Alcaraz desmonta a Auger-Aliassime con un tenis perfecto y se cita en otra final con Sinner

Actualizado Sábado, 15 noviembre 2025 - 22:29

El tenis se acostumbra a la dulce rutina de ver frente a frente a dos hombres geniales en lo suyo, tan distintos, dominadores de su época. Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, en otra final, la sexta del año. Este domingo (18.00 horas, Movistar) será en las ATP Finals, en casa del italiano en todos los sentidos: en Turín y con su público, pero sobre todo en superficie dura y bajo techo. Únicamente esas condiciones hacen favorito a Sinner, porque los precedentes señalan al español como vencedor. Wimbledon creó la sensación de una rivalidad alterna, pero lo cierto es que en Alcaraz se impuso en las otras cuatro citas.

En todo caso será un capítulo más de una historia, su historia, que promete continuar años y más años. En todos los torneos, se celebren donde se celebran, los rivales claudican ante ellos con una impotencia en aumento. Hasta esta temporada ni Alcaraz ni Sinner habían disfrutado de la grandeza que hacía que Nadal, Federer o Djokovic ganasen incluso antes de empezar a jugar. Ahora ya gozan de esa aura.

En semifinales, Álex de Miñaur nada pudo hacer ante Sinner, que lo derrotó por 7-5 y 6-2, y Felix Auger-Aliassime apenas resistió ante Alcaraz antes de caer por 6-2 y 6-4. Si en una cita así, con los ocho mejores del mundo clasificados, nadie puede ni tan siquiera discutir un set, ¿Qué hará el resto? El caso de De Miñaur se puede considerar excepcional porque ha perdido sus 13 duelos con Sinner y la falta de moral es lógica, pero Auger-Aliassime mostró el mismo ánimo.

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Desde el primer juego, el canadiense apareció con la tristeza en los ojos y los brazos decaídos. No es que sea un tenista muy expresivo, todo lo contrario, pero su gestualidad resumía sus escasas probabilidades de éxito. Todas sus opciones pasaban por tener un gran día al servicio y que Alcaraz estuviera fallón y no ocurrió ni una cosa ni la otra. El canadiense empezó tembloroso concediendo demasiadas bolas de break y el número uno se le abalanzó encima. El primer set apenas duró 37 minutos. El partido entero, sólo un poco más, 82 minutos.

La perfección de Alcaraz

Durante la fase de grupos de estas ATP Finals, Alcaraz había dominado a sus rivales, pero siempre le quedaba una adversativa. Vencía, aunque quería afinar su revés. Ganaba y sin embargo se lamentaba su porcentaje de primeros. Este sábado ya no podía hacerse reproches. Su actuación fue perfecta. Todo lo que necesita para derrotar a Sinner salió a relucir. Más allá de su saque -sólo concedió una bola de break- y de la potencia en su derecha, la clave estuvo en su puntería.

Una bola iba a la línea y luego otra y luego otra. En los minutos iniciales Auger-Aliassime pidió una revisión y se quejó varias veces, pero al final se dio cuenta que el Ojo de Halcón funcionaba perfectamente. Su problema era otro. Las estadísticas pueden ser tramposas, pero Alcaraz acabó el primer set con apenas dos errores no forzados. Ante un rival tan preciso nadie puede hacer virguerias, aunque Auger-Aliassime todavía arrastra los problemas con su revés de siempre. Si había tensión en un punto, Alcaraz le tiraba a ese lado y, al final, siempre ocurría lo mismo. El canadiense acabó el partido con muchos más errores -19- que aciertos -15-.

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"Estoy muy feliz por la victoria de hoy", aseveró Alcaraz en italiano justo al acabar ganándose al público local, que apoyó a Auger-Aliassime. "Espero que al menos tres o cuatro personas me animen mañana [por este domingo]", añadió bromista. "Ha sido mi mejor actuación en el torneo. Desde el principio he estado muy concentrado, sin hacer errores, yendo a por ello, apurando la pista al máximo. Punto a punto he ido cogiéndose confianza y me he acabando encontrando muy bien. Estoy orgulloso del nivel que he demostrado para lo que viene", comentó después quien disputará la primera final de las ATP Finals de su carrera.

Por la pista y por las fechas se suponía un torneo difícil para él, pero ya no lo es. Como pasó en otras superficies, como pasó en otros meses de este 2025, como pasó en Roma, Roland Garros, Wimbledon, Cincinnati y el US Open, está a un paso del título y el último escollo es Sinner. Dulce rutina para el tenis.

Sinner ya espera a Alcaraz en la final: vence por decimotercera vez a De Miñaur, su víctima favorita

Actualizado Sábado, 15 noviembre 2025 - 16:34

Este sábado, antes de su semifinal de las ATP Finals, tanto Felix Auger-Aliassime como Carlos Alcaraz pudieron calentar tranquilamente en la pista central del Inalpi Arena. Una rareza, porque jugaban en el último turno. En realidad, un privilegio esperado: todos los presentes sabían que la semifinal anterior, entre Jannik Sinner y Alex De Miñaur, se resolvería rápido. Jugadores, aficionados, periodistas, entrenadores y, por supuesto, organizadores no dudaron al hacer su planning. Si normalmente reservan la pista tres horas para cada partido, esta vez solo bloquearon dos. ¿Para qué más?

Hasta 12 veces habían jugado antes Sinner y De Miñaur, y en las 12 previas el italiano había dominado con autoridad. La decimotercera no fue la excepción. Para alcanzar su tercera final consecutiva de las ATP Finals, Sinner se impuso por 7-5 y 6-2 en apenas una hora y 52 minutos ante su adversario favorito, un tenista cuyo estilo le favorece.

Esta vez De Miñaur intentó algo diferente, pero el resultado fue el mismo. Su estilo defensivo, correoso y conservador es ideal para la voracidad de Sinner. A un lado, un tenista sólido; al otro, un tenista destructivo. En el primer set, De Miñaur empujó al italiano al error y forzó los intercambios todo lo que pudo, pero en cuanto le sobrevino cierto cansancio, todo quedó en manos de Sinner.

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Para ganar, el australiano necesitaba hacer el partido de su vida, estirar cada golpe, buscar ángulos más allá de sus límites; para ganar, el italiano solo tenía que hacer lo suyo. De Miñaur aguantó hasta el 6-5 del primer set y luego cedió con un break. El segundo set fue solo la constatación de la superioridad de uno sobre el otro. Si acaso, destacó la noble actitud de De Miñaur que, pese a estar ya dos breaks abajo, con 4-0 en contra, peleó el partido hasta donde le alcanzaron los golpes.

Pedro Vives, el ayudante de Alcaraz que fue su compañero de generación y un día perdió las ganas: “No sé exactamente qué fue”

Actualizado Viernes, 14 noviembre 2025 - 23:44

En una esquina, Pedro Vives sonríe. En el hall del Inalpi Arena está instalada la pista de entrenamiento y el público aplaude a Carlos Alcaraz, que se prepara para las semifinales de las ATP Finals de esta noche ante Felix Auger-Aliassime (20.30 horas, Movistar), justo antes de recibir el trofeo como número uno del año. Todas las cámaras lo enfocan, hacia él se dirigen las luces, ningún aficionado mira a otro lado, pero, en una esquina, Pedro Vives sonríe. Y quizá eso sea lo más importante de todo.

Vives podría haber dejado el tenis, regalado sus raquetas y repudiado toda una infancia de aprendizaje, y sin embargo aquí está estos días disfrutando como sparring de Alcaraz. Su historia es una de esas que se pierden en las pistas, más allá del Top 10, del Top 100, incluso del Top 300 del ranking ATP. Vives fue compañero de equipo del propio Alcaraz cuando ambos eran niños; fue compañero de entrenamiento de Rafa Nadal cuando era adolescente y hoy es el 463 del mundo, pero a sus 24 años sigue peleando por ser tenista.

Se le ve disfrutar estos días.
Sí, sí, para mí es puro disfrute. Llegué la semana pasada y estuve jugando sets de entrenamiento con De Miñaur, Fritz o Shelton. Aprendí un montón. Me di cuenta de que podía pelearles, no me llevé ninguna paliza, pero la diferencia estaba en la regularidad: ellos aguantaban el ritmo durante más tiempo. Estos días con Carlos no son tan exigentes, sólo peloteamos para que mantenga el feeling, pero me lo paso muy bien igualmente.
¿Cómo será la vuelta a la vida real?
Cuando me llamó la ATP para venir ya sabía que sería sólo un break. En cuanto acaben estas ATP Finals tengo torneos challenger en Egipto y Baréin y así cerraré la temporada. Hasta que llegas al 250 o incluso al 200 del ranking, el tenis es muy duro: tienes que poner casi todo de tu parte. Invertir en viajes, invertir en tu equipo, invertir en ti para tirar adelante. Pero yo quiero seguir apostando.
Entrenando cada día con Alcaraz, ¿se compara?
Si me comparara no sacaría nada bueno, nada positivo. Compararme con alguien como Carlos es muy mala idea. Es un fenómeno de este deporte, a los 22 años ya tiene 22 Grand Slam... Puedo aprender de él, pero compararme sería malísimo.

Ahora entre ambos hay un abismo, pero Alcaraz y Vives compartieron entrenamientos, competiciones y viajes como compañeros del mismo equipo. De Palma de Mallorca, fue fichado por el Real Club de Tenis Barcelona para su equipo júnior al mismo tiempo que el hoy número uno y otras promesas españolas como Dani Rincón, ahora el 206 del ranking mundial.

"Ya nos conocíamos de antes. Carlitos tiene dos años menos que yo, pero nos habíamos visto en los torneos del Rafa Nadal Tour, del Nike Tour... Siempre fue muy bueno, pero a los 15 años pegó un cambio físico muy grande y fue cuando empezó a sobresalir", recuerda Vives, que luego dio un paso más en su carrera al entrar como becado en la Rafa Nadal Academy. A los 16 o 17 años entrenaba a diario con Nadal o Casper Ruud y su trayectoria iba directa a la élite.

La experiencia con Nadal

¿Cómo era entrenar con Nadal?
Era una suerte, era un espectáculo. Obviamente, Rafa tampoco pasaba muchos días en la academia, pero cuando estaba me tocaba entrenar con él. Los primeros días me imponía, pero luego ya me acostumbré. Yo hacía lo que me pedían, estaba súper concentrado.

Tiene en su Instagram una foto de muy niño en brazos del propio Nadal y de Carlos Moyà. ¿Cómo es eso?
Fui con mis padres a ver una eliminatoria de la Copa Davis de 2004 que hubo en Mallorca y no sé cómo consiguieron esa foto. Es bastante surrealista. Luego, un día en la academia, me dijeron de broma que si la repetíamos y Carlos me volvió a coger. Esa segunda foto también es surrealista, la verdad.
Hasta el covid compitió regularmente en challengers y futures y luego encadenó dos años en los que solo contó derrotas. ¿Qué le pasó?
No sé exactamente qué fue. No hubo torneos durante medio año por la pandemia y después me costó mucho volver a las rutinas de entrenar, de viajar, de competir. Perdí la motivación, lo pasé un poco mal. Por suerte después me llegó la oportunidad de irme a estudiar y a jugar a Estados Unidos.
Estuvo cuatro años en la Texas Christian University. ¿Por qué tantos jóvenes se van allí?
Para mí fue difícil, no creas. Ya tenía 20 años, ya sabía lo complicado que era el mundo del tenis y de alguna manera me apartaba de esa progresión de futures, challengers y torneos ATP. Tenía dudas, pero fue una gran experiencia y ahora, ya de vuelta a Mallorca, vuelvo a intentar subir en el circuito. Si volviera atrás me iría incluso antes, a los 18 años. Ahora sé que el tenis tiene más caminos.

Sinner vence, felicita a Alcaraz por el número uno y reclama cambios en la Davis: “Así es difícil que los mejores participen”

Actualizado Viernes, 14 noviembre 2025 - 23:07

Jannik Sinner ya estaba clasificado como primero de su grupo para las semifinales de las ATP Finals, pero el partido aún repartía puntos y el hambre del italiano sigue siendo insaciable. Ante Ben Shelton venció por 6-3 y 7-6(3) con la clara sensación de que, de haberlo necesitado, habría ganado más rápido y con más contundencia.

«¡Bravo!», le gritó a Carlos Alcaraz antes del partido, justo después de la ceremonia de entrega del trofeo de número uno del año, y luego le dedicó unas bonitas palabras: «Si tuviese que elegir a otro jugador para acabar número uno en lugar de mí, siempre le elegiría a él; se lo merece». Sinner también reconoció su sana envidia: «Estoy feliz por él, pero si me preguntas si estoy muy, muy feliz, te mentiría. Ha tenido una temporada increíble: ha ganado dos Grand Slams, ocho torneos. Está jugando a un gran nivel y es competitivo en cualquier superficie».

Para Sinner, el número uno de Alcaraz es una motivación de cara al próximo año, y así lo expresó antes de entrar en una de las polémicas más comentadas estos días en Turín.

Tras conquistar dos Copas Davis consecutivas, Sinner ya anunció hace semanas que no estaría en la cita de la próxima semana en Bolonia, y su compañero Lorenzo Musetti hizo lo propio este jueves. Italia buscará su tercera corona con un equipo igualmente competitivo —Matteo Berrettini, Lorenzo Sonego, Flavio Cobolli, Andrea Vavassori y Simone Bolelli—, pero las ausencias, especialmente la de Musetti, han recibido numerosas críticas en el país.

«Veo más factible que la Copa Davis se juegue cada dos años, porque es difícil que los mejores participen cada temporada», reflexionó Sinner este viernes, en la misma línea que Alcaraz o Zverev. Como ya ocurría antes del cambio de formato, la Davis vuelve a convertirse en una incomodidad para los mejores tenistas, que deben defender a sus países en uno de los momentos más exigentes del año: finales de noviembre, en pleno cierre de temporada.

En este contexto, el debate sobre el calendario vuelve a cobrar fuerza. Los jugadores reclaman una mayor coordinación entre torneos, federaciones y organismos para evitar la saturación de finales de año, cuando el desgaste físico y mental es más evidente. La Davis, símbolo histórico del tenis por equipos, se encuentra así en una encrucijada: mantener su prestigio sin comprometer la salud y la disponibilidad de los mejores. La próxima edición podría ser decisiva para definir si el torneo necesita un nuevo ajuste o una reforma profunda para recuperar la presencia de las grandes estrellas.

Auger-Aliassime será el rival de Alcaraz tras derrotar a un frágil Zverev

Actualizado Viernes, 14 noviembre 2025 - 23:01

Alexander Zverev arrastra un problema de confianza. A sus 28 años sigue siendo un tenista capaz de ganar un Grand Slam: mantiene la derecha, el revés, el servicio, la movilidad e incluso la inteligencia táctica; todavía tiene mucho a su favor, pero está siempre a punto de romperse. Carlos Alcaraz y, especialmente, Jannik Sinner —que le ha derrotado cuatro veces este año— le han robado la esperanza y transita por la pista sin creer que puede. Si le dicen que va a ganar un torneo grande, mira para otro lado. Su juego le mantiene en las grandes citas, pero cuando llegan los momentos decisivos se deshace.

El pasado miércoles ya le ocurrió ante Sinner: tuvo siete opciones de break, pero no se creyó ninguna y cayó en dos sets. Y ayer le pasó lo mismo ante Félix Auger-Aliassime. Disfrutó de oportunidades para la ruptura, en este caso cuatro, y falló en todas para perder por 6-4 y 7-6(4) en dos horas de juego. En los últimos puntos el alemán se desesperaba, gritaba, como ya había hecho en otros tramos del partido: de nada le sirvió.

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En semifinales, así, el rival de Alcaraz será Auger-Aliassime, un adversario complicado. Los precedentes sirven para lo que sirven: el español ganó en los últimos cuatro enfrentamientos, pero el canadiense se impuso antes en los dos únicos partidos disputados en las condiciones actuales, es decir, en pista dura bajo techo. En todo caso, es información no muy útil.

Auger-Aliassime fue un jugador tanto o más delicado que el actual Zverev, y ya no lo es. Esta temporada, el ex pupilo de Toni Nadal ha encontrado la continuidad que le faltó en otros cursos. En el pasado US Open alcanzó las semifinales, donde llegó a arrebatarle un set a Sinner, y también le peleó al italiano la final del pasado Masters 1000 de París. Alcaraz es favorito, pero Auger-Aliassime se presenta con la tranquilidad de quien ya lo ha hecho todo este año, todo en el presente torneo.

De hecho, pase lo que pase, el próximo lunes ascenderá hasta el número cinco del ranking ATP, su mejor posición de siempre, sólo por detrás de los grandes dominadores: el endeble Zverev y Novak Djokovic. Puede ser incluso el nuevo líder de la generación perdida que intenta plantar cara al nuevo Big Two.

La celebración de Alcaraz, los abucheos en Italia y la zancadilla si llega a la final ante Sinner: “Es una desventaja, obviamente”

Actualizado Viernes, 14 noviembre 2025 - 10:25

Turín es ciudad de fútbol. El Inalpi Arena, sede de las ATP Finals, comparte calle con el Estadio Olímpico, la casa del Torino, y en cada partido se pone la alfombra roja a los futbolistas de la Juventus. Este jueves, varios presenciaron cómo Carlos Alcaraz se adueñaba del número uno del ranking ATP hasta final de año, aunque ninguno de ellos saludó al tenista. Lo hizo en su lugar Alessandro Del Piero, héroe de los héroes. Como en tantos lugares de España, el balón enloquece a los locales y esa pasión la han trasladado estos días al tenis. Ante Lorenzo Musetti, Alcaraz se llevó más de un abucheo, algo rarísimo en su carrera. Si llega a la final del domingo y se enfrenta a Jannik Sinner, el ruido se multiplicará.

"Teniendo a jugadores como Lorenzo y Jannik, van a ir de su lado, es normal. Intento estar concentrado, que no me afecte y, de momento, lo he conseguido. Tengo que evadirme para acabar bien el torneo", comentaba el español a pregunta de EL MUNDO, siempre conciliador. De hecho, se despidió de la afición con un nada irónico "¡Grazie!".

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En realidad, nada podía empañar el entusiasmo del mejor tenista del año por ser precisamente eso: el mejor tenista del año. "Está siendo una temporada magnífica. La consistencia siempre ha sido mi punto débil, es algo en lo que he trabajado mucho y este año he demostrado que puedo tenerla", aseguraba quien se notaba liberado de un peso. Lo admitió hace meses y lo volvió a repetir este jueves. Durante la sanción de Sinner, la misión de recuperar el liderato de la lista mundial se le hizo bola y necesitó trabajo psicológico para llegar hasta donde ha llegado.

"Mi comienzo de año no fue el mejor, pero después he encadenado muy buenos meses. Ahora siento que puedo competir aunque no me encuentre bien y eso es una gran mejora. Juego a buen nivel e intento encontrar soluciones pase lo que pase", se felicitaba Alcaraz, dueño de cada vez más récords.

Sus datos en este 2025 parecen indiscutibles; si acaso, como reconocía, para mejorar el curso que viene le queda empezar con otro pie. Lleva 70 victorias por solo ocho derrotas en la temporada, pero es que, si se cuenta solo a partir de abril, su balance es de 55 triunfos en 59 partidos. En todo el año: dos Grand Slam, tres Masters 1000 y tres ATP 500 para cerrar su dominio. Este viernes, a las 14.00 horas, justo antes del intrascendente encuentro entre Sinner y Ben Shelton, Alcaraz levantará el trofeo que le acredita como ATP year-end number 1, un copón que ya pudo tocar en 2022.

Una celebración tímida

Este jueves, después de su encuentro ante Musetti, se concedió un rato extra de charla con su familia y amigos como celebración, pero poco más. Desde que salió de la pista, se centró en su rutina de recuperación, con su bicicleta estática y su masaje, y tras atender a la prensa abandonó el Inalpi Arena, ya a la una de la madrugada, rumbo a su hotel, el céntrico Principi di Piemonte. "No he podido celebrarlo mucho, pero ya habrá tiempo. Tengo que hacer todo lo que esté en mi mano para poder estar fresco en los partidos que quedan", subrayaba quien contará con una desventaja si alcanza la hipotética final.

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La organización ha programado su semifinal del sábado a las 20.30 horas, por lo que se plantará en la lucha por las ATP Finals con menos horas de sueño de las deseadas. La semifinal entre Sinner y Alex de Miñaur, en cambio, será a las 14.00 horas y el vencedor podrá esperar rival desde la misma cama de su hotel. "Es una desventaja, obviamente. Cuanto menos tiempo de recuperación, peor. No es lo mismo irte a la cama a las 11 de la noche que a las dos o las tres de la madrugada. Pero es lo que es y debo adaptarme", asumió Alcaraz, que también entró en el debate vivo en Italia sobre la Copa Davis.

Tanto Sinner como Musetti han renunciado a jugar la semana próxima y eso ha hecho que en el país, vigente campeón y organizador de las Finales a 8, se avive un interrogante que hace tiempo existe en el tenis: ¿qué hacer con la Davis? Pese a su reestructuración, la competición sigue sin atraer a los mejores jugadores y quizá la solución pase por no jugar cada año. A Alcaraz le preguntaron, pero reconoció que él tampoco tiene el remedio: "Para mí es un torneo muy importante porque no juegas para ti, juegas para tu país, y eso es algo totalmente distinto, es un privilegio. Pero estoy de acuerdo en que algo hay que hacer, quizá jugar cada dos o cada tres años para que los jugadores se comprometan más".

Berta Abellán, campeona del mundo, sucesora de Laia Sanz: "Los hombres del trial son muy suyos, o entras en su juego o te quedas fuera"

Berta Abellán, campeona del mundo, sucesora de Laia Sanz: “Los hombres del trial son muy suyos, o entras en su juego o te quedas fuera”

Hace unas semanas, Berta Abellán acabó la celebración de su primer Mundial de trial en una ambulancia. Menudo desfase, ¿no? No. La verdad es que no. "Estoy estudiando para ser técnica de emergencias sanitarias y justo tenía prácticas. Del trial no puedo vivir. Algunos chicos lo consiguen, pero a mí no me llega. Con los patrocinadores voy tirando: pago a los miembros de mi equipo, por ejemplo, pero ya está. Aunque gane un Mundial, no se me puede subir a la cabeza", cuenta a EL MUNDO la segunda campeona española después de Laia Sanz en eso de hacer cabriolas con la moto sin poner nunca un pie en el suelo. Subir piedras, escalar paredes, pegar saltos... en definitiva, avanzar por donde sea dando gas.

Si en categoría masculina la tradición del país guarda nombres como Jordi Tarrés, Albert Cabestany, Marc Colomer, Adam Raga y, por supuesto, Toni Bou -vencedor de toda competición desde 2007-, en categoría femenina ya hay un camino marcado.

¿Cuántas veces le han dicho que es la sucesora de Laia Sanz?
Muchísimas. Por una parte me gusta, porque su palmarés es increíble, pero por otra parte no me gusta. Laia es Laia y yo soy yo. Me ha abierto camino, pero no intento seguir sus pasos. Tengo que hacer lo mío. Cuando empecé me fue muy bien porque entrenábamos juntas y me apretaba mucho. Ahora está más centrada en los coches y coincidimos menos.

"Normalmente el trial se practica en pueblos que tienen monte, pero yo soy de Terrassa y todavía vivo en Terrassa. Mi padre era muy aficionado y quiso que me gustara. Me regaló mi primera moto a los cuatro años. Salíamos los domingos con sus amigos y yo iba detrás. Ni siquiera recuerdo pasármelo muy bien con la moto, pero me gustaba ir con ellos, parar a desayunar, hacerme amiga de sus hijos, seguirnos unos a otros", relata Abellán, de 26 años, que debutó en el Mundial femenino de trial con solo 14 años y, desde los 19, es una de las mejores del campeonato.

Los hombres en el trial

Hasta esta temporada acumulaba seis subcampeonatos consecutivos: cinco por detrás de la británica Emma Bristow y uno tras la propia Laia Sanz. Ahora, por fin, ha vivido su momento. Las retiradas de Bristow y Sanz le abrieron el camino, pero supo imponerse a sus rivales generacionales, como la italiana Sofia Rabino y la checa Denisa Pechackova. "Después de seis subcampeonatos tenía la presión de ganar, está claro. Sentía que todo el mundo lo esperaba. Ahora siento esa liberación", reconoce quien siempre entrena con hombres, aunque ha conseguido acompañarse de una mochilera: la ex piloto Alba Villegas.

El motor sigue siendo un mundo muy masculino.
Es complicado. Los del trial son hombres muy hombres, muy suyos, y o entras en su juego o te quedas fuera. Al final me he acostumbrado. Me tratan muy bien, me río mucho y, de alguna manera, es mi zona de confort. Aunque hay días que me saturo. Tanta testosterona cansa. De vez en cuando me falta una mujer con quien hablar.

En el trial, lo más difícil es encontrar lugares para entrenar. En los parques naturales está prohibida la circulación de vehículos a motor y otras áreas también imponen restricciones. Con escasa tradición fuera de Cataluña, únicamente en zonas concretas de la región —en pueblos como Taradell o Rellinars— hay algunas pistas habilitadas para el deporte. La rutina de Abellán suele pasar por cargar su moto Scorpa en la furgoneta, ir de aquí para allá y, si se complica mucho, refugiarse en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, donde tiene beca externa desde hace una década.

Pese al riesgo que comporta el equilibrismo sobre la moto, la ausencia de velocidad suele reducir la gravedad de las lesiones, aunque el susto no te lo quita nadie. "Pasé miedo cuando cambié de cilindrada y empecé con la moto grande, con embrague. Tenía 12 años y el primer día se me olvidó embragar y me pegué una hostia bajando. Fue un golpe muy heavy, pero no me hice nada. Cuando paré de llorar pensé: ‘Si me he caído desde ahí y no me he roto nada, ya está’. Así perdí el miedo", recuerda Abellán, campeona del mundo de trial y técnica de ambulancia en prácticas.

El 2025 es suyo: Alcaraz desconecta a Musetti y se asegura el número uno del año

Actualizado Jueves, 13 noviembre 2025 - 22:36

Un año, un tenista. Carlos Alcaraz vive de ambiciones históricas, como el recuento de Grand Slam, pero no escapa del simbolismo de acabar una temporada en el número uno del ranking ATP. Este 2025 es suyo, ya lo es. Fue el mejor en determinados momentos -la remontada de Roland Garros, el dominio en el US Open-, pero también fue el mejor en general. Más de una vez proclamó que la lista mundial y sus puntos no le importaban, pero sólo apartaba tanta exigencia. Es un éxito importante. Un éxito reivindicativo.

Hasta ahora le sobrevolaba una crítica a su regularidad: un genio intermitente, el asombro que no dura. Pero este curso ha acabado con la misma. Después de derrotar a Lorenzo Musetti por 6-4 y 6-1 en el último partido de la fase de grupos de las ATP Finals, Alcaraz se aseguró acabar el año en lo más alto del ranking mundial y confirmó su camino como leyenda. Si llega o no llega a las cifras de quienes le precedieron, ya no se podrá decir que fue por inconsistencia.

Antes sólo una vez había cerrado una temporada como número uno, y fue muy distinto. Fue el 2022 del descubrimiento. Era un adolescente impactando al mundo. Ahora este 2025 es otra cosa. Sigue siendo joven, por supuesto, pero ya no es una promesa: es quien manda. Sólo su histórica rivalidad con Jannik Sinner puede poner un asterisco: el italiano faltó tres meses -aunque lo hizo por dopaje-. En todo caso, esa duda también tiene solución

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Este domingo, Alcaraz y Sinner podrían enfrentarse en la final de las finales y, con todo a favor para el italiano -la pista y el público-, una victoria del español sería definitiva este curso. Antes, ambos deberán pasar las semifinales, pero... ¿quién puede derrotarles? El sábado, Sinner se medirá a Alex De Miñaur, su víctima preferida -el balance entre ambos es 12-0-, y Alcaraz, al vencedor del duelo entre Alexander Zverev y Félix Auger-Aliassime. En otras circunstancias los dos serían adversarios considerables en una superficie dura bajo techo, pero en este torneo, el número uno es realmente el número uno.

El público italiano, muy en contra

«Esto significa un mundo para mí. Si soy sincero, al principio de año me parecía un objetivo muy difícil, muy lejano, pero conforme avanzaba la temporada lo veía más cerca. Torneo a torneo me acerqué a Jannik en el ranking y al final he podido conseguirlo. Estoy muy orgulloso de mí mismo y de mi equipo», comentaba tras el partido Alcaraz, que este viernes recibirá el trofeo que le acredita como el triunfador del curso. Ante Musetti no dejó duda de que lo era.

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Aunque los nervios le agarrotaron, en los instantes clave supo abalanzarse sobre el triunfo como debía. En el primer set, en la primera media hora, sumó más errores de los deseados, pero se centró en mantener su servicio frente a un rival que hizo más cosas de lo habitual. Musetti corrió más, atizó más con su derecha, subió más a la red; en definitiva, buscó el éxito.

Tampoco le funcionó. Alcaraz estaba decidido a clausurar el ranking ATP del año y aprovechó sus debilidades. Ninguno de los dos había disfrutado de oportunidades de break cuando, con 5-4 en el marcador, el español se agigantó en la pista para hacerse con el primer set y, en realidad, con todo el partido. Incluso se pudo permitir el lujo de fallar una bola de set: resolvió con la segunda. Al acabar el encuentro, su celebración enrabietada guardaba la tensión por su lucha con Sinner en la lista mundial y, al mismo tiempo, la incomodidad sufrida durante el partido.

Pocas veces se vio Alcaraz en una situación así; pocas veces existió algo parecido en la historia de las frías ATP Finals: el público estaba encendido en su contra. En el calentamiento de la tarde ya escuchó tímidos silbidos, un leve abucheo, pero durante el partido la afición italiana se volcó en todo momento con Musetti y no dudó en abroncar al español cuando tuvo oportunidad. Celebraba sus errores tanto o más que los aciertos del italiano. «Lorenzo, Lorenzo, Lorenzo», y así hasta el último punto. No era grave -podía recordar el último Masters 1000 de Roma, cuando derrotó a Sinner en un ambiente similar-, pero era extraño. En todo caso, tampoco cambió nada: este 2025 es, de todas todas, de Alcaraz.

Alcaraz, una pedida de mano, la broma interna en catalán y algo en lo que no pensar: "Obviamente va a ser muy importante para mí"

Alcaraz, una pedida de mano, la broma interna en catalán y algo en lo que no pensar: “Obviamente va a ser muy importante para mí”

Cada cual decidirá si fue hermoso o fue cutre, pero durante un descanso del partido entre Carlos Alcaraz y Taylor Fritz, un hombre se levantó de su asiento en el Inalpi Arena de Turín, sacó un anillo del bolsillo de su chaqueta beige, se arrodilló sobre la rodilla derecha y le pidió matrimonio a su pareja. Ella respondió que sí -en este caso, «sì»- y se colocó la sortija en el dedo. Fue una sorpresa para ella, una de las dos que se vivieron este martes.

Nadie en el público esperaba la velocidad que demostró Fritz. De repente, un tenista distinto, ágil, un gigante de dos metros capaz de llegar a todas las bolas; en baloncesto le llamarían un unicornio. En sus enfrentamientos anteriores, Alcaraz siempre le había derrotado mareándolo, moviéndolo de un lado a otro de la pista, castigándolo con dejadas; pero esta vez no bastó. Ante su rapidez, el español tuvo que dar un paso atrás, resistir, defender. Finalmente, ganó por 6-7(2), 7-5 y 6-3 en casi tres horas de partido, se clasificó virtualmente para las semifinales de las ATP Finals y se acercó al objetivo de acabar el año como número uno del ránking mundial. Le bastará con derrotar a Lorenzo Musetti el jueves para confirmarlo.

«Intento no pensar en ello. Obviamente va a ser un partido muy importante para mí. Pero intentaré que los nervios no me jueguen una mala pasada. Intentaré controlar las emociones, controlarme. Hoy [por su partido ante Fritz] lo he pensado un poquito al principio, por eso no me he sentido tan bien como [en el debut el domingo] ante De Miñaur. He llegado a pensar que se me escapaba el número uno. Después he tenido que ver qué cambiar para darle la vuelta al partido», comentó Alcaraz, con sentimientos encontrados ante el hito que tiene ya tan cerca. Superar a Jannik Sinner al final del año, incluso teniendo en cuenta la sanción de tres meses del italiano, será una muestra de madurez. Quien crea que no es un tenista regular -una duda que él mismo ha confesado- se quedará sin argumentos. «El número uno es algo a lo que hay que darle mucho valor. Estoy peleándolo con Jannik, que es muchísimo más consistente», reconocía este martes, aunque sabe que la presión por mantenerse en lo más alto es enorme.

La broma de Samuel López

Durante la ausencia de Sinner en primavera, Alcaraz ya sufrió el peso del ránking con derrotas tempranas en el ATP 500 de Doha o el Masters 1000 de Miami, y podría ocurrirle lo mismo a comienzos de la próxima temporada, especialmente en el Abierto de Australia, el único Grand Slam que le falta. Por eso, cada vez que le preguntan por el número uno, el español prefiere hablar del tenis: del juego, de los golpes, de la técnica, de la táctica... en definitiva, de lo que sucede dentro de la pista.

ALESSANDRO DI MARCOEFE

Y este martes, por ejemplo, había mucho de eso de lo que hablar. Pese a su victoria esta temporada en el ATP 500 de Tokio, el dominio de las superficies duras bajo techo sigue siendo una tarea pendiente, y ante Fritz descubrió un camino. La teoría dice que en estas pistas debe ser más agresivo que nunca, restar sobre la línea, pegar más duro, pero... ¿y si eso no funciona? En lugar de desesperarse como hizo en el Masters 1000 de Shanghái, aceptó la situación y dio un paso atrás para desafiar al estadounidense: si quería derrotarlo, tendría que hacerlo él, punto a punto, a base de ganadores. Nada de riesgos, solo defensa y más defensa.

«Me he dado cuenta de que, aunque empiece mal, si insisto y tengo buen comportamiento siempre acabo jugando mucho mejor», analizaba Alcaraz, que se reconocía «exhausto» después del esfuerzo realizado. De hecho, al acabar el encuentro, se tomó una hora más de lo habitual para atender a la prensa: su rutina fue más relajada, con más tiempo en la ducha, un rato largo para comer y una extensa charla con su equipo. En estas ATP Finals cuenta con todos sus ayudantes al completo, incluidos sus dos entrenadores, Juan Carlos Ferrero y Samuel López, que normalmente se van turnando. Curiosamente, ante Fritz, López le animaba con unas palabras en catalán, aunque no es su lengua. «Es una cosa que tenemos Samu y yo. Me hace reír y ahí es cuando mejor saco mi tenis», aseguró quien ya está a un paso de cerrar el último objetivo de una temporada de ensueño.

Alcaraz tumba al mejor Fritz de siempre en las ATP Finals y está a un paso de las semifinales y de retener el número uno

Alcaraz tumba al mejor Fritz de siempre en las ATP Finals y está a un paso de las semifinales y de retener el número uno

Hay días en los que dar un paso atrás es un acierto; el cementerio está lleno de valientes. Carlos Alcaraz lo entendió este martes ante un gigantesco Taylor Fritz, en su mejor versión de siempre: un tenista superlativo que le tumbó desde la defensa. Cuando su rival sacaba, él se alejaba de la pista hasta casi salir de la misma y así le obligaba a pensar. Empotrado contra las vallas del fondo, encontró el camino al éxito. Una arriesgada estrategia conservadora acabó en su victoria por 6-7(2), 7-5 y 6-3 en el segundo partido de la fase de grupos de las ATP Finals, y en su clasificación virtual para las semifinales del torneo.

El próximo jueves, si vence a Lorenzo Musetti, no sólo pasará como primero de grupo —y así presumiblemente evitará a Jannik Sinner—, sino que también se asegurará el número uno hasta final de año. El triunfo de Alcaraz fue una demostración de su versatilidad y de que, aunque los resultados no le han acompañado en superficies duras bajo techo, también puede ser campeón. ¿Hay que aguantar un bombardeo? Se aguanta.

Si este Fritz no le venció este martes, no le vencerá nunca. Si este Fritz no le venció este martes, sólo Sinner es candidato a hacerlo. Si este Fritz no le venció este martes, Alcaraz puede ganar la antigua Copa de Maestros todas las veces que haga falta. Siempre agresivo, divertido, jugón, su cambio de táctica a mitad de partido para ponerse a la defensiva debe considerarse una virtud. Otras veces se perdió en el intercambio de golpes, en la tozudez, en sus errores; esta vez, no. En las casi tres horas de juego hubo dos partes diferenciadas: cuando Alcaraz quiso mandar y cuando quiso ganar.

Ni un golpe sin respuesta

En el quinto juego del segundo set, con 2-2 en el marcador, cambió todo. Hasta ese momento Fritz había dominado con su derecha y Alcaraz andaba perdido. No le funcionaba la táctica de otros días ante el estadounidense, como en la reciente final del ATP 500 de Tokio. En ocasiones anteriores bastó con moverle, llevarle de un lado a otro, hacerle dejadas, marearle, pero este martes no era suficiente. Más rápido que nunca, Fritz llegaba a todo y, además, lo hacía con acierto. En la red no siempre tomaba la mejor decisión —su punto débil—, pero al final no fallaba.

Con sus golpes y su velocidad de piernas, era un rival de verdad, una amenaza auténtica. En el tie-break del primer set, de hecho, Alcaraz tuvo poco que hacer. Pero fue ahí, en ese quinto juego del segundo set, cuando decidió cambiar. Para evitar el break se tiró quince minutos en la pista, mientras Fritz solventaba el siguiente juego con cuatro saques demoledores. Y el español se echó atrás. Se acabó lo de jugar de tú a tú: poner tanto el cuerpo era una tontería.

Alcaraz le entregó la iniciativa a Fritz. Si quería derrotarle, tendría que hacerlo él, punto a punto, a base de ganadores. Con mucha confianza en su físico, el número uno decidió devolver todas las pelotas, pasar, pasar y volver a pasar; y así desmontó a su adversario. Con toda la pista para él, Fritz empezó a errar, a perder la confianza y, en definitiva, a perder.

"Estoy muy feliz, he sabido remontar y encontrar mi buen tenis. Ha habido un momento en el que estaba muy cansado y no sabía qué tenía que hacer. Taylor estaba sacando muy bien, jugando muy bien. Solo podía aprovechar las oportunidades que me daba. Ha sido un nivel alto, físicamente; y creo que la gente se ha divertido", resumió Alcaraz al final del encuentro, tan exhausto como orgulloso.