De la Fuente ha querido dejar “clara” su postura sobre los hechos acaecidos y ha manifestar además su “repulsa absoluta ante cualquier acto de violencia machista”
Luis de la Fuente, a la dcha, junto a Jorge Vilda en la Asamblea de la RFEF.RFEF/EFE
Luis de la Fuente, técnico de la selección española absoluta masculina, ha emitido esta tarde un comunicado en el que asegura que censura “sin paliativos el comportamiento equivocado y fuera de lugar del Presidente de la RFEF”, Luis Rubiales, tras la final del Mundial femenino de Australia y Nueva Zelanda.
“Los hechos protagonizados por Luis Rubiales no respetaron el mínimo protocolo que debe seguirse en estos actos de celebración, y no son edificantes ni apropiados para una persona que estaba representando a todo el fútbol español. Él mismo ha reconocido públicamente lo impropio de su comportamiento”, afirma en un escrito remitido rubricado por el entrenador y a nombre también del cuerpo técnico.
ESCÁNDALO EN EL FÚTBOL
De la Fuente ha querido dejar “clara” su postura sobre los hechos acaecidos y ha manifestar además su “repulsa absoluta ante cualquier acto de violencia machista. No caben posturas tibias a la hora de enfrentarnos a este tipo de situaciones”.
“Deseo que este desagradable episodio se cierre cuanto antes por el bien del fútbol español y que los organismos competentes, resuelvan y tomen las decisiones pertinentes a la mayor celeridad posible”, añade.
De la Fuente, asimismo, lamenta “profundamente los hechos sucedidos y, muy especialmente, que los mismos hayan quitado protagonismo a lo realmente importante: la gesta sin precedentes conseguida por el fútbol femenino español, del que todos debemos sentirnos muy orgullosos”.
“Como reflexión invitarnos a continuar avanzando en nuestra formación en materia de igualdad”, apunta.
“Por último, manifiesto mi decepción porque los hechos que estamos viviendo enturbien la imagen del fútbol español a nivel doméstico y a nivel internacional”, finaliza el técnico de la selección absoluta masculina.
Una de las imágenes más inauditas de la madrugada en Las Vegas se produjo a la puerta del hospitality de McLaren, cuando Oscar Piastri y su agente, Mark Webber, abandonaron las instalaciones con una sonrisa en los labios. Aún no se había hecho oficial la descalificación de los dos coches de Woking, pero los australianos ya sabían que ese dictamen de la FIA perjudicaba más a Lando Norris. El líder del Mundial sumaba su segundo cero del año y veía reducida su ventaja con Max Verstappen. Con 58 puntos en disputa, ya sólo mantiene 24 frente al holandés, empatado en la tabla con Piastri.
En las seis últimas carreras, el tetracampeón se ha embolsado 136 puntos, por 97 de Norris y apenas 42 de Piastri. A esta progresión se suman un par de factores favorables de cara al próximo fin de semana en Qatar, donde también se disputa una sprint race. Tras su cambio de motor en el GP de Sao Paulo, Verstappen llegará con un propulsor más fresco que McLaren. Y lo hará en una pista donde ya conquistó la victoria en las dos últimas ediciones. Norris, décimo en 2024, tuvo que conformarse con la tercera plaza en 2023, mientras Piastri sí enlazó dos podios.
De este modo, las cuentas en Losail quedan muy claras para Norris, que se proclamará campeón si suma dos puntos más que Verstappen y Piastri. Es decir, si acaba por delante el sábado y el domingo. Por supuesto, el panorama sigue difícil para el líder de Red Bull, que no sólo necesitaría un pleno de 58 puntos en Qatar y Abu Dhabi, sino que Norris pinchase en una de las tres carreras.
¿Hay futuro para las 'papaya rules'?
El ejemplo más a la mano pasa dos segundos puestos en Losail y una sexta posición en Yas Marina. Otra combinación ganadora para Lando sería encadenar tres terceras plazas. Sin embargo, queda por ver cómo responderá a la enorme presión que se le viene encima. Y si repetirá alguno de los errores que le lastraron en el arranque del Mundial, como en Bahrein, Arabia Saudí o Canadá.
El otro punto crucial en la resolución del título atañe a la cúpula de McLaren, que deberá tomar una decisión en firme sobre sus prioridades. Es decir, si mantiene lo establecido hasta ahora, con ese acuerdo de absoluta equidad establecido en las papaya rules, o cambia hacia un trato favorable a Norris, el único de sus pilotos con ventaja frente a un rival tan temible como Verstappen.
Sea cual sea el veredicto de Zak Brown, CEO de la escudería de Woking, lo que parece seguro es que este cierre de Mundial se asemeja, cada día más, a lo sucedido en 2007. Entonces, Lewis Hamilton y Fernando Alonso perdieron ante Kimi Raikkonen un título que parecía cerrado para McLaren. A falta de dos carreras, el británico contaba con 17 puntos frente al piloto de Ferrari. Adaptando el sistema actual, esa diferencia ascendería a 37 puntos, 13 más de los que necesita remontar Mad Max.
Verstappen festeja su triunfo en el Strip Circuit.AFP
La guerra psicológica, por tanto, parece jugar a favor de Verstappen, que hace cuatro años ya tuvo que lidiar con un dramático desenlace ante Hamilton. Se da la circunstancia de que en 2023 el heptacampeón también protagonizó en Losail un incidente con George Russell, su compañero en Mercedes, cuando ambos luchaban con Verstappen en la primera vuelta. "Asumo toda la responsabilidad de lo ocurrido", sentenció Sir Lewis aquel domingo.
El recado de Marko
A este extra de experiencia, Verstappen puede sumar otras dos escenas de la pasada noche en Las Vegas. La primera se produjo en la primera curva, cuando Norris cometió un error que le privó de la victoria. «Probablemente estuvo mirando demasiado tiempo por los retrovisores y olvidó dónde frenar. Así que sí, pensé: "Vale, muchas gracias"», comentó, con una sonrisa, tras bajarse del coche.
El otro momento que debe hacer reflexionar a McLren llegó en el tramo final, cuando Norris adelantaba a Russell para quedarse a la estela del líder. Ahí optó por la cautela. Sin embargo, Helmut Marko quiso aprovechar la coyuntura para lanzar uno de sus habituales recados. «Lo más gracioso fue cuando llegó el mensaje de McLaren: "Ataca a Max, adelántalo". Después, Max marcó una vuelta rápida tras otra», zanjó el veterano asesor de Red Bull.
El rostro desencajado del team principal, Andrea Stella, ilustraba ayer en Las Vegas el ánimo del equipo. Los nervios pueden multiplicarse en este infernal trayecto, con 11 horas de diferencia horaria, que separa Las Vegas de Qatar. Durante esta misma semana, Russell advirtió del favoritismo de Red Bull en Losail, una pista de curvas rápidas, como Silverstone y Suzuka, donde mejor se maneja el RB-21. Por tanto, Stella tuvo que oponer su réplica: «Yas Marina volverá a jugar a nuestro favor». Tras 60 temporadas en el Mundial, McLaren ha sufrido su primera doble descalificación en una carrera. Lo que no puede permitirse ahora es perder otro título que creía en la mano.
Un partido extraño, cargado de altibajos, terminó con un final de inesperado. El británico Jack Draper acabó con el sueño de la triple corona de Carlos Alcaraz en Indian Wells, una gesta que solo habían logrado hasta ahora dos leyendas como Djokovic y Federer. Poco importó que para el británico fuera su primera semifinal en un Masters 1.000, ni que Alcaraz se hubiera (casi) paseado por el torneo hasta la penúltima ronda, sin ceder un solo set, siendo dos veces campeón y habiendo ganado 16 partidos consecutivos en el desierto californiano. El inglés de 23 años cortó de raíz el sueño del español en tres mangas, 6-1, 0-6 y 6-4 en una hora y 44 minutos.
Para Draper, número 14 de mundo, la motivación era máxima. No solo estaba ante la posibilidad de acceder a su primera final de un gran torneo, sino que un triunfo le metía en el Top Ten del ránking mundial por primera vez. Llegaba, además, pletórico de confianza tras haber eliminado a la joven promesa brasileña, Joao Fonseca, y a Taylor Fritz y Ben Shelton.
Lo logró gracias a un bajón inexplicable de juego del doble campeón en Wimbledon, irreconocible en la primera media hora de partido, y sabiendo recuperarse del golpe que supuso el rosco que le metió el murciano en la segunda manga, cuando todo indicaba que el partido caería del lado del claro favorito. Draper resistió en el set definitivo, haciendo dudar a Alcaraz de nuevo, que no tuvo su tarde, y cerrando el partido por 6-4 tras haber roto en dos ocasiones el saque de su rival. Mañana se verá las caras con el danés Holger Rune en una final inédita de jóvenes talentos.
Retahíla de errores
El de El Palmar ha ido de más a menos en su torneo predilecto lejos de España. Por segundo choque consecutivo, salió frío y un tanto confundido, sin ritmo alguno. No solo cedió su primer servicio en blanco sino que lo hizo con dos dobles faltas consecutivas, firmando una retahíla de errores no forzados en los primeros tres juegos y regalando medio set a su rival. Draper, sin hacer demasiado, se llevó 12 de los primeros 15 puntos disputados.
Juan Carlos Ferrero animaba a su pupilo desde la grada para sacarlo de la pájara monumental que parecía estarle sacudiendo, pero nada funcionaba. Los errores seguían llegando y Draper aceleró el paso para aprovechar el insólito escenario con el que se encontró sobre la pista central de Indian Wells. Si le hubieran dicho de inicio que iba ganar el primer set por 6-1 en 23 minutos, se hubiera echado a reír.
Lo cierto es que nada le salía al vigente campeón de Roland Garros. Ni siquiera sus clásicas dejadas para romper piernas al rival. Alcaraz tuvo que salvar una bola de ruptura al inicio de la segunda manga que le ponía al borde del abismo, tirando de fuerzas de flaqueza para anotarse el juego y con los suficientes arrestos para arrancarle las primeras pelotas de ruptura a Draper en el siguiente envite. Se le esfumaron pero aguantó. Y fue en ese ejercicio de resistencia donde encontró el murciano el resquicio suficiente para arruinarle el momentum al británico e inyectarle un mar de dudas en su mente.
extraños giros de guion
Sin tiempo para asimilarlo, el partido se dio completamente la vuelta. Del desastre de la primera manga al violento resurgir de la segunda. En 20 minutos, Alcaraz se anotó un 4-0 que abocaba el partido a un tercer set. Ahora el que parecía carne de diván era el de Sutton. Se borró por completo cuando parecía que podía firmar la gran gesta de su carrera. Ni siquiera fue capaz de evitar el sonrojo del 6-0 para impedir que Alcaraz comenzara sacando en el tercero. El londinense pasó de llevarse el 85% de los puntos sobre su servicio al 37% de la segunda manga. Alcaraz, en cambio, se echó para atrás para tener más opciones al resto y la fórmula le funcionó.
Faltaban, sin embargo, un par de extraños giros de guion. Cuando parecía que lo peor había pasado para el defensor del título, un punto brillantemente resulto por Draper en la red, y revisado por el árbitro en vídeo, le abrió la puerta a la esperanza de nuevo para el inglés, capaz de ponerse de nuevo por delante y abrir hueco en el marcador (3-1).
Alcaraz sintió el golpe y volvió a perder ritmo, obligado de nuevo a remontar y resistir, aunque esta vez ya no pudo, obligado a despedirse del desierto que tanto quiere y que tanta gloria le ha traído con tan solo 21 años.