Campazzo,d el Madrid, y Ubal, del Palancia, este domingo.chema MoyaEFE
¿Cómo pueden el Real Madrid, campeón de la Euroliga 2023, y el Barcelona, ganador de la ACB y serio aspirante a sucederle en el trono europeo tras una serie de refuerzos que compensan la marcha de Niko Mirotic, enfrentarse en la competición continent
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El legendario alero anotador Drazen Dalipagic, figura clave del baloncesto yugoslavo y mundial, ha fallecido este sábado en Belgrado a los 73 años a causa de una enfermedad, según ha informado el Partizan de Belgrado.
Conocido como 'Praja', el serbio dejó una huella imborrable en la historia del deporte, tanto en competiciones internacionales como en clubes europeos de primer nivel, como el Real Madrid, que ha expresado "sus condolencias y su cariño a todos sus familiares, compañeros y seres queridos".
Nacido en Mostar el 27 de noviembre de 1951, Dalipagic formó parte de una generación dorada del baloncesto yugoslavo. Su juego fue fundamental en la conquista de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, el Campeonato Mundial de 1978 y tres Campeonatos de Europa consecutivos (1973, 1975 y 1977).
Entre 1973 y 1986 disputó 243 partidos y ganó 12 medallas con la selección nacional, consolidándose como una de las mayores figuras del baloncesto FIBA de su tiempo.
Con el Partizan del Belgrado, club del que es máximo anotador histórico con 8.278 puntos, ganó dos Copas Korac (1978 y 1979) y fue reconocido como el Mejor Jugador Europeo del Año en tres temporadas (1977, 1978 y 1980). "El mejor anotador de la historia del Partizan, exmiembro de la selección yugoslava, una leyenda del baloncesto mundial y un hombre de carácter único", han expresado desde el club.
El serbio fue uno de los pocos jugadores europeos invitados a jugar en la NBA en aquella época, pero declinó la oferta debido a las normas vigentes entonces, que le habrían impedido competir con la selección de Yugoslavia.
En 2004, fue incluido en el Naismith Memorial Basketball Hall of Fame, convirtiéndose en el quinto europeo en lograr este honor, y en 2007 ingresó al FIBA Hall of Fame. Además, fue reconocido entre los 50 jugadores más influyentes de la FIBA y la Euroliga. Tras su retirada como jugador, Dalipagic trabajó como entrenador y dirigente deportivo, contribuyendo al desarrollo del baloncesto en Serbia, Italia y Macedonia del Norte.
Tyrone Muggsy Bogues (Baltimore, EEUU, 1965) es un icono de la NBA. Un tipo que derribó barreras y esquivó prejuicios como si avanzara entre trincheras. Un base que hizo historia a pesar de no alcanzar los 160 centímetros, un avanzado a su época, los noventa, que se hizo camino entre gigantes cuando el baloncesto todavía no era cosa de bajitos. Con una simpatía desbordante, el ex jugador de Bullets, Hornets, Warriors y Raptors atiende a EL MUNDO desde Valencia, donde acudió como embajador de la NBA.
Hace 39 años disputó el Mundial de España. ¿Qué recuerda? ¿Qué supuso para ti?
Respuesta. Por entonces me consideraban un poco una pequeña mancha negra. Pero fue una experiencia increíble, ganar el oro como jugador universitario todavía, algo muy especial. Ninguno de nosotros tenía ni idea de cómo aquello iba a cambiar nuestras vidas. Estábamos haciendo historia, fuimos los últimos jugadores universitarios en ganar una medalla de oro con EEUU. Después perderían en la final de Seúl 1988 (y el Mundial de 1990) y luego decidieron mandar a nuestro Dream Team a Barcelona.
Es muy recordada su defensa sobre Petrovic, un base casi 40 centímetros más alto.
¡Sí! Era imparable. En ese momento, él, Sabonis, Oscar Schmidt, eran considerados los Michael Jordan de Europa. Petrovic ha sido uno de los mejores anotadores de la historia. Viendo el partido previo a enfrentarnos, él metió 40 puntos. Intentaba estudiar sus tendencias, cómo le gustaba tirar... Él día que nos enfrentamos el entrenador (Lute Olson) me dio esa misión. Y yo lo esperaba con ansias porque sabía que era un tipo al que le encantaba tirar, driblar... Sentí que si podía interrumpir todo eso, frustrarlo un poco, tendríamos una oportunidad mayor para ganar. Y eso fue exactamente lo que hice. Lo frustré, nunca vio a un tipo como yo en defensa. Estoy seguro de que eso supuso un cambio que él tuvo que hacer. Hablamos de todo esto cuando estaba en Nueva Jersey. Que descanse en paz. Fue una bendición conocerle.
El baloncesto ha cambiado, los pequeños lo dominan. ¿Tu carrera hubiera sido más sencilla ahora?
Creo que tiene más que ver con la mentalidad que yo tenía. Gente como yo o Spud Webb marcamos un estándar, hicimos ver que era posible.
Bogues, en su reciente visita a Valencia.NBA
¿Qué le impulsó a querer triunfar en un deporte en el que el tamaño es tan importante?
¿Sabes? La gente me decía que no podía, que no debía, que el baloncesto era un deporte para jugadores altos. Pero yo siempre he creído que es para todos, para altos y bajos. No dejar que nadie me dijera lo que no podía hacer hizo brotar en mí un sentimiento de querer mostrar a la gente de lo que era capaz. Siempre tuve esa mentalidad, jugando contra los mejores. Si era capaz de ganarles, deberían respetarme, incluirme entre ellos.
Crecer en Baltimore no fue fácil. Rodeado de delincuencia, tu padre fue a la cárcel y a usted incluso le llegaron a disparar. ¿Cómo superó todo eso?
Crecer en Baltimore fue un desafío. Cada vez que salía de la puerta de mi casa era un desafío. Crecer en ese entorno, enfrentarte a todo aquello, pudo disuadirme o distraerme. Pero había algo más poderoso que me llamaba, que me decía que debía seguir persiguiendo mi sueño. Y sabía que si me mantenía confiado en las cosas que estaba haciendo, si seguía teniendo éxito contra los jugadores a los que me enfrentaba, en algún momento tiraría abajo esa puerta y me empezarían a ver como un pequeño dios jugando al baloncesto. También tuve la suerte de tener buenos entrenadores, que dieron valor al impacto que yo estaba teniendo en la pista y creyeron en las cosas que era capaz de hacer. Así fui capaz de romper todas esas barreras.
Su imagen con Manute Bol (2,31 metros) fue icónica. ¿Cómo fue esa temporada rookie en los Bullets, con él de compañero??
Fue una bendición jugar con Manute. Incluso aunque la gente nos mirase desde dos perspectivas diferentes, pero realmente disfrutamos juntos. Creo que nos complementamos. Porque podía arriesgar con mi defensa en el perímetro, sabía que tenía un respaldo, un taponador para proteger la canasta. Manute también era muy gracioso, tenía un espíritu muy divertido, se reía de sí mismo. Siempre bromeaba sobras las cosas que hacía cuando estaba en Sudán, decía que mató un león con una lanza. Siempre lo recordaba. Lo echo mucho de menos, a diario. Era un gran competidor, un gran jugador, pero lo más importante, era un gran amigo.
¿Quién es su jugador favorito en la actualidad?
¡Eso es fácil! Steph Curry. Es como un pequeño sobrino para mí, debido a la relación que tuve con su padre a lo largo de los años. Lo he visto crecer junto a mis hijos, le he visto florecer, a él y a su hermano Seth. Steph ha llevado el baloncesto a una nueva dimensión. Es considerado el mejor tirador de la historia de la NBA, alucinante. Nunca pensé que ese niño al que le daba un pequeño paseo en avión en el vestuario se convertiría en eso. Ha sido genial presenciarlo. Estoy agradecido por la oportunidad de poder llamarlo amigo.
¿Alguien le dijo alguna vez que quizá el baloncesto no era para alguien tan bajito como usted?
Por supuesto. Empezó cuando tenía siete años, pero se me quedó grabado. Yo también practicaba lucha libre y mi entrenador me dijo: "Deberías dejar de jugar al baloncesto". Tenía que centrarme sólo en la lucha, porque el baloncesto es sólo para jugadores más altos. "Eres muy bueno en la lucha, has sido campeón estatal. ¿Por qué querrías pasar por ese tipo de drama?" Esas críticas por mi tamaño siempre me molestaron. Lo respetaba como entrenador de lucha y quizá sólo trataba de persuadirme, pero me irritó mucho. No fue el único, otras personas me decían: "¿Por qué haces esto? No deberías jugar al baloncesto. Eres demasiado pequeño". Y siempre les decía que no. La gente siempre te dice quién podrías ser, quién deberías ser, pero tú sabes quién quieres ser. Siempre me mantuve firme. Y creo que por eso he podido tener esta carrera.
¿Qué espera de sus Hornets para la próxima temporada?
Se han hecho muchos cambios en la plantilla. Y todavía pude haber más, así que tendremos que ver cuál es el resultado final. Acabamos de fichar a varios bases, hemos incorporado a Colin Sexton, a Spencer Dinwiddie y seguimos teniendo a Lamelo Ball, así que va a ser interesante. También necesitamos algunos hombres grandes que los acompañen.
Cuando Juan Núñez cambió de agente y decidió seguir con su progresión lejos del Real Madrid, en un equipo de la Bundesliga no demasiado conocido por el aficionado medio, pocos hubieran podido sospechar que, dos años después, iba a acabar fichando por el eterno rival. Pero los acontecimientos, tanto para el que fuera perla de la cantera blanca como para el Barça, han terminado por unir sus caminos en uno de los fichajes más sonados de este verano. «He encontrado el sol», bromea ahora el madrileño, con esa forma de hablar tan escueta, frases cortas aunque ya concisas en un chico de 20 años que afronta el siguiente escalón de su carrera, el más decisivo, el que posiblemente marcará todo su prometedor futuro, el salto a uno de los grandes de Europa. Tras sus dos cursos de aventura formativa en el Ratiopharm Ulm y con un sueño NBA pospuesto por el momento después de ser elegido el pasado junio en el puesto 36 del draft por los San Antonio Spurs (tras un traspaso desde los Pacers) que no le quitarán ojo.
Juanito, como todos le siguen llamando, es uno de los grandes atractivos de la Supercopa Endesa que este sábado comienza en Murcia con un clásico para abrir boca. Por el morbo de vestir azulgrana, por el de enfrentarse al equipo con el que maravilló en categorías inferiores (MVP de la Euroliga júnior, entre otros hitos), con el que debutó con 17 años en un duelo de semifinales de la ACB. Un base como no se recordaba que pronto también moldeó Sergio Scariolo llevándoselo, por necesidad, al Mundial 2023 (ya fue el último descarte para el Eurobasket 2022 y lo ha sido este verano en los Juegos tras disputar y ganar el Preolímpico).
Dice Núñez que encontró en Barcelona el sol que le faltó en la fría Ulm, donde a su familia le costaba un enjambre de transportes cada vez que quería acudir de visita. Pero no sólo es la luz mediterránea lo que llevó al chico de Villaviciosa de Odón, que antes de las canastas destacó en balonmano, a tomar una decisión en la que confrontar lo emocional con lo profesional, madridista él y todos los suyos. El Barça le puso sobre la mesa un inmejorable escenario para lo único que le importa: seguir creciendo.
Juan Núñez, en el Palau Blaugrana.Quique GarcíaEFE
«Que han apostado por mí, así de sencillo», responde Juan sobre los motivos de la decisión, tomada tras valorar las opciones de dar el salto a la NBA con los Spurs, que conllevaría el peaje del paso por la Liga de Desarrollo y seguramente un freno a sus expectativas. Con un contrato que ronda el millón y medio de euros por cada una de las tres temporadas firmadas y facilidades de salida si el equipo texano le reclama algún verano, el Barça, que pagó al Madrid 400.000 euros para esquivar el derecho de tanteo, vio en Núñez un talento con el que escapar de años de declive y una deriva deportiva cuyo último capítulo fue el despido tras los playoffs de la Liga Endesa de Roger Grimau, sustituto sólo un año antes de Sarunas Jasikevicius.
En lo deportivo, Juan ocupará el espacio en la dirección que deja la salida de Rokas Jokubaitis y la no continuidad de Ricky Rubio. Compartirá los mandos con Tomas Satoransky y volverá con plenos poderes a una Euroliga con la que ya disputó 10 partidos de blanco en la temporada 2021/2022 (aunque en ninguno de ellos más de 10 minutos). Pero lo más importante, cuenta con la plena confianza del nuevo dueño del banquillo culé, pues bien le conoce Joan Peñarroya aunque nunca le haya entrenado.
Juan Núñez, con el Barça.Quique GarcíaEFE
Porque es lo sentimental otro de los puntos fuertes que han llevado al madrileño al Barça. El mejor amigo en el mundo de la canasta de Juan es Marc Peñarroya, hijo del que ahora es su entrenador, con el que ha coincidido durante años en las categorías inferiores de la selección. Sus lazos se estrecharon especialmente durante el Europeo sub 20 en el que ganaron el oro en Podgorica (Montenegro) en 2022 y desde entonces se hicieron inseparables, compartiendo hasta vacaciones de verano. El canterano del Manresa no andará lejos, pues disputará esta temporada con el CB Prat en LEB Plata.
También en el vestuario ha encontrado compinches conocidos Juan, que desde hace años mantiene un relación sentimental con Lucía Navarro, hija de Juan Carlos Navarro y también jugadora profesional. «Conocía a muchos de la selección y ha hecho que todo sea más fácil», admite Núñez de Willy Hernangómez (otro canterano madridista que dio el salto al eterno rival la pasada temporada), Darío Brizuela, Alex Abrines y Joel Parra, con el que comparte apartamento en la Ciudad Condal. «He encontrado a mucha gente con ganas de jugar, con ganas de entrenar, con ganas de conocernos. Somos muchos nuevos con ganas de hacer un gran año», reivindica, encandilado con la propuesta de juego de su entrenador -«hacemos un juego divertido. Yo he visto los equipos de Peñarroya (Manresa, Andorra, Burgos, Valencia, Baskonia...) estos años y me gustan. Son dinámicos, divertidos de ver, y a mí eso me atrae mucho»- y listo físicamente tras un verano en el que al fin pudo tomarse un respiro y recuperarse de «molestias físicas» en su rodilla.