César Azpilicueta, defensa del Atlético de Madrid, cerró este lunes su etapa en el club rojiblanco tras dos temporadas al mando de Simeone.
“César Azpilicueta afrontará una nueva etapa profesional y no continuará visitando los colores rojiblancos una vez finalizada su vinculación contractual con nuestro club este lunes 30 de junio de 2025”, confirmó este lunes el Atlético de Madrid, del que se va con 54 partidos jugados, 32 de titular.
“Después de dos temporadas, ha llegado el momento de despedirme. Aunque mi etapa en el Atlético ha sido breve, ha estado llena de compromiso, entrega y aprendizaje”, valoró en sus redes sociales.
“Desde el primer día me sentí acogido como uno más. He tenido la suerte de compartir el día a día con un grupo humano increíble, dentro y fuera del campo. Gracias a todos ellos por hacerme sentir parte de esta familia desde el primer momento”, añadió.
Azpilicueta quiso “agradecer a todas las personas que trabajan en el club y a la afición por su apoyo constante”. “He intentado defender este escudo con coraje y corazón en todo momento”, apuntó.
“Aunque me hubiera gustado ayudar en la conquista de títulos, os doy las gracias por haberme permitido vivir esta experiencia. Os deseo lo mejor en lo que viene”, expresó.
El Atlético, igualmente, agradeció a Azpilicueta “su dedicación y esfuerzo durante su estancia en nuestro equipo” y le deseó “mucha suerte en sus próximas etapas profesionales y personales”.
En construcción. Así rezaría el cartel que a Diego Simeone le gustaría que llevara colgado su Atlético en el inicio de temporada esta noche en La Cerámica ante el Villarreal. Y es que la «renovación» aún no ha terminado. Al Cholo le faltan piezas para encajar el equipo que tiene en la cabeza y competir sin apuros por un objetivo que no se marcará hasta que no sepa cuáles son todas sus armas.
Con el mercado abierto hasta el 31, la inversión de 141,5 millones de euros que lleva realizada el conjunto rojiblanco no es suficiente para darle el nuevo aire que perfiló el argentino con la dirección del club hace unos meses. «Necesitamos terminar de cerrar la plantilla. No está cerrada. Estamos trabajando para tener a la gente que necesitamos», advertía el entrenador. Esa necesidad son un central zurdo y un centrocampista.
La operación con Conor Gallagher y el Chelsea encalló al descartar los ingleses la incorporación de Samu Omorodion, y con ella arrastró la opción del valencianista Javi Guerra. Sin embargo, el internacional inglés -a quien Maresca tiene en cuarentena y no jugó ante el City- sigue esperado al Atlético y la llave de su fichaje puede tenerla ahora Joao Félix. Inscrito en la Liga y a las órdenes de Simeone, que alaba su «predisposición» en esta pretemporada, el club necesita una venta jugosa para poder incorporar los refuerzos que reclama el técnico.
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«Buscamos seguir mejorando, entendemos que todos los años no son iguales para traer futbolistas. Hoy podemos traer futbolistas que generan nuevos estímulos y ayudar a los jóvenes para que nos ayuden. Estamos en una transición importante, una renovación que esperamos demostrar pronto», reflexionó el entrenador, que estrenará algunas de sus nuevas armas en este debut liguero.
El Atlético se ha movido con soltura hasta ahora en este mercado. La inyección de capital de 70 millones de euros de los máximos accionistas, las bajas de jugadores con un coste salarial alto, como Hermoso, Savic o Saúl Ñíguez, y la venta de Söyüncü (8,5) y Morata (15) le han permitido afrontar una inversión muy alta para reforzar parcelas clave y, en algún caso, lanzar un mensaje ambicioso que sus aficionados han recibido con agrado.
Caras nuevas e ilusionantes
La delantera es la línea que más ilusiona. Simeone tiene una pieza efectiva con Alexander Sorloth que hoy lucirá en un estadio que el noruego conoce muy bien. Entró en escena cuando, tras cerrarse la puerta de Dovbyk, el Villarreal aceptó negociar su traspaso por 32 millones más seis en variables. No hubo dudas en el cuerpo técnico viendo los 26 goles (23 en Liga) y seis asistencias que aportó al conjunto de Marcelino la pasada temporada. Además, el precio lo aligeró la salida de Morata.
Sorloth, en un entrenamiento.Z. ARAGÓNEFE
Simeone tiene el '9' que buscaba: capaz de vivir en el área cómodo, chocar con los centrales, alimentarse de la creatividad de Griezmann o Samu Lino y generarles espacios, algo de lo que también se beneficiará Julián Álvarez.
La llegada del campeón del Mundo y de la Copa América ha supuesto una inyección de optimismo en la grada colchonera que bien valen los 75 millones de euros abonados al City. De momento, su incorporación al ataque, en cualquiera de las posiciones por donde se mueve, será progresiva. «Lleva cuatro entrenamientos y se está adaptando. Sabe dónde viene y todas las características que tiene se acercan al ADN del Atlético. Se ha ganado un lugar importante. Ojalá podamos formar un equipo para que nos ayuden sus características», reflexionó el Cholo. El tercer fichaje fue Le Normand, un central a quien habían seguido durante toda la temporada, por el que ha pagado 34,5 millones y arranca el elogio de rivales como Marcelino.
Si Simeone no tiene la plantilla cerrada, tampoco el Villarreal, que además soporta las bajas por lesiones de jugadores que deben tener hueco en el nuevo once, que ha sufrido una reestructuración para bajar la media de edad, de las más alta s de la Liga. El portero Diego Conde y Sergi Cardona son las novedades que verá a la afición. El objetivo de los amarillos es tratar de mirar a Europa. El del Atlético, Simeone se lo reserva: «Espera que se cierre la plantilla». No duda de que el Real Madrid parte como favorito, pero advierte de que el resto «le competirá a un equipo que ahora parece ser de los mejores».
El Atlético lleva puesto el traje de villano que amenaza el liderato del Real Madrid, pero no sabe vivir tranquilo. Genera una tensión que acelera los corazones del Metropolitano, como si necesitara ponerle picante a los partidos y que las victorias se cierren de manera tan agónica como explosiva. Una catarsis colectiva con un componente casi atávico. Tuvo al Mallorca contras las cuerdas y, pese al gol de Samu Lino, lo dejó vivo hasta que apareció Griezmann al rescate en el añadido para ponerle picante al derbi en el Bernabéu. [Narración y estadísticas: 2-0]
Necesitaba el Mallorca recuperar sensaciones y se plantó en el Metropolitano con las ideas muy claras, dispuesto a resistir lo suficiente hasta que llegara su oportunidad. El plan de Arrasate pareció que lo descosían entre Julián Álvarez, revoloteando por la mediapunta, y un endiablado Giuliano convertido en estandarte de la filosofía familiar. El Simeone entrenador celebraba 500 partidos en el Atlético y el hijo luce con orgullo la camiseta de superhéroe al rescate, haga o no falta. Ante el Mallorca no necesitó superpoderes.
Las grietas de los baleares comenzaron a aparecer a los veinte minutos, que fue lo que tardó el Atlético en arrinconarlos. Un desmarque de Sorloth que leyó Julián Álvarez acabó con Greif evitando el gol del noruego. Era la primera aparición del eslovaco, que vio cómo Barrios no ajustaba un disparo de lo más peligroso. Mientras, Oblak era un espectador más.
El Atlético ganaba en fútbol y en intensidad. El Mallorca no conseguía ajustarse ni encontrar a Larin y Muriqi. La única vez que logró contactar con el kosovar se anticipó Le Normand, impidió su control de espaldas y apareció Giuliano para cazar la pelota e iniciar una carrera endiablada hacia el área que pilló descompuesto al rival. Atrajo defensas y le dio a Samu Lino, que aparecía por la izquierda, la oportunidad de batir la portería balear. Habían conseguido llevar su control al marcador sin haberse llevado ni un solo susto.
El Mallorca jugaba muy lejos del área rojiblanca y no hallaba la forma armar ataques. Sin balón y sin colmillo para robarlo, pensar en el empate parecía una quimera. Hasta se les escapó un suspiro de alivio cuando, otra vez, Greig salvó el segundo gol. Esta vez llegó por la superioridad que fueron creando los colchoneros por el costado izquierdo. Reinildo, Lino y Julián Álvarez, que apareció en la orilla del área para romper la cintura de Valjent y poner un centro a Giuliano que, a bocajarro, salvaron las manoplas de Greif, convertido en el hombre que mantenía con vida al equipo de Jagoba Arrasate.
Necesitaba el Mallorca inquietar y para eso dio un paso adelante al inicio de la segunda parte. No bastaba con ser un equipo tan ordenado como romo, y empezó a afilarse por la banda de Mojica. Un centro llovido lo cazó Valjent y no cogió portería porque se estrelló en Lino. La amenaza empezaba a asomar y, al instante, el Cholo movió el banquillo. Protegió a Julián de la amarilla que le hubiera apartado del derbi ante el Real Madrid y dio la varita a Griezmann mientras que refrescó la medular con las piernas y los pulmones de Gallagher.
Nada impidió que es esfumara su control y comenzaran a aparecer los errores, como la amarilla innecesaria de Le Normand que le deja sin jugar en el Bernabéu. El Mallorca fue creciendo y encontrando el camino guiado por Sergi Darder, por primera vez al mando. El primer aviso lo dio el centrocampista estrellando una falta envenenada en el larguero. El segundo fue obra de Dani Rodríguez con un disparo a centro de Rober Navarro. Asano y Mojica había se habían colado en la banda de Llorente casi sin oposición.
El partido enloqueció convertido en un correcalles sin dueño, a merced del equipo que no cometiera errores y tuviera más pegada. Los dos entrenadores se habían buscado en sus banquillo toda la artillería posible. Probó Riquelme en una falta a un palmo de la medialuna que se estrelló el travesaño. Simeone, brazos en alto, pensaba que ya sólo le quedaba apelar al rugido del Metropolitano para aguantar la victoria... pero tenía a Griezmann.