El piloto de Audi habló con otros pilotos y personal de la carrera sobre la situación política de España tras finalizar la etapa
El piloto español Carlos Sáinz, en el presente Dakar.Carlos RosiqueEFE
El piloto español Carlos Sáinz se encuentra en plena disputa del Dakar en tierras de Arabia Saudí. Una vez finalizada la etapa de este miércoles y antes de afrontar una prueba de 48 horas, el madrileño compartió sus impresiones sobre la situación política de España con otros participantes y demás staff de la carrera.
“No, nuestro presidente es un gilipollas”, dice Sáinz en un momento de la conversación, que se ha desarrollado en inglés (“no, our president is an asshole”).
En el corrillo, viralizado en redes sociales al ser captado en video, también se puede ver al piloto Nani Roma. En un momento, alguien comenta que “la situación en Cataluña parece que se ha calmado un poco”, a lo que se contesta con rotundidad..
La reacción de Carlos Sáinz deja en evidencia que no comparte cómo se está llevando este asunto entre Gobierno y las CCAA.
Maverick Viñales rubricó su fin de semana perfecto en Austin. Tras hacerse con la pole y la sprint race en la sesión del sábado, acabó por sumar también un triunfo en el Gran Premio del domingo que le convierte, a su vez, en el primer piloto de la era MotoGP capaz de lograr tres victorias con tres marcas distintas (Suzuki, Yamaha y Aprilia). Y lo consiguió con un pilotaje épico, recuperándose perfectamente de un mal arranque, que le llevó incluso a caer hasta el undécimo puesto, para acabar por convertirse en el piloto indiscutiblemente más rápido sobre el asfalto, capaz de marcar, en carrera, una vuelta rápida de 2.02.575. [Clasificaciones]
A Pedro Acosta, líder en el arranque y durante gran puerta de la prueba, al siempre agresivo Jorge Martín y a un Marc Márquez ansioso por recuperar sus mejores sensaciones de poco les sirvió rodar más o menos tiempo también en el puesto cabeza. El Tiburón de Mazarrón logró subirse al segundo escalón del podio, el de San Sebastián Reyes, que se plantará en Jerez aún como líder del Mundial, fue cuarto, y el de Cervera, por su parte, se fue al suelo en la curva 11 a diez vueltas del final, justo cuando parecía más que dispuesto a no dejar escapar un peleadísimo primer puesto.
La tercera plaza de la carrera, mientras, fue a parar al final a manos de un Enea Bastianini capaz de superar a dos vueltas del final a Martín e imponerse también a un Pecco Bagnaia que, pese a transmitir buenas sensaciones en los primeros compases de la carrera, acabó finalmente en el quinto puesto. «La verdad es que ha sido increíble, no te puedes imaginar lo que he disfrutado de cada adelantamiento y he aprendido muchísimo también con los que me han adelantado. Era arriesgado usar el neumático medio trasero, pero no teníamos nada que perder y estoy muy contento», apuntó Acosta tras una prueba en la que, al final, el triunfo cayó del lado de Maverick Viñales.
«Sentí el ánimo y el apoyo de toda la afición y ha sido espectacular. Qué más puedo decir, hemos hecho historia. A todos los que han venido al circuito les digo que me habéis dado lo que necesitaba y estoy muy contento. Ha habido algún problema con el embrague, pero, al final, casi he perdido la cuenta con tantos adelantamientos. Estoy muy emocionado. Casi, al borde del llanto», aseveró el de Rosas, vencedor de una prueba marcada por un gran número de caídas. Además de Marc Márquez, se fueron al suelo su hermano Álex, si bien este si pudo terminar la prueba como decimoquinto clasificado, Johann Zarco, Takaaki Nakagami, Fabio Morbidelli, Joan Mir y Álex Rins. En cuanto al resto de pilotos españoles, Aleix Espargaró fue séptimo, Raúl Fernández, décimo, y Augusto Fernández, decimoquinto.
Quizá quede en el olvido del público porque el viernes debe ganar a Alexander Zverev para clasificarse para las semifinales de las ATP Finals, pero en los días raros a Carlos Alcaraz le servirá el recuerdo de victoria este miércoles ante Andrey Rublev para venirse arriba. Si Michael Jordan tuvo su 'Flu Game', el español ya tiene el suyo. Con antibióticos aún en el cuerpo, Vicks VapoRub en el pecho, una cintilla sobre en la nariz y un pañuelo de papel en los descansos, Alcaraz consiguió contra todo pronóstico un triunfo por 6-3 y 7-6(8) que le mantiene con vida en el torneo.
Fue una prueba de madurez, quizá la definitiva. No había dudas de que el español pudiera dominar cualquier Grand Slam cuando está en estado de gracia, pero sí las había sobre su capacidad para sobreponerse a las malas sensaciones, al cansancio y, por supuesto, a un resfriado. Ahora ya no.
Antonio CalanniAP
Alcaraz encontró la manera de vencer pese a que se ahogaba, jadeaba, le costaba respirar después de cada intercambio largo. Si no podía ser el Alcaraz de siempre, no podía correr, no tenía el mejor físico de los dos contendientes, le tocaba ser otro jugador y lo fue. Un tenista con el saque como arma principal -hasta seis aces-, un tenista agresivo con la derecha -17 winners- y sobre todo un tenista infalible.
En el primer partido de las ATP Finals ante Casper Ruud, más allá de su constipado, le penalizaron sus muchísimos errores no forzados. Le faltaba el aire y por eso tenía prisa. Ante Rublev sabía que no podía ser. Aunque el ruso le intentara mover por la pista, él tenía que mantenerse firme, mandar en los puntos y definir sin fallos. Lo hizo hasta el punto de que terminó con sólo cinco errores no forzados. En todo el partido no cedió ni una bola de break, perfecto resumen.
El mal momento de Rublev
Además, Alcaraz también aprovechó la debilidad mental de su oponente. Rublev le había derrotado este mismo año en cuartos de final del Masters 1000 de Madrid, un torneo en el que acabó proclamándose campeón, pero en las últimas semanas arrastraba una desconfianza limitante. Con problemas físicos desde el US Open -explicó que tuvo un problema vascular en un testículo que casi le lleva a la amputación-, había perdido seis de sus últimos 10 partidos y se notaba sobre la pista.
Antonio CalanniAP
En el primer set tuvo la mala suerte de que tres bolas casi consecutivas le rozaron la red y eso le descentró durante muchos minutos. Cada vez que Alcaraz conectaba un buen saque o un golpe ganador, Rublev miraba a su entrenador, el español Fernando Vicente, en busca de una inexistente solución. De hecho, al final, lo único que hacía era lamentarse lo que provocó los ánimos del Inalpi Arena de Turín, que esperaba otra actitud.
En el segundo set Rublev aguantó a base de un servicio muy sólido y obligó al español a más. Ambos llegaron al tie-break donde pasó de todo. Alcaraz cedió un mini-break con una doble falta y luego sufrió dos bolas de set en contra, pero en un día así la victoria era suya. "Podría estar mejor, no mentiré. Llevo una semana sufriendo y hoy sólo quería estar en la pista y pensar en tenis, jugar al tenis. Creo que lo he conseguido", comentaba un Alcaraz muy serio, el Alcaraz más serio de siempre, después de cerrar un triunfo que quizá olvide el público, pero que él recordará siempre.