pino lleva destacando en categorías inferiores desde niño, de hecho fue elegido MVP del Eurobasket sub-16 de 2023, pero no jugará en Liga Endesa como mínimo hasta dentro de cuatro o cinco años. Quizá no lo haga nunca. Él mismo renunció hace unos meses. De Córdoba y formado en la cantera del Coto Córdoba, llevaba ya temporadas asombrando en el Unicaja de Málaga, incluso debutó con 17 años recién cumplidos en la Champions League, pero se echó atrás cuando llegó el momento de firmar un contrato profesional. En lugar de intentar hacerse un hueco en el equipo que dirige Ibon Navarro, prefirió volver al Coto Córdoba, a la segunda FEB -antigua LEB Plata- y esperar llamadas desde Estados Unidos. Llegaron, claro, y el próximo curso Del Pino formará parte de una de las mejores universidades de la NCAA, Maryland.

«Salir del Unicaja fue una de las cosas más complicadas que he hecho en el baloncesto. Es verdad que tenía una oferta para seguir en dinámica del primer equipo, pero era muy a largo plazo, de cuatro o cinco años, y pensé en mi futuro. Lo que yo quería era irme a Estados Unidos, a la NCAA, entonces no me convenía quedarme en el Unicaja. Si hubiera firmado con el Unicaja no me habría podido ir», reconocía en el podcast Dunkers y, como él, otros.

Pese a la creación de la nueva Liga U para retener talento en España, la mayoría de promesas españolas siguen marchándose a la NCAA llamados por los altos contratos económicos que ofrecen las universidades y por la ausencia de oportunidades en casa. El propio Ian Platteeuw, MVP del Eurobasket sub-18, abandonará el Joventut de Badalona para jugar en la Universidad de Davidson, como también harán Mario Saint-Supery, Rubén Domínguez y tantos otros. España ya tiene un nuevo héroe, pero no tiene premio y lo que es peor su futuro está muy lejos.