11 miembros del cuerpo técnico de la absoluta e inferiores dejan al seleccionador y ponen su cargo a disposición de la Federación
La selección femenina de fútbol se va descomponiendo poco a poco. O reconstruyendo, más bien. Ahora mismo, el combinado nacional no tiene futbolistas ni cuerpo técnico. Sólo ha quedado Jorge Vilda, última pieza del hundimiento. Ayer renunciaron 81 futbolistas, entre las mundialistas, las rebeldes y varias históricas, esta mañana la FIFA ha suspendido a Luis Rubiales y por la tarde han renunciado 11 miembros del staff técnico, entre asistentes de la absoluta y las inferiores, todos al mando de Vilda, que es director deportivo.
Estos técnicos han puesto su puesto a disposición de la RFEF, han denunciado la “conducta mostrada” por el presidente y han acusado a los dirigentes de obligar a varias mujeres del staff a situarse en primera fila durante el discurso de Rubiales.
El presidente, critican, “ofreció un relato que no refleja en modo alguno lo sentido por la futbolista“, y, añaden, sin concretar quién, que les impusieron “asistir obligatoriamente a la citada asamblea“. Además, denuncian que “a varias de las integrantes femeninas del staff se les obligó a colocarse en primera fila, exponiendo su imagen e intentando dar a entender a la sociedad y a las jugadoras que compartían las tesis del presidente de la RFEF”.
Firman el escrito Montse Tomé Vázquez (Asistente técnico de la Absoluta), Javier Lerga Garayoa (Asistente Técnico de la Absoluta), Eugenio Gonzalo Martin (Asistente Técnico de la Absoluta y seleccionador sub’17 y sub’16 femeninas), Blanca Romero Moraleda (Preparadora Física de la absoluta), Carlos Sánchez Garcia (Entrenador de porteras), Rubén Jiménez Gómez (Técnico Analista), Sonia Bermúdez Tribano (seleccionadora de la sub’19 y sub’20 femeninas), Javier Velázquez Diaz (Preparador físico de las inferiores femeninas de Fútbol), Javier Egido Saz (Tecnico Analista de las Inferiores), Ander Ruiz Mitxelena (Entrenador de porteras de las Inferiores) y Elena Fernández Castaño (Entrenadora de porteras de las Inferiores).
La previa del PSG - Real Madrid sufrió un imprevisto que obligó a la FIFA a cancelar la rueda de prensa de Xabi Alonso y la zona mixta de tres futbolistas del conjunto blanco, Thibaut Courtois, Fede Valverde y Jacobo Ramón. El avión del equipo madridista salió con retraso desde Miami por las tormentas que están afectando al sur de Florida y sufrió todavía más demora al aproximarse al aeropuerto de Newark por el tráfico aéreo. A la hora a la que debía haber comenzado la comparecencia de Alonso, la expedición aún estaban dando vueltas alrededor de Newark esperando el momento para aterrizar en tierras neoyorquinas.
"Se nos está complicando", admitían desde el conjunto blanco a media tarde. Dos horas después, el Madrid pedía a la FIFA la cancelación de todos sus compromisos con los medios de comunicación. "Por el retraso en el vuelo del Real Madrid debido a la tormenta, la rueda de prensa y la zona mixta quedan canceladas", explicaba el responsable de FIFA en la sala de prensa.
Después de ganar al Borussia Dortmund en los cuartos de final del Mundial, el Madrid decidió volver a su hotel de Palm Beach, a unas tres horas en avión de Nueva York. Una decisión que al principio no estaba prevista porque el club planeaba quedarse en la Gran Manzana a partir de esa eliminatoria, pero que se tomó porque las familias de los jugadores están en varios hoteles de Miami, cerca de los futbolistas, y la expedición se sentía cómoda en su hotel de Palm Beach, tanto a nivel logístico como de entrenamientos.
Como en cada previa, repetida este mes en el Miami-Charlotte, Miami-Philadelphia y Miami-Nueva York, el Madrid agendó su vuelo a la ciudad donde disputaría el partido en el mediodía del día previo a disputarse. Debía despegar de Palm Beach a las cuatro de la tarde hora local, pero despegó pasadas las cinco, lo que ya provocaba una hora de retraso. Por si fuera poco, al llegar a Nueva York se encontraron con mucho tráfico aéreo y tuvieron que dar vueltas alrededor del aeropuerto en un vuelo que se alargó mucho más de lo previsto, pisando suelo neoyorquino a las nueve de la noche hora local. Cinco horas para un vuelo que debía haber durado cinco.
Luis Enrique: "El secreto es el equipo"
Desde la rueda de prensa, Luis Enrique deseó a los blancos una llegada "con normalidad", elogió la historia del Madrid, reconoció su predilección por el Barça y el Sporting de Gijón y evitó hablar de Mbappé. "Eso pertenece al pasado y el pasado mueve pocas cosas. Nos centramos en el presente. No hablo del pasado", contestó a la primera pregunta sobre el francés.
El asturiano, campeón de Europa con el PSG, insistió en que "el secreto es el equipo". "Y la capacidad de los jugadores de gestionar su rendimiento en función del equipo, no al revés. Ese es el objetivo que tenemos todos", añadió.
Cuestionado por el juego de ajedrez que ha hecho esta temporada con su equipo y la famosa frase que dijo en su documental, afirmando que después de la salida de Mbappé "ahora lo controlo todo", destacó que "lo más bonito es que lo que piensas hoy vale para mañana, si ganas, pero para pasado ya no vale". "Esa frase la dije porque era mi pensamiento, pero los rivales se adaptan y la grandeza es que cada vez controlo menos. Y cuanto menos controlo, más posibilidades tenemos de que el rival no espere lo que hago. Tenemos que tratar de salir de esa zona y dejar de controlar las cosas para que se vuelvan imprevisibles. Ese es el objetivo que tenemos como equipo", reflexionó.
Del Madrid destacó que "es un placer jugar contra ellos". "No me atrevo a dar consejos a Xabi. Estamos en escenarios diferentes, uno acaba de llegar y otro lleva dos temporadas. Pero el fútbol no sabe de eso, sabe de 90 minutos y de demostrar calidades. Es imposible de predecir. Apasionante", declaró.
Y de nuevo, recordó su pasado culé y gijonés. "Es una gran motivación jugar contra el Madrid. Ver a tanto periodista español algo menos, aunque veo muchas caras nuevas y me alegro. Yo soy culé, sigo siendo socio culé y sportinguista así que siempre motiva jugar contra el Madrid".
Mikel Arteta ha cambiado la realidad del Arsenal. El conjunto gunner no gana la Premier League desde 2004, pero con el técnico donostiarra en el banquillo ha conseguido volver a pelear por ella: segundo en 2023 y 2024 y segundo este año, a 11 puntos de un Liverpool casi inalcanzable. El Emirates disfruta también de la Champions y busca este curso superar la barrera de los cuartos de final por primera vez desde 2009. Enfrente está el Real Madrid, pero en el norte de Londres se confía más que nunca en el liderazgo de Arteta, en sus «juegos mentales», a cada cual más loco que el anterior, en su influencia de la NFL, en lo aprendido con Pep Guardiola y en cómo ha convertido a su equipo en el mejor a balón parado en Europa.
A los 15 años, Arteta dejó el Antiguoko de San Sebastián, donde jugaba con Xabi Alonso, para fichar por el Barcelona. Llegó al filial, coincidiendo con Puyol, Xavi o Iniesta, pero su carrera cogió un camino diferente al de los héroes de Sudáfrica: PSG, Rangers, Everton y Arsenal. Siempre en el filo de las convocatorias de la selección y siempre en suelo británico. Era el raro de su generación y la puerta a la gloria se le cerró constantemente. En los banquillos la tarea no era más fácil: aceptó el reto del Arsenal y si antes tenía a Xavi, Iniesta, Alonso o Fábregas por delante, ahora el destino le ponía al City de Guardiola y al Liverpool de Klopp como dominadores de la Premier.
Quizás por lo aprendido en su carrera como jugador y en las puertas que se le cerraron en su momento, lo que define ahora al Arteta entrenador es la «exigencia». «Es muy exigente en todo lo que hace, con el cuerpo técnico, con el club y consigo mismo. Es la persona que más horas trabaja en la ciudad deportiva, su pasión es constante y te la transmite», admite a EL MUNDO el español Miguel Molina, uno de sus asistentes en el cuerpo técnico del Arsenal, donde ha mezclado al núcleo local con varios españoles que actúan como su mano derecha en el club: el propio Molina, Carlos Cuesta, otro de sus asistentes principales, e Iñaki Caña, entrenador de porteros. Los dos primeros, con pasado en las categorías inferiores del Atlético.
El no a Pochettino
En 2016, justo después de retirarse, esa exigencia le llevó a tomar una decisión clave en su carrera como entrenador. Había colgado las botas como uno de los capitanes del Arsenal, así que el club londinense le ofreció un puesto como uno de los jefes de la cantera, pero lo rechazó. También dijo «no» a Mauricio Pochettino, su «hermano mayor» en sus dos años de cesión en el PSG a comienzos de los 2000. El argentino le quería como parte de su staff en el Tottenham, enemigo íntimo del Arsenal, pero Arteta lo rechazó, convencido del tipo de máster que quería.
El entrenador español se convirtió en asistente de Guardiola en el Manchester City. Máxima exigencia y un curso acelerado en la elite para su gran objetivo: ser uno de los mejores entrenadores del mundo. Estuvo varios años a la sombra del catalán y en cuanto surgió la oportunidad del Arsenal no lo dudó. Los gunners despidieron a Unai Emery en diciembre de 2019 y Arteta lo tenía todo claro. Casi diez años después de esa decisión entre Pochettino, el Arsenal y Guardiola, Arteta está ante su sexta temporada como técnico de un club donde ha conseguido tres títulos (una FA Cup y dos Community Shield), pero lo más importante: compite de tú a tú con City y Liverpool.
De Guardiola mascó la obsesión por la perfección y la innovación táctica, pero lo que ha convertido a Arteta en un entrenador diferente son los «juegos mentales». «Es muy creativo, muy innovador, y te hace estar alerta, mejorando y creciendo constantemente. Entiende muy bien el proceso de los entrenamientos, el análisis de datos... Está capacitado a todos los niveles. Y con el trato con el jugador es muy empático y cercano, sabe gestionar muy bien el vestuario y la relación con los jugadores», asegura Molina.
Arteta y Saka, el sábado, durante el partido ante el Everton.EFE
Esa parte creativa en la gestión del vestuario tiene que ver con poner a sus futbolistas ante el Pictionary (un juego de mesa en el que hay adivinar una palabra haciendo un dibujo), con contratar carteristas para robar a sus jugadores en plena cena «para que estuvieran atentos a los detalles», con realizar presentaciones utilizando colores o dibujos concretos para que los jugadores aprendieran bien la lección (un carril liberado en la defensa rival era un Fórmula 1), con dibujar frases en las paredes de la ciudad deportiva, con pedir a sus jugadores que expriman la mayor cantidad de jugo de limón que puedan en un bote común, con contratar a un freestyler profesional para que hiciera de camarero y les humillara cuando intentaran dar toques al balón durante una cena...
«Todo eso pasa muy a menudo. Cada reunión de Mikel con el vestuario es especial. Está en un nivel similar a Pep y veremos si algún día le pasa. Te das cuenta de la cantidad de cosas que hace más allá de los focos. Siempre nos repite que tenemos que hacer todo a tope. El fútbol, la fiesta e incluso en la habitación con nuestras mujeres», explicaba en su momento Oleksandr Zinchenko, jugador del Arsenal y ex del City. La prensa inglesa los denomina «juegos mentales».
La parte psicológica es clave para Arteta, que no deja de usar símbolos para tratar de mantener a su vestuario alerta. Uno de sus momentos más famosos es un discurso a la plantilla comparándoles con la luz, bombilla en mano y mencionando a Thomas Edison, para que fueran capaces de «compartir la energía y conectar». Incluso contrató a un artista para que creara la canción North London Forever, que el donostiarra quiere que se convierta en el nuevo himno del club.
El mejor equipo a balón parado
La obsesión de Arteta es ganar un gran título y no deja nada al azar para conseguirlo, tratando de extrapolar las virtudes de otros deportes al fútbol. Por ejemplo, de la NFL ha sacado la idea de tener diferentes entrenadores tácticos para diferentes situaciones, como la presión alta o la transición defensiva, pero sin duda algo diferencial y que tiene mucho que ver con el rugby y el fútbol americano y la revolución que ha logrado a través del balón parado.
Uno de sus grandes fichajes es Nicolas Jover, el gurú del balón parado gunner. El asistente francés trabajaba para Guardiola, pero Arteta coincidió con él unos meses en el Etihad y se lo llevó a Londres. Con 10 goles este curso, es el equipo que más tantos anota a balón parado en las cinco grandes ligas europeas.
Es su gran fuerte y aunque no puede contar con Gabriel, uno de sus centrales titulares junto a Saliba, el poderío aéreo del Arsenal es de lo que más preocupa a Carlo Ancelotti. El Madrid, débil en ese aspecto, ha encajado cinco goles a balón parado este curso, el segundo peor dato de la Liga tras el Leganés. El Emirates le espera esta misma noche.