Pep Barceló, el entrenador que defendió a Luis Rubiales en la Asamblea Extraordinaria de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), y el CE Manacor han alcanzado un acuerdo para que el preparador mallorquín deje de formar parte del cuerpo técnico del club adscrito a la Tercera División de Baleares.
“Lo has explicado, ahora estos gestos tienen otro sentido”, dijo Barceló después de escuchar las alegaciones de Rubiales y de que el presidente del fútbol español, ahora sancionado por la FIFA, se negara a presentar su dimisión.
“Pero con base en eso, que todas las fuerzas externas que están ahora fuera de la Federación, de la Asamblea, hagan ese asesinato como has dicho tú, para mí es una caza, ha habido demasiados francotiradores”, añadió el técnico mallorquín ante la sorpresa de muchos de sus compañeros asambleístas.
Pese a que Barceló pidió luego disculpas por sus palabras, el CE Manacor ha anunciado en un comunicado hecho público este viernes que el entrenador “deja de formar parte del cuerpo técnico del primer equipo y a partir de ahora no dirigirá al primer equipo”.
“Queremos agradecer profundamente a Pep Barceló su gran trabajo, innegable profesionalidad, la predisposición que ha tenido en todo momento y desearle mucha suerte en sus nuevos proyectos que vengan tanto en el ámbito profesional como en el ámbito personal. A partir de hoy empieza una nueva etapa dentro de la temporada con el objetivo de continuar con el crecimiento de estos últimos años gracias al trabajo hecho por todos”, señala el club mallorquín.
Ésta es una historia de triunfo, esperanza, derrota y dolor en una sola pieza. Vayamos con el planteamiento, el nudo y el desenlace. Nevaba copiosamente en Bormio, empañando y encogiendo el paisaje, envolviéndolo en una claridad lechosa y plana, cuando el noruego Atle Lie McGrath tomó el primero la salida en la primera manga del eslalon olímpico.
Obviamente, y aprovechando al máximo la calidad virginal de la nieve, estableció el primer mejor tiempo. Noventa y cinco esquiadores después, demasiados para una competición como los Juegos Olímpicos, que debe evitar el relleno, seguía siendo el mejor por delante del suizo Loïc Meillard, a 59 centésimas, y el austriaco Fabio Gstrein, a 96.
Cuando, en calidad de líder, salió en último lugar en una segunda manga sin ventisca e incluso con rodales azules en el cielo... hizo el temido "caballito" a los pocos segundos. El drama, como el de Lindsey Vonn en el descenso, más bien tragedia en el caso de la estadounidense, no se hizo esperar. McGrath enredó las tablas con el palo de la puerta y se le hundió todo de golpe. Iracundo hasta perder el control de sí mismo, arrojó los bastones, convertidos en herramientas enemigas a las que repudiar y castigar, todo lo lejos que pudo. Se quitó los esquíes, cuyo ominoso contacto no podía soportar, y, solo y "desnudo", atravesó la pista en dirección al bosque.
Y allí, junto a las protecciones que lo delimitaban, se arrojó boca arriba sobre la nieve, probablemente odiándose y sintiendo lástima de sí mismo, rumiando quién sabe qué pensamientos atropellados. En sumo contraste, allá abajo, Loïc Meillard celebraba el oro. Fabio Gstrein, a 35 centésimas, la plata. Y Henrik Kristoffersen, el otro gran noruego, a 1.13, el bronce. Quim Salarich, 22º en la primera manga, terminó en la decimonovena posición. Objetivo cumplido. Felicidades. En su tercera presencia olímpica le ha ido mejor que en las otras dos. En Pyeongchang 2018 no terminó la segunda manga. En Pekín 2022, la primera.
Las condiciones ambientales, a las que Salarich sobrevivió, condujeron a una enorme "mortandad" entre los participantes en el primer sector. No lo acabaron 52. Entre ellos Lucas Pinheiro-Braathen, el ganador del gigante, una de las estrellas carismáticas de los Juegos y con una victoria esta temporada en eslalon, en Levi. También se quedó en el camino el francés Paco Rassat, la revelación de la especialidad, con una victoria en Gurgl y otra en Adelboden. Y no respondió a las expectativas el francés Clément Noël, campeón en Pekín'22, que, además, no concluiría la segunda manga.
La prueba se presentaba bastante abierta. A diferencia del eslalon femenino, que no ha conocido en sus siete citas de la temporada más triunfadora que Mikaela Shiffrin, los nueve masculinos han saludado a siete vencedores distintos, incluyendo al propio McGrath, ganador en Alta Badia y en Wengen. La colérica desesperación del noruego estaba, a sus ojos, justificada. Nadie reunía tantas buenas cartas como él. Se había impuesto, como queda dicho, en dos eslalons este curso, lidera la clasificación de la especialidad en la Copa del Mundo y había realizado el mejor tiempo en el primer tramo. Disponía de muchos argumentos a su favor. Todos se fueron por la borda.
El miércoles termina el esquí alpino con la disputa del eslalon femenino. Mikaela Shiffrin, que no obtuvo recompensa alguna en la combinada por equipos ni en el gigante, se enfrenta a la última oportunidad, y la mejor, a tenor de los antecedentes descritos, de salir de estos Juegos con un oro. Seguramente, después de lo visto en la prueba masculina, estará reflexionando más de lo habitual acerca de la delgada frontera que separa la ilusión de la decepción, lo probable de lo imposible y, en definitiva, el éxito del fracaso.
La esperada final europea en Bilbao llega anticipada y envuelta en una cainita guerra interna. El Athletic recibe hoy a la Roma tras perder en el Olímpico en el descuento (2-1). Pero en el Botxo casi no se habla de fútbol. Son los radicales de uno y otro bando quienes atraen focos y preocupación. Los apenas 500 seguidores agrupados en la Iñigo Cabacas Herri Harmaila (ICHH) se han comprometido a convertir hoy San Mamés en un «infierno» tras lograr que la directiva de Jon Uriarte les reconociera como interlocutores. Otros 400 ultras de la Roma forman parte del grupo de 2.000 seguidores italianos que se esperan en La Catedral. La Ertzaintza y la Policía Local han desplegado un enorme dispositivo policial que servirá de «ensayo» de la final de la Europa League que se celebrará el 21 de mayo en San Mamés.
«Queríamos una final en San Mamés y ya la tenemos», señaló, en las horas previas al encuentro, Ernesto Valverde. El tono mesurado del técnico vitoriano contrasta con los ánimos caldeados de una afición dividida. Un San Mamés convertido en un intercambio de gritos y pitidos, como ocurrió en el partido del domingo contra el Mallorca. Casi 45.000 socios abuchearon cada grito de los ICHH, el sector radical crítico con la directiva de Jon Uriarte que ha protagonizado numerosos incidentes castigados con 85.000 euros en multas abonadas, hasta ahora, por el club rojiblanco.
La previa de la final contra el equipo de Claudio Rainieri se ha jugado entre comunicados y reuniones. Los de ICHH hicieron público el pasado lunes una «propuesta» de falsa tregua con sabor a chantaje. La propuesta de los radicales exigía que sus líderes asumieran la animación con megáfonos, bombos y banderolas propios. El Athletic, 24 horas después, se reunió con representantes de este grupo de seguidores. Una cita cuestionada por cientos de socios rojiblancos hartos, como gran parte de San Mamés, del protagonismo de ICHHen este conflicto interno por el control de una grada de animación con más de 4.000 aficionados.
La posición pública del Athletic advirtió de las «incorrecciones e inviabilidades» de las exigencias de sus ultras. El tono del comunicado y la «vía para que ICHH pueda dinamizar la animación el próximo jueves» chirría con el posicionamiento que hasta ahora había mantenido Jon Uriarte.
Más aún cuando los últimos gritos lanzados por los miembros de la ICHH el pasado domingo fueron los de «¡Uriarte, kanpora! («¡Uriarte!, fuera»). El resto de San Mamés -más pendientes de los gritos que del juego- descalificó con sus silbidos las consignas contra su presidente. La propuesta para recuperar hoy una momentánea y endeble paz social pasa porque los miembros de la ICHHacepten animar con los megáfonos del club -permiten grabar las consignas que se utilicen- y permitir que lleven su pancarta, banderolas e incluso bombos.
«Que haya acercamientos es muy positivo para nosotros», respondió ayer el capitán Óscar de Marcos para valorar esta pax romana en San Mamés. El lateral rojiblanco no quiere que el partido de hoy (18.45 horas) sea su último duelo en Europa. El acicate de que la final de la segunda competición europea se dispute el próximo 21 de mayo en San Mamés empuja a un equipo que prácticamente ha descartado la presencia de Oihan Sancet en la punta de ataque junto a los hermanos Williams.
Antes del pitido inicial, la alta tensión del duelo recorrerá las calles de Bilbao. Los ultras de la Roma podrían contar con el apoyo de seguidores del Frente Atlético. San Mamés ha sido perimetrado con una valla alrededor de la enorme explanada a la que se accede para establecer un primer filtro de seguridad. El Ayuntamiento de Bilbao, además, ha ordenado a las cafeterías y bares de los alrededores la retirada de sillas y mesas de sus terrazas desde las 15.00 horas. 45 minutos más tarde se cortarán tramos de las calles Gran Vía, Sabino Arana y el Puente Euskalduna. En ese momento está previsto que se inicie la marcha de la afición de la Roma hasta el estadio. El fútbol, si nadie lo impide, volverá a San Mamés cuando el árbitro Clement Turpin (Francia) arranque el partido.
Bobby Fischer, uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos, solía decir que el ajedrez es simplemente la vida. Tachado a menudo de loco pese a su genialidad, el Gran Maestro estadounidense tenía claro que toda acción tiene consecuencias en el tablero y en la vida. Que toda jugada condiciona el futuro del juego, al igual que toda decisión vital determina nuestro futuro destino. Nunca puede haber marcha atrás, todo movimiento es irreversible. También en la historia del ajedrez.
Fue un poema valenciano, escrito en 1475, el que cambió para siempre las reglas del juego. Fueron 64 estrofas -la misma cifra, por cierto, que las casillas en que se divide el tablero- las que alteraron el ritmo pausado con el que se había desarrollado el ajedrez durante siglos. Scachs d'amor (Ajedrez de amor), que así se llamó el poema, es «el texto que inaugura la edad moderna del ajedrez, con la nueva y poderosa dama reinando en el tablero», según resume José Antonio Garzón, investigador de la historia del ajedrez.
«El poema fue un texto muy transgresor, ya que revolucionaría 700 años de práctica estable del ajedrez», subraya, a propósito del lanzamiento del documental Valencia, cuna del ajedrez moderno. Impulsado por la Generalitat y la Federación de Ajedrez de la Comunidad Valenciana, el trabajo busca rescatar una historia prácticamente desconocida cuando se cumplen 551 años de la creación del poema.
Pero este texto no es el único que permite sostener el origen valenciano del ajedrez moderno. El "santo grial del ajedrez" es un libro desaparecido que se publicaría -también en Valencia- dos décadas después. Su paradero sigue siendo un misterio para los investigadores, a pesar de que se considera el primer tratado del ajedrez moderno.
«Todo el mundo sabe que el fútbol nació en Inglaterra o que el baloncesto nació en Estados Unidos, pero no todos saben que el ajedrez moderno nació en España y, en concreto, en Valencia», lamenta Emilio González, presidente de la Federación valenciana. Y eso que «las reglas que inventa el poema apenas han variado en más de cinco siglos. Es como si en todo ese tiempo en el fútbol solo se hubiera modificado un poco el fuera de juego».
Para Garzón, la demostración del origen valenciano del ajedrez «ha sido una lucha compleja contra el destino, pues los documentos clave han tardado en aparecer». El hallazgo de Scachs d'amor no se produce hasta 1905. El manuscrito, redactado en valenciano, se encontró en el archivo de la Real Capilla del Palau Requesens de Barcelona. Sus autores fueron tres poetas del llamado Siglo de Oro valenciano: Bernat Fenollar, Narcís Vinyoles y Francí de Castellví.
Grabado en el que aparecen los poetas Fenollar y VinyolesBIBLIOTECA DE RAFAEL SOLAZ ALBERT
Valencia vivía en el siglo XV una época de esplendor económico y cultural. Se construyó la Lonja de la Seda, se introdujo la primera imprenta de España, Joanot Martorell escribió su Tirant lo Blanch -el libro que Cervantes salva de la quema en el Quijote- e incluso en el Vaticano reinaban los Papas de la familia Borja (Borgia en italiano). Es en este contexto donde los tres poetas valencianos plantean su particular golpe al tablero de juego.
El poema describe una partida de ajedrez que, en la práctica, se ha convertido en la más antigua disputada según las reglas modernas. Y ello porque, según puntualiza Garzón, los propios autores señalan a lo largo del poema que «nunca se ha visto esa forma de jugar». «Varias veces reafirman que la nueva propuesta es suya», insiste. «Nuestro juego quiere engalanarse con un estilo nuevo y sorprendente», escriben los poetas, que adoptan el rol de tres personajes: Marte, Venus y Mercurio.
El alineamiento de Marte, Venus y Mercurio, visible en Valencia el 30 de junio de 1475, permitió fijar la fecha del poema.J.A. BELMONTE. IAC (LA LAGUNA)
Este es un dato que, tal y como subraya Garzón, no hay que pasar por alto porque ha sido clave a la hora de datar el poema. Según describen los poetas, fue la conjunción planetaria de Marte, Mercurio y Venus la que motivó la creación del texto. Y, según pudo demostrar el investigador con ayuda del Instituto de Astrofísica de Canarias, el 30 de junio de 1475 fue visible desde la propia Valencia ese alineamiento de los planetas que es en realidad una ilusión óptica.
¿Y en qué consistió la gran novedad de los poetas? En la invención de la dama o reina, que pasa a ser la pieza más poderosa sobre el tablero en lo que supone, en palabras de Garzón, toda una «revolución femenina». De hecho, para Emilio González, la introducción de la nueva pieza fue un antes y un después en la historia del ajedrez, porque «de un juego muy lento se pasa a uno muy rápido y dinámico». «Gustó tanto -insiste- que es lo que tenemos en la actualidad». Una dama desplazándose en todas direcciones, pudiendo llegar de un extremo a otro del tablero siempre y cuando el camino esté despejado.
Reproducción de la posición final de la partida transcrita en el poema.E
Garzón habla también del «culto al ideal femenino» que trasluce el texto. «A lo largo del poema se van desarrollando rasgos vinculados a la dama. Hay alusiones a la belleza, la cualidad de gentil..., lo que ha llevado a muchos a ver una referencia a la Virgen María». Para sostener esta teoría está el dato de la participación de Fenollar, Vinyoles y Castellví en un certamen mariano en el año 1474.
Pero también se especula con que la nueva dama fuese un homenaje a Isabel la Católica por parte de los tres ajedrecistas. ¿Acaso no fue ella otra poderosa reina? «Hay estrofas que parecen superponerse a episodios de la vida real, como el momento en que dicen que las reinas no luchan entre sí. Parecen evocar la guerra que enfrentó a Isabel la Católica con Juana la Beltraneja [por el trono de Castilla]», explica el investigador. En todo caso, Garzón se inclina por la teoría de que la pieza de la dama, de tener un referente, se crea para blindar la reforma de las nuevas reglas del juego. ¿Quién iba a atreverse a cuestionar los cambios?
A la «revolución femenina» Garzón suma otra: la «popular». «El peón, que en el ajedrez árabe y medieval no tenía un papel relevante, ahora también puede aspirar a convertirse en dama». El origen de la coronación se encuentra así también en el poema: cuando un peón alcanza la última fila del tablero debe promocionar. Y, siendo la dama la más poderosa, suele ser la pieza elegida. «Dos reformas en una», resume Garzón, señalando así la «actitud tremendamente progresista» de los poetas.
El siguiente «eslabón» en la historia del ajedrez moderno es la obra que ayudó a difundir y expandir las nuevas reglas: el Llibre dels jochs partits dels scachs en nombre de 100. Se trata de otra obra valenciana, del autor Francesch Vicent, que vio la luz 20 años después de los Scachs d'amor, en 1495. Sin embargo, poco más se sabe de ella, salvo la certeza de que existió para recopilar por primera vez un centenar de problemas del ajedrez moderno.
Rafael Solaz, bibliófilo y documentalista valenciano, confiesa que su historia le tiene «atrapado» desde hace más de 30 años, cuando supo por primera vez de la existencia de la obra por Garzón: «Comencé a investigar y todos los datos nos llevaban a la Abadía de Montserrat, donde tenían registrada una entrada con el libro. Esto confirmaba que la obra efectivamente existió y se imprimió». Es más, «quien la registró estaba viendo el libro porque da cuenta de la fecha, el impresor, el autor y el título».
Sin embargo, su búsqueda ha resultado de momento infructuosa. Ambos investigadores lanzaron incluso hace años un concurso internacional para tratar de dar con la obra. Pese al interés que suscitó, no hubo suerte.
Solaz cree que la Inquisición pudo contribuir a su misteriosa desaparición. Al fin y al cabo, «un libro considerado de artes liberales como este no estaba bien visto». Se baraja también que Francesch Vicent -que fue profesor de ajedrez de Lucrecia Borgia, la hija del Papa Alejandro VI- fuese un judío converso y estuviese perseguido. O que el libro se encuadernase con otra obra y esté erróneamente registrado en alguna biblioteca del mundo.
«Se trata del primer tratado de ajedrez moderno, y de ahí la importancia para Valencia de que el libro se encuentre, porque tiene que haber algún rastro», afirma Solaz. «No perdemos la esperanza de encontrarlo». Será entonces cuando pueda cerrarse el círculo de la historia del ajedrez.