El entrenamiento de este martes en el Sena preparatorio para las pruebas de natación en aguas abiertas ha sido cancelado al estar el agua en unas condiciones no aptas para el baño, anunciaron los organizadores.
Se trata de la quinta sesión de entrenamiento cancelada desde el inicio de los Juegos Olímpicos de París tras la suspensión de las sesión previas al triatlón, cuya prueba masculina tuvo que ser aplazada un día.
Varios triatletas expresaron su frustración por esas repetidas cancelaciones, pero también por la incertidumbre sobre la disputa de las pruebas en las fechas previstas.
Para dar luz verde al nado de los deportistas, las autoridades vigilan de cerca las tasas de dos bacterias fecales: la de E. Coli y Enterococcus.
Pese a los controles del agua, la triatleta belgaClaire Michel, que disputó la prueba femenina el 31 de julio, enfermó tras ser infectada con la bacteria e.coli tras nadar en el río Sena.
Se lanza el trineo por el circuito de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, coge velocidad y, en la curva más salvaje del descenso, vértigo puro a 140 kilómetros por hora, ahí está un dron. Justo detrás del deportista, como si fuera su sombra. Los espectadores de todo el mundo pueden ver cómo gira, cómo desciende, cómo frena y, más allá, casi sentir lo mismo que siente él. Bienvenidos al futuro.
Los actuales Juegos no solo se recordarán por la superioridad de Johannes Klæbo o la desgracia de Lindsey Vonn; también se recordarán por un ruidito. Un runrún agudo que acompaña en las bajadas de bobsleigh, skeleton y luge, en las curvas del esquí alpino o en los descensos de los saltos de trampolín. Es el sonido de los drones de vista subjetiva (FPV) de alta velocidad que utiliza Olympic Broadcasting Services (OBS), el brazo audiovisual del Comité Olímpico Internacional (COI), para transmitir en HD toda la acción.
«Queremos que el espectador sienta el dinamismo de los deportes», explica Mark Wallace, director de contenidos de OBS. Y el espectador lo siente, vaya si lo siente. «Es lo que espera hoy en día cuando consume un evento deportivo, más aún si son unos Juegos Olímpicos», resume Pierre Ducrey, director deportivo del COI.
En la era de la sobredosis de entretenimiento y la atención dispersa, el deporte necesita sorprender. Para eso están los 25 drones del COI: 10 tradicionales para panorámicas y 15 FPV diseñados a medida para meterse en la acción.
Un campeón del mundo de piloto
Uno de los más destacados es el que se utiliza en las pruebas de trineo, diseñado por la empresa holandesa Dutch Drone Gods. Pesa solo 243 gramos -como un iPhone- frente a los mastodontes de 10 kilos que se utilizaban hace una década. Cuenta con hélices protegidas y baterías capaces de soportar temperaturas bajo cero. Cada unidad es responsabilidad de un equipo formado por tres especialistas -piloto, realizador y técnico- con la experiencia necesaria para operar en condiciones extremas.
ODD ANDERSENAFP
Por ejemplo, detrás de algunos de sus vuelos está Ralph Hogenbirk, fundador de la compañía y campeón del mundo de drones. Conocido como Shaggy, hace unos años llegó a construir el dron más rápido del mundo, capaz de alcanzar los 350 km/h y de perseguir a un monoplaza de Fórmula 1 de Red Bull. Ahora, en cambio, persigue a lugers por pistas estrechas. Lo hace hasta 50 veces al día. «Es el trabajo más difícil que he realizado», admite en The Atlantic. Espacios reducidos, cero margen de error y millones de personas mirando en directo.
Pero toda revolución tiene sus detractores. Algunas televisiones se han quejado del zumbido de los drones en las retransmisiones, aunque desde el COI aseguran que solo han recibido dos quejas formales. En redes sociales como X hay quien ha comparado el ruido con las vuvuzelas del Mundial de Sudáfrica 2010, aunque quizá la parte más peliaguda de estos artilugios sea el posible peligro que suponen para los atletas.
En 2015, en una prueba de la Copa del Mundo celebrada en Madonna di Campiglio, Marcel Hirscher esquivó por milímetros la caída de un dron -que entonces pesaba mucho más que los actuales-. La Federación Internacional de Esquí (FIS) prohibió su uso durante años y no levantó la veda hasta hace dos temporadas, después de múltiples pruebas. Hoy, con dispositivos más avanzados y protocolos estrictos, el COI defiende que la seguridad es total. Los deportistas, en su mayoría, respaldan el avance.
KIRILL KUDRYAVTSEVAFP
El alemán Felix Loch, triple campeón olímpico de luge, es tajante en declaraciones a AFP: «No te fijas en el dron. Dan imágenes claramente diferentes, que están súper bien. Hay que decirlo: es algo realmente bueno lo que han hecho con esto». Su compatriota Emma Aicher, que suma dos medallas de plata en estos Juegos Olímpicos, también opina que los drones no distraen: «Para nosotros, las imágenes que ofrecen son realmente buenas. No me doy cuenta del dron, está muy lejos».
En el futuro todo es posible
El camino hasta aquí ha sido progresivo. En los Juegos Olímpicos de Sochi 2014 vivieron un tímido debut; en Pekín 2022 se pusieron a prueba; y en París 2024 aparecieron en verano en disciplinas como el BMX o el skate. Pero ha sido en Milán-Cortina cuando han alcanzado su madurez.
Ahora el futuro asoma ya en Los Ángeles 2028. Si aquí funcionan, dicen en el COI, allí serán protagonistas absolutos. ¿Puede un dron FPV seguir a un velocista durante los 100 metros lisos? ¿Y girar junto a una gimnasta que ejecuta un triple mortal? ¿Llegarán a meterse en un partido del Dream Team? El olimpismo ha abierto otra puerta que ya no se cerrará.
Álvaro Delgado TruyolsEx Consejero RCD Mallorca. Experto en derecho deportivo.
Ex Consejero RCD Mallorca. Experto en derecho deportivo.
El fútbol es una de esas materias de las que la gente suele opinar sin haber estudiado jamás su regulación. Eso tiene poca importancia en las barras de los bares o en las tertulias de familia. Pero, cuando hay tantos intereses económicos y deportivos en juego como en una eliminatoria de octavos de final de la Champions League, se echa en falta en muchas opiniones algo menos de hooliganismo y algo más de rigor técnico. Que para algo están las normas, en este caso el Reglamento del Fútbol, que cada año publica y actualiza la International Football Association Board (IFAB).
Ni siquiera la UEFA, máximo organismo dirigente del fútbol europeo, se ha mostrado demasiado escrupulosa en la interpretación de las reglas, abogando en un comunicado publicado en redes sociales por su futura modificación cuando, en el caso del penalti conflictivo, no hacía falta cambiar las normas sino simplemente interpretarlas bien.
Una recta interpretación de cualquier norma jurídica nunca debe hacerse de forma aislada, seleccionando aquellos párrafos o artículos que mejor convengan a un determinado argumento. Las normas deben siempre interpretarse en su totalidad, dando a la interpretación el sentido que mejor resulte del conjunto de todas, y resolviendo las posibles dudas atendiendo a su espíritu y finalidad.
En cuanto al lanzamiento en sí: La regla 11 IFAB, regulando la ejecución de la tanda de penaltis, dice que "el lanzador no podrá jugar el balón por segunda vez". Y la regla 14, relativa al lanzamiento general de penaltis, dice que "el balón estará en juego en el momento en que se golpee y se desplace con claridad", y luego reitera lo dispuesto en la regla 11 diciendo que "el ejecutor del penal no podrá jugar el balón por segunda vez hasta que lo haya tocado otro jugador".
En cuanto a la actuación arbitral: La regla 11 dice sobre las tandas de penaltis que "si el lanzador es penalizado por una infracción cometida después de que el árbitro haya dado la señal para ejecutar el lanzamiento, se registrará éste como fallado y se amonestará al lanzador". Y el protocolo del VAR especifica que "no se modificará la decisión inicial tomada por el árbitro a menos que la revisión de la jugada demuestre claramente que la decisión constituyó un error claro, obvio y manifiesto", añadiendo "la decisión final será siempre del árbitro, ya sea a partir de la información del VAR o después de haber realizado una revisión en el terreno de juego. No hay límite de tiempo para el proceso de revisión, puesto que la precisión es más importante que la rapidez".
"Golpeado con claridad"
Encajando los hechos en dichas normas nos encontramos con que el jugador del Atlético de Madrid Julián Álvarez, al ejecutar su lanzamiento en la tanda de penaltis, se resbala sobre el pie de apoyo (el izquierdo) y parece rozar con éste mínimamente el balón en el momento de disparar a gol con el pie derecho. Observando decenas de imágenes resulta difícil dilucidar si hay o no un pequeño toque con el pie de apoyo, y si el balón se mueve o no antes del disparo final. Desde la cámara trasera parece no moverse y desde la delantera hacerlo levemente. En cualquier caso, el resbalón del jugador es involuntario y no obtuvo ventaja alguna (lo normal hubiera sido fallar el lanzamiento) de ese accidental doble contacto. Ante ello debemos preguntarnos: ¿Existe o no infracción de Julián? ¿Actuó correctamente el polaco Marciniak, árbitro del partido? La recta interpretación de las normas nos lleva a una doble negativa.
No existe infracción de Julián. Para considerar que el futbolista jugó el balón ilegalmente por segunda vez (el doble toque, alegado por el árbitro y por la UEFA) tiene que haberlo jugado legalmente una primera. Y para haberlo jugado una primera el balón tenía que haber "estado en juego", es decir, haber sido "golpeado y desplazado con claridad". El gol debió subir al marcador, sin más discusiones ni matices, al no poderse asegurar el claro desplazamiento del balón que exige, como infracción reglamentaria en los penaltis, la regla 14. Si a la duda se añade la involuntariedad del resbalón del jugador, y el hecho de que no pudo obtener con él ventaja alguna (atendiendo al espíritu y finalidad de la norma), la decisión correcta no fue anularlo. El doble toque es aquí irrelevante por no haberse desplazado el balón claramente, como sucedió en la tanda de penaltis de la final de la última Copa del Rey, donde se dio validez a un lanzamiento que dio el título al Athletic de Bilbao frente al Mallorca, sin que nadie protestara el mínimo doble contacto producido por un resbalón similar.
El árbitro Marciniak actuó mal. Primero, por no tomar él mismo la decisión final, sino acatar lo decidido por otro. Segundo, por no efectuar todas las comprobaciones que, ante un caso tan dudoso, le exige el protocolo del VAR (entre ellas, la de ir a comprobar el video al monitor, sin límite de tiempo). Y tercero, por haber aplicado, él y sus asistentes, de forma muy desafortunada lo que establece la regla 14 en su conjunto. Luego, la UEFA salió a defender sus errores distrayendo a todos con el "doble toque", cuando lo relevante era el "claro desplazamiento del balón".
LUIS NÚÑEZ-VILLAVEIRÁN
@LNvillaveiran
Actualizado Miércoles,
15
noviembre
2023
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