Ancelotti es una pesadilla

Ancelotti es una pesadilla

Espantoso, vergonzoso partido del Irreal Madrid, que no mereció ganar y fue un pelele frente a un gran Rayo. Una vez más, los grandes jugadores blancos le quitaron la soga de la horca al técnico italiano.

Y es que Ancelotti se convertido en una pesadilla para el Madrid. Su decadente sentido estratégico inclina a los blancos a ser un equipo menor, defensivo y ridículo. No se puede tener a una afición merengue con la angustia final por el resultado con un Rayo que no jugaba ni con su mejores jugadores. Era denigrante.

El Madrid del italiano no sabe presionar ni ofensiva ni defensivamente. Se deja dominar como un voyeur del fútbol actual. Mira como los rivales juegan en ataque. El repaso táctico que le dio Iñigo Pérez fue inmisericorde. No ganó, porque no tiene ni a Mbappé ni a Vinicius. Esa era la única razón.

Los dos únicos cambios que hizo es quitar a su mejor jugador Mbappé y cambiarlo por el muy mediocre, cada vez peor, Camavinga. Y lo mismo con Rodrygo. Dejó sólo a Vinicius, que es el más insoportable. Un dantesco egocéntrico que juega sólo para él, se olvida del equipo y sólo es una narcisista del regate. Que se vaya al desierto, por favor.

Por no hablar del insufrible Bellingham, que sacude constantemente una sombra mediocre, siempre jugando de espaldas. En los tiempos de Santiago Bernabéu, a los que les echaban del campo por torpezas, los multaban según los partidos que habían faltado.

Bellingham ha hecho un daño irreparable al club, por la derrota en Sevilla y por desaparecer en la Champions con el Atletico de Madrid. Es un pecado mortal sólo por irse de la lengua, porque nos cree tontos e insulta en inglés. Eso significaría una gran sanción en otros tiempos blancos más gloriosos. Hoy, se le disculpa.

Menos mal, que contra todo pronóstico, Alaba y Tchouamení jugaron con sentido catedralicio. Aún así, con un agotado Modric, un insufrible Vini y Mbappé en el banquillo, el Madrid ganó tres puntos pidiendo la hora en el Bernabeu. Cuanto menos resulta bochornoso y todas las acusaciones apuntan a Ancelotti, que no tiene juego, ni estilo, ni nada que se le parezca. Sólo le salvan los grandes jugadores, como siempre.

Encima, la pléyade de sus pelotas echarán la culpa a los futbolistas. Por eso, aún pienso, que con el sentir cobarde del juego del italiano, lo del Metropolitano será un suplicio y quizá todo acabe en tragedia blanca.

kpd